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8ª . CAPITULO.
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El torneo infantil es un fastidio.
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Ranma estaba en medio del tatami, preparado para combatir en ese tedioso torneo, que no pidió ni quiso ir.
-Me voy a aburrir- Akane bostezó, sabía el resultado de esa pelea antes de que comenzará. De repente se dio cuenta que desde se volvió niña se había vuelto muy creída, y repelente. Ella no fue así cuando fue realmente una niña, lo que tomaron ella y Ranma transformó su personalidad a parte de su cuerpo, pero a pesar de eso- me aburro.
Ranma miró a su rival, como prometió le ganaría en dos segundos. Pero al igual que su amiga encontraba ese torneo u total aburrimiento.
Espero a que el árbitro diese la orden de comenzar el torneo y…
-¡ Luchen! gritó el árbitro, medio segundo después Ranma estaba encima de su rival, al segundo de empezar la pelea el joven de la trenza ya había golpeado, a los dos segundos el rival estaba fuera de tatami. Nadie en el gimnasio vio nada, ese niño se movió demasiado deprisa.
Ranma salió de tatami, ya vencedor, se acercó a su rival y sonrió.
-Como te dije, no has durado ni dos segundos- y se alejó en dirección a Akane.
Se miraron y los dos bufaron con cansacio.
-¡No tienen nivel!- dijo Ranma- nos vamos a aburrir.
-Pero si no participamos ese profesor tarumba nos castigará, y nos suspenderá en su asignatura y ese director…
Ranma se enfureció participar en ese torneo por exigencias de ese director.
-Mira que tener que venir a este torneo sólo por que los que tenían que venir se lesionaron.
-¡Los lesionamos!- lo rectificó la niña- fuimos nosotros los que los lesionamos un poco.
-Un poco!- gritó furioso el entrenador que había escuchado la conversación- ¡los lesionasteis de todo!, ¡sois unos bestias, unos brutos!, ¡no reprimisteis vuestra fuerza!, ¡Alguno de ellos tienen pesadillas!, ¿No tenéis nada que decir?, sólo me servís para las primeras rondas. ¡Después os dejarais ganar!- ordenó.
-¿Tener que decir?- gritó indignado Ranma- primera no me dejaré ganar, nunca lo he hecho, y nunca lo haré. ¡Si me hubiera dejado vencer!, ¡Estaríamos muertos, tanto ella como yo!- miró desafiante a su supuesto entrenador- Segunda- respiró, se calmó- tengo sed, Akane vamos a beber y comer algo.
Y los dos niños dejaron a ese profesor con la palabra en la boca.
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Los dos niños estaban en el comedor, los participantes al torneo tenían comida y bebida gratis. Y esos niños cogieron cada uno comida para tres. Decoraban como si no hubiesen comido en años.
-Estos crosanes estan muy buenos.
-Ranma, no se dice crosanes se dicen cruasanes.
-Se diga como se diga, pero están muy buenos. Pásame uno de esos bollos recubierto de pocholate, digo chocolate- y los dos pequeños se empezaron a reír.
Akane fue a coger lo que le pidió Ranma , cuando una mano se le adelantó.
-Ahora está mesa es nuestra, ¡iros!.
Delante suyo aparecieron tres niños, eran de último curso, y por eso se creían superiores.
Ni Ranma ni Akane hicieron caso, siguieron comiendo ignorando a los recién llegados.
-¿No habéis oído?- el más fornido de los tres se acercó a Akane y levantó su puño dispuesto a pegarle- te pegaré y no te vendrá a salvar un príncipe violeta.
-El príncipe que salva a la princesa es en príncipe azul. Yo no soy una princesa- miró al niñato- y para salvarme de ti no necesito a nadie.
Los tres niños rieron.
-Estás loca, nadie es más fuerte que Goda, el campeón de este torneo.
Los dos pequeños se empezaron a reír.
-Se llama igual que él de Doraemon.
-Si seguro que es tan idiota como él.
El grupo de tres niños miraron furiosos como esos dos enanos se reían de su líder.
