Los personajes de Inuyasha no me pertenecen a mi si no a Rumiko Takahashi, esto es sin ningún fin de lucro.
Flores de Jazmín
Sesshomaru una vez mas había llegado hasta la cabaña de la anciana Kaede para ver a su hermosa protegida Rin con el fin de saber si necesitaba algo que él pudiera brindarle o si alguien le había hecho infeliz para castigarlo, aunque aquella solo era una excusa para visitarla y llenarse de brío poderoso, pues solo necesitaba unos instantes a su lado para observar su hermosa sonrisa llena de alegría y sentirse el demonio más invencible de todos, porque así le había establecido ese sentimiento nuevo que había nacido en su interior tan pronto comenzó a pasar el tiempo en ella convirtiéndola en una hermosa joven de alma pura y femenina silueta. Ella se había convertido en su fuerza y poder, su razón de luchar y sobretodo, proteger. Y mientras caminaba tranquilo junto a su fiel sirviente Jaken, se detuvo a escasos metros de la cabaña y con su fuerte voz grave, exclamo indiferente:
-Jaken, anúnciate y entrégale el kimono a Rin.
-¡Si amo, enseguida!
El pequeño sirviente, apurado asintió mientras corría con la enorme caja de madera donde llevaba la prenda en sus brazos, ligeramente agobiado por su tamaño al cargarla y sin más espera, toco la puerta de la anciana Kaede donde estaba Rin.
No tardo mucho tiempo en que Jaken fuera nuevamente sacado de la cabaña tras entregar el presente y esperara fuera de ella con cierto pesar mientras renegaba.
-¡Ojala le ajuste bien el kimono a la señorita Rin, últimamente siempre hay problema con ello y no quiero que el amo Sesshomaru me regañe y me mande a conseguirlo de nuevo en una talla más grande, ojala le quede bien!-suspiro Jaken agobiado mientras se quedaba perdido en sus pensamientos.
Tras unos minutos, la puerta de la cabaña volvió a abrirse y Jaken giro su pequeño cuerpo sentado en las escaleras de madera de la cabaña, observando a Rin con una gran sonrisa girar sobre su propio eje revelando lo mucho que le gustaba aquel regalo.
-¡Es hermoso señor Jaken!-gritaba Rin en el interior de la cabaña modelándole a Kaede y al pequeño demonio la prenda elegida por Sesshomaru. La hermosa joven de largos cabellos sujetados con un listón rojo en su cintura con una coleta y delgada silueta afianzada a un obi rojo, sonreía animada mientras sus flequillos rebeldes bailaban a cada vuelta que daba luciendo un kimono morado con un detalle en especial en los bordes, flores de jazmín. La hermosa joven realmente lucia bella con aquel kimono, y es que la pieza era un hermoso atuendo de un telar purpura y algunas mariposas doradas, así como flores de jazmín bordadas al final de este, acompañado de un obi rojizo, ajustándose a su cuerpo que le hacían brillar aun mas su piel nívea color nieve. Jaken se sintió aliviado al ver que aquella prenda le había quedado a perfección a la joven y ansioso como siempre, el pequeño sirviente exclamo regañando a la joven.
-¡Oye deja de dar vueltas y ve a ver al amo Sesshomaru, no lo hagas esperar!-gimió Jaken alzando su báculo con ansiedad.
-¿Oh, el señor Sesshomaru está aquí?, ¡enseguida iré!-suspiro animada Rin mientras se acomodaba los zapatos de madera.
Jaken entonces volvió a donde permanecía Sesshomaru esperando tras la cabaña y suspiro cansado.-Ya viene amo bonito, el kimono le quedo muy bien, así que no debe volver a dudar de mis elecciones.
Sesshomaru miro a Jaken con ligera diversión y es que en su mente recordó cuando planifico la visita a Rin nuevamente y le ordeno a Jaken.
-Jaken, iremos a visitar a Rin, así que trae un kimono apropiado para ella.
Jaken al oírlo, comenzó a sufrir mentalmente pues siempre que su amo le dejaba aquella tarea, debía repetirla una y otra vez hasta que una de las prendas se adecuara a la satisfacción y buen gusto del rey demonio. El pequeño sirviente entonces murmuro:
- ¡¿Otra vez, amo?, ay, es que la otra vez me hizo ir unas 110 veces a devolverlos hasta que encontró uno que le gusto!.
-No te quejes y obedece. –seseo Sesshomaru fastidiado.
-¡Enseguida amo!
-Apresúrate y no me hagas esperar.
-¡Si amo!-chillo el demonio verde.
