XIV

Nocturno londinense

─No contestaste mi pregunta… ¿por qué viajamos en bote? ¿Dónde está el Mercedes?

─Se fue…─lo único que el vampiro atinó a responder con indolencia y desenfado, sin dejar de mirar al frente, dejando que el viento le golpeara el rostro y aventara los negros cabellos con la fuerza del bote.

─ ¿Cómo qué se fue? ¿A dónde se fue? ¿Qué hiciste con él?

─ Sólo digamos que ahora pueden disponer de un espacio más en la cochera…

Ella se cruzó de brazos resoplando, como contando hasta diez: ─Era uno de los autos favoritos de mi padre…

─ Tu padre se fue hace mucho tiempo también…

─ ¿Y el reloj? ¿El reloj de Walter? ¿Qué has hecho con él?, ¿por qué ya no lo llevas en la muñeca?

─ Siendo muy sincero: se lo cedí a un pobre indigente que pedía caridad, como comprenderás, ¡no podía quedarme de brazos cruzados contemplando tanta injusticia social!

Integra lo miraba inquisitiva, clavando sus azules pupilas en él por encima de sus gafas estrelladas, por último suspiró y volteó hacia otros lados: a mirar la noche, el cielo por el momento despejado, estrellado; las luces de la ciudad; los edificios; los autos que aún transitaban por las avenidas a ambos lados del río; esquifes y botes navegando a su alrededor, uno que otro ferri de pasajeros, convertido en una fiesta flotante, donde los turistas (en su mayoría) bailaban y bebían divertidos; luego volvió a ver de nuevo a Alucard que parecía haber distraído la mirada también. La rubia suspiró entonces, no sabía porque exactamente: si por no formar parte de ese mundo normal y desenfadado que se abría ante sus ojos como un espejismo, porque una noche de esparcimiento cualquiera terminaba convertida en una batalla campal; o por ser ella misma, una Hellsing (la última de hecho) y tener el destino decidido desde antes del nacimiento; o tal vez era por él…

Alucard sintió la mirada y salió de su propios pensamientos donde revoloteaban retazos de todo el día: la persecución, la Conferencia de vampiros; su encuentro con Sixtina; el hallazgo en el club; las palabras exactas de la directora del Colegio que punzaban como espinas; las imágenes de Integra en los brazos del joven Islands; la charla con Sir Hugh: "Integra está prometida con mi hijo Charles", y la sonrisa de triunfo que acompañó esa declaración. "¡Yo no seré lacayo de ese aristócrata petulante y mimado jamás! Prefiero mil veces volverme a encerrar en un sótano, ¡o el fin del averno antes que jurarle lealtad!", pensaba mientras su ceño se fruncía inevitablemente, gesto que fue advertido por Integra: "Está molesto, ¡por supuesto que sí! ¡Debe estarlo! Se ha pasado todo el día despierto, detrás de mí". En algún momento, el vampiro advirtió la mirada: ─ ¿Qué pasa, por qué me miras de esa forma?

─ De verdad debes odiar a mi familia, ¿no? A mi apellido, ¡a mí! ¡Realmente debes hacerlo!

Alucard entrecerró los ojos al escuchar tal pregunta, taimado y expectante preguntó: ─ ¿Por qué lo dices?

─ Por lo que haces, por tu actitud cínica y desvergonzada hacia mi familia…

─ ¿Cuál familia?

─ ¿Ves? A eso me refiero ─ calmada, sin aspavientos ni rastro de agresión, lo cual evitó que Alucard sintiera ganas de tomar una postura sarcástica. Ahora quiso escucharla, prestarle atención, y mirar en sus ojos azules como había visto la primera vez en aquel olvidado y viejo sótano: como si fueran los últimos ojos que fuera a mirar (o que quisiera mirar). Él entonces exhaló, se talló la sien y preguntó poniendo los codos sobre sus rodillas: ─ A ver, tal vez no formulé bien la pregunta, ¿a quién consideras tu familia? ¿Y por qué la molesto?

