—¿Es por aquí?
—No no, a la derecha... O eso creo...
Scarlet Bocadillo y Jazmín vagaban por Cañón Nublado buscando el camino que los llevaba hasta la escuela, pero no lo tenían fácil, sobre todo con una guía tan insegura de sus conocimientos.
Jazmín dudaba de todo lo que decía o hacía, era tal su inseguridad que ni siquiera era capaz de guiar a sus acompañantes por un camino que había recorrido miles de veces, bastaba que le hicieran una simple pregunta para corroborar la ruta y dudaba.
Lo peor de todo es que iban de incógnito, cubiertos por túnicas largas que ocultaban su especie e identidad, la idea era pasar desapercibidos, así que no podían detenerse a pedir indicaciones, debido a eso tardaron muchísimo más de lo que debieron. La idea era que llegaran a primera hora de la mañana, cuando aún no había demasiada gente en las instalaciones, pero al final llegaron a la hora en la que los alumnos salían de clases, cerca del medio día, pero eso no era lo más complicado de la situación.
Mientras buscaban el camino a la escuela, dieron demasiadas vueltas por el lugar llamando la atención de los residentes, de pronto el rumor de que habían unos extraños encapuchados acechando el barrio se extendió por todos lados, incluso el "loco del pueblo" empezó a decir que las tres parcas de la muerte estaban allí para llevarse sus almas.
Pero Bocadillo, Scarlet y Jazmín, eran ajenos a estos asuntos, simplemente suspiraron de alivio cuando divisaron los archivos.
—¡Esos son! —Jazmin brincó de alegría— Lo logré, los guíe a los archivos.
—En cinco horas... —Se quejó Scarlet.
—¡Bien hecho Jazmín! —La felicitó Bocadillo.
—¿Lo dices en serio? Solos nos hubiéramos tardado menos, le podríamos haber pedido ayuda a ese fantasma tuyo.
—A los niños hay que felicitarlos por sus pequeños logros —le susurró Bocadillo discretamente, a lo que Scarlet solo rodó los ojos.
—Bueno niña, aquí nos despedimos, solo tienes que caminar a la escuela y buscar a tu tío, supongo que puedes hacer eso sola ¿Cierto?
—¿No me pueden acompañar? —Nuevamente surgía la inseguridad de Jazmín y Scarlet estaba perdiendo la paciencia, sobre todo porque tenía hambre.
—¡Ya no molestes mocosa y lárgate! —Le gritó.
No debió hacer aquello, pero fue un impulso gatillado por el hambre, sin embargo, las consecuencias fueron nefastas.
Jazmín sorprendida por el grito, cayó al suelo y su capucha accidentalmente se bajó, dejando al descubierto su identidad, pero ese no fue el problema. La niña quedó dolida por el grito y las palabras crueles de la hembra, por lo que se puso a llorar y eso obviamente llamó la atención de toda la gente a su alrededor, algunos padres que habían acudido a recoger a sus hijos se alejaron con sus crías en brazos y pidieron ayuda a los guardias musgosos que habían en las cercanías y en cuestión de minutos, Bocadillo y Scarlet se vieron rodeados.
—Ugh... Odio a los niños —Se quejó la murciélago.
En otra zona no muy lejos de allí, Orquídea se dirigía hacia la escuela, llevaba en su espalda un bolso dentro del cual había metido a Edwyn para que su paso lento no los retrasara y para que pudiera descansar un poco.
Al inicio se sintió preocupada de que el pequeño estuviera incómodo, pero poco rato después de emprender el viaje el niño cayó dormido, así que asumió que estaba a gusto ahí, eso o estaba demasiado cansado para que le molestara. Fuera cual fuera la razón, Edwyn llevaba ya varias horas durmiendo sin verse afectado ni por la caminata ni por los saltos que Orquídea daba cada tanto para superar algún obstáculo.
La mantis al principio se sintió preocupada de no poder encontrar la escuela sin la guía del gusano, pero se las arregló bastante bien, mucho mejor que Scarlet y Bocadillo.
Antes de salir de Paramos Fúngicos se quitó su corona y su manto y los escondió en algún lugar cerca de la entrada, luego de eso recién se adentró en Cañón Nublado. Una vez allí no tuvo problemas en pedir indicaciones a los lugareños, siempre que fueran musgosos o mantis muy jóvenes, ya que ellos no la podían reconocer. Cada tanto le preguntaban por el niño que cargaba en la espalda y ella contestaba con la verdad, o con lo que ella creía que era la verdad.
