Capítulo 1 – ¿Aibou…?


- Tokyo, Japón - Año 20XX -


*Sonido de Frenos*

*CRASH* *Boom*

- ¡Kyaaaaaaa!

- ¡Dareká… dareká!

- ¡Ha habido un accidente! ¡El camión impactó a alguien!

- No puede ser…

Recuerdo... las voces...

- ¡Llamen a una ambulancia, rápido!

- ¡Los paramédicos tardarán en llegar, la calle está bloqueada!

- ¿Cómo está el conductor? ¿Se encuentra bien?

Las personas... corriendo frenéticas...

- Creo que no… parece que ha fallecido… el fuego logró alcanzar la cabina…

- ¡Es terrible…!

- ¿¡Cuál era el nombre de la víctima!?

Aquella... sensación de mareo...

- Aún no se ha hecho el…

*Thump*

- ¿Huh…?

- ¿Qué ocurrió?

- ¡Hey! ¡Hay alguien tirado en la acera!

- ¡¿Qué?! ¿Es acaso otro herido?

- No señor, este muchacho, simplemente… se desmayó.

- ¿Eh? ¿Sólo así?

- Mmm… no tiene pulso... parece que el pobre tuvo un ataque… tal vez por presenciar tan horrible choque.

- ¿Ehhh? ¿Falleció así nomás?

- Vaya forma tan triste de morir…

- Imagina sufrir un paro cardíaco sólo por ver un auto chocar...

- ¿Sabemos, siquiera, su nombre?

- ¡Encontré una tarjeta entre sus pertenencias! Parece que el chico era estudiante... veamos... aquí dice que se llamaba...


- Presente - Lugar: ? -


- Yuji Kato…

- ¡Yuji Kato!

- ¡YUJI KATO!

- ¿¡Huh!? ¿Qué? ¿Eh?

- He estado llamándote por tu nombre por más de 5 minutos, amigo mío- expresó el antiguo soberano de dorada mascarilla y ropajes propios de la cultura egipcia. ¿Qué pudo haberte distraído tanto como para no oír mis llamados?

El traslúcido joven de cortos cabellos azabache exhaló un suspiro.

- No es nada, sólo... viejos recuerdos - dijo éste, desviando su visión hacia el infinito océano que los rodeaba. ¿Qué necesitabas decirme?

- ¡Oh! Deseaba avisarte que, si mis cálculos no fallan, muy pronto arribaremos a nuestro destino… aquel lugar conocido como "Academia de Duelos".

- Academia... de duelos... ¿eh?

Tras haber oído aquel dato, los ojos del asiático muchacho se posaron, ahora, sobre el oscuro horizonte.

Donde una diminuta pero pintoresca isla parecía asomar, débilmente, su silueta.

Luego de tanto tiempo de preparación, la prueba definitiva, por fin, comenzaba a extenderse frente a ellos.

Todo se decidiría en un par de horas.

Su destino, el de su amigo, el del mundo en el que había sido transmigrado sin previo aviso.

Todo... estaba a punto de dar un enorme vuelco...

PERO ANTES…

Seguro muchos se estarán preguntando quién rayos es ese, nada destacable, chico transparente compartiendo el espacio junto uno de los peores personajes secundarios antagónicos que los herederos literarios de Kazuki Takahashi pudieron concebir estando sobrios…

Pues... para ser sinceros, ni yo mismo tengo la respuesta a esa pregunta.

Mi historia de origen... si es que puedo llamarla así, ha sido trágica y hasta graciosa a partes iguales.

Pero bueno... disculpen mis modales... mis padres no me criaron para ser descortés con extraños.

Primero que nada, mi nombre es Yuji Kato.

Antes de mi "desafortunado accidente", no era más que un simple estudiante de preparatoria nacido en Tokyo, la Capital del país de Japón.

Mi sueño en la vida, en esas épocas, era el de llegar a ser, un respetado historiador de renombre.

Adoraba leer casi todos libros al respecto cuando visitaba la humilde biblioteca de mi escuela.

No era el chico más popular de mi grado, ni mucho menos. Pero me gustaba considerarme alguien promedio.

No me llevaba mal con mis compañeros, aunque tampoco me invitaban a demasiadas actividades.

Aún así, socializar no me preocupaba.

Mi hobby llenaba el vacío.

...

Y si, ya se habrán imaginado cuál era ese hobby.

Sep, en efecto.

Yu-Gi-Oh! Duel Monster Official Card Game.

...

No me avergüenza admitir ser jugador del mismo como a tantos otros.

Si bien una persona Otaku no era la de mejor reputación en Japón, tampoco era como si fuéramos jodidos asesinos en serie.

Si... tal vez, algunos no tenían la más apreciable de las higienes pero... aún así... emmm... ¡Ahhgh! ¡Como sea!

El punto es que, me había convertido en un buen jugador dentro de mi círculo de conocidos local.

Había estado ahorrando y practicando para un futuro torneo regional que se daría pronto en el domo.

Me sentía nervioso y emocionado.

Estaba seguro que lograría cumplir mi segundo gran sueño.

Lograr llegar a los YCS Qualifiers.

Era algo que quería hacer para probarme a mi mismo.

