Capítulo XXV.
"En Céfiro como en la Tierra"
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-Espera, Umi...- la rubia se detuvo antes de entrar a la sala donde el mago guardaba sus pociones, jalando a su amiga hacia atrás, aprovechando que ella la llevaba de la mano. - No sé si quiero hacer esto.
-Vamos Fuu, siempre es mejor saber.
-Lo sé, pero... me aterra confirmar mis sospechas...
-Oh, Fuu...- la mujer de cabellos celestes la abrazó tiernamente. - ¿Acaso crees que Ferio no estará feliz?
-No es eso... es que... no es él... soy yo... Simplemente, me aterra la idea...
-Por favor, Fuu... un hijo es la bendición más grande que existe en el mundo... Vamos, hay que salir de dudas...- la mujer abrió la puerta, ingresando a la sala. Fuu ingresó tras ella, tímidamente.
La observó buscar entre las repisas repletas de frascos y frasquitos con líquidos de diferentes colores y etiquetas extrañas. Después de tantos años, aún no lograba comprender la escritura cefiriana antigua.
-¿Cómo es que te ubicas aquí? - preguntó mientras Umi escogía un frasco con etiqueta color rosa.
-Son años de estar junto a Clef.- dijo, mientras tomaba un vaso de un aparador que se encontraba a un lado del escritorio. Sirvió un poco de la bebida transparente y se lo extendió. - Bebe… y obtendrás tu respuesta…
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-Sólo un detalle más. - Umi buscó entre los cientos de maquillajes que tenía dentro de su neceser. Le costó un rato encontrarlo. - ¡Aquí está! - Era su brillo labial favorito, el que adquiría en la exclusiva tienda cizetana en la que compraban las mismas reinas de aquel planeta, y que se encargaba de ocultar de las manos curiosas de su hija.
-Pero, tía Umi...- dijo, con sorpresa, la joven.
-Si, lo sé... siempre lo guardo para las ocasiones más especiales... Y, créeme Himeko, para ti no hay ocasión más especial que esta. - dijo, mientras colocaba un poco de brillo sobre sus labios, ya maquillados. - Esta noche será perfecta, Hime...
-Oh, será mejor que tengas cuidado, Umi... mejor cierra esa bocota.- advirtió Hikaru, mientras terminaba los últimos retoques en el peinado de Himeko. Por ningún motivo del mundo quería que la boca ansiosa de la guerrera de Seres arruine la sorpresa que tenían para la joven.
-De verdad... no sé cómo agradecerle todo lo que hacen por mí. - dijo tomando la mano de ambas. Ellas le sonrieron.
-No tienes nada que agradecer, Hime.- dijo Hikaru.- Lo hacemos porque te amamos.
-Pero... si hay algo que puedes hacer... Sólo, promete que nunca más te guardarás lo que te hace daño... Recuerda que siempre estaremos aquí, para ti... Si alguna vez necesitas un consejo o, simplemente, hablar, no dudes en buscarnos. - Himeko sonrió.
-Claro que sí...
-¿Es una promesa? - Umi acercó su mano derecha, extendiendo su dedo anular.
-Por supuesto...- entrelazando su dedo anular con el de ella. - Es una promesa.
-¿Qué te parece si te ves al espejo? - continuó Hikaru. Himeko se levantó de su silla y se dirigió hacia el espejo que, hasta ese momento, había estado a sus espaldas. Sonrió ante la imagen que el espejo de devolvía.
-Te ves hermosa. - dijo Umi.
En ese momento, Fuu ingresó a la habitación. Himeko volteó a verla. Ella lucía realmente hermosa, con un elegante vestido verde, ajustado al cuerpo, el cabello recogido y una enorme corona en su cabeza. Digno de una reina.
-Mamá... te ves hermosa. - Fuu se sonrojó.
-Radiante, diría yo...- continuó Umi, haciendo que la rubia se incomode. - Yo creo que te ha sentado bastante bien...- rio, divertida.
-Es la última vez que te cuento algo...- protestó Fuu.
-¿De qué hablan?
-Oh, no le hagas caso, Hime... ya la conoces.
-Bien, nosotras ya hemos cumplido nuestra misión. - dijo Hikaru.- Las dejamos solas. - Ambas salieron de la habitación. Entonces, Fuu miró a su hija, mientras la tomaba de las manos.
