Capítulo 13

La mañana había transcurrido con tranquilidad, Lisa estaba en clases de música con los niños mientras en la base todo presagiaba otro día sin novedad. De pronto los radares anunciaron enemigos aproximándose a gran velocidad hacia la ciudad.

Monumento, a diferencia de Nueva Macross, era una verdadera fortificación militar. Las sirenas advirtieron de inmediato el peligro inminente y los ciudadanos buscaron el refugio más cercano.

Era la primera vez que Lisa se enfrentaba a una ataque real.

Rick, Max y Miriya, bajo las órdenes de Claudia, partieron al encuentro con el enemigo.

"Claudia, ¿dónde está Lisa?", preguntó Rick a través del canal de comunicaciones mientras se acercaba al punto indicado.

"En su trabajo. Hay un refugio a pasos del preescolar", lo trató de tranquilizar pero no fue suficiente. Temía que tuviera otra crisis similar a la noche de tormenta.

Apremiado por la situación, tuvo que dejar de lado su preocupación y concentrarse en la batalla que tendrían en empezaría en unos segundos. Tomó aire y prometió que saliendo de esto, correría a buscarla.

"Entendido base", respondió y se enfocó en sobrevivir junto a su escuadrón otro día más.


Unas horas después del ataque que pudieron mantener relativamente alejado de la ciudad, el escuadrón Skull volvió a tierra tras una breve persecución. Rick saltó del Skull-01 y se dirigió lo más rápido que pudo a su auto.

La ciudad era un caos, pero pudo sortear las calles para acercarse lo suficiente hacia la escuela. Al llegar encontró el lugar vacío y desesperado buscó dónde estaba el refugio que Claudia había comentado.

"¡Rick!", escuchó su nombre y volteó a toda velocidad. Lisa, junto a otras profesoras volvían caminando junto a los aterrados niños que se aferraban a sus piernas llorando. Soltó el aire que contenía al verla sana y salva a la distancia. Corrió hacia ella y la abrazó con fuerza.

"¿Estás bien?", le preguntó mirándola de pies a cabeza, asegurándose que no tuviera heridas, ella le sonrió tranquilizadoramente.

"Yo estoy bien, ¿y tú? Vi la batalla de lejos, estaba muy preocupada por ustedes".

"Todos bien", suspiró apoyando su frente en la de ella, relajándose unos segundos.

"Rick", murmuró y él lentamente abrió los ojos y descubrió a varios niños alrededor mirándolos con curiosidad. No pudo evitar sonrojarse al ver que aún abrazaba a Lisa.

"¿Eres piloto?", preguntó uno mientras se metía el dedo en la nariz.

"¿Eres el novio de tía Lisa?", dijo una niña rubia con trenzas y mirada pícara.

"Debe ser su esposo, están muy viejos para ser novios", le respondió una niña con anteojos.

"¿Fuiste a pelear contra los malos? ¿Quién ganó?", preguntó otro pero su compañero le dio un codazo.

"Obvio que ganó, sino no estaría aquí, ¡Duh!"

"Tía, quiero a mi mamá", dijo otro jalándole la ropa aún con lágrimas en los ojos.

"¿Tienes una pistola?"

"¿Has matado a alguien?"

"¿Se van a casar?"

"¿Tienen hijos?"

"¿Por qué los malos son gigantes?

"No te ves muy inteligente…"

"Suficiente niños", otra profesora los detuvo y los hizo caminar junto a ella de vuelta a la escuela mientras le guiñaba un ojo a Lisa, quien le agradeció con la mirada.

"Eso fue… intenso", comentó Rick al quedarse finalmente solo con Lisa, ella sonrió.

"Más de lo habitual, estaban muy asustados".

"¿Tuviste algún problema?", le dijo sujetando sus brazos.

"No, no tuve ninguna crisis pero…"

"¿Qué?, él insistió preocupado.

"Fue muy extraño. Desde que sonaron las alarmas lo único que quería era salir del colegio, pero no huir. Tenía, aún tengo, una sensación de que debería estar en otro lado".

"Pero los niños…"

"Lo sé, mi responsabilidad era con ellos y buscamos refugio de inmediato. Pero no es eso, no quería abandonarlos, pero tenía la sensación que debía estar en otro lado, que me necesitaban en otra parte".

Rick la miró entendiendo a qué se refería.

"Debe ser otro eco. Estamos entrenados a correr a la base más cercana y ponernos a disposición lo más pronto posible. Es prácticamente una reacción instintiva".

Ella lo escuchó atenta y asintió.

"Puede ser. Pero era una necesidad muy fuerte de ir a… ayudar de alguna forma. Sé que cuidar a los niños es importante pero me sentí impotente en el refugio esperando. No era mi lugar".

De a poco los padres de los niños llegaron a la escuela a buscarlos, muchos de ellos desesperados. Lisa y Rick los miraron desde la calle mientras abrazaban a sus hijos con lágrimas en sus ojos.

"¿Te puedes ir ahora?".

"Dame un momento. Voy a conversar con la directora". Lisa le dió un beso en la mejilla y entró a la escuela. Rick volvió a su auto y la esperó mientras miraba cómo el preescolar rápidamente se desocupaba de los alumnos.


Al llegar a casa de Claudia, ésta la recibió con un gran abrazo en la entrada. Estaba muy preocupada también.

