Muy buenas, aquí os traigo una nueva actualización, espero que os esté gustando. Ya sabéis los personajes no me pertenecen. Ahora a leer.

Capítulo 24

Habían llegado al campo de entrenamiento de nuevo, con la amenaza de Tsunade pendiendo sobre sus cabezas. Mara estaba convencida de que Tsunade cumpliría con su amenaza de encerrarla si la encontraba fuera de los límites de la aldea. En cambio, Kakashi, no parecía en absoluto preocupado.

El suelo y alrededores continuaban como lo habían dejado el día anterior, chamuscado y teñido de negro, prueba del katon que había desatado durante su locura transitoria. Continuaron andando hasta llegar a una zona donde comenzaba a crecer de nuevo hierba al otro extremo de la zona.

Cuando Kakashi encontró aceptable el lugar para entrenar se volvió hacia Mara que le seguía de cerca sin hablar.

-Bien, creo que podemos comenzar, -dijo enfrentándola. –Puedes elegir: genjutsu o meditación.

-¿Genjutsu? ¿Meditación? Creía que íbamos a tratar de hacer que controlara mi chakra para evitar otro incidente como ese, -dijo señalando la zona oscurecida.

-Ambos tienen que ver con el control del chakra, -respondió Kakashi. –Ahora, elige.

La idea del genjutsu era tentadora para Mara, teniendo en cuenta que su oponente contaba con un sharingan, pero no quería arriesgarse a dejar que se entrometiera en su mente y averiguara algunas cosas.

-De acuerdo, entonces meditación, -contestó tras pensarlo.

-Buena elección, -dijo Kakashi sentándose en el suelo y haciendo un gesto para que ella le imitara. Se sentaron uno frente a otro con las piernas cruzadas y la espalda recta. Antes de que Kakashi pudiera indicarle la posición de las manos ella ya las había colocado sobre sus rodillas y unido sus dedos pulgar y corazón. –Veo que ya has hecho esto antes. Bien, pasaremos a la lección número dos. Añadiremos algo de dificultad.

Inmediatamente el shinobi cambió la posición de sus manos hasta entrelazarlas como un cuenco delante de su vientre, entre ellas se formó una pequeña bola de chakra eléctrico que chasqueaba cada vez que un pequeño rayo se alejaba del centro de la misma.

-Observa, tienes que mantener el chakra visible y estable el mayor tiempo posible, -explicó el ninja. –Esto te ayudará a canalizarlo mejor cuando sientas que se acumula. Inténtalo.

Mara asintió. Llevó sus manos delante de su boca, hizo el sello del caballo para liberar su Katon, se concentró y antes de que pudiera liberarlo Kakashi la detuvo apartándose a un lado.

-¡¿Qué ibas a hacer?! –Gritó. –Podrías quemarme si liberas con demasiada intensidad.

-¿No has dicho que mantenga el chakra visible? Mi chakra es de fuego y así es como lo libero, -respondió contrariada. –Además, no iba a quemarte.

Kakashi se movió a un lado de ella para evitar estar en frente en caso de que una llamarada se saliese de control. Al ver el cambio de posición la joven puso los ojos en blanco y volvió a concentrarse. El ninja la observó con los ojos cerrados haciendo el acopio de chakra en su pecho, la imagen de Obito de niño tratando de realizar una bola de fuego en las pruebas de la Academia se le vino a la mente, al principio no eran más que unas pocas lenguas de fuego que no suponían peligro alguno para nadie, cuando logró perfeccionarlo era una temible espiral de fuego que calcinaba todo a su paso, al igual que la de ella.

Mara liberó una pequeña porción de chakra soplando sobre los dedos índice que hacían el sello, en la punta de éstos una llama permanecía como si de una vela se tratara. Mantuvo el sello y poco a poco fue descendiendo las manos hasta colocarlas frente a su pecho manteniendo el sello y la llama intactos.

-Bien, ahora mantenla todo lo que puedas, -dijo Kakashi volviendo a usar su chakra eléctrico. –Trata de no desconcentrarte.

La concentración no era un problema, el gasto de chakra no era un problema, ni siquiera la posición era un problema. El problema era el momento que el ente había decidido salir de su letargo atraído por la corriente de chakra.

-¿Tratando de mejorar el control, niña? –Rió. –Esto no funciona así, este entrenamiento no te valdrá para nada.

