"Todos los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi…"
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CAPÍTULO 8
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"La cita"
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Esa misma tarde hablé con Nabiki, aceptó vernos cerca del hotel donde se estaba hospedando. Me dio una serie de instrucciones para que expresamente me asegurara de que nadie me seguía.
Nos vimos en un café de la misma zona, Nabiki lucía una peluca negra de cabellos muy largos, jeans y una blusa de cuello alto de color gris. Casi no la reconozco, solo porque me hizo una seña desde una mesa lejana, en la esquina, muy cerca de la cocina. Imagino que lo hizo por si debía escapar. Me dijo que hablaríamos hasta que se terminara una taza de café.
—Contacté a la abogada que me dijiste, la mujer sabe lo que hace, aunque parece de sangre fría. ¿Dónde la conseguiste?
—Alguien me la recomendó. ¿Te dijo lo de los sobornos?
—Ja. Fue prácticamente lo primero que me dijo, aunque también me ofreció llevar mi caso y dejar mi reputación a la deriva, así sería todo gratis.
—¿Y qué le dijiste?
—Por supuesto que le dije que no. Necesito mi intachable reputación para cuando logre casarme con un millonario.
Exhalé, mi hermana no iba a cambiar nunca. —Solo te digo que conseguir el dinero no me es tan fácil, aunque ya tenga empleo, no sé cuánto tendremos que pagarle a la abogada.
Nabiki arqueó una ceja— ¿Cómo? ¿no has conseguido un patrocinador? pensé que era quien te había recomendado a la abogada.
—¡No! me decidí a dejar de hacer eso, Nabiki, es algo peligroso, mira lo que te pasó a ti, no será fácil que salgas de este lío.
—¿Entonces quién ha sido?
—Un amigo.
—¿Un amigo? ¿Lo conozco?
—No.
Nabiki entornó los ojos— ¿Y, el trabajo que dices...?
—Voy a administrar una oficina.
—¿A quién? no me digas, ¿a tu "amigo"?
Fruncí el ceño y contesté de mala manera: —Sí, a él.
—¿Y qué te pidió a cambio? ¿tu virginidad?
—¡Claro que no! ¡Él solamente trata de ayudarme!
Nabiki sonrió, ladina— Que amigo tan amable, entonces. No te diré más, pero dime ¿cuánto dinero tiene?
Nabiki no estaba contenta si no hablaba de dinero— ¡No tiene dinero! ¡él tiene su propio negocio!
—¡Un emprendedor! —recalcó con sarcasmo— ¿Sabes? Esos a veces tienen dinero y a veces no, deberías considerarlo seriamente, no deja de ser una inversión de corto plazo.
La conversación me estaba poniendo de muy mal humor—¿Considerar qué?
—Que tu novio podrá llevarte a lugares caros y bonitos a veces, y otras solo podrá invitarte a comer a un puesto callejero.
—¡No es mi novio!
—¿Ah no? entonces es un feo que se muere por ti.
—¡No es cierto! lo hace porque es amable. Además, no es que sea feo, al contrario, es un buen hombre, tiene nobles sentimientos.
—Es espantoso.
—¡Te digo que no!
—Un esperpento.
—¡Es atractivo! ¿ya?
Nabiki alzó una ceja y sonrió de soslayo— Te gusta el tipo en cuestión, ¿eh?
—¿Cómo dices? ¡No es lo que piensas!
—¡Te mueres por él! Akane, solo te pido que seas precavida y no confíes en lo que te dice. Puede que te decepciones.
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Me molestó escuchar eso de mi hermana, el que ella no confiara en nadie, no quería decir que yo tuviera que hacer lo mismo— Ranma no es así. Él no haría nada como eso, al contrario ¡me está ayudando! ¡y lo ha hecho desde que lo conocí! Por cierto, debo regresar a casa, Ranma debe estarme esperando. — Comencé a recoger mis cosas, ni siquiera había tomado la mitad de mi café, Nabiki todavía no terminaba el suyo.
—¿Vives con él?
—Su madre, quien también vive ahí, es la dueña de la casa donde rento una habitación, fue una casualidad. No dormimos juntos, es una simple amistad y ya.
Nabiki me observó con ternura, y al mismo tiempo, sus ojos reflejaron un dejo de preocupación— No te enamores de él, Akane. Si lo haces, estarás perdida, ten cuidado.
