- Okey, una más - Decía nuestra protagonista morena mientras se posicionaba frente a su tocador, donde tenía varias latas de refresco. Luz lanzó varias redes de telaraña desde sus muñecas, las cuales se dirigieron hacia las latas. Sin embargo, algunas de las redes no alcanzaron su objetivo: una quedó sobre la madera del mueble, otras dos sobre la pared del cuarto, y una se adhirió a una lámpara de mesa. Solo una telaraña se pegó perfectamente a la lata.
Luz dejó salir una sonrisa torpe; a pesar de no haber acertado en todos sus disparos, sonreía por lo que había logrado. Dio un leve tirón a las redes para despegarlas, pero el movimiento hizo que la lámpara de mesa saliera volando hacia ella. La joven morena se movió rápidamente para esquivarla, y la lámpara terminó rompiéndose al golpear la pared, provocando un fuerte estruendo.
- ¡¿QUÉ FUE ESO?! - Gritó Camila, cuya voz provenía del primer piso de la casa.
- Nada, mamá, solo... solo se me cayó mi caja de tenis - Respondió Luz con tono nervioso, esperando que su vaga excusa funcionara. El silencio que siguió se sintió como una década para la joven.
- Okey. Solo ve a dormir, mañana hay escuela - Dijo Camila en un tono más calmado.
Luz suspiró aliviada; su excusa había funcionado - Está bien, mamá. Descansa y buenas noches - Respondió Luz mientras recogía los trozos de la lámpara. Desafortunadamente, el golpe con la pared había sido lo suficientemente fuerte como para romper su lámpara de Godzilla de la era Millennium. - Disculpa, Goji - Murmuró en un tono bajo mientras pasaba sus dedos por la figura de la cabeza de Godzilla, que también estaba rota.
Después de unos minutos, Luz terminó de recoger los pedazos de la lámpara y los guardó en un cajón en lugar de desecharlos. Ahora cansada, la joven morena cayó boca abajo sobre su cama y dejó escapar un suspiro de cansancio. - Qué día más interesante resultó ser este... - Murmuró, girando la cabeza hacia su buró, donde había un frasco pequeño con lo que parecía ser una araña, la misma que se había quitado de la nuca.
- Y todo por esa pequeña... - Volvió a murmurar, esta vez mirando hacia el techo de su cuarto. Lentamente, los síntomas del sueño invadieron a Luz, y finalmente la chica quedó dormida.
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Mientras tanto, en otro lugar de la gran ciudad de Nueva York, en la zona de los muelles, se veían muchas patrullas de policía en el lugar. Varios policías estaban recorriendo la zona, aparentemente buscando a alguien.
Uno de los policías se limitaba a contemplar la vista que el muelle ofrecía del mar. Tenía una complexión delgada, cabello lacio de tono azul marino y piel pálida. Otro policía se acercó al que miraba la vista.
- Capitana Clawthorne - Dijo el policía con un tono calmado pero tenso, deteniendo su caminar.
La ahora revelada Capitana Clawthorne se giró hacia el policía uniformado, sosteniendo en su mano izquierda un vaso de café con el logo de un búho en el papel del vaso.
- ¿Qué sucede, Steve? - Preguntó la Capitana con tono tranquilo mientras daba un sorbo a su café.
- Se fueron - Dijo el oficial Steve en tono desanimado. - Big Man y sus matones se fueron, desaparecieron, como si supieran que veníamos aquí.
La Capitana Clawthorne solo procedió a dar otro sorbo a su café.
- Como siempre... - Murmuró mientras extendía su mano para que Steve le entregara el café. Después de tomarlo, se quitó los lentes por un momento para frotarse la nariz, mostrando signos de cansancio debidos a las ojeras que apenas se distinguían en la tenue luz del lugar.
- Esta es la quinta vez que se escapan estos criminales - Dijo la mujer, tomando el café de la mano de Steve y apoyándose en la puerta del carro de policía. Steve se le unió, ambos contemplando la vista del muelle.
