Ya era martes, por la mañana, y el viento agitaba la cortina de la ventana de la habitación. A pocos centímetros de la ventana, se encontraba una cama donde nuestra protagonista de tez morena dormía plácidamente. Se notaba que estaba profundamente dormida, dado los ronquidos que emanaban de su boca.

Sin embargo, para su desgracia, la alarma del despertador comenzó a sonar, interrumpiendo su sueño. Luz trató de apagar la alarma, pero sus intentos fueron en vano. Finalmente, después de gruñir por la molestia, Luz se levantó y apagó de una vez su despertador.

Bostezando un poco, Luz se frotó los párpados con su mano izquierda.

- Bien... hagamos esto de una vez - Se dijo a sí misma mientras se levantaba de la cama y se dirigía al baño para darse una ducha antes de ir a la escuela.

Pasaron unos minutos y Luz salió del baño, usando una toalla para cubrirse. A pesar de haberse bañado, su cabello aún estaba desordenado y su ya características ojeras, pero a diferencia de otras chicas de su escuela, a Luz le importaba poco su apariencia. Simplemente tomó una camiseta de manga larga negra y se puso encima otra camiseta amarilla con un número 4 impreso en azul y una línea en forma de llamas que pasaba diagonalmente por el logo. Completó su atuendo con unos pantalones de mezclilla marrón y unos tenis de color amarillo. Era una vestimenta muy simple, la verdad.

- Ya estoy lista - Dijo Luz mientras agarraba sus lentes y se los ponía antes de salir de su habitación.

En otra parte de la casa, se encontraba una mujer mayor de unos 41 años, esta mujer tarareaba con alegría mientras preparaba el desayuno. Se notaba que la mujer disfrutaba de hacer esta actividad.

Cuando terminó de hacer el desayuno, dejó dos platos de comida sobre la mesa que estaba detrás suyo. Después de sentarse, entró a la cocina Luz, quien miró a la mujer con una sonrisa familiar y amigable.

- Buenos días, mamá - Decía Luz sentándose junto con su madre.

- Buenos días, mija. ¿Cómo dormiste? - Dijo en un tono amable la madre de Luz; Camila Noceda mientras tomaba un sorbo de su café.

Luz antes de comer el huevo con salchicha que hizo Camila respondió a la pregunta de ella - Bien, descansé muy bien... pero el despertador me interrumpió el sueño - Dijo Luz con cierta amargura por dicho momento, pero rápidamente ese sentimiento se desvaneció cuando Luz dio un bocado al desayuno que había hecho su madre para ella. Luz sonrió feliz al sentir la comida casera de su madre en la boca, la cual sus papilas gustativas agradecieron con un suave sonido de felicidad.

- Wow, mamá, esto sabe delicioso, creo que hasta le gana a la vez que Eda hizo su pizza de salami - Dijo Luz feliz mientras comía más bocados de la comida.

Camila sonrió ante el cumplido de Luz y al igual que su hija, comenzó a comer.

Pasaron unos cuantos minutos, ya eran las 6:10 de la mañana, ambas madre e hija se preparaban para retirarse a la escuela y al hospital. Pero antes de irse, ambas se despidieron de una foto que estaba colgada cerca de la puerta de la entrada.

- Adiós, papá - Dice Luz despidiéndose.

- Adiós, Manny - Dijo Camila con una notable sonrisa, pero también una tristeza visible al momento de despedirse del retrato de su esposo.

Cuando se despidieron, las dos salieron de la casa y se dirigieron al auto de Camila.

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Mientras tanto, en otro lugar, alejado de los suburbios de la ciudad, dentro de uno de los edificios del centro de la ciudad, se encontraba un edificio con una característica muy notable: en la parte superior de la fachada, unas letras de neón rojo anunciaban "Horizon". Este era el edificio de Horizon Labs, la segunda compañía líder en la creación de las más avanzadas tecnologías, biotecnologías y ciencias.

A pesar de la hora, dentro del edificio ya había gente trabajando, varios eran científicos y sus asistentes. Pero donde se centraba la importancia era en un área que, junto a la entrada, tenía una pantalla electrónica con las palabras "Proyecto Interspecies".

Dentro de esta área, se veían diferentes cápsulas con animales e insectos, como iguanas, ratas, murciélagos, armadillos, pirañas y arañas. Todas estas especies tenían una característica que se repetía en cada una: un dibujo de un cero con una línea que pasaba diagonalmente sobre esta, en la parte de la espalda, patas o, en el caso de las arañas, en el abdomen.

Todos estos especímenes eran revisados y analizados por los científicos, pero entre todos estos sujetos con batas se destacaba uno en particular: un señor delgado de tez pálida, cabello castaño cenizo hasta los hombros recogido en una cola de caballo, y ojos azules. Este hombre delgado observaba con orgullo a uno de los especímenes, una araña, la cual sostenía en su mano protegida por un guante. A diferencia de las demás arañas estudiadas por los científicos, esta araña tenía una tonalidad purpura y ojos de un fuerte amarillo.

El hombre admiraba al arácnido y con su mano desnuda acariciaba lentamente el pelaje de la araña.

- Bella, es simplemente hermoso cómo la genética puede hacer maravillas en la biología de las especies - Dijo el hombre delgado con elegancia en sus palabras, pero con un tono frío.