...

Por desgracia, aquella cercana meta había terminado por quedar trunca.

En cuanto me dirigía a la tienda donde tendrían lugar las clasificatorias, un ataque al corazón acabó con mi vida justo a unas calles de mi destino.

Es asombroso, ¿cierto?

Cómo una simple acción, puede echar abajo meses o hasta años de planeación y deseos a futuro.

*Sigh* Si tan sólo no hubiese consumido tantas bebidas energéticas intentando estudiar para mis estúpidos exámenes de medio término… tal vz las cosas hubieran sido diferentes...

Pero bueno... mi padre siempre decía que no es productivo mirar demasiado al pasado.

Lo hecho, hecho está.

Así que, centrémonos en lo, verdaderamente, importante...

¿Qué podría ser más importante que mi propia muerte, se preguntarán?

Pues... esa es la parte graciosa de la historia... o quizás, la más trágica, dependiendo quién y cómo se la mire.

La cuestión es que mi alma no acabó en el cielo, o en el infierno, o en el purgatorio ni mucho menos en algún lugar esotérico a donde van los protagonistas de anime en la serie isekai de la temporada.

No.

El proceso fue, casi instantáneo. Cómo un mero parpadeo.

A tan sólo minutos de mi fallecimiento, desperté en una especie de amplio paisaje basado en el Antiguo Egipto.

Al recorrer sus rincones, pudo percatarme de que sus habitantes no lucían como personas de carne y hueso, de hecho, parecían salidas del propio anime de Yu-Gi-Oh!

Por unos momentos, mi corazón se llenó de gozo.

Llegué a pensar que mi espíritu había acabado, de algún modo, a aquel paraíso ancestral inspirado en las memorias del Faraón Atem.

¿Quién no deseará pasar la eternidad con uno de sus personajes favoritos del manga/anime?

Lamentablemente... mis esperanzas, así como mis viejos sueños, murieron al entender en que lugar me encontraba.

No era aquel mismo limbo al que Seto Kaiba se había catapultado utilizando un maldito satélite, buscando una digna y ansiada revancha.

No.

Éste era… nada más y nada menos, que el lugar de descanso eterno del Faraón Abidos Tercero…

Si, ESE Abidos Tercero.

Uno de los llamados Asesinos de las Siete Estrellas…

Y el más débil con diferencia.

Ni siquiera trataré de moderar mis palabras…

El sujeto era un fraude y tenía que decirlo.

Estaba seguro que si duelistas como Honda o Anzu lo enfrentasen, cualquiera de los dos, lograría vencerlo en menos de 5 turnos.

Todo lo que tenía a su favor era su disco de duelo y sus vestimentas.

Que no me molestaría en negar, que derrochaban estilo.

Aún así, no te conviertes en un personaje memorable por el atuendo que vistes, no a menos que seas una mujer aficionada al Sugoi Deka o una loli en paños menores.

*Sigh* Mi comunidad, a veces, es un tanto enferma...

Pero bueno, todo aquello sólo sirvió para confirmar uno de mis más grandes temores...

No me hallaba en el mundo que había presenciado las aventuras de Yugi Muto y compañía, si no que, me encontraba en el siguiente anime del repertorio: el de cierto joven hiperactivo cabeza de Kuriboh.

"Yu-Gi-Oh! Duel Monster GX"

Recuerdo la sensación de querer lanzarme desde la pirámide más alta...

¿Por qué?

¿Por qué de todos los animes de Yu-Gi-Oh disponibles había sido enviado a aquel que poseía la peor coherencia narrativa?

¿Había hecho enfadar a algún tipo de ente lovecraftiano en alguna vida pasada o algo de ese estilo?

¿Eran tan negativo el karma de mis ancestros, acaso?


Una vez que acepté mi nueva situación, me di cuenta que lograría nada lamentándome sólo y en silencio.

Necesitaba un plan de juego.

Todo lo que sabía, era que, si estaba en los sueños funestos del Faraón Abidos, tarde o temprano, el Superintendente Kagemaru usaría sus amuletos de sombras para revivirlo y poder reclutarlo para su extraña casería de brujas.

Aquella, era mi única oportunidad para escapar de aquel intento de purgatorio.

Tendría que hallar la forma de acercarme al que sería conocido como "Dios de los Duelistas" en el futuro.

Tal vez, si llegábamos a construir algún tipo de nexo, podría ser traído de vuelta a la vida junto con su espíritu, justo como Yugi había hecho con Atem.

Dos almas compartiendo un envase.

Porque sí, actualmente, yo no era más que un simple y patético espíritu…

Ni siquiera poseía una forma determinada como el Rey de los Juegos, todo lo que parecía, en ese momento, era una esfera de luz con una pequeña estela.

Estaba más cerca de parecerme a la Madre Elfo de la saga Rockman Zero que un alma convencional como solían mostrar en la tele.

¿Era esto lo que sentía el Profesor Daitokuji cada ve que era engullido por aquel maldito gato gordo?

Demonios, no. De corazón esperaba jamás tener que llegar a eso.

Sería humillante.

