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7ª . CAPITULO.

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Un cumpleaños y el comienzo de un torneo para nada deseado.

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Empezaba mayo era un mes importante para los dos jóvenes convertidos en niños, era el mes de su cumpleaños, pero…

-¿Cuánto vamos a hacer?- preguntó el niño- ¿Dieciocho u ocho?

Akane se encogió de hombros.

-¡No lo sé!, pero tengo un mal presentimiento, espero no me regalen nada que sea infantil.

-Yo tampoco- el niño la miró y sonrió travieso-me aburro, ¿Y tú?

-También me aburro, ¿Le hacemos alguna gamberrada a Nabiki?

-Ya es aburrido hacerle travesuras a Nabiki?- se lo pensó, y le vino a la mente algo. Akane al verlo andar de arriba a abajo del dojo se emocionó, su amigo planeaba una broma, y ella quería ayudarle.

El niño paró de andar y miró con una sonrisa maléfica a Akane.

-¿A quien?- preguntó ella. El chico contestó y los dos rieron.

Nabiki regresaba a casa, entró en el comedor iba a la cocina a preparase un café caliente, últimamente dormía poco, y cuando lo hacía tenía pesadillas en que los dos niños la sometían a torturas.

Oyó reírse a los dos niños y pensando que ella sería la víctima de los dos crueles niños, volvió a salir a la calle, pasó toda la tarde en el centro comercial, fue una tarde muy buena, vendió fotos de Kasumi, su hermana mayor era una fuente de ingresos elevada. Aunque vender foto de ella misma también se estaba volviendo una fuente de ingresos muy buena.

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Ukyo estaba recordada, tenía el local lleno a rebosar, no lo entendía, o debía ser un día tranquilo, y en pocos minutos se llenó de clientes, todos con unos vales de descuento, eso lo entendía aún menos, ella no había dado esos vales de descuento.

Por suerte tenía como ayudante a su camarero, ese joven que se vestía de mujer, Konatsu, a parte Ukyo tuvo que pedir ayuda a otros restaurantes, y ni con eso, seguían con más clientes de los que podían atender, y encima tenían muchos encargos telefónicos. Ganarían mucho, pero con esas ofertas que estaban repartiendo por todo el barrio, más la paga a los camareros que tuvo que pedir… prácticamente no ganarían mucho.

Ukyo colgó el teléfono, otro encargo por teléfono, maldijo. Llevaba dos días con el restaurante lleno, todo por esa oferta que ella no pidió, y al día siguiente ya tenía un encargo, allí harían una comida de negocios de una importante empresa del barrio.

Necesitaba más personal y gratis, sobre todo que trabajará gratis. Y le tocó a ella salir a repartir los encargos. Su situación como presunta acosadora se había calmado hasta cierto punto. Ya no era perseguida por la policía, pero si oía los comentarios de las mujeres del barrio, y no eran nada agradables.

Ranchan no aparecía por su restaurante, el niño huía en cuanto la veía. Shampoo no se había comunicado ni con ella, ni con el resto de rivales. No sabía si tenía la cura para los dos niños, y… en ese momento vio la cura a sus males, allí delante estaba Ryoga, lo llevaría a su restaurante y lo pondría a trabajar, y no le pagaría nada, todo lo contrario, le cobraría la comida y el hospedaje.

Se acercó al joven.

-¡Hola Ryoga!, ¿Cómo estás?- y sonrió

El joven la miró con desconfianza, la sonrisa de esa chica era falsa, esa joven buscaba algo.

-Hola Ukyo, he quedado con Akari- era una advertencia, la última vez que hizo caso a esa chica tuvo problemas con los pequeños Ranma y Akane, lo que le hicieron estos no lo quería recordar, para él era una pesadilla – me podrías decir donde está el parque de…-Ryoga siguió hablando, pero Ukyo no lo escuchaba, pensaba en su interés, si venía Akari tendría a dos camareros más, Ryoga y su novieta, y además gratis.

Mientras el chico le preguntaba como orientarse, Ukyo hacia planes de como llevárselo a él y a la amiga del joven a trabajar al restaurante.

-Esto Ukyo… debo irme… ya recuerdo donde está el parque- vio llegar la chica con quien quedó-allí está Akari.- y el joven empezó una retirada estratégica, su instinto le decía que huyese.

-!Tú y tu amiga no vais a ningún sitio-y los cogió, la cocinera no les dio tiempo de saludarse.- os venís conmigo a mi restaurante.