Sabía que Nabiki trataba de protegerme a su manera, pero no era el caso.
—No será necesario, no estoy enamorada de nadie. Esperaré tu llamada.
Nabiki no dijo nada, sonrió con levedad, puso unos cuantos yenes en la mesa y se dirigió al baño. En cuanto vi que ya no regresaba, salí por la puerta de emergencia del restaurante, tal y como ella me había indicado en sus instrucciones.
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La madre de Ranma se puso feliz de saber que yo había "conseguido empleo" en la mensajería de su hijo. No volvió a mencionar el tema del pago por mis servicios, pero en cuanto Ranma dejó la habitación, me dijo: —El tiempo juntos hará que se hagan más cercanos y dejaremos que las cosas sucedan de manera "casual". Te agradezco que mantengamos en secreto lo que te pedí antes, Ranma podría molestarse y no me gustaría que quedaras mal ante él.
—No hay problema, señora Nodoka —si se enterara de que le conté mucho de lo que hablamos a su hijo, ya me habría echado…o me hubiera ofrecido más dinero.
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Durante los meses siguientes, me encargué de entrevistar a los posibles futuros clientes de Ranma. En su mayoría, eran mujeres. A todas se les exigía una referencia de alguna persona que hubiera trabajado previamente con Ranma. Ese era el primer filtro, si no lo tenían, se les ofrecía el servicio con un precio cuadruplicado. Eran muy pocos quienes, desesperados, aceptaban pagar la cantidad.
Por ese tipo de clientes, me llevaba un diez por ciento de las ganancias totales. Los gastos de traslado, hospedaje, alimentos y atuendos (en caso de requerirse) corrían por cuenta del cliente.
El primero de ellos que obtuve, fue el de un artista veterano que se había retirado y que, con la intención de volver al mercado, subastaría una de sus obras. Como temía que ésta no fuera comprada, contrató a Ranma para que pujara por la pintura hasta cierto precio. De no haber ningún interesado, el mismo artista compraría su obra sin que nadie estuviera enterado, puesto que sería Ranma quien representaría a un "comprador anónimo". Por fortuna, la pintura fue vendida a otro postor, y en agradecimiento a Ranma, el artista pagó una cantidad extra y le regaló una cena para dos personas en el restaurante de un exclusivo hotel, la cual, Ranma decidió conservar para algún evento especial, como el cumpleaños de su madre.
Ranma y yo hicimos un buen equipo, ya que él podía trasladarse de una cita a otra cuando los servicios eran "cortos", es decir, que no duraban más de una hora. Debido a que yo estaba midiendo tiempos y reservando todo desde afuera, podíamos lograr hasta tres trabajos en un solo día.
Yo me instalaba en alguna cafetería cercana, con mi computador, una libreta y el móvil del "trabajo" de Ranma. En varias ocasiones, él me pedía que las citas en sitio (generalmente, las chicas que querían ser escuchadas por alguien, o que simplemente deseaban tomar un té en compañía) fueran en ese mismo lugar donde yo estaba, para no tener que moverse mucho y revisar juntos el dinero ganado al final del día y las citas del día siguiente. De ahí, regresábamos a casa, cuando la cena estaba casi lista. Conversábamos con la señora Nodoka sobre el trabajo de la supuesta paquetería, con argumentos que acordábamos mientras viajábamos en el tren.
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Llevábamos así un par de meses, todas las noches antes de ir a dormir, nos quedábamos hablando en el pasillo que daba hacia el jardín.
—Este mes ha ido bien. Si todo sigue así, pronto podré comprarme un departamento. —mencionó Ranma, recargándose en el marco de la puerta y estirándose como un gato que se acomoda antes de dormir.
—Deberías darme un aumento, entonces. Has ganado mucho gracias a mí —dije con suficiencia. Él solo sonrió, descubrí que le gustaba darme la contraria por alguna razón desconocida.
—¿Qué no tienes que pagar lo de tu hermana?
—Con las comisiones que saqué en la última quincena y mi sueldo, logré reunir 430,000 yenes.
—¡Vaya! —me miró sorprendido.
—Se lo transferí ya todo a la abogada. El juicio se realizará en unas cuantas semanas.
—¿Crees que con eso sea suficiente?
—No lo sé aún. La abogada me dijo que había pedido varios favores a algunos colegas, pero dijo que debía reunir más —estaba algo preocupada, pero a la vez, me sentía menos presionada que antes.
