Luz estaba sentada en su silla en su salón de clases junto con sus compañeros, tomando apuntes mientras la maestra hablaba. Sin embargo, mientras escribía, sentía algo extraño a su alrededor. Giró la vista hacia atrás pero no vio nada fuera de lo común, solo a sus compañeros escribiendo como de costumbre.
Un escalofrío recorrió su espalda cuando regresó la vista a su mesa y vio algo sobre su cuaderno: arañas, muchas arañas caminando por toda la hoja. Luz soltó un grito y apartó el cuaderno con la mano, haciéndolo caer al suelo.
- ¿Qué pasa, Luz? - Preguntó la voz de Willow, quien estaba a su lado.
Luz se volvió hacia su amiga, pero quedó petrificada al ver que la cara de Willow había sido reemplazada por una de araña de aspecto humanoide. Era aterrador, con cuatro ojos de arácnido de mayor tamaño y colmillos moviéndose como si saborearan algo.
Otro grito escapó de los labios de Luz al ver el aspecto de su amiga. Se levantó de su asiento y se alejó, girando para ver que todos sus compañeros tenían la misma características arácnidas que Willow: grandes ojos negros sin alma. La escena era aterradora, y el terror se intensificó cuando todos se levantaron y comenzaron a acercarse hacia ella.
Luz retrocedía lentamente, tratando de escapar de aquellos seres - ¿Luz, qué te pasa? - Preguntó la versión con cabeza de araña de Skara, pero Luz no pudo responder, solo retrocedía.
Pero su camino llegó a un abrupto final cuando sintió la pared del salón detrás de ella. - Solo es una pesadilla - Murmuró Luz con voz temblorosa mientras cerraba los ojos.
Pero los abre de nuevo al sentir pequeñas patas de araña moverse sobre sus párpados. Miró hacia sus compañeros y entre risas, rápidamente agarraron su camisa. Luz jadeó al sentir el movimiento.
- Que tengas una buena caída - Dijeron todos los cabezas de araña antes de empujar a Luz hacia atrás. La pared que bloqueaba su paso se rompió como si fuera de vidrio.
Luz gritó mientras caía al vacío, tratando de agarrarse de algo, pero no había nada. Finalmente...
La morena cayó sobre algo suave, y al tocarlo con los dedos sintió una textura pegajosa, como telarañas. Había caído en una gran red. Trató de levantarse, pero estaba atrapada.
- T-tranquila, so-solo es otra tonta pesa... - Pero antes de que pudiera terminar de hablar, sintió un movimiento sobre la red. Miró hacia abajo y vio algo que la dejó petrificada.
Una gran araña monstruosa se acercaba hacia ella. Sus patas delgadas se movían con lentitud. Finalmente, la cara de araña se situó frente a Luz, abriendo la boca lentamente. Luz intentó liberarse, pero el pánico se apoderaba de ella.
- No tengas miedo... - Susurró la araña con una voz grave y lenta, deteniendo a Luz en seco.
- Es solo un salto de fe... - Continuó la araña antes de abrir completamente la boca y acercar sus mandíbulas hacia Luz, sumiéndola en la oscuridad.
- ¡AAAAH! - Gritó Luz antes de caer de cara al suelo de su cuarto.
Luz seguía respirando agitada mientras sudaba por la pesadilla. Finalmente dejó escapar un suspiro de alivio y se acostó en el piso por un minuto. - Solo era una pesadilla - murmuró Luz, aún con algo de miedo en sus palabras, antes de volver a acostarse en su cama, esperando poder dormir bien esta vez.
Pero mientras se acomodaba, sintió algo que le molestaba detrás suyo. Se levantó por un momento y llevó su mano hacia su nuca para sacar lo que le molestaba. El resultado la tomó por sorpresa: tenía en su mano una araña muerta.
- ¿Cómo llegaste aquí? - Preguntaba Luz, extrañada al ver al arácnido. Mientras lo miraba, pudo ver que la araña había tejido un hilo de telaraña muy delgada que llegaba hasta su nuca. Luz, al jalar este hilo, sintió un leve dolor pulsante.
