Capitulo 13 El trabajo de un sirviente

Gregorios - Heladería - 11:00 AM

Nada es mejor que comer algo dulce para empezar esté día. Y que mejor que sea un helado. Mientras esperó en la fila para que me atiendan, me volteo en dirección de la puerta del local para ver como tatsumi estaba esperándome a que saliera. Es un chico muy educado. No solo es amable y honesto, sino también paciente y tranquilo. Eso me gusta. Me hace sentir que hice bien en traerlo contigo. A pesar de las protestas de Jin y el resto. ¿En serio que les pasá?. No es como si yo le hiciera algo malo. La persona frente a mi se retira con su pedido ya listo en sus manos.

"Siguiente". Dijo el Dueño de la heladería.

Doy unos pasos al frente. "¿Y bien señor que va a querer?".

"Por favor deme un helado de fresa y otra de sabor vainilla".

"En seguida". Dijo para después voltear se a servir los helados .

Mientras espero a que el señor termine de alistar mi pedido pienso en los siguientes lugares donde podríamos ir. Tal vez podemos ir a una biblioteca. O talvez ir a ver algunos de mis hombres, seguro estarán atendiendo sus propios negocios. Incluso podríamos ver a Jin. Aunque, creó que no. Ese Jin, seguro estará haciendo algo. Cada vez que lo veo siempre esta ocupado en algo. ¡Por los Dioses!. En serio, debería relajarse.

"Aquí tiene". Dijo el heladero entregándole los helados. "Gracias". Sacó de mi bolsillo unas cuantas monedas de se las entrego. Aparte metió unas cuantas monedas en un frasco que había al lado suyo. "Tenga esto como propina". El dueño mostró una sonrisa de agradecimiento por la acción del General.

Gregorios agarró ambos helados y se dispuso a salir del lugar para continuar con su paseó en la capital junto a su pequeño acompañante. "Creó que la siguiente para será a la joyería de jiro". Dijo en su mente.

Al momento que salí del lugar, El General adoptó una expresión de amabilidad. "Muy bien. ". Habló con alegría y optimismo. Mientras sus ojos estaban cerrados. "¿Quien quiere un rico helado?".

El general esperó a que el joven le contestara. Sin embargo, no escuchó ni una sola palabra. "¿Eh?".

Abrí los ojos para ver por qué tatsumi no me había contestado, me llevé una gran sorpresa al ver que no estaba donde hace unos momentos lo había visto. "¿Tatsumi?". Pregunté sin saber donde estaba.

"¿Acaso se fue?". Pensé temiendo lo peor. "No, es imposible. El no me desobedecería. No le he dado motivos para hacerlo, creó. Giré mi cabeza en cualquier dirección para ver dónde podía estar. Talvez se habría ido a ver algo o talvez quiso comprarse algo. Mientras trataba de buscarlo con la mirada, noté que había una pequeña multitud de gente observando algo. Guía por la curiosidad y tal vez pensando que tatsumi se encontraba ahí. Me arrodillé un poco y empecé a flotar hacia arriba aún con los dos helados en mis manos. Volé lo suficientemente alto, como para ver que en el centro de multitud ahí estaba tatsumi. Estaba bien. Y lo más importante estaba a salvó. Di un suspiro de alivio. Pero también vi que el no era el único en el centro había otra persona un hombre mayor entre 40 y 50 llevaba algo viejas y por la expresión en su rostro parecía un poco aterrado. Atrás él había una especie de kiosco tienda que vendía diferentes tipos revistas y periódicos probablemente era el dueño de ese local. Pero lo que más le llamó la atención al general. Fue que la gente que los rodeaba estaban con las miradas agachadas y tratando de mirar a otro lado, mientras que algunos miraban en dirección de tatsumi como si lo estuvieran señalando. Esto hizo que los instintos del General se activara presentía que algo andaba mal. En eso vio como las personas empezaron a alejarse como si estuvieran dando paso a alguien. Se preguntó quién podría ser. Pero su respuesta fue contestada al primer momento que vio esa cabellera negra con trenzas, junto con la forma musculosa de su cuerpo. Era ogro.

La sonrisa que tenía el general en ese momento se había desvanecido. En cambio, empezó a adoptar una de enojo e ira. ¿Que hacía el aquí?. ¿Por que esta con tatsumi?. Se preguntó mientras veía cómo ahora en el centro estaban tatsumi, ogro y el dueño del establecimiento. El general empezó a mirar fijamente a Ogro. Los ojos del General comenzaron a brillar con un tono rojo amarillento. Ajustó su vista lo suficiente como para ver que ogro parecía estar hablando con tatsumi.