Al ver el ceño entre fruncido del daiyoukai, Jaken sabía que no tenia opción mas que obedecer, por lo que enseguida hizo sus pasos hacia Ahn-Uhn apresurando el paso para conseguir la anhelada prenda anhelada. No supo cuántas veces fue y vino frente a Sesshomaru quien parecía más irritado al no sentir que Jaken cumplía sus expectativas en su elección de kimono, pero no fue hasta que el demonio visiblemente cansado tras algunos días de viajes tratando de conseguir la pieza, exclamo:
-Mi señor, si tan solo me diera una pista de lo que le podría gustar, su fiel sirviente tendría una idea de que podría satisfacerlo, es que he ido tantas veces que ya no se que más podría gustarle.
Sesshomaru miro al cielo y recordó la última visita que le había hecho a Rin, donde la había observando jugando con algunos lirios y flores de jazmin, mismas que emanaban un olor dulce justo como ella.
-Flores…-suspiro Sesshomaru al cielo tratando de recordar el nombre que le había dicho Rin que tenían esa especie en particular.-de Jazmín.
-¿Flores de Jazmín?
Sesshomaru miro al pequeño demonio a su lado con desdén por no haber entendido su primera instrucción y pretender que confirmara lo dicho nuevamente.
-¡Ay, enseguida amo!-suspiro asustado Jaken ante la mirada del rey demonio y enseguida corrió a buscar un kimono con ese detalle en especial. Jaken tardo dos días, ero por fin trajo un hermoso kimono real con aquellas flores en sus bordados.
-Vámonos Jaken…-suspiro Sesshomaru alzando el vuelo mientras el pequeño demonio lo seguía con la caja en manos. Y tras ello en cuestión de horas habían llegado hasta donde Rin estaba y ahora ella portaba aquella bonita prenda haciéndole lucir como una real princesa.
Sesshomaru entonces la vio a lo lejos avanzar animada hacia él tras salir de la cabaña y tan pronto la observo, sus pupilas ámbar se dilataron, provocándole un calor tibio en su interior.
-Jaken, ve a alimentar a Ahn- Uhn y piérdete.-ordeno el rey demonio mientras veía a la hermosa joven correr hacia él con suma alegría, agitando sus brazos mientras lo llamaba.
La pequeña criaturita lentamente hizo sus pasos hacia el bosque mientras la hermosa joven llegaba a su frente. Sesshomaru la miro y un ligero movimiento de sus ojos expreso lo mucho que le alegraba verla.
-Rin…
-Señor Sesshomaru. -respondió ella como saludo .Se veía tan hermosa y radiante, aun mas enaltecida por aquella prenda que le había dado.
-Vamos Rin…-suspiro el rey demonio alejándose de cualquier mirada indiscreta y lentamente sujeto la silueta de la joven, para llevarla volando a algunos kilómetros lejos de la aldea para llevarla a un campo de flores.
Rin se sujeto al rey demonio y mientras volaba a su lado, sonreía plena al sentir tan cercano a su amado señor, quien lentamente la dejo caer suavemente en el pasto de flores al sentirse lejos. Tan pronto aterrizaron, Sesshomaru la guio con su garra hacia la sombra de un árbol mientras observaba lo hermosa que lucía con aquel kimono purpura.
Sesshomaru se sentó en el pasto con elegancia mientras Rin le seguía sin dudar.
Y ahí, lentamente, la dulce dama le acaricio la mejilla y sonrió con ternura, un lujo que solo se permitían ambos a solas.
-Mi señor…-Sesshomaru le sonrió ligeramente con ternura al oir su dulce voz.-Lo extrañe demasiado.
-Y yo a ti, Rin.-suspiro con voz grave el rey demonio.
-¿Ha viajado mucho?, espero que no haya luchado en algún sitio y haya salido herido, aunque usted es el mejor de todos en batalla.
Sesshomaru negó con suavidad mientras acariciaba lentamente un mechón de sus cabellos sueltos con su garra.
La hermosa joven sonrió ante su respuesta y suspiro con dulzura mientras agitaba su kimono de las mangas.-Agradezco mucho su regalo, realmente me gusta mucho, además me encantan las flores que hay en él.
-¿Porque te gustan tanto esas flores, Rin?, la última vez te vi feliz jugando con ellas.
-Por que las flores de jazmín huelen muy dulce y son tan hermosas, además, ¿sabe mi señor?, son símbolo de cariño y amor eterno, eso dijo la anciana Kaede.
Sesshomaru la miro intrigado y suspiro reflexivo.-"Amor eterno", entonces…fue un regalo muy apropiado para ti.
-¿Qué?...-pregunto ella distraída.
Rin le miro sin entender, sin embargo, Sesshomaru sonrió para si y desvio su mirada mientras pensaba que sin haberlo predispuesto, aquel kimono expresaba exactamente aquel sentimiento humano que no entendía del todo pero sabia que lentamente despertaba en el cada que tenía a su hermosa protegida al tenerla cerca. "Amor", uno eterno y leal.
Fin…
Muchas gracias por leer, tengo la intención de escribir mas sobre Inuyasha, espero les guste.
