Era un sábado, un día que normalmente se asociaba con la tranquilidad en la gran ciudad de la Gran Manzana. Sin embargo, en una ciudad como esta, los días tranquilos eran una rareza. Un temblor agudo y repentino sacudió una de las calles de la ciudad, derribando a los guardias de un camión blindado que transportaba dinero para un banco. Cubriéndose los oídos, los guardias luchaban contra la vibración que los debilitaba hasta que los tres caen al suelo inconscientes.

- Mi cabeza - Se quejaba uno de los guardias, mientras yacía en el suelo.

Mientras los guardias permanecían inconscientes en el suelo, un individuo vestido con ropa gris y una llamativa chaqueta morada se acercaba a la puerta del camión. Con una sonrisa, abre la puerta usando las llaves que tomó de uno de los guardias.

- Disculpen el temblor colegas, pero me han dicho que el mareo se les pasará rápido - Bromeó el individuo mientras agarraba dos bolsas de dinero del interior del camión. Con los dedos, acariciaba cada billete con orgullo - Esto ha sido un golpe fácil.

De repente, una voz gritó desde arriba - ¡OYE!

El individuo giró para enfrentarse al origen del grito y recibió un puñetazo que lo lanzó al suelo. Junto a él, una chica enmascarada aterrizó de pie, con una mano en el suelo.

El individuo, furioso, se levantó del suelo, agarrándose la nariz - ¡Mi nariz! ¡Maldita niña, me rompiste la nariz! - Gritó, pero sus palabras fueron silenciadas por una telaraña que cubría su boca.

- Te quejarás más tarde en la cárcel. Ahora, deja caer esas bolsas y ahorra algo de humillación - Dijo la chica, pero antes de que pudiera continuar, recibió un impacto que la lanzó hacia atrás.

- ¡Auch! - se quejó mientras yacía en el suelo.

- Maldita niña insecto - Gruñó el individuo mientras se deshacía de la telaraña que le cubría la boca y apuntaba hacia la chica con un arma que disparaba vibraciones.

La chica se levantó, se tomó un momento para reponerse del aturdimiento - Oye, primero, quiero aclarar que mi nombre no es niña insecto. Soy Spider-Girl. Y no sabes cuánto me costó pensar en otro nombre que no fuera ese.

- Y segundo... - Pero fue interrumpida nuevamente por el hombre, quien disparó otra descarga hacia ella. La chica logró esquivarla, saltando hacia un poste de luz y quedando de cabeza, agarrada con sus manos.

- Es de mala educación no dejar hablar a las personas - Dijo la chica, burlona, esquivando otro disparo.

- ¡Ya quédate quieta, maldita Spider-Girl! - Exclamó el hombre con enojo.

- ¡Ja! Lo dijiste - Se burló la arácnida. El individuo, cansado de los juegos, levantó sus armas y apuntó hacia ella.

- Es tu fin, araña - Dijo con una sonrisa mientras cargaba sus armas que temblaban.

La chica solo rio ante la amenaza del criminal. Antes de que pudiera disparar, ella disparó telarañas a las armas, tapando las salidas de las vibraciones. El criminal, sorprendido, presionó el gatillo, pero la descarga rebotó contra él. Gritando de dolor, cayó al suelo, noqueado.

- Parece que recibiste un shock. Ese es un buen apodo - Bromeó la chica antes de escuchar las sirenas de la policía.

- Esta es mi salida. Nos vemos," Shocker" – Decía la aracnida mientras se alejaba rápidamente.

Una patrulla llega y de ella sale el oficial Steve, quien ve al criminal noqueado en el suelo. Levanta la vista y ve a la heroína arácnida alejándose del lugar balanceándose.

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En otra parte de la ciudad, cerca del centro, la gente entraba y salía de una tienda de flores. Muchas parejas o enamorados buscaban el detalle perfecto para un ser querido. Dentro de la florería, Willow atendía a los clientes con atención.

- Por lo que me dijiste sobre él... - Decía Willow mientras miraba detrás, donde estaban las plantas en macetas. El lugar era hermoso y estaba claro que cuidaban bien las flores. Observaba cada flor detenidamente hasta que encontró la perfecta. Con cuidado, levantó la maceta y se la entregó al cliente - Las azucenas son perfectas, en mi opinión, para ese chico especial para ti - Dijo Willow con una sonrisa.