Observó como los labios de ogro se movían y él comenzó a ver los suyos como si tratara de descubrir lo que estaba diciendo. Al parecer le estaba diciendo que él había hecho algo. "Espera, acaso será que tatsumi lo enfrentó". Una gota de preocupación empezó aparecer en la frente el general. "Esto es malo. Esto es muy malo. Tatsumi no está listo todavía para que le cuente la verdad sobre el imperio". Gregorios siguió observando el como ogro y Tatsumi hablaban. Ogro le preguntó cómo se llamaba , a lo cuál tatsumi le respondió su nombre luego él le preguntó cuál era el suyo y él le respondió entre risas. Eso si lo enojo mucho. Odiaba a este tipo. Pero su odio por él se intensificó más cuando vio que una sonrisa empezó a formarse en su cara. Una sonrisa que mostraba esos feos dientes suyos que tenía. Pero que también mostraba que tenían otro tipo de intenciones. Ogro comenzó a acercarse más hacia tatsumi gregorio. Miró la expresión que tatsumi tenía en su rostro estaba ansioso y confundido. "¿Acaso, estaba asustado?".

Sin que Gregorios lo supiera, los helados que tenía en sus manos empezaron a derretirse poco a poco. Hasta que finalmente se deshicieron completamente en sus manos. No quedó rastro de ellos. El ya había visto suficiente.


Tatsumi todavía no se movía. Solo se quedaba ahí esperando a que aquel tipo se acercara a él todavía con esa sonrisa que lo ponía nervioso. Tatsumi no sabía cómo describirlo, pero algo en esa sonrisa le decía que él tenía unas intenciones nada agradables con él. Y eso lo ponía inquieto.

Justo cuando estaba nada de unos cuantos pasos más de estar completamente cerca de él.

"¿Que pasá aquí?". Preguntó una voz muy familiar.

Todos se giraron para ver de quién era esa voz. Tanto Tatsumi como Ogro se giraron para ver de quién se trataba.

Las expresiones que adoptaron Tatsumi y Ogro eran totalmente diferentes. Tatsumi estaba con expresión alegre y feliz al ver al general, mientras que Ogro mostraba una expresión de asombro y miedo ante él.

El general entró al circulo que se había formado. Era mejor entrar de esta forma que volando. Ya que no quería llamar más la atención de otras personas.

"¡General/Señor Gregorios!". Dijeron Ogro y Tatsumi.

La multitud queda maravillada al ver a uno de sus general. Gregorios por su parte ignoro las miradas de sombra y admiración que la gente le daba. Su único objetivo era tatsumi y Ogro. Tatsumi observó al General con alegría, pero vió que algo andaba mal. El general tenía una expresión sería en su rostro. Parecía molesto. Tatsumi nunca había visto al general molesto, por lo general siempre lo veía alegré o calmado. Así que verlo con esa expresión en su cara era algo nuevo para él.

Ogro por su parte trataba de mantener la calma. ¿Que hacía el aquí?. Se preguntó con enojo. El general siguió caminando hasta que se puso en medio de donde estaban los dos.

"¿Qué pasa aquí, Ogro?". Le preguntó mirándolo directamente a los ojos, su voz sonaba entre una mezcla de enojo y autoridad.

Ogro sintió la forma en cómo él lo miraba y eso no le gustaba. Miró la gente de su alrededor, todos los miraban, esperando a ver que ocurriría. Ogro no iba a permitir que lo humillara otra vez frente a la gente de este imperio. O al menos, no lo permitiría esta vez. Por lo que para evitar eso y tragándose su orgullo. Se puso recto y le respondió de la forma más educadamente posible.

"Oh mi querido general Gregorios, no sabía que usted estaba por aquí. No pasa nada solo lo habitual nosotros haciendo nuestro trabajo". Dijo con una sonrisa forzada.

Gregorios seguía con la misma expresión en su cara. "¿Y qué clase de trabajo tiene que ver tatsumi en ésto?".

Ogro parecía confundido ante esa pregunta . El general vio esto y solo volteó su cabeza para mirar hacia el chico que estaba detrás de él.

Ahora Ogro parecía entender, pero estaba sorprendido. ¿Que tenía que ver ese niño con el general?. ¿Acaso era algo de él?".

"Respóndeme, Ogro". Preguntó el General al Capitán de la Capital.

Ogro se enojó por la forma en cómo le hablaba. Utilizando toda su fuerza de voluntad para evitar hacer cualquier acción que más adelante lo lamente. Apretando los dientes, respondió. "Solo quería decirle al chico que no es bueno que él se ponga en peligro".

"¿Peligro?". Preguntó mientras una de sus cejas se levantó. Ogro señaló con una de sus manos hacia el bandido que estaba inconsciente en el suelo. Gregorios lo miró y una sonrisa de orgullo se formó en su cara, pero rápidamente volvió a la de una sería. "Por lo que veo. Parece que alguien intentó hacer algo malo y tuvo que ser detenido".

"Si".

"Bien". Gregorios miró que la gente todavía sigue aquí observándolos. "Gente del imperio, ya no hay necesidad de temer ni de que estén aquí ya todo terminó pueden retirarse y seguir con sus cosas". Pidió a las personas a su alrededor.

La gente escuchó esto y rápidamente empezaron a seguir con su camino poco a poco la gran multitud que se había formado y los estaba rodeando se habían ido.