- ¡Ay! - Decía mientras se sobaba la nuca. - Espero que no me haya mordido... - Dijo Luz, un poco preocupada.
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Pasaron las horas y el sonido del despertador resonó en la habitación. Luz gimió con molestia al escuchar el ruidoso aparato, que parecía aumentar de volumen cada vez más. Finalmente, Luz al ya no aguantar el ruido del aparato lo golpeó con fuerza, rompiéndolo en el acto. Mientras se levantaba de la cama, Luz notó que tenía partes del despertador roto en su mano, pero le dio poca importancia a esto. Al llegar a la puerta del baño, las piezas se desprendieron de su mano.
Después de ducharse, Luz tomó su conjunto de ropa habitual, pero notó algo extraño al ponerse la camisa y los pantalones; parecían pegarse a sus manos. No entendía por qué, ya que se había bañado. La extrañeza continuó cuando sus tenis también parecían pegarse a sus dedos por un segundo.
Ya cambiada, Luz bajó a la cocina para desayunar con su madre, como de costumbre. Mientras se acercaba, comenzó a sentir varias cosas extrañas: podía escuchar más ruido y sentir incluso las partículas de polvo en la casa. Era extraño.
- Hola, mija - Saludó Camila a su hija, colocando un plato lleno de cereal y leche junto con una cuchara sobre la mesa.
- ¿Cómo dormiste? Ayer parecías muy enferma. ¿Te sientes bien? - Preguntó Camila mientras se sentaba y comía un plato de frutas cortadas, esperando la respuesta de su hija.
- Dormí bien, tuve algo de calor, pero ya se me pasó - Respondió Luz mientras comía un bocado del cereal - Aunque tengo mucha hambre - Dijo para dar otro bocado al cereal.
Camila miró un poco extrañada la respuesta de su hija, pero decidió no preguntar más y seguir con el desayuno.
Después de unos minutos, Luz y Camila estaban recogiendo sus cosas para irse. Camila agarró su bolso de mano y Luz su mochila café, que tenía algunas rasgaduras, pero aún parecía funcional.
- ¿Y tus lentes? - Preguntó Camila al notar que Luz no los llevaba puestos. Luz llevó su mano a su rostro y se dio cuenta de que en verdad no los tenía puestos. - Deja, voy por ellos, no tardo - Dijo Luz subiendo rápidamente a su cuarto, donde agarró los lentes que estaban sobre su buró.
- ¡Ya los tengo! - Gritó Luz mientras caminaba hacia la entrada y se ponía los lentes. Sin embargo, unos mechones de su cabello se quedaron pegados a sus dedos, luego se despegaron volviendo a la normalidad. - Extraño - Murmuró Luz observando su mano.
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Mientras Camila conducía hacia la escuela de su hija, Luz miraba por la ventana y por alguna razón veía todo borroso. Su atención se desvió hacia un ruido que provenía de adelante: era el sonido del motor, que resonaba claramente en los oídos de Luz.
Volvió a mirar por la ventana mientras los autos pasaban. Aunque no podía oírlos tan claramente como el motor, podía percibir su presencia. La joven morena cerró los ojos y se frotó la sien con la mano; parecía que le iba a explotar la cabeza, pero el leve dolor desapareció cuando escuchó una voz cerca de ella.
- Luz - Luz se volvió hacia su madre. - ¿Qué pasa? - Preguntó mientras aún se frotaba la sien.
- Ya llegamos - Dijo Camila. Luz miró por la ventana y vio efectivamente la entrada de la preparatoria. Internamente se preguntó cuándo habían llegado tan rápido allí. - Mija, ¿estás segura de que te sientes bien? Podemos decirle a tu director que no te sientes bien - Sugirió Camila mientras ponía su mano sobre el hombro de Luz.
