Capítulo 5: ¿Hasta donde llegarías por mi?
Una vez en la villa del héroe Meg no paraba de dar vueltas por el jardín ante la mirada de Cassandra y Herc.
-No puedo creer que mi hermana sea tan idiota. Esto va a terminar mal.-
Herc y Cass se miraron. Meg no paraba de decir frases sobre la estupidez de Per y lo mal que iba a terminar todo por culpa de Hades. El semidiós se acerco a su prometida.-Mi padre se encargará de todo. No podemos hacer otra cosa, vámonos a dormir.-
Los ojos violetas de Meg miraron con pena a los de su prometido.-Va a utilizarla para hacernos daño. Y ella ni siquiera se da cuenta.-
-Te prometo que no voy a permitir que Hades le haga daño.-
Un suspiro escapó de la garganta de Meg. Todos estaban muy cansados. Sería mejor ir a dormir. Ya encontraría la manera de hacer entrar en razón a Per.
Antes de que Cassandra pudiese girar para ir a su habitación, Meg la cogió de un brazo y le dijo al oído: -Si tienes alguna visión sobre mi hermana, lo que sea, quiero que me lo digas ¿deacuerdo?-
La adivina asintió.Cuando llegó a su habitación se sentó sobre la cama. El sueño había desaparecido. En realidad si que había tenido una visión con Perséfone, es más, era la protagonista.¿Debería contárselo a Meg?
Hades iba con Perséfone hacia su carro. La tenía cogida por la cintura, aunque en realidad ninguno de los dos podía caminar muy bien.-¿Estás bien?- Preguntó Hades. El ceño fruncido de Seph se relajó, y ésta miró al dios.
-Si. Gracias por salvarme la vida.-
-¿Dónde está lo de que podía haber muerto, que no debería haberlo hecho etc?- Respondió el dios de los muertos con una sonrisa.
-Ha sido con diferencia, la mayor estupidez que nadie ha hecho por mi. Y te lo agradezco.- Dijo la mortal sonriendo.
-No hay de qué.Pero Seph… no te metas en más lios ¿vale?-
La rubia subió al carro y se agarró a la cintura de Hades cuando este arrancó.
-Seguro que te he salvado de un muermo de fiesta.- Dijo la chica sin soltar la cintura del dios. Éste pasó un brazo protector sobre el hombro de Seph. Le encantaba sentir el cuerpo de la rubia pegado al suyo. A pesar del cansacio y la debilidad le hacía sentir bien.
-Eso no puedo discutírtelo-
Perséfone se puso algo más seria.-¿Quién crees que ha hecho esto?¿ Y por qué?-
Hades no sabía quien, pero sabía el porque. Fuese quien fuese quería atacarle a él, y había utilizado a Seph para intentar llegar a hasta él. Aquello le preocupaba pero no quería transmitirle sus preocupaciones a ella.
-No lo sé, pero lo que te prometo es que tarde o temprano lo averiguaré, y sea quién sea me las va a pagar.-
Hécate estaba mirando su bola de cristal y no daba crédito a lo que estaba viendo. Esa chica parecía importarle de verdad. Hécate no pensaba que Hades se iba a enfrentar así al craken.¡Será estúpido! Pensó Hécate. Casi lo matan por salvar a una mortal. Le daba rabia pensar lo cerca que había estado de ver a Hades muerto. No debería haber liberado el segundo craken. Lo positivo de todo aquello es que Zeus y el resto de dioses cada vez desconfiaban más de Hades, y éste se encontraba cada vez más acorralado.
Hades había ganado… de momento.
Perséfone indicó a Hades donde estaba la villa de Herc. Dejaron el carro un poco alejado para evitar que lo viesen. Si su hermana la veía aparecer con Hades no la dejaría salir de casa en la vida.
El dios vio que a Perséfone le costaba algo caminar.
-Apolo no te ha curado muy bien que digamos. Sus poderes deben estar menguando al tamaño de su cerebro.-
-Es cansancio, nada más. Seguro que tras doce horas de sueño estoy como nueva.-
El señor del averno cogió en brazos a Perséfone.-¿Qué haces?- Preguntó la mortal riendo, no se lo esperaba y le encantó.
-Estás débil todavía, me voy a asegurar de que llegas sana y salva a tu cama-
Seph le indicó donde estaba su cabaña, y el dios le llevó a su habitación. Una vez allí la depositó con suavidad en su cama. Hades llevaba el olor de ella impregnado en la piel, y sintió que si ella seguía mirándole con aquella intensidad iba a caer. Deseaba intensamente besarla, pero no era el momento ni el lugar.
