Capitulo 3 Peleando con el fuego

No soy la mejor compañía que alguien deseara ahora. Todo este asunto de Snape me tiene fuera de balance y no sé cómo actuar referente a ello. Por Merlín, estos dos días han sido una montaña rusa y solo imaginar que me quedan por delante meses de esto me hace sentir que voy a estallar en mil pedazos. Me urge hablar con Ginny y decirle todo esto. Me apresuro para llegar a la sala común, rogando que Gin esté allí. Para mi buena fortuna, así es; está sentada en uno de los sofás platicando con Harry y Ron. Parece enojada y se ve muy cansada. Claro, se me olvidaba que ella también tenía detención hoy.

—Hola, chicos —los saludo acercándome. Ellos me responden el saludo y Ginny me mira traviesamente y sonríe de forma pícara.

—¿Terminaste tan pronto? —el tono de Harry es de incredulidad. Por lo general, sus detenciones con Snape siempre duran más de cuatro horas y no regresa hasta pasada la medianoche.

—Tengo que regresar mañana —intento decir con fastidio y pesar. Me tiro en el sillón y resoplo—. ¿Cómo te fue a ti, Ginny? —le pregunto.

—Filch me puso a limpiar trofeos. Me dejó salir temprano porque Peeves llenó el segundo piso de moco de murciélago.

—¡Vaya suerte! —exclama Ron.

—Por un momento pensé que me pondría a limpiar el desastre de Peeves.

—¿Qué hay de ti, Mione? Aún no nos dices por qué estás en detención con ese murciélago —dice Ron—. ¿Qué le hiciste?

—Existir —comento—. Me mencionó algo sobre ser una insufrible sabelotodo y me castigó —les explico vagamente.

—Ya sabes cómo es ese peligrasiento, siempre trata de hacernos la vida imposible —masculla Ron.

—Saben, me gustaría quedarme y quejarme de Snape con ustedes, pero estoy muy cansada. Me voy a dormir —les comento levantándome del mullido sillón. No voy ni a medio camino de las escaleras cuando Ginny me da alcance.

—¿Qué pasó? ¿Te dijo algo de anoche? ¿Te besó? Si no te besó y te declaró su amor, lo voy a matar. Vamos, dime algo —me pide susurrando.

—Aquí no —contesto viendo a Harry y Ron. Ambos nos miran inquisitivamente. Ginny apresura el paso dejándolos atrás.

—¿Y bien? —me pregunta sentándose en mi cama.

—Me odia, Ginny —le digo llevándome las manos a la cara.

—¿Cómo que te odia?

—Pues eso, ¿qué más podría sentir ese hombre por mí? Jamás en la vida me ha dado alguna razón para ilusionarme así, y lo dejó en claro esta noche. Siente que me burlé de él y va a buscar venganza —termino de contarle a Ginny todo lo pasado en detención, esa advertencia, amenaza, promesa que me dijo y la cual está retumbando en mi cabeza desde hace media hora.

—Di algo, por favor —le pido. No puedo seguir torturándome así; necesito algo de ánimo.

—¡Oh, Hermione! ¿Es que no lo ves? —me pregunta sonriendo. Los ojos le brillan y sé lo que sigue, alguna teoría loca que solo a ella se le puede ocurrir.

—¿No veo qué?

—Te estaba provocando —me dice tranquilamente. En serio, a veces pienso que Ginny está un poco loca y sus palabras poco a poco me lo confirman.

—No me veas así. Tú misma lo dijiste: no te quitó los ojos de encima y luego cómo se acercó a ti, y ¡santo cielo! Sus palabras. Yo podría ver más una promesa que alguna amenaza.

—Ginny, si estamos hablando del mismo Snape, ¿verdad? —le pregunto. Ella se alza de hombros y asiente.

—Del mismo profesor que nos odia por el simple hecho de ser de Gryffindor, que me considera una insoportable sabelotodo. De ese Severus Snape hablamos.

—Hablamos del Severus Snape que te acorraló antes de entrar a la sala común, del mismo que se acercó a ti para ponerte nerviosa hoy en su detención donde estaban solos —recalca emocionada. Y de plano, la perdimos—. Solos, Hermione, él te tocó.

—Puso su mano en mi hombro —le aclaro—. Además, es lo más disparatado que he escuchado. —La pelirroja me mira y pone los ojos en blanco.

