CAPITULO 9: No mas mentiras

Hécate se encontraba en su palacio. Su rostro sereno contrastaba con el odio que sentía por aquella mortal. Odiaba esa mirada de suficiencia que mostraba, y como se creía que podía humillarla delante de Hades. Por su culpa los dioses habían descubierto que era ella, en lugar de Hades la que estaba detrás de todos aquellos sucesos. Su plan de inculpar al dios de los muertos había fracasado.

Ya solo había una manera de quedarse con el Inframundo, que el dios de pelo de fuego la volviese a fastidiar. Tenía que volver a liar las cosas el solito. Aún recordaba como durante tres meses había sido ella dueña del cotarro. había implementado varios cambios que el estúpido de Hades había deshecho en cuanto había vuelto.

Pero como hacer que ese dios desagradecido volviese a intentar derrocar a los dioses. La última vez fue un fracaso total, y con Hércules como el héroe más famoso de toda Grecia, aquello le iba a ser muy difícil. No creía que el hermano de Zeus fuese a volver a intentarlo sin un empujón….

Y entonces la mirada de la diosa se congeló, y una sonrisa asomó a su rostro. -¡Eso es! Ese egocéntrico necesita un pequeño empujón para conseguir su venganza.-

Pero había un pequeño problema, Hades no era un dios fácil de engañar. Solo mostraba estupidez cuando la mortal estaba en medio.¡Por los dioses!¡Se había enfrentado a una criatura capaz de matar dioses por ella! Cuando esa rubia entraba en la ecuación, el dios del Inframundo se volvía idiota.

-¡ Pues claro! Tenía que meter a esa muchacha en la ecuación para forzar a Hades a intentar conquistar el Olimpo. Tenia que trazar un plan. No valía con algo como secuestrarla y obligarle a entregar el Inframundo. Necesitaba que los otros dioses estuviesen en su contra y llegasen a encerrarle en el tártaro.

Se levantó y se dirigió a tomar una taza de café, necesitaba su tiempo para trazar un plan factible, y esta vez no podía permitirse fallos.

Mientras tanto en Tebas:

-Hades, si eres tú sal de ahi.-

El señor de los muertos no esperaba que ella reparase en su presencia. Es cierto que su idea era aparecer. Después de regalarle la pulsera, esperaba que al menos hubiese intentado utilizarla. Llevaban cuatro dias sin verse. Pero aquel tono en su voz…

Se quitó el casco e inmediatamente apareció enfrente de la joven rubia. -No te enfades cariño, sólo quería ver como estabas.-

Hades obsevó que llevaba puesta la pulsera que le había regalado, y sintió un alivio inmediato.

-Estoy bien, y me imagino que te veré mañana en la fiesta.-

El dios se quedó extrañado ante aquella respuesta tan seca, e intentó meter algo de humor. Sabía que a ella ese humor irónico le gustaba, y visto lo visto necesitaba desplegar todo su encanto. -Si, a mi también me ha visitado el lamesandalias de Hermes.-

Pero Perséfone continuaba seria. -Seph, ¿ ocurre algo? Pensaba que intentarias probar la pulsera. ¿No funciona? Si es eso Hefesto me va a oir.- Y le ofreció una picuda sonrisa.

Perséfone miró su muñeca. Cuando habló con su hermana había pensado en quitarse aquella joya regalada por Hades, pero por algún extraño motivo no lo hizo. Diablos, ¿porque tenía que derretirse de esa manera al oir ``Seph´ de su boca? Aquel dios que estaba hablando con ella no parecía ser el oscuro ser que había descrito su hermana.

- La verdad es que…he estado muy ocupada ayudando a Hipócrates.-

Hades se acercó más a la joven, y puso sus manos sobre las de ella. Como había echado de menos el contacto con su piel. Tocarla era como estar en el Olimpo.