- Lilith... pronto los atraparemos, solo necesitamos ser más astutos... - Comentó Steve con tono amigable y comprensivo, antes de dirigir su mirada hacia su capitana. - Y tú, necesitas dormir - Añadió al notar las ojeras de Lilith.
- Sí... pero creo que primero me gustaría otro café, ven, acompáñame - Dijo Lilith, dirigiéndose a la puerta del conductor del carro, mientras Steve la seguía hacia la puerta del pasajero.
Mientras el carro se alejaba de la escena y los demás policías investigaban el lugar, desde el tejado de un edificio cercano, una figura oscura observaba a los policías en el lugar. El sujeto levantó su brazo y, al tocar con su dedo una pantalla que tenía, se activó un holograma de leve iluminación. En este holograma se veía una persona de aspecto delgado, vestida con trajes claros, pero con la cara oculta por la oscuridad.
- ¿Qué sucede? - Preguntó el sujeto del traje.
- La policía aún no se va, pero parece que no han encontrado el escondite... ¿quiere que me encargue? - Sugería el hombre en las sombras con un tono amenazante.
- No. Solo sigue vigilando, pero si casualmente logran encontrar la entrada, tú te encargas - Respondió el sujeto del traje, para luego finalizar el holograma. El hombre en las sombras suspiró desanimado y volvió a observar el lugar.
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Finalmente, era viernes, el día que todos los estudiantes del mundo esperaban para descansar después de sus jornadas de estudio y, en algunos casos, de trabajo de medio tiempo.
Luz se levantó sorprendentemente temprano, sin saber que eran las 4:35 de la mañana. Se estiró un poco y luego fue al baño para hacer sus necesidades y darse una ducha que la ayudara a despertar para la jornada de hoy.
Al salir del baño, agarró su ropa habitual del armario y se miró de reojo en el espejo de su habitación. Sin embargo, abrió los ojos rápidamente al notar algo sumamente interesante. Miraba impresionada su reflejo; su apariencia delgada había sido reemplazada por una más musculosa (no tan fornida, pero que la hacía ver fuerte) y eso no era todo, su estatura también había cambiado, ahora medía unos centímetros más, siendo mucho más alta que antes.
- No sé qué tenía esa araña, pero wow... tengo la apariencia de una superhéroina - Dijo Luz asombrada, con una sonrisa en su rostro, mientras seguía mirándose al espejo. La chica estaba más que emocionada al ver lo que le había pasado.
Después de unos minutos, Camila estaba bajando las escaleras aún con su pijama puesta, frotándose los ojos con el puño de su mano. Sin embargo, su expresión somnolienta cambió al escuchar un ruido proveniente de la cocina. Lentamente se acercó y agarró un bate de béisbol cercano, preparándose para cualquier cosa.
Rápidamente entró a la cocina con el bate en la mano.
- ¡SAL DE MI CASA AHORA O... ! - Pero dejó de hablar al darse cuenta de que los ruidos venían de su hija, quien estaba comiendo huevo con jamón. Luz la miraba con sorpresa y miedo debido al susto que le provocó.
- Ay, perdón, hija. Pensé que eras un ladrón o el silbón - Dijo Camila con una sonrisa de vergüenza en su rostro.
- Mamá, recuérdame no volver a asustarte... - Dijo Luz, agarrándose el pecho con un tono de leve miedo en su voz, mientras recuperaba la compostura. Camila rio al escuchar el comentario de su hija.
- En todo caso, ¿qué haces despierta tan temprano? Usualmente te levantas 50 minutos antes de irnos - Preguntó Camila con intriga.
- Creo que dormí bien - Dijo Luz entre risas mientras seguía comiendo el huevo con jamón - Dejé más huevo en la cacerola - Agregó, señalando hacia la estufa, donde había una cacerola con la mitad llena de huevo con jamón.
Camila se acercó a la cacerola y vio con asombro. Luego se giró hacia Luz.