- ¿ Te leo un cuento nena?- Dijo el dios azul.
Seph sintió la química que tenía con aquel dios. Se mojó los labios y se acercó hacia él, quería responderle, pero no pudo evitar lo que sucedió al tenerlo tan cerca. No sabía si era el haber estado apunto de morir, el encanto que ese dios irradiaba, o las dos cosas. Pero lo acercó hacia ella y lo besó.
Hades que apenas tenía fuerzas, cayó sobre ella, y comprendió que le iba a costar mucho esfuerzo y una ducha de agua bien fría si ella decidía parar. Le daba igual estar tan cerca de su enemigo, en la casa de ella, y que pudiese entrar Meg en cualquier momento y hacer que Zeus le prohibiese verla para siempre. Necesitaba tenerla, demostrarle con actos lo que no le podía decir con palabras.
Un rayo de sol entró por la ventana. Hades abrió los ojos. No sabía cuanto llevarían durmiendo. Estaba sudoroso y cansado, pero se sentía muchísimo mejor. Miró a su lado. Seph dormía como un tronco. Le encantaba verla desnuda a su lado, con el pelo revuelto y los labios rojos del exceso de besos que había habido durante la noche. Era una lástima tener que levantarse para volver a su trabajo. Le hubiese gustado quedarse allí con ella durante todo el día. Se levantó con cuidado y la tapó con la sábana.
Perséfone abrió los ojos.
-¿ Te marchas?-
- Tengo que trabajar nuez moscada. Ya sabes, el inframundo no cierra…- Dijo Hades con una sonrisa , y no pudo evitar conmoverse al ver la cara de pena que puso la muchacha.
La besó y le dijo:- No esperaba volver a verte tan pronto, aunque me ha encantado. La próxima vez que te vea te daré un regalo-. Y se marchó.
Seph dibujó en su rostro una gran sonrisa de felicidad. Se sentía la mujer más afortunada del cosmos. Aunque Hades no lo había expresado con palabras, aquella noche se había sentido más amada que nunca. Aspiró fuertemente la almohada. Toda su cama olía a él y eso le encantaba. Había sido arriesgado porque podía haberles pillado su hermana, pero había merecido la pena. Alguien que había arriesgado su vida así por ella, que la había tratado con tanto amor y le había amado de aquella manera no podía ser el cruel villano que todos pensaban. Y su hermana tenía que haberlo visto. Aunque sólo la primera parte, pensó la rubia y no pudo evitar echar a reir ella sola.
Se levantó para darse un baño. Le dolía todo el cuerpo, y no precisamente por su encuentro con el cracken.
Los dioses estaban reunidos en el gran salón de Zeus del monte Olimpo. El único dios que no estaba invitado a esa reunión era Hades. Los acontecimientos que habían tenido lugar últimamente requerían una reunión urgente.
-Muy bien dioses, este es el orden del día- Dijo Hermes revoloteando alrededor de la mesa.
- Comenzamos con el primer y único punto del día. El asunto Hades-
-Gracias Hermes –Intervino Zeus-Como sabéis tras la vuelta de mi hermano Hades tras el incidente titán, han tenido lugar una serie de sucesos muy extraños. –
-No me fio un pelo de nuestro hermano. Ya intentó acabar con nosotros una vez, y lo volverá a hacer. Es más,¿quién sino iba a ser el responsable de los ataques que hemos sufrido?- Dijo Poseidón.
Apolo permanecía callado. Sabía que aquellos ataques no habían sido casuales, y las dos veces habían estado allí Hades y Perséfone, implicados de una manera u otra.
-No tenemos pruebas para demostrar que haya sido él. Aunque yo también tengo mis dudas , asi que lo mejor sería mantenerlo alejado pero vigilarlo.- Dijo Atenea.
Aquella idea le pareció buena a Zeus. No acudir a reuniones, fiestas y demás acontecimientos donde se encontrasen los dioses. Una especie de destierro.-Me gusta tu idea.-
-¿Qué hay de la mortal?-Preguntó Afrodita.
-No creo que la mortal se haya puesto en peligro a si misma.- Contestó Apolo. -Aún así…-Quizás era más sensato no seguir hablando. Si Hades estaba implicado en todo eso Perséfone también. La había visto suplicarle para que le salvara la vida, no eran unos simples conocidos. Aún asi no tenía del todo claro que ellos fueran los responsables de esos sucesos.
-Está bien. Prohibiremos a Hades y a Perséfone de momento la asistencia a fiestas y otros acontecimientos de dioses.-
- A mi me parece una idea estúpida- Replicó Ares.