-Cariño…no mientes nada bien… y por desgracia sé sobre eso. ¿Qué te pasa?-

Al oír la palabra ``mentir´´ la hermana de Meg frunció el ceño. -A ti se te da mejor mentir-

El señor de los muertos no entendía nada.-Nena, si no me dices lo que te pasa esto no avanza. Tengo toda la eternidad,pero no estoy entendiendo nada.- El dios soltó una de las manos y la llevó a la barbilla de la mortal. La levantó suavemente obligando a mirarle a los ojos. -¿Qué te pasa?-

Un suspiró emanó de la boca de la joven.- He estado hablando con mi hermana. Me lo ha contado todo. Me ha contado que trabajó para ti, que te vendió su alma,y como la utilizaste para intentar acabar con Hércules.- La muchacha sintió alivio al soltar aquello.

Hades apretó con más fuerza las manos de Seph. Al final sus temores se habían hecho realidad, su exsecuaz le había contado todo a Seph -Se que te lo tenia que haber contado, pero Meg ya me odia bastante, no quiero darle más motivos para que te aparte de mi. Te conté el incidente titán, he sido más sincero contigo que con nadie en todo el cosmos. Solo obvié un pequeño detalle.-

Perséfone clavó sus ojos azules en los ojos amarillos de Hades. -¿Te importa lo que piense Meg?.-

El dios del averno se sorprendió con sus propias palabras.-Me importas tú, no quería que tu hermana me odiase aún más y te separase de mi. No quiero que tu me odies.-

La mirada de Seph se relajó, y le devolvió el apretón en las manos.- No te odio… yo…no quiero mentiras. Quiero confiar plenamente en ti.-

El dios esbozó una sonrisa.-¿No lo haces?.-

La rubia se acercó aun más a él, pegándose a su pecho.- Si no lo hiciera no estaría aqui.-

La sonrisa de Hades se hizo más grande:- Deacuerdo, no más mentiras.O mejor dicho, no más obviar la verdad. Y oye Seph, cambiando de tema, ahora que ya está todo resuelto..¿vienes al Inframundo a cenar?.-

La joven no pudo evitar sonreir. Era lo que más le apetecía, pero sabía que su hermana iria por la noche a ver si estaba en su cabaña.

-Esta noche no voy a poder, mi hermana ultimamente me vigila bastante, y supongo que no querrás que te odie aún más.-

El dios de los muertos se pegó todavía mas a ella.-Si vienes conmigo podré soportar su odio.-

Le apetecía más que nada irse con él, lo había echado de menos y lo que más le apetecía era estar con él. Pero no podía, no así, no quería estar mal con Meg.- Mañana iré a la fiesta de los dioses. Podemos hacer una pequeña escapada. Las cosas están algo tensas con mi hermana.-

Aunque aquello le apenaba, lo entendía.- Mañana no podrás escapar de mi.-

—como si pudiera.- Dijo Perséfone entre risas.- Mañana nos vemos.- Y la joven mortal pilló de sorpresa a Hades juntando sus labios con los de él para darle un beso de despedida. Aquello duró menos de lo que al dios le hubiese gustado, y cuando se quiso dar cuenta la muchacha se había despegado de él y se alejó caminando.

El dios de pelo de fuego se sorprendió estático observando como Perséfone se alejaba hacia la casa de su rival.

Aquella noche Meg se acercó a la cabaña de Perséfone. La prometida de Hércules se sentía más tranquila sabiendo que su hermana estaba allí y no realizaba ninguna escapada nocturna. Por algún motivo que desconocía Per se veía más alegre que los últimos días. Quizás aquello significase que se le había pasado aquella tontería con Hades, y parecía que todo volvía a su cauce. A lo mejor lo que necesitaba era conocer a otros dioses, y ella la iba a ayudar.

Al día siguiente Perséfone no pudo evitar estar nerviosa mientras se arreglaba para la fiesta. Tenía muchas ganas de ver al dios de los muertos después de lo que le había contado su hermana. Sabía que en el fondo Hades no era tan malo como el resto del universo se creía, sólo necesitaba que le diesen una oportunidad.

Megara observaba a su hermana sin que esta se diese cuenta:-Estás guapísima.-

La hermana de Meg se sobresaltó, no sabía que la joven de ojos violetas estaba allí en su cabaña. -¿Qué tal eso de llamar para entrar?.- Se imaginó la que se podría haber liado si hubiese estado con cierto dios de pelo de fuego.