Claro que… dejando mi esotérica situación de lado, aún quedaba un muy gordo problema que debía ser tratado durante mi estadía…

Y era que el dichoso sujeto al que debía unirme era más incompetente que Sho Marufuji en los flashbacks de su infancia.

Todo fan del juego que se respete, sabía que el legado de Rey invicto indiscutido de Abidos era falso.

Sus sirvientes y escoltas lo dejaban ganar en cada partida en la que participaban.

Esto con tal de no ser lanzados a los lagartos o cortados en cubitos pequeños.

Con un registro como ese, era más que seguro que le diría adiós a mi alma en el momento en que nos tocara luchar contra Judai y compañía.

Y no podía permitir eso.

Tendría que solucionar ese asunto de inmediato.

No tenía una idea concreta de cómo funcionaba el juego en la época de las grandes pirámides con todo el tema de los juegos de las sombras, pero, al menos, tenía un laaaargo tiempo para descubrirlo.

Era hora de convertir las mentiras en verdaderas leyendas…


Fue así que, terminé convirtiéndome en el leal amigo (imaginario) y confidente del Faraón de nombre inventado.

Porque sí, Abidos era el nombre de un templo no el de un sujeto…

Yo era su Atem, su Espíritu acompañante misterioso… su Aibou… *Shudder* mientras él, apenas había logrado alcanzar el nivel de un competente Katsuya Jonouichi pasado su tiempo en Duelist Kingdom.

Nada mal para alguien considerado el peor Faraón de este mundo, luego del tipo que recibió las 10 plagas de frente y vivió para contarlo.

Al menos el último, fue respetado y alabado por ello.

Pero... dejando eso de lado, mi estancia no había terminado siendo tan mala como lo pensé que sería.

Mas allá del cambio de época, la ausencia de internet y de que no podía morir de hambre, sed o empalamientos, pasar el resto de mis días enseñándole mi juego favorito, sus mecánicas, sus FUTURAS mecánicas y todo lo que conllevaría, a un personaje destinado a morir en su episodio de presentación, ya no lucía como el peor de los castigos dentro de mi lista.

Incluso, había llegado a sentirme orgulloso de todo el progreso que el trigueño con sandalias con forma de pezuñas, había obtenido durante nuestro tiempo juntos.

No creo que fuera capaz de darle pelea al Seto Kaiba de Dark Side of Dimensions pero, hey, al menos se lo sentía más capaz y preparado que su versión original de GX.

Además que, logré hacer que se familiarizara con el hecho de que... no puedes ganar siempre.

Si… ganar podía brindarte un sentimiento de estabilidad agradable y pasajera pero, perder… perder era lo que te forjaba el carácter.

Aquel era, todo el tiempo, el principal problema con el arquetipo de personaje escritos para no perder nunca, una mísera derrota bastaba para que su autoestima se volviera pedazos.

Y si, te estoy viendo a ti, Hell Kaiser… ¿en que lunático mundo el volverte masoquista es la respuesta más sensata a perder en un jodido juego de cartas, eh?

Por Dios, a la gente de aquí le faltan tornillos...

En fin, lejos habían quedado esos largos y laboriosos días de preparación en aquel purgatorio.

Actualmente, éramos dos hombres embarcados (y nunca mejor dicho) en la misión de conquistar al mundo, con el fin de cumplir con los deseos de un anciano ejecutivo en crisis, metido dentro de un…

¡Gah!

¿Lo ven? ¡A eso me refiero!

Hasta la premisa suena a producto de una noche salvaje con estupefacientes…

Como sea…

No iba a dejar que este infame mundo me afectara...

Los años en el paraje mental del Abidos me habían dado la motivación necesaria.

Hallaría la manera de volver a casa... costara lo que costara.


Una vez que nuestro transporte comenzó a sobrevolar, sigilosamente, la Academia de Duelos, mi semblante se tornó serio.

En unos cuantos minutos, Abidos ejecutaría su predestinado movimiento:

Arrinconaría a los protagonistas con su su ejército personal de momias, logrando así, transportarlos sin complicaciones hasta su querida barca: Mesektet, donde se llevarían a cabo los enfrentamientos…

Y si, lo oyeron correctamente… había dicho "enfrentamientos".

¿Por qué hablaría en plural? Se estarán preguntando.

Muy simple.

De entre todos los Protectores de las dichosas Llaves Espirituales, Judai era el que más Armadura de Guion poseía.

Desconocía por completo cuan altas podrían llegar a ser nuestras posibilidades de victoria si nos enfrentábamos a Asuka o Manjoume, puesto que no tomaban parte en aquel episodio pero, estaba más que seguro que la balanza podía tornarse en nuestra contra con más facilidad si los teníamos como primeros adversarios.

Por ello, le sugerí a mi faraónico compañero que nuestro mejor plan de juego era ir primero por el hiperactivo pelicastaño, dado que conocía que cartas iban a tocarle.

Para este punto, personajes como Misawa, Ryo y el Dr. Chronos ya habían quedado fuera de la lucha, gracias a los esfuerzos de duelistas como Tania y Cámula, cosa que agradecía, ya que había vuelto más fácil nuestra cruzada.

Y era más que obvio que el profesor Daitokuji estaba pensado para funcionar como el traidor dentro de aquel grupo, por lo que no habría necesidad alguna de retarlo.