-¿Que te propones Ukyo?- preguntó asustado el joven, esa chica lo intentaba secuestrar, a él y a su amiga.

-Necesito ayuda en el Uchan's. Y vosotros me venís de perlas- su tono de voz era terrorífico.

-¡De eso nada!- Shampoo junto con Mousse habían aparecido.-,Shampoo necesitar a chico perdido y a novia en Neko- Hanten. Tener mucho trabajo.

-Alguien ha hecho unas ofertas de nuestro restaurante- Mousse hablaba a la pared- nosotros no hemos sido. La vieja momia ha llamado a varios restaurantes y nos han dejado unos camareros, pero son pocos y necesitamos más.

-¡Eso no me importa!- gritó Ukyo-¡yo lo necesito más!.

-¡Yo ver primero!.

Y las dos jóvenes se prepararon para luchar.

-¡Quien ganar quedarse con lis dos!- propuso Shampoo y la otra chica aceptó.

-¿Por qué no hacéis un piedra, papel, tijera? quien gane se los queda

Y eso hicieron, y cada una se quedó uno de los jóvenes.

-¡Ryoga!- gritaba Akari mientras Shampoo se la llevaba, alzaba sus brazos en dirección a su amigo.

-¡Akari!- gritaba desesperado Ryoga, intentando coger a su amiga, pero Ukyo estiraba con fuerza de él.

-¡Para ya!, te he ganado al piedra, papel, tijera. Debes venir conmigo- dijeron furiosa las dos cocineras.

-¡Es cierto!, ¡ intentan secuestrar a dos jóvenes!- había aparecido varios coches de la policía, uno de ellos hablaba con la central-¡Se han jugado a dos jóvenes al piedra, papel, tijera como si fueran esclavos oara hacerlos trabajar en sus restaurantes. Ahora los intentan separar. Una de las secuestradora es reincidente, es la que intentó secuestrar a un niños. La otra tiene una reciente denuncia por intentar envenenar a dos prometidos.

Las dos presuntas secuestradoras, miraron como las rodeaban la policía. Ukyo vio como todo lo que hizo para recuperar la normalidad no había servido de nada, volvería a ser perseguida por secuestradora.

Shampoo iba a ser detenida por secuestrar a dos jóvenes, ¿intentar envenenar a dos jóvenes?, ¿prometidos?.

-Shampoo no intentar secuestrar a nadie?, él ser amigo y venir a trabajar a mi restaurante?, y no envenenar a nadie

-¡Mentira!, no quiero ir a tu restaurante- el joven señaló a Akari,- ella es mi amiga, y teníamos una cita. Y esas dos chicas quieren llevarnos a sus restaurantes para trabajar… y conociéndolas será gratis, y nos cobrarán si comemos algo.

Ukyo y Shampoo se quedaron blancas de horror, eso pretendían hacer.

-Yo bromear, tener mucho trabajo- y Shampoo salió huyendo.

Los policías y la joven pareja la vieron huir, cuando se giraron donde estaba Ukyo vieron el sitio vacío. Vieron como la joven huía.

-Sabemos donde trabajan les haremos una visita.

-Nosotros iremos al parque- Ryoga aclaró donde irían, y se dirigieron en dirección contraria.

Un coche de la policía aparcó cerca del Neko-Hanten. Bajaron dos policías e intentaron entrar en él, no pudieron, una cola de personas intentaban entrar en él. Tuvieron que pedir refuerzo, había discusiones y peleas con personas que intentaban saltarse la cola. La policía estuvo en ese sitio los tres días que duró la locura.

Lo mismo pasó en el Uchan's. La colas y peleas por entrar en él también duró tres días. Con el falso descuento tuvo más pérdidas que ganancias, como le ocurrió a Shampoo.

Cuando acabaron esos días de locura los dos restaurantes cerraron unos días por descanso del personal.

El personal de esos dos locales durmieron dos días seguidos, estaban muy agotados. No oyeron como la policía llegaba y picaba para decirles que no había cargo contra ellos.

Cuando se iban uno de los policías cogió del suelo uno de los folletos de la oferta y rió.

-Son falsos, parecen estar escritos por niños. Alguien se ha querido vengar de estos restaurantes y lo ha conseguido.

-Yo me imagino quien ha sido, esos dos traviesos niños que se han hecho tan famosos en el barrio, no pienso ir a su casa para que los castiguen- ese policía también se rió- los apoyo. Debería haber pedido algún encargo a esos restaurantes mientras duró la oferta.

Y se montaron en el coche patrulla y volvieron a la comisaría.