—¿Por qué? ¿Qué te dice que no le gustas? Vamos, Hermione, el hombre no es de palo. Seguro que tu declaración de anoche le provocó algo.

—Náuseas, desprecio, quizá risa.

—No, nada de eso. Eres una chica linda; apuesto a que le agradó tu confesión. Por Merlín, ¿qué tan seguido una sexy alumna va y se le declara?

Ok, Ginny me acaba de perder con lo de sexy. Lo último que Snape pensaría de mí es que soy sexy. Aunque, por un momento, me quedo pensando y esas dos simples palabras me matan: "Yo podría". ¿Podría qué?

¿Acaso el temible profesor Severus Snape podría sobrepasar los límites, dejarse llevar lo suficiente para poder quemarse y arder? Sonaba tan sensual, tan oscuro, tan lleno de promesas, de deseo y desafíos. Quizá, por un momento, Ginny tenga razón.

—Podrías entrar en su juego. Piénsalo, así le demostrarás que hablas en serio. No dejes que él lleve el control de todo. Tú puedes ir a tu ritmo y verá que no se está metiendo con ninguna niña tonta.

—A ver si te entiendo, ¿tú me estás sugiriendo seducir a mi profesor de Pociones?

—¿Quiere jugar con fuego? Haz que se consuma, arde con él.

—Jamás debimos hacer esa reunión. Ve lo que salió de ahí. Si esto trasciende, podrían despedirlo. No está permitido salir con un profesor.

—¿Y quién va a hablar? Las chicas solo saben que te gusta. Vamos, ni siquiera saben qué. Si hablaste con él, y yo jamás traicionaría tu confianza. Me conoces.

—Lo pensaré.

—No te tardes, podrían ganártelo. —Le lanzo la más oscura y fiera mirada que tengo al escucharla—. Era una broma. Descansa, mañana hay práctica y sí debes de ir —agrega Ginny tal vez anticipándose a mi queja.

—Es quidditch.

—Es para el juego de la siguiente semana y no puedes faltar. Hoy no fuiste con nosotros a Hogsmeade y si faltas mañana... Bueno, no creo que quieras a Harry o Ron investigando tus horarios o siguiéndote.

—¿A qué hora es la práctica?

—A las 3. No llegues tarde —me advierte Ginny. Se levanta y sale tan feliz de mi habitación.

Me dejo caer en mi cama. No lo negaré, la idea de Ginny es bastante tentadora. "Sería tan imprudente", me digo imaginando las probables consecuencias de dejarme llevar por mis deseos. "¿Y cuáles son tus deseos, Hermione?" me pregunta una voz en mi cabeza. Siento que viajo por un inmenso mar sin un rumbo fijo.

Por un lado, estaba la atracción magnética que sentía hacia Snape. Su mirada penetrante, su inteligencia aguda, todo en él me intrigaba de una manera que no podía ignorar. Pero, por otro lado, estaba la voz de la razón que me recordaba por qué debería mantenerme alejada de cualquier idea descabellada.

Repasé mentalmente las reglas de Hogwarts, la ética de una relación profesor-alumna y las posibles consecuencias de seguir por ese camino. ¿Realmente quería arriesgar mi futuro académico y mi reputación por una fantasía fugaz?

Sin embargo, la idea seguía tentándome, susurrándome promesas de emoción y pasión prohibida. ¿Qué tan lejos estaba dispuesta a llegar por esa experiencia? ¿Y qué pasaría si las cosas se salían de control?

Me prometí a mí misma pensar detenidamente en las consecuencias y evaluar si valía la pena correr el riesgo. Después de todo, Hogwarts era mi hogar y mi refugio, y no quería hacer nada que pudiera ponerlo en peligro.

Con esa resolución en mente, me preparé para una noche de sueño inquieta, sabiendo que tendría que enfrentar la difícil decisión al despertar.

OoOoOoOoOoOoO

Llevo dos horas atrapada en la práctica del equipo de Gryffindor y parece que ha sido una eternidad. Se ha convertido en un ir y venir de escobas y alumnos surcando el cielo con tal habilidad y destreza, tratando de anotar la mayor cantidad de puntos posibles. No se me permite irme, bueno, al menos eso dijo Ginny de forma determinante antes de correr a los vestuarios a cambiarse y ponerse su uniforme para entrenar. Aunque la ultima media hora he estado tentada a escabullirme y enfrentar luego la furia de mi querida amiga.

Lo bueno es que traigo un libro conmigo y eso siempre ayuda. Necesito distraerme, de Ginny, de la escuela, de todo. Y cuando digo todo, es todo.

