"El amor comienza como un sentimiento, pero continuar es asunto de elección. Y me encuentro escogiéndote, más y más cada día".

-Justin Wetch

Aviso: Todos los personajes que aquí se muestran no pertenecen, son propiedad de Tess Gerritsen.

Jane se despertó y miró a Moura que aún dormía abrazada a ella, le dio un beso en la frente, se levantó con cuidado de no despertarla y fue escaleras abajo sonriendo; al poco rato Moura se despertó y tras estirarse en la cama se percató de que estaba sola, se sentó y miró a su alrededor cuando Jane entró con una bandeja en las manos y una enorme sonrisa, se sentó a su lado y colocó la bandeja en su regazo:

-Buenos días cariño - le dijo Jane sonriendo.

-Buenos días mi Rizzoli favorita - le dijo Moura sonriendo.

-Te traigo el desayuno - le dijo Jane sonriendo.

Moura miró la bandeja, había tostadas y mermelada y una taza de su café favorito y una rosa, luego miró a Jane sonriendo:

-Has hecho mí café favorito - le dijo Moura sonriendo.

-Si, tranquila la máquina esta perfectamente - le dijo Jane sonriendo.

-¿Celebramos algo importante? - le preguntó Moura cogiendo una tostada.

-Hoy es San Valentín, nuestro primer San Valentín además - le dijo Jane sonriendo.

-Oh Jane, no lo sabía, lo siento - le dijo Moura apenada.

-No importa, para mí todos los días son especiales mientras te tenga a mi lado - le dijo Jane sonriendo.

-Para mí también, sabes, los Griegos en este día celebran el nacimiento de Afrodita, la diosa del amor - le dijo Moura sonriendo.

-Celebran el nacimiento del amor, me gusta - le dijo Jane sonriendo.

-¿Qué tienes planeado? te conozco muy bien detective - le dijo Moura sonriendo.

-Es sorpresa, lo verás esta noche, ahora termina el desayuno y vístete, tienes que trabajar doctora Isles - le dijo Jane sonriendo.

-¿Tú no tienes que ir? - le preguntó Moura sonriendo.

-No, le pedí el día libre a Cavanough - le dijo Jane sonriendo.

-Gracias por el desayuno y la rosa - le dijo Moura sonriendo.

Moura besó a Jane y terminó el desayuno, Jane cogió la bandeja y fue escaleras abajo, Moura bajó al momento y se acercó a Jane que estaba en la cocina con una taza de café en la mano:

-Hoy será un día tranquilo, de los de rellenar informes - le dijo Moura sonriendo.

-Suena aburrido - le dijo Jane sonriendo.

-Un poco, te veré esta noche - le dijo Moura sonriendo.

-Si te sirve de consuelo, pasaré gran parte de la tarde con mi madre - le dijo Jane sonriendo.

-Seguro que Ángela y tú lo pasáis bien - le dijo Moura sonriendo.

-O terminamos matándonos, bromeaba, estaré deseando que llegué está noche - le dijo Jane sonriendo.

Moura cogió su bolso, besó a Jane y se marchó, Jane terminó su café, limpió todo y fue a la casa de invitados, llamó a la puerta y Ángela abrió y miró a Jane sonriendo:

-Hola cielo, ¿no tienes trabajo? - le preguntó Ángela confusa.

-Me pedí el día libre, quiero hacer una cena especial para Moura - le dijo Jane sonriendo.

-Es San Valentín, ¿qué has planeado? - le preguntó Ángela sonriendo.

-Una cena romántica, quiero hacerle los ñoquis de la abuela, ¿me echas una mano? - le preguntó Ángela sonriendo.

-Claro, pero primero quiero que vengas conmigo - le dijo Ángela sonriendo.

-¿A dónde? - le preguntó Jane.

-Tengo una cena esta noche y quiero ponerme algo bonito, me vas a acompañar a comprar - le dijo Ángela muy animada.

-Vale, de pasó compraremos lo necesario para la cena de esta noche - le dijo Jane sonriendo.

-Hecho, voy a por mi bolso - le dijo Ángela sonriendo.