Ranma pareció leer lo que sentía— ¿Estás angustiada por eso? Puedo prestarte, si quieres.
—No es necesario, por lo menos no ahora, según lo que me dijo la abogada.
—¡No seas necia! sabes que puedo darte lo que necesites, deja a un lado tu orgullo. Somos colegas, debe haber confianza.
—Lo sé— le respondí, rodando los ojos.
—Bien.
Nos quedamos en silencio unos segundos, y Ranma volvió a entablar conversación. —Dices que has dado todo tu sueldo y tus comisiones para lo de tu hermana.
—Sí.
—¡¿Lo ves?! ¡Necesitas dinero!
—¡Que no!
—¿Ah no? ¿Cómo piensas pagar la renta de este mes a mi madre?
—¿Eso es lo que te preocupa? qué poco me conoces, Saotome. Lo tengo todo calculado.
—¿Cómo?
—Acepté la propuesta de tu madre y a partir de esta noche y todas las demás, me meteré en tu cama hasta lograr concebir un heredero.
Lo miré fijo y con mucha decisión. Ranma se sonrojó en un instante y yo no pude contener la risa. Él modificó su semblante en tan pocos segundos, que noté cuando pasó de la vergüenza, al fastidio y finalmente al humor cuando me sonrió y me dijo: —¡Tonta!
—¡Debiste ver tu cara! — no dejaba de reírme y Ranma solo sonreía y me evadía cada tanto, cuando mi risa se hacía más intensa.
—Basta, Akane ¡no es tan gracioso!
—¡Sabes que sí lo es! —mis ojos comenzaban a ponerse acuosos, de tanto que me había reído.
—Bien, así quieres seguir, hablemos de eso para que dejes de reirte. ¿Entrarás cuando me haya dormido o debo esperarte despierto?
—Como sea, voy a atacarte como depredador nocturno y lo haremos hasta que vuelvas a quedarte dormido.
—¿Qué tal que me gusta y quiero más? ¿Puedo ir a tu habitación?
—No, porque si no, tu madre no me pagaría, ese no fue el trato.
—Te recuerdo que la puerta de tu habitación no tiene seguro.
—Le puse un pestillo.
—¡Qué mala suerte! ¿Qué tal si me cuelo por la ventana?
—Tu madre tampoco me pagaría ¿no quieres ser solidario conmigo? ¿o es que no quieres que entre en tu habitación?
—Puedes entrar cuando quieras, no escondo nada.
—¿Qué hay de los calcetines sucios de los que se queja tu madre?
—Comenzaré a dejarlos en su lugar por ti. Mi madre te estará tan agradecida que no se molestará cuando tus gritos no la dejen dormir.
Ahora era Ranma quien me miraba fijo, después, miró mis labios, y luego solo vi que su vista bajaba hasta mi escote. Me asusté—...Ranma…
El bobo comenzó a reírse— ¡Tu cara!
Fruncí el ceño de inmediato y le lancé una envoltura de goma de mascar que traía en el bolsito de mi falda— ¡Tarado!
Ambos nos reímos, nuestras conversaciones siempre eran así, alguno molestaba al otro o le hacía una broma.
—Ya en serio, dime cómo pagarás la renta— preguntó él, lanzándome la envoltura de vuelta.
—Sigo con mis ventas en línea, compro cosas y las revendo, de ahí lo pagaré.
—Muy bien, Tendo. Tal vez un día te haga CFO de mi empresa.
—¡Ya lo soy!
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Se quedó mirándome un rato, yo comencé a sentirme algo extraña, como nerviosa, y preferí mirar hacia el jardín. En eso, él dijo: —Oye, por cierto ¿tienes algo de ropa presentable?
—Creo que tengo algo por ahí que no he vendido ¿por qué?
—¿Recuerdas lo de la cena que me regaló aquel cliente? estaba pensando en regalarle a mamá una tarde de spa para su cumpleaños y lo de la cena usarlo para…
En eso, sonó mi móvil, Ranma me arrebató el teléfono— ¿Te llaman? ¿Es Takeda otra vez? ¡déjame decirle que estás durmiendo conmigo! así va a dejar de molestarte. —Ranma se veía divertido y a mí no me molestó que tomara mi móvil, de hecho, pensé que si era él, se pondría histérico al escuchar la voz de un hombre que respondiera la llamada. Tendríamos algo más de qué reírnos esa noche.