─ Puedo decir qué haces cosas para molestar a Walter y por lo tanto molestarme a mí…

─Entre Walter y yo hay cuentas pendientes, bien lo sabes…

─Lo sé

─ ¿No crees que hago bastante como para no desintegrarlo en pedazos tan diminutos que no pudieran hallarlo ni con microscopio? ─ la rubia abrió los ojos desmesuradamente- tranquilízate, no lo haré, sólo…sólo me deshago a cuenta gotas, ¡si fuera por mí ya lo habría…!

─ ¿Y por qué no lo haces? ¿Qué te detiene para acabar con él si tanto le aborreces?...

─Si Walter y yo no nos hemos masacrado el uno al otro, es por ti ─Tajante y directo, Integra entonces se quedó sin nada que decir, mirando al vampiro quien pareció notar que el mensaje implícito insinuaba cosas que tal vez hubiera preferido no insinuar ─ Es… es decir, tenemos la misión de protegerte, somos…colegas, trabajamos para un bien en común.

Integra levantó una ceja, pasó saliva y prefirió no insistir en ese punto: ─… ¿entonces debo darte las gracias porque no hayas mandado a la ruina a lo que queda mi casa?

─No seas exagerada, ¿por qué habría de hacerlo? Muy para mi desgracia, para la de Walter y a lo mejor hasta para la tuya, tu Casa es mi casa – la miró levantando una ceja y esbozando una sonrisa de conformidad ─…tu bisabuelo se aseguró de que yo no tuviera otra opción, y aquí estamos: tu fría y lóbrega mansión victoriana es lo más cercano a un hogar para mí, pero además ama, ¡no deberías preocuparte por si tu familia es reducida! En unos años te desposarás y seguirás con el linaje Hellsing, ¿o no? Vas a…procrear más cazadores de monstruos ─ y se encogió de hombros, dejando de mirarla, desviando adrede su atención a una pareja de novios que, alegres por los efectos del alcohol, cantaban y reían en voz alta desde un yate al que en ese momento iban rebasando.

Mientras, la joven rubia había guardado silencio ante las palabras del vampiro: casarse, procrear cazadores, linaje Hellsing, escuchar todas esas palabras juntas le producían vértigo (por no decir que la ponían enferma): "todos esperan eso de mí, ¡absolutamente todos! ¡Hasta él…!".

─ ¿Quiénes son ustedes para decidir mi vida? ¡Yo no pedí nada de esto!

─ No, tienes razón, no lo pediste, pero… ─ buscando un cigarrillo en sus bolsillos ─ maldición quiero un cigarro, ¿tienes uno? ─Integra sacó de su bolso escolar lo que quedaba de una cajetilla, más un encendedor, y se lo entregó al vampiro de manera seca, él se puso uno en los labios y mientras lo encendía seguía hablando ─ no elegiste tu destino, cierto, y creo que tampoco tendrás la opción de elegir ni a tu marido, pero de que te estás haciendo la idea, ¡te estás haciendo a la idea!

Integra hizo rodar los ojos más allá de la molestia: ─ ¡No sé porque perdemos el tiempo hablando tú y yo! No tienes una maldita idea de lo que sucede con eso, ¡Y no pienso darte explicaciones! Si pudiera, ¡ahora mismo me tiraba de cabeza para no tener que estar contigo en este bote!

─Adelante, hazlo y pesca un resfriado o una infección, en esta parte de la ciudad el agua está muy sucia.

Integra lo miró frunciendo la nariz negando con la cabeza sin entender porque casi todas sus conversaciones terminaban así, incluso las intenciones de agradecerle que hubiera hablado a favor de su amigo Robert, quedaron en eso, en intenciones, así que por lo pronto no lo hizo. En ese momento, ella hizo un maquinal movimiento con el pie hacia atrás, debajo del durmiente donde iba sentada, sintió chocar contra el talón una botella de vidrio, se agachó para levantarla y vio que era una de whisky, casi a la mitad, sin pensarlo mucho la miró, la destapó, limpió la boca en su suéter y acto seguido bebió.