-Han mejorado ¿no crees?- escucho como me cuestionan, me volteo y detrás de mi esta Remus nuestro profesor de defensa , se ve algo cansado y no es por nada, hace dos días fue luna llena

-Mucho- le digo

-¿puedo sentarme? – me pregunta a lo que asiento quitando mis cosas para hacer espacio, él se acomoda a mi lado y observa la practica – chocolate- me ofrece sacando un pedazo de su bolsa yo lo acepto encantada

- gracias Remus-

-Y… ¿qué tal la práctica?, ¿tenemos oportunidad contra Hufflepuff?-

-poquita - bromeo con el

-que poca fe tiene en su equipo Miss Granger, donde están esos colores rojo y oro-

-¡Ron puedes poner más atención, deja de ver a Lavender y concéntrate!- vocifera Ginny retando a Ron al verlo lanzarle besos a Lavender

-con esa disciplina seguro si ganaremos – le digo a Remus el estalla en risas al escucharme , risas que me contagia y ahora somo un par de tontos riéndonos de Ron en las gradas

-Ginny nos mira- le digo a Remus cuando volteo y veo como nuestras risas empiezan a distraer a los chicos veo de reojo como Remus asiente apenado y guarda silencio, Ginny sonríe autocomplacida y vuelve a ordenar las formaciones para una nueva jugada

-¿que estas leyendo?- pregunta Remus interesándose en el libro que tengo en la mano

-Oh esto, lo tome de la biblioteca para tener algo que leer durante la practica –

-¿Puedo?- me pregunta Remus no me niego y le entrego el libro el cual hojea

-Es sobre pociones, MacGonagall dice que estaría dispuesta a darme créditos extras en el éxtasis si elaboro un trabajo innovador sobre alguna poción-

-Ya veo, es muy interesante, deberías de apoyarte en Severus para eso- el solo escuchar su nombre hace que un escalofrió recorra toda mi columna

-¿Severus?-

-Severus Snape, tu profesor de pociones-

-ha si, bueno no creo que el profesor Snape… ya sabes-

-sí, sé que sus relaciones con los Gryffindor son , espinosas… pero deberías de intentarlo , hay temas muy interesantes que podrías desarrollar-

-¿tú en cual te enfocarías?-

-mira la alquimia es una ciencia bastante misteriosa hay pocos escritos claros sobre ella y se puede aplicar en varios campos, aunque siento que esta desactualizada, los últimos estudios vienen de las contribuciones de Dumbledore con Flamel, y de eso varias décadas, o que tal esto el diseño de pociones en base al ADN de la persona-

-podría, pero eso es más un trabajo de campo, tendría que trabajar modificando una poción para alguien y estar monitoreando sus avances, no creo encontrar un valiente que se quiera someter a tal tortura-

-inténtalo, deberías de preguntarle a Snape, no tienes nada que perder – agrega animosamente, yo solo asiento y trato de relajarme , ¿todos los caminos llevan a roma? No señoras y señores, todos los caminos llegan a Snape, por más que quiera quitármelo de la cabeza parece que más me lo mencionan

-¿cómo te sientes?, bueno es que antier ya sabes fue luna llena -

-Estoy bastante bien, gracias por preguntar-, responde con una sonrisa suave.

-me alegro- Un silbato suena, es Harry encontró la Snitch yo no puedo estar más feliz porque eso significa que la práctica termino , ¡por fin!

Harry se acerca a nosotros volando en la escoba ,

-Remus que bueno que llegaste, vamos a ir a Hogsmeade por unas cervezas de mantequilla, ¿nos acompañas?-

-si claro-

-perfecto, que te parece si Hermione y yo nos adelantamos y vamos pidiendo-

-buenísima idea-

-somos Ginny, Ron , Lavender, Hermione tu y yo-

-¿Lavender va?-

-Ron insistió, lo siento sé que ella es … imposible pero no podía decirle que no-

-vete a cambiar, nos vemos allá –

Remus me deja pasar y camina a mi lado hacia Hogsmeade

-espero no esté muy lleno- le comento a Remus,

De repente, mi pie encuentra un charco de lodo traicionero, y antes de que pudiera reaccionar, estaba deslizándome hacia atrás. Un grito ahogado escapa de mis labios, pero antes de que tocara el suelo, Remus me atrapa con brazos firmes, sosteniéndome con seguridad contra su pecho.