Ranma observó la pantalla y leyó: —Dice, "Ryoga" ¿quién es?
Abrí los ojos lo más que pude: —¡Ryoga! —Le arrebaté el móvil a Ranma y me levanté para ir a otra habitación.
Cuando me aseguré de que nadie pudiera escucharme, respondí: —¿Ryoga?
—¡Akane! disculpa que te esté llamando ahora…no debí hacerlo.
—¡No! no importa. Hace mucho que no hablamos…dime.
—Entenderé si quieres terminar la llamada, no me porté muy bien contigo.
—...
—Akane, ¿estás ahí?
—Sí, aquí estoy.
La voz de Ryoga se escuchaba alterada—¡No pude hacerlo, Akane! Lo de Akari terminó muy mal, nos divorciamos.
—¿Ya no están juntos?
—Nunca lo estuvimos realmente. Nuestros padres fueron los que concertaron todo, creí haberme enamorado y ella también, pero la verdad es que no pude olvidarte.
Mi corazón latía a mil por hora, no sabía qué decir. Mi ex novio, el cual me había dejado por otra, ahora me buscaba.
—¿Akane? ¿sigues ahí? por favor ¡no me cuelgues!
—Sigo aquí.
Lo escuché exhalar, aliviado— sé que puede ser tarde para esto, pero ¿podríamos vernos? te invito un café.
¿Hablar con Ryoga? ¿qué podría decirme? ya había pasado un tiempo desde que él me había terminado y mi corazón se había roto en mil pedazos. Creí que lo había superado, pero no estaba segura de lo que estaba sintiendo. Me congelé un momento, hasta que una voz me sacó de mi ensimismamiento haciéndome estremecer.
—Akane. —dijo Ranma, con voz firme, estaba en la entrada de la habitación.
—¿Estás con alguien? —preguntó Ryoga— te preguntaba si podíamos vernos mañana.
Miré a Ranma, que me observaba inquisidoramente.
—No puedo, estoy trabajando.
—¿A esta hora? —preguntó Ryoga.
—Akane. —volvió a llamarme Ranma.
—¿Con quién estás? —insistió Ryoga.
—Con mi jefe.
—Ah, perdona, no quiero causarte algún problema en tu trabajo. Solo respóndeme si mañana…
—Tengo trabajo mañana.
—Entiendo…—la voz de Ryoga se suavizó— solo quiero verte. Dime a qué hora terminas de trabajar, paso por ti y nos vemos ¿te parece?
Ranma seguía de pie frente a mí ¿verme con Ryoga? ¿Qué excusa podría decirle a Ranma si todos los días volvíamos juntos en el mismo tren? Yo no tenía hora de salida, ¡vivía con mi jefe!
—Eh…te llamo después.
—¿No puedes hablar ahora? antes de colgar, ¡prométeme que lo harás!, que me llamarás pronto…
—Sí…adiós. —colgué. Ranma estaba a menos de medio metro de mí.
—¿Quién era?
—Ryoga.
—¿Quién es Ryoga?
Mi exnovio… ¿se lo había dicho? al parecer, no. Ranma me observaba dubitativo.
—Ryoga es un amigo.
—¿Era importante?
¿Qué si era importante? Ryoga me había roto el corazón, después de haberme enamorado de él como una loca.
—¿Ryoga? pues…
—Que, si era importante lo que tenía que decirte, casi saliste corriendo.
—No, no era importante.
—¿Fue tu cliente? —directo y al punto, como siempre, Ranma no se andaba con rodeos. Odiaba que supusiera de inmediato que era un cliente…aunque así fuera.
—¡No! él…fue mi novio, ¡ya no lo es! se divorció y me pidió vernos.
—¿Cómo consolación? —la manera en la que Ranma lo dijo fue dolorosa. Tan tajante, que sentí que su verdadera intención era recordarme la posición en la que estaba con Ryoga en ese momento.
—¿Qué dices?
—¿Quiere consolarse contigo? —mientras más lo preguntaba, más revuelto sentía el estómago.
—¡Por supuesto que no! —no estaba segura de mis palabras, solo respondía como si me defendiera de una gran ofensa.
—¿Entonces por qué te busca? más bien ¿para qué?
—¡No lo sé! ¿cómo voy a saberlo?