─Dame…

─ No.

─ ¡Envidiosa! No importa, ¡ya me he de procurar un poco de "néctar"!

La joven sólo se encogió de hombros, esperó otro poco para dar el siguiente trago.

─ Tampoco se trata de que te la bebas toda, ¡no es agua fresca! Vas a terminar por embriagarte─ con una sonrisa socarrona, divertida. Ver a su ama esparcirse no le molestaba ahora que ese encontraba con él. Pero como no le convidara ni un poco, decidió hacerse de unos tragos para refrescar su garganta, y lo hizo justo al estar pasando enfrente de la Tetera de la reina Victoria, quien a esa hora estaba terminando de cerrar. Sus dueños, los señores Kendwood, se hallaban echando cerrojo a la puerta de la entrada principal, (la cual, como ya se había dicho, estaba de cara al río), cuando el vampiro no lo pensó dos veces y viró la dirección del bote para alcanzar el pequeño muelle mientras levantaba una mano haciendo señas: ─ ¡Ey! ¡ señores!

─ ¡Lord Alucard! ─ dijeron ambos esposos a coro ─ ¡hace mucho tiempo que no lo veíamos por aquí!

─ ¡Lo sé, lo sé! Mis ocupaciones no me lo han permitido, estimados señores, ¡pero el destino me ha traído esta noche hasta aquí! ─decía afable

Integra miraba aquello con extrañeza y cierta curiosidad: ─No, no sabía que les conocías…

─ Definitivamente hay muchas cosas que no sabes de mí.

Minutos después, el rey no muerto "zarpaba" de nuevo, despidiéndose con la mano y dejando atrás el muelle, así como a los señores Kendwood contentos por lograr hacer una venta más: una docena de cervezas, una cajetilla de cigarrillos y una botella de whisky, la cual, el vampiro no tardó en destapar para beber unos tragos al vilo, después resolvió desacelerar el bote y disfrutar mejor del trayecto.

─ ¡Buen licor, calma los nervios! Y apuesto que de buena calidad, pero lo mejor, lo mejor de todo, es que es una botella nueva, ¡limpia! ¡Y no la tuve que compartir con un borracho de ínfima! ─dijo bromista el vampiro al momento que ella estaba a punto de dar otro trago, pero en lugar de eso hizo un gesto de asco y arrojó el Jhonnie Walker al río ante las risas del nosferatu, luego se cruzó de brazos y miró al cielo como si Dios padre le hablara ─ ¿quieres? ─ preguntó él, cogiendo una botella de cerveza fría, quitando la tapa con sus colmillos y ofreciéndosela, ella la miró de reojo, lo pensó poco y luego la aceptó, él sonrío y así siguieron su camino por un rato más, en el que las cervezas y el whisky iban disminuyendo.

No habían avanzado mucho cuando pasaron junto a un pequeño barco de tripulantes al servicio de la ciudad: guarda costas y mecánicos de embarcaciones, sobre todo, quienes habían organizado una borrachera campal en la cubierta, riendo y escuchando música a todo volumen.

I have climbed the highest mountains, I have run through the fields, only to be with you, only to be with you.

─ Yo conozco esa canción… ─ dijo Alucard

─ ¡A mí me gusta esa canción! ─ dando otro trago largo a su cerveza, marcando el compás de la melodía, con las botas sobre la madera del bote.

I have run, I have crawled, I have scaled these city walls, these city walls, only to be with you….