-Eres tan hermosa y has crecido tanto... Me da mucha nostalgia saber que ya no eres mi niñita pequeña.
-Ay mamá, no es para tanto.
-Lo siento...- dijo, secando las lágrimas que habían escapado de sus ojos. - Sólo estoy un poco sensible estos días.
-Mamá... yo quería agradecerte... por dejar que Yie esté presente en esta noche tan especial para mí...
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Tú eres mi primer amor
Y sólo en tus brazos quiero estar
No hay mejor lugar
Que en los brazos de Papá (*)
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Después de la presentación inicial y otros protocolos, llego el momento más esperado de la noche. El rey se acercó al trono en el que la princesa se encontraba sentada para colocarle su corona. Desde ese momento era, oficialmente, princesa y futura gobernante de Céfiro. Además, comenzaría a acompañar a su padre en sus recorridas por los pueblos, para oír del pedidos y necesidades de la gente común.
-Y ahora, el rey Ferio y la princesa Himeko, realizarán el primer baile real. - Anunció Caldina, quien era la encargada de dirigir el evento. Ferio observó a su princesa, embelesado.
Estaba infinitamente agradecido con la vida por tenerla. Mientras hacía una reverencia, extendió su mano hacia ella. Ella la tomó con delicadeza, entonces salieron al centro de la pista, al son del vals que tocaba la banda real.
El salón estaba en penumbras, con las luces alumbrando a la pareja que bailaba en el centro. Fuu los observaba, emocionada. Después de todo lo que había pasado, aquella fiesta no parecía más que un sueño. Sintió unos pasos detrás de ella. Volteó a ver de quien se trataba, encontrándose con los ojos verde esmeralda de su hermana. Ella le extendió su mano con un pañuelo blanco.
-Verlos crecer duele...- le dijo, con dulzura. Fuu tomó el pañuelo y secó sus lágrimas.
-No es sólo eso...
-¿Ocurre algo malo?
-No, nada... no te preocupes, sólo estoy algo sensible... - Fuu miró hacia un costado, donde sus sobrinos observaban el baile con atención.
-Katsu ya es todo un hombre. - dijo. - Y Fuumi... es tan dulce y tierna... De verdad, me sorprendió mucho saber que habías tenido otro... Dime, ¿cómo fue?
-Difícil... sobre todo, porque llegó cuando mi matrimonio se estaba yendo al completo demonio. Tuve muchas dudas, Fuu... Sobre todo, porque ella representa mi más oscuro pecado, y siempre temí repetir tus errores...
-¿A qué te refieres?
-Quizás, algún día, tenga el valor para contártelo... Por ahora, por favor no me hagas preguntas. - Fuu sonrió. En ese momento no llegaba a comprender, del todo, lo que su hermana estaba queriendo decirle. Pero ¿quién era ella para juzgar? Después de todo, a lo largo de su vida había tenido cientos de secretos.
-Claro...
-Y ahora...- interrumpió la voz de Caldina, hablándole a los asistentes a la gala. - A pedido de la princesa Himeko, el segundo baile real, con su papá del corazón... Yie...- Tras aquellas palabras, Yie se acercó al centro de la pista, haciendo una pequeña reverencia. Entonces, Ferio tomó la mano de Himeko y, con una sonrisa en su rostro, se la entregó a su "otro papá".
-Me da mucho gusto que él haya podido estar...- susurró Kuu a su hermana. - No te das una idea de lo que ha sufrido.
-He sido muy injusta con él, Kuu. Jamás debí aceptarlo en mi vida... Dejar que siga formando parte de la vida de Himeko es lo único que puedo hacer para enmendar, al menos en parte, mi error.
Ya casi se acababa la pieza de baile, Caldina estaba lista para dar por acabado el vals y habilitar la pista para los demás invitados, cuando Hikaru se acercó a ella.
-Espera...- le dijo. - Hay algo más, una sorpresa para Himeko... Necesito que pongas otra canción...