...

...

¿O tal vez si…?

Quiero decir, Daitokuji o "Amnael", como lo conocían dentro del grupo de Asesinos, era, contrario a todo pronóstico, bastante leal al Superintendente Kagemaru durante esta parte de la trama por lo que, si queríamos quedarnos con las Bestias, tendríamos que lidiar con él, de una manera o de otra.

Lo mismo aplicaba para el mercenario de fedora y gabardina conocido, alguna vez, como Titan.

Si quería dejar de ser el espíritu guía de alguien y obtener un cuerpo para mí solo, las 3 Bestias Sagradas eran la única chance que tenía disponible para llevarlo a cabo, además…

Nunca me había considerado un fanático del anime de Duel Monster GX.

Estaba claro que la serie había nacido sin un rumbo fijo.

Una temporada, Judai y su séquito luchaban contra los "horribles" males de estudiar en preparatoria, y al otro, eran arrastrados por el enfermizo capricho amoroso de un espíritu hermafrodita con complejo de yandere.

Nada tenía sentido.

Y tampoco intentaría darle uno durante mi estadía en el sitio.

Todo lo que deseaba era recuperar mi cuerpo y, tal vez, ver si era capaz de abrir algún tipo de portal dimensional hacia mi antiguo mundo. Después de todo, si Yubel podía, ¿por qué yo no?

Anhelaba reencontrarme con mi familia, mis amigos y hasta mi leal mascota.

Pero claro, para ello, tenía que condenar a este mundo primero.

O al menos, a esta isla.

...

Mmm...

...

¿Sería pertinente atrapar a todos en lápidas o en sarcófagos?

*Sigh* Supongo que sarcófagos serán…


Al poner en marcha nuestro plan, todo se produjo como yo lo recordaba.

Yuki Judai, junto con Jun Manjoume, Sho Mafuruji, el Kaiser, Daitokuji y Asuka Tenjouin habían logrado embarcar sin problemas.

Agradecía en aquellos momentos el encontrarme en un estado traslúcido puesto que no podía dejar de dedicarle miradas a cierta Reina del Azul Obelisco.

El animé no le hacía nada de justicia a su belleza.

Y siendo un adolescente reprimido, carente de todo afecto femenino, pues... mi reacción era de cierto modo comprensible, aunque… algo enfermiza.

¿Nos la podríamos quedar como concubina?

Preguntas que me aseguraría de responder luego de que aplastásemos a la competencia.

Por ahora, era el momento de montar un espectáculo…

- Parece que las 4 llaves espirituales ya están a bordo… – pronunció Abidos, haciendo llegar su voz hasta los recién llegados.

(Mamoru Miyano, si puedes oírlo, tu voz es un jodido tesoro…)

- ¿Llaves espirituales…?

- Es uno de esos asesinos…

- Así es, portadores. Mi nombre es Abidos Tercero, descendiente de la línea del Gran Faraón Tutankamón…

La presentación que ensayamos sí que sirvió para provocar miradas de sorpresa.

- ¿Es él?

- El es de quien Daitokuji-sensei nos contó en la clase de Historia.

- El denominado "Dios Duelista".

- ¿Quién va a enfrentarlo? – preguntó Asuka, preocupada. Recuerden que nunca ha sido vencido.

- ¿Deberíamos discutirlo con el profesor aquí presente? – sugirió Manjoume viendo a su "valeroso" sensei, desmayado sobre la proa.

Yuji: Vaya manera de no hacer contacto visual con nosotros, profesor…

Justo en ese momento, cierto carismático protagonista amante de las contiendas, decidió dar a conocer su presencia…

- ¡Yo, por aquí, su majestad, por favor, déjeme pelear con usted!

Al ver a Judai saltonear como niño en dulcería, Abidos y yo intercambiamos pensamientos.

- Ese chico tan insistente… – expresó. ¿Es de quien me hablaste antes?, ¿Aquel cuya presencia perturba tus maquinaciones?

- Si – respondí. Yuki Judai. Puede parecerte un pelele a simple vista, pero es el jugador más fuerte que tienen. Él es quien ha acabado con 4 de nuestros colaboradores y, además, es la persona destinada a vencer a nuestro "enigmático jefe". No debes tomarlo a la ligera.

- Entiendo… - atinó a decir el soberano, algo nervioso. ¿Debo proceder como estipulamos?

- Si – expresé con un tono bastante serio. Si nos desviamos de lo establecido, corremos el riesgo de que mi conocimiento sobre los acontecimientos se altere de manera irreversible. En el futuro que conozco, te enfrentaste a él de primeras y perdiste. No sólo por tu carencia de habilidad, sino también, porque tu mazo no era lo suficientemente poderoso.

El trigueño guardó silencio ante mi dura reprimenda.

- Sé que suena duro, Abidos… pero es la realidad que hubieras vivido de no habernos encontrado del otro lado aquel día. Gracias a ello, lograste construir una nueva baraja y… esta vez, me tienes a mí de tu lado, no estás solo.

Una sonrisa sincera se dibujó, entonces, en el rostro del Faraón de antaño.

