En una joyería cercana al centro, la noche era tranquila. El único guardia que cuidaba el lugar pasaba por los diferentes estantes donde se exhibían rubíes, diamantes, esmeraldas y otras piedras preciosas. El guardia silbaba de manera despreocupada mientras se movía de un área a otra. De repente, desde la ventana que estaba en el techo, una soga cayó ágilmente al suelo. De esta soga descendió una figura femenina delgada. Rápidamente, la mujer se escondió de la vista del guardia, quien había ido a otra parte. La ladrona se dirigió velozmente hacia la entrada principal, donde abrió la puerta para otras dos figuras: una delgada y flacucha, y otra más corpulenta, algo gruesa.
- El robo perfecto - Dijo la mujer con una sonrisa amplia. La poca luz que se filtraba por la ventana permitía ver que su tez era pálida y su cabello de un color azul púrpura - Ahora, chicos, solo debe...
Pero justo cuando iba a explicar lo siguiente en el plan, la mujer es interrumpida por un fuerte estruendo. Se trataba de una vitrina de vidrio que había caído al suelo, dejando solo pedazos de cristal esparcidos por el suelo. La mujer y el delgado giraron hacia donde estaba la vitrina rota y vieron que el responsable era el corpulento, quien solo tenía una expresión de sorpresa - Ups - Comentó el corpulento ante su error.
- ¡ANGMAR… ! - Exclamó la mujer, pero rápidamente el delgado le tapó la boca para evitar llamar la atención del guardia. Sin embargo, esto de poco sirvió cuando el silencio del lugar fue invadido por un...
- ¿¡Qué rayos!? - Exclamó el guardia, apuntando la luz de su linterna hacia el trío. Los individuos dirigieron su vista hacia él, mientras el guardia, asustado, miraba en todas direcciones hasta detenerse en un botón cerca del marco de la puerta donde estaba. Rápidamente, el guardia lo apretó, lo que provocó que desde la puerta de entrada se desplegara una regla enrollable de metal. Primero se cerró la entrada principal, luego varias ventanas, y por último la puerta cercana al guardia. Sin embargo, justo antes de que esta se cerrara por completo, el corpulento llamado Angmar por la mujer levantó con todas sus fuerzas la puerta, permitiendo que sus dos compañeros entraran. El guardia retrocedió un poco, pero antes de que pudiera hacer algo, la mujer lo agarró de la cintura y lo atrajo hacia ella.
- ¿Me permite esta pieza? - Dijo la mujer en un tono coqueto mientras mantenía al guardia agarrado en una posición similar a la de un baile de parejas. Sin embargo, esa imagen se desvaneció cuando la mujer le propinó un cabezazo al guardia, quien cayó al suelo noqueado.
- Gavin, verifica que no haya activado la alarma - Dijo la mujer al delgado.
- Entendido - Respondió Gavin, retirándose hacia lo que creía que era la sala de control de la joyería.
Angmar y la mujer caminaron por el lugar, que era el almacén donde la joyería guardaba su inventario aún no exhibido. Angmar quedó maravillado al ver la cantidad de joyas que había.
- Muy bien, Angmar, toma este saco y pon todas las joyas que veas… pero con cuidado - Dijo la mujer con una mueca de molestia mientras le entregaba el saco a Angmar.
- Entendido, jefa - Respondió Angmar, tomando el saco y dirigiéndose a otro lugar del almacén.
Pasaron los minutos y los tres estaban cargando los sacos llenos de joyas. El trío salió por la puerta trasera de la joyería y se acercó a una camioneta estacionada cerca. Una vez dentro, la mujer puso su saco repleto de joyas frente a ella, lo abrió y una sonrisa llena de malicia se asomó.
- ¡Vaya, chicos, esto sin duda fue nuestro mejor robo! - Exclamó entre risas mientras recogía algunos diamantes pequeños, dejando que otros más diminutos se deslizaran entre sus dedos y regresaran al saco.
Gavin sonrió ampliamente - Con esto podremos saldar nuestra deuda con el Big Man - Sugirió, pero al escuchar eso, la mujer dejó de sonreír y su risa se detuvo en seco - O podríamos...
- Podríamos quedarnos con todo esto - Sugirió la mujer - ¿Eh? ¿A qué te refieres, Bria? - Preguntó Gavin con curiosidad al escuchar la sugerencia de su compañera, ahora llamada Bria. Esta se levantó y se giró hacia sus dos compañeros, sosteniendo unos diamantes en sus palmas - A lo que me refiero, cabezas de piña, es que podemos quedarnos con todo esto, hacernos ricos y largarnos de esta ciudad - Dijo Bria con determinación, mientras una sonrisa llena de ideas se formaba en su rostro.