El chico miró las flores con alegría - Le van a encantar. ¿Cuánto sería? - Preguntó sonriente.

Mientras tanto, afuera de la tienda de flores, Luz se acercaba. Guardó su máscara de Spider-Girl en el bolsillo trasero de su pantalón, la cual ahora parecía una flanela morada.

Mientras caminaba por la acera, Luz levantó la mano para revisar la hora en su reloj digital, con tonos verdes y azules, grabado con las letras "Azura". Sonrió al ver la hora - Bueno, aún tengo tiempo de sobra - Pensó. Cuando estaba cerca de la puerta, esta se abrió de golpe. Un chico salió cargando una maceta con flores azucena - Gracias - Dijo alegremente el chico, mientras Luz lo dejaba pasar.

- ¡No hay de qué, y suerte, amigo! - Gritó Willow al chico, con una sonrisa. Luego, volteó hacia Luz, que estaba junto a la pared por el paso del chico - Hola, Luz, llegaste temprano - Saludó Willow alegremente, haciendo un gesto para que entrara.

- ¿Qué onda, Wi? - Respondió Luz, siguiendo a Willow hacia la tienda. Dentro, había mucha gente mirando las flores - Vaya, hay mucha gente hoy - Comentó Luz, asombrada.

- Jaja, sí, casi parece San Valentín - Comentó Willow mientras se dirigía al área donde cuidaban las plantas, rociándoles un poco de agua para mantenerlas hidratadas - Pero es bonito ver a la gente comprando flores para sus personas especiales - Agregó, sonriendo, antes de apoyarse en el mostrador de la tienda, mientras Luz se sentaba en una silla cercana.

- ¿No es un detalle un poco cliché? - Preguntó Luz, observando a las personas que miraban las flores para comprar.

- Yo lo veo más como un regalo especial. Es hermoso pensar que cuando les dan esas flores a su persona especial los hacen más que felices - Explicaba Willow con una sonrisa empática. Luz reflexionó sobre las palabras de su amiga - Creo que suena bonito de esa forma.

- Oye, por cierto, ¿cómo está tu madre? ¿Cuánto tiempo le queda en el hospital? - Preguntó Willow, mostrando preocupación por el estado de la madre de su amiga.

- Está mucho mejor. Solo estará allí hasta el martes. De hecho, hoy voy a visitarla al hospital, pero primero iré a recoger algo a casa que me pidió mi mamá - Explicó Luz.

- Si quieres, puedo acompañarte. Mi turno ya está por terminar - Ofreció Willow mientras atendía a una chica que compraba tulipanes - Eso estaría muy bien, Wi - Respondió Luz con una sonrisa.

- Disculpe, ¿tiene lavandas? - Preguntó otra cliente.

- Por supuesto, déjeme mostrárselas... - Comenzó Willow, pero fue interrumpida por una mujer mayor que preguntaba por gerberas azules. Otros clientes se unieron con sus propias preguntas sobre las flores.

- ¿Quieres que te ayude, Wi? - Sugirió Luz, viendo la cantidad de personas que preguntaban a Willow sobre las flores.

- Eso me gustaría, gracias - Respondió Willow con una sonrisa nerviosa - Las lavandas están al fondo, cerca de la radio, sobre la mesa - Indicó.

Luz asintió y se levantó de la silla, dirigiéndose hacia el fondo de la florería, donde le indicó Willow. Mientras buscaba las lavandas, la radio en el lugar reproducía la canción "Lost Cause". Finalmente, encontró las flores lavandas y pasó la mano sobre ellas; el color le gustaba a Luz, y el brillo en sus ojos revelaba su fanatismo por esa flor. Rápidamente regresó al mostrador.

- ¡Ya las encontré! - Exclamó mientras caminaba de vuelta hacia donde estaba Willow.

- Aquí tienes, Wi - Dijo Luz, entregándole las lavandas a su amiga. Willow tomó las flores, pero antes de dárselas a la cliente que las había pedido, un fuerte estruendo se escuchó afuera de la tienda.

Todos salieron para ver lo que ocurría. Las últimas en salir fueron Luz y Willow, quienes abrieron los ojos al ver humo saliendo de una ventana de un banco cercano. La gente murmuraba, preguntándose qué había pasado.