- Tienes mi eterna gratitud, Yuji Kato, no sólo por salvarme de mi trágico y desconocido destino, sino que, además, decidiste brindarme tu amistad en tiempos donde mi ego llegaba a nublar mi raciocinio. Ahora sé que, el habernos conocido, ha sido el mayor tesoro con el que me he topado.

Demonios, viejo, ¿quieres que las Fujoshis nos hagan fanarts o qué?

- Lo aprecio, Aibou (no puedo creer que dije eso...) y sabes que no necesitas agradecerme por ello– respondí, dándole una sonrisa (un tanto forzada) de mi parte. Sólo recuerda el pacto que hicimos: no descansar hasta volvernos los reyes y que todo el mundo tiemble ante la leyenda de Abidos Tercero. Ahora… ¿Qué tal si empezamos con esta fiesta…?

ABIDOS: ¡Hai!

- Muy bien, joven irrespetuoso, sube, te daré una audiencia que no olvidarás en esta vida ni en ninguna otra – exclamó mi compañero, aún con el amuleto de sombras tipo máscara, cubriéndole todo el rostro.

- Así me gusta, su Alteza, es hora de que encienda su juego…

Al ver la actitud despreocupada de su jugador estrella, los amigos del pelikuriboh hicieron oír sus palabras tanto de preocupación como de aliento.

Poco sabían ellos que de nada iban a servirles sus porras…

Para mí, este duelo no era más que el equivalente a una completar un duel quest en el World Championship de mi Nintendo DS…

Recordaba, perfectamente, las cartas que el Osiris usaría y esa era una ventaja que me aseguraría de explotar a lo grande.

- Muy bien, portallave… ¡que comience el duelo!


Abidos LP4000 vs Judai LP4000


TURNO DE ABIDOS – LP4000


- Comenzaré, mortal - declaró Abidos tomando su naipe

Mano: 6

- Y creo que colocaré un monstruo boca abajo en modo de defensa.

El holograma de una gran carta horizontal se manifestó frente a nosotros.

Mano: 5

- Y para terminar, dejo esta boca abajo.

Quién iba a decir que tendría que morir para llegar a presenciar un combate realizado con discos de duelo.

Todos en la tienda morirían por ver tal espectáculo…

Mano: 4

- Veamos que tienes, chiquillo…

- Muy bien, ¡voy yo!


TURNO DE JUDAI – LP4000


Mano Inicial según el anime (al menos para mí):

H - Heated Heart

Elemental HERO Avian

Elemental HERO Clayman

E - Emergency Call

Invincible Hero

O – Oversoul (Sexta Carta)


Mano: 6

- Y voy jugar a… este: "Elemental HERO Avian" en modo de ataque.

...

Elemental HERO Avian – WIND/Warrior – ATK1000/DEF1000

...

Mano: 5

- ¿Un héroe? Luce bastante débil, si me lo preguntas.

- Descuida, para eso tengo esto, el hechizo "H- Heated Heart"

Mano: 4

- Gracias a él, mi Avian gana 500 pts. De ATK adicionales y, además, si mi héroe ataca a un monstruo en modo de defensa, la diferencia entre los pts. De ATK de mi monstruo y los de DEF. del tuyo se te restarán como daño.

Yuji: Olvidaba lo tristes que eran las cosas en esta época…

- ¡Ahora, ve Avian! ¡Ataca a su monstruo boca abajo con Cascada plumífera!

- No tan rápido, niño…

- ¿Eh?

- ¡Revelo mi trampa!

- ¿Una trampa?

- "A Feint Plan"

La única carta boca abajo del lado de Abidos se destapó, enseñando la imagen de un general, contemplando un mapa.

- Con ella, los monstruos en posición de defensa boca abajo, no pueden ser atacados durante esta ronda. Así que, creo que tendrás que esperar otro turno para intentar eliminar mis puntos, portallave…

Judai maldijo por lo bajo, viendo que desperdició una de sus cartas en un ataque fallido.

- Bueno, no puedes ganarlas todas… supongo. Colocaré una carta boca abajo y termino mi turno– declaró el Osiris, viendo como los puntos de su monstruo volvían a su estado base.

Mientras tanto, en la proa de la barca, los demás estudiantes verbalizaban sus opiniones.

- Wow, detuvo el ataque de Judai – exclamó Asuka, preocupada.

- Me pregunto que tipo de criatura es la que se esfuerza en resguardar con tanto ahínco… - aportó Ryo, siendo un poco más analítico que el resto de soperútanos.


TURNO DE ABIDOS – LP4000


- ¡Continuemos con tu juicio, mortal! ¡Robo!

Mano: 5

Abidos sustrajo su naipe y, una vez más, intercambiamos palabras.

Yuji: Me parece curioso… su movimiento de hace un minuto…

Abidos: ¿Algo ha ocurrido?

Yuji: En el futuro que vi, Judai no colocaba ninguna carta boca abajo en su campo durante la primera ronda. Claro que, el ataque de su Avian SI lograba tener éxito. Supongo que el hecho de que protegimos a nuestro monstruo lo hizo ser más precavido.

Abidos: Entiendo, ¿es algo de lo que debería preocuparme?