- No, estoy bien, no te preocupes - dijo Luz, tratando de convencer a su madre de que no le pasaba nada malo. Camila la miró con duda, pero decidió confiar en las palabras de su hija - Está bien, pero si te sientes mal, llámame lo más rápido posible, ¿vale? - Dijo Camila con tono amable, pero con cierta preocupación en sus palabras.
- Está bien, mamá - Dijo Luz al salir del carro. - Suerte, te llamo cuando salga de la escuela - Se despidió mientras cerraba la puerta.
Camila, antes de irse, miraba aún con preocupación a Luz. Cuando esta entró en la escuela, soltó un suspiro para después conducir hacia su trabajo en el hospital.
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De nuevo en el edificio de Horizon Labs, en una espaciosa oficina en uno de los pisos superiores, varios hombres en traje estaban reunidos alrededor de una gran mesa de madera, inmersos en una discusión acalorada. El único que no participaba activamente en la conversación era Wittebane, quien permanecía en silencio con un vaso de vino en la mano, observando a los demás con una mirada impasible.
- Quest Enterprises no está superando en el área de robótica - Comentó uno de los hombres, mientras otro añadía con preocupación: Aunque sus ganancias están en aumento. Pronto podrían liderar el mercado tecnológico, dejándonos en tercer lugar en un mes o dos semanas.
Wittebane se levantó de su asiento mientras los hombres seguían debatiendo.
- Señor Wittebane, sin ánimo de ofender, su interés en el Proyecto Interspecies podría llevarnos a la bancarrota o incluso al cierre de la compañía - Advirtió un hombre delgado de cabello cenizo.
Wittebane se limitó a observar la ciudad desde la ventana de la oficina, como si estuviera contemplando sus dominios.
- No puedes ignorar esto, Philip. Deberías considerar cerrar el proyecto y volver al enfoque en la robótica...
- Vitimir, ¿sabes cómo fundé esta compañía? - Interrumpió Wittebane, su tono gélido pero firme. - Desde mi adolescencia, construí esta empresa. La hice mundialmente reconocida como adulto. Y todo eso fue posible porque sé cómo manejar mi compañía... No permitiré que nadie me diga cómo dirigir los proyectos que yo superviso.
- Philip, el consejo ha tomado una decisión. Si este proyecto científico no da los resultados esperados, tendrás que irte y el proyecto será cancelado - Afirmó Vitimir con seriedad, mientras los demás miembros del consejo asentían en silencio.
Wittebane se enfrentó a ellos, sin inmutarse, y les espetó - Así que todos acordaron a mis espaldas... Bien. Pero cuando tenga éxito, no esperen ser bienvenidos de vuelta.
Con eso, los miembros del consejo y Vitimir salieron de la oficina, dejando a Wittebane solo.
Mientras miraba fijamente por la ventana, la calma en el rostro de Wittebane comenzó a desvanecerse, dando paso a una creciente ira. El vaso de vidrio que sostenía en la mano parecía a punto de estallar por su enfado. Finalmente, el vaso se rompió, algunos fragmentos cayeron al suelo, mientras que otros permanecieron en la mano de Wittebane, quien apenas pareció notar la sangre que brotaba de su palma.
- Les demostraré resultados - Dijo en un tono grave mientras se dirigía hacia la puerta de la oficina para salir.
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Regresando a la preparatoria de Midtown.
Nuestra joven Luz estaba recostada sobre su mesa, no dormida, pero con los ojos semicerrados. La maestra explicaba mientras los compañeros de Luz tomaban apuntes.
Luz se agarraba la cabeza, ya sin aguantar más, levantó la mano para captar la atención de la maestra. Esta, una mujer de estatura baja y cabello turquesa, notó la mano levantada de Luz - ¿Sucede algo, señorita Noceda? - Preguntó la maestra.
- Puedo retirarme al baño, no me siento muy bien - Dijo Luz levantándose de su asiento.
- Puede hacerlo, pero no se tarde, no quiero que siga interrumpiendo mi clase - Dijo la maestra, y luego continuó con su explicación.
