Muy buenas a tod s, gracias por leer estos primeros capítulos de mi fic, espero que os esté gustando aunque no haya ningún review. Sé que están siendo algo cortos y trato de esforzarme por alargarlos. En los siguientes prometo intentarlo, pero en compensación he actualizado antes. Sin más os dejo con el siguiente. Los personajes no me pertenecen.

Capítulo 3

Ladridos y más ladridos era lo que se escuchaba cuando llegó el pequeño grupo de ANBUs a la zona. Inmediatamente, la invocación canina se esfumó en una nube blanca, los ladridos cesaron quedándose todo el bosque en una quietud extraña y los tres hombres se quedaron observando el bulto inerte que había en el suelo del bosque y echando un vistazo en los alrededores.

Era un cuerpo inerte. ¿Habían llegado tarde? ¿Acaso la explosión de chakra había sido lo que le provocó el fin? Todo el área cercana, a pesar de la cantidad de chakra liberado, se mantenía intacta, como si nada hubiera perturbado la quietud del mismo. Un cuervo enorme y negro, posado en una rama cercana, graznó con un sonido agudo y sacudió sus plumas mientras contemplaba la escena dispuesto a darse un festín con él en cuanto dejara de moverse.

Kakashi fue quien se encaminó primero hacia el cuerpo, con su sharingan miró en derredor, nada ni nadie portador de un chakra llamativo, ni había rastro activo de alguno que hubiese huido. Cuando estuvo lo suficientemente cerca pudo ver que seguía con vida, aunque ésta no se prolongaría mucho si no se daban prisa.

Cuando estuvo a la misma altura pudo ver que era una mujer, joven, que se debatía entre la vida y la muerte a causa de una profunda herida en el abdomen que sangraba profusamente. Le sorprendía que siguiera con vida después del derroche de chakra y la propia herida. Pocos detalles más importaban, si no hacían algo entrarían en el punto de no retorno y no necesitaba demasiados conocimientos médicos para saber que no se podría hacer nada por ella traspasados ese punto. Ya averiguaría todo lo que pudiese cuando se encontrasen en la aldea y estuviese recuperada. Si es que se recuperaba, pensó.

-Nos la llevaremos con nosotros a la aldea, -dijo decidido. Debían actuar rápidos. La respiración se había vuelto débil y superficial.

-¿Crees que es buena idea? ¿Y si es un enemigo? –Dijo preocupado y desconfiado otro de los enmascarados.

Antes de que Kakashi pudiera responder, la mujer susurró con un hilo de voz.

-No… Por favor… No…

Recuerdos de su pasado cruzaron la mente del capitán del ANBU. Esta vez, no dudaría. El destino había querido poner en sus manos otra vida y esta vez no dejaría que se le escapase entre los dedos.

-Adelántate, informa a Tsunade del estado en el que está, que prepare la sala en el hospital, -dijo al más rápido de los subordinados. –Llegaremos lo antes que podamos.

Acto seguido, se agachó junto a ella y extendió los brazos para transportarla, justo en ese momento perdió la consciencia quedando el cuerpo lánguido y a merced de los dos ANBUs que quedaban.

-Déjame que trate de sellar la herida, de lo contrario se desangrará antes de que lleguemos, -dijo el único subordinado que había quedado con Kakashi. –No, soy un ninja médico, pero con mi Mokuton podré cerrar la herida temporalmente.

-Rápido, Yamato, no tenemos tiempo, -dijo Kakashi refiriéndose a su compañero por su nombre en clave.

Con unos rápidos sellos, pequeñas raíces cerraron la piel y contuvieron ligeramente la hemorragia. Como si de una descarga eléctrica se tratara, el cuerpo de la joven convulsionó y de su garganta salió un quejido en cuanto el chakra de Yamato terminó de realizar el jutsu, haciendo que Kakashi tuviera que sujetarla con más fuerza. Los dos hombres observaron cómo las pequeñas raíces que se habían materializado se iban deshaciendo. Ambos se miraron extrañados y sin poder explicárselo. ¿Estaba repeliendo el Mokuton?

-Vuelve a hacerlo, usa más chakra esta vez, -urgió Kakashi. Yamato obedeció, de nuevo hizo los mismos sellos y aumentó la cantidad de chakra a transferir. De nuevo, las raíces se entrelazaron para tapar la herida. El resultado fue mejor: no se deshacían, pero no se mantenían de manera estable, se terminarían por deshacer de nuevo al cabo de un tiempo. Y el cuerpo de ella se contrajo por completo en un rictus de dolor.

-Démonos prisa, Kakashi, no creo que vaya a durar mucho mi jutsu y ella ya está al límite, -dijo Yamato con preocupación.

Sin decir más, Kakashi la colocó a su espalda con ayuda de Yamato para evitar que se cayese y corrieron tan rápido como sus piernas podían hacia el hospital de la aldea. Mientras corría podía sentir el cuerpo lánguido sobre su espalda. Sus brazos caían cada uno sobre cada hombro. La cabeza se apoyaba a un lado de la suya, podía sentir el débil aliento sobre la piel descubierta de su cuello. Kakashi la sujetaba de los muslos para evitar que se cayera, tenía que reconocer que estaban prietos y firmes, estaba acostumbrada a hacer ejercicio. De pronto cayó en la cuenta de hacia dónde se dirigían sus pensamientos y decidió cambiar su curso, definitivamente debía dejar las novelas eróticas de Jiraiya.

Avanzaron varios cientos de metros y comenzó a sentir algo más en la parte baja de su espalda. Algo caliente. Aminoró el ritmo hasta detenerse. Con una mirada le indicó a Yamato, quien había estado corriendo a su lado, que comprobara su espalda. El calor que sentía era la sangre empapando parte de su chaleco de Jōnin y la cinturilla del pantalón.

–No vamos a llegar, Kakashi. No aguantará.

-Estamos cerca, ciérrala de nuevo, -respondió Kakashi. Yamato no lo pensó dos veces, su Mokuton aguantaría el resto del camino que les quedaba. Hizo con sus manos los sellos y aplicó el chakra en el abdomen de la chica. Ésta tensó sus manos sobre el pecho de Kakashi como si de garras se tratasen aferrándose a él por el dolor producido. Cerró los dientes con tanta fuerza que el shinobi pudo oír el choque de éstos entre sí cerca de su oreja. Pronto sintió que dejaba de moverse, temía que esta vez no fuese a despertar. Espoleado por el temor de que muriese salió corriendo de nuevo hacia la aldea. En la distancia se podían intuir el camino principal que conducía a la puerta principal.