-Oh, lo siento-, murmuro, sintiendo el calor del rubor subir a mis mejillas mientras me aferraba a él.

Remus me sostiene con cuidado, sus ojos buscando los míos con una mezcla de preocupación y ternura. -Está bien, Hermione-

-sí, gracias-

-usted señorita debe de tener más cuidado-

-soy muy torpe Remus –

-agárrate bien entonces- Remus me hace tomarlo del brazo para escoltarme hasta las tres escobas, por casi nada logramos conseguir la última mesa vacía, ordena las seis cervezas de mantequilla en cuanto tomamos asiento , pero no estoy muy segura de que el camarero lo haya escuchado

-Un nukt por tus pensamientos- me dice distrayéndome

-no es nada, cansancio solamente, he tenido mucho que hacer-

-¿qué me dice usted profesor Lupin?-

-yo pensaba en la propuesta de Sirius, quiere salir de viaje en cuanto Harry termine al colegio-

-¿a donde piensan ir?-

-es prematuro apenas me lo comento la semana pasada que vino, alguna vez menciono ir a las Bahamas, o a esquiar, estoy seguro que extendería la invitación para ti también, Ginny, Ron , ya sabes podrías tener tu tan merecido descanso-

-no suena tan mal- comento, pero me distraigo , me pareció haber visto a Snape

-le diré a Sirius entonces- me responde Remus, disimuladamente trato de alzar la vista sobre las personas para ver si es Snape

-¿buscas a alguien?-

-¡eh! ¿Yo? Mira ahí vienen los chicos- señalo a la puerta alzo y agito las manos llamando la atención de Harry

Aprovecho la distracción de Remus para reanudar mi búsqueda, justo sentado en la barra con esas inconfundibles túnicas negras esta Snape, él me está mirando fijamente yo sonrió y me acomodo el cabello de una forma casual y despreocupada.

-ya pedimos las bebidas- avisa Remus distrayéndome

-esta llenísimo- se queja Ron acercándole la silla a Lavender

-saben , porque no voy por las bebidas , si esperamos a que las traigan nos salen raíces- propongo

-quieres te acompaño – se ofrece Remus

-que vaya sola, Remus tengo una duda sobre la tarea que dejaste– interviene Ginny hábilmente sujetando a Remus del brazo , solo la miro y sonrió, ella me guiña el ojo y sonríe de vuelta

-Hermione , yo quiero hidromiel gracias – me ordena la igualada de Lavender como si fuese su mesera , Ron me mira como disculpándose y pidiéndome al mismo tiempo que complazca a su noviecita, no quiero pelea solo la ignoro

-no tardo -

Camino directamente a la barra donde esta Snape, siento el corazón en la garganta , cálmate Hermione, me digo a mí misma respirando pausadamente mientras me acerco lentamente, verlo ahí me hace sentir lo suficientemente aventurera llego por detrás de él y hábilmente me abro paso entre él y una bruja para alcanzar la barra en el intento pego mi torso al profesor de una forma inocente pero sugerente veo como cierra los ojos y respira profundamente

- una copa de hidromiel y cinco cervezas de mantequilla, dos con jengibre por favor - le digo al chico que atiende

-¡profesor Snape!- exclamo inocentemente fingiendo no haberlo visto

-Granger – masculla bebiendo su trago de golpe

-¿Por qué tan solo profesor?-

-mejor solo que mal acompañado, lástima que no pueda decir lo mismo de usted , digamos que la compañía que escogió es bastante deficiente-

-¿deficiente?-

-Por supuesto, como es que tiene a ese lobo piojoso como amigo-

-¿Remus?-

-¿conoce algún otro?-

-Remus es un buen amigo y excelente compañía, además venimos con Harry , Ron, Ginny y lavender a tomar algo- le aclaro – no los vio en la mesa-

-cómo no notarlos - Snape enfila su mirada a la mesa donde están mis amigos, Ron y Lavender se están besando, nada raro, Harry está platicando con un recién agregado Dean Thomas y Ginny entretiene a Remus

-¿ya pensó en lo que le dije?- pregunta Snape con el tan ágil ataque Slytherin

-¿y usted?- contraataco y veo como una mueca dibujarse en su rostro, una mueca que no se definir ¿acaso es una sonrisa?