—Este niño quedó huérfano, pero tiene un tío que trabaja en los archivos, así que lo llevo con él para que pueda cuidarlo.
Nadie hacía más preguntas, era una historia creíble y no implicaba perjuicio para la criatura, además nadie era capaz de reconocer a Edwyn. Como casi nunca salía de casa prácticamente nadie sabía que aspecto tenía el cuarto príncipe, solo los nobles que por una u otra razón visitaban el Palacio.
Ahora Orquídea había enlentecido su andar dilatando lo más posible el momento de la despedida, en cuanto llegara a los archivos dejaría al niño ahí y volvería a casa lo más rápido posible. Se le partía el corazón pensar en esto, pero era necesario, su tribu la necesitaba, sus sobrinos la necesitaban.
De pronto sintió algo moverse en su espalda. Edwyn estaba despertando, el pequeño gusano estiró sus garras y soltó un quejido al sentir dolor en una de ellas, la que estaba lastimada, esto lo ayudó a despertar más rápido. Tras un bostezo y luego de refregarse los ojos estuvo plenamente activo y lo primero que hizo fue mirar sus alrededores.
—¿Dónde estamos?
—Cañon Nublado, ya casi llegamos a la escuela.
—¡Genial! Por fin veré a mi familia.
—Sí... Tu familia... Ay Patatita, creo que te voy a extrañar mucho. —A Edwyn se le hizo un nudo en la garganta escuchar eso.
—Yo... También la voy a extrañar señorita Orquídea... Pero... ¿No hay alguna forma de que nos volvamos a ver? Quizás pueda venir a visitarme.
—Patatita... Si pudiera irme de Páramos Fúngicos una temporada sin temer por mi pueblo ya lo hubiera hecho hace mucho unas cuantas veces. Uno no siempre tiene lo que quiere... O más bien no puede tener todo lo que quiere, a menudo hay que elegir entre una cosa u otra.
—Entiendo... —El niño se mostró muy cabizbajo— Sé que quiere ayudar a su tribu y su familia, pero supongo que a veces igual le dan ganas de escapar de ese lugar y venir a vivir a un sitio más civilizado.
—No es lo "civlizado" lo que me hace querer venir aquí —Se notaba cierta irritación en la voz de la mantis y Edwyn lamentó haberla ofendido—. En realidad... Bueno, no importa si te lo digo. Lo que pasa es que una vez, hace mucho tiempo atrás yo abandoné mis tierras y viví en corazón de Hallownest un tiempo, y aquí conocí a cierta persona con la cual yo tuve...
Su relato fue interrumpido por una estampida de bichos aterrorizados que corrian lejos seguidos por su hijos, o en otros casos ellos mismos cargaban a sus hijos en brazos o como podían. Orquídea los observó extrañada ¿Qué rayos estaba pasando? No tardó en enterarse, pues un padre solidario la puso al tanto de la situación.
—Señora, váyase de aquí y llévese a su retoño, la escuela está bajo ataque.
—¡¿Qué?!
—Aparecieron unos desconocidos, los caballeros están luchando contra ellos pero es peligroso estar cerca, corra y póngase a salvo.
Tras decir esto el padre retomó su carrera siendo seguido de cerca por sus dos hijos.
Un mensaje como este habría espantado a un insecto común, pero no a una mantis, mucho menos a una mantis de Páramos Fúngicos que era una Lord, pero aún así Orquídea no era tonta y ya no era tan imprudente como antes, retomó su camino hacia la escuela pero moviéndose con sigilo, no se iba a arriesgar a un ataque sorpresa, mucho menos ahora que llevaba a Patatita consigo en la espalda.
Se camufló entre los arbustos y se acercó con cuidado hasta que finalmente estuvieron a una distancia apropiada para observar la situación. Edwyn curioso salió de su bolsa y se encaramó en el hombro de Orquídea para observar junto a ella. Ambos vieron una escena cuanto menos curiosa, un grupo de caballeros arremetía contra una criatura muy extraña, un ser alto con su cuerpo cubierto de pelo negro, ojos rojos, una cola delgada que parecía tener vida propia, y unas formaciones cartilaginosas sobre su cabeza.
