- ¿Y estás segura que has tomado los medicamentos que te receté? - me pregunta la psicóloga con su tono serio y sereno de siempre -.
- *Suspiro* Si... lo hice señora Kurosawa
- Ya te he dicho que tenemos la misma edad, no hace falta tanta formalidad Kanan...
- Si... lo siento - a veces por su madurez olvidaba que éramos contemporáneas -.
- *suspiro* Tus jaquecas me están empezando a preocupar más de lo que deberían...
Entonces Dia; mi psicóloga, anotó algo en la receta que llevaba escribiendo desde hace algunos minutos y me la entregó.
- Ten Kanan, espero esto pueda ayudarte
- ¿Hmm? ¿Nuevo medicamento?
- Así es - dice levantándose de su silla y acercándose a mi -. Es bastante más fuerte que el anterior así que procura consumirlo únicamente como lo dice la receta ¿Está bien?
- Si, gracias de nuevo Dia
- *Sonrisa* No hay de que, velo que con esto puedas recuperarte lo más pronto posible - dice acercándose a la puerta de entrada del consultorio y abriéndola para que pudiese salir -. Nos vemos dentro de quince días Kanan, cuídate
- Lo intentaré - respondo con una mezcla de pena y cansancio -. Adiós Dia
Dicho eso salí del consultorio hacia mi casa como ya era costumbre en vida hacerlo dos veces al mes.
- *suspiro* Qué frío... debí de traer más ropa - hablo para mi misma en voz baja -. Así que las jaquecas no han disminuido en nada... espero que solo sea por el estrés...
Los dolores de cabeza y las migrañas empezaron desde que comencé a trabajar de nuevo en el antiguo bar de mi padre, en un comienzo era leves y casuales, era raro que me afectaran una o dos veces cada mes. Sin embargo, desde hace medio año cambió por completo, ahora no solo eran más fuertes y molestas (lo suficiente para hacer que detuviese mis actividades de repente en más de una ocasión) sino que ocurrían bastante seguido, casi dos o tres por semana. Fue allí cuando preocupada por mi condición conocí a Dia, una chica que gracias a su madre pudo graduarse como psicóloga clínica en muy poco tiempo. Era refinada, seria y educada, sin embargo en el fondo era realmente amable y simpática, solo que era un poco complicado descubrir ese lado suyo.
- Incluso a mi me costó - digo en medio de una risa apagada -. Pero después de unas cuantas sesiones nos convertimos en amigas, o bueno, conocidas cercanas...
Gracias a su ayuda mis jaquecas parecieron disminuir por un tiempo, pero luego de ello solo regresaron más fuertes, ahora solo esperaba que este nuevo medicamento me ayudase a eliminarlas o en el mejor de los casos a poder contrarrestarlas un poco.
- Solo espero que no se trate de algo grave - me digo con un tono cansado mientras miraba el piso -.
- ¿Kanan? ¿Eres tú? - me pregunta una voz levemente conocida para mi desde mis espaldas -.
Instintivamente volteé. Si, tal y como mi oído reconoció se trataba de Mari, la chica que conocí en el bar el día de ayer, lo mejor sería ir a saludarla.
- Hola Mari - digo acercándome a ella -. Que coincidencia verte aquí...
- Ah, es solo que venía de comprar un poco en el mercado - dice mostrándome alegremente una funda llena de verduras y especias -.
- Así que era eso *risita*
Ahora que lo decía, en esta ocasión usaba ropa mucho más casual que la que llevaba puesta el día de ayer en el bar. Era un vestido blanco con volantes, simple pero muy lindo también, se notaba claramente por la tela que era de muy buena calidad.
- ¿Quieres conversar un rato? - me pregunta señalándome una banca que había junto a la acera -.
- ¿Eh? Me encantaría pero... No quisiera interferir con tus actividades *en especial sabiendo lo tosco y violento que su prometido puede llegar a ser*
- Tranquila - me dice sentándose en la banca -. Terminé las compras mucho antes de lo que esperaba así que aún tengo algo de tiempo antes de regresar...
- En ese caso *sonrisa* - digo tomando asiento junto a ella -. No hay problema ¿Y que piensas preparar? - pregunto señalando su bolsa de compras -.
