CAPITULO 4: Me ha elegido a mi
Cassandra se sentía feliz de volver a ver a Hércules. Tenía buenos recuerdos de él en el instituto Prometeo. No se habían visto desde que pasó lo de Icaro… Pobre Icaro, con la de sueños que tenia, y acabo muriendo por cumplirlos.. por volar cerca del sol. No es que el chico le agradase demasiado,de hecho era hasta escalofriante en ocasiones, pero tampoco deseaba su muerte…
Y ahí se encontraba Cassandra, en la piscina de la mansión de Herc, con su prometida. Cada una en una tumbona. Megara al sol y Cassandra en la sombra. Le agradaba Meg. Ella tampoco había tenido muchos amigos. Bueno, Meg no había tenido ninguno. Cassandra siempre había sido considerada el bicho raro. Megara la entendía, y se llevaban muy bien.
No podía decir lo mismo de su hermana,Perséfone. Durante su viaje de Delfos a Tebas había tenido una visión. En ella aparecía una joven rubia que no conocía, pero al entrar a la villa de su amigo… allí estaba ella, la protagonista de su visión. En principio no parecía que aquella muchacha jovial de vestido blanco pudiese ser la misma de su visión, pero no había lugar a dudas, era ella. Y si algo había aprendido Cassandra a lo largo de los años es que sus visiones siempre se cumplían de una u otra manera.
Megara miro a Cassandra. No es que Cass fuese una chica de muchas palabras, pero llevaba demasiado rato callada.
- ¿Ocurre algo Cassandra?- Preguntó Meg.- Pareces preocupada. ¿No habras tenido una de tus visiones?-
- Cassandra intento sonreir. – Por el momento no he tenido ninguna- Y más valía, pensó Cassandra, porque sus predicciones siempre mostraban catástrofes.
Mientras tanto en la playa, Hades y Perséfone estaban fundidos en un beso. Hades sujetaba a Perséfone por la cintura, empujándola hacia su cuerpo, como si tuviese miedo de que fuese a marcharse. Segundos antes había tenido la tentación de alejarse, de escapar, pero cuando había sentido el contacto de los labios de la muchacha, Hades se dio cuenta de que ya no había vuelta atrás, y deseaba que aquel momento no terminase jamás. No era ni mucho menos la primera a la que besaba, pero jamás había sentido nada ni remotamente parecido. Tampoco nunca le habían besado de aquella manera. Seph tenía las manos alrededor del cuello del dios. Sentía que su corazón iba a explotar dentro de su pecho. Ella no era una chica excesivamente impulsiva, no más que cualquier chica de diecisiete años, pero no sabía que le había pasado. No había podido evitar al tener al dios tan cerca lanzarse a sus labios, y por la manera en la que él había reaccionado también lo estaba disfrutando.
A lo lejos Pena y Pánico contemplaban la escena aterrados. Aterrados no porque su señor estuviese besando apasionadamente a una mortal en la playa, a la vista de todos. Eso simplemente era sorprendente, extraño, muy raro... pero no aterrador. Pero Hermes había ido al inframundo en busca de Hades. Zeus quería verlo, y era responsabilidad de ellos que el mensaje llegase a Hades.
Si interrumpían a su amo, los mutilaría, si no avisaban a su amo… bueno también los mutilaría… hiciesen lo que hiciesen no podían acabar bien.
Los dos diablillos se miraron entre ellos sorprendidos. -¿Quién es esa chica?.- Preguntó Pánico.-¿Cómo iba yo a saberlo?.- Respondió Pena. Tragaron saliva. Su señor se iba a poner de muy mal humor.
Hades y Persefone se separaron un momento. Hades miró a Perséfone a los ojos. Jamás había visto unos ojos azules así. Pero lo que más le gustaba era como le miraba. Quizas si jugaba bien sus cartas.. podía tener las dos cosas.. el Olimpo y la chica. A fin de cuentas el era un dios y ella una simple mortal. Había maneras de volver inmortales a los mortales...y el las conocía. De hecho la manera de atrapar a Seph era que comiese granada del Inframundo,quedando ligada para siempre allí, y a la vez volviéndola inmortal. Cada vez la idea de que la mortal estuviese en el Inframundo era más tentadora.