- Eso es lo que haremos- Declaró Zeus. –Hasta nueva orden se prohíbe a Hades y Perséfone la asistencia a las fiestas de compromiso de los viernes. ¡Hermes!- Dijo Zeus al pequeño dios azul.- Serás el encargado de comunicárselo a las dos partes-
Hércules, Megara y Perséfone estaban en el muelle despidiendo a Cassandra que volvía a Delfos. Volvería para la boda. Cassandra abrazó a Hercules y Megara. Al llegar a Perséfone dudó, pero esta no le dio tiempo a pensárselo. Perséfone le dio un cálido abrazo y le deseo que tuviese buen viaje. Si no fuese porque esa chica era clavada a la de su visión, pensaría que no era la misma. No le había dicho nada a Meg sobre su visión. Esperaba no tener que arrepentirse más tarde. Cuando se marchaban de allí vieron dirigirse hacia ellos al dios mensajero.
-¡Hermes! ¿ Que noticias traes?- Dijo un jovial Hércules. Siempre le había caído bien el pequeño dios azul, y en su adolescencia habían vivido aventuras muy divertidas juntos.
-¡Hola retoño de Zeus! Las noticias que traigo hoy no son para ti, sino para la señorita Perséfone- Dijo Hermes.
Hercules, Megara y Perséfone se miraron extrañados. Perséfone arqueo una ceja.- ¿Noticias para mi?-
-Por orden de Zeus, ni usted ni Hades pueden asistir a las fiestas de los viernes hasta nuevo aviso- Respondió el dios mensajero.- Lo siento mucho señorita Perséfone. Ahora si me disculpais, debo ir al inframundo- Y vieron como se alejaba Hermes volando con sus sandalias aladas.
-¡No me lo puedo creer!- Gritó Meg. –Sabía que esto traería consecuencias.-
-¿El qué? Nosotros no hemos hecho nada- Respondió Seph de mal humor.
Herc y Pegaso se miraron. Tenía pinta de que iba a tener lugar una discusión de hermanas.-Creo que nosotros nos adelantaremos, así podréis hablar.-
-Me prometiste que no te acercarías a él.-
-Yo no me acerqué a él. Alguien me encadenó a una roca para que esa bestia me matase.Él se acercó a mi para salvarme la vida.- Replicó Seph.
-¿Por qué estabas tan preocupada por él?Prácticamente le suplicaste a Apolo para que le salvase la vida.-
-Perdóname por no querer que el dios que me salvó la vida muriese- Dijo Seph.
-No te fies de él, hazme caso. No es trigo limpio-
-Hablas de él como si lo conocieras. Me contó sobre el incidente titán. Me lo contó todo, yo ni siquiera le pregunté.No sabes nada de él.-
Meg por un momento se había paralizado. Pero cuando le dijo que no sabía nada de él se relajó. Hades no le contó que Meg había sido su secuaz.
-¿Y cuándo te contó eso exactamente?¿Antes o después de que me prometieses que no te ibas a acercar a él?-
La joven rubia se dio cuenta de que su hermana le había pillado. –En primer lugar fue él el que se acercó a mi. Quería explicarse, y me parecía de mala educación ni siquiera escuchar su explicación. En serio Meg, no es tan malo como crees. Es inteligente,me hace reír, tiene un sentido del humor increíble. Y ya has visto que se preocupa por mi. Alguien que lucha contra esa bestia para salvar a una mortal no puede ser tan malo-
Megara notó algo diferente en la mirada de su hermana. Un brillo que no había visto antes.Y se dio cuenta de una cosa.
-Por todos los dioses…¡Sientes algo por Hades!-
Mientras tanto en el Inframundo Hécate trabajaba día y noche en su plan. Sólo tenía una oportunidad y tenía que hacerlo bien. Su poción ya estaba lista. En cuanto la bebiese, tomaría la forma de Hades. El único inconveniente era que su voz no cambiaría, por lo que tendría que mantener su boca cerrada. Pero eso no sería un problema. Observó el líquido brillante dentro del recipiente. Cerró los ojos y de un trago la bebió. El plan para echar a Hades del Inframundo seguía su curso.
Hola hola! Aqui os traigo un nuevo capítulo, espero que os guste. Aqui tratamos un poco el tema de la relación de hermanas, que en el fic anterior creo que lo descuidé un poco. También creo que aqui se ve más claro que Hécate es astuta y todo forma parte de su plan para echar a Hades del Inframundo, no como pequeñas traiciones aisladas, que es lo que parecía en el primer fic. Muchas gracias a todos los que le estais dando una nueva oportunidad a este fic, y como siempre agradezco mil cualquier comentario. Besos!