- Se… señor - Decía entre tartamudeos un hombre, de apariencia joven y de cabello rubio. Este sujeto se encontraba cerca del hombre delgado, quien maravillaba a la araña de inusuales características. El hombre delgado se giró hacia el rubio, su rostro mostraba frialdad y algo de enojo, parecía que no le gustaba que le interrumpieran en sus momentos de pensamiento y de soliloquio - ¿Me llamó para algo? - Preguntó con notable miedo el rubio.

- Justin. Quiero que me muestres el resultado de la fórmula Belos dentro de las células de los otros especímenes. También quiero que se examine a este arácnido, me resulta... interesante - Dijo el hombre delgado mientras le entregaba la araña a Justin, colocándola sobre sus manos.

- En...entendido, señor Wittebane - Decía Justin entre tartamudeos, con notable miedo de que el arácnido le mordiera. Rápidamente lo metió en una cápsula para después dar un suspiro de alivio. Se dio la vuelta y se dirigió hacia donde iba Wittebane.

Cuando ambos salieron del lugar, la araña salió de su cápsula. Esto se debió a que la tapa que la mantenía encerrada no había sido puesta correctamente. La araña trepó por el material transparente para luego llegar hasta la mesa y lentamente esconderse en alguna parte del laboratorio.

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Un poco más cerca, nuevamente frente a la entrada de la cafetería Clawthorne, se veía a Eda dirigiéndose a su negocio. A pesar de estar sonriente, su mirada era un tanto antipática debido a las horas de la mañana.

Mientras introducía la llave en la puerta, escuchó unas palabras con un tono notable de alegría: "Toc, toc". Por la expresión en el rostro de Eda, parecía reconocer la voz de donde provenían esas palabras.

- ¿Quién es? - Dijo Eda con tono alegre en su voz, siguiéndole el juego a la persona. La mujer de cabello plateado se giró hacia atrás y vio delante suyo a un hombre de físico delgado junto con un tono de piel rosado, su cabello era corto, de tonalidad morado oscuro y ojos color turquesa, ese hombre era el responsable del "Toc, toc".

- Steve Tholomule - Dijo Eda con una sonrisa corta pero amigable.

- Hola, Eda - Decía Steve con una sonrisa en su cara, notándose que le alegraba ver a Eda.

Eda abrió la puerta e invitó a Steve a pasar adentro. Mientras encendía las luces, agarró dos sillas para que ambos se sentaran.

- Y dime, ¿qué trae al Oficial Tholomule a mi cafetería... no me digas que me van a arrestar? - Preguntó Eda con una mirada de sospecha hacia Steve.

- Claro que no... al menos no esta vez - Dijo riendo Steve, y Eda río también - Solo quería venir a hablar un rato. De hecho, tengo que regresar pronto a la jefatura... tu hermana, digo la Capitana Clawthorne, nos ha estado presionando a todos para buscar más indicios sobre el grupo del Big Man - Continuó Steve con un tono cansado mientras se frotaba la frente con los dedos. Detuvo su movimiento cuando Eda le ofreció una taza de café.

- Gracias - Dijo Steve agradeciendo la taza de café de Eda, y dio un sorbo - Está rico, ¿cuándo lo hiciste? - Preguntó con curiosidad.

- Cuando te quejabas de mi hermana - Dijo Eda volviendo a sentarse mientras tomaba otro sorbo de su taza.

- ¿Cuánto tiempo lleva sin dormir Lulu? - Preguntó Eda con leve preocupación. Steve retiró sus labios de la taza de café - Solo la he visto irse temprano dos veces, pero casi siempre cuando llego a la jefatura, ella ya está allí. Parece que nunca duerme - Respondió.

Ambos parecían preocupados por esto, pero Eda cambió de tema rápidamente para aligerar la situación.

- ¿Y ustedes dos ya son novios? - Preguntó Eda con tono pícaro, mientras tomaba otro sorbo.

- ¿Qué? ¡No! - Dijo Steve negando la pregunta de Eda, se le notaba cierto rubor en las mejillas. - Es mi jefa.

- Je, suena como una buena trama para una novela - Dijo Eda burlona.

Ambos amigos rieron mientras disfrutaban del agradable momento, mostrando que disfrutaban pasar el rato juntos.

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Horas más tarde, ya eran las 12 del mediodía, los alumnos de uno de los salones de la escuela preparatoria Midtown guardaban sus cosas dentro de sus mochilas.

- Oye, Gus, ¿me pasas los apuntes de historia luego? - Preguntó Luz a Gus mientras recogía su mochila.

- Claro, te los mando cuando llegue a mi casa - Dijo Gus con tono amigable.

Luz sonrió, no tendría que preocuparse por la materia de historia, la cual desafortunadamente no era su fuerte. Pero antes de que todos dejaran el salón, la maestra los interrumpió, lo que provocó varios quejidos de molestia por parte de los alumnos.

- Ya sé, ya sé. Sé que quieren irse a sus casas, pero esto es importante - Decía la maestra. - Mañana haremos una visita a Horizon Labs, esta es una oportunidad única para ver sus instalaciones y también para los interesados en las áreas de tecnologías. Por lo tanto, necesito que mañana, antes de irnos, me entreguen su hoja de permiso firmada por sus padres o tutor legal.

Varios de los alumnos se mostraban interesados por la idea de visitar el edificio de Horizon Labs, y Luz era una de ellas.

- Ahora pueden irse - Dijo la maestra. Los alumnos comenzaron a salir del salón, varios riendo o celebrando el fin de las clases de hoy.