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En el dojo Tendo los dos pequeños reían por su última travesura. Usaron el ordenador y la impresora de Nabiki para imprimir los falsos folletos con las ofertas de descuento.

Se habían reído mientras preparaban la travesura, se habían reído mientras duró esa travesura, se habían reído mientras veían las colas en los restaurantes, y se reían ahora cuando su travesura acabó.

Nadie en la familia dijo nada, sabían que esa pareja guardaba mucho rencor contra esas dos chicas. La transformación en niños les había despertado su lado oscuro.

Nabiki en especial los envidiaba, aunque era la principal víctima de los pequeños, lis envidiaba. Esas ideas que tenían eran fantásticas, y también los temía, ese lado oscuro de los dos niños… podía ser terrorífico.

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Y llegó el día de cumpleaños de los dos niños. En el dojo se reunieron muchos de los compañeros del instituto de Ranma y Akane de cuando eran adolescentes. Bromearon y rieron. De los niños de la escuela no invitaron a nadie, no erannqueridos en esa escuela.

-¡Gracias por venir!, Akane y yo estamos muy contentos por venir a celebrar con nosotros nuestros cumpleaños.- y riendo aunque no se si cumplimos ocho o dieciocho- logró lo que quería que todos se rieran.

Y alzó su copa.

-Y con esta copa de champán, os pido que celebréis conmigo que ya… somos mayores de edad-Nodoka y Kasumi avanzaban para quitar esas copas a los dos pequeños- ¡Somos legalmente mayores de edad!, a pesar de nuestro aspecto.

Y los dos niños se llevaron a los labios esas copas y bebieron el contenido de un trago.

-¿Qué habéis hecho?- Nodoka se preparó para castigarlos.

Los dos niños la miraron.

-Legalmente somos mayores de edad. Hemos recibido cartas por si queremos entrar En el ejército de autodefensa.

Nodoka se quedó mirando a los dos pequeños. Tenían razón, al decir que ya eran mayores de edad. Pero no la tenían al tener el aspecto de unos niños.

-Os doy la razón, pero al ser tan pequeños vuestros cuerpos no pueden tolerar bien el alcohol, cuando acabe esta fiesta me encargaré de castigaros. Y de aquí en adelante sólo beberéis zumos y refrescos.

Los dos niños sonrieron, harían eso, pero mezclarán esas bebidas con pequeñas cantidades de bebidas alcohólicas.

Y llegó el momento más temido por los niños, el momento de los regalos, y como se esperaban, la mayoría de sus regalos fueron muy infantiles para enfado de los niños.

-Mira Kasumi me ha regalarlo un pijama de ese ratón famoso-el chico torció la cara- yo quería uno de Mikasa de " Shingeki no Kyojin"

-Y yo de Eren- se quejó en bajo la niña.

-¡No es educado quejarse de los regalos que se os hacen!- Nodoka riñón a los niños sin saber que los regalos que habían pedido los niños se los iban a regalar sus amigos.

Y llegó el turno del regalo de Genma, la sonrisa de este puso a Ranma en guardia.

El niño abrió el regalo, un libro. El niño miró a su padre furioso.

-Se parece al libro que me regalaste cuando cumplí ocho años-lo ojeó, y la furia del niño se hizo más grande-¡Es el mismo libro!, ¡lo reconozco!, Incluso tiene las anotaciones que yo mismo le puse. Ahora sé por qué me desapareció hace meses.-Le tiró el libro a la cara- me has vuelto a regalar el mismo libro que hace años. Un libro inútil que no sirve para nada. Las técnicas que explica son idiotas, yo mismo las tuve que reformar y anotar en ese libro.

-Te lo regalo para que le enseñes esas técnicas a Akane- ese hombre se estaba excusado.

-¡Ya sé las enseñes!, son tan básicas que ya se sabía casi todas. Eres un tacaño, para mí cumpleaños siempre me regalabas lo mismo, el mismo regalo una y otra vez. Me regalaste la misma camisa cinco años seguidos, aunque yo había crecido, la camisa no. Para ahorrarte regalos, me quitabas mi ropa y me volvías a regalar una y otra vez.

-En este caso si es educado quejarse por el regalo- Nodoka se giró a Genma- lo que no es educado regalar el mismo objeto una y otra vez. ¡Genma, ahora te irás de la fiesta y le comprarás a tu hijo y a Akane unos buenos regalos. ¡Uno a cada uno!, te gastarás en ellos todos tus ahorros. Y pobre de ti que sean una baratijas.