¡Esto no lo puedo tolerar! – gritó ese niño con nombre de un secundario de una serie infantil.- me da igual que seas niña, te voy a dar una lección. ¡Tabla de planchar!.
Ranma nunca pensó que su insulto a Akane sonará tan mal en boca de otro. Y no supo por que ese insulto le indignó tanto.
Saltó del asiento que ocupaba dispuesto a acabar con ese niño impertinente. Y vio volar a ese niño, ese tonto salióŕś volando en dirección a la zona donde se hacían los combates. Los otros dos niños huyeron.
Ranma sonrió, Akane era genial. Y los dos continuaron su almuerzo.
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En la zona donde se hacía el torneo, en un tatami. Había sólo uno de los participantes, el árbitro llamaba al otro.
-Se requiere la presencia del participante Goda, de no venir en dos minutos será descalificado.
Y ese participante llegó, volando, y se estampó contra el suelo, ese niño era él que Akane golpeó por molestarla.
El participante Goda fue descalificado… por ponerse a dormir en medio del tatami.
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Los combates se fueron sucediendo, y se iba a celebrar el combate que Ranma debía perder.
-No te dejes ganar, nunca lo has hecho- pidió la niña- ¡Ranma!, este torneo no significa nada para nosotros, pero no podemos perder por que lo diga ese hombre.
Ranma la cogió de las manos.
-No voy a perder, va mi orgullo en ello.
Y el niño se dirigió al tatami donde lucharía.
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Todo pintaba mal, Ranma miró a su rival. le habían penalizado con un punto negativo. Ese combate estaba amañado, su rival debía ganar a toda costa.
-No me dejaré vencer en este combate, si debo asustar al niño y al árbitro lo haré.
Ranma se puso en posición y se empezó a reír.
-¡Te vas a rendir!- dijo el niño que luchaba contra él, -no sé por qué te ríes.
-En el próximo ataque acabaré contigo y con ese árbitro comprado.- y empezó a hacer el ataque del tigre.
El árbitro reconoció el ataque y supo quien era el niño a quien debía descalificar y tuvo miedo.
-¡Es Ranma Saotome!, ¡el del dojo Tendo!. ¡Es cierto!, ¡lo han vuelto niño!, si lo descalifico injustamente se vengará, o lo hará su madre, la he visto entrar al torneo. Esa mujer me da miedo. No le haré caso a Vegeta, puede que sea amigo del camarero donde la criada del jefe mi primo va a desayunar, pero esa familia es peligrosa.
Y ese hombre se decidió a no descalificar a él niño. Su propia salud era lo primero.
Ranma vio como el árbitro se asustaba, ese hombre dejaría de jugar sucio, era el motivo por el que le hizo creer que haría el ataque del tigre. El niño sonrió, de ahora en adelante ya nadie le sancionaría injustamente.
Hizo desaparecer el ataque y se lanzó contra su rival, este al verlo encima suyo, se volvió aterrorizado y salió por su propio pie del tatami.
-¡Por abandono del tatami vencedor!, ¡Ranma!
Fuera del tatami el entrenador del niño que huyó de Ranma, que era el mismo entrenador de Ranma chillaba al perdedor.
-¡No debías haber huido!, ¡Ibas a vencer!- gritó ese hombre.
-¡Me iba hacer un Kame hame ha!- el niño lloraba.
-¡Ni Kame hame ha, ni onda vital!- gritó el hombre- el árbitro lo iba a descalificar pot tramposo.
-Es bueno saber eso- comentó una voz de mujer, el sensei de ese grupo se volvió y vio la madre del niño. Ese hombre se asustó- no vuelva a jugar sucio con mi hijo o con Akane, ellos se han vuelto especialistas en castigar a personas que intentan hacerles trampas.
El hombre tragó saliva, esa amenaza iba en serio, pero sólo eran dos niños. Los podía dominar.
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Los combates de Ranma se iban a acabar, cuando iba a subir al tatami para la final, fue eliminado por un romper una regla, que habían roto todos los participantes.
Al igual que Ranma, Akane también fue eliminada cuando iba a jugar la final.
