Kimi
Mi mamá y la mamá de Tommy y Dil nos llevan a mis amigos y a mí al parque de siempre. Nos dejan sentados en el césped que está al lado del banco que han elegido para sentarse, y nosotros empezamos una nueva aventura, jugando a ser polinesios.
Lil y yo bailamos, intentando imitar a las mujeres polinesias, aunque no se nos da ni la mitad de bien que a ellas, que llevan innato el poder de bailar tan bien. Tommy y Phil quieren llevarnos a través de la jungla, para ver los animales que hay en la Polinesia. Esto a Chuckie no le gusta y protesta.
Al poco rato, aparece Severus con su mamá y nosotros dejamos de jugar y nos quedamos observándolos con mucha curiosidad. Severus se une de inmediato a nosotros, y su mamá oigo que le dice a la mía y a la mamá de Tommy y Dil:
-¿Podéis quedaros con Severus esta tarde? Porque tengo mucho trabajo hoy en la cocina. Estoy ordenándola.
-Oh, cómo te entiendo –le dice mi mamá, compasiva-. No te preocupes, Eileen, puedes dejar a tu hijo con nosotros.
-Sí, estate tranquila, que lo cuidaremos como si fuera hijo nuestro.
-Gracias –dice la mamá de Severus.
Entonces, ella se marcha y Severus nos pregunta que a qué estábamos jugando. Nosotros le explicamos que estábamos jugando a los polinesios, y él se une a nosotros encantado. Pero no dura mucho tiempo nuestro juego porque mamá dice:
-Tenemos que pasarnos por la biblioteca antes de que cierren.
A mamá le encanta el teatro y la interpretación, y hace pequeñas obras de teatro con un grupo de gente a la que también le interesa el teatro y la interpretación. Y esta semana comienzan con una obra de teatro nueva y necesita pasar por la biblioteca para obtener el libro de teatro que necesita ahora.
Así que mamá nos llama y nos vamos del parque a la biblioteca, que no está muy lejos de aquí. Severus viene con nosotros. Es la primera vez que lo hace y espero que le guste porque me cae muy bien ese niño. Se nota que es especial.
La mamá de Tommy y Dil lleva a Dil en brazos, y tanto su mamá como la mía van todo el camino muy pendientes de nosotros para que no nos perdamos y para que no nos atropelle un coche.
Finalmente, llegamos a la biblioteca. No es la primera vez que vengo pero siempre me parece alucinante de lo grande que es y por la enorme cantidad de libros y estanterías que hay por todas partes, y eso que ahora mismo estamos en la planta baja. Que en los pisos de arriba, hay todavía muchos más libros y muchas más estanterías.
Tommy, Chuckie, Phil, Lil y Dil ya están acostumbrados a venir aquí, pero Severus es la primera vez que viene y mira la biblioteca boquiabierto, anonadado al ver tantos libros juntos.
-Esto es el paraíso –suelta Severus a nadie en particular-. Nunca había visto tantos libros juntos. El problema es que todavía no sé leer.
-Ninguno de nosotros sabemos –le dice Tommy con amabilidad-. Angelica dice que eso es algo que se aprende en el cole.
-Mi mamá también lo dice –le contesta Severus a Tommy, también con amabilidad.
Mi mamá y la mamá de Tommy y Dil nos llevan a la primera planta, que es donde está la sección de teatro. Los pasillos son enormes y muy largos, y hay estanterías por todas partes. Es como un laberinto y un lugar perfecto para jugar al escondite.
Mamá rebusca el libro que necesita y después nos lleva hacia donde está sentada la bibliotecaria, para que pueda tomar prestado el libro.
Hay bastante gente en la fila, y por lo tanto nos toca esperar, y mis amigos y yo sentimos unas inmensas ganas de explorar este sitio. Tommy nos lidera y nos lleva por uno de los pasillos de la biblioteca, mirándolo todo con mucha curiosidad. Severus va a su lado, mirando con cara de estar alucinando y deslumbrado ante tanto libro.
Entonces, reparamos en una sección que, según oímos decir a un hombre que pasaba por allí, es la sección de autoayuda, psicología, filosofía, religión y esoterismo.