Hades iba a hablar cuando fue interrumpido por sus diablillos.
-¿¡Qué diablos hacéis vosotros aquí?!- Ver a Pena y Pánico no era precisamente lo que deseaba en aquel momento. Estaba viviendo uno de los mejores momentos de su existencia y esos estúpidos le habían interrumpido a saber para qué.
-Zeus quiere verle grandísima lugubriedad.-Dijo Pena bajando la cabeza esperando una bola de fuego.
El señor de los muertos casi había olvidado la presencia de Seph. Se dispuso a lanzar una bola de fuego hacia sus dos subalternos, cuando la voz de la mortal le interrumpió.
-¿Quiénes son?-Perséfone miraba a las dos criaturas con curiosidad, incluso una pequeña sonrisa comenzaba a asomar. Nunca había visto unos seres así.
-Son mis subalternos. Son más idiotas de lo que ahora te pueden parecer. Zeus tiene al lamesandalias de Hermes, y yo les tengo a ellos.- Dijo Hades señalándolos y poniendo los ojos en blanco.
-¡Encantados!.-Gritaron los dos diablillos agradeciendo por dentro que aquella mortal les librase de ser calcinados.
-¡Soy Pena!-
-¡Y yo Pánico!-
-Yo me llamo Perséfone-Dijo la joven sonriendo. Aquellas criaturas le habían caído simpáticas.
El dios de pelo de fuego se llevo los dedos al puente de la nariz. Las cosas iban empeorando por momentos. Que su hermano quisiera verle nunca presagiaba nada bueno, y para colmo eso significaba que tenía que abandonar su encuentro con Perséfone.
-Muy bien chicos, basta de presentaciones, tenemos que irnos.-
-Hades… ¿hay alguna manera… de contactar contigo?¿De llamarte?- Preguntó Seph con timidez. Sabía que en la siguiente fiesta de los dioses no podrían verse, pues era en el palacio de Poseidón. Necesitaba verlo antes,quería repetir aquello.
El dios llevó su mano al mentón pensativo.-Se me ha ocurrido algo. Yo te buscaré y te daré algo para que puedas contactar conmigo cuando quieras.-
Se acercó hacia ella y le dio un beso en los labios rápido.- Lo siento nena, el deber me llama.- Cogió del cuello a Pena y Pánico y desaparecieron todos en una nube de humo.
La hermana de Megara se llevó las manos a los labios con una sonrisa idiota. Ella había iniciado el beso, pero él lo había disfrutado, eso le había quedado claro con la manera en que le había respondido y como la había abrazado. Y además había sido él el que la había besado fugazmente antes de marcharse.
Su sonrisa se borró cuando recordó lo último que le había dicho. -¿Hay alguna manera de contactar contigo?¡Parezco idiota!.-Cogió su bolsa de plantas y se dirigió hacia la consulta de Hipócrates.
Una diosa azul marino observaba la escena desde su bola de cristal. No esperaba ver a Hades morreándose con una mortal. Más bien no esperaba que esa muchacha estuviese interesada en Hades en ese sentido. Hécate daba vueltas por la sala.¿Debería preocuparse por esa chica?¿Podía truncar sus planes? Aunque… quizás podía utilizar el interés de Hades en esa chica para su propio beneficio. La próxima fiesta de dioses era en el palacio de Poseidón, y había una criatura muy peligrosa tanto para dioses y mortales que allí habitaba. Una sonrisa malévola se dibujó en el rostro de la diosa. Su idea podía servirle para deshacerse de aquella chica, aunque si salía bien incluso podía servirle para deshacerse de los dos.
La estupidez de Hades podía servir a sus planes. Puede que aquella chica le fuese más útil de lo que pensaba.
Mientras tanto en el Olimpo Hades salía de su reunión con Zeus. Le daba otra oportunidad porque había salvado a la hermana de Megara. Había dado por hecho que él había sido el responsable del ataque de los lobos en la fiesta. Estaba furioso, quizás si que debería haber hecho algo para fastidiar la fiesta del chico maravilla. Pasase lo que pasase, siempre que fuese algo malo le iban a culpar a él.