- ¿Estás loca? - Exclamó Gavin - Escapar del Big Man es imposible. Todos aquellos que intentan engañarlo terminan durmiendo con los peces o bajo las ruedas de un tren - Agregó con cierto temor en su voz el delgado. Pero Bria simplemente respondió con un gesto y un sonido de desdén. "¡Jjjj... tchú!", sacando la lengua - Nosotros somos mucho más listos que el Big Man, no te preocupes, Gavin - Afirmó con confianza.
Gavin reflexionó dubitativo sobre si seguir la sugerencia de su compañera o mantener el plan de saldar su deuda con el Big Man.
- Hmmm, ¿tú qué dices, Angmar? - Preguntó Gavin a su compañero, pero este estaba ocupado jugueteando con los rubíes que había sacado del saco. De reojo notó que le estaban hablando y rápidamente devolvió los rubíes al saco, luego los miró con una sonrisa torpe - Sí, sí, estoy de acuerdo - Respondió sin entender realmente cuál era la pregunta que Gavin le había hecho. Bria y Gavin intercambiaron una mirada de incredulidad ante la respuesta de su compañero.
- Vale, supongo que tu idea no suena tan mal, Bria - Dijo Gavin, aún con cierta vacilación en su voz.
- Ese es el ánimo, amigo - Dijo Bria sonriendo mientras golpeaba ligeramente el codo de Gavin. Este se sobó un poco el brazo mientras se dirigía al asiento del conductor y Bria ocupaba el asiento del copiloto.
- Solo espero que los rumores de que el Big Man lo oye todo sean mentiras - Murmuró Gavin con temor mientras metía las llaves en el auto. Bria volvió a escupir en burla y soltó otro "¡Jjjj... tchú!" en respuesta al comentario de su compañero.
- Te preocupas demasiado. No es como si de repente se nos apareciera... - Comenzó a decir Bria, pero en ese momento una red de telarañas atrapó el volante y otra red se apoderó de las llaves del auto, impidiendo que avanzara. El trío observó estupefacto la escena.
- Así que esto es tener mal karma - Comentó Angmar, rompiendo el silencio con su observación.
- ¡Es el Big Man, nos atrapó, nos oyó! - Gritó Gavin con pánico, mientras Angmar tocaba la telaraña con uno de sus dedos. Bria simplemente les dio un zape a ambos.
- ¡Tontos! No es el Big Man, es... - Comenzó Bria, pero fue interrumpida justo antes de que pudiera decir de quién se trataba. Una figura delgada y femenina cayó de pie sobre el capó del auto, justo frente al parabrisas del trío de ladrones.
- Chicos, ¿no tienen nada mejor que hacer en la noche? - Preguntó burlonamente aquella figura enmascarada, vestida con ropas de tonos morados y blancos.
- ¡MIERDA! - Exclamó la mujer asustada, sacando rápidamente una pistola y disparando, rompiendo el cristal del parabrisas. Afortunadamente, la enmascarada logró esquivar el disparo y se apartó de la vista del trío.
El trío salió del vehículo. Bria tenía su pistola en la mano derecha, mientras que Gavin sostenía una palanca con ambas manos. Angmar, al salir de la camioneta, se estiró los puños y se preparó para la pelea contra la enmascarada. Los ladrones intentaban localizar a su oponente.
- ¿A dónde se fue? - Preguntó Gavin, apuntando una linterna en diferentes direcciones mientras buscaba. Los demás también escudriñaban. Bria tenía su pistola apuntando hacia arriba, acompañada de una linterna. Pero mientras escudriñaba en otra dirección, de repente una red de telaraña atrapó la pistola de la mujer, arrebatándosela de las manos al ser jaloneada. Por el movimiento, Bria cayó al suelo, en medio de un charco de agua. Sus dos compañeros la vieron y corrieron a ayudarla a levantarse - ¿Estás bien, Bria? - Preguntó Angmar.
- Sí, estoy bien, tontos - Respondió ella, levantándose y sacudiéndose el agua de la ropa.
Pero entonces se escuchó una risilla detrás del trío. Giraron lentamente mientras Gavin dirigía la linterna hacia el lugar detrás de ellos. Finalmente, los tres vieron a la figura enmascarada, sentada sobre un contenedor de basura.
- Saben, lo que yo prefiero hacer los domingos por la noche es ver los nuevos episodios de Kamen Riders y luego darme un maratón de MLP, ustedes también deberían buscar un pasatiempo - Dijo burlonamente.
El trío quedó en silencio al ver a la enmascarada, pero Bria rápidamente sacudió la cabeza para volver a la realidad - ¿Qué están haciendo, tontos? - Preguntó Bria, siendo la primera en hablar. Sus compañeros la miraron sin entender a qué se refería. Bria se dio una palmada en la cabeza - ¡Encárguense de Spider-Girl! - Dijo la mujer con molestia.
- Ah, está bien - Dijeron Gavin y Angmar, acercándose a la arácnida con la intención de propinarle una paliza.