Y nos llama la atención un libro con las tapas brillantes de color azul eléctrico. Está iluminado y yo siento la tentación de cogerlo, y Severus también. Lo cogemos entre los dos para que no se nos caiga y lo rompamos, y lo ponemos cuidadosamente en el suelo.
-¿De qué irá este libro? –me pregunto.
-No lo sé, porque no tiene dibujos –me responde Tommy.
-Yo creo que es un libro de magia –dice Severus con mucha seguridad.
-¿Un libro de magia? ¡Qué guay! –exclamo yo, muy contenta-. Lástima que no sepamos leer aún.
-Sí, la verdad es que sí –coincide Severus.
Todos excepto Chuckie estamos alucinando y muy contentos de habernos topado con ese libro esotérico. ¡Un libro de magia!
Volvemos a colocarlo en su estante, cosa que no es muy difícil porque ese libro estaba colocado al ras del suelo en su estantería correspondiente.
Decidimos volver con nuestras mamás para que no se preocupen por nosotros, para que no piensen que hemos desaparecido.
Cuando llegamos a donde están mi mamá y la mamá de Tommy y Dil, veo que mi mamá está ya hablando con la bibliotecaria, que hace el trámite necesario para que mamá se pueda llevar el libro a casa durante quince días.
Nos marchamos de la biblioteca muy contentos, y volvemos al parque porque nuestras mamás saben que tiene que venir la mamá de Severus a ese parque para recogerlo e irse a su casa.
Mientras tanto, nos sentamos en uno de los cajones de arena que están más cerca de nuestras mamás, y jugamos con el cubo, la pala y el rastrillo, sin dejar de pensar en el libro de magia con el que nos hemos topado esta tarde.
-¡Un libro de magia! –exclamo yo-. ¡Qué guay! ¡Yo lo quiero!
-¡Y yo! –exclaman Phil y Lil a la vez.
Tommy está haciendo un hoyo en la arena con la pala, mientras que Severus parece pensativo. ¿En qué estará pensando? Mi hermano está dibujando rayas con el rastrillo.
-Estás muy pensativo, Severus –no puedo evitar decirle.
-Sí –reconoce él-. Estaba pensando que es peligroso que un libro de magia pueda estar al alcance de cualquiera.
-¿Por qué dices eso? –le pregunta Lil-. ¿Te da miedo la magia?
-No, para nada. Pero creo que ese libro en las manos equivocadas puede hacer mucho daño.
-Bueno, no creo que lo encuentren fácilmente porque está al ras del suelo –le digo yo para tranquilizarlo, aunque entiendo su teoría.
-Pues a mí me gustaría ser un mago –dice Tommy de repente, y Severus lo mira más pensativo todavía-. Me encantan los magos que he visto, ¡son increíbles! Son capaces de sacar un conejo de su chistera, son capaces de adivinar qué carta has elegido y de encontrar monedas detrás de tu oreja.
-A mí también me gustaría ser bruja –reconozco yo, y Severus parece perplejo ante mi confesión-. Creo que la magia te facilita mucho la vida.
-Sí, aunque nuestros papás dicen que la magia no existe, que son sólo un cuento de hadas –dice Phil con cierto pesar, y Severus lo mira más pensativo que nunca.
-Ya… -digo yo, bajando mi entusiasmo-. Bueno, que no crean en ella no quiere decir que no exista.
-¿Tú crees que la magia existe, Kimi? –me pregunta Severus con mucha curiosidad.
-Sí, ¿por qué lo preguntas? –le digo yo amablemente.
-No, por nada. Es que… es que no conozco a mucha gente que le guste la magia, y mucho menos los magos y las brujas.
-Pues a nosotros sí nos gustan, ¿verdad, Chuckie? –suelta Tommy, y Chuckie asiente aunque no muy seguro. Phil y Lil también asienten pero ellos con mucha más vehemencia.
Al poco rato, aparece la mamá de Severus, les da las gracias a nuestras mamás por haberse hecho cargo de su hijo y lo recoge para irse a su casa.
A nosotros nos da mucha pena que se vaya tan rápido. Sé que hemos pasado prácticamente toda la tarde con él, pero me cae bien ese niño y me gustaría que pasara más tiempo con nosotros. Parece serio pero una vez que lo conoces te das cuenta de que es muy amable y cortés.