Mientras tanto, en algún otro punto de la ciudad, Lady Blair Hamilton y Lord Ralph Lancaster eran diagnosticados como víctimas de una sobredosis de éxtasis, combinada con grandes cantidades de alcohol, por lo cual habían quedado completamente inconscientes. Los médicos dijeron que pudieron haber muerto si la atención tardaba más en llegar, ahora descansaban conectados a sondas con suero. Al nosocomio habían llegado Sir Irons y al poco rato, los padres de la chica: divorciados, culpándose el uno al otro a gritos, en plena sala de espera, por los resultados de la mala crianza. Luego de haberlos puesto en paz, a ambos se les explico todo y que la joven, así como su compañero, estaban fuera de peligro, para alegría de ambas parejas de padres, y de Catherine quien por fin fue enviada a casa por Sir Irons.

─ But I still…haven't found what I'm looking for…. ─la rubia, tarareando la canción, sin perder el ritmo

A casa, luego de haberse alejado del puente, de Alucard y de todo lo ocurrido ese día, Sixtina anheló retornar a casa. Cuando hubo atravesado el puente, tomó un autobús que la retornó a la calle Baker. Allí entró al Buio sin siquiera abrir la puerta (los transeúntes eran pocos en comparación con los que pasaban de día, además no le interesaba si se daban cuenta que podía atravesar cuerpos sólidos, o no). Una vez dentro, encendió la tenue luz de una lámpara de pantalla, se quedó mirando aquel lugar como si fuera la primera vez que ponía un pie allí: los anaqueles tirados, las botellas esparcidas, las pócimas, artilugios y abalorios desperdigados en todas direcciones por la pelea que horas antes se suscitara entre Alucard y ella: ─ ¡Vlad! ─ pronunció su nombre en voz alta, con la mirada perdida en el retrato al óleo que yacía tirado a unos metros de ella, sobre la duela del suelo. Se acercó a levantarlo sin dejar de mirarlo, suspiró hondo mientras lagrimas se evaporaban de sus ojos, luego volvió a observar todo a su alrededor y supo que, por más que quisiera, ya no podía llamarlo hogar.

─I have kissed honey lips, felt the healing in her finger tips It burned like fire, (I was) burning inside her! ─Integra entre trago y trago de cerveza, mientras Alucard se había recargado cómodamente contra la orilla del bote, bebiendo y fumando, contento, sin dejar de mirar a su ama siendo una muchacha más o menos normal.

─ But I still haven't found what I'm looking for! ─ Los hombres sobre el barco, cantando a todo pulmón, abrazados ─ Integra volteó, ya estaba tan relajada por el alcohol que hizo seña de brindar con ellos, los hombres respondieron amigables, Alucard sólo giró los ojos, divertido.

But I still haven´t found what I'm looking for!….

Así mismo, una hora después de eso, en medio de la oscuridad de su habitación, Charles Islands se veía en medio de sus sueños, convertido en un miembro de la Convención de los doce, con una Integra "domesticada" como su esposa, al mando de Hellsing. Todas sus armas y secretos, a disposición de la fortuna de la familia, ¡y todo era perfecto! Sin embargo, en ese momento se dio cuenta que era un sueño, despertó envuelto en sus mantas, y algo muy íntimo, muy abisal y recóndito en su corazón, le dijo que nunca llegaría a ser más que eso, ¡un sueño!

No así el joven Robert Walsh, cuyo único consuelo era pensar en Margareth, y que cuando terminara el verano, podría marcharse de casa rumbo a la Universidad. Mientras, frente al espejo del baño, curaba las heridas que su padre le había infringido en el rostro. No podía quitarse de la mente a Margareth, a la Universidad, al futuro brillante que seguramente tendría cuando concluyera su carrera, después de todo estaba aceptado en la Universidad de Cambridge para estudiar una ingeniería. Se sonrío. Esa había sido una muy dura batalla ganada a su severo e inflexible padre: "¡no quiero ser militar, papá! ¡Y no lo seré!", se había enfrentado con valor y aplomo. Después de muchas peleas y discusiones, había ganado la batalla porque era un estudiante sobresaliente. "¡No todo podía ser tan malo!", pensaba mientras caminaba a su lecho, mulléndose en él, pensando de nuevo en Margareth y en todo lo que estuvieron haciendo mientras sus amigos se divertían e intoxicaban en el club de la esquina con Baker y Wigmore. "¡Todo irá mucho mejor!" Se durmió pensando, con una sonrisa en los labios, sin tomar en cuenta lo caprichoso y artero que puede llegar a ser el destino.

