Os dejo un capítulo por aquí que hace mucho que no me pasaba a actualizar. Gracias por los nuevos reviews, me animan mucho a continuar con la historia. Así que os dejo disfrutar.
Capítulo 30
El día siguiente llegó con rapidez. Había pasado la noche en vela con demasiados pensamientos preocupando su mente. En ella imaginaba multitud de escenarios posibles y todos se le antojaban bastante improbables. En ninguna de las variables el resultado le era favorable o mínimamente de su agrado.
Con las primeras luces se levantó y se encaminó a la cocina a por una imprescindible y más que necesaria taza de café negro, cargado, humeante y caliente. Cogió la taza y se sentó en el sillón de lectura de Kakashi. Miró por la ventana y observó el exterior. El rocío de la noche humedecía las briznas de hierba verde del pequeño jardín. Dos madrugadoras aves volaban bajo entre los tejados de los edificios. Un perezoso gato caminaba en delicado equilibrio y con la cola erguida sobre la valla que rodeaba el perímetro de la casa de Kakashi y que la protegía de ojos indiscretos.
Hoy era un día señalado, hoy se haría pública la lista de admitidos en el próximo examen ninja y también se sabrían los nombres de los exigentes examinadores que serán los encargados de evaluar a los candidatos.
Antes de que Mara terminase su taza de café apareció Kakashi completamente vestido con el uniforme reglamentario y su característico chaleco verde de jōnin. No le dirigió ni una mirada a la joven, tan sólo unas simples y llanas palabras para que se preparara para salir hacia la torre de la Hokage.
Mara se vistió con su habitual ropa de entrenamiento, se miró al espejo y se concentró a la espera de que Kurōkami le deseara buena suerte, pero sólo recibió la imagen de su lomo y nada más, al parecer no estaba interesado en los acontecimientos le que sobrevenían a la joven.
Ambos salieron de la casa en dirección a la torre de la Hokage. Hicieron el camino en completo silencio. Mara podía notar la tensión en los hombros de Kakashi. A menudo, se cruzaban por el camino con grupos de genins armando algún revuelo, al parecer ese día todos tenían los nervios a flor de piel. Mara comprendió que era un día importante para todos los ninjas de la Aldea.
Cuando llegaron a la explanada, allí ya se encontraba el grupo de Gai Maito, Mara supuso que madrugaban por el poder de la Juventud, el pensamiento la hizo sonreír fugazmente. En una zona algo más apartada había un grupo de ninjas uniformados de la misma manera que Kakashi, ropas negras, chaleco táctico verde y el símbolo de la aldea colgando de algún tipo de acreditación identificativa.
-Mara sólo voy a pedirte esto y quiero que lo cumplas a rajatabla, -empezó Kakashi muy serio dirigiéndose a ella. –No hagas nada. Sólo te estoy pidiendo que hoy no te metas en líos y, por lo que más quieras, trata de que no se descontrole tu chakra.
Dicho esto, sin darle opción a réplica, se giró y se encaminó hacia donde estaban el resto de ninjas uniformados.
Por primera vez, se sintió sola en medio de la multitud que empezaba a congregarse. Genins corrían de aquí para allá tratando de quemar sus nervios y sus energías. Los equipos de chūnins, algo más comedidos con sus emociones, se agrupaban entorno a sus respectivos senseis. Mara sabía que allí estaba fuera de lugar, no tenía un equipo, no tenía un sensei junto al que esperar, ya que Kakashi debía estar con los otros examinadores y, además, dudaba mucho que estuviera su nombre en el listado de admitidos.
Sumida en sus pensamientos y con la mirada algo triste perdida entre la gente, un miembro de ANBU se acercó a ella, sobresaltándola un poco.
-La Hokage quiere verte, -dijo secamente tras la máscara. Y añadió: -Acompáñame.
Mara echó un último vistazo a Kakashi que se encontraba inmerso en una animada conversación con los otros examinadores. Se levantó y siguió al ninja que la llevó, rodeando el edificio, a la zona trasera totalmente desierta de personas a excepción de la Hokage. Gai había visto el encuentro entre el ANBU y la nueva alumna de Kakashi, se excusó con sus propios alumnos y los siguió a cierta distancia.