ஐ..•
¿Qué haces aquí?, yo no te vi llegar
Qué hace el amor si se vuelve a encontrar
Qué fue de ti, qué lejos del ayer
Se fue una niña, hoy veo una mujer (**)
ஐ..•
-Antes de dar por inaugurada la pista de baile, falta una última pieza del vals. - dijo Hikaru, tomando el moderno "micrófono" autosamita. Luego, hizo una señal a la persona que estaba manejando las luces, para que las enfoque hacia la puerta de entrada. Cuando lo hizo, la puerta de abrió de par en par, dando paso al joven de cabellos azabache. Vestía un smoking negro, con camisa blanca. En sus manos, llevaba un ramo de flores. Himeko se llevó la mano a la boca ante la sorpresa. - Himeko, es el presente que Umi y yo decidimos darte esta noche.
El joven se acercó al centro de la pista y le entregó el ramo.
-Yasir...
-Lamento haberme enfadado contigo... Cuando supe que estabas perdida, entendí lo importante que eras para mí...- Yasir extendió la mano para invitarla a bailar. Ella sonrió, entonces Umi se acercó para tomar el ramo de flores y que ella pueda bailar tranquila.
-Soy yo la que lamento haberte engañado… pero no podía decirte que era la princesa, en especial cuando escapaba de palacio para verte.
-Ahora lo entiendo… ¿Qué tal si empezamos de nuevo?…
ஐ..•
-¿Qué significa esto, Umi?- preguntó el rey, molesto, acercándose a la guerrera.
-Oh, no sea aguafiestas, su majestad… Él sólo es… un amigo muy querido para Himeko… ¿Acaso no deseas verla feliz?
-Si… pero… ¡Es sólo una niña!
- ¿Sí? Entonces, dígame, su majestad… ¿Cuántos años tenía la reina cuando le dio su primer beso? - Umi río divertida al ver cómo el rey se abochornaba con su comentario.
El resto de la noche siguió su curso normal. Los invitados bailaron, comieron y tomaron. Cerca de medianoche, ya muchos se habían retirado. Hikaru y Umi charlaban a un costado del salón, mientras observaban a Satoru jugar con sus sobrinas.
-Es increíble la química que hay entre ellos. - comentó Umi, divertida – Es como si lo conocieran de toda la vida.
-Lamento que tu madre no pueda estar aquí también.
-No te preocupes por eso…- Umi volteó a ver a Kuu, quien se encontraba hablando animadamente (y bebiendo alcohol) con Caldina, al otro lado del salón. - Oye, ¿no crees que ellos merecen una oportunidad?
-¿Qué?
-Kuu y Satoru… Se que a Fuu le agarrara un ataque de nervios cuando lo sepa, pero… ¿Has visto como se miran?
-Ay, Umi… tu no cambias, siempre queriendo jugar a ser cupido.
-Pues… tu hermano merece ser feliz… ¡el problema es que tú eres una hermana demasiado celosa!
-¡¿Qué dices!?
-Lo que escuchas, te las vives diciendo que Satoru te cela todo el tiempo, pero tú haces lo mismo que él…
-Claro que no… es sólo que… Bueno…- Hikaru meditó. - Quizás no sea tan mala idea jugar a ser cupido después de todo…
-¡Tia Hikaru! ¡Tía Umi!- interrumpió Himeko, quien llegaba a abrazarlas con una gran sonrisa en su rostro. - ¡Muchas gracias! ¡De verdad no me lo esperaba! ¿Cómo lo hicieron?
-Nosotras no hicimos nada, Hime.- dijo Umi.- Sólo traerlo a la fiesta y conseguirle el traje perfecto… Él ya te había perdonado, hace tiempo.
-Es cierto. - continuó Hikaru.- Él nos contó lo que pasó aquella noche, en la colina, gracias a eso logramos dar con el portal y supimos que estabas en Tokio.
-Debiste verlo… estaba muy preocupado por ti… Fue cuando supimos que te amaba de verdad…
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Se detuvo cuando puso un pie en el jardín del palacio. Suspiró, tratando de tomar valor. Lo había visto salir hacia algunos minutos. Fue el tiempo que le llevo decidirse a buscarlo. La noche era cálida y agradable. Una suave brisa movía las copas de los árboles. En el cielo, cientos de estrellas eran sus testigos. Se acercó a él.
El rey sintió su presencia y volteó a verla. Entonces, le regaló una sonrisa.
-Necesitaba alejarme un poco del bullicio… sobre todo, para hacerme a la idea de que nuestra niña anda coqueteando con ese chico… ¿Tú lo sabías?