- ¿Qué crees que haya sucedido, Lu...? ¿Luz? - Willow buscó a su amiga, pero no estaba allí. Extrañada por su desaparición, se rasca la nuca - ¿Dónde fue? - Se preguntó.

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Cuando Luz vio el humo proveniente del banco, corrió rápidamente hacia un callejón cercano y se ocultó detrás de un contenedor de basura. Se quitó la chaqueta verde para revelar su sudadera blanca sin mangas y su camisa de mangas largas. Sacó dos guantes del interior de la chaqueta y, finalmente, su máscara del bolsillo trasero del pantalón de mezclilla. Lista, se puso la máscara de tela morada con ojos blancos y rápidamente saltó para trepar la pared frente a ella. Desde arriba, observó la situación con más detenimiento, dejando su chaqueta tirada en el suelo del techo del edificio donde estaba.

- Perfecto, otro robo. Este sería el segundo hoy - Dijo Luz, tomando un respiro profundo. Se preparó y comenzó a correr hacia el borde del edificio para luego saltar y columpiarse con una red que lanzó hacia otra pared de un edificio cercano. Repitió el movimiento hasta llegar al banco, donde entró rompiendo una ventana en el proceso y cayendo de pie en el suelo del banco.

Una vez dentro, Luz vio que el lugar estaba lleno de escombros. Examinó el área y se detuvo al escuchar un ruido proveniente de su izquierda. Al acercarse, descubrió a una persona debajo de una mesa. Se acercó, pero la mujer se asustó al verla y retrocedió un poco.

- Hey, tranquila. Soy de las buenas -Explicó Luz, tratando de calmar a la mujer, quien, con una expresión de alivio, dejó escapar un suspiro - ¿Qué pasó? - Preguntó la joven morena a la mujer del banco.

Un sujeto extraño entró al banco y amenazó con destruirlo si no le entregábamos el dinero - explicaba la mujer con tono de temor en su voz - Claro, nadie le creía, pero cuando los guardias se le acercaron, les lanzó algo que parecían cuchillos y explotaron al golpear a los guardias. Después, lanzó otro de esos cuchillos que cayó en la ventana, lo que provocó el humo.

- ¿Sabes a dónde se fue? - Preguntó la joven arácnida.

- Creo que fue a la bóveda - Indicó la mujer, señalando con la mano hacia la dirección del lugar. Luz dirigió su mirada hacia allí y luego la volvió hacia la mujer.

- Gracias. ¿Hay alguien más aparte de usted?

- Sí, los demás están en las oficinas. Yo me quedé aquí porque el sujeto estaba como loco - explicó la mujer con miedo en su voz.

- Descuida, quédate aquí y espera a que llegue la policía - Dijo Luz, levantándose para dirigirse hacia la bóveda - ¿Qué vas a hacer? - Interrumpió la mujer, preguntándole a la chica enmascarada. Luz se volvió hacia la mujer y, a pesar de tener la máscara puesta, se podía ver una sonrisa en su rostro - Me haré cargo del criminal - Dijo Luz con tono de confianza.

La mujer simplemente se quedó muda mientras observaba cómo la chica se iba, para luego saltar y trepar el techo del lugar, avanzando hacia la bóveda.

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En la bóveda, el criminal estaba guardando el dinero dentro de unas bolsas. Este sujeto vestía un uniforme de color azul junto con un blindaje de metal sobre sus hombros, cabeza, pecho y tobillos. Debido a la parte descubierta de su boca, se notaba su sonrisa de orgullo. Seguía poniendo cada fajo de billetes dentro de la bolsa, pero esto se detuvo cuando una telaraña cayó sobre su mano, la cual quedó pegada a la bolsa. El criminal miró extrañado esto.

- Oye, amigo, ¿no tenías otro atuendo menos ochentero? - Decía Spider-Girl en tono burlón mientras estaba pegada al techo. El criminal llevó su vista hacia la arácnida.

- ¡La araña humana! - Exclamó el criminal con notable sorpresa en su voz. Al escuchar eso, Spider-Girl dio un pesado suspiro.