—¿Vas a verlo? —soltó. Me observó fijamente a los ojos, si no lo conociera bien, juraría que se estaba conteniendo para decirme más, era como someterme a un interrogatorio al estilo policiaco o acaso, ¿estaba cabreado?
—Le dije que tenía trabajo. —bajé la vista en ese momento.
—¿Necesitas el día libre? —Resopló, aunque no había dejado de mirarme, se había puesto serio otra vez.
—No es necesario, le dije que lo llamaría y no he decidido si lo haré o no.
Ranma me miró de una forma extraña, no supe interpretar si estaba molesto, solo intuí que esperaba que le diera una respuesta, cualquiera, pero en ese instante. Cuando de mis labios no salió ningún sonido, ni siquiera un intento de tomar aire, Ranma solo dio media vuelta y dijo cortante: —Me voy a dormir.
Ni siquiera pude darle las buenas noches, él ya se había ido.
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En los días siguientes todo transcurrió con normalidad. Ranma y yo continuamos charlando de camino a casa, pero me di cuenta de que era mucho más frío y de pronto se quedaba callado o marcaba la distancia. Me pidió hacer solo dos citas por día, en vez de las tres acostumbradas, quizá pensando en darme tiempo por si quería verme con Ryoga. También me pidió dejar que los clientes de las citas cortas eligieran el lugar donde querían acordar la reunión. Por supuesto, yo sugería sitios cercanos a la cafetería de siempre. Sabía leer entre líneas y Ranma me estaba evitando ciertamente.
Por lealtad a él y al apoyo que siempre me había brindado, había ignorado los mensajes desesperados de Ryoga. Además, no estaba lista para volver a verlo, sabía que sería como un trago amargo, aunque tenía curiosidad de lo que me podía decir.
Debido a que Ranma no estaba teniendo tantas citas, y la mayoría eran cortas, mis comisiones estaban disminuyendo mucho y así no podría ayudar a Nabiki.
Un cliente sin referencias previas llamó esa semana y solicitó con urgencia una cita con Ranma para verse en el restaurante Nekohanten. La chica insistía en que era de vida o muerte y exigió la cita en un día en el que ya había 2 compromisos programados. Le dije que, si cancelaba las otras citas, el precio se elevaría aún más.
La mujer comenzó a decir una letanía de cosas en chino que no entendí y solo le dije que lo revisaría para darle una respuesta al día siguiente.
Por supuesto, le diría a Ranma que era un cliente tipo "bandera roja" es decir, que su comportamiento era demasiado sospechoso y podría ponerlo en una situación comprometedora o de peligro.
Esa tarde, mientras veíamos las estadísticas de las citas, le conté lo sucedido con la llamada.
—La mujer era demasiado rara, una china que hablaba un japonés terrible. Me dijo algo en mandarín y estoy casi segura de que eran insultos, fue muy insistente. Le dije que lo iba a revisar, pero es una bandera roja, además de que no iba a cancelar la cita a la señora Okazaki, es su reunión anual de generación escolar y necesita que su "nieto" la lleve. Ella es cliente recurrente…
Ranma me interrumpió de pronto—¿Tienes el teléfono?
—¿Cuál? ¿el de la china?
—Sí. Me encargaré personalmente del caso.
—Pero es una clara bandera roja.
—Y pagará mucho dinero. Cancela a la señora Okazaki, le enviaré algo por la molestia.
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Ranma comenzó a ver su móvil. Me molestó que no tomara en cuenta mi decisión, así que se lo dije.
—¿Vas a hacer por mí el trabajo?
Ranma levantó la vista apenas, estaba distraído— ¿Qué?
—Se supone que soy yo quien arregla las citas ¿por qué tienes que meterte en eso?
—Es un caso especial, ya te lo dije. Ganaré más dinero.
—Fui yo quien tomó la llamada, debería poder decidir sobre el negocio.
—¿Te preocupa la comisión? Te daré el cinco por ciento para lo de tu hermana. —dijo sin tapujo alguno y volviendo a ignorarme tecleando en el móvil.
—¡¿Crees que solo me importa la comisión?! estás demeritando mis actividades.
Ranma continuó con su comportamiento hostil— No lo hago. Si la cliente se enfadó es que no hiciste algo bien.
—¡Fuiste tú quien me dijo que filtrara a las locas como esa! ¡Podías haberme dicho que te querías ocupar de esa cliente y de inmediato le habría dicho que sí!
Ranma levantó una ceja y puso su cara de engreído—¿Te molesta?