Y Genma salió, y fue en busca de unos regalos para los niños, cuando se los dio lloraba, se había quedado sin dinero.

La fiesta siguió, los dos niños recibieron muchos regalos de sus amigos, incluso recibieron unos del grupo musical que conocieron en Navidad.

Nabiki se acercó con miedo a loa dos pequeños, estos la miraron con desconfianza. Y esa joven le dio a su hermana un regalo.

Akane lo abrió y vio a su carrusel entero, Nabiki lo había hecho reparar.

-¡Esto no soluciona nada Nabiki!- le dijo Akane- pagar su reparación, no te salvará de pagar por romperlo, y cuando digo pagar no me refiero al dinero.

Nabiki supo que su hermana seguía furiosa con ella y decidió irse de la fiesta, se fue al centro comercial, allí estaría a salvo de los dos pequeños.

Ese día los dos niños disfrutaron, bailaron mucho, cantaron y bebieron zumos y refrescos, que habían mezclado a escondidas con alcohol.

Estaban bailando juntos, uno al lado del otro, reían, a veces se cogían de las manos, a veces él la cogía por la cintura y ella por el cuello, como si fueran dos adultos enamorados, y otras bailaban uno delante del otro, a pocos centímetros. Pero en ningún caso bailaron con otra persona. Eso frustró a más de uno.

-¡Mirarlo!, no acabo de creérmelo, ¡Con los tímidos que eran!, ¡que negaban que se querían!- Yuka rió.

-¡Y ahora no se separan por nada!, y parecen dos enamorados, sólo falta que se besen.

-¡No los tientes, ni lo retes a hacerlo!, ¡Que lo harán!, ¡Ya lo han intentado varias veces, Kasumi miró alarmada a los dos pequeños.

-No lo haremos, pero cuando eran adolescentes nunca hubieran hecho eso- la amiga de Akane los señaló, los dos niños bailaban agarrados de las manos- si fueran como antes se hubieran sonrojado, y se hubieran negado a bailar juntos, y se hubiesen peleado.

-Yo creo que los dos estaban deseando bailar juntos, tener un acercamiento- Sayuri sonrió- pero eran tan tontos y tímidos que les daba miedo ese acercamiento. Lo que tomaron destrozó su timidez, y ahora no tienen miedo de expresar sus sentimientos.

-Yo también creo eso- la madre de Ranma se unió a la conversación- pero si vuelven a ser adultos, ¿Volverán a ser tan adorablemente tímidos, o serán igual que ahora?

De repente todos tuvieron el mismo pensamiento.

-¡Si ahora son así de cercano!, ¡si cuando vuelven a ser adultos siguen igual de cercanos, serán un peligro.

-¡En menos de dos semanas Ranma y Akane me volverán abuela!- Nodoka estaba espantada.

-¡No permitiré que duerman juntos!- Soun empezó a llorar-antes capo a Ranma.

-Si ahora son así de traviesos, cuando vuelvan a ser adultos. No quiero imaginar lo que puedan hacer si se quieren vengar de Nabiki.

Todos pensaron lo mismo, esos dos niños debían decidir disciplina antes de recuperar su verdadera edad… pero nadie era capaz de enseñarles disciplina.

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Los dos niños estaban felices, estaban teniendo una buena fiesta de cumpleaños, habían tenido unos buenos regalos. Y habían bebido algo de alcohol y junto que estaban cansados, esa noche se fueron a dormir pronto.

-Han bebido alcohol, no sé como pero han bebido. Se han saltado nuestro control.- Kasumi lo miraba dormir juntos, y abrazados.

-Legalmente son mayores de edad- Nodoka negó con la cabeza- pero físicamente son niños. No sé efecto les hará haber bebido alcohol, y tampoco sé si puedo castigarlos o no, como ellos dicen, son adultos encerrados en el cuerpo de dos niños.

-Por ahora dejémoslo dormir, mañana decidiremos que hacer- miró a Nodoka-pero me da miedo que crezcan y sigan siendo como ahora. Intentarán seguir haciendo todo juntos, y siendo adultos… intentarán… las hormonas… les hará… que…

-Tener sexo- acabó la madre de Ranma- yo también temo eso.

Y las dos mujeres abandonaron la habitación donde dormían los dos pequeños.

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El día siguiente llegó, y los dos pequeños despertaron con un ligero mal de cabeza, y muy mal humor.

-¡Deja de estar enfadado con Akane y quita de tu cara esa cara de mal humor!