"Eso también te incluye a ti ogro. Creo que tienes que encargarte sobre ese bandido. ¿O es que necesitas ayuda con eso?". Preguntó con un tono burlón.

Ogro desvío la mirada con molestia apretó el puño. Se giro para mirar con enojo a su soldado quien seguía ahí parado. "Soldado recoja ese bandido y llévelo para que pueda ser juzgado".

El soldado sintió. Recogió al bandido del suelo lo puso sobre su hombro y comenzó a alejarse. Cuando el soldado se fue ya solo quedaban Tatsumi, El general y El Capitán.

"Bueno, creo que tú también tienes que irte Ogro. ¿O es que quieres que te ayude con ese bandido?". Preguntó con un tono burlón al Capitán.

"No es necesario, Yo mismo me encargaré de este bandido". Ahora se dio la vuelta para irse junto a su soldado. Pero antes se detuvo y volteó para mirar tanto al general como a tatsumi. "¡Que tenga una linda tarde general!". Se despidió con un tono evidentemente lleno de sarcasmo.

Y así Ogro se fué. Gregorios lo vio irse, no apartó la mirada de él hasta que dió la vuelta por la esquina. Cuando ya no estaba en su línea de visión, solto un profundo respiro.

"Señor Gregorios". Gregorios se volteó para ver a tatsumi quien todavía estaba ahí para.

"¿Que fue lo que pasó?". Gregorios movió la cabeza de un lado a otro y cambio de actitud.

"No pasó nada, tatsumi. Solo quería aclarar unas cosas con un, amigo". Dijo con tranquilidad. "¿Estás bien?". Preguntó con preocupación.

"Si".

"¡Que bien!. ¿Que tal si retomamos nuestra viaje?. Mira incluso traje helados.

"¿Helados?". Preguntó con duda.

"Si, mirá los tengo justo a...". Gregorios bajo su vista y vio que en sus manos no había nada. "Maldición, olvidé controlarme". Se reprochó así mismo. "No importa puede pedir otros".

"La verdad. No, gracias. Quisiera volver a la mansión".

Gregorios pareció sorprendido. "¿Pero porque?. Aún ahí varios sitios que podemos ver".

"Si, lo sé. Pero mejor lo dejamos para otro día". Dijo algo desanimado.

Gregorios sólo asintió, no iba a preguntar le más. Vio que algo le pasa. "Ok, entonces. Llamaré al carruaje para que nos recoja".

Gregorios comenzó caminar, pero que vió que tatsumi todavía seguía ahí parado. "Tatsumi, vamos".

"Ah, si ya voy". Cuando dió unos pasos. Miró que en el suelo estaba tirado el dinero que el ladrón le había robado al dueño del establecimiento. La levantó del suelo. "Disculpe, señor esto es su..". Tatsumi se giró para devolverle su dinero, pero el ya no estaba. El local que antes estaba abierto con varias revistas y periódicos en exhibición, ahora estaba completamente cerrado.

Tatsumi me agachó la cabeza en vergüenza y se alejó para seguir al general. Mientras los dos se alejaban, una de las puertas del local se abrió para ver que ahí estaba el señor, mirándolos irse con algo de miedo y tristeza.


A Gregorios solo le tomó unas cuantos minutos encontrar y solicitar un nuevo carruaje. Ya que la anterior en el que vinieron no vendría hasta dentro de una hora. Mientras esperaban eso, tatsumi no había hablado en ningún momento. Tampoco lo hizo en el viaje de regreso. No había dicho ni una sola palabra y el General tampoco habló. Todo el viaje de regreso se mantuvo en silencio.

Cuando finalmente llegaron a la mansión. Ambos se bajaron y caminaron hasta la entrada. Apenas metieron un pie dentro de la mansión. Tatsumi salió corriendo directo a su cuarto.

Gregorios lo vio irse pero ni siquiera le llamó la atención o le pidió que esperara. Sabía que él estaba triste.

"Llegaron temprano, Señor Gregorios. ¿Paso algo?". Jun apareció de una de las puertas con una taza en sus manos.

"Si, Jun. Paso algo". Dijo con cansancio.

"¿Y que fue lo que pasó como para que el Joven Tatsumi salga corriendo a su cuarto?". Preguntó con calma, mientras tomaba un poco su taza.

"Nos encontramos con Ogro". Dijo sin vacilar.

Jun casi escupe el contenido de su taza al escuchar éso. "¿Se,...encontraron,...con él?". Preguntó mientras tosia.

"Si"

"¿Entonces, eso quiere decir que el ya sabe...?" .

"No". Lo interrumpió. " Afortunadamente, no. O por lo que pude ver no sabe nada".

Gregorios y Jun miraron hacia arriba.

"Tiene que decirle, Señor ". Incitó Jun a su Amo. "Antes de que alguien le diga o peor que el mismo lo descubra".

"Estoy en éso, Jun. Créeme. Solo que estoy, buscando el momento ". Dijo con un suspiro. "¿Por cierto paso algo mientras no estábamos?".

"A decir, verdad. Le llegó una carta del palacio".