—¿Disculpa? —¿acaso el tipo había tenido un espasmo? ¡Era obvio que estaba molesta! —¡Tú dime si lo estarías!
Ranma solo resopló, otra vez volvió al móvil y eso me hizo explotar.
—¡Te estoy hablando, Ranma!
—Estás demasiado alterada, deberías tomarte unos días para descansar y distraerte.
Ya sabía por dónde iba, todo esto, era por lo de Ryoga, pero no iba a darle el gusto. Respiré profundo y me crucé de brazos para tratar de tranquilizarme.
—No voy a tomarme días porque estoy perfectamente bien. Solo necesito que me expliques el porqué de pronto decidiste tomar la cita de una tipa que suena a demente potencial.
—Me gusta la comida china ¿Cuál es el problema? —su mirada de reto me hizo entender que esto iba más allá de lo de la situación con Ryoga.
—¿Todo esto es por la comida china? —pregunté con sarcasmo, no le creí ni un poco.
—Claro.
—El restaurante de al lado tiene comida china ¿por qué no vamos ahora mismo y pides un plato lleno de pollo agridulce? —demandé.
—El Nekohanten es el mejor restaurante de comida china que hay en Japón. Sirven unos tallarines deliciosos— dijo con presunción.
No pude más y exploté— ¡Esto es por lo de Ryoga! ¿verdad? quieres que me aleje porque te irrita saber que mi exnovio me está buscando, pero para tu información, no le he respondido todavía. En cambio, ¡tú quieres largarte a comer tallarines con no sé qué enferma mental que se muere por tener una cita contigo!
Ranma se mantuvo sereno, sus palabras me hicieron tragar duro— Lo que hagas con tu vida personal, es asunto tuyo. Y para que lo sepas, yo no mezclo mi negocio con ese tipo de cuestiones, así que como la profesional que te jactas de ser y que tanto le importa su trabajo, encárgate de enviar rosas amarillas a la señora Okazaki y reagenda lo que sea necesario. Es todo por hoy, nos iremos a casa temprano, estoy cansado.
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Hacía mucho que no sentía ese vacío en el pecho que llegaba hasta el estómago como un remolino profundo. Durante el trayecto a casa, Ranma y yo no hablamos, le dije a la señora Nodoka que tomaría algo ligero y no bajé a cenar. Al parecer, Ranma se había dormido temprano, porque la señora Nodoka se apareció en mi habitación después de la cena.
—¿Está todo bien con Ranma, querida?
—Sí, hoy fue un día algo pesado en la paquetería.
—Ya veo, es por eso que se durmió de inmediato.
—Supongo que sí.
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La señora Nodoka parecía estar esperando a que yo le dijera algo más, pero la evité, hablándole sobre un tema interesante para ella que pudiera ser un distractor, aunque no funcionó del todo hablarle del color de las flores que había visto en una florería cercana a la estación, puesto que me dio su completa opinión.
—Las flores amarillas simbolizan la amistad, es bonito cuando alguien las envía a un conocido, sin embargo, si no se tiene el cuidado debido, puede resultar de mal gusto para la persona que las recibe, es un atrevimiento muy vulgar dar por sentado que existe una amistad entre dos personas cuando solamente una de ellas lo está considerando.
—Tiene razón. —respondí. No se me ocurría nada más, y la señora continuaba esperando a que soltara sopa.
Al final ella fue quien habló— ¿Sabes, querida? Es normal que las parejas jóvenes tengan desacuerdos de vez en cuando, sobre todo cuando se están conociendo y la relación está pasando a otro nivel, como cuando dos personas pasan del cortejo al enamoramiento, pueden surgir dificultades.
De manera indiscutible, la señora Nodoka se había dado cuenta de que Ranma y yo habíamos reñido. Me sentí triste, puesto que él y yo ni siquiera estábamos en esa situación, solo habíamos compaginado muy bien por unos cuantos intereses comunes; pero tal y como lo había dicho la señora, solo uno de nosotros pensaba que existía una verdadera amistad entre ambos, y por el comportamiento de Ranma, me di cuenta de que no era así. Tal vez yo me había enamorado, hecho ilusiones y Ranma había puesto las cartas sobre la mesa, demostrando que podía salir con quien sea, mientras a mí, solo me perseguían las sombras del pasado que me buscaban con las perversas intenciones que había generado en ellos cuando recién los había conocido.