– se ha dado cuenta que estoy peleando contra el fuego para estar cerca de usted, ¿hay alguna esperanza acaso? Creo que no- lo interrumpo antes de que me diga algo

– no debe de decirlo, se que solo soy una tonta estudiante enamorada de un profesor, olvídelo- le digo su siguiente movimiento me toma desprevenida él toma mi mano, mi mano izquierda para ser exactos, un escalofrió me sacude desde la nuca a la punta de los pies, pero intento que el no lo note.

-Granger, será mejor que esos sentimientos tontos los entierre, muy profundo me escucho donde no sean capaces de resurgir ni por error , no sé qué en este maldito universo le ha hecho pensar que usted sería correspondida, entiéndalo de una vez y déjeme en paz-

Snape hace que me quede paralizada, la frialdad de sus palabras me atraviesa como una daga. Retiro mi mano de la suya y trago con dificultad de repente siento un nudo en la garganta. No sé qué decir, mi mente estaba en blanco y mis emociones desbordadas. ¿Por qué Snape siempre tenía que ser tan cruel?

-Lo siento, profesor. - murmuro, intentando mantener la compostura. - No quería incomodarlo-

-Incomodarme, Granger, es su especialidad. - replica Snape con su habitual tono sarcástico.

El camarero interrumpe el momento, colocando las bebidas sobre la barra. Agradezco internamente la distracción, tomo la charola y me dirijo hacia la mesa , en todo el trayecto siento su mirada en mi nuca , de repente el lugar me parece muy pequeño y asfixiante lo cual incrementa mis deseos de salir de ahí corriendo.

-listo, aquí están las bebidas - digo, tratando de ocultar mi turbación.

-Hermione estas bien?- me pregunta Remus, creo que, advirtiendo mi semblante desencajado, no remus no lo estoy, pero como decirles que tengo, debo de salir de ahí antes de romper en llanto delante de mis amigos

-si remus – digo fingidamente tratando de esconder mi quebrada voz – saben necesito aire fresco, me siento sofocada, los veo en el castillo -

No espero a que me respondan Me levanto rápidamente, casi tropezando con la silla en mi prisa por salir del bar y tirando accidentalmente una de las cervezas de mantequilla sobre Lavender, su grito histérico distrae a todos lo que me facilita la huida , antes de salir volteo a la barra, grave error, ahí me topo con los ojos de Snape su mirada gélida me atraviesa trato de no reaccionar y salgo a prisa de bar.

El aire fresco me golpea en la cara cuando finalmente estoy fuera, y mis piernas comienzan a temblar. Camino sin rumbo fijo, dejándome llevar por el peso de mis pensamientos y emociones. Finalmente, me detengo junto a un viejo roble al borde del camino y me dejo caer al suelo, las lágrimas finalmente escapando de mis ojos.

-¿Por qué siempre tiene que ser tan cruel?- me susurro a mí misma, era como si Snape no tuviera corazón

-Hermione, ¿qué te paso?- me pregunta Remus dándome alcance

-Remus, no por favor , simplemente no, quiero estar sola-

-pero no estás bien, que tal si-

-por favor, no ahora – respondo tajantemente y me alejo de Lupin dejándolo parado en medio del camino.

Llegue hasta las orillas del lago negro y me detuve , ahí me quede cavilando en aquellas crueles y despiadadas palabras. Me sentía como si el suelo se abriera bajo mis pies, tragándome en un abismo de dolor y confusión. ¿Cómo podía haber sido tan ingenua? Las palabras de Snape resonaban en mi mente, una y otra vez, cada una más afilada y dolorosa que la anterior. Sentía una punzada en el corazón, una herida invisible que me hacía desmoronarme por dentro, mientras por fuera mantenía una fachada de aparente serenidad.

Me había dejado llevar por una ilusión, creyendo que detrás de su severa fachada podría haber algo más. Pero ahora, me daba cuenta de lo estúpida que había sido al pensar que podría haber algo más allá de su máscara de indiferencia y frialdad.

Pronto se hizo de noche eso significaba que tendría de nuevo detención con Snape, la idea me desagrado, no quería verlo no estaba lista para sufrir y contestar a sus ácidos ataques, no fue necesario una lechuza voló por encima mío y dejo caer una nota,

Señorita Granger,

Sus detenciones han sido canceladas. No se requiere más su presencia.

Profesor S. Snape

Sentí una mezcla de alivio y desconcierto. ¿Por qué habría cancelado mis detenciones? No entendía sus motivos, pero decidí no cuestionarlo por el momento. Necesitaba un descanso de toda la tensión y confusión.