- Gracias, Maestra Kikimora - Dijo Luz mientras se retiraba del salón para ir a los baños de la escuela.
Willow miraba con preocupación a Luz, preocupada por su amiga, pero sin poder hacer nada, dirigió su atención de nuevo a la explicación de la materia de la maestra Kikimora.
Mientras tanto, con Luz. La morena ya había llegado al baño, se echó un poco de agua al rostro y luego se miró en el espejo. Algo le pareció extraño: podía ver bien. Rápidamente agarró sus lentes para ponérselos de nuevo, pero cuando lo hizo, su vista volvió a estar borrosa. Luz se quitó los lentes y pudo ver bien otra vez.
Luz estaba asombrada, ya no necesitaba los lentes para ver bien - Wow - Exclamó Luz con asombro. Guardó sus lentes en una de sus bolsas, y al abrir nuevamente la llave del fregadero, al quitar su mano esta quedó pegada a la llave, rompiéndola y haciendo que un chorro de agua saliera.
Asustada, Luz retrocedió y sin darse cuenta, su mano se pegó a una de las puertas de los cubículos del baño. Luz se giró hacia esta y, con la fuerza que usó, terminó rompiendo parte de la puerta. Miró atónita lo que había sucedido y solo dejó salir una risa nerviosa mientras la llave y parte de la puerta se despegaban de sus manos cayendo al suelo el cual ya tenía agua del fregadero. La joven morena salió del baño un poco asustada y decidió no regresar al salón. En su lugar, miró hacia las escaleras que llevaban al techo de la preparatoria.
Después de subir dos pisos por las escaleras, Luz llegó a la puerta que daba al techo. Dudó un poco antes de abrir la puerta y decidió empujarla para evitar dañarla con sus manos pegajosas.
Una vez en el techo, Luz se miró las manos y decidió probar si podía pegarse a un objeto. Puso su mano sobre una pared del techo y se sorprendió al ver que se quedaba pegada. Luego, probó con la otra mano y después con los pies, logrando escalar la pared. Luz tenía una sonrisa de asombro en el rostro - ¡Esto es genial! - Exclamó, pero luego se tapó la boca para no llamar la atención.
Después de soltarse, Luz volvió al suelo y miró sus manos con una sonrisa maravillada. Luego notó algo inusual en su muñeca: lo que parecía ser una telaraña blanca se extendía por sus venas - ¿Y esto qué es...? - Se preguntaba mientras presionaba la telaraña con los dedos, haciendo que una red de telaraña saliera disparada hacia la pared.
- ¡No lo puedo creer, esto es asombroso! - Gritó Luz emocionada al ver que había lanzado una telaraña. Repitió la acción y lanzó otra red hacia la pared, pero antes de que llegara, la agarró con la mano. Luz estaba sorprendida por la resistencia de la telaraña. Sin embargo, al tirar de ella con fuerza, un ladrillo se desprendió y voló hacia ella. Luz no tuvo tiempo de esquivarlo, pero de repente todo a su alrededor pareció volverse más lento. Se movió hacia un lado justo a tiempo, y el ladrillo pasó zumbando a su lado, rompiendo el parabrisas de un auto.
- Uy - Luz se alejó de la barandilla del techo y miró nuevamente a su mano con asombro. Dejando ese incidente atrás, estaba emocionada por sus nuevas habilidades - Es como si fuera una araña - Dijo en un tono maravillado Luz, aunque rápidamente su expresión cambió a una de preocupación. Sacó su teléfono y usó el modo selfie para ver su rostro. Dio un leve suspiro aliviada. - Qué bien, no tengo 4 ojos - Decía, aliviada, Luz al ver que no tenía características de araña en su cara.
- ¡Soy una araña humana! - Gritó con emoción, pero luego pensó en lo que dijo y no le pareció muy convincente como se llamó. - Neh, no suena muy bien... Ya pensaré en eso después.
- ¡Esto sin duda será asombroso! - Dijo Luz con una sonrisa y un tono de emoción mientras miraba hacia sus manos.