—La forma en la que pueden arreglar todo es conversando, expresando sus sentimientos.
Solo pude bajar la mirada, también la señora Nodoka parecía saber "leer la mente" al igual que su hijo, era muy sensata. Pero yo no podía decirle a Ranma que me gustaba, ni mucho menos, que lo quería. Él no iba a tomarme en serio.
—Y cuando nos es difícil expresar nuestras emociones, solamente hay una respuesta: el sexo de reconciliación, ¡es un arma infalible! Si mi hijo es un testarudo y no quiere escucharte, es lo mejor que puedes hacer, tendrás que dominarlo.
Cerré los ojos con fuerza y apreté los labios, estaba sucediendo otra vez. La señora Nodoka volvía a insistir con sus extrañas ideas.
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Al día siguiente, la señora Nodoka había dejado el desayuno preparado en la cocina con una nota de disculpa que decía que lamentaba haber hecho algo sencillo, pero que disfrutásemos la fruta y el pan con mermelada y miel que nos había preparado. Yo no pude dormir en toda la noche, tenía los ojos hinchados por haber llorado y quedarme pensando en las cosas que seguramente Ranma pensaba de mí.
En lo que disponía a tomar un café negro, Ranma entró a la cocina. Parecía haberse duchado y vestido muy rápido, puesto que aún se le veía el cabello húmedo. Traía una camisa blanca, de vestir, que se le veía muy bien, lo mismo los jeans que había elegido para combinarse. Se le veían unas ojeras enormes, y esperó a que estuviera a suficiente distancia para también beberse un café, pero con leche y tres cucharadas de azúcar.
Corté el silencio con una alegría fingida, como si el día anterior no hubiese pasado nada.
Ranma detuvo la acción de llevarse la taza a los labios cuando comencé a decirle: —Anoche programé la entrega de las flores para la señora Okazaki, las recibirá el día de hoy a las diez de la mañana.
—Bien. —después de esto, dio un ligero sorbo a su café.
Seguí hablando, al percibir su indiferencia— También cancelé la otra cita y la reprogramé para la siguiente semana, puedes verlo en tu calendario.
Ranma continuó bebiendo café, yo hice lo mismo, quizá seguía molesto por mi actitud de ayer.
—Tendré hoy la cita en el Nekohanten a las once de la mañana.
—Ah.
—No hay nada para hoy, así que, si quieres, puedes tomarte el día…
—Precisamente iba a decírtelo. Acepté salir con Ryoga, así que no trabajaré hoy —le mentí, porque no quería sentirme peor de lo que me estaba sintiendo, como una verdadera perdedora.
Lo vi alzar las cejas, sorprendido— Habías dicho que no ibas a salir con él.
—Decidí escuchar lo que me tiene qué decir. —Estaba esperando que Ranma hiciera algo, que me diera alguna señal: celos, indiferencia, cualquier cosa.
—¿Dónde van a verse?
—Aún no lo sé, quedó en pasar por mí a la cafetería.
Ranma me miró muy serio, yo sonreí con suficiencia y eso pareció molestarle— Estaré ocupado quizá toda la noche, así que, si te ocurre algo, no podré ir a auxiliarte como las otras veces.
Sabía que estaba tratando de voltear el juego, pero no dejaría que mis sentimientos me dominaran— No será necesario, Ryoga no es como esos tipos.
—Todos esos tipos son iguales, Akane.
—Eso dices tú, pero como bien dices, estarás ocupado toda la noche ¿no? —el coraje me comía por dentro.
Sonrió, con cinismo—Estoy casi seguro de que así será.
—Pensé que no mezclabas ese tipo de cosas con el trabajo.
—¿Y qué si he decidido salir por mi cuenta? no es parte del negocio— respondió de mal modo.
Lo observé, con amargo desengaño— Era por eso que estabas tan interesado en cancelarle a la señora Okazaki, si me lo hubieras dicho, lo habría comprendido, solo querías salir con esa chica…lo siento, sé que no debo entrometerme en tus cosas.
Mi voz se quebraba y no quería llorar frente a Ranma, así que solo me callé para tratar de tranquilizarme. Él pareció afligirse, creyendo que me había lastimado, pero me contendría con todas mis fuerzas para que no fuera así— Ryoga Hibiki es un hombre con dinero, lo investigué —mencionó Ranma.
—¿Qué?
