Epílogo

(Sarada)

Han pasado cuatro años desde que vencimos a Madara en aquella ardua guerra que al final le costó a la vida de mi tío. Luego de eso estuvimos cerca de cinco meses en cama mientras nos recuperábamos de las fuertes quemaduras. Aquellas heridas eran siempre graves; me sorprende que hayamos sido capaces de enfrentar a Madara hasta el final.

Siendo honesta, las cosas han sido tranquilas para todos nosotros, aunque eso no cambia el hecho de que entrenemos diario para seguir fortaleciendo nuestras habilidades. Nunca se sabe cuándo se desatará otra guerra.

Estoy con Shikadai terminando de acomodarle el traje. Hoy es su cumpleaños número 18, lo que significa que oficialmente se convertirá en el nuevo rey. Todavía no puedo creer que ya haya llegado este momento.

-¿Cómo te sientes?-le pregunto a mi novio mientras ajusto su corbatín.

-La verdad, muy nervioso-contesta para luego tragar saliva-sigo pensando que esto es una locura.

Acaricio su cabello con dulzura y le doy un suave beso en los labios.

-Estarás bien, amor. Yo sé que te convertirás en un gran rey. Después de todo llevas ese poder en la sangre.

Shikadai respira hondo y suelta un sonoro suspiro.

-Lo sé, pero a pesar de que han pasado años desde que lo supe, sigue siendo algo que me cuesta creer-Shikadai se mira la mano y aprieta el puño-después de haber sido subestimado por ser mitad lobo, tener que cargar con la responsabilidad de dirigir a todos los clanes se siente… raro…

Le sonrío y beso su mejilla. Tomo sus manos esperando darle algo de calma mientras me quedo mirándolo a los ojos.

-Shikadai, el rey Nagato lo dijo; te convertiste en el elegido gracias a tu corazón noble y bondadoso. Mereces ser el nuevo rey.

Shikadai desvía la mirada y agacha la cabeza contemplando la unión de nuestras manos.

-¿De verdad crees que lograré ser un buen rey?-pregunta en un hilo de voz.

Tomo su cara entre mis manos haciendo que vuelva a mirarme.

-Claro que sí. ¿Por qué lo dudas tanto?

Shikadai acaricia mis manos y unas cuantas lágrimas brotan de sus ojos.

-Por mi culpa perdiste a tu tío. De haber sido más fuerte o conseguir despertar el poder del rey a tiempo, sé… que habría podido salvarlos a todos-se deja llevar por el llanto.

Me duele mucho verlo así. No es el único que todavía siente reciente el sacrificio que mi tío Itachi hizo con el fin de salvarme.

Lentamente seco las lágrimas de mi novio y le sonrío con tristeza.

-El tío Itachi actuó como un vampiro ejemplar al demostrar el profundo amor que tenía, no sólo hacia mí como su sobrina, sino a todo el clan. Su acción es digna de un verdadero líder, y no es algo que debamos menospreciar.

-Pero… el objetivo de vencer a Madara era que todos sobreviviéramos, y así poder contarlo a las siguientes generaciones como una gran hazaña-dice Shikadai con la voz entrecortada.

-Shikadai, cielo, era obvio que la victoria iba a sentirse de forma agridulce. El simple hecho de decir que más de la mitad de los que luchamos logramos salir con vida suena como un milagro.

Shikadai suspira y vuelve a agachar la cabeza.

Una vez más, busco sus labios para besarlos con dulzura. Él me corresponde.

-Las futuras generaciones verán esta pelea como un gran logro, incluso a pesar de haber sufrido pérdidas. Se protegieron a todas las especies y estas se unieron una vez más para vencer.

Mi novio traga saliva con el fin de recuperar la calma y mentalizarse para lo que se viene.

Me sonríe de forma ladina.

-Sí, tienes razón amor. Lo importante es ver y entender que, de no haber ganado aquella batalla, no podríamos decir que las siguientes generaciones tendrán un buen futuro.

Le devuelvo la sonrisa.

-Ahora, con eso en mente, ya estás listo para dar este gran paso.

Shikadai respira profundamente.

-Sí-toma mi mano entrelazando nuestros dedos-y contigo apoyándome, siempre tendré las fuerzas para levantarme una vez más.

Besa mi frente y salimos de su habitación.