A vecindarios de allí, Margareth no podía conciliar el sueño al repasar aún en su mente las vivencias de ese día que se había terminado ya. La madrugada la sorprendió con los ojos clavados en el techo, ¡pensando en tantas cosas! Robert incluido. Pero además pensando que pronto se iría de casa, que se convertiría en universitaria, y que, por lo pronto, nadie debía enterarse que desde hacía un par de semanas, había comenzado a ser sexualmente activa, "¡si mi madre se enterara!" Pensaba con espanto, el sólo imaginarlo le producía escalofrío. Sin embargo tenía que pensar a quien pedir ayuda: ¡seguramente le preguntaría a Blair acerca de anticonceptivos! Y pensando en eso logró conciliar el sueño, mirando por último el reloj: eran las dos de la mañana en punto.

Más de dos horas antes, a miles de kilómetros de allí, un hombre, un viejo sirviente se preparaba para volver a casa, y lo hacía un día antes de lo previsto, porque sus menesteres habían terminado con bien y a tiempo, así que no tenía más nada que hacer allí. Así que a esa misma hora, abordaba un avión en el Aeropuerto Internacional de Rio de Janeiro, sin escalas, con dirección a la capital británica.

Y a esa misma hora, ahora muy ajena a todo cuanto pasaba a su alrededor, estaba Integra quien tan sólo se dejaba descansar del ajetreo de todo un día, surcando el Támesis en compañía de su ciervo vampiro.

─You broke the bonds and you loosed the chains, carried the cross of my shame! Oh my shame!… You know I believe it!

Para eso el bote estaba por dejar atrás el barco, los hombres sólo dijeron: ─ ¡Adiós rubia!

I still haven't found what I'm looking for… I still haven't found what I'm looking for…

Integra se encogió de hombros mientras los últimos minutos de la canción se perdían.

─ ¡Bravo, rubia! ─ Alucard, sonriendo antes de dar otro trago a su licor. Integra tan sólo rodo los ojos, y le dio otra botella de cerveza para que la destapara.

─Te vas a embriagar…─en tono de advertencia

─ ¡Gracias por el aviso, "mamá"! ¡Pero no importa! Es viernes….

─Como quieras, ¡pero luego no digas que no te lo advertí!

Se quedó callada un rato, tomó la cajetilla nueva y encendió otro cigarrillo, luego dijo: ─Yo no sé porque me tengo que casar… ─sacando a colación el tema, tal vez como consecuencia de la quinta cerveza ─ ¡Yo no me quiero casar!

─ ¿Ni aunque te lo ordene la reina? ¡Porque te lo va a ordenar!

─ Lo sé ─amodorrada, pasando la palma de su mano por su rostro, haciéndose una coleta descuidada para luego bajar la mirada y clavarla en el suelo del bote ─ ¡el matrimonio por conveniencia apesta más que el voluntario!

─A veces, a veces no: yo me casé por conveniencia... ─ella levantó la mirada ─ y tampoco escogí a mi esposa, sino que lo hicieron mis consejeros y otros políticos, ¡más luego fui feliz! …hasta que a unos malditos turcos hijos de puta se les ocurrió inmiscuir su maldita nariz… ¡entonces todo se fue al carajo! ─encogiéndose de hombros, encendiendo otro cigarrillo y tomando más tragos de whisky, con una sonrisa amarga. Integra lo miro entrecerrando los ojos, preguntándose cómo sería Alucard siendo siendo pareja, o como sería si estuviese enamorado de alguien…Es más, se preguntaba cómo habría sido Alucard cuando aún era humano, y no podía concebir que su despiadado asesino, hubiera sido un esposo devoto alguna vez. Entonces prefirió dejar de pensar en eso, así que prosiguió:

─ ¡Si me obligan a casarme no podría ser feliz! Por eso es que no quiero, más luego pienso ─le miró aturdida, sintiéndose ya, realmente ebria al haber terminado al vilo la cerveza─ ¿quién podría ser una pareja para mí? ¿Quién por voluntad propia podría quererme?