- ¿Quién eres y qué hiciste con mi hija? - Preguntó bromeando.
- Ja, ja, ja. No es la primera vez que cocino - Dijo Luz fingiendo indignación, seguida de una risa. Camila sonrió, sacó un plato y puso algo de huevo con jamón en este para luego sentarse junto a su hija. Dio un bocado y su expresión se hizo más agradable; era notable que le gustaba.
- Luz, esto está delicioso - Dijo Camila, con una sonrisa maravillada, mientras ponía su mano sobre su mejilla. Luz sonrió al ver la expresión de su madre - Creo que ver como cocina Eda me ha enseñado algunas cosas nuevas - Dijo Luz para después seguir degustando de su platillo.
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Nuevamente en la preparatoria de Midtown, Luz estaba junto con Willow y Gus en el gimnasio de la escuela. No estaban haciendo algo en específico; varios simplemente descansaban o hablaban. El grupo de Boscha y Skara era el único que jugaba baloncesto en la cancha; se podían escuchar claramente los gritos de Boscha, como cuando dijo "Pásala, Skar".
- Luz, ¿desde cuándo eres más alta? - Preguntaba Gus al ver la estatura de su amiga, notando algo inusual.
- Creo que sí, unos centímetros más - Decía entre risas nerviosas la joven morena, mientras se sentaba en las gradas del gimnasio. Willow y Gus la siguieron, el trío miraba al grupo de Boscha jugar en la cancha - Parecen niños jugando - Decía Willow, bromeando.
- Pero Boscha, por la manera en la que corre, pareciera que estoy viendo a un perro tratando de perseguir a una ardilla - Dijo Luz riendo. Willow y Gus rieron con ella.
- Aprovechando que hablamos de ver... ¿y tus lentes, Luz? - Preguntó Willow, notando que su amiga no llevaba puestos sus lentes de armazón de plástico morado.
Luz abrió los ojos al escuchar las palabras de su amiga; había olvidado ponérselos. - Es que los tuve que cambiar... se me rompieron en la visita a Horizon Labs - Decía con un tono nervioso, tratando de sonar convincente para sus amigos - Ahora tengo lentes de contacto - Añadió Luz, con una sonrisa en el rostro, que evidentemente mostraba su nerviosismo. Sin embargo, Willow y Gus parecían creerle a su amiga. Para evitar más preguntas y que ambos amigos se distrajeran por unos minutos, Luz se levantó de las gradas.
- Voy al baño, ahora regreso - Dijo Luz, bajando de grada en grada hacia el suelo de la cancha.
Mientras Luz caminaba hacia el baño, pasó junto a una de sus compañeras de salón, quien vestía una sudadera amarilla y tenía el cabello de un tono azul. Nuestra joven morena no le tomó tanta importancia, pero de repente percibió algo y, sin darse cuenta, su mano se dirigió hacia el rostro de su compañera. Esta se giró hacia ella, pero rápidamente su vista se enfocó en la mano de Luz, que sostenía el balón de baloncesto que había caído en ella.
Luz y su compañera de sudadera amarilla miraron esto con sorpresa.
- Wow... - Exclamó en voz baja la chica de sudadera amarilla.
- Pásala, "Lose" - Dijo Boscha hacia Luz, mientras se giraba hacia Skara y sus amigas. Pero mientras reía, fue interrumpida por un balonazo en la cabeza. Boscha se agarró la parte trasera de la cabeza y se giró hacia atrás con una mirada enojada.
- Ten cuidado donde lanzas el balón, Boscha - Respondió Luz.
Boscha pareció haberse enojado por la respuesta de la morena. Se acercó a Luz - Con que finalmente te haces la ruda - Dijo en un tono de enojo, estando frente a Luz.
- No, solo estoy evitando que lastimes a alguien debido a tu poco cuidado hacia los demás - Dijo Luz, mirando fijamente a Boscha.