Miró con odio la invitación que se encontraba en la palma de su mano, invitación para poder ir al palacio de Poseidón, como si fuera un dios de segunda. Seguro que Zeus, Apolo y el resto de dioses principales no necesitaban ninguna estúpida invitación para ir al palacio.
A su salida del salón de Zeus aprovechó para pasarse por el taller de Hefesto. Tenía que encargarle algo, y no eran muchas las oportunidades que tenía de pasar por allí.Después de todo no hay mal que por bien no venga.
Llego el Viernes, y tuvo lugar la fiesta en el palacio de Poseidón. De esa manera también Hercules podía celebrar con sus numerosos primos marinos, hijos de Poseidon y Anfititre , su enlace.
Hades estaba de muy mal humor. Perséfone no podía ir al palacio, lo que supondría una larga noche de soledad bebiendo ambrosía y soportando las miradas acusadoras de todos los dioses. Incluidos sus sobrinos que no estaban nada contentos de que Hades estuviese en sus dominios.
Se sintió absolutamente humillado cuando tuvo que entregar la invitación al tritón que vigilaba la entrada. Poco antes había visto a Afrodita entrar y nadie le había pedido nada.
Nada más entrar fue derecho a servirse una copa de ambrosía. No pudo evitar pensar en Seph al servirse. La última copa de ambrosía que había tomado había sido en la cala de la playa con ella. Que diferente era la situación ahora. No quería pensar en ello pero los pensamientos fueron a su mente, pensó en lo que le habían dicho las parcas. Si llevaba a cabo ese plan, sería agradable tener a la mortal en el Inframundo junto a él. Aunque su residencia principal fuese el Olimpo ella podría aguantar unos 6 meses allí con él sin pisar el Inframundo. Se sorprendió pensando que incluso estaría dispuesto a pasar temporadas en el Inframundo con ella. Y se dio cuenta de que en ese preciso instante la echaba de menos. Se imaginó como se reirían del aspecto estrafalario de la mayoría de criaturas marinas que allí estaban.
De repente sintió un como si alguien le golpease, pero cuando se volvió furioso, no vio a nadie.¿Se estaría volviendo loco?¿Sería ese ambiente húmedo lleno de burbujas? Notó un peso en su bolsillo. Al introducir la mano sacó una nota.
``Ha escapado una de las mascotas de Poseidón. Se dirige en estos momentos hacia la playa. Tu amiguita mortal está allí encadenada,a punto de convertirse en su almuerzo´´
Tan pronto como el señor de los muertos leyó aquello la nota se convirtió en humo en sus manos.
-¡Mierda!.- Sabía perfectamente que quién hubiese dejado aquella nota en su bolsillo tenía a Perséfone encadenada en la playa, y que la mascota a la que se refería muy probablemente fuese un cracken, una de las pocas bestias capaz de matar dioses.
En esos momentos su mayor preocupación no era quién demonios había mandado aquella nota. Quién fuese quería verle en problemas, y seguro que había sido el responsable del ataque de los lobos alados.
Su principal problema en ese momento era como iba a salir de esa situación. No podía decir nada a los dioses, la nota que era la principal prueba de que no había sido él se había evaporado. Una sensación de opresión apareció en su estómago al pensar que Seph iba a morir a manos de un cracken. No podía dejar que le pasase nada, tenía que protegerla. Sin apenas pensárselo desapareció en una nube de humo para dirigirse a la playa.
…
No tenía mucho tiempo, Persefone estaría en la playa… y si moría a manos de un cracken su cuerpo estaría tan destrozado que sería imposible revivirla. El poco tiempo que le costó llegar a la playa sintió una angustia terrible.
Unas horas antes:
Estaba empezando a oscurecer cuando Perséfone salió del consultorio de Hipócrates.
Hoy era la noche de la fiesta en el palacio de Poseidón. Cómo las chicas no podían ir al ser mortales,tomarían unos cócteles en la piscina del héroe. Celebrarían una pre-despedida de soltera. A Perséfone le apetecía una noche tranquila con las chicas. Quizás hasta Cassandra se relajaría y le diría lo que le preocupaba y porque estaba tan rara cuando estaba con ella.
