Disclaimer: Estos personajes le pertenecen a Hiro Mashima
|| ¡Hola! acá les dejo esto, espero que les guste, ahorita anda media onda drama pero ya habrá humor y romaaaaance~~~~
Trabajo
El sol entraba agreste por las ventanas del salón dónde tomaban la clase de administración, Juvia sentía que iba a morir quemada porque dónde ella se sentaba daba más fuerte debido al vidrio. El profesor parecía disfrutar ver a sus alumnos sufrir mientras él estaba sentado al frente, esperando que resolvieran un plan de negocios, tenían que inventar sus propias empresas y desarrollar todo un proyecto como si fuesen realmente a montarlo. Obviamente el proyecto era para todo el semestre y las clases se limitaban a preguntas y respuestas sobre dudas que se generaran en el lapso. Juvia levantó la mano, el profesor le hizo una seña para que se acercara. De inmediato la peliazul lo hizo. — Laxus-sensei… ¿Le parecería demasiado inoportuno si me voy hoy? Es que es mi primer día de trabajo y olvidé el uniforme, así que tendré que ir a casa… — El profesor se puso en pie, era alto, andaba probablemente en sus 27 años, tenía una curiosa cicatriz y era un hombre muy grande, de cuerpo atlético, el cuerpo ideal para cualquier mujer y con el que varias alumnas fantaseaban. Cruzó el hombre los brazos a la altura de su pecho. — Loxar. —La peliazul sintió que el corazón se le salía del pecho pues la mirada penetrante del caballero le dio miedo. — Vete. Quiero un adelanto de tu trabajo para el siguiente lunes. — Juvia sintió que el alma le regresó al cuerpo. — Gracias, Laxus-sensei. — En esa clase iba Gray y Gajeel con ella, era dónde tenían ese proyecto de los tres. Regresó a su lugar y recogió todas sus pertenencias, el lazo que creó con Gajeel era tan fuerte en poco tiempo, que él imaginó que algo había olvidado por esos nervios eternos que tenía. — ¿Por qué te vas? — Inquirió Gray. — ¿Pretendes dejarnos el trabajo solo a nosotros? — El de piel bronceada se enojó, lanzó una mirada agresiva al azabache, pero antes de decir algo Juvia lo interrumpió. — No, Gray-san. Haré mi parte del trabajo en casa. — Estaba luchando contra su impulso de llorar, Juvia ya no estaba sola, no necesitaba eso. Gray se sorprendió aún sin haber obtenido una respuesta clara de porque la partida de la muchacha. — Hasta luego, Gajeel-kun, Gray-san. — Juvia sintió un nudo en la garganta. — Eres un idiota, Fullbuster. Te lo dijo ayer, nos lo dijo a todos, es su primer día de trabajo y por los nervios seguramente olvidó algo. — Gray tenía el ceño fruncido. — No recuerdo nada de eso. —Gajeel estaba enojado, pero, sintió la mirada del profesor Laxus Dreyar. Y regresaron la mirada a dónde debía, sobre el proyecto. De repente Gajeel oyó a Gray susurrar algo, pero no estaba seguro. — ¿Qué dices? — El azabache rodó los ojos. — Que sí te gusta Juvia. —Guardó silencio un momento. — Juvia es hermosa, Gray. Pero no, no me gusta, además yo tengo novia. — El gesto de sorpresa en el rostro de Gray era increíble. Gajeel continuó. — No es necesario que te guste alguien para desear proteger a esa persona. Juvia se ha convertido en una buena amiga. — Por la mente del otro muchacho pasaron muchas cosas, muchas, tantas como pensar que Juvia le reveló a Gajeel que no era primos, pero no dijo más.
{Juvia}
El tren ligero era bastante rápido, lo suficiente para que con todo y todo, llegara a tiempo al trabajo, se sintió algo ofendida por lo de Gray-sama, ella no esperaba que fuera tan poco considerado acerca de ella y sus nuevas obligaciones, pero a pesar de eso iba a dar su mejor sonrisa. Por más imposible que eso sonase al andar en traje de baño. Mirajane estaba esperando a la peliazul para ayudarle a vestirse, el conjunto en tono azul como su cabello resaltaba bastante la palidez de Juvia, pero se le veía hermoso, tenía curvas bien definidas, además que el cuerpo de Juvia era bastante mejor, solo que normalmente no se le notaba por la ropa tan de mujer mayor que usaba. Mirajane lucía sorprendida. — ¡Ara! ¡Juvia-chan! Luces hermosa. — El sonrojo de la peliazul resaltó, luego le presentó a los delfines y empezaron con el entrenamiento, el cabello de Juvia se veía mucho más largo cuando estaba mojado, y sobre todo lucía tan hermosa y natural como una sirena.
Se adaptó rápido, al igual de rápido que pasaron los días, además de ella el turno de la tarde lo hacían dos chicas más, pero, ya habían terminado la universidad y regresarían a sus lugares de origen, Mirajane recurrió a Juvia para pedirle reclutar gente, dos chicas, ella pensó en Cana y Lucy. Eran buenas muchachas y quizá así podrían conocerse mejor. Igualmente las otras dos se quedarían dos semanas más para entrenar a las nuevas. — Pareces una sirena, Juvia-chan. — Juvia se sentía feliz de que reconocieran su trabajo. — Es por lo que me han enseñado Maya-san y Ayame-san. — La albina negó. — Tienes un talento especial con el agua, pronto podrás manejar la parte principal del show, me siento orgullosa. —La pálida muchacha se mordió el labio inferior para no lloriquear de felicidad. Fue ahí donde recibió su primera paga mensual, era bastante dinero o al menos parecía un elíxir para no pedirles a sus papás, había sobrevivido sin pedirles ni un yen, por más que su mamá le preguntara sino necesitaba nada, todo el primer mes lo pasó así y con sus ahorros previos ayudó a Gray con la comida y otros gastos, él despilfarraba bastante, ella era ahorrativa.