-No quieren que participemos y ganemos la final, desde el principio ya se sabía quien debía ganar esta absurda competición. - Ranma estaba furioso.- Te propongo una cosa…
Estaban dando las copas y trofeos. Ranma había sido descalificado, al igual que Akane, no iban a recibir el premio que habían ganado.
El público estaba enloquecido con los dos niños que ganaron ese torneo. Le estaban dando los premios, cuando Ranma y Akane subieron al tatami.
-¡Este torneo no tiene interés!, os habéis clasificado para el torneo infantil, pero allí también van representantes de varios dojos…
-Nuestro dojo siempre ha sido invitado- Akane miró a su supuesto entrenador- allí nos veremos las caras. No nos harán trampas para descalificarnos injustamente, como aquí. Los organizadores del torneo nacional infantil sabrán de vuestras sucias tretas.
-Pero antes de eso os retamos-Ranma sonrió- a vosotros. A los organizadores y maestros de este mal llamado torneo, un combate, vosotros contra nosotros- vio que se negaban- ¿Os negáis?, ¿No tenéis miedo?, ¿a nosotros?, ¿a unos niños?- Ranma se estaba burlando de esas personas- ¡Sólo sois unos cobardes, que teméis a dos "niños",! No queréis que nadie vea lo bajo de vuestro nivel como luchadores!
Eso era un desafío, una burla a los adultos, ningún niño osaría desafiar a los adultos allí reunidos, muchos de ellos eran reconocidos maestros de importantes escuelas, alguno de algún dojo. Y esos dos niñatos pretendían reírse de ellos. Pues ellos les enseñaría lo que era educación…
Al tatami subieron varios de los entrenadores de las escuelas y…
-¡Atacad cuando queráis, niñatos!- El sensei Vegeta, movió su mano invitando a los niños a atacad. No podía haber hecho algo peor.
En las gradas Nodoka y Kasumi se llevaron las manos a la cara.
-¡ Estos niños ya la han montado!.
-¡Tiene razón!, ¡esos niños son tontos!, ¿Cómo le van a ganar a tantos luchadores adultos?
-¡El tonto es usted!, mi hijo y su prometida van a usar a esos nuestros para limpiar el suelo. No se van a reprimir a la hora de atacar- la mujer sabía que los dos niños estaban furiosos. Habían jugado con ellos a la hora de hacerlos participar en ese torneo y eliminarlos injustamente.- no creo que esos presuntos senseis tengan buen recuerdo de este combate.
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Nada más recibir la invitación de Vegeta, los dos niños se lanzaron al ataque. Lo hicieron a una velocidad espantosa. Pasaron por al lado de ese profesor, este miró asustado con el rabillo del ojo, supo que sería el último en ser atacado.
El primer sensei que fue atacado, vio llegar a los dos pequeños. Los niños replegaron su aura, ese hombre vio en esa aura a dos adolescentes, se giró asustado e intentó huir. No pudo hacer nada. Comprobó que esos dos enanos eran todo menos dos niños indefensos.
Los dos niños cayeron sobre el hombre como buitres sobre su presa, el hombre no pudo hacer nada, sus atacantes eran muy ágiles, se movían a mucha velocidad. Muy pequeños, no podía golpear a unos cuerpos tan pequeños y que se movían tan rápido. Y peor era muy fuerte, parecía imposible, pero no tenían la limitada fuerza de unos niños, eran incluso más fuerte que èl.
Al caer al suelo derrotado sonrió, se había librado de esos dos pequeños y de su brutal paliza.h
En el mismo instante que el primer rival tocó el suelo, los dos pequeños se lanzaron a por su siguiente víctima. Pasaron por al lado de un maestro karateca, experto en muchos combates, vencedor de torneo. Según él, el luchador más guapo del mundo, próxima estrella del cine de acción. Stallone y Schwarzenegger ya se podían retirar a un asilo para ancianos.