─ No lo sé ─ respondió él, fingiendo estar analizando al tiempo de darle otro trago a su botella y otra fumada a su cigarrillo ─ ¿Jack el destripador?

Integra se quedó callada, pero lejos de molestarse, enseguida se sonrió: ─ O Freddie Krueger ─otro trago de cerveza

─ ¡Jason Vorhees! ─riendo al verla de buen humor.

─ Pennywise ─ riendo también, divertida

─ Michael Myers…

─ ¡Pinhead! ─animada

─Mejor Hannibal Lecter ─un sorbo a su whisky y una mirada furtiva

─ O alíen…─otro trago de cerveza, otra sonrisa

─ ¡El depredador!

─ ¡Un licántropo! ─ divertida, riendo como si estuvieran en un show de comedia.

─ ¿En ese caso por qué no mejor un vampiro?

Cuando escuchó eso se quedó callada, lo miró más intensamente: sus labios entre abiertos, sus pupilas brillando y sus mejillas rojas, bermellón como dos manzanas maduras. Él se quedó sin saber que hacer o decir, sus pupilas encendidas chocaron con las de ella sin filtros ni disimulos, luego de esos segundos de turbación: ─Ama, yo no…

¡Boong, bong, bong…! El Big Ben lo interrumpió ante sus ojos. Ella alzó la mirada también para contemplar la caratula majestuosa del gran reloj custodiando al Palacio del parlamento, en todo su esplendor, alumbrado con luces doradas, recortado impresionante como siempre en contraste con el lienzo oscuro de la media noche, como se lo indicaron las enormes manecillas y las campanadas. Alucard no supo por qué, pero entonces él fue el que suspiró. Conforme el bote y las campanadas fueron pasando hasta completar doce, Integra exhaló, luego dijo cerrando los ojos: ─ ¡Se acabó! ¡Por fin se acabó este jodido viernes!

Y ambos se quedaron mirando el palacio de Westminster alejarse poco a poco a medida que el bote avanzaba hacia su destino: ─Ya no falta mucho para llegar a nuestro muelle ─ dijo Alucard, ella sólo asintió terminando de beber su cerveza, comenzando otra que acompañaría con su último cigarrillo. Fumó y bebió con algo de prisa, como si quisiera callar voces con alcohol. Para cuando llegaron al muelle que constituía el final de su ruta, Alucard amarró el bote antes de bajar, ayudar a su ama a poner un pie en "tierra firme" y sujetarla porque estuvo a punto de tropezar.

─ ¡Cuidado! ─Tomándola por el tórax ─ ¡Ahora estás muy alcoholizada!

Ella, por toda contestación, se volvió a verlo, lo miró como si nunca lo hubiera visto, luego negó con la cabeza y trató de caminar sin mucho éxito pues fue a quedar de rodillas contra las tablas del muelle. Alucard hizo girar los ojos, abandonando las botellas vacías y lo que quedaba de whisky, recogió el bolso escolar, se lo hecho al hombro, y fue a ayudar a su ama a ponerse en pie.

─Andando, Integra, ¡que aún nos queda un trecho para llegar a casa! ─ pasando el brazo de ella en su tórax, y el suyo alrededor de su estrecha cintura, con lo cual la ayudaba a andar. Ella se quedó callada, su silencio escondía su embriaguez que la hacía sentirse transportada a un lugar etéreo donde sus pies no sentían el pavimento bajo sus botas y sólo quiso recargar su mejilla en el hombro de su ciervo, y así, abrazados, echaron a andar por la calle casi desierta.

