A primera vista
Los personajes no me pertenecen son de la gran Rumiko Takahashi, esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
#Día uno/ Rankaneweek
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Esa noche salía de casa muy abrumado, papá con sus ideas retrógradas de que "olvide la idea de estudiar" y mamá en medio de una discusión de nunca acabar... Me sentía frustrado por su terquedad, caminé rápidamente hasta el parque más cercano y enojado pateaba piedras cuando de pronto oí una vocecilla cantarina...
—¿Qué culpa tienen las piedras?
Alcé la vista para encontrarme a una chica menuda en la zona de los columpios, se mecía suavemente. Llevaba una abundante cabellera larga en tono oscuro con destellos azules... creo que el brillo de la luna esa noche hacía que su blanca piel se viese cremosa y tersa.
—Estás ¿bien?
Preguntó inclinando levemente su rostro, no sé qué me sucedía, pero estaba embelesado... no la conocía, es más llevo mucho tiempo en este aburrido barrio y jamás vi a una chica tan bonita, esos ojos oscuros profundos como dos bombones de chocolate, y qué decir de sus labios...
—Disculpa, ¿me hablas a mí?
—Por supuesto, ¿ves a alguien más aquí? Es casi media noche genio —adujo dejándome como un idiota.
—Bueno sí, en realidad... no es de tu incumbencia —respondí cabreado por su tono.
—Además de enojado sensible, todo un combo señorito...
—Ranma Saotome —me apresuré a decir.
—Y dime Ranma ¿qué edad tienes? —era muy curiosa.
—18 ¿cómo dijiste que te llamabas? —continué la charla...
—No lo dije... soy Akane Tendo.
—¿Acostumbras hablar a desconocidos? —cuestioné un tanto extrañado de su inusual conducta.
—La verdad es que no, pero tú parecías emproblemado hace un minuto atrás.
—Que observadora...
—Pues sí, me distrajo tus golpes a las piedras —respondió casi con un suspiro y fue entonces que noté la punta de su pequeña nariz levemente roja ¿estaría llorando? Porque frío no hace, estamos en verano.
—¿Te sientes mal? —pregunté preocupado, no me pregunten por qué, pero lo hice.
—Ay no, ¿siempre te preocupas por desconocidos?
Su ironía me hizo estallar de risas, ella continuaba meciéndose en el columpio mientras reíamos fuerte en medio de la noche en ese parque... y por un instante olvidé mi discusión en casa.
—Solo discutí con papá... él es un viejo terco —dije una vez paramos de reír.
—Te entiendo, el mío es igual... en noches como esta necesito a mi madre —soltó un profundo suspiro triste.
—¿Porque no la llamas? Las madres siempre están dispuestas a oírnos, la mía es algo entrometida pero siempre me defiende y termina peleándose con mi viejo.
—Ojalá fuera tan sencillo Ranma, mi mamá ya no está en este plano... falleció cuando era muy pequeña.
—Lo siento, yo no...
—No te preocupes, no lo sabías —terminó de decir alzando sus pequeñas y finas manos.
—Entonces... ya debería regresar —dije titubeante.
—Es cierto —habló bajándose del columpio, caminó despacio pero seguro hasta mí ¿Puedo caminar junto a ti? Preguntó sin más.
—Claro, pero voy en esa dirección —señalé con mi dedo índice.
—Perfecto también voy por allí —comenzamos nuestro andar, demasiado lento, pero no me molestaba —Te he visto varias veces Saotome Ranma, soy nueva aquí pero no ves todos los días a un chico trenzudo y con cuerpo de atleta ¿sabes?
Me puse a reír nervioso... cómo, ¿dónde y cuándo? Porque no había visto a esta chica, llama demasiado la atención y tiene mucha personalidad sin dudas. Sin embargo, dijo ¿atlético? ¿coquetea conmigo? Es muy apresurado decir que sí o ¿no?
—Atlético dices... claro yo me ejercito a diario.
—Lo sé —señaló muy segura de sí y agregó —No vayas a pensar que te espío, es solo que todos los días salgo temprano a trotar y es por eso que te he visto.
—Ah claro, tiene lógica —señalé —En cambio yo en verdad no te conocía...
Ella soltó una risita nerviosa y tocó mi hombro sutilmente.
—Pues este lugar es pequeño, igual y nos íbamos a ver porque somo vecinos —indicó señalando su casa, miré asombrado y mi cerebro hizo clic al recordar que mamá había mencionado la llegada de un vecino y sus hijas y que deseaba darles la bienvenida y un sin fin bla bla que no puse atención —Mañana a las 6 am ¿vienes a correr conmigo?
Su pregunta me sorprendió, solía hacerlo en la semana, pero mañana era domingo y la idea no era nada buena si no fuese porque la chica era preciosa y simpática.
—Ok, me parece excelente... ya sabes este cuerpo atlético no se mantiene solo.