"¿Una carta?". Preguntó.

"Si". Jun metió su mano en su ropa y saco una carta con un sello imperial. "Tenga".

Gregorios agarró la carta y la abrió con desinterés.

"Querido General Gregorios, lamentamos molestarle.

"Se usted a solicitado unos días de descanso. Pero necesitamos que usted venga al palacio real. Una reunión muy importante esta por llevarse a cabo a las 3:00 pm y necesitaremos a todos los generales en esa reunión. Agradecemos su comprensión".

Atentamente, el primer ministro.

Gregorios dejo escapar un fuerte suspiro de cansancio. Lo Que Le Faltaba. "¿Ahora que querrá este cerdo?". Primero tatsumi y ahora ésto. Llevó una de sus manos hacia su rostro mientras frotaba sus sienes para calmarse.

Jun lo miro y le preguntó. "¿Sucede algo, Señor?".

"Me necesitan en el palacio. Una reunión se llevara a cabo y requieren a todos los generales en ella".

"Entonces debe ir, Señor".

"No puedo, Jun. Necesito ver a Tatsumi y también... ". Habló pero fue interrumpido por Jun. "Yo vere que le pasá al Joven Tatsumi. No se preocupe".

Gregorios miró a Jun con agradecimiento. "Gracias, Jun". Puso una mano en su hombro. "Siempre puedo contar contigo".

"Siempre, Gregorios". Habló pero ya no con ése tono de respeto, sino con un tono más amable.

"Bien, me avisas si algo pasa".

"Entendido". Jun asintió.

Gregorios salió en dirección a su habitación para cambiarse y alistarse para la reunión.

Jun lo miró irse."Suerte, señor Gregorios". Alzo la vista hacia arriba. "Ahora, veamos que le paso al Jóven Tatsumi".


Tatsumi estaba llorando en su cama, cubierto para las suaves sábanas de esta. Lo había estado haciendo desde hace un buen rato. Apenas cerró la puerta tiro la bolsa con dinero aun lado y se tiro en cama. ¿No había hecho nada malo, Verdad?. ¡No!. Solo quería ayudar. Solo quería eso. Ayudar ése tipo. Nada más. ¡Pero no!. Tenía que lucirse. Tenía que llamar la atención. ¡Tenía que presumir!. ¿Para que?. Para ser mejor. Pues, mira lo que consiguió al final. Mira que lo hizo. Hizo que el General se molestará. Seguro ahora está enfadado. Por qué tenía que ser así. El no era asi antes, en su aldea nunca le gusto llamar la atención. Y menos si era algo relacionado con ayudar a las personas. ¿Que le pasó?

Unos golpes sonaron en la puerta de habitación. Tatsumi dejo de llorar, pero no salió de su cama.

"Joven, tatsumi". Una voz sono al otro lado de la puerta.

Tatsumi no respondió.

"Joven Tatsumi voy entrar, ok".

Tatsumi siguió sin responder.

La puerta se abrió y Jun entró. Jun miró como el joven castaño estaba metido en su cama. Camino hasta ella y se sentó aun lado. "Jóven Tatsumi".

"Oh, hola Jun. Disculpa, no te escuché". Dijo mintiendo evidentemente.

"Joven Tatsumi, podría salir de ahí ". Pidió amablemente.

Tatsumi se movió un poco, pero no salió.

"Por favor, Tatsumi".

Tatsumi espero unos segundos antes de salir y sentarse aún lado con Jun.

Jun observó el rostro del joven. Vió que tenia los ojos rojos. Había estado llorando. Sacó un pañuelo de su bolsillo y le limpió la cara al jóven.

Cuando finalmente terminó de limpiarle. Jun tomó el pañuelo ya usado y lo guardo de nuevo en su uniforme.

"Gracias, Jun". Agradeció el gesto al sirviente del General.

"Disculpe, Jóven Tatsumi. Pero necesito su ayuda ahora".

Tatsumi lo miró confundido. Su tristeza y vergüenza se habían ido por el momento. No era porque alguien necesitará ayuda, sino por el hecho de que Jun necesitara ayuda. Desde que llegó aquí Jun siempre hizo todo solo. Cuando tatsumi quiso ayudarlo Jun se nego rotundamente. Así que él le pidiera ayuda, le causaba confusión y un dejé de interés.

"¿Me ayudaría?". Jun le pregunto, mirando directo a los ojos.

Tatsumi lo pensó un momento antes de responder. "¿En, que necesitas mi ayuda?".


"¿Lo estoy haciéndolo bien, Jun?". Le pregunto al sirviente del General.

"Si, solo hágalo del otro lado para que este parejo".

"Entiendo".

Tatsumi y Jun estaban en los establos de la mansión. Ambos estaban limpiando y alimentando a los caballos. Tatsumi estaba peinando la melena de caballo del general y Jun estaba alimentando a los otros.

"Sabes, Jun. Pensé que era una broma cuando pediste mi ayuda".

"¿Porque dice éso, Jóven Tatsumi?". Preguntó mientras alimentaba a uno de los caballos.