Orquídea algo había escuchado de los murciélagos, pero no podía relacionarlos en ese momento con aquello que estaba viendo, entre todo ese escándalo destacaba también otro ser, este si podía identificarlo, se trataba de una polilla blanca que usaba media máscara para cubrir la mitad de su cara, hacía años que no veía una de estas, nunca sintió demasiada admiración por la especie debido a su renuencia a luchar excepto en contados casos, pero de alguna forma le alegraba ver a una de estas criaturas, siempre era triste cuando una especie se extinguía.
Edwyn estaba mucho más afectado por la visión que Orquídea, principalmente porque lo que estaba viendo se le hacía extremadamente familiar.
"¡Yo soñé con ellos! ¿Por qué los veo ahora? ¿Acaso es un sueño premonitorio? ¿Qué significa esto?"
Pero todos esos pensamientos quedaron de lado cuando divisó en medio de la pelea a una niña pequeña que se apegaba a la polilla blanca mientras esta trataba que se apartara de él.
—¡Jazmín! —Gritó entre emocionado y preocupado.
—¿Qué pasa? ¿Algún conocido?
—¡Mi hermana! ¡Mi hermana está ahí! ¡Jazmín está en medio de la pelea! ¡Le puede ocurrir algo malo!
Orquídea buscó entre el grupo a la niña mencionada y sus ojos se abrieron como platos cuando la divisó ¿Pero qué cosa era esa niña? Edwyn había dicho que era su hermana, así que esperaba ver a una gusano parda con garritas, pero en cambio veía a una criatura imposible de identificar, al parecer se trataba de una mestiza mezcla de mantis con algo más, un algo como Hollow, pero eso no podía ser, porque era la hermana de Edwyn... ¿Qué estaba pasando aquí? su mente se negaba a creer lo que le insinuaban las pistas y buscaba una explicación más fácil de creer, como que el gusanito era adoptado o algo así.
Estaba llena de preguntas pero no era momento de interrogar al niño, sobre todo porque este había saltado de su hombro y se debatía en la hierba sobre si acercarse a ayudar a su hermana o no.
—¿Patatita?
—Quiero ayudarla... Pero no sé hacer... No puedo pelear allí y... Jazmín... Ella... —Sus ojos no tardaron en llenarse de lágrimas ante la desesperación y por supuesto Orquídea no se iba a quedar de brazos cruzados viendo a su retoño llorar.
—Quédate aquí y escóndete, yo la salvaré.
Vaya sorpresa se llevó el grupo de luchadores cuando les cayó una mantis del cielo y arremetió contra la murciélago. Esta vez Orquídea se había traído su lanza desde Páramos Fungicos y con ella había repelido a la murciélago alejándola de los caballeros.
Los guardias en cuanto salieron del estupor entraron en confusión por la recién llegada y miraron a su líder de escuadrón esperando órdenes.
—Ha vuelto... —Exclamó el viejo escarabajo incrédulo.
—¿La conoce? —Preguntaron los soldados.
—Ah, ustedes todavía no entraban a la caballería cuando ella estaba aquí... Ella es... Una leyenda.
—¿Una leyenda?
—Ella... Es una de las criaturas más poderosas que han pisado este reino, se dice que muy pocos eran capaces de igualar su fuerza y fiereza, derrotó a la guardiana Moon y al misterioso cazador de Tierras Verdes, dicen que su poder es tal que rivaliza con el del capitán Hollow... Y no solo eso, era una extraordinaria entrenadora de caballeros capaz de sacar a relucir la fuerza oculta de cualquiera, además, es la hembra que logró dominar al rey y al capitán Hollow robándoles el corazón... Es la madre de los príncipes.
Todos quedaron sin aliento al escuchar el relato de su superior, tenían al frente a una guerrera de leyenda y es que con el paso de los años, la historia de la madre de los príncipes se había cubierto de un aire místico, se decían muchas cosas de ella, algunas ciertas y otras inventadas, pero en todas se enaltecía su figura.
—¿Y qué hacemos?
—Observar, es todo lo que podemos hacer, no somos rival para esa mantis, pero confío en que ella logrará resolver esto.
Así fue como los caballeros se hicieron a un lado para observar el enfrentamiento que se iba a llevar a cabo. Se esperaba que la mantis atacara a la intrusa, pero Orquídea con sus experiencias anteriores había aprendido a dialogar antes de atacar, al menos un poco, la verdad no tenía mucha paciencia pero lo intentaba.