-Ahora no, -dijo ella. Sabía que estaba en ese lugar de suelo acuoso. Incluso en su interior mantenía la postura y la llama visible gracias a la concentración. Ante la negativa de ella para hablar, el ente empezó a despertar su, hasta entonces mortecino, chakra alrededor del de ella. La espiral negra volvía a girar sobre el suyo mezclándose y girando de manera armoniosa.

En la llama visible de su yo externo, ligeras volutas negras aparecían entre los tonos anaranjados. Kakashi sintió el aumento de chakra y abrió los ojos. La chica no se había movido ni un milímetro de su posición, contempló el chakra y lo que pareció ser una ilusión se vio confirmado cuando miró con su sharingan, en la llama había dos chakras diferentes, el suyo mayoritariamente y otro que se colaba como un goteo lento pero incesante.

En el interior de ella, lo que en el exterior no era más que un goteo, ahora era una película oscura que la cubría por todo el cuerpo. La llama que mantenía era completamente negra salvo la punta de la flama que mantenía el color naranja característico.

-Para, esto no tiene gracia, se va a dar cuenta, -dijo con enfado al ente.

-Quieres aprender a controlar el chakra, pues prueba a intentarlo con el mío, -dijo el ente retándola. Realmente, seguía enfadado con ella. Nunca le había preguntado por lo que era y pretendía que un ninja del tres al cuarto le dijera qué era un bijuu. –Esto es sólo una pequeña parte.

El sudor comenzaba a hacerse visible por el esfuerzo. Trató de canalizar el chakra del ente hacia sus dedos para que saliese y se quemase sobre ellos. El flujo aumentaba y sabía que si no quería volver a perder el control debía aumentar el flujo y el tamaño en la llama.

Kakashi seguía contemplando las manos de ella, la llama había aumentado de tamaño y la base que estaba en contacto con sus dedos se había vuelto de un rojo oscuro.

-Nada mal, -dijo Kurōkami. –Hagamos esto más interesante.

El chakra aumentó de pronto haciendo que ella se agitara como si de un latigazo se tratara. La corriente empezaba a ser inestable como si de remolinos en un río se tratara. No se había dado cuenta pero a su espalda, la película negra que la cubría había adoptado la forma de una cola y junto a ésta, otra empezaba a formarse pugnando por salir.

-Dos colas y el sello roto, no esperaba menos de ti, niña, -dijo el ente ahora tumbado delante de ella, sabía que no iba a abrir los ojos para no perder la concentración. El aliento cálido rozó el rostro de Mara, el calor hizo que aumentara el chakra de nuevo, los remolinos de antes ahora se habían transformado en rápidos difíciles de sortear.

Tras ella una tercera cola se formaba y las dos anteriores ondeaban orgullosas. La llama sobre sus manos aumentó de tamaño ardiendo completamente negra. En el exterior, Kakashi contemplaba asustado la ligera transformación que había sufrido el chakra de la punta de sus dedos y la apariencia de Mara. Sus dedos estaban más afilados y las uñas parecían garras. Tenía la nariz arrugada y su labio superior levantado y temblaba por la concentración. Entre ellos podía ver sus dientes caninos más marcados y algo más largos de lo habitual.

-Mara… -Llamó con suavidad. No se movió.

En el interior de Mara, la lucha por el control del chakra era ardua. El ente sabía que estaba al límite y que el sello no haría nada bien en el estado en el que estaba. Decidió retirar su chakra de golpe cuando se percató de los cambios de apariencia de ella. El vacío que le provocó hizo que perdiera la concentración abriendo los ojos de golpe y con la respiración agitada. Volvía a ver la negrura delante de ella.

-Eso ha sido increíble, tenía tanto chakra que podría hacer cualquier cosa, -dijo mirando sus manos de nuevo normales. La pátina oscura había desaparecido sobre ella, así como, las tres colas de su espalda.

-Esa es sólo una parte de mi chakra, niña, -dijo Kurōkami a su espalda. –Eso solo es una parte de un bijuu. Si el sello estuviese completo podríamos continuar y ver hasta dónde puedes manejarlo.

-Podríamos seguir practicando, -dijo ella ahora que notaba que de nuevo había mejorado la relación con el ente.

-No, ese shinobi ya ha visto demasiado, tu cuerpo ha sufrido ligeros cambios externos, -dijo el ente molesto. –No volveremos a hacer esto hasta que ese vejestorio arregle el sello.