El ANBU y ella se acercaron y esperaron instrucciones. Tsunade se volvió hacia ellos lo que hizo que el ninja se arrodillara sobre una pierna a la espera de nuevas indicaciones. Por su parte, Mara inclinó levemente la cabeza evitando el contacto directo con ella.
-Explícame esto, -ordenó de inmediato Tsunade mostrando en su mano el impreso de admisión. Mara permaneció callada. –Estoy esperando y esta vez quiero una respuesta convincente.
-Yo… Me gustaría hacer el examen, -respondió escueta.
-Eso ya lo veo, la pregunta es por qué, –preguntó directa.
-Porque se lo debo a Kakashi, -respondió después de una breve pausa en la que estuvo buscando las palabras más adecuadas. –Él ha hecho mucho por mí durante este tiempo y pensé que ésta sería una buena manera de demostrarle mi agradecimiento por todo.
Imperceptiblemente, el ANBU que permanecía allí arrodillado entre las dos mujeres, giró la cabeza para observar mejor la escena a través de su máscara.
-Aún estás en el período de prueba, -remarcó Tsunade. –Romperías otra norma, por lo que, dados tus antecedentes, ya sabes dónde te llevaría.
-Senju, -empezó con el ceño fruncido por el comentario. Sabía que trataba de hacerla salir de sus casillas pero se detuvo, miró al suelo, se tragó su genio y volvió a empezar. –Hokage ya he roto muchas normas desde que estoy aquí, incluso he estado en prisión por ello, pero esta norma no la estoy rompiendo, sé que Kakashi es uno de los examinadores de este año, de manera que podrá seguir supervisándome durante el examen.
Tsunade observó el cambio de actitud en sus palabras y la seguridad con la que las pronunciaba. La dejó continuar.
-Juego con todo en contra, no tengo un equipo que me apoye, ni siquiera sé de qué consta el examen, ni he tenido tiempo para prepararme pero quiero intentarlo, probablemente caiga eliminada en la primera ronda pero, al menos, no podrá decirme que no lo intenté. Hokage, se lo debo, por todas esas normas que Kakashi ha roto por mí, por todos estos días que me ha tomado a su cargo, por todas las veces en las que no se lo he puesto fácil y, para demostrarle que he tomado en cuenta todas y cada una de las reflexiones sobre quedarme en esta aldea que me ha hecho durante todos estos días.
Sin nada más que añadir, giró su cabeza hacia la derecha interponiendo su pelo de barrera como solía hacer.
-Márchate, Mara, cavilaré sobre tus palabras, -dijo Tsunade de manera neutral.
Sin esperar a nada más Mara comenzó a deshacer el camino que había recorrido antes con el ANBU, al llegar a la esquina del edificio chocó contra Gai, le dio una rápida disculpa y continuó a paso rápido hacia la explanada principal.
Tsunade y el ANBU se quedaron unos segundos más en silencio.
-¿Qué opinas, Yamato? –Preguntó Tsunade en busca de consejo.
-Creo que deberíamos hacer una excepción, -respondió Yamato descubriéndose de su máscara de gato. –Quiere hacerlo de verdad. Cree que es una manera de pagar la deuda contraída con Kakashi y puede ser una buena oportunidad para que comience a sentirse parte de algo.
-Me gustaría añadir algo, Hokage, -dijo Gai que se había acercado. –Comprendo a esa chica, cuando yo era un estudiante era incapaz de usar técnicas con chakra, por lo que era el blanco de burlas, pero me esforcé, entrené y logré mi objetivo: conseguí estar en esa lista y, no sólo eso, superé el examen. El Tercer Hokage me puso en la lista de reemplazo, pero estaba en esa lista, podría hacer mi examen y demostrarle a todos lo fuerte que me había vuelto.
-El reemplazo es para cubrir alguna baja de última hora, -respondió Tsunade. –Eso sólo está permitido para ninjas de la Aldea.
-Déjala sola, -propuso Yamato viendo que era la única solución para tratar de que ambas partes estuviesen conformes. –Ella podrá demostrarle lo que sabe a Kakashi, ningún equipo se verá forzado a trabajar con un nuevo miembro al que no conocen y nosotros podremos observar sus movimientos sin necesidad de que los de otras aldeas nos tachen de interferir en las pruebas.