-Me sorprendí tanto como tú con el "regalo" … Ellas no me dijeron nada, creo que lo saben hace tiempo… - el rey suspiró. - No te enfades… ella nos ha demostrado lo mucho que ha madurado, podemos confiar en ella.
-Lo sé… prometo hacer mí mejor esfuerzo por no volverme la pesadilla de ese niño…- Fuu río ante el comentario de Ferio.
-De verdad, pensé que la etapa más difícil de ser madre era no poder dormir por las noches por tener que amamantar y cambiar pañales cada tres horas… Pero se pone más difícil con el tiempo…
-Pues… lo siento… no puedo siquiera imaginar lo difícil que es eso… pero ser padre de una adolescente si lo es…
-Por cierto, Ferio… Hay… hay algo que debo decirte…
-¿Qué ocurre, Fuu? Me estás asustando…
-Oh, no es para que te asustes… Bueno, quizás un poco…
-Ya acaba con el misterio.
-Bueno… es que yo… estoy embarazada…
-¿Lo dices en serio?
-¿Por qué mentiría?
-¡Fuu! ¡Es en serio! - gritó emocionado, mientras una gran sonrisa se dibujaba en su rostro. Enseguida la tomó en sus brazos, alzándola levemente. - ¡No lo puedo creer Fuu! ¡Es la mejor noticia que podías darme!
-Oye, espera, más despacio… No quisiera que nadie te escuche… Sólo Umi lo sabe, me gustaría dar la noticia de una manera especial.
-Claro que si… lo siento… No tienes una idea de lo feliz que me haces… Prometo que no te dejare sola ni un momento. - Fuu sonrió. Luego, besó sus labios con dulzura.
Una suave brisa los rodeó, cual si fuera Windom brindándoles su bendición. Ella sabía que muchos cambios se avecinan. Algunas hermosos, otros no tanto. Traer un hijo al mundo nunca es tarea sencilla. Pero, con amor todo es posible. Después de todo, el amor es la magia más poderosa de todas. Y si había algo que a ese niño no le faltaría, sería amor.
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Nadie como tú para pedir perdón
Nadie como tú valora esta canción
Nadie como tú me da su protección
Me ayuda a caminar, me aparta del dolor
Tienes ese don de dar tranquilidad
De saber escuchar, de envolverme en paz
Tienes la virtud de hacerme olvidar
El miedo que me da mirar la oscuridad (***)
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-Explícame una vez más, ¿por qué tengo que usar estos jeans? - protestó el mago.
-Ya deja de comportarte como un niño... Te lo he dicho muchas veces... Mi madre es una mujer grande, sumamente devota de la religión sintoísta. En casa ni siquiera tenía permitido festejar la Navidad. Imagina cómo reaccionaría si, de repente, le vengo con un cuento de que su yerno y sus nietos provienen de un mundo creado por el "Rey de las Tinieblas", para vengarse del Dios creador del universo. Me llevará un tiempo explicarle... por eso debemos ir de a poco. Mientras tanto, debes parecer un terrícola como cualquier otro.
-Claro, claro... Aun así, ¿no existe algo más cómodo que usen aquí?
-Te ves genial, amor. - dijo, besando sus labios. - Deja de quejarte.
-De verdad, debo amarte demasiado para hacer esto por ti. - sonrió él, y la besó también.
-¡Es mi turno Dylan! - la aguda vocecita de Nerea los interrumpió. Ambos salieron a la sala sólo para ser testigos de cómo los niños peleaban por jugar con la MacBook.
-Vaya que aprenden rápido. - suspiró Umi.- Ya dejen de pelear, niños... De todos modos, ya nos vamos a casa de su abuela.
-¿Estás segura de que hiciste lo correcto al aceptar ese regalo? Quizás, sería mejor devolverla. - dijo el mago. Umi suspiró.
ஐ..•
-Debo volver... un amigo muy querido ha fallecido... Él dio su vida por protegerme...- a él se le estremeció el corazón verla llorar. Deseaba abrazarla, consolarla. Pero, entendía que no debía cruzar los límites que ella había puesto. Después de todo, su corazón pertenecía a otro hombre.
-¿Estas bien?
-Sólo quería pedirte un favor...