"Bueno, tu siempre quieres hacer todo tu mismo y no te gusta que yo o el General te ayudemos".

Jun se rió ante ése comentario. "Es que, no me gusta que ustedes tengan que dejar sus responsabilidades por ayudarme. Además, es mi trabajo".

"Si, creo que sí ". Tatsumi termino de cepillar el lado izquierdo y ahora empezó con el lado derecho.

Jun termino de alimentar al último caballo. Dejo escapar un suspiro de cansancio. Este lugar era enorme Y era cierto. El establo era bastante grande, lo suficiente como para albergar hasta díez caballos. También tenía su propia corral bastante amplió como para que estos corrieran. En cada cubículo para los caballos habían diferentes depósitos de agua y comida para que puedan comer. Y varias linternas para alumbrarse en la noche.

Jun se sentó en una silla para descansar, mientras veía como tatsumi estaba parado en una banca peinando al caballo del general, llamado 'Red'. El caballo parecía estar contento por la forma en que el castaño lo cepillaba. Ya que lamió la cara de tatsumi después de que paso el cepillo por su melena.

"Ok, ya entendió se que te gusta, Amigo". Dijo tatsumi con una sonrisa.

"Le agra, Jóven Tatsumi".

"¿En serio?".

"Si, al caballo del General casi nunca le gusta que le toquen. Excepto el mismo General ".

"¿De verdad?". Jun asintió. "Me acuerdo una vez que el General le había pedido a sus hombres que trajeron su caballo y los tres tuvieron problemas para sacar del establo. Incluso, El Joven Jin trato de montarlo para ordenar le que caminara".

"¿Y que fue lo pasó?".

Jun señaló el techo. "El Jóven Jin salió volando por el techo".

Tatsumi tenía la boca abierta. El caballo siguió lamiendo su cara. Eso explica porque cuando Jin y lo demás vinieron a entrenarlo aquí. El propio Jin se mantuvo lo más alejado posible del establo. Hasta le suplico que si no podrían hacerlo en otro lugar. De ahí tuvieron que cambiar al coliseo, después a la joyería, y la tienda de plantas.

Tatsumi miró al caballo y este lo miró también. "Yo no creo que el sea malo con la gente. Solo creo, que la gente no sabe cómo tratarlo ". Respondió mientras acariciaba la cara de este. 'Red' golpeó sus patas de adelante y relincho como si estuviera de acuerdo.

Jun no pudo evitar sonreír al ver esto. "Bueno, creo que hemos terminado por hoy". Se levantó de su silla. "Mejor vamos a la mansión".

"Esta bien". Tatsumi se bajó de silla y caminó junto a Jun. "Adiós, amigó. Vendré a verte otro día". El caballo solo asintió su cabeza hacia abajo, algo triste.

Mientras caminaban de regreso a la mansión. Jun miró la actitud del Joven castaño. "Parece estar, mejor. Pero para asegurarme".

"¿Joven Tatsumi, le gustaría ayudarme en la cocina?".

"Claro". Respondió con alegría.


"Prepararemos Estofado". Dijo Jun con un delantal.

"Entiendo". Dijo tatsumi con un delantal. Su casca ya no estaba, la había dejado en su cuarto para no ensuciarla.

"Yo me ocuparé de la carne, las verduras, y el guiso. ¿Joven Tatsumi, cree que podría hacer el arroz?".

"Porsupuesto". Dijo con determinación.

"Muy bien, entonces. ¡Empecemos ya!".

"¡Si!".

Después de unos minutos en la cocina, Jun y tatsumi terminaron su trabajo. Ahora ambos estaban en el comedor con sus platós y vasos para cada uno de ellos. La comida ya estaba servida en sus platos y en sus vasos estaban llenos con jugo de fresa.

"Bon appetit". Dijeron al unisono.

Jun tomó una cucharada mediana y dió el primer probado a su plato.

"Esta muy bueno".

"Si".

"El arroz esta, increíblemente equilibrado. No esta ni muy blanco, ni muy crudo". Miro a Tatsumi. "Eres muy bueno cocinando, Jóven Tatsumi".

"Em, Gracias Jun". Dijo algo apenado mientras se rascaba la cabeza. "El estofado también sabe bien".

"Jóven Tatsumi tengo que preguntar, ¿Quien le enseño a cocinar?".

"En mi aldea, me enseñaron a hacer varias cosas". Respondió con cariño.

"Me alegra escuchar éso". Jun dijo con felicidad, la actitud del joven castaño parecía haber mejorado. Ya no estaba triste. Eso le gustó a Jun, no le gustaba que el castaño estuviera así. Pero si algo sabía Jun de todos sus años conociendo a las diferentes personas de éste lugar, era que a pesar de que por fuera mostrará una actitud positiva y alegré, por dentro era todo lo contrario. Y el no quería que esté chico fuera igual al resto de este imperio.

"Jóven Tatsumi".

"¿Si, Jun?".

"¿Podría decirme que fue lo que paso en la capital?"