"¿Has sabido de Dana?", Rick le preguntó.

"Todo bien. La niñera la llevó al refugio. Max y Miriya ya están con ella".

Entraron a la casa y se sentaron agotados en el sillón. Claudia trajo tres tazas de café recién hecho y por primera vez en el día, se relajaron.

"¿Estás segura que estás bien cariño?", Claudia le preguntó al encontrarla muy silenciosa. Lisa la miró y se obligó a sonreír.

"Estoy bien, es sólo que no me puedo sacar de encima esa sensación de que debería estar haciendo otra cosa".

"Es entendible. Cuando había un ataque eras la última en irse del puente. No te quedabas tranquila hasta que absolutamente todo estuviese revisado".

Lisa sonrió al escucharla hablar. No lo recordaba pero le hacía sentido. Sin duda era un rasgo personal.

"Y no nos dejabas ir hasta que te entregáramos todos los reportes", agregó Rick haciendo una mueca, recordando.

"Lo lamento", rió ella tomando su café.

"¿Pero… ?", insistió Claudia observándola.

"Pero… creo que debo hacer algo sobre esto. Es una sensación muy fuerte. Quizás no pueda volver a mi trabajo anterior pero algo debo hacer…"

"¿Qué estás pensando?", replicó Claudia interesada. Lisa la miró fijamente y se mordió el labio pensando al respecto.

"Que debo hablar con el Dr. Lang".

Los tres guardaron silencio reflexionando al respecto. Fue Rick quien rompió primero el silencio.

"¿Estás segura? trabajar con Lang significa dejar atrás enseñar música".

"El piano es la única habilidad que tengo y con la cual puedo ganarme la vida. Pero con todo lo que he aprendido hasta ahora, más la guía del Dr. Lang podría hacer algo más, algo que me haga más sentido".

Rick apretó los labios pensando, inquieto. Lisa lo miró entrecerrando los ojos.

"¿Qué pasa?".

"No… nada".

"Eso no es cara de nada", insistió Lisa. Rick la miró avergonzado de su transparencia. Claudia en silencio se mantenía al margen observando.

"No lo voy a negar, me resulta más… tranquilizador saber que estás en una sala de clase rodeada de niños en vez de en medio de una operación militar".

Lisa lo observó unos instantes antes de hablar. No vio en su rostro más que una genuina preocupación.

"La verdad que no creo que Lang vaya a ponerme en algo riesgoso. Es muy probable que pase con la cabeza metida en libros y computadores", le explicó y Rick asintió, temeroso de que se enojara con él.

"Entiendo lo que dices Rick, pero esto que sentí hoy es… sumamente fuerte. Casi como un llamado. Algo muy adentro mío me dice que debo ayudar de una forma más específica que lo que estoy haciendo actualmente".

Rick suspiró y asintió, esta vez más convencido. No dejaría que sus temores le cortaran las alas. Además, él sabía que era sólo cuestión de tiempo que Lisa se acercara al mundo militar, estaba en sus genes.

"Ok, concertaré una reunión con Lang y contigo. Estoy segura que va a estar feliz de contar con tu ayuda", agregó Claudia dejando su tazón sobre la mesa.

"Honestamente no creo que vaya a ser de ninguna ayuda por un buen tiempo".

"Eventualmente cariño. Lang es uno de los cerebros más destacados del planeta y sabe lo que hace. Hay que acelerar el tema de tu nombre legal para que te pueda contratar a la brevedad".

Claudia tomó las tazas de café vacías y las llevó a la cocina, dándoles un poco de privacidad en la sala.

"Rick, ¿estás bien?", dijo Lisa arrodillándose frente a él. Él le sonrió tristemente.

"Sí, es sólo mi egoísmo. Me gusta este pequeño mundo donde no tenía que compartirte con nadie".

"No me vas a compartir".

"No lo sabemos. Eres una mujer muy inteligente, es cosa de tiempo que vuelvas a estar llena de responsabilidades como antes", comentó muy avergonzado. Lisa tomó sus manos entre las suyas.

"No recuerdo mi pasado, pero por todo lo que me han contado dejé de lado mi vida personal por mis obligaciones y no es algo que desee repetir. Quiero ayudar desde otra vereda pero no voy a perder lo que he ganado hasta ahora. Y tú eres alguien importante en esta nueva historia".

Rick se sorprendió ante sus palabras. Si bien aún era físicamente frágil, su fuerza interior era enorme y muy firme. Un espíritu que basaba su sabiduría no sólo en conocimiento sino también en una experiencia silenciosa. La lección estaba ahí, sólo que no sabía cómo. De pronto se dio cuenta que esta Lisa y 'su' Lisa eran la misma. Sonrió genuinamente y le acarició la mejilla.

"Te apoyaré en todo lo que quieras hacer, siempre. Te lo prometo", le dijo y se acercó para darle un suave beso en los labios. Lisa cerró los ojos y disfrutó del delicado contacto de su boca por unos breves pero preciosos momentos.

"¡¿QUÉ?!", el grito de Claudia interrumpió la magia como un rayo partiendo un árbol. Ambos se separaron asustados y ella los miró impactada desde la puerta de la cocina. "¡¿DE QUÉ DIABLOS ME PERDÍ?!"