Capítulo 14
Las semanas se transformaron rápidamente en meses y todos los pendientes fluyeron sin mayor inconvenientes: La demanda de Claudia a favor de Lisa dio resultado y al hacerse pública la ilegalidad de la cláusula firmada, la Justicia Naval intervino anulando la orden, dando disculpas públicas a Lisa y pagando los costos de la tramitación civil correspondiente para la obtención de su identidad. Recuperado su nombre legalmente, la RDF la declaró formalmente en retiro con la compensación económica correspondiente por su cargo y fue contratada de inmediato por el Dr. Lang como asesora en sus proyectos de Robotecnología.
Fue Lisa quien decidió no continuar con la apelación para que le fuera restituida la herencia de su familia y del almirante Gloval. Sabía que sería un trámite de largo aliento y no creía necesitar el dinero. Con la recuperación de su pago mensual como ex capitán, más su trabajo con Lang y los beneficios de la RDF pudo obtener su propia casa y mantenerse sin problemas. Claudia no estaba de acuerdo pero entendía su deseo de continuar de una vez por todas con su vida.
El trabajo con Lang fue en extremo sencillo. Si bien no lograba recordar con detalles, era obvio que lo que aprendía estaba en ella por lo que era sólo necesaria una lectura para que los términos, conceptos y pasos lógicos cobraran sentido y los pudiese utilizar. En sólo cuatro meses de entrenamiento, Lang la puso a la cabeza de uno de los proyectos anexos al perfeccionamiento del hiperimpulsor de protocultura del SDF-3. Lisa se sentía sumamente bien al estar desarrollando algo así y fue casi inmediata su adecuación como líder de un equipo.
No obstante, a pesar de toda la emoción de trabajar en algo tan innovador, extrañaba mucho a los niños y sus clases de música. Rick se dio cuenta de la nostalgia con el paso de las semanas y para su cumpleaños le regaló un hermoso piano de pared. Lisa, feliz con el gesto, se sentó frente al instrumento recién afinado y comenzó a tocar mientras todos sus amigos la escuchaban fascinados de su interpretación. Fue Dana quien la interrumpió al subirse a sus piernas y comenzar a 'tocar' las teclas. Lisa sonriendo, le empezó a enseñar cómo colocar sus pequeños y regordetes deditos correctamente sobre las teclas. Fue una inesperada sorpresa que la pequeña resultara una excelente alumna a pensar de sus cortos años. Desde ese día y tres veces a la semana, Dana se quedaba con Lisa por las tardes en sus clases personales de piano, lo que las hacía absolutamente felices a las dos.
Rick también hizo importantes cambios. Solicitó que se le asignara una nueva casa más cerca de Lisa y dejó atrás aquel lugar que sólo le traía malos recuerdos. Al irse se llevó consigo su ropa, dejando todo aquello que lo ataba con su doloroso pasado. Fue Lisa quien más disfrutó de su nuevo vecino al ayudarle a amueblar y decorar una casa vacía y hacerla propia. Rick fue simplemente feliz al dejarla jugar 'a la casita', siendo que ya lo había hecho con la propia. Lisa no veía en su gesto más que diversión, pero para él fue muy significativo que fuese ella quien transformara su casa en un verdadero hogar.
Si bien estaban juntos y su relación avanzaba, cada uno vivía en su propio lugar, dándose espacios personales tan necesarios para su crecimiento. Sin embargo cada vez se hacía más frecuente que pasaran tiempo juntos en actividades cotidianas. No obstante era Rick quien, por temor, contenía que la relación avanzara al siguiente nivel lo que poco a poco iba frustrando a Lisa. Cada vez le resultaba más difícil contenerse al estar junto a ella ya que la deseaba con locura, pero el miedo a dañarla emocionalmente era una constante sombra en su relación.
"¿A qué le tienes tanto miedo?", le preguntó Max al volver de un patrullaje donde Rick estuvo particularmente sombrío. Ambos descendieron de sus VFs y se habían sentado afuera del hangar para descansar un momento tomando unas sodas antes de reportar a Claudia.
"Es una estupidez", negó con la cabeza avergonzado de verbalizar sus temores.
"Lo que sea claramente te está afectando".
"Lo sé, cada día es más difícil", trató de explicar apenado.
"Llevan más de seis meses juntos, ¿acaso tu no quieres?"
"¡Por supuesto que quiero! no es un tema de querer…"
"'¿Entonces qué es? es obvio que ella desea dar el siguiente paso".
Rick suspiró y mantuvo silencio mientras pensaba cómo explicar su ridícula aprehensión. Max lo esperó pacientemente.
"Tengo miedo que si damos el siguiente paso ella… recuerde".
Max lo miró sin entender al principio y después se percató a lo que se refería.