Tatsumi dejó de comer. La alegría que antes tenía, se fué. Ya no parecía estar triste, sino parecía avergonzado.

"Bueno, creó que hice algo que molestó al General".

Éso tomo a Jun desprevenido. Tanto que casi hizo que escupiera nuevamente el jugo que estaba tomando.

"¿Y que podría ser eso, Jóven Tatsumi?". Dijo Jun tratando de recuperar la compostura.

"Yo me detuve a alguien".

"¿A quien, Joven Tatsumi?".

"Aun ladrón que le estaba robando a un tipo que vendía periódicos".

Jun se quedó callado. "Si el detuvo aún ladrón, el General no debería estar molesto sino orgulloso". Algo no tenía sentido en la historia que Tatsumi le estaba diciendo. Y tenía el presentimiento que Ogro tenía algo que ver.

"Joven Tatsumi, ¿Creó que usted esta omitiendo algo más o me equivoco?".

Tatsumi asintió. "Después de que lo detuve vino la guardia de la capital para ver que ocurrió y con ellos traían a su capitán. Ése tipo al que llaman Ogro. El se acercó a mi me preguntó si yo había sido el que lo detuvo. Le dije que si. Luego que dijo que estaba poniendo en peligro y se me acercó. Pero ahi llegó el general y creo que tuvieron una pelea. Y creó que fue por mi culpa."

"Ah ya veo. El piensa que el general se molestó porque hizo que el señor y el capitán se encontraron". Para Jun le resultaba divertido ésto. Solo era un simple malentendido. Y era mejor que el lo solucionará.

"Creó que usted está malentendiendo todo, joven tatsumi".

"¿Por qué dices eso, Jun?".

"No creo que el general se haya molestado porque usted ayudó a ese civil, sino al contrario estaría orgulloso. Creo que él se molestó por la forma en como el capitán le habló".

"Por la forma en como el capitán me habló".

"Si"

"¿Pero porque le molestaría eso, al general?".

"Por dos motivos, Joven Tatsumi". Dijo Jun mientras bebía un poco de su jugo." La primera él pensó que el capitán Ogro le haría algo a usted y eso le molestó.

"¿Porque pensó eso el general"?.

"Eso tiene que ver con el segundo motivo". Jun agarro otra cucharada de su plató. "El Capitán Ogro y El General Gregorios no se llevan muy bien". Mastico otra por ciento de su comida.

Tatsumi seguía confundido. "¿Cómo es eso de que el General y el Capitán no se llevan bien?".

Jun dejó de comer, ya estaba a mitad de plato y tatsumi aún le faltaba bastante. Pensó antes de hablar. Tenía que ser cuidadoso, no debía decir mucho para que el castaño no empezar a sospechar. El general se encargaría de decirle la verdad, pero no estaría mal darle una ayuda.

Se acomodó en su asiento y vio que Tatsumi aún esperaba una respuesta de él. "Bueno verá Joven Tatsumi, a veces el general le da una mano en la ayuda de proteger a las personas del imperio. Y eso al capitán Ogro no le gusta".

"¿Pero si la guarda de la capital se encarga de mantener a salvo a las personas y el general también lo hace, porque eso lo molestaría?. ¿No debería estar agradecido de tener ayuda de parte de un general?".

"Algunos creerían que sí, joven Tatsumi. Pero el Capitán Ogro es una persona muy orgullosa como para aceptar ayuda de otros. Incluso, si son los mismos generales quienes se lo ofrecen".

"Pues yo no conozco gente así. Todos en mí aldea están dispuestas a aceptar la ayuda de quien sea".

"Si, lo ví cuando llegamos a su aldea, lo recuerda"

"Si". Dijo tatsumi. Ése fue uno de los mejores día se su vida. Ojalá hubiera estado ahí para ver el mismo al General. "¿Entonces, no esta molesto conmigo?".

"No, Joven Tatsumi. Y no debe pensar éso nunca, El General nunca se molestaría con usted. Usted es alguien que el General realmente quiere".

Tatsumi no pudo evitar sonrojarse por lo que dijo Jun. "Ahora, terminemos nuestra comida que ya se está enfriando".

"¡Si!". Tatsumi tomo su cuchara y comió su plato. Sin embargo, apenas probó un boca de su comida se dió cuenta de algo. "Esta, frío".

Jun se rió por la explicación que Tatsumi tenía en su cara al notar que su comida ahora estaba fría. " Voy a calentarlo"

"Gracias, Jun".

No hay de qué, Joven Tatsumi ".

Después de que Jun volviera con la comida ya caliente Tatsumi terminó su almuerzo y se levantó de la mesa.

"Ahora joven Tatsumi, ¿Qué tal si se da una ducha, se cambia de ropa y descansa mientras yo preparo la cena?".

"Esta bien, Jun". Tatsumi se dispuso a subir las escaleras para hacer lo que le dijo Jun, pero se detuvo a mitad del camino. "Jun"

"¿Sí, joven Tatsumi?". pregunto Jun mientras tenía los platos en sus manos. "Acaso todavía estará con otra preocupación".

