Capitulo 10: Moneda de cambio
Perséfone comenzó a ponerse nerviosa mientras observaba a lo lejos la figura del dios de los muertos. Sus ojos dorados eran inconfundibles.
Meg le estaba diciendo algo pero no podía prestarle atención La joven de ojos violetas lo notó. Fingió darle unos golpes en la cabecita. -¡Hola!¡tierra llamando a Per!-
La joven rubia rompió el contacto con el dios de los muertos.- Lo siento Meg. Creo que estoy un poco acalorada. Me voy a dar una vuelta.-
—Te acompaño si quieres.- Respondió la prometida de Hércules con una sonrisa.-
—No no no… tú… quédate por aqui. Eres la protagonista. No puedo acapararte toda la noche. Me vendrá bien un paseo yo sola.-
Dijo Perséfone mientras se alejaba. Megara no estaba muy segura si seguir a su hermana e insistir o dejarla un rato sola. Pero finalmente decidíó que la dejaria airearse un poco. Tampoco quería ser una hermana mayor sobreprotectora.
La joven rubia caminó hacia la playa y se sentó en la arena con su copa de vino. No le gustaba mentir a su hermana pero tampoco podía decirle que quería ver a Hades. Sólo con el tiempo Meg podría comprobar que las cosas habían cambiado. Cerró los ojos y disfrutó de la sensación de tener la brisa marina en su cara.
Cuando los abrió allí enfrente estaba él.
-¿Bebiendo vino otra vez? Pensaba que eras más de ambrosía.-
La mortal no pudo evitar reir- Guardo la ambrosía para tomarla contigo.-
Con un giro de su muñeca desapareció la copa de vino de Seph y se transformó en una copa de ambrosía.
-Mucho mejor.- Dijo ella, que continuaba sentada en la arena.
El dios de los muertos se sentó a su lado y con uno de sus brazos la atrajo hacia él y la abrazó. -Ahora si mucho mejor.- Respondió el.
La joven aspiró su aroma mientras apoyaba su cabeza en su hombro, y comenzó a sentirse mucho más relajada.
-Te he echado de menos nena.-Dijo el dios de pelo de fuego.- Me encantaría que te quedaras esta noche conmigo.-
La joven rubia sonrió. -Ya estoy contigo tonto.-
Hades no pudo evitar sonreir.- Me refiero en el Inframundo. Ven a pasar la noche conmigo.-
Perséfone se puso seria.-Me encantaría quedarme esta noche contigo, de veras que si, pero no puedo.-
La sonrisa de Hades desapareció. -¿ Todavia no confias en mi?-
Los ojos azul cielo de la mortal se abrieron. - No es por eso, confio en ti.- No pudo evitar que se le encogiera el corazón al ver la decepción en los ojos del señor de los muertos.
-Mi hermana me está vigilando mucho ultimamente. No se fia… ya sabes, de que me vaya contigo.-
El dios bajó sus ojos dorados fijando la vista hacia la arena. Perséfone acarició con la mano la mejilla de Hades y le obligó a mirarla. -Hoy no, pero mañana puedo decirle que tengo turno de noche con Hipócrates y escaparme.-
El señor de los muertos cogió con su mano la de Perséfone.- Por el momento me sirve.- Y fue acercando su rostro lentamente al de ella hasta que se fundieron en un beso. La mortal se puso a horcajadas sobre él y envolvió su cuello con sus brazos.
Megara mientras tanto buscaba a su hermana por la playa. Se había quedado preocupada, no le parecia que esas horas de la noche fueran las mejores para que Per estuviese paseando sola por la playa. Le pareció ver unas sombras hacia la orilla, y cuando se asomó no pudo dar crédito a lo que vió. Per se encontraba sentada en el regazo de Hades mientras se devoraban ávidamente el uno al otro.
La joven de ojos violetas se quedó paralizada, era lo último que esperaba ver. Pensaba que su hermana había aprendido la lección tras todo lo que le había contado sobre su pasado. Estuvo tentada de acercarse hasta donde estaban y llevarse a la joven de la oreja hacia su casa. Pero finalmente se marchó, confundida y sin entender que le pasaba por la cabeza a Perséfone.
Cuando terminó la noche y volvieron a casa Perséfone iba como flotando en una nube. Ni siquiera se dio cuenta de que su hermana estaba extrañamente callada y seria. Pero Herc y Pegaso si que se dieron cuenta. Cuando la joven de ojos azules se metió en su cabaña sin apenas percatarse de lo que sucedía a su alrededor, el semidios no pudo evitar preguntar.
-¿Qué te ocurre?.-
La joven de ojos violetas miró por el rabillo del ojo a su futuro marido. No sabía si era buena idea contarle lo que había visto en la playa, no quería preocuparlo, bastante tenía con ser un héroe y salvar a todo el mundo, él no podía tener la responsabilidad de salvar a su hermana de las garras de Hades.