-¡No estoy enfadado con Akane!- gruñó el niño- me encuentro mal, me duele la xaveza, la barriga, y los pies, ayer baile mucho.

-¡Yo tampoco estoy enfadada con Ranma!, me molesta la luz.

-¡Esos son excusas!, no queréis ir al colegio, por eso ayer intentasteis emborracharos, para que hoy tener resaca y no poder ir a la escuela.

-¡Si!, ¡No queremos ir a la escuela!, Hoy empieza ese aburrido torneo escolar- Ranma gritó quería participar en ese colegio.

-No queremos participar- los dos niños tenían una rabieta infantil- Vamos a ganar con mucha facilidad.

Los dos pequeños se sabían superiores, y eso los volvía soberbios.

-No debéis creer que supierais a todos, eso garantizará vuestra derrota.

-No hemos perdido ni una de nuestra técnicas. Somos menos fuertes, pero más ágiles- Ranma miró a su padre desafiante-¿ te quieres entrenar conmigo?

Genma miró al niño con terror, una cosa era cierta, no era rival para ese niño.

-¡Lo siento Ranma!, pero hoy debo limpiar el dojo, ayer después de la fiesta quedó muy sucio.

Ranma miró a su amiga

-Me teme, sabes que soy mejor que él- el niño sonrió con confianza.

-Eso significa que no vendrán a vernos al torneo- la niña habló con tristeza.- no es que sea un gran torneo, pero al menos no estaremos solos ante tanta gente que nos odian.

-Akane no os odian- Nodoka quiso alentar a la niña- nadie en vuestro colegio os o…

-… dian- Nodoka y Kasumi estaban en el pabellón donde se hacía el torneo. Miraron a su alrededor. Todos abucheado a los dos pequeños. Sus profesores, sus compañeros y los padres de estos.

Nodoka se iba enfadando. Notó que varios de esos padres la insultaban a ella. Y llegó al límite.

Se acercó a un padre, con una gran barriga producto de excesivo consumo de cerveza, ese hombre en ese momento tenía una lata de una cerveza extranjera en la mano.

-¡Ese niño de la trenza es un hijo de…-de repente una katana atravesó la lata, el hombre miró a la mujer y se enfureció.

-¡Un insulto más a ese niño. Y lo que le atravesaré será la cabeza!- Nodoka se giró y la paró el hombre.

-¡Soy un hombre!, ¡soy superior a ti!, eres una mujerzuela- y ese hombre fue coronado por una mesa.

Ranma vio como ese hombre amenazaba cogió la mesa de un árbitro y se la lanzó al hombre.

Nodoka sonrió, y se giró y volvió con Kasumi.

-Veo que Ranma sabe convencer a la gente que no te insulte.

-Es un buen hijo que cuida de su prometida y de su madre.

Todo supieron que esas mujeres eran intocables, pero los insultos a los dos pequeños siguieron.

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Ranma y Akane estaban juntos, cerca de donde estaba sus supuestos, pero no con ellos, el profesor y los niños le habían hecho el vacío, pero a ellos no le importaba.

-Mira Ranma cuanta gente.

-Esperaba que mi debut en un torneo no fuese así. Quería un torneo mejor.

Se les acercó el entrenador.

-No espero nada de vosotros, no llegaréis lejos, pero en caso que lo hagáis… os dejarais ganar y de la forma más humillante posible.

Los dos niños bajaron la cabeza, simulando pena, pero se miraron entre ellos, no harían caso a ese hombre.

Y mientras ese hombre se alejaba.

-¡Jamás le vencerás a Kakarot!, ¡Sólo eres un secundario profesor Vegeta!- ese profesor oyó eso por los altavoces. Se giró y a Ranma con el micrófono que le había robado al comentarista del torneo.

El profesor se sintió humillado, todos se reían de él por culpa de ese niño. Tarde o temprano se vengaría de él.

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Empezó la inauguración. Los dos pequeños iban los últimos, llevaban unos chándals viejos, se lo dieron así para humillarlos, pero Kasumi hizo un buen trabajo con ellos.

Ropa rota y en malas condiciones, sus compañeros no les hablaban. Las gentes que debía animarles lo abucheaban, había pancartas en contra de ellos. Los dos prometidos sentían rabia, mucha rabia, y eso los hacía peligrosos.

-Darme la mano y saluda, vamos a demostrar que no pueden con nosotros.

Y Ranma le hizo caso a su amiga, y saludaron sonriendo, sin hacer caso a nada, como si los abucheos, sonriendo, iban a enseñar a esas personas como la gastaban ellos cuando se proponían algo. Como si en lugar de asustarlos, les diese más valor y los animase. Eso provocó más gritos en su contra.

