Capitulo 3: "Castigo"
Unas suaves manos se deslizaban por su cuerpo mientras unos labios ansioso y cálidos recorrían la sensible piel de su cuello arrancándole gemidos de placer, un brillante cabello rubio casi blanco se enredaba en sus manos, mientras se sujetaba a su amante acercándolo más y más a su cuerpo. Cuando sus labios se juntaron con los de su misterioso amante sintió como un chispazo le recorría la espalda y el sabor de los labios del otro lo catapultaba al cielo…abrió los ojos para ver al causante de tales sensaciones y los ojos grises de Draco Malfoy le devolvían la mirada oscurecidos de placer…
Se sentó de golpe en la cama cuando el rostro de Malfoy apareció en su mente, abrió los ojos y un dolor punzante en su pecho le recordó donde estaba. Miro alrededor confundido y encontró a Madame Pomfrey mirándolo preocupada.
-Se encuentra bien Sr. Potter?- dijo acercándose a él para examinarlo.
-Eeh…sí…sí…estoy bien…solo tuve un mal sueño-Se acomodo mejor en la cama y permitió que la enfermera se ocupara de sus vendajes.
-Me alegra que se encuentre mejor…aunque esperaba no tener que verlo mas por aquí a causa de "estos eventos"-le reprocho echando una mirada rápida a Draco que aun dormía.
-Le aseguro que a mi tampoco me agrada regresar aquí por eso- desvió la mirada avergonzado y su rabia contra Draco regreso, después de todo había sido por culpa suya.
-El profesor D'Agremont y la Profesora McGonagall vendrán en un minuto a hablar con ustedes sobre su castigo-con un movimiento de varita aplico una pomada sobre sus ya casi inexistentes cortes y se dirigió a despertar a Malfoy.- Señor Malfoy despierte!-lo sacudió suavemente logrando que el chico diera un respingo y se sentara rápidamente en la cama.
-Que sucedió?-dijo agitado y confundido. A Harry le pareció graciosa la forma en que se incorporo, despeinado y mirando alrededor, no pudo evitar que una sonrisa escapara de sus labios aplacando un poco su enojo.
-No ha sucedido nada Sr. Malfoy, solo necesito examinarlo antes de, como le decía al Sr. Potter, vengan sus profesores a hablar con ustedes sobre este incidente-agito su varita frente a la cara de Malfoy y de la nariz ya reparada de este comenzó a salir un vapor azul. Harry que observaba la escena desde su cama no pudo evitar dejar escapar una risa, la imagen de Draco sacando vapor por su nariz le recordó la imagen de un dragón enojado, algo que no estaba muy lejos de la realidad ya que al escucharlo reír el rubio le dirigió una mirada venenosa.
-Su nariz esta completamente recuperada, puede que sienta algunas molestias por unos días pero nada de cuidado- agito nuevamente la varita y el vapor desapareció-pueden vestirse mientras esperan a sus profesores, estaré en mi despacho por si necesitan algo.- Ah! y Señor Potter, deberá llevarse ese frasco que esta en su velador, para las cicatrices, aplíquelo por la noche durante 3 días…con eso debería bastar.-
-Gracias Madame- dijo mientras se incorporaba y buscaba su ropa.
Se vistieron en silencio, lanzándose miradas de reojo, se sentía nervioso al quitarse el pijama y quedar semi desnudo frente a Malfoy, pero lo hizo lo mas rápidamente que pudo, sin dejar de observarlo, no sabia si lo hacia a propósito, pero el rubio era realmente lento para vestirse, no era que le causara molestia, pero notaba como el rubor cubría sus mejillas, recordando su sueño, al ver su pálida piel, solo cubierta con un bóxer oscuro mientras subía sus pantalones arrastrándolo por la curva del trasero y lo abotonaba. Sus ojos se perdieron en el torso desnudo y formado, Malfoy no era precisamente musculoso, pero sus formas se marcaban en los lugares precisos, su clavícula, la curva de su cuello…
-Te gusta lo que vez Potter?, no creo que tengas mucho que mirar en ese cuartucho tuyo en la torre de Gryffindor-soltó el rubio con sorna, sacando a Harry de su ensueño. Sabía que no debía picar al moreno, no si quería conseguir su objetivo, pero a veces las malas costumbres eran difíciles de olvidar.
-Piérdete Malfoy- trato de no sonar sorprendido, aunque sabia que su sobresalto lo había delatado, se había quedado pegado mirando el cuerpo de Malfoy y el rubio lo había descubierto.
-Tus ojos no parecían querer que me perdiera hace un momento…O me equivoco?-una sonrisa ladina se formo en sus labios y se volteo para seguir vistiéndose y evitar la pelea.
-Escúchame bien Malfoy ya est…-comenzó Harry.
-Buenos días Señores- interrumpió la voz de la Profesora McGonagall. Avanzaba hacia ellos en compañía del Profesor D'Agremont que los miraba con una ceja levantada.
-Buenos días Profesora-respondieron al unísono.
-Me alegra que ya estén totalmente recuperados, vamos a ir directo al grano ya que creo que todos tenemos cosas que hacer. No pediremos explicaciones sobre su deplorable comportamiento, pero evidentemente ambos recibirán un castigo y espero que reflexionen sobre su actitud y la forma en la que solucionan sus diferencias.-hablo de forma severa, mirándolos directamente- ya que su aula ha sido la más perjudicada hemos convenido que el profesor D'Agremont será el encargado de informarles sobre su castigo. No le quitaremos puntos a sus casas, ya que no consideramos que sea justo perjudicar a sus compañeros a causa de sus peleas infantiles.- Harry y Draco bajaron la cabeza avergonzados esperando su sentencia.
-Como dijo anteriormente la Profesora McGonagall y considerando los destrozos causados en mi salón de clases-hablo el profesor calmadamente paseándose frente a ellos- ambos se encargaran de reponer todas las pociones que fueron destruidas, sin importar el tiempo que les tome-les lanzo una mirada de suficiencia al ver sus rostros descompuestos- tal vez pasar un poco de tiempo extra juntos les ayude a "congeniar mejor" – les guiño un ojo y se dirigió a la salida-los espero en mi aula a las 8 para darles las instrucciones correspondientes.- Ambos profesores salieron dejándolos ahí plantados con cara de fastidio.
Maravilloso, simplemente perfecto…tendría que pasar todas sus tardes preparando pociones con Malfoy, no podía imaginar un castigo más maravilloso y considerando el número de frascos que se habían roto estaría todas sus tardes de aquí a la eternidad. Tomo su varita de la mesita de noche con fastidio y se dirigió a la puerta a paso firme sin mirar a Malfoy cuando su voz lo detuvo.
-Potter espera…-el rubio se dirigía hacia el rápidamente.
-Que quieres…-más por inercia que por otra cosa levanto su varita y apunto a Draco.
-Olvidaste…ya sabes…-levanto el frasco acercándoselo a Harry y se detuvo al ver la varita levantada.
-Oh…este…-levanto la mano para tomar el frasco y sintió como una corriente eléctrica lo recorría al rozar la piel de los dedos del rubio. Encontró los ojos de Draco y se perdió en sus iris grises por un segundo- Gracias - murmuro y se volteo rompiendo el contacto.
-No hay de que…-murmuro Draco, con la misma sensación de electricidad recorriéndolo.
