Tenía dieciocho años cuando empezamos a salir, pero nuestra historia comenzó un poco antes de eso. Estando dentro de Blue Lock nos conocimos, y no puedo negar que sentí un flechazo en cuanto jugué mi primer partido contra él, sus tiros cautivaron mi corazón, aunque ciertamente su personalidad era algo complicada, innegablemente sentía una gran atracción.
Esta dinámica de ser rivales no hacía más que engancharme y engancharme, yo quería que él me respetara y me viera con un igual, también quería gustarle románticamente, por lo que hice lo que estaba en mis manos para agradarle.
Aún así no podía evitar ponerme algo violento mientras jugaba un partido, no me enorgullecía comportarme de esa manera, pero noté que mi verdadera personalidad le resultaba atractiva, para cuando estábamos cerca de jugar el partido contra la selección sub-20, la tensión entre nosotros era enorme.
Y antes de que me pudiera percatar nos estábamos besando apasionadamente en los vestidores, nuestra relación empezó de esta manera, debido a su carácter, era difícil para él aceptar que se estaba enamorando de mí, pero yo no paré de decirle lo mucho que me gustaba cada que podía.
Las mariposas en mi estómago siempre estaban presentes cuando se trataba de él, a pesar de que nos besábamos y hacíamos algunas cosas más, no éramos ni nos comportábamos como una pareja, sin embargo la atracción entre nosotros no paraba de crecer y él parecía cada vez estar más interesado en mí.
Sobre todo cuando estuvimos en equipos diferentes, ya que empezó a sentir rivalidad y celos de mis interacciones con Kaiser y otros compañeros de equipo, lo cual le hizo darse cuenta de que realmente estaba enamorado de mí y que si no era sincero tal vez podría perderme.
Después de finalizar el proyecto de Blue Lock quedamos para salir. Nunca lo olvidaré, yo estaba nerviosísimo, fuimos a Shibuya a dar un paseo, comimos un helado y me confesó sus sentimientos reales. Fue el día más feliz de mi vida. Lo abracé con fuerzas y él me correspondió el abrazo, por primera vez sentía que estaba siendo sincero conmigo.
Desde ese día tomó mi mano, y aunque estaba algo avergonzado no la soltó, yo sentía que moriría de felicidad, ya que el chico que yo tanto quería estaba sintiendo lo mismo por mí. Comenzamos nuestra relación y poco a poco fui conociendo su lado más dulce.
Con sus primeros salarios rentó su apartamento y me invitó a visitarlo, estaba tan nervioso por estar a solas en un lugar privado con él por primera vez, que no fuera en la "cárcel", claro, pero estaba seguro de que era con él con quien yo quería tener todas mis primeras veces.
Hablábamos por horas, me abrazaba en su pecho mientras escuchábamos la música que nos gustaba, me besaba cada que podía y me acariciaba el cabello gentilmente. Tuvimos sexo por primera vez y fuimos terriblemente torpes, pero él me trató con mucho amor, odiaba verme sufrir y llorar, así que si me dolía no podía continuar incluso si yo le decía que todo estaba bien.
Mi corazón se derretía con la cantidad de amor que me brindaba. Yo no era muy bueno cocinando, así que él me preparaba comida, siempre intentaba complacerme haciendo mis platillos favoritos. Veíamos juntos sus películas de terror favoritas y me llegó a dedicar muchas de sus canciones favoritas.
-"No sé qué hice tan bueno en la vida para merecer estar contigo"- solía decirme, parecía no poder creer que estaba conmigo, como si fuera un sueño para él. Yo le escribía cartas de amor, le cantaba, aunque no era bueno haciéndolo, le hacía dibujitos y jugábamos sus videojuegos favoritos.
Los días que podíamos estar juntos se pasaban de manera fugaz, y aunque yo me fui a Alemania y él se quedó en Japón, nunca perdíamos la oportunidad para hacer algo y vernos cada que era posible, aunque fuera por tan sólo cinco minutos.
Él hacía todo lo humanamente posible para verme y viceversa. Lo vi llorar un par de ocasiones de felicidad y alguna que otra vez de tristeza, vi sus expresiones lujuriosas y sus malos hábitos, vi de él todo aquello que nunca le mostraría a nadie más, yo me sentía especial.
Un día estábamos viendo una película mientras nos acurrucábamos y él sin querer soltó un "Te amo" inmediatamente se avergonzó, e intentó hacerse el tonto, pero yo me volteé con mi rostro enrojecido y lo miré a los ojos -Yo también te amo Rin...- había estado conteniendo estas palabras por tanto tiempo.
-...De hecho un día se me salió, pero no te percataste- me dijo mientras su rostro comenzaba a colorarse también. Me hizo sentir el hombre más amado del mundo. Estaba tan feliz de poder expresar mi amor.