"¿Crees que en medio del sexo ella recupere la memoria?" preguntó asegurándose que había entendido bien. Rick se sonrojó y asintió en silencio.
"Honestamente no sé cuales son las probabilidades de algo así…"
"La tormenta fue la que detonó la última crisis, ¿y si otro estímulo similar provoca algo parecido?", dijo preocupado.
Max se rió suavemente y Rick lo miró con los ojos entrecerrados.
"Perdón, perdón… habla muy bien de tus 'artes amatorias' que las compares con la intensidad de una tormenta eléctrica…" respondió riendo y Rick le dio un empujón. Max rió abiertamente. "Pero hablando en serio, Lisa podría recuperar la memoria en cualquier momento, lavándose los dientes, viajando en auto o quizás jamás".
"Eso fue lo que dijo el médico, pero me da mucho miedo que si estamos juntos ella… ella recuerde…"
"¿Crees que si recupera la memoria te dejará? ¿Es eso?", le preguntó abiertamente. Rick asintió con mucha tristeza.
"No lo creo, a no ser que recupere la memoria pasada y olvide la actual. No sé cómo funcionará el cerebro en ese sentido pero creo que deberías hablarlo con ella. Tus temores son completamente válidos, pero no puedes mantener tu relación con ella en un eterno statu quo por eso. Una relación necesita evolucionar y crecer. Es un ser vivo. Si lo frenas demasiado no terminará en nada bueno y Lisa, aunque haya perdido la memoria, es una mujer que sabe lo que quiere. Siempre lo ha sido y no puedes frenar a una persona así sin terminar dañándola".
Rick abrió los ojos enormes. Herirla era algo que se juró nunca más volver a hacer. Hasta el momento la situación no parecía haber escalado tanto, pero sí notaba que ella había dejado de insinuar y juguetear sobre el tema. No permitiría que ella malinterpretara o se resignara a una relación con él a medias. Nunca más. Tragó saliva y se dijo a sí mismo que tenían que hablarlo sí o sí.
"Gracias Max", le respondió tras unos momentos de reflexión. Max le dio una palmada de ánimo en el hombro,
"Tu puede Thor", bromeó y salió corriendo en zig zag para que Rick no lo alcanzara con su lata vacía de soda.
Rick encontró a Lisa en su casa practicando una nueva canción en el piano. Sonrió al verla tan concentrada que ni siquiera se dio cuenta que había entrado.
"Se me hace conocida".
"Take My Breathe Away", respondió sin dejar de tocarla.
"Me suena…" dijo acercándose a ella, dándole un beso en la mejilla.
"Top Gun".
"¿Otra vez?", preguntó haciendo un gesto disgustado.
"Otra vez", respondió ella interpretándola con todo su corazón. Rick no pudo evitar disfrutar la melodía a pesar de los celos que sentía hacia aquel personaje de ficción.
A casi un año desde que volvió a su vida, Lisa había logrado recuperarse casi por completo. Físicamente estaba mucho mejor, logrando sobrepasar su delicado estado a uno más fuerte, muy parecida a como era antes del ataque de Khyron. Su pelo creció considerablemente hasta transformarse en una abundante melena que le llegaba a la base del cuello. Era totalmente parecida a su yo anterior, sumando las cicatrices y sus lentes permanentes.
"¿Quieres ver la película otra vez?", preguntó Rick sentándose en su sillón mientras ella guardaba las partituras.
"No, compré un nuevo libro y quiero empezar a leerlo", fue su forma de decir 'hoy no quiero que estés aquí'. Claramente seguía molesta y quién no, él pensó aproblemado.
"Has leído mucho últimamente", se atrevió a comentar.
"Siempre hay algo que aprender, además rara vez los libros te decepcionan", respondió levantándose y caminando hacia la cocina.
Rick la detuvo, tomándola del brazo.
"Tenemos que hablar".
Lisa lo miró levantando una ceja desafiante, se cruzó de brazos y simplemente esperó.
Rick tragó saliva y juntó valor para encararla.
"Hay un motivo porque anoche me… detuve".
"Me rechazaste", le aclaró. Él suspiró y se llevó la mano a la cabeza.
"No te rechacé Lisa, me detuve. No es que no quisiera… Tengo miedo si hacemos algo más… recuperes la memoria".
Lisa entrecerró los ojos confundida.
"Eso no tiene ningún asidero científico", rebatió seriamente. Rick se rascó la nuca avergonzado.
"Lo sé, es sólo que temo que una experiencia así de intensa pueda desencadenar otra cosa".
"Te tienes fé, Hunter", rió corta y sarcásticamente, levantando una ceja. Rick entrecerró los ojos.
"¡No es eso! no me creo nada, pero que pase algo así es importante, ¡significativo! no me estoy refiriendo a mi… desempeño", explicó amargamente.
Lisa relajó tanto los brazos como la mirada.