Ese hombre vio pasar a los dos niños por su lado, cada niño pasó por un lado suyo. Y los vio ir hacía otro luchador, por él que pasaron por al lado suyo, como hicieron con él, vio que lo hacían con varios senseis. No entendía la estrategia de los niños hasta que vio caer a uno de esos profesores, después cayó otro y otro.
Ese hombre no se dio cuenta que estaba cayendo al tatami, hasta que cayó al suelo, antes de desmayarse se dio cuenta que le habían golpeado en todo el cuerpo, no vio cuando lo golpearon, no notó que le dolía todo el cuerpo hasta desmayarse.
-¡No son niños!, ¡son monstruos!- pensó ese hombre.
El equipo médico se abalanzó sobre los caídos y los revisó. Al ver que esos hombres tenían golpes en todo el cuerpo se asustaron.
-Han sido golpeados en los sitios cables. Los han golpeado de forma precisa. Y lo han hecho más rápido que la vista.- El médico jefe nunca vio algo igual, debía revisar esos niños, eran algo nunca visto, si los analizaba….
Y de repente en el camino de los dos pequeños se metió un luchador ernome, en todos los sentidos, con cara de bruto. Muy alto, brazos y piernas muy grandes.
-Me parece que ya lo he visto- Akane miró a ese hombre, y empezó a recordar donde lo vio-¿ en una película de terror?, no. ¿En la película de orígenes de Wolrverine?- lo pensó.
-Se parece al que lucha con Wolverine, con quien boxea.
Los dos niños se cayeron de golpe, se miraron, abrieron y cerraron los ojos.
-¡Es el destructor de dojo!- gritaron los dos. Ninguno tenía un buen recuerdo de ese día. Ranma se había comportado como un idiota, el mismo lo había admitido.
-Acabemos de una vez esto, ne he enfrentado a más rivales de los que podáis imaginar. Vosotros seréis fáciles de vencer. Sólo sois unos niños, nunca ha tenido una victoria tan clara como ahora.
Ranma señaló al hombre.
-Me aburre- y bostezó- tú y nosotros ya nos hemos tenido ya una pelea, ¡ y te venimos!, hoy te volveremos a vencer.
El hombre se rió.
-Sois unos niños muy creídos, merecéis un castigo, yo os lo daré.
Los dos niños se miraron, y se empezaron a reír, rieron hasta que lloraron de la risa.
-Eres nuy gracioso. Te has equivocado de trabajo, debías ser humorista- El niño se burlaba de ese hombre, y logró lo que buscaba enfurecerlo.
-Me duele la barriga de tanto reir-la niña se llevó las manos a la barriga, y de repente pararon de reír, y se pusieron en guardia.
-Esta vez no será como la vez anterior- Ranma observaba a su contrario- nuestra pelea contra ti nos hizo ver nuestro puntos débiles y eliminarlos.
-Y nos hizo ver los tuyo, ahora, sabemos como atacarte.
Y Akane se lanzó al ataque con tanta poca fortuna que el destructor de dojos la atrapó. Akane se intentó zafar de agarre, y al no poder empezó a gritar.
-¡Socorro!, me ha atrapado un pervertido, un acosador de niña. ¿ que será de mi? Llamaré a mi caballero para que venga a rescatarme- la niña estaba actuando, se estaba divirtiendo.
El hombre miró a la niña horrorizado, esa pequeña lo estaba metiendo en un lío, los asistentes al espectáculo lo miraban mal, si ya tenía una merecida mala fama, ahora venía esa niña, y le traía peor fama.
-¡Oye niña que yó…!
-¡Ranma!, mi valiente caballero y salvador, acude en mi ayuda y cumple con tu deber- esa niña estaba dramatizada, como si en lugar de un torneo estuviera haciendo el papel de princesa en una obra de teatro.
-¡Mi princesa Akane!, ¡yo tu caballero acudiré presto y veloz, y te rescataré de las garras de ese cruel ogro que te aprisiona en contra de tu voluntad. Pero me sentiré gratificado. Si recibo un pago por mis servicios.
-Mi príncipe siempre pidiendo algo- la niña miró a su hermana Kasumi- ha adquirido un virus, un virus muy malo, un virus que yo tengo la cura.