Ángela cogió sus cosas y tras cerrar la puerta ambas se marcharon, durante toda la mañana estuvieron de una tienda a otra, una vez terminaron fueron al Dirty Robber y tras hacer su pedido se sentaron en una mesa y Ángela la miró sonriendo:

-Gracias por acompañarme Jane - le dijo Ángela.

-De nada mamá, ha sido divertido - le dijo Jane sonriendo.

-Cavanough me va ha llevar a cenar - le dijo Ángela.

-Lo sé, me lo dijo ayer cuando fui a pedirle el día libre - le dijo Jane.

-Me alegré tanto cuando vosotras dos me dijisteis que estabais juntas - le dijo Ángela sonriendo.

-¿De verdad? por tu expresión aquél día, parecías molesta - le dijo Jane confusa.

-No, me pilló de sorpresa eso es todo pero estoy feliz, porqué Moura y tu estáis tan felices, ni cuando estabas con Charles, estabas tan feliz - le dijo Ángela sonriendo.

-Porqué amaba a Moura y siempre la amaré - le dijo Jane sonriendo.

-Sí, el corazón no elige de quién se enamora, pero cada uno de nosotros elegimos confesar ese amor y seguir amando a esa persona día tras día, como vosotras hacéis - le dijo Ángela.

-Eso mismo me dijiste cuando te confesé mi amor por Moura - le dijo Jane.

-Lo se, pero es verdad - le dijo Ángela sonriendo.

-Cierto, ya viene la comida - le dijo Jane sonriendo.

Ángela la miró sonriendo y una mujer les dejó su pedido y se alejó a otras mesas, ambas comieron tranquilamente y una vez terminaron ambas se marcharon al supermercado, compraron todo lo necesario para hacer los ñoquis y algunas cosas más y volvieron a casa.

Jane y Ángela dejaron todo en la cocina, dejaron los ingredientes preparados y guardaron lo demás, luego Ángela se marchó a la casa de invitados y Jane se puso ropa cómoda, se lavó bien las manos y comenzó a preparar la cena; estaba anocheciendo cuando terminó, miró la hora y luego preparó la mesa, recogió todo, lo dejó limpió y subió a cambiarse. Moura volvió a casa y se detuvo en la cocina, olfateó el rico olor de la cena cuándo alguien la abrazó por detrás:

-hola cariño - le dijo Jane sonriendo.

-Huele de maravilla, ¿que has cocinado? - le preguntó Moura sonriendo.

-Los ñoquis de mi abuela, te van a encantar - le dijo Jane sonriendo.

-Seguro que sí - le dijo Moura sonriendo.

-Toma, ve a sentarte y serviré la cena - le dijo Jane dándole una rosa.

Moura cogió la rosa y se sentó a la mesa, Jane sirvió los ñoquis en dos platos y le dió uno a Moura y dejó el otro en su sitio, se sentó y ambas cenaron tranquilamente, Moura se levantó y sacó algo de su bolso, volvió a sentarse y miró a Jane sonriendo:

-Tengo algo para tí - le dijo Moura sonriendo nerviosa.

-No hacía falta Moura, ¿qué es? - le preguntó Jane.

-Toma, ábrelo - le dijo Moura sonriendo y dándole un álbum de fotos.

Jane abrió el álbum y miró las fotografías, pasó las páginas sonriendo y luego miró a Moura que la miraba un poco preocupada:

-Es precioso - le dijo Jane sonriendo.

-Lo empecé cuándo empezamos a ser pareja, es nuestro álbum de fotos - le dijo Moura sonriendo.

-Me encanta, nuestro álbum, suena muy bien - le dijo Jane sonriendo.

-Me han encantado tus ñoquis, estaban deliciosos - le dijo Moura sonriendo.

¿De verdad? - le preguntó Jane sonrojada.

-Sí, los ñoquis de Jane son los mejores - le dijo Moura sonriendo.

-Vamos, recojamos esto, tengo algo que contarte - le dijo Jane dejando el álbum a un lado.

-Vale pero déjame fregar a mi - le dijo Moura.