- Quería cocinar pollo con jengibre y sopa de verduras... Solo espero no haber olvidado nada *risita* Aunque aún si lo hiciera de seguro que a You se le ocurriría una manera para ayudarme a solucionarlo
- ¿You? - pregunto con curiosidad -. *¿Ese era el nombre de su prometido? Nunca había escuchado un nombre así*
- Ahh no... Es la sirvienta de mi familia, aunque más que eso es mi amiga - dice con una tierna sonrisa -. Ella me ayuda siempre que hago algo mal, de hecho es gracias a ella que he aprendido a cocinar *risita*
- Ya veo, suena a que es una chica muy agradable *sonirsa*
- Así es... Es una de las cosas que hace que mi vida sea un poco más tranquila
- Lo imagino *en verdad Mari parece tener que lidiar con mucho, sin embargo aún así lo afronta como puede, aún si a veces se excede*
- Y bueno ¿Tu de donde venías Kanan?
- ¿Yo? Venía de una cita con mi psicóloga
- ¿Psicóloga?
- Si... He tenido unas migrañas terribles desde hace tiempo así que voy cada vez que necesito ayuda para calmarlas
- Ahh... Espero no sea nada grave
- *risita* Yo también pensaba en lo mismo hace poco... Pero tranquila, de seguro solo es temporal, estaré bien dentro de poco
- Sería lo mejor *risita*
Mari era muy dulce y amable, me pregunto como terminó con un hombre tan despreciable, ella merece a alguien mucho mejor, alguien que la trate bien y la ame de verdad, espero en algún momento pueda librarse de su prometido y encontrar a su pareja perfecta, una persona que la pueda hacer feliz.
- Bueno, ya se esta haciendo algo tarde y también debo ir a preparar mi almuerzo - digo levantándome de la banca -.
- S- si, ya es un poco tarde - acota Mari algo decepcionada -. Yo también ya debería irme, aunque antes de eso... - dice sacando una pequeña caja de su bolsillo y dándomela -. Pensaba dártela el lunes cuando el bar volviera a abrir pero ya que te vi hoy
- ¿Hmm? ¿Qué es esto?
- *risita* Un regalo - me dice sonriendo mientras se retiraba de camino a su casa -.
- ¿Regalo? ¿Por qué? - pregunto confundida -.
- Lo descubrirás cuando lo abras *risita* ¡Nos vemos Kanan!~
- ¡No! ¡Espera! *suspiro* Me pregunto que será - me digo a mi misma mientras lo guardaba en mi bolsillo y seguía mi camino de regreso a casa -.
Luego de una caminata bastante larga finalmente llegué a mi hogar. Cerré la puerta, puse a calentar un poco de comida que me había sobrado de ayer y me senté en mi cama para ver de que se trataba el "regalo de Mari".
- Hmm... parece que lo compró hoy - me digo mientras lo abría -.
En su interior había una pequeña nota doblada con delicadeza junto a un precioso prendedor de cabello con la forma de un lirio. Entonces tomé la nota y la leí, esta decía:
"Quizás sea raro, apenas te conocí hace poco y aún así te doy un regalo de la nada, pero es solo para agradecerte. No solo por haberme ayudado aquel día, sino también por haber sido tan amable y buena conmigo, hace mucho que no conocía una persona tan buena como tu Kanan, por ello quería mostrarte mi gratitud de alguna manera. Espero te guste, no se si te parezca lindo o no (que torpe de mi parte empezar a preocuparme por detalles justo ahora jaja), pero más que eso lo que me importa es saber que en el mundo aún hay gente buena, como tu. Gracias por todo. Mari Ohara"
- Mari... - suspire su nombre mientras sostenía su obsequio con cariño entre mis manos -. *risita* Tu también me demostraste que el mundo aún puede sorprenderme... Que aún hay gente buena por allí, gracias
Entonces me acerqué al espejo de mi habitación y desaté la cola de caballo con la cual he peinado mi cabello desde hace ya muchos años. Entonces me lo dejé suelto y lo acomodé con el prendedor que Mari me había regalado.
- Es precioso - digo alegre mientras lo veía reflejado en el espejo -. Ahora entonces...
...Es mi turno de darte un regalo a ti...