-¿De qué virus habla mi señora?
-Hablo del virus de Nabikicolums. Un virus esparcido por mi pérfida hermana Nabiki.
-Yo habló del regalo necesario para vencer a ese ogro- y Ranma señaló al destructor de dojos.- la bruja de la hermana de mi señora no me ha infectado con ninguna magia.
-Tu princesa sabe de que arma hablas- y Akane hizo aparecer su mazo- coge mi regaló, usarlo sabiamente, y acaba con el sádico ser que atormenta este este tatami.
-¡Mi señora cumpliré con mi sagrado deber de librarla del espantoso ser que la tiene capturada!
Nodoka miró a esos niños asombrada, no sabía donde habían aprendido a ser tan teatrales.
-Los años de viajes les enseñaron a Ranma a usar su talento para conseguir comida- le explicó Kasumi- y una de las pasiones de Akane es el teatro.
-Y si añadimos a eso las películas y los animes que han visto, tenemos a esos dos niños- Nodoka miró a los niños- no pienso castigarlos por esta travesura, esa gente se merece un castigo por tramposa.
-¡Pues nuestro deber es animarlos!, que sepan que estamos con ellos.
Y eso hicieron las dos mujeres.
Los dos niños oyeron como eran animados, pero seguían dramatizando, pero el atacante tenía un plan.
Otros atacantes se estaban acercando a Ranma en silencio, y uno de ellos alargó la mano para coger al niño, este se giró y lo miró.
-Ya había detectado tu presencia tozo de aprendiz. Haces mucho ruido, tu colonia apesta, y no escondes tu energía.
- Este niño se imagina que puede detectar a los contarios por la energía como en un anime- el destructor de dojo se rió del niño.
-¡Claro que no puede!, pero era normal que tu eras el cebo, y que los demás lo atacarían a él- Akane se rió- si pensáis que somos dos niños indefensos es que estáis locos.
Y el hombre que sujetaba a Akane vio como ese niño vencía sin aparente esfuerzo a hombre más grandes que él.
-¡No podéis ser dos niños!, ¡Con vuestra edad no podéis tener ni tanta fuerza ni tanta experiencia!.
-¡No somos niños!, en realidad somos dos adolescentes de dieciocho años, pero fuimos envenenados por nuestros rivales y nos volvimos niños.
-No hemos perdido, ni nuestra experiencia y creemos que tampoco nuestra fuerza. Tenemos la fuerza de nuestro cuerpo de adolescentes.
-¡Eso es mentira!, ¡Habéis consumido demasiados mangas y anime!, ¡son las perdición!, ¡ el manga y el anime deben ser erradicados!- el hombre era un fanático anti lo que él llamaba incultura-Ahora destrozaré a esta niña sufrirá, después tú. ¡Y después me dedicaré a ir destrozando tiendas donde se vende ese tipo de lectura.
-Veo que te debemos acabar contigo. Eres un peligro.
-¡No tenéis la suficiente fuerza para vencerme.
-¡Eso lo dirás tú!- gritaron a los dos niños.
-¡Yo lo cojo!, ¡Ataca Ranma!,- y Akane con sus manitas cogió las mangas del gi del hombre que la tenía presa, un hombre que casi le triplicará el tamaño.
El hombre se rió, se zafaría en un momento del "agarre" de la niña, lo intentó, y no pudo. Se asustó esa niña tenía mucha fuerza, demasiada para un cuerpo tan pequeño. Entonces empezó apretar el cuerpo de la niña, le daba igual que fuese una niña, como le daba igual lo que dijeran cuando le diese una paliza al niño. Eran rivales, y a lis rivales había que destrozarlos.
La niña gritó, pero no soltó su agarre.
-¡Raanma!, ¡Darte prisa!
El niño cogió a uno de los caídos y se lo lanzó al hombre que tenía presa a su amiga este saltó y esquivó al hombre lanzado.
-¡Es fácil esquivar un objeto lanzado!- gritó el hombre.
-¡Pero no cambiar de dirección en el aire!- gritaron los dos pequeños.