Ambas recogieron la mesa y Jane fue al jardín, miró el cielo estrellado y luego se giró y miró a Moura sonriendo, la abrazó y se fundieron en un tierno beso, Jane la miró y luego se sentó en el césped, Moura se sentó entre sus piernas miró al cielo, Jane la rodeó con sus brazos y miró al cielo sonriendo:

-Me gusta salir aquí y mirar el cielo - le contó Moura sonriendo.

-Sabes, cuándo le dije a mi madre que estaba enamorada de ti, me sorprendió - le dijo Jane.

-¿Qué te dijo? - le preguntó Moura mirándola.

-Me preguntó que sí iba a seguir amándote o a ignorar mi corazón, tenía miedo de perderte - le dijo Jane.

-¿Qué le respondiste? - le preguntó Moura sonriendo.

-Le dije que te amaría, hoy, mañana y siempre, aunque no sintieras lo mismo por mí - le dijo Jane sonriendo.

-Eso es precioso Jane, sabes, Ángela también hablo conmigo - le dijo Moura sonriendo.

-¿Qué te dijo mi madre? - le preguntó Jane sorprendida.

-Ella sabía de sobra que estaba enamorada de ti, me dijo que tenías todo lo que ella deseaba que tuvieras, una persona que te ame tal y como eres, que yo siempre seré su hija - le dijo Moura sonriendo.

-Todos lo sabían, ellos podían verlo y nosotras no, porque estábamos ocupadas evitando que la otra se diera cuenta - le dijo Jane.

-Es verdad, sabes, yo también tengo a una persona maravillosa, que me quiere tal y como soy y no cree que sea una muerma, ni una rarita - le dijo Moura sonriendo.

-¿Conozco a esa persona? - le preguntó Jane.

-Eres tú tonta - le dijo Moura sonriendo.

-Lo se, no eres una muerma, ni eres rara, eres la persona más maravillosa del mundo - le dijo Jane sonriendo.

-¿Crees que estaremos así siempre? - le preguntó Moura.

-Tendremos broncas, como en toda relación, ya las hemos tenido y siempre lo solucionamos y volvemos a estar bien, sé que siempre resolveremos los problemas que tengamos - le dijo Jane sonriendo.

-Es verdad, bueno, ¿qué hacemos ahora? - le preguntó Moura sonriendo.

-Empieza hacer frío, vamos, un baño nos espera - le dijo Jane sonriendo.

-Suena bien - le dijo Moura.

Ambas entraron y fueron escaleras arriba, Jane preparó la bañera y en cuanto estuvo lista, dejó su ropa a un lado y se metió dentro, Moura entró al momento y la miró un poco sonrojada:

-El agua está en su punto - le dijo Jane sonriendo.

-Hazme sitio - le dijo Moura.

-Ven, no sientas vergüenza, eres la mujer más hermosa del mundo, al menos para mí - le dijo Jane sonriendo.

-No es vergüenza, exactamente - le dijo Moura.

-Entonces, ¿Qué es? - le preguntó Jane confundida.

-No estoy depilada - le dijo Moura sonrojada.

-Era eso, no importa, eres bella incluso sin depilar, ven aquí - le dijo Jane sonriendo.

Moura se metió en la bañera y se tumbó pegando la espalda al pecho de Jane y esta la abrazó sonriendo:

-¿Así celebra la gente San Valentín? - le preguntó Moura.

-No lo se, supongo que cada pareja lo celebra a su manera - le dijo Jane sonriendo.

-Me ha gustado celebrarlo así - le dijo Moura sonriendo.

-A mí también, no hace falta celebrarlo a lo grande, cuando amas a una persona, se lo demuestras todos los días, no un día al año - le dijo Jane.

-Eso es verdad, San Valentín solo es un día creado por los comercios para que la gente gaste dinero - le dijo Moura.

-Exacto - le dijo Jane sonriendo.

-No me hagas cosquillas, que te conozco - le dijo Moura sonriendo.

-Me conoces demasiado bien, doctora Isles - le dijo Jane sonriendo.

Jane comenzó a hacerle cosquillas a Moura, que trataba que ella parase, inundando el baño con el sonido de sus risas y el chapoteo del agua.

Fin