Dicho esto, Mara oyó su nombre y volvió en sí. Abrió los ojos negros contemplando la linde del bosque como si fuera la primera vez que lo hacía. Luego miró sus manos, estaban igual que siempre. Oyó de nuevo su nombre de una voz que surgía a su lado, recordó que estaba ahí con Kakashi. Se volvió a mirarle, su rostro estaba entre asustado y confuso, su sharingan estaba visible y parecía mirarla en busca de algo.

-Mara, ¿te encuentras bien? –Preguntó temeroso. Ella asintió y sonrió de medio lado para tratar de tranquilizarlo. –Me ha parecido ver algo extraño. Tu llama se volvió negra por completo y…

-A veces ocurre, la combustión no es buena y hace que la llama cambie, -explicó no muy convencida de que le valiese como excusa.

-Pero, yo he visto… -Empezó de nuevo Kakashi, no podía presionar y exigir una respuesta, pero tampoco hallaba la manera de hacer que ella le explicara lo sucedido. –Has controlado muy bien tu chakra. Llevamos aquí bastante tiempo, deberíamos volver.

Se levantó y se encaminó en dirección a la Aldea esperando que ella le siguiera. Cuando se alejó unos metros ella se levantó y comenzó a andar tras él. Al parecer, había sucedido algo que había creado una brecha en la confianza entre ellos. Él sabía que ella le había mentido, y ella sabía que debía seguir mintiéndole. Continuaron la caminata en silencio manteniendo la distancia.

-Kakashi, -llamó, haciendo que el ninja se detuviera. -No sé qué has visto o lo que has creído ver, pero…

-No puedes hablar de ello, ¿verdad? –Se adelantó a ella antes de que pudiera terminar la frase frunciendo el ceño. –Mara, los enigmas empiezan a cansarme y a la Hokage también. Intento ser paciente, darte tu espacio, que te tomes tu tiempo y que lo hagas a tu manera, pero empieza a ser necesario dar explicaciones.

-¿Crees que me gusta tener que hablar entre enigmas? ¿Eligiendo las palabras? –Contraatacó tensando los hombros y elevando el tono de su voz. –Soportando que todos intentéis sonsacarme información con preguntas inocentes.

-¿Qué puede ser tan malo en ti para tener que ocultarlo, Mara? –Preguntó Kakashi acercándose de nuevo a ella y mirándola de manera intimidante con su sharingan.

-Te prometo que responderé a todo lo que quieras cuando llegue el momento, -respondió con seguridad.

-¿A todo? ¿Lo que sea?

Asintió.

-¿Cuándo será ese momento? –Preguntó consciente de que la respuesta a esa pregunta sería seguramente una evasiva pero, para su sorpresa, no lo fue. Mara lo miró a los ojos con el único suyo a la vista y puso una fecha.

-Cuando mi padre vuelva, lo comprenderás todo, no necesitarás el sharingan para escudriñarme, te lo prometo, -dijo volviendo a caminar hacia la entrada de Konoha.

La contempló caminar entre el campo de entrenamiento devastado, dejó que se alejara algo cabizbaja y con el pelo movido por el viento que empezaba a soplar agitando también las copas de los árboles. Todo lo que la envolvía era un halo de misterio, ese chakra, su padre, su nombre, de dónde venía y a dónde iría.

Suspiró a través de la máscara, el tiempo se acababa y aún no tenía claro si pensaba quedarse en la aldea y, al parecer, no era el mejor momento de plantearle la posibilidad. Tal y como estaban saliendo las cosas era probable que saliese huyendo nada más reunirse con su padre y no volviese a verla, algo que por alguna extraña razón no quería plantearse como posibilidad.

La irrupción de esa joven en su vida había supuesto una inyección de aire fresco, una manera de salir de la rutina que se había impuesto desde que dejó de entrenar con el grupo siete a Naruto, Sakura y Sasuke. Sin duda era un reto lidiar con su carácter y sus arranques de ira, por no hablar del frágil control de chakra del que hacía gala a veces, pero era una compañía agradable, sobre todo, si le deleitaba con esos bailes como el de su cocina, la visión de su cuerpo relajado mientras dormía o ser una buena oponente como en los entrenamientos que habían realizado.

Algo empezaba a no ir bien, algo le angustiaba al pensar que todo eso podía desaparecer tan rápido como apareció ella aquel día en el bosque cercano de Konoha. Sacudió esos pensamientos de su cabeza y comenzó a andar en pos de ella, quien ya le sacaba una ligera ventaja.