Yuji: No. La carta que ha dejado debe ser la trampa: "Invincible Hero". Es la única trampa que usó durante tu duelo. Descuida, nuestro monstruo es capaz de burlar su burdo intento de defensa.

- Ahora, primero lo primero… cambiaré a mi monstruo de modo de defensa a modo de ataque… ¡revélate, MEDUSA WORM!

...

Medusa Worm – EARTH/Rock – ATK500/DEF600

...

- ¡Está bien fea esa cosa! – clamó Judai, al ver a la gigantesca oruga de color violáceo, emerger del subsuelo.

- Oh, su apariencia no es lo peor que posee, niño insolente… ¡aún está su habilidad! Ya que, al ser volteado con éxito, mi gusano destruye a un monstruo de mi oponente. Dile adiós a tu Héroe emplumado.

- ¡Oh, no! – clamó el pelicastaño en lo que nuestra bestia arrastraba a la suya hasta lo más profundo del abismo.

- Y aún no termino contigo, portallave. Activo el hechizo de campo, "Rock-Throw Zone" (Catapult Zone).

Abidos colocó la carta en la ranura a un lado de su disco y, instantáneamente, todos los alrededores se convirtieron en una amplia y desolada planicie.

Mano: 4

- Nunca había oído hablar de esa carta – pronunció Sho.

- Ni yo – añadió su hermano mayor desde la retaguardia. Espero que Judai se mantenga en guardia.

- Lindo cambio de escenario pero… un poco vacío, ¿no le parece?

- Oh descuida, eso está por cambiar… dicen que sólo las criaturas más aterradoras rondan estos valles… Ahora, sacrifico a mi gusano para invocar esto… el monstruo "Criosphinx"

...

Criosphinx – EARTH/Rock – ATK1200/DEF2400

...

Mano: 3

- Ohhh, verdaderamente majestuosa – se oyó pronunciar a cierto profesor alquimista, recuperando la consciencia.

- ¡Ahora, Criosphinx, atácalo directamente!

...

Judai LP2800

...

Judai se sostuvo el pecho, sintiendo todo el dolor de la embestida de nuestra esfinge.

- Y para prolongar tu agonía, dejaré una carta boca abajo.

Mano: 2

- ¿Listo para pedirme misericordia?

- ¡En sus sueños, Alteza! – clamó el muchacho del Osiris. ¡Aún no le he mostrado mis mejores jugadas! ¡Sacaré!


TURNO DE JUDAI - LP2800


Mano: 5

- Y voy a jugar la carta hechizo "E- Emergency Call", con ella añado un monstruo "Elemental HERO" desde mi mazo a mi mano y elijo a… "Elemental HERO Sparkman" ¡ven aquí amigo!

...

Elemental HERO Sparkman – LIGHT/Warrior – ATK1600/DEF1400

...

Mano: 4

Yuji: Ahora, la carta que usará será…

- Luego, como controlo a un "Elemental HERO" en mi campo, puedo jugar esta otra carta hechizo "R- Righteous Justice"

Mano: 3

- ¿Oh? ¿Y que hace?

- Me permite destruir tantas de tus cartas hechizo o trampa, iguales a la cantidad de monstruos "Elemental Hero" que yo posea de mi lado y con Sparkman fuera, puedo destruir una de ellas y elijo… la carta que dejaste boca abajo.

De un momento a otro, nuestro naipe misterioso fue envuelto en un extraño fulgor, sólo para explotar sin previo aviso.

La carta revelada acabó siendo "Dimension Guardian"

Sí, sé lo que se estarán preguntando: ¿No era esa una de las cartas trampa de Yugi durante la línea de Dark Side of Dimensions?

Pues, están en lo correcto.

Por alguna enigmática razón, Abidos y yo logramos dar con ellas durante varias de nuestras peregrinaciones alrededor de egipto.

Hubiera preferido toparme con la tablilla del "Black Magician" pero, no iba a negar que las 4 eran trampas excelentes y encajaban, perfectamente, con nuestro predicamento y baraja.

Tanto así, que llegué a tomarlas como una señal de que el destino estaba de nuestro lado...

- ¡Ike! ¡Sparkman! ¡Ataca a su Criosphinx! ¡Spark Shot!

Yuji: Iluso… *Grin*

La descarga producida por el héroe impactó de lleno sobre nuestra criatura, causando una impresionante nube de polvo.

Podíamos oír a los amigos de Judai celebrar su jugada, más pronto, la algarabía se apagó de golpe.

...

ABIDOS LP3600

...

- ¿Uh? ¿Sigue viva?

- ¿Ehh? ¿Sparkman no la venció?

- Pareces confundido, mocoso portallave… - expresó Abidos. ¿Esperabas otro desenlace?

- ¿Cómo? ¡¿Cómo es que sobrevivió tu monstruo?!

- Fácil… mi carta de campo…

Las miradas pasaron, entonces, a la inhóspita planicie.

- Verás, cuando uno de mis monstruos va a ser destruido en la batalla, puedo tomar un monstruo tipo "Roca" desde mi mazo y enviarlo al cementerio…

Abidos envía "Guardian Statue"

- A cambio… el monstruo que combatió, se mantiene en el campo…

- ¡Tsk! Eso significa que... no podré destruir a tus monstruos hasta que no me deshaga del hechizo de campo primero…

- Precisamente… no eres tan tonto como luces… - se burló el Asesino.