-Tienes razón, pero necesitaba saber como estabas.-

La mirada de Per se suavizó.Había estado años sin saber nada de su hermana, y ahora que la tenía allí…no quería estropear las cosas. ojalá hubiese una manera de poder estar con Hades yestar bien con su hermana al mismo tiempo. no quería tener que elegir, no se merecía tener que elegir.- Estoy bien Meg, de verás que si.-

—¿Podrás perdonarme alguna vez haberme marchado así?Yo… no me siento nada orgullosa de lo que hice. hice cosas…-

la rubia la cortó- No tengo nada que perdonarte. Hiciste lo que hiciste por amor. Sea como sea eres una buena persona, y al final lo demostraste.- Algo parecido a una sonrisa apareció en el rostro de Meg.

-Siento no habertelo contado antes.-

Perséfone le devolvió la sonrisa a su hermana.- No importa. Solo te pido que confies en mi.-

la mujer de ojos violetas arqueó una ceja.-¿A que te refieres con…?- Pero no pudo terminar la frase. Herc y Pegaso entraron por la puerta. El caballo alado le dio un lametón a Meg.-¡ Agghh Pegaso!-—

-¿ Qué tal si le próxima vez llamáis a la puerta chicos?-—Si claro, perdona.- Respondió el semidios mientras alejaba a Pegaso de Meg.

-¡Chicos que llegamos tarde!- Dijo Phil, entrando a la cabaña.

Perséfone puso los ojos en blanco.- Tengo que empezar a cerrar con llave.-

En la fiesta de los dioses:

Perséfone se servía una copa de ambrosía junto con su hermana. Casi echaba de menos el estar a su aire los primeros dias que fue a aquel evento, su hermana parecía no despegarse de ella, y la joven de ojos azules no sabía como despegarse del control de Meg.

Mientras las dos mortales se relajaban, un dios muy conocido se acercó a ellas, acompañado de una mujer que parecía mortal.

-¡Hola chicas!- Dijo el dios.

La joven que le acompañaba se acercó a Meg y le dió un fuerte abrazo-¡Meg!¡Qué alegría verte chica!-

Cuando consiguió soltarse del abrazo, con una sonrisa Meg miró hacia su hermana y habló:- Per, te presento a Psique, es la novia de Cupido. Psique, te presento a mi hermana Perséfone.-

Perséfone observó a aquella mortal. Era alta, bastante más alta que ella y Meg. Tenía el cabello largo y liso, de color castaño a juego con sus ojos, y un lunar en la mejilla. Llevaba un vestido liso, y para qué negarlo, parecía una supermodelo. Contrastaba con aquel dios gordito, bajito y rosa.

La novia de Cupido obsequió a Per con otro abrazo igual de efusivo que el que le había dado a Megara.-¡Encantada! Me encanta no ser la única mortal de la fiesta, Seguro que hacemos muy buenas migas.-

—Esto… igualmente.- Contestó la joven rubia como pudo mientras Psique la estrujaba.

-¿Porqué no salimos a bailar cariño?- dijo el dios rosado a su novia.

la mortal soltó su agarre de Perséfone y tomó la mano del dios del amor.- Pues claro bomboncito.¡Luego hablamos chicas!-

Per no podía parar de mirar a aquella extraña pareja. Megara miró a su hermana:- ¿No te lo esperabas eh?-

—Es… un tanto extraño. Aunque seguramente no soy la más indicada para hablar.-—No te martirices. Eso es ya pasado.- Respondió Meg.

-Si claro, aunque al menos Hades no lleva pañales.- Dijo Per con una sonrisa idiota.

La prometida de Hercules no pudo evitar soltar una carcajada.- Esa debe ser la forma que Cupido adopta con los mortales. En realidad yo lo he visto con su forma de dios, y es realmente guapo.-

Perséfone no pudo evitar sonreir. Cogió la copa para beber y casi se le cae al suelo. Al fondo, escondido al lado de un árbol estaba él. A pesar de la oscuridad de esa zona la joven rubia lo reconoció, sus ojos dorados brillaban, e incluso le pareció sentir que le sonría. ¿Como conseguir acercarse a él estando Meg continuamente pegada a ella?