—Dame a la niña —gruñó la mantis.
Escarlet la miró extrañada, Jazmín les contó un montón de cosas pero jamás mencionó a ninguna mantis entre sus familiares y conocidos, por supuesto como adulta responsable y considerara no iba a entregar a la niña a cualquier patán que la reclamara, así que le preguntó a Jazmín si la conocía.
—¡No la conozco! ¡Y me da miedo! ¡No quiero ir con la mantis! —Lloriqueó la niña llenando el pelaje de Bocadillo de lágrimas y mocos, la polilla estaba devastada por esta situación y Scarlet cada vez más irritada por el hambre y los lloriqueos molestos de Jazmín.
—¡Ya deja de llorar de una vez o te comeré! —La amenazó.
Obviamente no hablaba en serio y era solo para asustar a Jazmín porque no tenía paciencia con los niños, pero Orquídea se lo tomó muy en serio y la atacó. A duras penas logró parar su ataque bloqueando la lanza con sus garras y volando para tomar distancia.
Ambas se analizaron durante unos momentos y en solo una mirada les quedó claro que el enfrentamiento era inevitable, así que ambas respiraron hondo y se lanzaron al combate.
En otro lugar cercano, Hollow caminaba lentamente hacia la escuela, estaba destrozado por dentro, primero había perdido a Edwyn y a Coco en lamentables circunstancias, luego había perdido el aprecio de su hermano obteniendo un trato frío y distante, luego Aster había caído en depresión estando cada vez peor, y ahora la niña de su pasado había aparecido de la nada y se había llevado a su hija Jazmín, desgraciadamente Big nuevamente lo había culpado por la pérdida y ahora aquella amenaza de destituirlo de su puesto como capítan finalmente la había cumplido, pero lo que era peor, lo había expulsado del castillo.
Sin embargo ese no era realmente el problema, se las podía arreglar solo, el verdadero problema era que no podría ver a Aster, pero como padre no estaba dispuesto a eso, sobre todo sabiendo lo mal que se encontraba, así que ahora iba a la escuela para verlo, para hablar con él y decirle que todo estaría bien, aún cuando el mundo parecía caerse a pedazos en frente suyo, sobre todo porque las pesadillas no hacían más que empeorar y atormentarlo, casi no había dormido la noche anterior y ahora vagaba como zombie por Cañón Nublado, chocó tres veces con una planta y dos veces le explotó un ooma en la cara, esperaba que Quirrel le pudiera echar una mano cuando llegara, en verdad no se sentía nada bien.
Pero habían dos cosas que no sabía, la primera era que Aster se encontraba tan mal que Big no lo había mandado a la escuela, y la segunda era el desastre que estaba ocurriendo fuera de los archivos, de hecho estaba tan dormido que ni siquiera notó la estampida de bichos que estaba escapando del lugar ni escuchó el escándalo de la pelea, lo único que oyó fue una voz gritándole.
—¡Cuidado!
Pero fue demasiado tarde, chocó con un árbol y cayó sentado en el suelo. Luego se sobarse por cuarta vez su cara lastimada fue sorprendido por un abrazo y cuando miró hacia su costado se encontró con un gusanito llorando.
Nadie podría haberlo culpado si no lo hubiera reconocido, al fin y al cabo estaba demasiado cambiado, ya no era una bola de grasa, ahora tenía un cuerpo delgado y atlético, ya no usaba sus ropas de seda fina, iba desnudo, su brillo albo estaba apagado por la mugre y el lodo y sobre todo, habían un par de alas colgando de su espalda, Edwyn estaba irreconodible. Pero aún así, cuando vio ese rostro empapado en lágrimas y escuchó su voz susurrando "papá" una y otra vez, no tuvo dudas, no sabía cómo, pero de alguna manera su hijo había regresado.
En ese momento no hubo miedo ni rechazo, estaba demasiado feliz de verlo, o demasiado somnoliento para asustarse, ya no le importó si eso era un sueño o una realidad, tomó al pequeño y lo estrechó contra su pecho mientras lloraba a la par con él.
—Edwyn... Edwyn... Eres tú... Hijo mío...
—Papá...