-No me pasa nada. Tranquilo, no te preocupes.-
El héroe arqueó una ceja, y ambos, Pegaso y Herc se miraron con incredulidad.-Vamos Meg, puedes contarmelo. Te conozco y sé que te pasa algo.-
Los ojos violetas de la joven se clavaron en los azul cielo de él. Por un lado necesitaba desahogarse, contarlo, pero por otro… No quería que su prometido hiciese ninguna tontería. Y luego estaba su hermana. ¿ Qué le estaría pasando por la cabeza para actuar como estaba actuando? Y finalmente habló:- He visto a Per en la playa con Hades.-
Pegaso no pudo evitar un relinchó furioso.-¡ Tranquilo chico! -Dijo el semidiós.- Pensaba que ese asunto estaba zanjado. Aún asi, igual era Hades el que estaba intentando embaucar a tu hermana. Es una chica inteligente no creo que…
Pero la joven de ojos violetas le interrumpió.-¡ Se estaban besando!¡por los dioses se estaban comiendo vivos allí en medio! ¿ No has visto la cara de idiota que ella traía antes de meterse en su cabaña? Desde luego sea lo que sea Hades no la ha obligado. Eso es lo que más me preocupa, que está callendo ella solita.-
El héroe cerró los puños hasta casi hacerse daño. A pesar de haber vencido al dios de los muertos éste seguía en sus vidas. No contento con tener que acudir a sus fiestas y a su boda había engatusado a la hermana de Meg.
-La próxima vez que lo vea cerca de Perséfone le voy a dar un puñetazo que va a volver directo al vórtice de las almas.-
Megara se quedó pensativa. Aunque tener a ese malvado dios atrapado allí durante meses era muy tentador sabía que no podían hacer eso. Zeus por algún extraño motivo había perdonado a Hades y lo quería cerca. Quizás fuese por el dicho de mantén cerca a tus amigos, pero aún más a tus enemigos, en cualquier caso no era la mejor de las ideas. Y luego estaba Per. Tenía que conseguir que ella sola entendiera que Hades se estaba aprovechando de ella.
-No creo que hacer eso sea lo más inteligente. Hay que conseguir que Per se dé cuenta de todo antes de que sea demasiado tarde.-
El semidiós pelirrojo miró a su futura mujer. Podía ver la preocupación en los ojos de Meg. Le acarició tiernamente la mejilla y habló:- Tranquila, no voy a dejar que Hades le haga daño a Perséfone.-
En el Inframundo:
Los diablillos observaron que su señor había vuelto demasiado contento de la fiesta. Tanto que no se había percatado de una presencia en su salón del trono. Pena y Pánico se miraron con miedo, cuando su amo descubriese quien estaba allí sentada los iba a calcinar.
Al principio el dios del averno no vio la sombra que estaba situada al lado de su trono, estaba demasiado ensimismado. Todavía podía oler el perfume de Perséfone y sentir como su pelo rubio se enredaba en su cuerpo.
-¿Que hacéis ahi como dos pasmarotes?- Preguntó al ver a sus subalternos de pie con cara de terror. Y entonces la vio. Gracias a sus ropajes oscuros y el tono azul marino de su piel no habia caido en su presencia.
-Hécate…- Dijo el dios de los muertos casi en un susurro, como si no pudiese creer que aquella diosa estuviese frente a él, al lado de su trono.
Una sonrisa interesada apareció en el rostro de la diosa de las almas errantes.
-¿Qué haces tu aqui? Crei dejarte claro cuando te saqué del tártaro que no quería tenerte cerca de mis dominios.-—
-Lo sé, pero tengo una oferta que hacerte.-
Hades frunció el ceño.-¿Tú a mi? No hay nada que tú puedas ofrecerme que me interese.-—
-¿Qué tal un plan para tener a la chica y el Olimpo?-
Las pupilas del dios de pelo de fuego se contrajeron. La diosa azul marino se percató de ello y aprovechó su ventaja. Hades se quedó callado, lo cual le dio pie a continuar.
-Sé que sigues deseando el Olimpo,se te nota. Y has demostrado que esa mortal te importa. Puedes conseguir las dos cosas si te lo propones, y yo sé como.-
-¿Tú….?-La duda se veía en la cara del dios de los muertos. Hades no había dicho que no ni la había despachado, lo que significaba que se lo estaba pensando.-¿ Cómo podrías tu saber…?-—
-No eres el único que hablas con las parcas. Sé que esa mortal es una moneda de cambio muy valiosa.Y ella por algún motivo que desconozco, confía en ti.-
Todas las dudas que el dios de los muertos tenía se arremolinaban en su cabeza, así como las almas se habían arremolinado en torno a él en el vórtice de las almas. Deseaba vengarse, deseaba ser el dueño del Olimpo. Que le mirasen con respeto, y se arrepintiesen de todas las veces que lo habían despreciado. Aquello era tan tentador…
-No quiero hacerle daño.- Contestó Hades con un hilo de voz.
