Reino de Edo.

Este reino estaba llegando a una época de prosperidad y todo gracias a la Shogun Tokugawa Yoshimune, de verdadero nombre: Kishimoto Nikko.

La chica era alguien distinta a los Shogunes que había habido a lo largo de la historia de Edo ya que fue la primera vez que una mujer alcanzaba tal grado, además de la forma extravagante de la forma de ser de la peli rosa que no era muy común de los Shogunes.

Además, había un detalle que habían querido hacer con la peli rosa y es que deseaban que la mandamás de Edo tuviera una persona con la cual pasar el resto de su vida.

Un/una prometido (a) para que pudiera estar a su lado y mandar con ella, pero Yoshimune seguía diciendo que no estaba interesado en eso.

Aunque esas declaraciones no serían del todo falsas.

Había una persona la cual se comunicaba con la Shogun a través de cartas las cuales no iban al buzón real del Shogunato, sino que directo a la peli rosa, quien había ordenado que cualquier carta de Kishu se le fuera entregada personalmente.

- Mi Señora, han mandado esta carta para usted – uno de sus gatos mágicos, Sukehachi, llegó con la dichosa carta.

- Muchas gracias mi gatito – el felino fue acariciado en su cabeza, mientras tanto, la peli rosa se puso a leer la carta que le habían mandado.

La alegría se apoderó de la Shogun, pero lo escondió un poco ya que quería que fuera sorpresa ya que sabía que su tío no le gustaría mucho que ella, siendo la reina de Edo, se juntara de forma amistosa con gente común, aunque la peli rosa lo hacía mucho.

Y así fue como pasando desde muchas tareas, órdenes y reuniones, llegó el día en el que se juntarían ambos amigos.

Llegando a Edo, se notaba a un chico de cabello rojo y ojos café claros quien estaba con unos pantalones jeans, zapatos deportivos y camiseta como de leñador.

- No venía a Edo desde la Navidad cuando fuimos con Nicky a su apartamento – susurró el peli rojo quien fue caminando hasta que se encontró cerca de la estación de bomberos de la madre adoptiva de Yoshimune.

Esperó un momento hasta que el chico pudo notar un cabello rosa ondeando, algo que supo de inmediato que ella era.

- Nicky.

- Joe – el peli rojo respondía al nombre de Sawamura Yoshiro, pero como se sabía, Yoshimune le decía de cariño Joe, así como el peli rojo la llamaba Nicky de cariño.

Ambos chicos se dieron un fuerte abrazo el cual duró un momento hasta que se dieron cuenta de que llamaban un poco la atención, así que se fueron.

- Nada cambia en Edo, pero no me sorprende, se respira la paz aquí – Joe decía riendo un poco – no por algo hay una Shogun muy capacitada que mantiene todo en orden.

- Vamos, solo hago mi deber lo mejor que puedo, solo deseo que los habitantes de Edo vivan en paz.

- Y lo harán, teniéndote como Shogun, todo saldrá bien.

Los dos continuaron charlando un poco, sin embargo, decidieron volver al castillo de Edo, no obstante, había un problema y es que Joe no podría ingresar así como si nada al castillo.

- Pensé que querrías ir a tu apartamento.

- Me gustaría, pero han tenido que arreglar lo del gas para el agua caliente y eso tomará unas horas ya que apenas hoy llega el experto, pero me aseguraron que para más tarde estará todo normal.

- Comprendo, pero, ¿Cómo entraré al castillo? No me dejarán pasar.

- Déjamelo a mí.

Yoshimune acabó llamando a Osono quien unos minutos después, arribó con un traje elegante y además que poseía el escudo del Shogunato.

-¿Me queda bien?

- Te ves elegante… y me gusta – Joe asintió por el cumplido de Yoshimune – muy bien, entra como si nada, llevando ese traje podrás pasar inadvertido ya que pensarán que eres alguien nuevo.

- Está bien, solo espero que funcione.

Siguiendo las indicaciones de su amiga, el oriundo de Kishu entró por las puertas del palacio saludando y estos lo dejaron pasar como si nada. Siguió su camino, esta vez, tras Osono quien estaba en su forma gatuna.

La sirvienta de Yoshimune condujo a Joe hasta la zona en donde la peli rosa vivía y aprovechando que no había seguridad, fue hasta el cuarto de su amiga.

Entrando, se quedó sentado en la cama esperando a que la Shogun apareciera y eso que no tardó mucho hasta que la peli rosa entró por la ventana.

- ¿Nicky?

- Lo siento, pero no quería pasar por todo el pasillo y que se dieran cuenta de que estaba por acá, ya sabes cómo son sabiendo que soy la Shogun.

- Entiendo, tienes toda la razón – sin más que perder, Yoshimune fue hacia el peli rojo uniendo sus labios a los de su amigo.

La cosa empezó a subir de temperatura cuando la Shogun se subió a horcajadas sobre Joe el cual estaba en el borde de la cama, recibiéndola con todo.