El pequeño no paraba de llorar, no cabía en sí de alegría por reencontrarse con su padre, con su familia, ahora sí, por fin podía decir que estaba en casa, pero lo que más lo hacía feliz era estar entre los brazos de su padre, por fin lo abrazaba, por fin tenía una genuina muestra de cariño de su parte, estaba tan abrumado que no sabía qué decir, pero en realidad no hacía falta decir nada, solo vivir ese momento en silencio hasta sentirse satisfecho.
Más pronto que tarde, Hollow aflojó su agarre y tomó algo de distancia para observar bien al niño, estaba demasiado cambiado, quizás que cosas habría tenido que vivir, ahora estaba muy delgado, aunque se veía saludable, eso lo aliviaba un poco, tal parece que se las había arreglado para sobrevivir en Paramos Fúngicos, aunque no entendía como, estaba seguro de que un garpies lo había devorado.
Su actitud también era distinta, casi le asustaba admitirlo pero tenía un aire más salvaje y fiero, sus garras en lugar estar juntas con un aire regio como solía hacer antes estaban recogidas listas para desplegarse ante la más mínima provocación, conducta muy común en las mantis que estaban alerta aún en zonas seguras de descanso.
También le extrañaba verlo desnudo y cubierto de lodo, Edwyn cuidaba mucho su presentación personal tratando siempre de lucir impecable, pero en un lugar salvaje era obvio que no tenía el lujo de verse bien, quizás ni siquiera podía bañarse.
Todo lo que veía tenía explicación, excepto por una cosa ¿Por que tenía alas? Preguntándose si estaba teniendo visiones las tocó suavemente causándole un estremecimiento al niño.
—Ah, lo siento, ¿Estás bien?
—Sí... Es sólo que son muy sensibles y me da cosquillas que las toquen.
—¿Son de verdad? ¿Pero cómo es posible?
—Siempre estuvieron allí, pero estaban atrapadas, hasta que la señorita Orquídea... —De pronto se acordó de la mantis— ¡La señorita Orquídea!
—O-o ¿Orquídea?
Hollow se sintió angustiado al escuchar el nombre y se preguntó si la casualidad habría sido capaz de juntar a madre e hijo sin que lo supieran... Si el señor de las Sombras estaba involucrado seguramente sí.
Edwyn saltó lejos de su padre ayudándose con sus alas, este quedó impresionado por lo parecido a él que se veía. El niño entonces le señaló el lugar donde se estaba llevando a cabo la pelea.
—¡Allí! La señorita Orquídea está tratando de rescatar a Jazmín.
Y ahora Hollow en verdad dudó si no estaba soñando todo esto, allí, a poca distancia, Scarlet y Orquídea se encontraban luchando con todas sus fuerzas, si hasta parecía que se querían matar entre ellas y quizás era su idea pero de alguna forma se veían contentas de pelear.
No sabía qué estaba pasando y no le importaba, debía detenerlas.
Luego de esconder a Edwyn en un arbusto y decirle que no saliera, sacó su aguijón y salió corriendo hacia el campo de batalla, entonces a penas las tuvo a una distancia segura para no fallar, realizó un disparo de alma que golpeó a ambas hembras deteniendo la batalla y arrojándolas al suelo.
Los caballeros que observaban en la distancia jadearon de la impresión, un par de hembras incluso se tomaron de las manos mientras brincaban exaltadas.
—¡Llegó el capitán Hollow! ¡Los amantes se volvieron a encontrar!
Tanto la mantis como la murciélago estaban abrumada por sus emociones, la primera por encontrarse con su antiguo amor, su pecho ardía de anhelo y dolor, no quería encontrarse con él, no quería que su determinación a hacer lo mejor para su tribu flaqueara, tenía que regresar, pero ahora que lo tenía al frente se le hacía difícil resistir el deseo de quedarse.
En cuanto a Scarlet, ella no entendía lo que pasaba, pero ver a ese bicho le causaba un gran dolor.
Por otro lado, Jazmín finalmente había soltado a Bocadillo, ahora que veía a su padre ya se sentía más segura, pero en cuanto liberó a la polilla, está salió volando, tenía que hacer algo muy importante.
Quizás nadie más lo veía, pero la cabeza de Hollow estaba llena de esencia de pesadilla y crepitaba a su alrededor aún estando despierto, Bocadillo veía esos atrapasueños rojos con total claridad y percibía la angustia del bicho ¿Por qué el Rey Pesadilla estaba tan ensañado con él? No le importaba, solo sabía que quería ayudarlo, vivir asediado por malos sueños era un horror que no le deseaba a nadie.