Empezó a sentir que la seguían. Comenzó a caminar más deprisa, cuando una sombra se le echó encima… intentó emitir un grito pero no pudo, un pañuelo le aprisionaba la boca y la nariz,comenzó a sentir sueño y se desvaneció en el mundo de los sueños…
Hades se escabulló como pudo del Palacio de Poseidón. Al llegar a la playa vió a Perséfone. Estaba inconsciente apoyada en una roca. Al menos el cracken todavía no había llegado, y la chica estaba sana y salva. Fue rápidamente hacia donde estaba ella. Fue a cogerla en brazos pero algo la retenía… estaba atada a la roca, con lo que parecían ser cadenas mágicas.
– Perfecto- Pensó Hades.-¿ Podrían ir a peor las cosas?- Y efectivamente podían ir a peor…
Del mar salió una criatura negra, enorme, y lanzó un rugido. El dios tragó saliva.
- ¿Pero que he hecho yo para merecer esto?- Aunque sabía perfectamente que en el fondo se lo merecía, pero Perséfone no. Quien fuese quería atacarle a él y estaba utilizando a esa chica para ello.
No tenía mucho tiempo… tendría que luchar. Su última batalla había sido hacía eones contra los titanes. Convocó su espada y su armadura… y que fuese lo que tuviese que ser…
Era consciente de que el cracken podía matarle. Pero la necesidad de salvar a Perséfone era más fuerte. La adrenalina corría por sus venas. Sujetó fuertemente su espada y se dispuso para el ataque.
En la villa de Hércules Megara estaba preparando unos cockteles. Su hermana estaba tardando más de lo esperado, y eso la preocupaba. Cassandra estaba cortando limones cuando se quedo quieta y sus ojos se pusieron de color verde… -¡Meg! No hay tiempo para explicaciones tenemos que ir con Pegaso hacia la playa!- Un terrible presentimiento hizo que Meg tirase todo y obedeciese a Cassandra. Ojalá no fuese cierto, pero tenía la intuición de que aquello tenía que ver con Per.
En el palacio de Poseidón un segundo craken había sido liberado y estaba destrozando todo. Fue difícil incluso para el mismo Poseidón con su tridente encerrarle. Necesitó la ayuda de los dioses y de Hércules. Cuando consiguió encerrar al craken en su prisión marina Poseidón se dio cuenta de algo…faltaba uno! ¡ Debían encontrarlo!
En la playa Hades luchaba como podía contra el cracken. Hacía siglos que no luchaba , y la verdad que no era un adversario fácil. Perséfone abrió los ojos. Le despertaron los gritos. ¿ Dónde estaba? Lo último que recordaba era salir del consultorio de Hipócrates…
Intentó moverse, pero se dio cuenta de que estaba encadenada a aquella roca. Enfrente de ella tenía lugar una lucha entre una enorme criatura y alguien. Enfocó la vista. Quién estaba luchando con esa bestia era…¡Hades!
Y no tenía muy buen aspecto. Tenía una armadura puesta, y la túnica de abajo hecha jirones. La armadura estaba rota por varios sitios y eso que ella veía correr por la piel del dios.. ¿ Era sangre? Había oído que los crakens eran muy poderosos y podían incluso matar dioses. ¿Sería eso un craken?
Intentó sacar las muñecas de aquellas cadenas, pero sus intentos eran en vano.
-Por los dioses…¡ Voy a morir!- Dijo Perséfone.
El grito de la joven hizo que Hades volviese la cabeza hacia ella. ¡Había despertado! Pero aquel despiste hizo que el cracken le diese un zarpazo y lo tirase contra el agua.
La bestia se acercó a ella y la golpeó. Del golpe se rompieron las cadenas y Perséfone salió despedida hacia el agua. El craken se dirigió hacia el mar. Perséfone a duras penas pudo levantarse, llevaba el vestido lleno de sangre. Cuando la bestia se acercó a Perséfone Hades le clavo la espada por detrás. Pero no fue suficiente, aún seguía vivo y se acercaba a un tambaleante Hades.
Meg y Cassandra acababan de contemplar la escena subidas desde Pegaso. ¿ Qué podían hacer? Antes de que pudiesen decidir nada, de las profundidades marinas salieron todos los dioses que estaban en la fiesta de Poseidón, y entre todos consiguieron reducir al craken y encerrarlo en su prisión.