- Por favor… El nombre es Spider-Girl, no araña humana - Explicó un poco enojada la arácnida, pero antes de poder seguir con su enojo, logró esquivar algo que le había lanzado el criminal.

- Wow, eso estuvo cerca… lo bueno es que lo pude ve… - Pero antes de terminar de hablar, el proyectil que le lanzó regresó otra vez y golpeó a la arácnida por la espalda, haciéndola caer al suelo.

- Ja, tonta - Decía el criminal mientras intentaba safarse de la telaraña que tenía pegada su mano a la bolsa.

Spider-Girl levantó un poco su mirada, dirigiéndola hacia el proyectil. Abrió los ojos al ver de qué se trataba en realidad.

- ¿Un bumerang? - Dijo extrañada por el objeto que le había derribado - ¿Quién rayos ataca con bumerangs?

- ¿Te gustan?, toma otro – Dijo burlonamente el criminal, lanzando otro bumerang. Spider-Girl logró evitarlo, pero al impactar contra la pared cercana, provocó una fuerte explosión.

- ¡Guau! - Exclamó la arácnida impresionada por el estallido que provocó el bumerang.

- Y tengo más de esos, araña – Amenazó el criminal a la heroína. - ¿Qué? ¿Acaso los tienes metidos por el…? - Pero antes de que pudiera terminar, el criminal lanzó otro bumerang. Se notaba molesto debido a la broma de la arácnida.

- Ya se enojó - Dijo en tono bajo mientras esquivaba los bumerangs que el sujeto le lanzaba. Los seguía esquivando; varios solo se quedaban clavados en las paredes y otros pocos volvían a hacer estallidos que cuarteaban las paredes. El criminal ya tenía suficiente de la arácnida, así que sacó un bumerang de su cinturón, el cual en la parte de su filo tenía una luz blanca.

- Esto hará que se detenga de una maldita vez.

Al decir eso, el criminal lanzó aquel bumerang. Por su parte, la arácnida seguía esquivando los demás proyectiles, pero afortunadamente, Spider-Girl logró esquivar aquel bumerang peculiar. Sin embargo, cuando este impactó con la pared, en lugar de un estallido normal de los explosivos, provocó un fuerte flash. Desafortunadamente, Spider-Girl no logró esquivar el flash y terminó cayendo al suelo aturdida.

- Maldición - Se quejó Spider-Girl por la molestia que había recibido en los ojos, mientras se frotaba los ojos con su muñeca.

El criminal solo rió mientras levantaba las cuatro bolsas de dinero que llevaba en sus manos.

- Ja, ja. Tal parece que la niña araña no aguanta un poco de luz - Dijo entre risas orgullosas el criminal mientras se retiraba del lugar.

Spider-Girl se levantó del suelo y, con los ojos entrecerrados, trató de mirar hacia el criminal. Al ver que este aún no se había escapado, rápidamente lanzó una red de telaraña hacia su espalda, deteniendo su andar.

- ¿A dónde crees que vas, "Boomerang"? Aún no he terminado - Dijo la arácnida para luego jalar rápidamente al criminal hacia ella.

Este terminó cayendo al suelo. Boomerang, apodado así por Spider-Girl, se levantó rápidamente y miró hacia atrás, pero no logró ver a la arácnida.

- ¿Dónde rayos se metió? - Se preguntaba, tratando de encontrar con la vista a la arácnida.

- Por aquí - Dijo una voz hacia arriba. Boomerang miró hacia arriba y fue rápidamente recibido por un disparo de telaraña que le tapó la visión del visor, dejándolo ciego. Soltó las bolsas y trató de arrancar las telarañas de su visor.

- ¡Ah, no puedo ver, maldición! - Continuó quejándose. Mientras eso sucedía, Spider-Girl saltó hacia abajo, quedando frente a Boomerang.

- ¿Qué pasa, acaso no aguantas un poco de telarañas? - Preguntó de manera burlona la arácnida. - Oye, por cierto, mira con atención.

Boomerang, confundido, miró sin saber hacia dónde debido a las telarañas. Antes de que pudiera hacer algo, recibió un puñetazo en la cara por parte de la arácnida, dejándolo noqueado en el suelo junto a unos leves murmullos que salían del tipo.

- Y con eso dejamos el marcador en empate - Dijo con tono burlón Spider-Girl - Será mejor que te deje pegado para evitar que te escapes.