Mientras la morena y la peli violeta se miraban desafiante, los demás compañeros observaban el pequeño espectáculo que se generaba - No quiero hacerte ver mal, así que... dame el balón y no te lastimaré mucho la cara - Dijo Boscha con confianza en su voz.
- ¿Qué?, ¿acaso tienes miedo de que te gane? - Bromeó Luz antes de soplarle en la cara. Esto hizo parpadear a Boscha y también provocó que se enojara.
- Maldita - Dijo Boscha, lanzando un golpe hacia el rostro de Luz, pero la morena lo esquivó rápidamente, pasando debajo del brazo de Boscha y colocándose detrás de ella.
- ¿Cómo...? Estúpida Noceda - Volvió a intentar Boscha, pero Luz lo esquivó nuevamente.
Todos los presentes en el gimnasio estaban sorprendidos por lo que veían. Boscha nunca había fallado un golpe - ¡Vamos, Luz! - Gritó animado Gus desde las gradas.
- Lenta - Dijo Luz, sonriendo.
Boscha solo se enfurecía más, lanzando una patada al abdomen de Luz, pero esta dio unos pasos hacia atrás, haciendo que Boscha se desequilibrara y cayera al suelo - Maldita... - Decía Boscha, desde el suelo.
Luz miró a Willow y Gus, levantando su pulgar con una sonrisa en el rostro. Gus la miraba con una sonrisa, pero Willow la miraba con una mueca de disgusto.
Pero en un acto inesperado, Boscha golpeó el pie de Luz, haciendo que esta cayera al suelo. Esta vez, Luz no lo había visto venir - Jaja, gané - Dijo Boscha, levantándose del suelo y volviendo con sus amigas.
Luz solo miraba el techo del gimnasio antes de suspirar.
- Rayos - Dijo Gus al ver cómo su amiga había caído al suelo.
Willow, por su parte, solo cerró los ojos y movió la cabeza en señal de disgusto por lo que había hecho su amiga.
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Pasaron las horas y finalmente llegó la hora de salida para los estudiantes de la preparatoria. Luz, junto con Willow y Gus, caminaba por el sendero entre el jardín de la entrada de la escuela.
- ¡Wow, Luz, ¡eso fue increíble! Te movías tan rápido que apenas podía ver lo que hacías - Exclamó Gus con notable emoción en su voz. - ¿Has estado entrenando? - Preguntó hacia Luz.
- No, jaja, solo fui más lista que Boscha - Respondió Luz entre risas, con una sonrisa al escuchar las palabras de su amigo. Luz se giró hacia Willow, pero notó que su expresión no era de felicidad en absoluto.
- A pesar de que me gustó ver a Boscha recibiendo un poco de su merecido... - Empezó Willow sonriendo al decir esas últimas palabras, pero su expresión cambió a una de desagrado - No estuvo bien lo que hiciste.
- ¿Eh? - Dijo Luz, extrañada por el comentario de Willow. - Pero si Boscha nos molesta a cada rato, además, yo solo evité que ese balón le golpeara a esa chica... - Explicó.
- Eso estuvo bien, pero no estuvo bien que después intentaras humillar a Boscha - Continuó Willow. Luz quedó con una expresión boquiabierta y luego miró hacia el suelo, suspirando.
- Me tengo que ir... nos vemos el lunes - Se despidió Luz alejándose de la entrada de la escuela. Gus la miraba extrañado, pero Willow la observaba con preocupación mientras su amiga se alejaba caminando.
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Luz caminaba por las calles del centro de la ciudad y giró por una de las avenidas, a unos metros de llegar a la Cafetería Clawthorne. Sin embargo, antes de dar otro paso, pareció reflexionar. Miró hacia la calle y luego a su muñeca, donde tenía aquella telaraña en sus venas.
Finalmente, Luz decidió no ir a la cafetería. En lugar de eso, se dirigió hacia un callejón y se detuvo frente a un edificio aparentemente abandonado.