"¿Y por qué sería tan terrible que recordara?", preguntó ahora un poco menos a la defensiva.
Rick apretó los puños y bajo la mirada apenado. No quería reconocer sus temores infundados. Se mordió los labios pensando si había otra forma menos patética de explicar lo que le sucedía. Caminó hacia el sillón y se sentó, sujetándose la cabeza. Lisa suspiró resignada, se sentó a su lado y siguió esperando.
"Tengo miedo que si recuerdas no quieras estar conmigo", murmuró con los ojos pegados al suelo. Lisa se mantuvo en silencio unos instantes.
"¿Y por qué no querría?".
"Porque hice y te dije cosas horribles o peor, lo que no hice", respondió sin cambiar su posición.
Nuevamente ella se mantuvo en silencio por un rato, lo suficiente para que Rick la mirara a pesar de su vergüenza. Se veía tranquila.
"Tengo una idea bastante clara de lo que hiciste y aquí estoy, ¿o no?".
"Es muy diferente saber a recordarlo o peor, revivirlo", dijo sosteniendo su mirada.
"Tienes un punto ahí, de seguro no fue grato. Pero la pregunta es otra, ¿entonces nunca haremos nada nuevo porque tienes miedo?".
Rick apretó la mandíbula y ella le levantó una ceja.
"Porque si es así Rick… no voy a perder el tiempo que gané por un verdadero milagro", le advirtió con seriedad.
"No, por supuesto que no", respondió él de inmediato, aunque en el fondo eso era lo que quizás estúpidamente deseaba.
"He leído suficiente como para saber que si una persona quiere algo, va tras ello. Además hay una vocecita en mi interior que me dice que ya rogué suficiente contigo".
Rick sintió una punzada en el estómago.
"De todas las causas posibles que pensé por las cuales me sigues rechazando, recobrar la memoria jamás se me ocurrió".
"De verdad lo lamento…"
"Ahórrate las disculpas", dijo levantándose del sillón enrabiada con la situación. "No sabré mucho todavía pero no voy a suplicarte por esto. No seré el estereotipo de la mujer más bonita del planeta pero de seguro habrá alguien a quien no le molesten las cicatrices".
Rick se levantó y la miró de frente como animal acorralado "¡Jamás he dicho algo acerca de tus cicatrices!"
"Por favor, no he visto una sola protagonista en película o libro que parezca un mapa topográfico como yo", dijo ácidamente.
"¡La vida real no tiene nada que ver con las fantasías que lees!", replicó enojado.
"¿Y cómo voy a saber si el único en quien confiaba para conocer y experimentar tiene miedo que si tengo un orgasmo voy a recobrar la memoria? ¿Con esa clase de razonamiento te atreves a menospreciar mis libros? al menos los míos tienen algo de sentido común…"
Rick apretó la mandíbula furioso. Él jamás había inferido algo respecto a su apariencia. Ella simplemente no le estaba tomando el peso a su temor. Max estaba equivocado, sus dudas no eran legítimas para ella.
"Lisa, estás mezclando cosas. ¡Mi miedo a que recuperes la memoria no tiene que ver con tu físico!".
"¡No te creo nada! tienes metida en la cabeza que soy una especie de adolescente casi inválida ¡y no lo soy! Puedo recobrar la memoria en cualquier segundo o quizás nunca, ¡no tiene sentido vivir aterrorizado por algo de lo que no tienes ningún control!".
"¡No tienes la menor idea de lo que te hice!"
"¡No, no lo sé y no me importa! La Lisa Hayes que está aquí al frente tuyo no le importa ese pasado. Mi vida es ahora, ¡AHORA!", le gritó mientras los ojos se le llenaban de lágrimas de rabia e impotencia.
Se observaron segundos que se hicieron interminables. Fue ella quien se enderezó primero y se limpió las lágrimas con la manga con fuerza, enrojeciendo el rostro.
"Creo que fue suficiente. Es mejor que te vayas".
"Lisa, pero…"
"¡Qué te vayas!", le gritó dándole la espalda, escondiendo lo avergonzada que se sentía.
Rick sintió un golpe en el estómago al escucharla. Giró, caminó hacia la puerta de salida, la abrió y antes de poner un pie afuera sintió su sollozo ahogado.
Lisa está sufriendo, pensó con tristeza. Estaba herida aunque esa jamás fue su intención. Ella sólo vivía el día a día desde que volvió a la vida y efectivamente no sabía lo que él había hecho y no le podía tomar el peso a su temor, porque era eso, su temor, no el de ella. La miró de espalda abrazándose a sí misma y temblando mientras lloraba. Para ella su negativa era simplemente un rechazo de quien pasó meses demostrándole que le importaba y la quería. Era una contradicción y por sus palabras, la causa de ello era su cuerpo, tan diferente a las demás. ¿Por qué otro motivo iba a alejarla el hombre que juró una y otra vez quererla? ¿Qué era lo más había cambiado en ella desde que volvió a la vida?. Rick cerró los ojos entendiendo la vergüenza que Lisa debía sentir. Sus palabras y sus acciones no coincidían, eso podría confundir a cualquiera.