"Gracias, por hablar conmigo. De verdad, gracias".

Jun lo miro y sonrió. "No hay de qué joven tatsumi, es mi trabajo verlos a usted y al general tranquilos y felices".

"Pues lo aprecio, Jun". Y con esas palabras Tatsumi se fue a su cuarto.

Cuando Jun escucho que la puerta del cuarto de tatsumi de abriera y cerrará. Dijo con orgullo. "Esta es la parte de trabajo que, en verdad disfrutó".


"Entonces, no fue mi culpa". Pensó tatsumi mientras sentía el agua caliente recorriendo su espalda. Estaba en la ducha tomando un relajante baño con agua caliente. La sensación que esto le provocaba, le gustaba. Relajaba todo su cuerpo.

Tatsumi cerró la llave del agua y agarró una de las toallas para secarse. Mientras salía del baño, tomo su ropa y la colocó en el cesto. Abrió sus armario y cogió otro conjunto de ropa. Mientras se lo ponía, pensó en lo que haría a continuación.

"¿Que voy hacer ahora?". Penso cuando una idea se apareció en la cabeza. "¡Ya se!, escribiré una carta a mis amigos". Agarró su silla, cogió una hoja, un lápiz y comenzó a escribir.

"Queridos amigos Sayo y Leyasu. Les escribe su amigo Tatsumi. Esperó que estén bien. Les escribí para decirles que hoy pude ver varios lugares de la capital y pase un gran día con el General. Me enseñó bastante y también ví varios lugares como pinturas con dibujos muy diferentes a los nosotros habíamos visto y también pude demostrar mis habilidades a las personas del imperio. Ojalá estuvieran aquí conmigo.

Los extraño.

Atentamente, Tatsumi.

Posdata: Esperó que el dinero que les envía el general sea suficiente. Cuando sea General yo mismo seré el que les envié el dinero.

Tatsumi terminó su carta, la dobló con cuidado y la metió en un sobre. Cuando el General vuelva de su reunión, tendría que pedirle que lo enviará a su aldea. No había dicho nada acerca de lo ocurrido con el ladrón o que el General habló con el capitán de la guardia de la capital. No quería preocuparlos. Y menos al jefe de su aldea. Tatsumi estaba casi 100% seguro de que cada carta que le había enviado a sus amigos desde que llegó aquí había sido también leída por el jefe de su aldea. Y si él descubría el más mínimo indicio de que algo le hubiera ocurrido, el mismo le mandaría una carta al General pidiéndole o más bien ordenandole que cumpliera su promesa y lo regresará a su aldea.

Eso, por nada en el mundo dejaría que sucediera. No iba a irse. Ya había tomado su decisión. Además, no podía retractarse ahora, tenía que cumplirle la promesa su gente. Por eso. no podía decirle la verdad. O al menos, no toda la verdad. Tatsumi sabía que no era un buen mentiroso. Eso todo el mundo se lo recordaba. Pero escribirle una carta a alguien era totalmente diferente. Solo tenía que practicar la forma en como escribía. Ya que también por cómo escribía se notaba que mentía. De hecho, cuando fue la primera semana de entrenamiento. Tuvo que mentir en esa carta que mandó al jefe de la aldea, con que todos sus Maestros fueron amables con él. Para que conste, todos si fueron amables, a excepción de Jin quien fue el único que fue estricto. Tatsumi todavía no lo comprendía, pero sentía que a Jin no le caía bien. De todas formas, requería mucho papel, varias horas sentado en su escritorio y diferentes formas de escribir pero al final pudo hacer una carta lo suficientemente convincente como para que nadie lo notará.

Tatsumi tomó la carta ya sellada en el sobre y la colocó en una de las mesas de noche junto a su cama.

"Creó que dormiré un poco, hasta que Jun diga que que el almuerzo está listo". El joven castaño se sentó en la cama y empezó a quitarse los zapatos. Sin embargo, de la nada empezó a acotar algo con su vista. Una bolsa de cuero amarrada que estaba tirada en unas esquinas de su cuarto.

Tatsumi camino hacia la bolsa y la recogió entre sus dos manos. No pesaba mucho y tampoco se atrevió a mirar el contenido. Recordó la mirada del vendedor de periódicos que tenía con el ladrón le había quitado su dinero. Y un pequeño sentimiento de culpa y responsabilidad aparecían dentro de él. "Necesito devolverle el dinero al Señor tal vez le pueda pedir al general que mañana podamos pasar por su tienda para darle su dinero". Coloca la bolsa aún lado de la mesita de noche y se dispuso a descansar un rato.


Mansión del General Gregorios - 9:30 pm

Jun estaba sentado tranquilamente en una habitación llena de libros que estaban colocadas cuidadosamente en diferentes tipos de estantes y libreros. Había una chimenea encendida, encima de esta tenía una pintura una persona vestida con armadura muy antigua, junto con un bigote y una barba bien larga. Llevaba una un sombrero nunca antes visto.