Judai no pudo hacer más que finalizar su turno.

Por un lado estaba emocionado que el sujeto con el que combatía estaba demostrando tener el talento para respaldar su leyenda pero, por el otro, sentía que de seguir así, quizás no viviría para contarla…

- ¡Mi turno! – declaró el enmascarado, tomando, una vez más, un naipe del tope.


TURNO DE ABIDOS – LP 3600


Mano: 3

Al momento que noté la carta que Abidos había robado, supe que teníamos el duelo ganado. Aquella simple trampa, demasiado específica para su gusto, sería la llave para destruir el movimiento final del protagonista.

Pero antes… había que preparar el escenario…

- Primero… sacrifico a mi Criospshinx para invocar esto… "Exxod, Master of the Guard"

...

Exxod, Master of the Guard – EARTH/Rock – ATK0000/DEF4000

...

Mano: 2

No culpaba a ninguno de los presentes por poner caras de espanto ante nuestro monstruo insignia.

La aterradora similitud que guardaba con cierto monstruo considerado como la "Win Condition" por excelencia: "Exodia The Forbidden One", era notable.

Desgraciadamente, hasta ahí llegaba el factor sorpresa, puesto que entre Exxod y Exodia, habían kilómetros y kilómetros de diferencia.

No podían siquiera considerarse en la misma liga.

Tal vez... ¿éste siempre debió ser el verdadero monstruo as de Abidos?

Quiero decir, Atem podía usar a Exodia si se lo proponía y Exxod era como... su copia pirata.

Pensamientos que no me dejarán dormir de noche...

- Ese… ese es… ¡¿Exodia?!

- No realmente, Yuki Judai – expresé, habiendo cambiando de cuerpo con mi compañero para este último y decisivo turno. Si lo miras bien, tienen notorias diferencias…

El temeroso Osiris, relajó su postura, notando que, en efecto, no se trataba de la misma bestia con la que Yugi había acabado con Kaiba a inicios de la serie.

- Es… cierto…

- Aunque eso no lo hace menos peligroso… con 4000 Pts. de Defensa, Exxod es el muro inquebrantable por antonomasia. Ahora, colocaré una carta boca abajo y es todo.

Mano: 1

- Haz tu jugada final, niño.

- ¡¿Quieres ver mi movimiento final, Abidos?! ¡Lo tendrás! ¡SACARÉ!


TURNO DE JUDAI – LP 2800


Mano: 4

Judai: Bien, ya es hora de ganar este duelo… y destronar a una leyenda.

- Juego la carta hechizo "O- Oversoul" que me permite revivir a mi Avian desde el cementerio.

Mano: 3

- Luego, a él se le sumará éste: mi "Elemental HERO Clayman"

...

Elemental HERO Clayman – EARTH/Warrior – ATK800 / DEF 2000

...

Mano: 2

- Has reunido tres monstruos… y ninguno iguala a mi Exxod…

- Aún no termino, Abidos, ahora, conocerás lo que, realmente, pueden hacer mis héroes. Activo… ¡H.E.R.O Hero Flash!

Mano: 1

Yuji:

- Y esto es lo que hace: primero remuevo de mi cementerio a H-Heated Heart, E- Emergency Call, R- Righteous Justice y O- Oversoul, lo que me permite invocar a un nuevo Elemental HERO desde mi mazo y elijo a "Elemental HERO Burstinatrix"

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Elemental HERO Burstinatrix – FIRE/Warrior – ATK1200 / DEF 800

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- Pero eso no es todo… además, por esta ronda, todos mi Héroes Elementales pueden burlar a tu Exxod y atacarte directo.

- Si lo logra, ¡Aniki habrá vencido al Dios Duelista! – dijo un entusiasmado Sho Marufuji.

- ¡Gambaré, Judai!

- ¡Iké!

- Así que, vayan, HERO-tachi… ¡Enséñenle a su majestad, como pateamos traseros en el siglo XXI!

Los cuatro guerreros elementales obedecieron y, al instante, se precipitaron directo hacia mi persona.

En ese momento, sentí como si todo a mi alrededor se estuviera moviendo en cámara lenta.

Cada uno de los aliados de Judai tenía una expresión de satisfacción y felicidad que les adornaban las caras.

Confiaban en la victoria del pelicastaño.

Después de todo, nunca les había fallado.

Así es como estaba escrito…

Como debía de terminar aquel vacío y aburrido episodio…

Con otra victoria por parte del Osiris… otro duelo y trivialidad superada en pos de acercar al protagonista hacia su destino trazado.

Aún con mi máscara puesta, me tomé unos ínfimos momentos para observar al muchacho que había sido el héroe de la infancia de tantos niños y adolescentes.

Judai no era el peor protagonista, ni de lejos, tan sólo había tenido la mala fortuna de ser el sucesor del aclamado Rey de los Juegos.

Una tarea que le hubiese quedado grande a cualquier personaje de serie animada.

Un último pensamiento apareció en mi mente, en lo que deslizaba mi mano, listo para activar mi carta invertida.