Era hora de ir a casa, pensó en ir a las compras al día siguiente luego de la escuela, ya que era su día libre, de paso platicaría con Cana y Lucy, a ver si les interesaba emplearse a medio tiempo, estaba feliz y cansada, solo quería llegar a casa y dormir muchas horas, muchas. Tomó el tren y al bajarse caminó un poco, solo un poco pues se topó con la panadería dónde vendían unas mini pizzas que vio a Gray comprar varias veces, quiso dar un lujo para ella comprando y llevarle también a él, pero para su sorpresa él ya estaba ahí, junto a Lisanna, esperando turno en unas bancas que estaban, Juvia ya se iba, pero oyó a la joven hablarle a SU Gray. — Por favor… No tardaremos mucho, anda. — El muchacho se veía medio aburrido. — Lisanna, Juvia llegará en cualquier momento y sería incómodo para ella vernos así… Sí quieres hacer algo que sea en la recámara y no en la mesa. — La albina lo soltó de la mano. — Ojalá ya se largue de tu casa. — No esperó oír lo que Gray tendría que decir, salió de ahí y se fue directo a la casa, casi seguía oyendo como las últimas palabras de Lisanna se perdían en el bullicio del lugar. Era verdad, nunca le tocó ver a su amor platónico en una mala situación en su casa, pero no podía evitar pensar que ella era una molestia en su vida, ¿para qué quería vivir solo si ni siquiera podía estar con su novia? Novia La palabra resonaba en la cabeza de Juvia, sentía su corazón estremecer. Claro, Lisanna era su novia, Juvia era solo la "prima pobre que no tiene dónde vivir", de verdad que era la primera vez que se sentía tan miserable. Con lo de su trabajo podría rentar algo y dejar depósito, pero no le alcanzaría para aportar en comida y demás, realmente pensó en vender su laptop y celular, pero era algo que necesitaba, tanto en la escuela como para mantenerse en contacto con su familia, ah, como extrañaba Juvia los brazos de su mamá. Se acostó un rato pero no podía dormir, ver el techo no era opción, leer tampoco, no podría concentrarse, Gray volvió luego de un par de horas. Al oír la puerta decidió salir de su recámara y bajar antes de que él subiera a dormir, lo vio bebiendo leche directo del empaque. — Oh… Juvia. — Ella de verdad deseaba no quebrarse frente a él. — Gray-san. — Hasta él mismo se sintió raro oyendo como le habló, en la intimidad seguía siendo Gray-sama por más que él se lo prohibiera. — Quería decirle que… Empezaré a llegar a las diez de la noche, he estado trabajando hasta las seis pero ya no será así. — Él se preocupó. — Son muchas horas, deberías descansar más, Juvia. — De verdad… Pudo resistir el impulso de llorar, aunque el sonrojo ya estaba en sus mejillas y la ira en sus ojos. — Puedo cuidarme sola, Gray-san, gracias por el consejo, pero soy consciente de que no puedo vivir aquí para siempre. — El azabache sintió un nudo en la garganta, como si la conversación con Lisanna pudo haber sido escuchada por ella, luego desechó la idea. — No, Juvia, puedes estar aquí hasta que tus padres autoricen que te vayas a otro lado, somos amigos de la infancia, ¿no? — Una lágrima finalmente salió, luego otra y otra. — Gracias, solo quería decirle lo del tiempo. — Y corrió, porque su único refugio era ese peluche llamado Gray, se abrazó a él y durmió. La mañana llegó y Juvia no se levantó, no fue a clases, él no la vio, pensó que se había adelantado y se marchó.
Pasó toda la mañana recostada, dieron las dos de la tarde, las tres… Y a las cuatro alguien llamó a la puerta. Juvia imaginó que Gray olvidó sus llaves, así que bajó a abrir, a su sorpresa era Lucy. — Oh, Lucy-san ¿Qué pasa? — La rubia parecía preocupada. — Pues… No fuiste a clases y hoy teníamos que exponer con Erza-sensei. — Juvia se puso más pálida de lo usual. — Arruiné el equipo, ¿no? — Ahora sí, lloró, lloró a corazón abierto, estaba triste, pero más triste ahora. Si era así no podría conseguir una beca ¿por qué no recordó eso? Pero no dejó hablar a Lucy. — Lucy-san perdóname… . — La rubia entendió de inmediato que algo estaba pasando con ella, la abrazó. Nunca tuvo una amiga antes, ni Lucy lo era aún, pero, se sintió bien, calmaba un poco la impotencia que ahora sentía. — Hablé con Erza-sensei, le conté una mentira… Pero estoy segura que se dio cuenta y a pesar de eso quiere que vayamos a su casa a las siete a exponer frente a ella y Jellal-sensei, Cana estará ahí, yo vine a ponernos de acuerdo, sino te molesta puedo llamar a Cana y decir que venga a estudiar. — Luego recordó la promesa que le hizo a Gray de llegar a las diez a diario. — ¿No puede ser en casa de alguien más? — Preguntó la peliazul entre sollozos. Lucy asintió y Juvia tomó sus cosas, iban a casa de la rubia, quién de camino llamó a la castaña para que las alcanzara.