Las manos de Joe fueron viajando hacia el trasero de la mandamás de Edo apretándolo y así mismo, la peli rosa fue notando como debajo de ella, un bulto estaba presionándose contra su intimidad, por lo que se separó un momento.

- ¿Ya estás emocionado?

- ¿Cómo no estaría emocionado estando contigo? – susurró el chico, Yoshimune asintió.

La peli rosa se bajó un momento para ir hacia la puerta y verificar que no viniera nadie, ya cuando comprobó, cerró la puerta con pasador, así mismo, se puso a revisar en la ventana, cerrando todo.

- Muy bien, nadie nos molestará, solo somos nosotros dos.

- No puedo creer que lo vayamos a hacer en el castillo de la Shogun – río el peli rojo notando como es que su amiga se hincaba ante él, levantándole el traje que llevaba, además de ir a la zona de su entrepierna en donde fue bajándole su bóxer.

El pene de Joe se puso erecto y más cuando la Shogun le dio unos besos en la punta hasta que fue pasando a metérselo en la boca, acto que el chico disfrutaba.

- Nicky – Joe le acariciaba la cabeza a su amada quien seguía con su felación, subiendo y bajando su cabeza mientras daba tratamiento a su pene.

Las manos de Yoshimune no se quedaron quietas ya que fueron hacia los testículos de su amante, acariciándolos y haciendo temblar al chico quien sentía eso bastante bien.

La peli rosa aumentó la intensidad de las mamadas lo que solo provocó que los quejidos de Joe fueron un poco más sonoros, eso lo estaba volviendo loco y solo acariciaba la cabeza de la Shogun.

- M-Me voy… a venir Nicky – Yoshimune siguió con sus mamadas haciéndolas más fuertes lo que al final llevó a Joe al clímax, expulsando su esperma en la boca de la mandamás de Edo.

Al sacar el pene de su boca, buena parte del semen de Joe salió de la boca de Yoshimune la cual solo tragó un poco, además de que fue hacia su mesita en donde sacó algunos pañuelos y lo usó para limpiar su cara.

- Lo siento por eso.

- No te preocupes, me gustó bastante – la Shogun exclamó sonriendo ya limpia – te corriste mucho.

- Es tu culpa por ser tan buena usando la boca.

- Idiota – los dos rieron un poco antes de volver a besarse un poco.

Ya sabiendo que querían ir más allá, decidieron despojarse de las ropas que tenían y no tardaron mucho en quedar como las deidades los trajeron al mundo.

- No me canso de verte desnuda, Nicky – el peli rojo decía observando el cuerpo de su amada.

Ver sus pechos medianos, piernas torneadas y cintura de diosa, hizo que su amiguito reaccionara de nuevo poniéndose duro. Así mismo, la peli rosa se excitaba también notando el trabajado cuerpo de su amigo.

- Ni yo a ti, tienes un cuerpo que enamoraría a cualquier chica, pero te tengo solo para mí.

- Así es Nicky, soy solo tuyo – ambos se besaron un poco antes de continuar con lo suyo.

Los dos estuvieron acostados en la cama, con la Shogun encima de su amante frotando su húmeda vagina, bañando con sus jugos el pene de su amante quien estaba extasiado por ese acto.

Ya cuando estaban lo suficientemente lubricados, la peli rosa se sentó sobre el abdomen de su pareja y fue introduciendo el pene de Joe en su vagina.

Ambos quedaron un momento tratando de calmarse, pero la peli rosa no iba a perder tiempo y lo comenzó a cabalgar como si no hubiera un mañana.

El peli rojo se dedicó a ver el espectáculo que tenía delante y para ayudar a su amada a continuar con el placer, sus manos fueron hacia sus pechos de la Shogun haciéndola gemir con más fuerza, pero sabía que tenía que tener cuidado de no hacer mucho ruido para no atraer la atención de alguien.

Todo iba bien, pero de tanto movimiento brusco de parte de la Shogun causó que la presión volviera a ponerse, algo que hizo que la cama se moviera más duro.

- M-Me corro Nicky… ah… m-me voy a venir…

- H-Hazlo… ah… suéltalo… todo… – la orden de la peli rosa fue captada por su amante quien con una fuerte y última estocada, liberó su semen en el interior de su útero de su amada quien gimió con fuerza.

Los dos estuvieron así un momento antes de que Yoshimune cayó sobre el pecho de su amado, todo mientras el pene de Joe seguía dentro del útero de la Shogun.

Minutos después, el falo se ablandó saliendo del interior de la peli rosa, derramando un poco del semen que quedó dentro de ella.

- Hace tiempo que no sentía esto – susurró Joe acariciando los cabellos de su amada.

- Ni yo, desde Navidad que no teníamos un encuentro así – sonrió la reina de Edo – esa vez si me diste mucho.

- Lo recuerdo – los dos rieron, pero su momento se vio interrumpido por la presencia de alguien que estaba acercándose a su cuarto.

- ¿Se encuentra aquí, Princesa Nikko? – la voz del viejo asustó a los dos jóvenes.