Jun estaba sentada en uno de los sofás de la habitación. Al lado tenía una mesa lo suficientemente alto Como para colocar su taza llena de un té muy caliente por el humo que esté brotaba.

Mientras leía con interés el libro, se podía ver que el libro tenía una funda de color verde con bordes dorados y palabras escritas de un color dorado brillante. El título del libro tenía escrito las palabras "Do The Right Thing".

Cuando escucho las puertas principales de la mansión abrirse y cerrarse. Cerró el libro, tomó su tasa, le dio un sorbo, lo volvió a colocar en la pequeña mesa y salió de la biblioteca de la mansión para dirigirse a la entrada a recibir a su general.

Gregorios estaba con una expresión cansada en su rostro. Dejó escapar un suspiro, mientras desajustaba la corbata que llevaba puesta. La reunión de hoy había sido demasiado larga, en comparación con las que antes había tenido. Eso lo agotaba. Y lo agotaba aún más tener que vestir esta ropa.

Llevaba puesto un terno de color rojo con bordes negros, una camisa blanca, una corbata negra larga, unos pantalones negros, junto con unos zapatos de vestir también de color negro. Tenía el pelo bien peinado hacia atrás.

"Por el emperador, odio estas reuniones siempre son demasiado largas y aburridas". Exclamó. " Y eso, es por culpa del ejército revolucionario".

"Amo, Gregorios. Me alegra ver que ya haya terminado su reunión". Jun aparición para recibir a su amo.

"Hola Jun. Si, ya terminó. ¡Por Fin!".

"¿Y qué tal les fue?. Le preguntó su sirviente a su amo.

"Me fue bien por el momento. Pero me asignado algunos deberes que tengo que realizar. Probablemente, me tome unos días terminarlo".

"¿Qué clase de deberes?".

"Unos relacionados con el ejército revolucionario". Respondió mientras se sacaba el terno. "Alguno de sus ejércitos han estado atacando algunas partes del imperio y me necesitan a mí para que los proteja".

"Ya veo". Jun llevó sus manos su mentón como si estuviera pensando.

"¿Y dime cómo está tatsumi, pudiste saber qué fue lo que le pasó?".

"Sí". Respondió Jun. "El joven Tatsumi, creyó que usted estaba molesto con él".

"¡¿Qué?!". Gritó. "¿Por qué pensaría eso?".

"Creo que eso se debía ha que vio la actitud que tuvo cuando se encontró con el capitán Ogro".

"Maldita Sea". El general maldijo mientras se llevaba una de sus manos hacia su rostro. "Juro que cuando encuentre Ogro, me aseguraré de que se arrepiente de habernos encontrado". Pensó mientras sus ojos brillaban intensamente.

"Pero no se preocupe, Amo Gregorios. Me encargué de hablar con él y hablar este problema".

"¿En Serio". Dijo el general mientras parecía ya calmándose. "¿Y cómo lo hiciste?"

Jun solo lo miró y luego sonrió. "Use el mismo método que usé con usted, cuando era un niño, ¿Se acuerda?".

Gregorios lo pensó un momento para después empezar a soltar una pequeña risa. "Oh sí, me acuerdo. seguro tú y él limpiaron la mansión o tal vez arreglaron el jardín juntos".

"Algo Así". Dijo Jun mientras también reía un poco.

"Bueno, de verdad te lo agradezco. Jun. "Ahora sí me disculpas, voy a mi habitación. Necesito descansar para irme temprano, a terminar lo más rápido esos deberes que se me han asignado".

"¿No vas a comer, Amo Gregorios?, Prepara su comida favorita".

"Lamentablemente, no. Tú sabes bien que cuando se trata del imperio no tengo ganas ni siquiera de levantarme".

"Entiendo, en ese caso descanse amo Gregorios".

El General asintió y caminó hacia su cuarto, pero antes se tuvo a mitad de camino.

"Oh cierto se me olvidaba, Jun".

"Si, amo Gregorios".

"Como mañana voy a tener que irme temprano no voy a estar en la mansión. Así que, en caso de que tatsumi necesite algo por favor atiendelo".

"No se preocupe Amo Gregorios, yo me encargo de todo".

"Gracias Jun, siempre puedo contar contigo". Y con eso el General Gregorios se fue a su cuarto.

Jun se quedó solo en la entrada de la mansión. Mientras estaba ahí sacó de su chaleco una pequeña libreta junto a una pluma, tomó la pluma y empezó a escribir en ella para después guardarla. "Después de todo, es el trabajo de un sirviente atender a sus amos".


Hola a todos muy buenos días aquí les traigo otro capítulo más de esta historia sé que muchos estarán preguntándose cuándo es que tatsumi va a saber lo del imperio y night etcétera. Créame estoy trabajando en eso. el próximo capítulo será un pequeño indicio para que tatsumi empiece a ver la verdad sobre el imperio y lo que va a hacer a continuación después de que lo sepa. Sin nada más me despido, por favor comenten y den sus opiniones acerca de la historia que eso me ayuda a seguir escribiendo y mejorar algunas partes.