La arácnida alzó sus manos y rápidamente envolvió en telarañas a Boomerang, dejándolo pegado al suelo. Casi parecía una obra de tintes abstractos - Creo que soy Da Vinci - Bromeó la arácnida.

Pero en eso, Spider-Girl logró escuchar que los policías se acercaban. Rápidamente, saltó al techo al oír a los policías aproximarse. Sigilosamente se retiró y se metió por una de las ventilas, pero el ruido atrajo la atención de uno de los oficiales, quien miró extrañado la ventila abierta.

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En los suburbios, la joven arácnida saltaba de casa en casa hasta llegar a una en particular. Abrió una ventana que daba a un cuarto del segundo piso de la vivienda. Era la habitación de Luz. Una vez en su lugar seguro, la joven morena se quitó la máscara y dio un fuerte respiro seguido de una risa.

- Esta rutina se está volviendo cada vez más extraña - Comentó Luz mientras dejaba su sudadera sobre la cama.

Camino hacia el baño y al limpiarse la mano, sintió una leve punzada debido al estiramiento de su brazo. Giró su vista hacia el brazo izquierdo y notó una rasgadura. Aparentemente, uno de los bumerangs le había alcanzado. Se sobó la herida y procedió a tratarla con los primeros auxilios que tenía detrás del espejo del baño.

- ¡Ay! - Exclamó levemente al momento de aplicarse alcohol sobre la herida. - Eso dolió - Agregó mientras se colocaba una vendita.

En ese momento, escuchó el timbre de la puerta principal. Luz salió del baño y se dirigió hacia allá, bajando por las escaleras para abrir la puerta. Al hacerlo, vio que era Willow, quien llevaba una chamarra amarilla.

- Hola, Wi...

- ¿Dónde estabas? Cuando sucedió esa explosión, te desapareciste en un abrir y cerrar de ojos. Te llamé y no contestaste - Dijo preocupada la chica de cabello azul. Luz sacó su celular y vio que tenía tres llamadas perdidas en las notificaciones. Probablemente habían ocurrido durante su enfrentamiento contra Boomerang.

- Ay, disculpa. Es que... tuve que ir rápidamente por la cosa que me pidió mi mamá. Hablando de eso, se está haciendo tarde. Hay que visitarla antes de que sea más noche - dijo Luz con tono alegre, tratando de disipar las sospechas de su amiga.

- ¿Y dónde está esa cosa que te pidió tu mamá? - Preguntó Willow, deteniendo el paso de su amiga, que se dirigía hacia la puerta. Luz abrió los ojos al darse cuenta de que había olvidado ese detalle.

- Ah, cierto. Déjame ir por eso, no tardo - Explicó Luz mientras subía rápidamente las escaleras.

Willow miró extrañada, pero decidió que lo mejor era no preguntar. Mientras esperaba a su amiga, observó el lugar y se acercó a unas fotografías colgadas en la pared cercana a la puerta. Muchas de ellas mostraban a Luz a los 5 años junto a su madre Camila y su padre Manny, y otras capturaban momentos como cuando Luz, a los 7 años, tenía la cara cubierta de pastel mientras Eda se reía a carcajadas. Había incluso una foto individual de Manny. Willow sonrió al apreciar esos detalles, y al tocar la fotografía de Eda y Luz, un llavero que estaba allí se cayó al suelo. La chica de cabello azul se agachó para recogerlo y notó algo extraño: una especie de tela morada con detalles blancos. Willow miró curiosa esto.

- ¡Ya lo encontré! - Exclamó Luz bajando las escaleras. Willow se detuvo y se levantó, devolviendo el llavero a su lugar - Genial - Respondió Willow sonriendo.

- Bueno, vámonos antes de que termine el horario de visitas - Sugirió Luz abriendo la puerta con su otra mano. Willow salió primero, y Luz estaba a punto de seguirla cuando notó su máscara en el suelo. Aprovechando que Willow estaba ocupada mirando las otras casas, Luz lanzó una red hacia la máscara, atrapándola y guardándola en su bolsillo trasero. La joven morena suspiró aliviada y cerró la puerta con llave y seguro.

- Listo, vámonos - Indicó Luz caminando junto a Willow, que la seguía de cerca.