Yuji: Quizás… de habernos encontrado en los exámenes de ingreso… o de camino al ferry… tal vez… tú y yo… nos hubiésemos vuelto los mejores amigos…

Hubiésemos reído, llorado, contado historias, compartido sándwiches y hasta quizás, nos hubiésemos graduado y caminado juntos hacia nuevos horizontes.

Tú te habrías vuelto profesional o quizás, un experto en espíritus de monstruos.

Yo… habría seguido mi sueño de volverme un historiador, aún en este mundo… quiero decir ¿quién no mataría por tener un diploma de escuela firmado y abalado por el propio Seto Kaiba? Mis compañeros en casa, se morirían de la envidia…

Por desgracia… no pudimos seguir esa vía.

Algún ser aburrido, fuerza o, quizás, el universo mismo decidió que sería divertido el ponernos uno en el camino del otro...

Y como sabrás, no soy del tipo de persona que se retracta de sus decisiones...

Es posible que ni tú ni tus leales amigos lleguen a perdonarme por esto, pero… también espero que entiendas, que tampoco deseo ser perdonado.

Hago esto para volver a la vida que tuve…

Una existencia monótona y hasta algo opresiva, pero una a la que acabé cogiéndole gran cariño.

Mi mundo está esperando y no descansaré hasta alcanzarlo.

Rezaré para que… a donde quiera que terminen tú y tus compañeros, al menos, sea un lugar tranquilo y repleto de duelistas... ansiosos de aceptar tu desafío…

Sayonara… Yuki Judai… y gracias... por todo...

- Revelo mi carta de trampa…

Al oír esto, los rostros de todos los involucrados cambiaron de alegría extrema a terror absoluto.

"Staunt Defender"

- Ahora, portallaves, todos tus monstruos se verán forzados a cambiar de objetivo. En lugar de mis puntos… tendrán que atacar a mi Exxod.

Los ojos del protagonista del anime se fueron ensanchando, gradualmente, como si la gravedad de la situación fuese llegándole con un cuenta gotas.

- Fin del camino, niño héroe … - murmuré, mientras veía como, todos los ataques del pelicastaño, impactaban sobre mi falso Exodia, provocando una gran onda de daño rebote que embistió a mi rival de frente, eliminando el resto de sus puntos de vida y provocando que se desmayara allí mismo.

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JUDAI – LP0000

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La arena quedó en silencio.

Tenjouin-san tenía las manos sobre su boca, no dando fe a lo que había ocurrido.

Manjoume y el Kaiser estaban atónitos.

Sho fue el único que intento correr para socorrer a su falso hermano postizo, pero… mis guardias no muertos se lo impidieron.

Con lentitud caminé hasta el desmayado protagonista y, gentilmente, tomé la llave que colgaba de su cuello.

Y porque no, también su dichoso Amuleto de Sombras.

Después de todo, era un obsequio otorgado por los monstruos Cuidatumbas y, si algo estaba 100% seguro, era que los miembros de ese clan tendían a contener muchos secretos oscuros.

Podría sacarles información en el futuro…

Algo gracioso fue que, cierto acompañante peludo con alas intentó evitar que mis lanceros tomasen el cuerpo de su amo más lo único que recibió fue un fuerte izquierdazo, cortesía de Exxod.

Una vez que tuve la llave de Judai y su bizarro pendiente entre mis manos, sabía que habíamos alcanzado el punto de no retorno.

A partir de aquí, ya no habría forma de saber lo que nos depararía el destino.

Lo único que me quedaba eran meros vistazos a un futuro que, lentamente, estaba siendo alterado por mi propia mano.

¿Cómo solucionaría la invasión de la Light of Destruction sin Judai presente?

¿Se enteraría Takuma Saiou de mi presencia en el mundo?

¿Pasaría la salvación del universo a depender del otro usuario de cartas HERO disponible… Edo Phoenix?

Un sin número de preguntas invadió mi cabeza, unas para las que no tenía una respuesta concreta y con las cuales me rehusaba a lidiar dado el contexto en el que me encontraba.

Aun necesitaba las llaves de Tenjouin Asuka y Jun Manjoume.

Con calma y mientras mi séquito de protectores resguardaban el inconsciente cuerpo del pelikuriboh en uno de los sarcófagos, mi atención se centró en el resto de portallaves que no hacán otra cosa que verme con una mezcla de tristeza, miedo y desprecio.

- Bien… ya sólo quedan tres llaves- dije, emulando el tono del faraón de antaño. ¿Quién de ustedes, mortales, será el próximo en ofrecerme su vida?

La respuesta llegó en forma de cierto joven ricachón pelinegro, quién subió a la arena de un salto y activó su disco de duelo sin demora.

- ¡Yo, Manjoume-Sanda, te reta, Dios Duelista! – clamó el niño de oscura gabardina, intentando disimular el temor que lo invadía.

- Muy bien, al ver que decidiste ofrecerte para resguardar la seguridad de tu doncella, te otorgaré el honor de ser el segundo… ahora… portallaves… *Disco de duelo encendiéndose* entretenme…


ENDING SONG 1 - "The Great Pretender" by the Jon Frederik Band.