- ¡¿Es el viejo Kano?! – susurró fuertemente Joe.

- S-Sí, pero se supone que iba a ir a otro lado.

- ¡Princesa Nikko! Respeto su privacidad tocando la puerta, pero ejerzo mi autoridad como su tutor y entraré de todos modos – el asistente de la Shogun entró de golpe al cuarto de la peli rosa rompiendo la puerta.

Al ver hacia el cuarto, solo encontró a la mandamás de Edo durmiendo como un bebé en su cama, algo que el viejo se arrepintió.

- L-Lo siento mi Señora – Kano reparó como por arte de magia la puerta solo para irse, disculpándose muchas veces con su señora.

- Creo que ya se fue – susurró Joe saliendo de debajo de la cama y mirando a su amada quien río un poco por eso.

- Él es así, mejor que agradezca que no le diga nada si me estuviera cambiando.

- Pero menos mal que se dio cuenta de que estabas dormida, así no te vuelve a molestar – asintieron por lo que sin más volverían a la acción.

La siguiente posición que fue la de perrito, con el peli rojo dándole fuertes embestidas a su amada quien gemía con fuerza, además, para asegurar más el placer, el joven de Kishu tenía un fuete agarre sobre la cintura de la reina.

Joe tenía una vista panorámica bastante buena, siempre que tenía a Yoshimune en esa posición, no podía dejar de pensar que la peli rosa era alguien muy sexy y que era afortunada de tenerla solo para él.

Los gemidos de la Shogun eran música para los oídos de Joe quien dirigió sus manos hacia los pechos de la chica y los acarició, haciéndola gemir más fuerte.

- M-Me corro… Nicky…

- ¡M-Mi amor! H-Hazlo… córrete… dentro… – el chico asintió por lo que no perdió el tiempo y soltó su esencia dentro de útero. La peli rosa ahogó su grito en la almohada sintiendo como es que era llenada por el jugo de hombre de su amante.

La chica cayó sobre la cama, separando el pene de Joe de su vagina el cual goteó semen sobre sus nalgas mientras algo de lo que quedó dentro chorreó fuera.

- ¿Estás bien Nicky?

- Estoy bien… me encuentro genial – el peli rojo se acostó a su lado mientras que la Shogun se recostaba en su pecho.

- Si tengo que volver a Edo solo para estar así contigo, gastaré todo mi dinero en hacerlo.

- No digas eso, quedarás pobre.

- No me importa, por algo te amo – la peli rosa se sonrojó por eso, pero sonrió y le dio un beso en los labios a su amante quien respondió a eso.

Ambos se acomodaron en las sabanas reales y dejaron que Morfeo los atacara con el poder del sueño, luego de unas buenas rondas del delicioso.

Al despertarse, los chicos decidieron ir a dar una vuelta, saliendo con precaución para evitar ser descubiertos y se salieron por la parte de abajo del castillo y fueron a la ciudad.

- Nuestra ama se salvó del señor Kano – Sukehachi decía desde la ventana de la habitación de la Shogun.

- Lo sé, pero con que ella sea feliz, entonces estará bien – los dos gatitos comenzaron a jugar entrando al cuarto y siguiéndose hasta que ambos acabaron en la cama.

Rieron un poco antes de que tanto Sukehachi como Osono se transformaron en humanos, revelando que estaban desnudos. El chico era peli negro mientras que la fémina era una linda peli roja a lo que ambos se dieron suaves caricias como los gatos hacían.

El peli negro elevó las piernas de la ninja sobre sus hombros y sin más, metió su pene en el interior de la chica quien gimió y no se detuvo ahí ya que las embestidas fueron inmediatas. La cama rechinaría por un buen par de horas.

Y así fue como el verano en Edo, continuaba.

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EXTRA

Yoshimune y Joe iban caminando normal por las calles de Edo cuando notaron a muchos niños, así como jóvenes y adultos con indumentarias y disfraces de un superhéroe.

- Ese es…

- Sí, es el día de Ultraman, además, estamos celebrando al héroe que en diciembre nos salvó de un monstruo, no sé si te conté – la peli rosa decía.

- Bueno, no es como que hayamos estado haciendo otra cosa en Navidad ¿no? – Joe se refería a que en Navidad, ambos tuvieron mucho sexo hasta caer desmayados.

- Oh, es verdad. Pero bueno, resulta que hubo un monstruo el cual apareció unos dos días antes de que vinieras y atacó Edo, pero apareció un gigante llamado Ultraman el cual lo derrotó como si nada – Yoshimune se notaba emocionada, pero no se dio cuenta de la reacción de Joe la cual era de sorpresa y nervios.

- S-Supongo que fue bueno la ayuda de ese Ultraman – aunque eso dijera Joe, por dentro era otra cosa – lo siento Nicky, pero no puedo decirte que soy ese Ultraman, así que por favor, perdóname que te engañe.

- ¿Joe?

- No es nada, sigamos – ambos jóvenes continuaron con su cita, esperando a cuando cayera la noche para reanudar su momento íntimo, pero esa es otra historia.