Cerró la puerta pero no se fue. Lisa creyó que se había ido y lloró abiertamente su pena. Rick la miró desde la puerta y decidió que no permitiría que su miedo le ganara y mucho menos fuera la causa de hacerle cualquier tipo de daño. Tenía que seguir adelante, por ella y por él también.
Caminó y la abrazó por la espalda. Lisa se sobresaltó pero lo reconoció al instante. Trató de no llorar pero no pudo, sentía muchas emociones juntas. Rick la volteó suavemente y la abrazó de frente. Ella no quería verlo, no podía mirarlo así que escondió la cabeza en su pecho. Rick le besó la cabeza.
"Perdoname, dije que nunca te haría daño y lo hice, pero no fue mi intención", murmuró contra su pelo y ella lloró aún más. "Jamás, nunca ni por un instante he pensado algo malo sobre tu cuerpo y tus cicatrices. Todo lo contrario Lisa… eres mía gracias a algún dios misericordioso y sólo quiero estar a tu lado el resto de mi vida. Te juro, te lo juro, aunque sea la frase más trillada de la historia pero no fue por ti, fue por mí".
Lisa finalmente lo abrazo aunque no levantaba la cabeza aun escondida en su pecho. Rick la sujetó firme contra él.
"No quiero que tengas una sola duda de que te deseo, cada centímetro de ti, con o sin marcas. Eres tú a quien quiero. Mírame por favor".
"No", dijo tiritando. "Me siento tan avergonzada de empujar algo que no querías. Quisiera desaparecer".
"¿Quién te dijo que no quería?".
"Tú"
Rick tragó saliva y supo que la había herido algo muy profundo e íntimo.
"Lisa, mírame". Ella negó una vez más. Rick buscó su cara hasta que la obligó a verlo de frente.
"Te deseo tanto que me carcome por dentro. Quiero tenerte en mis brazos y no dejarte ir nunca más", le acarició el rostro y ella evadió la mirada. "No me crees…", ella negó sin emitir palabras, sumamente triste.
Rick no supo qué más decir. Bajó su cabeza hasta besarla con todo el ardor que había reprimido por meses. Ella trató de escabullirse pero no la dejó. La apoyó contra la pared cercana sin dejarla ir. Tenía que demostrarle que la quería, a ella, como era ahora y borrar la duda que se había sembrado en su corazón. Buscó su boca una y otra vez hasta que ella le correspondió. Se besaron hasta que la falta de aire los obligó a separarse por un segundo. Respirando agitados Lisa miró por fin sus ojos y vio lo que tanto había anhelado: pasión y deseo. Sus ojos eran azul oscuro, profundos como el océano y sólo quería perderse en ellos.
Rick no permitió que la duda volviera a ella y la besó ferozmente, reclamándola. Sus manos recorrían su cuerpo, reconociéndola, mientras su boca se perdía en su cuello. Lisa nuevamente temblaba pero por un motivo muy diferente. Cerró los ojos y se entregó a esa sensación que era nueva pero familiar al mismo tiempo. Rick la levantó con facilidad y sin despegarse de ella la llevó hasta su habitación donde la recostó con cuidado.
"¿Sabes lo que haré con tus cicatrices?", le dijo con una voz profunda que desconocía. "Voy recorrer cada una con mis manos y mi boca hasta que te cubra por completo. Vas a creer lo que te dije y nunca más vas a tener dudas de que te deseo como loco".
Lisa no pudo responder con palabras pero gimió sin control cuando hizo realidad sus palabras. Después de cubrir cada centímetro con besos y caricias, tal como prometió, la observó con cuidado memorizando los nuevos gestos y atesorando los que ya conocía. La cubrió con su cuerpo y con suavidad acarició su mejilla buscando una respuesta.
"¿Estás segura?", le preguntó besando la punta de su nariz tiernamente. Lisa se mordió el labio y asintió firmemente. Él vio una necesidad tan pura y honesta en ella que resultaba desconcertante y sobrecogedora. Nunca más la dejaría ir, aunque tuviese que perseguirla hasta las estrellas. Cubrió su boca con la suya en un beso tan profundo como la vida misma y finalmente juntos, como siempre debieron estar, experimentaron una inolvidable segunda primera vez.
Esa noche Lisa consiguió lo que sabía muy en su interior que siempre había deseado de Rick, incluso en ese pasado que no recordaba pero sí sentía: su completa y absoluta devoción por ella y solamente hacia ella.