Y con eso último ella sonrió una vez más y entró a su casa, hice lo mismo sin notar que mi madre observaba a oscuras desde la ventanilla de la cocina.
—¿Ranma? —ya sabía lo que venía...
—La acabo de conocer mamá, y no, no estamos saliendo, solo es la vecina ¿te diste cuenta de que entró a la casa de al lado? Y no, no sé si está soltera... ¿algo más?
—No olvides llevar esto, estás tan joven y guapo temo por tu seguridad —acto seguido Nodoka Saotome introducía una tira de preservativos en el bolsillo de mi pantalón.
—¡Mamá! —exclamé molesto, mientras desaparecía rumbo a su habitación.
Ya casi eran las una de la madrugada cuando me acosté, estaba cansado, no dejaba de pensar en la cita de la mañana, aunque claro no era lo que tenía en mente, pero por algo se empieza... y con eso último me quedé dormido.
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Al día siguiente...
Desperté aturdido por la alarma del móvil, era la tercera vez que sonaba y tan solo tenía quince minutos exactos para estar listo; corrí a la ducha, tres minutos, me cepillé los dientes y volví a la habitación por mi ropa deportiva, todo mal. Estaba sucia, miré el pantalón que llevaba anoche y sin pensarlo dos veces me lo puse, una playera cómoda haría calor... bajé las escaleras raudo, mis papás dormían y de seguro irían al bingo matutino en una hora más, era sagrado, mi madre le llamaba "lugar feliz de tu padre" siempre ganaba algún premio y eso le cambiaba el humor.
En cuanto salí de casa oí la puerta de al lado, la chica estaba lista, con un cintillo sosteniendo su larga cabellera y con unas mallas rosa que entallaban esas largas y torneadas piernas, un top deportivo blanco a brazos descubiertos, llevaba una toalla alrededor de su cuello y una botella de agua en la otra.
—Buenos días Ranma —habló risueña.
—Buen día Akane —saludé.
—Pensé que no te animarías en domingo...
—Para nada, correr lo hago siempre —nunca a las seis de la mañana, pero lo hago, pensé.
Entonces comenzamos nuestro recorrido, la chica era buena, su resistencia era innegable, se notaba disciplina. Muchas veces tuve que acelerar para no perder el ritmo, ella me sonreía y nos detuvimos cada veinte minutos para beber agua, aquí debo detenerme y es que llevábamos una hora corriendo cuando me pidió mi botella porque la de ella se había acabado, la observo mientras recupero algo el aliento y rápidamente me altera al ver que se tira el chorro de agua encima, cayendo por su rostro, cuello y...
—¿Ranma? —la miro nervioso —Regresemos a casa, creo que es suficiente —asiento y la sigo.
Llegamos en diez minutos, estábamos cerca.
—¿Quieres pasar? —pregunta muy amable.
—No creo que tu papá quiera una visita en domingo —sostuve.
—No está, mis hermanas y él fueron a un bingo...
Abro los ojos, muy sorprendido por su invitación considerando que estaba sola.
—¿Vienes o no? —insiste pasando la toalla por su cuello y mentón.
La sigo sin pensarlo mucho, la distribución de su casa es igual a la mía, dentro un aroma agradable a lavanda me invade. Akane va directo a la cocina, abre la nevera y me pasa una botella de refrescante agua, la recibo y bebo sediento.
—Gracias —dije una vez terminé de beberla toda.
—Deberíamos conocernos más ¿no crees?
—Pues la próxima semana entro a la Universidad, dudo que podamos vernos tan seguido...
—También yo, qué lástima... pero podemos conocernos mejor hoy —insiste acercándose peligrosamente a mis labios, sin rosar, me tienta al sentir su tibio aliento pegándome de frente.
—¿Me invitaste a tu casa para coquetear?
Ella se aleja tan solo un poco, roda los ojos y voltea alejándose...
—Un poco, pero pensé que serías más rápido, corrimos más de una hora y todavía no atinas a nada —adujo en un mohín de desilusión.
—Eres toda una cajita de sorpresa Akane Tendo, y qué pasa si no me gustas, accedí a correr contigo porque fuiste simpática —agrego un tanto divertido.
—¿Ah sí? Que buen vecino eres... cínico, pero buen vecino.
—¿Cómo dices? A mí no me digas así, eres una niña caprichosa —dije acercándome a ella molesto.
—Caprichosa sí, niña lo dudo —se vio así misma y para entonces estaba frente a ella —¿Nos besamos? Preguntó posicionando sus pequeñas manos sobre mi pecho.
No tuve que hablar, no tenía que pedírmelo, lo haría de todas formas, la chica me tenía excitado a mil. Esa mezcla de buena vecina-traviesa le quedaba perfecto. Tomé su rostro entre mis manos y le estampé un beso, algo brusco, pero fui disminuyendo esa intensidad. Ella me respondía buscando mi lengua, no sé qué me pasaba solía ser así en fiestas y con algo de licor encima cosa que este último año me animé a probar con mis amigos.