-Querido, no vas a hacerle daño. Vas a regalarle la inmortalidad. Te aseguro que no sufrirá ningún daño. Sólo la utilizaremos como moneda de cambio, para que los dioses nos entreguen sus poderes a cambio de ella.-—
-Los efectos de la granada son permanentes. Una vez la haya comido pertenecerá al Inframundo para siempre. No me perdonará nunca.-
Hécate rió.- ¿Eso es lo único que te echa para atrás en el plan?¿Que no te perdone? Tendrás toda la eternidad para conseguir que te perdone y vea que igual que Cronos fue derrocado era necesario derrocar a Zeus. Además, serás el dueño y señor de toda Grecia, podrás hacer lo que se te antoje, incluido con ella.-
El dios azul se llevo los dedos al puente de su nariz, señal de que estaba pensando. Las parcas le habían dicho que con esa mortal obtendría el Olimpo y su venganza. Hécate le estaba ofreciendo un plan. Continuamente los humanos se veían inmersos en guerras, conquistaban reinos y morían reyes. Lo que él quería hacer no distaba mucho de aquello. Era destronar a un rey para poner otro. Quizás él lo hiciese mejor que Zeus.
-¿Qué obtendrias tu a cambio?-—
-Tan solo pido una cosa. El Inframundo.-
Cuando la diosa de las almas errantes salió del salón del trono una sonrisa triunfal adornaba su rostro. Hades era un dios inteligente y astuto, pero cuando se veía envuelta esa mortal salía a relucir toda su estupidez.
Unos dias después:
Era de noche, una pequeña sombra se movía por el jardín de la villa de Hércules. Caminaba en silencio cuando un caballo alado la encaró de frente.
-¡Pegaso!- El caballo blanco miraba a la hermana de Meg con cara de pocos amigos. Sabía que estaba saliendo a hurtadillas. Y relinchó evitando que continuase la muchacha hacia la salida.
La joven le hizo una señal para que callase.- Por favor Pegaso, no hagas ruido.-
Pero el compañero de Hércules seguía cortándole el paso e impidiendo que avanzase.
-Por favor…- Dijo la joven rubia con ojos de súplica.-No me delates. Estaré aqui antes del amanecer.-
Pegaso no pudo evitar sentir pena. Y a su pesar, y con cara de pocos amigos, se apartó y la dejo pasar.
-¡ Gracias Pegaso!.- Dijo Perséfone abrazando y dando un beso en el hocico al caballo alado, que no pudo hacer más que ver como la hermana deMegara se dirigia hacia la puerta.
Nada más salir comenzó a caminar rápido hasta que chocó contra algo.-¡Auch!.-
Una mano invisible la agarró rápidamente evitando que cayese, la abrazó y desaparecieron en un remolino negro hasta aparecer en el Inframundo.
-No sé si alguna vez me acostumbraré a esta manera de transporte.- Dijo Seph ligeramente mareada.
Hades se quitó su caso de invisibilidad:- Te hubiese traído en mi carro, pero sería más fácil que nos viesen.-—
-Podría acercarme a la entrada del Inframundo de Tebas y venir sola.-
El dios acercó una mano de humo a Seph, materializándose alrededor de su cintura.-—
-No me agrada mucho la idea de que vayas sola por Tebas a estas horas de la noche. Mientras no puedan vernos juntos tendremos que hacerlo así.- Dijo el dios de ojos amarillos bajando la mirada. Odiaba tener que verla a escondidas. No hacían nada malo. ¿ Acaso él no se merecía ser feliz con ella? Se querían, se preocupaban el uno por el otro ¿ Porqué no podian estar juntos?¿ Qué habia de malo en aquello? Pero pronto todo el mundo sabría que estaban juntos. Y nada ni nadie podría impedirlo.
¡Hola a todos! Por fin traigo otra actualización. No se cada cuanto podré actualizar pero prometo no tardar otros cuatro años.
Smarty26: ¡Muchas gracias por tus reviews! En serio me hace muchisima ilusión. Tras colgar los últimos dos capitulos nadie había comentado nada y estaba un poco deprimida pensando que tras volver a escribir no lo iba a leer nadie. Ya pensaba que había perdido después de 4 años a todos los lectores ( me imagino que después de cuatro año alguno de los que me siguió en su día ya ni se meterá en estas páginas) y claro no deja de ser una película de hace más de 20 años, obvio la página no tiene tantos seguidores como otras páginas, así que en serio tus reviews me han alegrado el día. te contesto por partes.
A Hécate la libera Hades. Los dioses tienen un trabajo, un propósito, asi que a Hades no le queda otra que liberarla. En cuanto a la charla con Perséfone me parecia importante un poco que se explicase. Quiero decir vale que Perséfone vea en Hades algo que nadie más ve, pero de ahi a que todo le parezca bien y lo defienda porque si… vamos a ver tu hermana te acaba de decir que ha trabajado para él y él te lo ha ocultado….que menos que estar molesta y pedirle alguna explicación.
Lo de que Perséfone y Hades han tenido ya su primera vez se intuye cuando Hades deja a Seph en su cabaña después de rescatarla del cracken, no lo pongo explicito pero sale que él se despierta en la cama de ella. en los one shot sale la primera vez más explicada, que además en este fic la he mantenido de la misma manera.
