Disclaimer: Nada de esto me pertenece, la saga crepúsculo es propiedad de Stephenie Meyer y la trama es del webtoon y la novela "La emperatriz divorciada" de Alphatart y con arte de Sumpul, yo solo busco entretener y que más personas conozcan esta historia.


Capítulo 457. Breve Despedida (2)

—Me temo que no puedo.

Mi respuesta ya estaba preparada. El Comandante de la 4ª División pareció sorprendido. ¿Acaso había dado por sentado que aceptaría?

—¿No puedes?

—Sí. no puedo.

—¿No es justo a cambio del Gran Duque Hale?

Parecía que nunca se le había pasado por la cabeza la idea de que le rechazaría. El Comandante me miró con suspicacia.

—No pretendo cometer actos indebidos con la 5ª División, Su Majestad. Son una división diferente, pero todos somos camaradas. Lo único que deseo es que me echen una mano. Estoy corto de efectivos.

—Lo siento, no puedo aceptarlo.

Con una sonrisa astuta, el Comandante me hizo una pregunta bastante perspicaz,

—¿Por casualidad Lord Forte le advirtió sobre mí?

Por supuesto, no podía responderle con sinceridad. Afortunadamente, no se notaba en mi expresión cuando mentía.

—No.

Él ladeó la cabeza confundido,

—¿Entonces por qué...?

Imitándolo, sonreí tan despreocupadamente como pude.

—Antes de amenazar, es mejor que primero averigüe si la otra parte responde mejor a las amenazas o a las buenas intenciones, Lord Vladimir.

Dicho esto, el Comandante de la 4ª División se levantó del sofá. Se dirigió a la puerta sin decir nada. Pero justo antes de girar el pomo, volteó la cabeza hacia mí.

—¿Sabes qué?

—¿Qué?

—Si hubieras aceptado prestármelos, me habría llevado una enorme decepción.

—¿?

Me dejó desconcertada. ¿Me estaba poniendo a prueba? ¿Tenía curiosidad por saber si yo traicionaría a sus camaradas si eso me beneficiaba?

Mientras las dudas invadían mi mente, el Comandante añadió con una sonrisa.

—En cualquier caso, no le diré el paradero del Gran Duque ya que esa fue mi condición. Se llevará una sorpresa.


Cuando me desperté a la mañana siguiente, Edward ya se había ido. Convoqué a unos de sus ayudantes al salón para saber el motivo,

—Un asunto surgió esta mañana temprano, Su Majestad.

—¿Qué asunto?

—No conozco los detalles, Su Majestad. Sin embargo, no se veía contento. Supongo que es grave.

El ayudante también parecía preocupado. Sólo al terminar de desayunar me enteré finalmente a qué se debía su precipitada marcha.

—El Gran Duque Hale fue encontrado en un estado espeluznante en mitad de la noche en la embajada del Imperio Oriental, Su Majestad.

Me lo comunicó uno de mis ayudantes, a quien ordené que averiguara. Tras una pausa, mi ayudante añadió,

—La embajada avisó enseguida al Emperador Jasper.

—Entonces, ¿el Gran Duque ahora está en manos del Emperador Jasper?

—No, sigue en la embajada. Sin embargo, parece que el Emperador Jasper estuvo discutiendo al respecto con el Emperador Edward.

Mi ayudante se inclinó y abandonó el salón.

Mis damas de compañía, con las que acababa de compartir el desayuno, se miraron unas a otras. Parecían preocupadas de que el Gran Duque hubiera sido encontrado 'en un estado espeluznante'. Aunque mi ayudante no lo mencionó, se podía deducir que las heridas del Gran Duque eran graves.

Al cabo de un rato, fui a ver a Edward, pero no estaba en su oficina. Sólo estaba McKenna. Me dijo que Edward había ido al lugar donde hizo el nido.

—¿Te refieres al lugar detrás del Salón Nocturno?

—Sí, Su Majestad.

—Gracias por hacérmelo saber.

Cuando me di la vuelta para marcharme, McKenna se me acercó rápidamente.

—Um, ¿Su Majestad?

—¿Qué pasa?

McKenna parecía indeciso, como si quisiera decirme algo más. Eventualmente, habló con vacilación.

—Tras conocer el grave estado del Gran Duque, el Emperador Jasper criticó duramente a Su Majestad.

McKenna se fijó en mi reacción.

¿Quería que consolara a Edward, o tenía algo más que decirme sobre Jasper?