Hicimos muchas clases de citas distintas, viajamos a varios países, me vino a visitar en muchas ocasiones a Alemania, y hablamos sobre nuestro futuro. Yo estaba seguro de haber encontrado al amor de mi vida y me sentía tan afortunado, ya que a nuestro alrededor, habían muchos amigos que empezaban y terminaban relaciones cuando nosotros seguíamos estando juntos.
Cuando estaba con él el amor se podía respirar, nunca me juzgaba ni me hacía sentir mal, siempre me apoyaba en mis proyectos o ideas, jamás me hizo sentir ni un poco inseguro, siempre me daba mi lugar especial.
Secaba mis lágrimas cuando me sentía triste, me besaba dulcemente, me abrazaba con fuerza, me deseaba, me recordaba a diario lo mucho que me amaba y nos divertíamos mucho juntos, los ocho años que llevábamos habían sido espectaculares, menos los últimos meses.
Ya que su iniciativa era casi nula, su interés había desaparecido, sus metas a largo plazo habían cambiado, su humor era casi siempre malo, y sus muestras de amor se sentían expresadas por compromiso y obligación
Y aunque no paraba de recordar lo bueno que habíamos vivido en todo este tiempo, ese pensamiento de que tal vez debería dejarlo no paraba de dar vueltas por mi mente, y mi ansiedad crecía y crecía casi hasta el punto de no permitirme llevar una vida normal.
Pensaba hacer un viaje rápido de apenas unos días para tener una conversación seria con Rin, necesitaba que alguien me aconsejara pero no quería hablarlo con alguien externo, sin darme cuenta estaba evitando que me abrieran los ojos.
No quería sentirme juzgado ni quería que alguien pensara mal sobre él. Así que no me quedaba más que conversarlo con el origen de estos problemas. Tomé mi celular y lo llamé, tuve que hacerlo varias veces hasta que al fin tomó la llamada.
-Hola, ¿podemos hablar?- pregunté nervioso. -Si es rápido sí, es que quedé hoy con los chicos del equipo- desde que escuché su respuesta el enojo empezó a crecer rápidamente dentro de mí. -Quería irte a visitar unos días porque necesito que hablemos, si voy ¿me prestarás atención?- pregunté ya enfadado.
-Depende de las fechas, es que tengo varios planes- no puedo creer que no me esté dando si quiera el chance de expresar esto que llevo en mi pecho, ¿acaso él olvida qué el viaje no es corto ni económico? -Necesito hablar de nosotros, de nuestra relación, creo que sabes que no me he estado sintiendo amado y hemos peleado mucho por tonterías, creo que tenemos que resolver esto ya-.
-Lo que tengas que decir puedes hacerlo por teléfono o sino tendría que ser hasta mediados de invierno ya que tengo algunos partidos-. El calor de la ira no paraba de acrecer, él no entiende que yo estoy lidiando con mucha angustia y ansiedad, y ¿pretende qué yo espere tanto tiempo para hablar de esto?.
-¿Sabes qué?, necesito hablar ya, por lo que veo no tienes interés en escucharme y me vas a hacer esperar mucho tiempo... voy a ser directo, ¿qué crees qué deberíamos hacer con lo nuestro?- pregunté firmemente, aunque por dentro estaba lleno de miedo y dudas.
-No sé- contestó sin más. No podía evitar molestarme con esas respuestas tan secas. -¿No sabes?, dime qué quieres tú, dices que aún me amas pero no parece, siempre tienes excusas para contestarme y para verme, y ya no sé cuanto tiempo más pueda resistir así, nuestros amigos se casan y son felices y tú pareces ahora tener miedo al compromiso, ¿por qué si ibas a cambiar no fuiste claro desde el principio?- no aguanté más y empecé a paulatinamente a llorar.
-¿¡Solo por qué los demás se casan tú quieres hacerlo!? ya tuvimos esta conversación antes, y no sé que decirte, las personas cambian- respondió empezando a molestarse.
Me sentí atacado en lugar de escuchado -No se trata de los demás, se trata de que hace años pensabas igual a mí y ahora es como si el compromiso te diera asco, yo realmente pienso que ya no me amas y tampoco eres capaz de ser sincero, te lo he preguntado muchas veces, preferiría que fueras honesto conmigo y me dejaras de hacer sentir lleno de incertidumbre y ansiedad todo el tiempo. Además ahora sales muy seguido parece como si estuvieras huyendo de tus problemas, los cuales nunca me quieres contar-.
Del otro lado del teléfono no había respuesta, de verdad que no estaba entendiendo nada, tenía tanto miedo, mi cuerpo empezó a temblar ya que de mi boca iban a salir palabras que jamás imaginé que tendría el valor de soltar. -Creo que deberíamos terminar- después de decir esto cubrí mi boca con una de mi manos y empecé a llorar desconsoladamente.