-ooOoo-

Anduvieron durante algunos minutos, desde esa, la media noche londinense, hasta una estación de trenes que quedaba a unas calles.

Prácticamente vacía, fantasmalmente silenciosa, perturbadoramente quieta ─ como si ellos dos fueran los últimos seres con vida en toda la ciudad, después de un apocalipsis zombi─ entraron a las instalaciones. Alucard compró un par de boletos a un taquillero amodorrado y mal humorado que tomó los peniques sin contarlos y despachó con indiferencia los boletos, todo sin despegar la vista de una novela policiaca que leía con inercia.

El vampiro y su ama luego avanzaron por los solitarios, callados pasillos donde sólo el eco de sus pasos resonó hasta pasar el torniquete, hallándose con andenes apenas transitados, (de no ser por alguno que otro pasajero nocturno, parejas desenfadas y jóvenes de vuelta o en pos de alguna parranda).

Minutos más tarde abordaron un tren amarillento, viejo y triste que los acercaría el último trecho hasta Hellsing manor. Tomaron uno de los tantos asientos vacíos, tapizados en un feo vinil rojo vino, enfilados de espaldas a las ventanillas por donde, al ascender vías altas, se contemplaba toda la ciudad iluminada, rutilante y taciturna. Integra hacía rato que había perdido la consciencia, dejando de balbucear preguntas tercas como: "¿Ya llegamos? ¿A qué horas son? ¿Ya amaneció?", ahora dormía tranquila y profundamente sobre el pecho del vampiro, quien la abrazaba por los hombros. Alucard miró a ambos extremos del tren, donde su única y raquítica compañía eran personas sentadas muy alejadas de las otras, quienes dormitaban, leían o iban demasiado ensimismadas en sus pensamientos para notar a una pareja cualquiera: un hombre joven, bien parecido y alto, abrazando a una colegiala quien dormía profundamente. El rey no muerto la observó un momento suspirar en medio de sus sueños como si el mundo no le debiera nada y viceversa. Con cuidado retiró algunos cabellos de su rostro y las gafas a medio romper: "No debes usar estas, ¡tendrás que comprarte otras!" Pensó al ver las micas estrelladas. Encogiéndose de hombros abrió la bolsa de libros, enseguida vio el estuche, guardó allí las gafas y al devolverlo, observó el contenido: la cajetilla vacía; un encendedor; una caja de lápices abollada; gomas de mascar envueltas en pedazos de hojas de cuaderno; una paleta de caramelo a medio masticar guardada en su envoltura original; hojas usadas echas bola; libros y cuadernos desparramados, "decorados" con calcomanías de diversa índole (personajes de dibujos animados, de películas y series, logos de bandas de rock, y rostros de celebridades); un cilindro para agua vacío; un toca cintas portátil y unos audífonos muy gastados; unas cajas con cintas de música: Pearl Jam, Guns and roses, Areosmith, Nirvana… De repente reparó en aquella del bebe desnudo nadando detrás del dólar, recordando de súbito que esa cinta se había quedado en el reproductor del Mercedes, y por lo tanto estaba perdida: "tendré que comprarle otra, al parecer era su favorita y se enfadará cuando no la halle". Entonces él sonrió al pensar algo que de tan obvio no se pensaba a menudo: la ama, la cazadora temeraria, mortífera e implacable que tenía en los brazos aún era una niña, una que dormía plácidamente sobre su pecho, y quien sabe por qué (fue algo que no se explicó en ese momento), tuvo el impulso de acariciar su mejilla con el dorso de la mano, impulso que cumplió sin mucho reparo, mirándola un rato: sus mejillas coloreadas por efecto del alcohol, sus pestañas largas, su rostro bello y lozano, su apacible y aparente estado indefenso, ¡qué hasta deseó que siempre estuviera alcoholizada para no tener que lidiar con su lado salvaje nunca más! Cerró entonces los ojos y recargó su mejilla sobre la rubia cabeza de ella.