-Sabes que puedes pedirme lo que sea.
-Quiero que te encargues de mi departamento... necesito tener un lugar donde refugiarme cuándo necesite volver.
-¿Volverás? - Umi sonrió.
-Brandon... la razón por la que, en estos 10 años, no tuviste noticias de mí, fue que no me encontraba en este mundo.
-¿De qué hablas? No comprendo.
-He vivido los últimos 10 años en otro lugar del universo, un lugar que ha permanecido oculto a los humanos durante toda su existencia. Por eso, no podía volver, ni siquiera podía comunicarme. Pero, ahora que todo ha terminado, el portal que une ambos mundos está abierto. De modo que podré ir y venir cuando lo desee.
-Siempre supe que había un misterio muy grande que te rodeaba... Pero todo eso que me dices, es demasiado... loco.
-No espero que me creas, sólo necesito que te asegures de que este departamento este listo para cuando necesite volver... con mi familia... Qué tenga servicios... Sería de mucha ayuda si puedes conseguir una línea telefónica... Puedes... modificar la cerradura para que tú también puedas ingresar... Usa el dinero que teníamos en el banco, a nombre de los dos...
-Claro, descuida... Haré que este departamento sea un lugar acogedor para ti...- Umi sonrió. Luego lo abrazó.
-Gracias, Brandon... Eres una gran persona… De verdad, sólo deseo que seas feliz… Agatha es una gran mujer, ustedes merecen ser felices…
-Umi…
ஐ..•
Se sorprendió al ingresar al departamento. Miro a su alrededor. Había cortinas nuevas. También algunos muebles. Clef y los niños entraron detrás de ella. La pequeña Nerea estaba realmente muy emocionada. Conocer el reino de su madre siempre había sido su sueño.
-Es muy pequeño mamá. - dijo la niña, al observar el departamento.
-Es todo lo que necesitamos para estar cómodos. Quizás sea pequeño, pero mientras estemos juntos no necesitamos grandes lujos. - dijo Umi mientras miraba a su esposo. -Dylan, Nerea, mientras estemos aquí, seremos una familia común y corriente de Mundo Místico.
-Claro, mamá…- dijo Dylan, mientras Nerea daba unas vueltas por la sala observando todo a su alrededor.
-¿Qué es esto, mamá? – preguntó Nerea, a ver una Macbook sobre la mesa del comedor. Umi se acercó a verla, con sorpresa. Notó que tenía una nota a su lado.
-Es una computadora, Nerea.
-¿Cómo las de Autosam?
-Algo parecido…- Umi tomó la nota. Se sorprendió al reconocer la letra de Brandon. Al parecer, la había dejado después de su vuelta a Céfiro. Al pie de la carta, había una tarjeta de débito pegada.
"Umi: es tuya, para que podamos estar comunicados, por lo menos cuando estés en Tokio. Me aseguraré de que siempre tengas conexión a internet, y todos los servicios necesarios para que tú y tu familia estén cómodos. Si entras al navegador, encontrarás guardadas las contraseñas de tu banco. Con la tarjeta podrás hacerte del efectivo. Además de tus ahorros, me ocuparé de depositar en esa cuenta todo el dinero que reciba por regalías de tus películas. No te preocupes por tu identidad, me encargue de "crearte una nueva", encontrarás toda la información en la Macbook. Tomaré tu consejo, trataré de rehacer mí vida. Sólo te deseo que seas feliz. Brandon"
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-¡Tonto! No tienes por qué sentir celos. Ya te he dicho que no fue un regalo, la compró con el dinero que yo tenía ahorrado. - el mago sonrió.
-Claro, sabes que confío en ti, ciegamente. Aun así…- el mago la tomó por la cintura. -¡Mejor mantenlo lejos! - Umi río. Besó sus labios con ternura.
-Me encanta que te pongas celoso…
-Aww.- suspiró Nerea al verlos. - Ojalá algún día encuentre un amor como el de mamá y papá.
-¡Ya cállate! Eres solo una niñita. - protestó Dylan. - ¡Mamá! ¿Ya nos vamos?
