Los dos hermanos Kirkland vieron desde la cocina a dos figuras subiendo las escaleras, luego se miraron el uno al otro.

A diferencia de la última vez, se encogieron de hombros para terminar su abundante desayuno/almuerzo que consistió en pastel de pastor, pasta -Aidan había olvidado que iban a pedir comida-, fish and chips -sobras de ayer que nadie notó-, rollitos primavera y pelear por el cerdo agridulce porque Alice compró estos últimos cuando fue por los rollitos, pero solo trajo una porción y como no estaba segura quién lo pidió -hablaron todos al mismo tiempo- lo dejó en la mesa esperando que el que llegara primero fuera a buscarlo. Terminó mal y la mitad de la comida acabó en el suelo, donde pasó el gato y se comió la carne. Compartieron lo que quedaba.

Solo momentos después, decidieron que era buena idea tener de postre pudding de arroz, pudding de chocolate y lemon pie que en realidad no debieron haber tocado porque era de Alice para el té.

¡No es culpa de ellos que les diera tanta hambre porque ayer Scott los tuvo practicando toda la noche en el jardín y quedaron tan cansados que solo tuvieron fuerzas para bañarse e irse directo a la cama! Quién diría que podían cansarse tanto corriendo en un lugar así de pequeño.

¿Indigestión? ¡Es domingo y a quién le importa! Y si lo peor pasa, es culpa de sus padres por dejarlos sin supervisión, su hermano mayor no siempre es el adulto. Él tuvo la brillante idea de comprar cada quién lo que quisiera, sin consultar con nadie, y sabe que cuando eso pasa, siempre habrá alguien que quiera lo que otro compró o que olvide que debe ser solo para uno. Al menos Scott no se preocupará de que alguien toque sus haggis que él mismo compró, aunque encargó cosas a su hermana también. El cerdo agridulce era de él.

En fin, la cosa es que tenían más confianza en su hermanita y por la culpa de casi acabar el lemon pie, es que ninguno dijo nada cuando vieron a las chicas en proceso de algún plan.

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Alice Kirkland y Chiara Vargas se miraron una a la otra como en una misión. Después de hablarlo, habían llegado a un acuerdo sobre la relación de sus hermanos. Sabían lo que había que hacer.

Esta vez las dos se tragarán su orgullo, Alice para que su hermano tenga más opciones y Chiara en pedirle ayuda a alguien que apenas conoce y la insultó.

Scott abre la puerta.

—Sí, ya oí, Alice, iré a comer en un rato —se detiene al ver a la otra persona. Ya imagina de qué se trata, pero antes de que diga nada su hermana menor levanta la mano y pide silencio mientras explica.

Le cuentan lo ocurrido con la Vargas que no es la presente. No puede negar que ha estado pensando en lo mismo, aunque parte de él prefiere ignorar el problema y nunca volverla a ver, quizás un cierre sea lo mejor. Eso dijo la psicóloga.

Así que los dos se encontrarán para hablar. Tal vez esté malditamente enojado con ella, pero no quiere que ella sufra tanto.

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La puerta se abre. Es Felicia que al darse cuenta quiere ocultarse cuando lo ve, en lugar de hacer algo por el visitante. Sin embargo, se queda congelada y él aprovecha para decirle si pueden hablar. Está sorprendido, aun si lo oyó antes.

Nunca la ha visto tan desarreglada y a ella le da vergüenza eso, que alguien que le importa y gusta tanto la encuentre en ese estado. Ni siquiera se puso así con su enemiga, pero es diferente con Scott.

Lo invita a pasar y su hermana sube a su habitación, aunque sabe que probablemente esté espiando. Chiara es sobreprotectora, a pesar de lo mucho que lo niegue. Al menos su hermano no estará en casa hasta la noche, ni sus padres. Tendrán la posibilidad de hablar solos.

—¿Te gustaría beber algo?

—Un té estaría bien.

Prepara el té y se sientan en el sofá, como hicieron antes, pero esta vez ninguno sonríe ni disfruta de la compañía del otro. Ella sabe que es su culpa. Debe arreglarlo sola, pues fue quien provocó esto.

Él quiere saber la verdad, así que lo confiesa todo. A diferencia de la última vez, no sonríe ni hace bromas, pero el pelinegro no se ve tan furioso, lo cual es una buena señal.

—Perdón —ella dijo al final de todo. Le envió un audio y mensajes, pero él nunca respondió. Sabía que debía decírselo en persona, pero él no había querido verla hasta ese momento.

El pelinegro la mira largamente y suspira. En realidad, necesitaba eso. Si bien

Es cierto que aún le gusta, pero tenía su dignidad, no va a aceptarla después de lo que hizo.

La chica bajó la cabeza tristemente. En realidad, tener su perdón fue más de lo que podía pedir. Ella misma arruinó las cosas desde el inicio, ahora lo entiende, quizás vengarse no es bueno después de todo, por más bien que se sienta. Claro, eso no significa que su disgusto por Alice ha cambiado.

Agradece que las cosas se resolvieran, sería horrible actuar como dos completos extraños cada vez que se vean. Probablemente las cosas no sean como antes, pero al menos se siente más ligera ahora que este asunto pendiente está resuelto.


Capítulo con drama.

Los chicos son yo cuando no como un día y al otro como cualquier cosa.

Adivinen quién está enferma...

En realidad, haría que se reconcilien y continúen la relación, iba a escribirlo así hasta el capítulo anterior, luego dije ¨WTF pero eso es muy forzado¨. Por eso elegí separarlos en buenos términos.

Aunque diga final, habrá un epílogo.

Haré una secuela/one shot total ScoIta porque me gustó este AU/UA, pero no ahora, creo que no tendría gracia si sigo la historia así como así, tanto el ScoIta como yo necesitamos un tiempo (?) XD