(Shikadai)

Bien, ha llegado el momento que más miedo y pesadillas me ha traído en estos cuatro años; volverme el rey de todas las especies. Siendo sincero, me sigue costando creer que esto está pasando en serio, sin embargo, el rey Nagato me confió su poder, y como su descendiente debo cumplir mi deber de la mejor forma posible.

Con Sarada nos dirigimos al bosque de los lobos, donde mis padres, mis tíos, mi prima, los vampiros y los humanos ya nos están esperando. Verlos a todos ahí presentes hizo que me pusiera aún más nervioso.

Tomo una bocanada de aire para luego expulsarla lentamente, y así mantenerme sereno.

Mi madre se nos acerca y con una simple mirada, le pide a Sarada que nos dé un espacio madre e hijo.

Mi novia se acomoda junto a sus padres, quienes no tardan en acogerla entre sus brazos.

Agudizo mi oído por un par de segundos para escuchar lo que hablan.

-Shikadai se ve bastante tranquilo-exclama Sasuke ligeramente sorprendido.

-La verdad sólo intenta controlar sus nervios-contesta Sarada mostrando su clara preocupación por mí.

-Tranquilízate, sé que lo hará bien. Al fin y al cabo, lleva la sangre de los Sabaku No, y ha demostrado ser un chico muy fuerte.

Sonrío sutilmente. Me halaga ver que por fin me gané el aprecio de mi suegro.

Mi madre termina de ajustarme el traje para que no le quede ni una sola arruga. Me mira directo a los ojos y acaricia mi mejilla con suavidad.

-¿Estás listo para cumplir con el deber que se te fue asignado, hijo mío?

Respiro de forma pausada y cierro los ojos antes de responder. Sé que nunca estaré listo para hacerle frente a este momento, pero si tengo el apoyo de mi familia, tomaré las riendas de lo que se venga.

-Sí, estoy listo-respondo con la voz más convincente que encuentro.

Mi madre me toma de gancho y los dos comenzamos a caminar hacia una silla de tonos dorados combinados con rojo, cubierta de flores y varias ramas.

Una vez estamos frente a esta, mi tío Kankuro me pone una corona hecha a base de hojas mientras que mi tío Gaara me acomoda un collar del mismo material.

-Muy bien-empieza hablando mi tío Gaara-ya con esto establecido, podemos empezar con el proceso que te convertirá oficialmente en el rey de todas las especies que habitan este mundo.

Trago saliva ante sus palabras. Me tiemblan demasiado las manos a causa del miedo, pero a la vez me siento dichoso de poder adquirir este honor de dirigir a la siguiente generación.

Mi tío Kankuro toma un pergamino y lo despliega.

Carraspea antes de comenzar a leer el manuscrito.

-Finalmente, hemos llegado a un día importante. El nuevo rey, Nara Shikadai, tomará el lugar que le corresponde, estando dispuesto a mantener la armonía entre el clan de los lobos y el clan de los vampiros, al igual que se conservará una cercanía con los humanos sin llegar a hacerles daño en ningún momento. ¿Se compromete el futuro rey a cumplir con dicha palabra?

-Me comprometo-respondo con firmeza.

Mi tío Kankuro le pasa el pergamino a mi tío Gaara.

-Shikadai, por favor acomódate en la silla.

Cumplo con sus órdenes y me siento.

Mi tío retoma la lectura.

-El rey debe comprometerse a evitar que los conflictos venideros acaben con la vida de alguno de los clanes, y siempre buscar la forma de preservar la paz entre todas las especies que habitan esta tierra. ¿Se compromete el futuro rey a cumplir con dicha palabra?

-Me comprometo-digo nuevamente.

Ahora el manuscrito pasa a manos de mi madre.

-En el caso de presentarse una nueva guerra, aunque no se haya cumplido el ciclo de 3.000 años, el rey deberá elegir a un nuevo heredero de su poder, para así obtener la victoria contra el mal y al mismo tiempo establecer el vínculo directo entre elegido y gobernador. ¿Se compromete el futuro rey a cumplir con dicha palabra?

-Me comprometo-exclamo.

Finalmente, el pergamino llega a mis manos y tomo aire antes de acabar con la última parte de esa lectura.