Hércules corrió al agua a sacar a Perséfone. Su cuñada tenia el vestido lleno de sangre y apenas podía moverse. La cogió en brazos y la llevó hacia la orilla:
-¡Per!¿Estás bien?¡Rápido Apolo!- Hércules sabía que Apolo tenía poderes curativos y podría ayudarla.
Apolo tuvo que pedir a los dioses que le abriesen un hueco, ya que estaban arremolinados en torno a Perséfone. Mientras tanto Hades estaba tirado en la orilla. Estaba cubierto de sangre y apenas podía moverse. Se sentía sin fuerzas. Le dolía hasta respirar. Incluso llegó a pensar que no iba a sobrevivir a aquello.Aún asi su instinto le pedía buscar a Seph. Giró la cabeza como pudo y la vio. Aquello le tranquilizó. Vio a Apolo poniendo sus manos sobre ella para curarla.
Cuando Perséfone se recuperó, se levantó y fue corriendo hacia donde estaba Hades.
-¡Hades.- Gritó la mortal arrodillándose y poniendo su mano en rostro.
El dios abrió los ojos y allí estaba ella. Algo herida pero a salvo. El contacto de la mano de ella en su cara le pareció el toque de un ángel, y sintió que todo estaba bien.
-¡Cómo se te ocurre enfrentarte a algo así!¡Podías haber muerto!-
-De nada.- Dijo Hades intentando esbozar una sonrisa. Le costaba mantener los ojos abiertos, pero no quería dejar de mirarla. Jamás había visto a nadie tan preocupado por él.
. -Apolo por favor...debes curarle a él también- Suplicó Per, mirando hacia donde estaban el resto de dioses, que observaban la escena boquiabiertos. Incluida Meg, que no podía creerse lo que estaba viendo.
. Apolo iba a hablar cuando Poseidón le interrumpió:
-¡Él ha liberado a mis crakens!¡Está intentando arruinar la boda de su sobrino y destruirnos!¡No es de fiar!- Y le apuntó con su tridente.
-Está muy débil, sería fácil acabar con él.- Dijo Poseidón sonriendo.
-¡Él no ha liberado nada!¡Me ha salvado la vida!-Gritó furiosa Perséfone. Ésta cogió la mano de Hades. El dios sintió como la chica apretaba su mano, y se dio cuenta de que había merecido la pena aquello.
Apoló vaciló, no sabía que hacer.
- Es cierto lo que dice Per. Yo he presenciado todo- Dijo Cassandra. No le gustaba un pelo Hades, pero lo que ella había visto no correspondía con la imagen que tenia del dios.. Después de todo, había estado a punto de morir por salvar a su amiga. Sabía que era probable que se arrepintiese de haber intercedido por el dios en un futuro, y mas tras la visión de Perséfone que había tenido...pero Cassandra sabía que era lo justo, y realmente no pensaba que Hades hubiese liberado al Craken para luchar contra él. No tenía sentido... Hades podría ser muchas cosas, pero no era ningún idiota.
- Apolo ,cura a mi hermano lo primero- Ordenó Zeus. -Después os marcharéis y me quedaré yo con él y Perséfone. Hay que averiguar quién es el responsable de todo esto-
Los dioses se dispersaron. Pero Meg se resistía a irse y dejar allí a su hermana.
-¡Mi hermana se viene con nosotros!.-
-Ahora no.Hércules, llévatela.- Respondió Zeus. Al héroe no le quedo otra que coger en brazos a Meg y llevársela mientras gritaba que no se iría de allí sin su hermana.
Hades le explico a regañadientes a su hermano todo lo que había sucedido. Lo de la nota que le había llegado en el palacio de Poseidón y como se habían desarrollado los acontecimientos después. Zeus escuchó toda la historia e intervino:
-¿Dónde está esa nota?-
-Se evaporizó nada más leerla.-
-Ya… y en vez de avisarnos te aventuras a luchar contra una criatura que te hubiese matado si no aparecemos.-
El señor de los muertos volvió a sentir la humillación, y esta vez delante de Perséfone. Su hermano le había dejado muy claro que de no ser por ellos estaría muerto, y Seph también.