Y empezó el torneo los dos niños en un rincón dejaron de mirar los combates, se aburría, bostezaron.

-Me entra sueño, creo que tú y yo cuando teníamos su edad, eramos mucho más fuertes que ellos.

-¡No seas prepotente!- la niña se rió traviesa, opinaba igual que él- ¿Un entrenamiento?

Ranma asintió.

Y los dos empezaron su entrenamiento en ese rincón. La gente desvió sus miradas desde el tatami a donde entrenaban los dos pequeños, ese entretenimiento era más interesante que las peleas del torneo.

-¡Vosotros dos!- el entrenador se acercó furioso a ellos- dejar de pelear, hacéis perder la atención a los luchadores.

-¡No es una pelea!, es un flojo entrenamiento.

-Y si hacemos perder la atención con este entrenamiento es que las peleas son muy malas.

El hombre se enfureció.

-Dejar de pelear u os hago que os descalifican.

-De acuerdo- y los dos niños se prepararon para seguir su entrenamiento, se tomaron en serio eso de ser descalificados. Harían todo lo posible para ser descalificados.

Ese profesor con nombre de personaje anime viendo lo que pretendían los niños se echó para atrás, no haría que los descalificasen.

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Después de la ceremonia de inauguración, se retiraron al vestuario a ponerse el gi del torneo. Como era natural a los dos niños les habían dado los gi más viejos que tenía el club de artes marciales del Furinkan infantil, y como era natural, Nodoka y Kasumi customizaron los dos gi, ahora eran los mejores del torneo.

Ranma llevaba el dibujo de un dragón negro en la espalda y sobre el pecho una nube de color rojo.

Akane tenía un dragón azul y sobre el pecho una caballo corriendo.

Sólo Nodoka y Kasumi entendieron lo que significaba el caballo sobre el corazón de Akane, y la nube sobre el corazón de Ranma.

El entrenador los miró furioso, no se esperaba que los dos niños retocasen los gi. No podía decir que se los quitaran, seguro que esos dos renacuajos, lo harían quedar como un pervertido que quería que se desnudaran.

Unos minutos después Ranma estaba en el tatami, miraba hastiado a su rival, este lo miraba con una sonrisa de superioridad.

-Soy mayor y más fuerte y con más experiencia que tú. No me durarán ni cinco segundos.- El tono que habló, hizo que Ranma pusiera una sonrisa irónica.

-Eso lo debía decir yo- Ranma levantó la mano e hizo el signo de la victoria.

-¿Qué significa eso?, ¿que piensas que ganarás y ya te das por vencedor?, ¡ imposible!, min padre es el dueño del mejor dojo de Nerima!, ¡somos los mejores en las artes marciales del país!, ¡Me llamo Tanaka!, ¡Recuerda y tiembla ante mi apellido!

Ranma sonrió y negó con la cabeza.

-No me suena tu apellido, he oído hablar de los dojos más importantes de Nerima, pero el tuyo no.- y volvió a hacer el símbolo de la victoria- en béisbol cuando un bateador señala al pitcher con el batería quiere decir que hará un Out Run, yo con el símbolo de la victoria- y Ranma puso un tono siniestro- quiero decir, que me durarás dos segundos, como máximo.

Akane negó con la cabeza.

-Prepotente- insultó a su amigo- pero tiene razón ese crío no durará ni dos segundos.

El árbitro hizo saludar a los dos niños, el contrario del niño de la renta se negó a hacerlo y… empezó el combate.

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Notas de autor:

Hola.

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Siento dejar así el capítulo, pero no quiero capítulos largos, al menos en esta historia.

En el próximo capítulo será el torneo infantil. Ya sé que será un abuso, Ranma y Akane son dos adultos luchando en un torneo de niños, pero tal vez quieren…

He dejado de lado dos de mis historia, una estoy escribiéndola poco a poco, y la otra está en espera de idea. A parte estoy escribiendo otra, la subiré cuando la acabe por ahora tengo ocho capítulos y no sé cuanto serán.

Agradecimientos:

A Alexander0621 : gracias por tu mensaje. Ese castigo a la linda gatita lo tenía planeado desde hace tiempo, y ha sido en esta historia que he podido plasmarlo, aunque en el momento que escribo esto me ha venido otro castigo, aunque tengo dudas, ¿a ka gata… o a otro personaje?. Por ahora Nabiki es el principal antagonista, pero el único.