Esta vez, para demostrar la buena voluntad de cooperación desde que se firmó la Alianza Shinobi de las Cinco Grandes Naciones, los exámenes serían conjuntos entre varias aldeas. En este caso, los participantes serían de la aldea de la Arena y de la Hoja.
-Me retiraré a meditar sobre esto, -dijo la Hokage. Esperaba que no se impacientaran demasiado. El alboroto de toda esa gente empezaba a hacer que le doliera la cabeza.
Tsunade se dirigió a la planta de Comunicaciones, allí varios empleados trabajaban emitiendo y recibiendo mensajes. Cuando la vieron llegar se levantaron se sus asientos en señal de respeto. La Hokage se dirigió a uno de ellos y le apremió para enviar un mensaje al Kazekage Gaara donde le explicaría la situación y sus intenciones, así como pediría su opinión y beneplácito por lo que estaba por hacer.
La respuesta no se hizo esperar más que unos pocos minutos. Tsunade dio las gracias a los subordinados y salió hacia su despacho. Enfiló el pasillo y cerró con ímpetu la puerta de su despacho. Se sentó tras la enorme mesa de madera frente a un enorme pliego en blanco donde debía escribir los nombres de todos los admitidos. Cogió el pincel y comenzó a escribir.
En un momento dado, las dudas la asaltaron, ¿estaba haciendo lo correcto? Pensó en su abuelo, Hashirama Senju, el Primer Hokage, le brindó una segunda oportunidad a Madara Uchiha, a quien consideraba un amigo y éste le traicionó. Pero, de no haber sido por esa segunda oportunidad, esa aldea no sería hoy en día una realidad.
Volvió a humedecer el pincel en tinta, escurrió la sobrante en el borde del tintero y comenzó a escribir el último nombre.
El ruido de las voces de todos los que estaban congregados en la explanada se colaban por un resquicio de la ventana. Tsunade miró el enorme reloj de madera, faltaban unos pocos minutos para el mediodía. Era el momento de hacerlo público. Selló el enorme pliego con la insignia oficial del Hokage y lo enrolló.
Descendió por las escaleras y salió por la puerta principal. Cuando hizo su aparición, todo el alboroto y las voces cesaron de inmediato. Kakashi y el resto de los uniformados se acercaron a la Hokage. Se situaron detrás de ella y esperaron mirando entre los asistentes.
Cuando Tsunade se había asegurado la atención de todos comenzó con su discurso.
-Como cada año, es un privilegio y un orgullo anunciar los candidatos al examen de ascenso, -empezó. –Sin embargo, este año habrá ciertos cambios.
Nada más decir aquello, cuchicheos y murmullos se extendieron entre los congregados.
-Dada la Alianza entre Naciones, -explicó. –Este año el examen se hará junto a los candidatos de la Aldea de la Arena. Por lo que, deberéis esforzaros más para dejar a nuestra aldea en buen lugar. En estos momentos, los candidatos del Kazekage están viniendo hacia aquí, ya que la primera prueba y la primera fase de la segunda se celebrarán aquí, mientras que la segunda fase y la tercera y última prueba se celebrarán en Suna.
De nuevo murmullos de sorpresa.
-Antes de hacer público los nombres de los alumnos, me gustaría anunciar el nombre de los examinadores que velarán por el cumplimiento de las normas de este año, -hizo una pausa para tomar aire y comenzó el nombramiento. –Kakashi Hatake, Ibiki Morino, Shikamaru Nara, Iruka Umino e Inoichi Yamanaka.
Los congregados estallaron en aplausos al terminar de oír los nombres. Tsunade esperó que los ánimos volvieran a calmarse para para proseguir.
-Por último, hago entrega de la lista oficial de alumnos admitidos este año, -dijo mostrando el enorme rollo lacrado y entregándolo a dos enmascarados de ANBU que se habían acercado a la Hokage para colocarlo en un enorme tablón junto a la pared aledaña.