-Perséfone..¿ Dónde te encontrabas esta tarde?-Preguntó Zeus.-
-Ella no ha tenido nada que ver en esto. La han utilizado.- Dijo Hades.
-Eso lo averiguaré yo.-Contestó el jefe de los dioses.-¿Y bien?-
Perséfone arqueó una ceja.. ¿la estaba acusando de ser la responsable de todo eso?
- Estaba en el consultorio de Hipócrates, le ayudo con su trabajo- Contestó Perséfone.
-¿Y luego?-
- Cuando salí sentí que me seguían. Lo siguiente que recuerdo es estar encadenada en una roca, y ver a Hades luchando contra ese monstruo- Replicó Perséfone.
- Asi que según tú no recuerdas como llegaste a la playa ni que pasó.-
Perséfone puso cara de póker. No se podía creer que Zeus pensase que realmente ella tuviese algo que ver. Estaba rodeado de seres mágicos, dioses con poderes inimaginables.. ¿e iba a ser ella, una mortal sin poderes la responsable de todo aquello?
Hades intervino:
-Zeus, ella dice la verdad, es una victima.-
-Victima…¿ de quién si puede saberse?¿de ti?¿que pretendías?.-
El dios de pelo de fuego luchó por no darle un puñetazo a su hermano. Él había salvado la vida a Seph ¿ Cómo se atrevía a sugerir que ella era una victima de sus planes?¡Él no tenia nada que ver con aquello!
-¡Ninguno de los dos hemos tenido nada que ver en todo esto!¡Hemos estado a punto de morir!Alguien está intentando hacerme daño y la está utilizando a ella.-
Zeus arqueó una ceja.-¿Y porqué iban a poder hacerte daño a través de ella?-
Hades permaneció callado. No podía decirle a Zeus que la razón era que era la única persona que le importaba en todo el cosmos. Y tampoco podía decir algo asi delante de ella.
- Pero vamos a ver... soy mortal, ¿ Cómo voy a llegar al palacio de Poseidón, mandarle una nota a Hades sin que me vea, liberar a los crakens sin poderes, dejarme inconsciente a mi misma y atarme en la playa para que me coma un craken?- Preguntó Perséfone enfadada.
- Eso es lo que trato de entender- Replicó Zeus.
Perséfone no se podía creer lo que estaba oyendo. ¡¿Como podía ser ese idiota el jefe supremo del cosmos?!
-¡No hay nada que entender!¡Hasta un idiota lo entendería!.- Gritó la joven.
Hades se dió cuenta de que Zeus había adoptado una pose seria, su aura brillaba… estaba enfadado...Y aunque le encantaba que alguien tuviese el valor de decirle idiota a Zeus a la cara, eso no era una buena idea, no al menos en ese momento.
- Está bien Zeus yo me encargo de la chica. La llevaré a su casa y no la perderé de vista. No hace falta perder los estribos- Dijo Hades tomando a Perséfone de los hombros y llevándola hacia su carro.
- No os voy a perder de vista. A ninguno de los dos. Voy a llegar al fondo de todo esto- Contesto Zeus, y se marchó en una nube de vuelta al Olimpo.
Hades acompañó a Perséfone hasta su carro. Perséfone estaba claramente enfadada. El dios no pudo evitar sonreir para sus adentros. Esa chica le encantaba. No solo era bella e inteligente, también era valiente. Y por lo que veía pensaban lo mismo sobre Zeus. - Me ha elegido a mi- Pensó Hades triunfante.
¡Hola! Aqui os traigo otra actualización. El siguiente es uno de mis capitulos favoritos, así que intentare actualizarlo cuanto antes. Este capitulo previo me parece importante, y he cambiado alguna cosilla. Me parece interesante mostrar porque Hécate hace lo que hace, y los sentimientos de Hades y Perséfone ante estos acontecimientos. Me parecía bonito poner una reacción de Perséfone cuando lo ve tirado en la orilla y lleno de sangre por haberle salvado la vida, y que Hades vea como Perséfone se preocupa por él. Muchas veces tenemos ideas en la cabeza de lo que sienten los personajes y porque hacen lo que hacen, pero no siempre es fácil plasmarlo para que el lector lo entienda de la misma manera que tú.
Agradeceros como siempre vuestros reviews que me dan la vida. Besos!