El hombre vio como el niño se lanzaba contra él, quiso mover sus brazos para protegerse, brazos que sujetaban a la niña, niña que le sujetaba los brazos. No pudo soltarse de esa sujeción, esa pequeña era muy fuerte para su edad.
Vio el niño saltar, y dirigirse como un misil contra su…
La cabeza de Ranma impactó contra la entrepierna del hombre, este se quedó sin respiración, su cara cambió al blanco, después se volvió morada, azul y rojo. Entre uno de esos colores soltó a Akane, que cayó en los cómodos brazos de Ranma.
-Me has salvado mi caballero- dijo la niña y lo besó en la cara.
-Como te prometí, como haré siempre mi princesa- y le devolvió el beso.
-¡Ojalá hubieran sido así cuando eran adolescentes!, ¡son tan monos!- Kasumi suspiro- espetó que no se besen en los labios.
Ese pensamiento pareció una inspiración para los dos pequeños, por que eso hicieron, los dos pequeños no tuvieron vergüenza de besarse delante de todo el mundo, yendo contra la tradición japonesa de no desmotrar afecto en público.
-Ahora debemos deshacernos del resto- la niña saltó de los brazos de su amigo y se acercó al hombre que había caído al suelo, lo cogió por los pies. La niña giró como una peonza, y lanzó a ese hombre contra el resto de luchadores, derivándolos a todos.
-¡Strike!- gritó Ranma-¡los has derivado a todos como si fueran bolos.
-¡Si!- y los dos chivos saltaron y palmearon sus manos en el aire.- sólo queda uno.
-¡Sip!-y añadió con maldad- el profesor con nombre de un personaje secundario de Dragón ball. Acabemos con él.
Los dos niños se pusieron uno al lado del otro, y empezaron a hacer cada uno un ataque del tigre para el horror de todos,!esos dos niños eran unos monstruos!.
El profesor Vegeta, se dio medía vuelta e intentó huir, pero sabía que no escaparía, no le iban a dejar huir.
Los dos niños juntaron sus ataques.
-¡Final Flash!- gritaron los dos a forma de broma.
La bola que formaba los dos ataques juntos, o Final Flash como llamaron los niños dio en el profesor, y lo hizo volar hasta las gradas, cerca donde estaban Nodoka y Kasumi, la madre del niño se acercó al humeante hombre.
-¡No vuelva a reírse de mis niños!, ellos no se lo perdonaran- y desenfundó la catana- y yo tampoco.
El hombre se desmayó ante la amenaza de la mujer, que volvió con Kasumi. Pero antes de perder la conciencia ese profesor juró venganza.
Los dos niños bajaron sonrientes del tatami, pasaron entre la gente de la organización que los miraba con miedo, y se dirigieron donde estaban sus compañeros de club de artes marciales, los dos pequeños andaban pretenciosos, con un sonrisa torcida. Miraron a los campeones de ese falso torneo.
-Esas copa y medalla no os la merecéis, este torneo ha sido adulterado para que vosotros venzáis- El niño rió irónico- en el torneo nacional infantil no tendréis tanta suerte.
Y los dos niños se giraron y se fueron.
Los iba a parar el director del Furinkan infantil, ese hombre iba a castigarlos en público. Cuando notó una catana que le pinchaba en la espalda.
-¡No los ataque!, ¡Por su bien no los toque!, o aprenderá lo que es una madre enfadada. O tal vez esos dos niños le demuestren lo furiosos que están por hacerlos participar en este simulacro de torneo.
-No tolero la indisciplina, y esos niños son los más indisciplinados con que me he encontrado. ¡Yo siempre castigo a los indisciplinados!..
-Pues a partir de ahora, yo no los castigaré si se defienden de usted o sus profesores. Tampoco aguantaré si son castigados por tonterías o por nada.
Después de esa amenaza esa mujer se llevó a los dos niños, pero antes de salir los dos pequeños miraron al director del Furinkan infantil, ese hombre tuvo escalofrío, la mirada de esos niños era una fría amenaza.