—¿Es por eso por lo que volverás a hablar con él? ¡¿para obtener el dinero para tu hermana?!— recalcó, exaltado.
—¿Por qué lo dices? ¡no es por eso que lo veré! sigues pensando mal de mí, ¿verdad? —me exasperé.
—¿Qué es lo que quieres que piense, Akane? Te ofrecí dinero y no quisiste tomarlo ¡ni siquiera pensaba en pedírtelo de vuelta!
—¡Que lo mío es una situación personal! ¡Igual que lo tuyo! y no tiene nada que ver con el dinero.
Ranma me miraba atónito, respiraba con velocidad, estaba casi segura de que me gritaría algo, pero únicamente, resopló— ¡Pues bien! ¡Me largo entonces! querrás arreglarte y ponerte bonita para tu cita, tal vez te pongas aquel vestido elegante que no has podido vender. Yo tengo que pasar por unos chocolates y un ramo de rosas, a las chicas les fascinan ese tipo de detalles, aunque si no llevara nada, también bastaría.
¡Ahí estaba él, como siempre, arrogante! Ni siquiera pude gritarle lo que pensaba en ese momento, sentí un nudo en el estómago y ganas de llorar. Ranma se había largado de allí dando zancadas y cerrando de un fuerte portazo.
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Eran las quince menos once y yo estaba de pie, en la esquina contraria al Nekohanten. Quería ver con mis propios ojos que Ranma entrara al lugar para encontrarse con aquella mujer. Me temblaban las manos y sentía como se me cortaba la respiración, tenía una sensación tremenda de debilidad.
A las diez menos once, Ranma apareció, caminando por la acera del restaurante, llevaba un gran ramo de flores en la mano y caminaba dando las mismas zancadas como cuando salió de casa. De pronto se detuvo en seco, pareció respirar profundo y sacar su móvil, bajó un poco el ramo de flores y pareció teclear con una mano. Mi móvil vibró y vi que tenía un mensaje, ¡era de Ranma! ¿y si se había arrepentido de ir a la cita?
Abrí el mensaje de inmediato, y noté que me había enviado una fotografía del ramo de rosas rojas, con un emoticón de una mano con el pulgar arriba ¡el muy imbécil! Sentía como la ira recorría todo mi cuerpo como si de lava hirviente se tratase y deseé que su cita se arruinara, que la mujer con la que se viera fuera alérgica a las flores o cualquier cosa que hiciera que todo le saliera mal.
Vi salir del Nekohanten a una anciana que llevaba un bastón, parecía una uva pasa caminando por el suelo. Suspiré de alivio,pensando que esa era la mujer de la cita, pero fue solo por un segundo, porque detrás de ella salió corriendo una chica de cabello largo, cintura pequeña y pechos muy grandes que saltaban cada que ella lo hacía. Se acercó a Ranma y se le colgó del cuello con mucha familiaridad, como si tuvieran algo que ver. Ranma se soltó como pudo y saludó con una reverencia a la anciana, mientras que la chica joven le arrebataba el ramo de flores y se le prendía del brazo, haciéndolo entrar al restaurante.
Creí que iba a desmayarme en ese momento por el dolor tan grande que estaba sintiendo. Me arrepentí profundamente de haberle mentido y de decirle que saldría con Ryoga. Las lágrimas brotaron de mis ojos, entendí que me había enamorado de Ranma y que verlo con alguien más, me mataba. Estaba dispuesta a decírselo, sin importar su respuesta; tenía que sacar ese sentimiento que me ahogaba antes de que me volviera loca. Después, buscaría irme a otro lugar, para no tener que vivir con la vergüenza de haber sido humillada y rechazada por él.
Di un paso adelante para cruzar la calle, cuando escuché una voz detrás de mí:
—¿Akane?
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¡HOLA! Gracias por llegar hasta aquí.
Aprovecho para dar las gracias infinitas a mi beta reader Sailordancer7 que se da el tiempo para leerme y corregirme, además de apoyarme siempre con los fics.
A mis Locas por el dios griego por siempre estar y darme los ánimos para seguir en este bello fandom.
En esta parte de la historia, las cosas se están viendo complicadas, ya que ambos personajes principales están confundidos con sus sentimientos. ¿Qué creen que vaya a pasar?
Espero con más ansias que nunca sus reviews, para todos los que me han dejado algún comentario, se los agradezco de corazón.
Los leo muy pronto.
Susy Chantilly.