En ese momento, el tren paró en una estación donde subió un joven extraño, portando un reproductor de música que dejaba escuchar una vieja canción: No more lonely nights (Never be another), no more lonely nights, you're my guiding light, ¡day or night I'm always there!… En ese momento, con la canción sonando a lo largo del vagón, casi le venció el sueño, más en medio de las notas musicales y sus pensamientos difusos, el trepidante sonido de un trueno en lo alto del cielo sacó al vampiro de su somnolencia. Abrió los ojos de repente, vio las luces del tren parpadear y la vio a ella también, sentada frente a él. La niña pálida vestida a la usanza victoriana los estaba observando y le sonrió maquinalmente, con un tenebroso halo de satisfacción maliciosa, sonrisa que fue contestada por el vampiro de la misma forma, sin ápice de temor o desconcierto. En ese instante, gruesas gotas de lluvia y otro trueno cayeron, la aparición se esfumó y Alucard quedó sumido en la intriga, al tiempo que se aferraba al tibio aliento de su ama sobre su pecho….

And I won't go away until you tell me so, no, I'll never go away, no more lonely nights, no, no...

Canciones. Links sugeridos. Aconsejo escucharlas cuando lo marca el relato, están subtituladas al español (ya saben, copien el link y borren los espacios) ;):

I still haven't found what I'm looking for- u2 .www. youtube watch?v = yC-sEfplvCE

No more lonely nights- Paul McArtney: www .youtube watch? v=4GgACQpBYDo

Ahora sí, las REVIEWS (voy a contestarlas así porque creo que es más práctico, ahora no recuerdo a quien le contesté In box, es que tengo la cabeza revuelta ultimamente)

Palomixta : Hola! Gracias por seguir mi historia, espero que pueda ser capaz de seguir entreteniendote, y espero que también te diviertas con este capitulo.

okashira janet: Recuerdo que te envíe un in box, y para colmo te confundí con otra persona! LOOOL. Bueno, disculpa mi error, es que son varias las fan fiquers que me leían y tu nick me remitió a otro, te pido me disculpes ^^U. Es bueno tenerte leyendo de nuevo, y pues sí, Alucard siempre aguanta como los valientes porque no puede hacer otra cosa, jeje

Iracema Palomo. Hola chica! Pues sí, no hay venganza más británica que esa, verdad? XD Y sobre los celos, qué sería de una historia de romance sin ellos? Sobre Sixtina...bueno, mejor no te cuento! Pero no, no hará nada marysuesco _.

Hola Guest (je), si eres otro lector que retornó, te doy la bienvenida de nuevo, y agradezco que me hayas dejado review. Sí, la musa volvió a mi, y está vez creo que se quedará hasta que el fic termine. Qué bueno que te haya gustado la persecución porque tuve que planificarla antes de escribirla y eso ^^...sobre lo que pasara entre nuestra querida pareja, bueno, no te spoileo, mejor sigue leuendo =D

Hola, muchas gracias por leer el episodio y gracias por review! Me gusta que te guste como desarrollo a los personajes.

abrilius Hola, me gustan tus reviwes porque me comentas acerca de los personajes y lo que ocurre con ellos, y te agradezco por ellas. Sí, el chiste de la plaza de Trafalgar es porque uno se imagina como debió haber sido la vida sexual de un hombre como Alucard, y bueeeno! XD Tienes razón, 500 años no son poca cosa! Y sobre los celos de Alucard, recuerda que la directora del colegio le llenó la cabeza de humo a Alucard, entonces trae rencor atravesado XD. Charles es astuto y artero, hay que esperar para ver que pasará con él porque no tiene amigos, los chicos en verdad no son sus amigos, sólo se quiere a él mismo y le interesa la pose, nada más!

Sobre los titulos, pues Lady es a lord, lo que Dame es a Sir, en esa equivalencia ;-)

Gracias a todos por leer, nos leemos luego! =)