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Y en silencio y sin cruzar una palabra
Solamente una mirada es suficiente para hablar
Ya son más de veinte años
De momentos congelados
En recuerdos que jamás se olvidarán (***)
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Esa tarde, los primeros copos de nieve del invierno caían sobre Juuban. Ese 23 de noviembre se cumplían 20 años desde la primera vez que fueron convocadas a Céfiro. 10 desde que se habían quedado en Céfiro definitivamente. Su regreso a Mundo Místico tenía un sabor especial. Tantas cosas habían cambiado en todos esos años, ya no era la misma Umi que, alguna vez, dejó la Tierra para ya no volver. La soledad, el rencor y la frivolidad habían quedado atrás. ¿Quién iba a decirle que estaría viviendo el sueño de la familia perfecta con el hombre que, alguna vez, había creído solo un amor platónico?
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··٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ●•٠·˙˜"*°• ·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ●•٠·˙˜"*°•
Esto no es un final, los detesto, porque acaban con las historias…
··٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ●•٠· ˙˜"*°• ·٠•● Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ ●•٠·˙˜"*°•
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(*) Primer Amor – UPPERROOM &Toma tu lugar
(**) ¿Cómo decirte que te quiero? Axel
(***) Nadie como Tú – La Oreja de Van Gogh
N/A
Bueno, este capítulo es un extra (¡Es que no puedo con mí genio, me cuesta mucho dejar esta historia!), que viene a reforzar lo que siempre digo: no existen los finales felices, si no los comienzos felices. Aquí sólo somos testigos del comienzo del resto de la vida de nuestras heroínas. Y también, viene a cerrar algunos asuntos que siento que me quedaron colgados o que, originalmente, pensaba poner en la historia, como la despedida de Umi y Brandon, el encuentro de Clef con su señora suegra y la forma en la que nuestras guerreras podrán volver a Tierra cuando lo deseen, incluso hasta pasar algunos días en Tokio. Todo esto era algo que iba en la historia, pero con el cambio de rumbo a último momento, con la muerte de Ascot, tuve que hacer que vuelvan a Céfiro de inmediato, ni modo que se quedaran a hacer sociales con el cadáver de su amigo sobre la cama (sí, soy bastante morbosa)
Otra cosa que siento que quedó muy colgada fue la relación entre Himeko y Yasir. La realidad es que la pequeña historia de amor la escribí cuando está historia tenía otro rumbo, pensaba en algo diferente, con otros enemigos. Luego, se me ocurrió usar a Lucifer y Lilith, que eran parte de una gran idea que tenía para otra historia (de la cual ya tenía el preludio que vieron al comienzo y parte del primer capítulo). De modo que decidí experimentar mezclándolas y me encantó el resultado (para que comenzar una nueva historia si podía complementar la que ya tenía avanzada)
Por otro lado, dejé la puerta abierta para que Kuu y Satoru vuelvan a estar juntos, ¿Creen que Hikaru y Umi lo lograrán? Por cierto... ¿Si notaron la historia oculta detrás de Fuumi? Mientras escribía la historia, deseaba hacer que Kuu tenga dos hijos, pero, en la primera parte, sólo tenía uno. Eso significaba que su segundo hijo debió ser concebido durante esos 10 años en que Fuu estuvo en Céfiro. Pero, se supone que, durante esos años, su matrimonio se estaba yendo al demonio... No quiere decir que no pueda pasar, claro... Pero siempre era algo que me hacía ruido. La verdad, no puedo entender como tenía la solución ante mis ojos y no se me ocurrió hasta este capítulo. Y bueno, no pude resistirme y volví hacia atrás, a escribir alguna referencia en un capítulo, la duda queda planteada aquí, sutilmente, para quienes (como yo), leen entre líneas (y le buscan la quinta para al gato). ¿Es Fuumi hija del ex de Kuu? ¿O, realmente, es hija de Satoru?
En cuanto a Clef… bueno, ¡Tenía muchas ganas de verlo en jeans! ¿Qué sentirá el mago supremo al conocer a su suegra? Eso lo dejo a su imaginación. Yo ya cree toda una escena en mí cabeza.
Bueno, hasta aquí llegué. Realmente, deseo que este sea, de verdad, el último capítulo de esta historia (aunque ahora tenga deseos de escribir una historia corta de Kuu Y Satoru). Nada más que agradecimientos a los que todavía están del otro lado.
Esto no es un adiós, es un "hasta luego." Aun nos podemos ver en mis otras historias.