-Yo, Nara Shikadai, de acuerdo con los pactos establecidos en este documento, me declaro y certifico como el nuevo rey. Me comprometo a ser aquel que guiará a las siguientes generaciones a un futuro tranquilo y pacífico, donde la paz será la principal, permitiendo que todos los conflictos entre clanes se resuelvan de forma diplomática sin recurrir a la violencia.

Cierro el pergamino.

-Excelente-dice mi tío Kankuro-ahora vamos con la siguiente parte de juramento; todos los familiares de Shikadai que sean lobos deben ponerse frente a él y darle sus más sinceras palabras, con el fin de establecer la aprobación final de que se convierta en el nuevo rey.

-Levántate de la silla Shikadai, por favor-interviene mi tío Gaara.

Me levanto de la silla y miro a mi alrededor. Al menos ya los nervios disminuyeron de forma considerable. Tal vez siempre estuve listo y no lo sabía.

Primero es mi madre quien se acomoda frente a mí y apoya sus manos sobre mis hombros.

-Shikadai, mi bello hijo, confío plenamente en tus habilidades. Después de todo, heredaste mi sangre y como mitad lobo, has alcanzado un desarrollo en tus habilidades de forma magistral, llegando incluso a superar mi poder.

Mi madre me abraza y comienza a llorar de la felicidad. Le correspondo con la misma emoción.

Ahora, es el turno de mis tíos.

-Shikadai-inicia mi tío Kankuro-siempre supe que estabas hecho para grandes cosas, por algo eres mi sobrino-sonríe con todos los dientes-me siento tan orgulloso de verte dar este paso importantísimo en tu siguiente etapa como lobo.

-Admito que al principio no creía en ti, Shikadai, pero he visto cómo has crecido a lo largo de tu duro proceso en evolucionar como lobo. Mereces el honor de tener los poderes del rey, y convertirte en el nuevo líder de esta generación que se alzará firmemente por la paz.

Finalmente, llega el turno de Jun. Se le ve bastante nerviosa. Ni siquiera es capaz de sostenerme la mirada.

-Yo… bueno… ¡No falles como rey y ni se te ocurra morir! ¡Si no, yo misma me encargo de desenterrarte!

Suelto una carcajada ante sus palabras. Típico de Jun, te quiere de forma pasiva agresiva.

-Yo también te quiero, prima.

Le sonrío y la abrazo. Me corresponde luego de unos segundos con las manos temblando.

Mi madre vuelve a ponerse frente a todos.

-Bien, antes de seguir con la coronación, les solicito a todos que se pongan las gafas protectoras que encontrarán bajo sus asientos.

Todos nos miramos confundidos. ¿Para qué mi madre pide eso? ¿Y por qué hay gafas debajo de las sillas?

-Es una cuestión de seguridad-agrega mamá en un tono dulce. Me voltea a ver-Ahora sí, continúa con tus palabras hijo.

Los demás cumplen con la solicitud de mi madre.

Pongo mi espalda lo más recta posible para mirar a todos los espectadores, listo para dar las palabras finales.

-Mi nombre es Nara Shikadai. A partir de este día, por medio de los juramentos previamente realizados y recibido las palabras de mis familiares, me declaro oficialmente el rey de todas las especies que habitan este mundo, jurando cumplir con mi deber hasta la llegada del próximo líder.

Poco a poco mi cuerpo empieza a elevarse, hasta que de mí brota una luz muy brillante, capaz de cegar a quien sea. Ahora ya tiene sentido lo de las gafas.

Luego, en mis manos empiezan a formarse los diferentes elementos de la naturaleza; tierra, fuego, agua, viento; los raros, sombra, trueno; garras y piel de lobo; y finalmente garras y colmillos de vampiro. Supongo que a esto se refería el rey Nagato cuando dijo que iba a ser todos los seres al mismo tiempo.

Finalmente, mi cuerpo baja lentamente hasta que mis pies vuelven a tocar el suelo.

Todos a mi alrededor sonríen y aplauden. Veo a varios llorar de alegría. Finalmente, es hora de cambiarle el rumbo a esta historia, y no permitir que la guerra entre especies vuelva desatarse causando una destrucción masiva.

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Así es como concluye esta saga de dos temporadas. Espero que les haya gustado tanto como yo amé escribirla. Me costó sacarle un buen final, pero me siento bien con el resultado. Creo que todos los personajes se merecían estar en paz.

-Todos: ¡Gracias por leer! ¡Nos vemos en una próxima historia!