Durante el discurso, Kakashi había buscado entre la multitud a Mara, pues no la veía a la vista desde hacía bastante tiempo y estaba empezando a sentirse intranquilo. Escudriñaba entre cada resquicio que dejaban alumnos y senseis, hasta que dio con ella. Estaba junto a Gai, éste trataba de hacer que participara en alguna conversación pero ella permanecía seria observando a Tsunade. Gai se inclinó hacia ella, le dio dos suaves palmadas entre los hombros para tratar de animarla mientras le decía algo al oído. De haber podido habría mirado con su sharingan para poder leer los labios y saber exactamente lo que le tenía que decir de manera tan cercana. Mara asintió conforme. Justo en ese momento, Gai le miró a él y alzó el pulgar para indicarle que todo estaba bien.
Los encargados de ANBU habían terminado de colgar el gigantesco pliego en el tablón. Inmediatamente, los más impacientes se apiñaron en torno a él para tratar de buscar su nombre y puede que el de alguno de sus compañeros de equipo o de sus contrincantes.
Las emociones fluían por la explanada, se concentraban y explotaban de diferentes maneras frente a ese tablón. Había pequeños genins que tendrían que esperar un año más para poder demostrar su valía. De esta manera, el llanto y la pena se hacía presente en ellos siendo trabajo de sus senseis el hecho de consolarlos y animarlos. Por otra parte, cuando uno de ellos se descubría en la lista la emoción y la alegría se contagiaba a todos los demás compañeros de ese equipo. Era el momento de volver e informar a su sensei de la buena noticia.
Los chūnin, ya más versados en estos acontecimientos, afrontaban la noticia con más calma y entereza. Aunque se seguían viendo reacciones algo infantiles como dar saltitos si estaba su nombre o patear el suelo con fuerza si no lo estaba.
Pasados los primeros momentos, poco a poco la multitud se fue separando. Unos irían a celebrar la buena noticia y otros a notificar a sus familias la catástrofe de tener que esperar un año más.
Por último, junto al tablón sólo quedaba el grupo de los examinadores, el grupo de Gai y Mara sentada en el suelo, con la espalda apoyada en la pared al otro extremo de la zona, esperando a Kakashi pacientemente. Los examinadores se despidieron entre sí y se marcharon cada uno por una dirección diferente.
Kakashi se acercó a Gai, sabía que sus tres alumnos, Neji, Tenten y Lee estaban en la lista. Los felicitó y el de cejas pobladas le volvió a hacer el mismo gesto con el pulgar en señal de camaradería. Todos se dirigieron a la puerta de salida. Mara se levantó y se quedó plantada tras ellos.
-Kakashi, -llamó. -¿Puedes…? ¿Puedes esperarme aquí un momento?
-¿Qué ocurre? –Preguntó el shinobi, pero ella ya había empezado a andar hacia el tablón.
Se acercó y se paró justo delante. Comenzó a leer los nombres uno por uno de cada columna. Había nombres conocidos como el de Shino Aburame o Kiba Inuzuka y otros que no había escuchado nunca y a los que no prestó la menor atención. El único nombre que le importaba no era capaz de verlo. Tragó saliva intentando que la sensación de desasosiego se diluyera al llegar a su estómago. Leyó la lista completa una vez más obteniendo el mismo resultado. Para su sorpresa, junto a ella, estaba Gai, que la había seguido, con las manos en su cintura como si estuviese a punto de reprenderla por algo.
-¿Sabes? Yo también pasé por lo mismo que tú, -empezó a decir. –Pero al final, el Tercer Hokage me dio una oportunidad.
-Enhorabuena, -dijo de manera lúgubre. –Pero éste no es el mismo caso. A mí no me ha dado ninguna oportunidad.
Una sonora carcajada salió de la boca de Gai. La cogió del mentón con una mano y puso la otra sobre su cabeza. Kakashi en la distancia temió lo que ese gesto, demasiado cercano para su gusto, podía desencadenar en el carácter de su alumna por lo que decidió acercarse a ellos rápidamente. Gai forzó un poco el movimiento de su cabeza hacia la derecha del tablón.
-Me parece que no estás mirando al lugar indicado, -dijo con un tono jocoso mientras dirigía su cabeza a un lado.
Antes de que Mara pudiera quejarse y justo cuando Kakashi se acercó a ellos para tratar de suavizar la reacción, los tres miraron a la esquina inferior derecha del pliego. Allí se podían leer dos simples líneas con la cuidada caligrafía de la Hokage:
Permiso de residencia:
Mara Hatake.