Sus intenciones eran hacer lo mismo que había hecho con Aster, colocar un sello protector besando su frente, pero como obviamente no le estaba explicando su plan a nadie, fue fácilmente malinterpretado, cuando se acercó a la cabeza del bicho la mantis gritó.
—¡Cuidado Hollow! ¡Detrás de ti!
El caballero se dio la vuelta esperando enfrentar algún peligro mortal, pero lo que recibió a cambio fue un beso en la boca.
Lamentablemente al moverse Bocadillo besó el lugar que no era y aunque fue un accidente, alguien no se lo tomó muy bien.
—¡VOY A MATAR A ESA MALDITA POLILLA!— Chilló Orquídea.
—¡Bocadillo! —Rugió Scarlet furiosa.
—¿Por qué te enojas? —Preguntó Bocadillo confundido por la actitud de su amiga.
Tuvo que esquivar la lanza de la mantis y volar lejos para no terminar con los pelos chamuscados. Llevaba toda su vida escapando de depredadores y era capaz de manejarse con una mantis, o con la mayoría de bichos guerreros, pero debido a que no habían muchos, no estaba acostumbrado a lidiar con usuarios de hechizos. Hollow realizó un aullido del abismo dándole un golpe muy potente que lo hizo caer.
Por supuesto, su amiga de toda la vida se encargó de salvarlo, por muy enojada que estuviera jamás dejaría que le pasara nada malo. Atrapó a Bocadillo en el aire y lo cubrió del ataque de la mantis.
—Bocadillo, abre un portal onírico —le susurró a la polilla.
Entonces manteniendo oculto al pequeño entre sus alas encaró a la mantis tratando de hacer tiempo.
Orquídea ya estaba en un estado agresivo y quería seguir peleando, por lo que agitó su lanza generando una ráfaga de viento cortante, pero para su sorpresa Hollow se interpuso en su camino y la desvió con un ataque giratorio.
—¡Basta Orquídea!
Ella lo miró con rabia ¿Por que se interponía en su pelea? Si fuera otra persona le daría una buena lección, estaba a punto de decir algo pero Hollow se volvió hacia la murciélago y le dedicó una mirada muy dulce, demostrando un cariño y anhelo genuino.
Se le encogió el estómago al ver esto ¿Qué significaba? ¿Qué había entre ellos? ¿Quién era ella? ¿Qué estaba pasando? ¿No era la atacante de la niña mestiza? ¿Por qué Hollow la trataba así?
—Scarlet... —Llamó el caballero.
Ese nombre hizo eco en la memoria de la mantis, la inseguridad surgió en ella junto a un gran dolor, bajó su lanza sintiendo la derrota en el alma ¿Tenía algún derecho a enojarse con él? Lo había abandonado junto a sus hijos.
Por su parte, la murciélago se sentía muy afectada, no sabía porqué este bicho le causaba tanto dolor, el sólo verlo era sufrimiento, además, tenía la sensación de que algo aquí no calzaba, algo estaba mal y la confundía, no lo pensó mucho y dijo.
—Tú... No deberías poder hablar
¿Por qué no podría? No lo sabía, pero algo en su interior se lo decía, por alguna razón tenía la certeza de que este bicho debería ser mudo. Él caballero por su parte no se tomó esto como una ofensa, de hecho se veía muy contento y luego de sonreírle dijo:
—¿Entonces te acuerdas de mí Ali?
Ali...
Esta palabra retumbó en su cabeza removiendo algo en su interior y el dolor empezó, pero ahora ya no era un dolor en su pecho, no era esa nostalgia atrapante ni la angustia que sentía antes, este era un malestar físico potente, una migraña que la hizo gritar del dolor mientras se agarraba la cabeza desesperada
—¡Ali! —Gritó el caballero aterrado, pero mientras más decía ese nombre más la hacía sufrir.
Pero todo acabó cuando Bocadillo gritó.
—¡Está listo! ¡Vámonos!
Scarlet ya ciega del dolor se guio por la voz de su amigo para encontrarlo, lo abrazó, el tocó el círculo mágico que se había dibujado a sus pies y ambos desaparecieron otra vez en medio de un destello.