La boca de la chica era dulce como un bocado de miel, la arrinconé sobre el lavabo de su cocina, ella jadeó suave al chocar, eso me volvió loco. Mis manos que sujetaban su nuca fueron bajando lentamente por su cuello hasta sus hombros, podía sentir sus dedos arrugar la tela de mi playera, el beso era intenso y ansioso.
De pronto la necesidad de tomar aire nos obligó a separarnos, nos vimos con el deseo a flor de piel...
—Besas bastante bien —susurró ella bajito.
—¿Bastante? Eso es un ¿cumplido? ¿O no fue suficiente para ti?
—Ay que intenso Ranma —soltó entre risitas.
Alcé mi ceja muy seria, me desafiaba con su comentario, tomé su mentón ella dejó las risas de lado y con sus labios rosa todavía algo hinchados por el beso anterior volví a besarle, esta vez más despacio, sereno, profundo, lo disfrutaba demasiado... sus manos bajaron por mi cintura hasta mis piernas, sentí que algo palpaba y no, no era donde uno suele esperar. Oímos ruido fuera, nos separamos muy contrariados, pero ella introdujo su mano dentro de mi bolsillo encontrando la tira de preservativos que mamá puso "amablemente" anoche.
—¡Eres un pillo! —exclamó haciendo que mi cara se pusiera de todos los colores, negué fervientemente lo que su loca cabeza urdía, pero era demasiado tarde.
Me jaló por la cocina hacia una puerta que daba al patio y literalmente me sacó cual criminal, me guiñó un ojo lanzándome los condones no sin antes decirme...
—Quizá una próxima vez campeón.
Recuerdo que la mandíbula se me fue hasta el suelo, la vergüenza era grande, pero no tanto como lo que vendría después.
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Mi primer día de universidad era todo lo que esperaba y más, el único detalle; mi vecina estudiaba en el mismo campus. La chica era comentario obligado de pasillo, ella llamaba la atención sin quererlo, solo por ser como es. Nos vimos dos veces y ella solo continuó su andar, me sentí ignorado y derrotado sobre todo después de lo que pasó en su casa. Sin embargo, días anteriores no podía sacármela de la mente y ahora la iba a ver todos los días.
—Hey Saotome ¿viste a Tendo? —preguntaba uno de los chicos deportistas con los que hablé bastante durante el día.
—¿Qué sucede? —pregunté curioso.
—Es preciosa, haré lo posible para invitarla... quien sabe y ese pichoncito tierno quiera probar todo esto —dijo señalando su musculoso cuerpo, cosa que me exasperó.
—Estás demente, ella no se fijaría en ti —lo miré con desprecio sin dejar de ver como Akane se acercaba hacia nosotros con dos de sus amigas.
—¿Por qué lo dices? Mira cómo me mira, tiene hambre uno se da cuenta de esas cosas.
Fue entonces que lo cogí por el cuello de su playera...
—Óyeme bien infeliz, esa chica no es para ti ¿entendido?
—¡Suéltame! —gruñó zafándose de mí.
—Akane —la llamé fuerte, todo mundo nos puso atención, la aludida me vio inquieta, sus ojos brillaban y esas espesas pestañas se abanicaban expectantes, sin pensarlo mucho tomé su mano y la abracé, ella me sonrió cómplice, pude percibir sus mejillas levemente rosadas por mi actitud, le robé un beso delante de todos, un piquito sutil e inesperado —¿Ahora entiendes por qué no es para ti?
El tipo echaba humo por la nariz de enojado, las amigas de Akane sonreían nerviosas y Akane sorprendida, pero nada incómoda me sonrió cómplice.
No tenía idea que sería de nosotros desde este punto en adelante, pero una cosa si tenía clara, no iba a permitir que hablaran de ella de esa forma y más importante aún... quedé flechado desde aquella noche, a esto le llaman amor a primera vista y sí que lo fue.
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Nota del autor
Queridos lectores, tanto tiempo sin poder escribir. La vida adulta me ha tenido alejada de las letras, gracias por leer esta pequeña historia, humilde pero llena de cariño para el fandom y para participar de este Rankaneweek 2024.
Agradecimientos
A mi querida amiga Benani por animarme, por extrañarme y por apoyarme siempre, te adoro. Y por supuesto a MundofanficInuyasha&Ranma por su invitación, por el apoyo a los artistas y fickers por incentivar y animar a que este bonito fandom no muera.
Si te ha gustado leerme, te invito a dejar tu review.
¿Cuántos más esperando octubre para deleitarnos con las aventuras de nuestro amado Ranma?
Desde un rincón de Chile, Sweetsimphony.