Esperé un momento, pero no dijo nada más. Así que respondí que lo entendía, salí y me dirigí hacia el jardín trasero, adonde había ido antes con Edward.

Edward... sobre un pilar de joyas y un nido de ramitas de aspecto todavía descuidado estaba sentado Edward, en su forma de pájaro. Su mirada estaba perdida en la distancia. ¿Qué estará pensando? No parecía nada bueno. Incluso en forma de pájaro, lucía deprimido.

Quería consolarlo, pero era incapaz de moverme. Mientras fruncía los labios, Edward se cubrió la cara con las alas y se dio la vuelta. El miedo se apoderó de mí. Si me acercaba a él ahora, podría recordar todo a lo que había renunciado por mí. Podría arrepentirse. Y ese arrepentimiento podría convertirse en resentimiento en el futuro.


Mientras mi corazón vacilaba entre mis miedos y mi deseo de consolar a Edward, Leah se encontró con su hermano, Seth. Fue en una reunión de los Caballeros Clandestinos. En cuanto se terminó de discutir los asuntos importantes, Leah le preguntó con preocupación.

—¿Qué se dice en las calles sobre el Gran Duque Hale?

De acuerdo con los informes, el Gran Duque fue encontrado en la embajada. Para ser precisos, en la puerta principal de la embajada. Todos los transeúntes que pasaban por allí debieron haber visto el estado demacrado del Gran Duque. Era preocupante cómo reaccionarían.

—¿Se ha dicho algo sobre Su Majestad?

—¿Qué Majestad?

—Por supuesto que el Emperador Edward. La Emperatriz Isabella no tiene nada que ver con esto, tú lo sabes.

—La gente está equivocada.

—¿Equivocada?

—La gente sabe que Su Majestad castigó al Gran Duque Hale por lo que le hizo al hijo del Duque Zemensia. Creen que Su Majestad se preocupa tanto por el honor de los nobles de su país que no le importa tratar con dureza a la realeza de un país vecino. Parecen secretamente contentos por el castigo. De todos modos, el Gran Duque nunca tuvo buena fama en nuestro país.

Leah se sintió aliviada, pero no tardó en darse cuenta de que Seth no parecía complacido.

—Hermano, ¿qué pasa?

—La Emperatriz Isabella se ha visto implicada en esto.

Los ojos de Leah se abrieron mucho y agarró a Seth por el cuello.

—¿De qué estás hablando? Quiero decir, ¿qué hizo supuestamente Su Majestad?

—¿Qué hice yo para que mi hermanita me agarre del cuello?

Seth tocó suavemente su mano.

—Oh, lo siento.

Seth alisó el cuello arrugado de su camisa con una mano y chasqueó la lengua.

—De la manera en que algunas personas lo ven, Su Majestad se preocupaba mucho por el Duque Zemensia, pero al final lo destruyó junto a toda su familia por su amor a la Emperatriz Isabella.

—¿No es cierto?

—La cuestión es que creen que enamorarse de la Emperatriz Isabella lo llevó a dejar de lado a sus fieles súbditos.

—¿Fieles? Sí, claro. Qué afirmación tan absurda. ¡Esas ratas se metieron primero con la Emperatriz Isabella!

—Por supuesto, la mayoría coincide con tu punto de vista. Sin embargo, me preocupa que empiecen a circular malas opiniones. Los rumores pueden ganar fuerza, ya que a la gente le gusta más hablar mal de otros que elogiarlos.

—¡Eso no pasará!

Mientras los dos hablaban, Seth miró por encima del hombro de Leah. Sus ojos se abrieron mucho, y levantó su mano.

—¡Lord Jacob!

Leah se estremeció y preguntó en voz baja,

—¿L-Lord Jacob está aquí? ¿Detrás de mí?

La respuesta vino desde atrás,

—Sí, estoy aquí, Señorita Leah.

Leah se quedó paralizada por la incómoda situación. Se quedó mirando a Seth, suplicando ayuda con sus ojos. Ni ella misma sabía qué tipo de ayuda estaba pidiendo exactamente, pero de todos modos siguió parpadeando a su hermano.

Su hermano malinterpretó esto. Seth sonrió satisfecho, levantó el pulgar a modo de aprobación y se marchó tarareando.

Jacob preguntó a Leah mientras la miraba con desconcierto.

—¿Tenía Sir Seth algo urgente que hacer?