Observó el lugar, que parecía haber sido una fábrica abandonada. Recorrió el sitio, notando su gran altura y las robustas vigas de metal que sostenían el techo. La chica colocó sus manos sobre una de las vigas y se adhirió al metal. Al ver esto, Luz sonrió, se le había ocurrido una idea.
Comenzó a escalar la viga de metal. Al llegar a lo más alto, se giró hacia otra viga, la observó por unos segundos y luego saltó hacia ella. Por poco pierde el equilibrio, pero afortunadamente logró agarrarse en el momento justo.
- Uff... por poco - Dijo Luz con alivio al evitar caer al suelo.
Lanzó una telaraña desde su muñeca hacia una de las vigas y la jaloneó, comprobando que era muy resistente.
- Me pregunto si... - Luz hizo un movimiento y saltó hacia otra viga, esta vez utilizando la red de telaraña como si fuera una soga, y luego se adhirió a otra viga. Al ver el resultado, decidió repetirlo, pero esta vez, al llegar a otra viga, lanzó otra red, lo que provocó un balanceo ayudado por las redes de telarañas.
Luz estaba maravillada al ver lo que estaba logrando. Siguió balanceándose por todo el lugar, prácticamente corriendo por las vigas y las paredes. Finalmente, descendió al suelo dejando la red colgando desde el techo.
- ¡WOW! - Exclamó Luz con emoción mientras observaba todas las redes que colgaban del techo.
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En la residencia Noceda, Camila miraba la puerta preocupada. Luz aún no había llegado a casa, normalmente ella avisaba cuando salía de la preparatoria y también cuando terminaba su turno en la cafetería de Eda.
Camila caminó hacia el teléfono de la casa y marcó un número antes de llevarlo al oído.
- Vamos, responde, Eda... - Decía Camila, esperando a que Eda contestara la llamada.
- Hola, aquí Eda - Respondió la voz de Eda a través del teléfono.
- ¡Hola, Eda! Luz aún no ha llegado, quería saber si...
- ¡Ja! Caíste, es la contestadora de Eda. Deja tu mensaje y yo lo contestaré... cuando lo haga - Interrumpió la voz de la contestadora de Eda. Camila simplemente colgó y suspiró un poco frustrada.
- A pesar de ser su voz, sigue teniendo su personalidad - Reconoció Camila la actitud de la grabación - Creo que será mejor que la vaya a bus...
Pero antes de que Camila saliera de su casa, la puerta de entrada se abrió y entró Luz, dejando su mochila cerca de la entrada.
- Hola, mamá. Perdón, andaba ocupada... en el café - Dijo Luz con un tono cansado, tratando de sonar convincente para su madre.
- Pero no me llamaste cuando saliste de la escuela o cuando terminaste en la cafetería. Luz, estaba muy preocupada por ti, mija - Dijo Camila acercándose a su hija y poniendo sus manos sobre sus hombros.
Luz se sintió culpable al escuchar las palabras de su madre. No quería preocuparla más... no quería volver a la etapa cuando su padre murió.
- Perdón, mamá. En serio se me olvidó - Dijo Luz en un tono tranquilo y comprensivo.
Camila la miró con una sonrisa más tranquila y le dio un fuerte abrazo.
- Bueno, mija, vamos, ven a comer algo - Dijo Camila yendo hacia la cocina, Luz la siguió - Esta vez tengo pie de calabaza hecho por Eda, me dijo que estaba delicioso - Luz sonrió y tomó un pedazo del pie con un tenedor antes de llevarlo a su boca. La joven morena sonrió al sentir el sabor del pie en su lengua.
Ambas sonrieron y comenzaron su cena familiar. Pero Luz seguía apenada por la preocupación que le generó a su madre, aunque sonrió al ver la sonrisa de ella. No quería volver a preocuparla... "Pero debo comprender más mis habilidades", se dijo internamente Luz, mirando nuevamente su muñeca con una expresión de emoción.