El primero en golpear fue Angmar, pero rápidamente Spider-Girl saltó sobre el contenedor, provocando que el puño de Angmar golpeara su tapa y quedara atrapado ahí. Mientras tanto, Spider-Girl aterrizó detrás de Angmar.
- ¿Wow, amigo, ¿haces ejercicio? - Preguntó burlonamente, viendo cómo Angmar trataba de liberar su mano atrapada - Parece que estás haciendo presas.
Mientras la arácnida hablaba detrás de élla, Gavin se acercaba con una palanca en sus manos. Afortunadamente, antes de que pudiera golpear, Spider-Girl se volvió y envolvió rápidamente las manos de Gavin con la palanca en su telaraña - Es de mala educación golpear a alguien por la espalda, ¿no te lo dijo tu mamá?
- ¿Qué rayos es esto? - Se quejaba Gavin mientras intentaba liberarse de las telarañas.
Finalmente, Angmar logró soltar su mano del contenedor y comenzó a lanzar puñetazos hacia la arácnida, pero esta los esquivaba rápidamente, frustrando al corpulento - Deja de moverte, niña - Decía con enojo, sin darse cuenta de que Spider-Girl lo estaba cubriendo con telarañas cada vez que lanzaba un golpe. La situación llegó a su fin cuando Angmar quedó enredado consigo mismo, con los puños pegados a sus hombros y brazos por la telaraña - Y no te muevas - Dijo Spider-Girl.
Bria miraba con una mueca y una mirada de notable enojo la incompetencia de sus compañeros - ¡Por todos los cielos, solo es una niña! ¿Acaso no pueden encargarse de una ni...? - Pero su grito fue interrumpido cuando una telaraña cayó sobre su boca. Bria intentó ponerse las manos sobre la boca, pero sus dedos quedaron atrapados en la telaraña.
- Esa no es manera de tratar a los amigos - Decía Spider-Girl en tono burlón mientras descendía al suelo después de haberse pegado a la pared debido al movimiento que tuvo que hacer para enredar a Angmar. El trío intentaba liberarse de las telarañas, lo cual resultaba en una vista bastante graciosa. La arácnida no pudo evitar reír al ver sus esfuerzos.
Sin embargo, su diversión se vio interrumpida cuando escuchó un sonido que provenía de su teléfono. Spider-Girl sacó su celular de su bolsillo; era una llamada de Eda - Disculpen, déjenme contestar - Dijo levantando su dedo índice como señal al trío para que esperaran. Luego, se volteó para contestar la llamada de Eda.
- Hola Eda...- Dijo en un tono alegre la joven mientras escuchaba lo que decía Eda desde el otro lado del teléfono - ...sí, ya voy para allá. Estaba ocupada... - Giró un momento hacia el trío, que seguía intentando quitarse las telarañas. Gavin había logrado quitarse la palanca, pero al tratar de ayudar a Bria a despegar sus manos de la telaraña, él también terminó pegado. Ambos tiraban en direcciones opuestas para liberarse, pero terminaban más pegados.
- Con una tarea… - Dijo entre risas leves al ver el lío en el que estaban metidos los ladrones. Pero recuperó su compostura dando un respiro mientras escuchaba lo que decía Eda. Y justo todo parecía ir bien, dada la expresión que tenía la arácnida... Bueno, se podría ver una sonrisa si ella no tuviera puesta su máscara - Está bien, no tardo... Gracias, Eda - Dijo colgando la llamada. Suspiró un tanto aliviada y luego se giró hacia el trío, que seguía intentando liberarse de las telarañas.
- Chicos, aunque esto fue divertido y todo, me tengo que retirar - Dijo dando un salto hacia una pared cercana, pero antes de empezar a subir, se detiene unos momentos y vuelve a mirar al trío - Casi se me olvida… - Decía en tono torpe la arácnida bajando de regreso al suelo.
- Tengo que evitar que se escapen… - Decía mientras se tronaba los nudillos y se acercaba hacia el trío - Oh, oh - Decía Angmar, previendo lo que les iba a pasar.
Pasaron unos cuantos minutos y la arácnida había terminado de enredar al trío, dejándolos junto al contenedor de basura, inmóviles y sin posibilidades de escapar hasta que la telaraña se disolviera, lo cual ocurriría en una hora. Pero para entonces, la policía ya habría llegado.
- No es mi mejor obra, pero creo que la llamaré "Telaraña en las joyas" - Dijo burlonamente la arácnida - Ya saben, por su robo en la joyería, y también porque ahora están atrapados en telarañas - Continuó explicando su chiste, pero solo hubo silencio. Lo que hacía más incómoda la situación era que el único ruido que se escuchó después de su chiste fue el canto de un grillo a lo lejos - Público difícil, ¿no? - Suspiró, para luego saltar hacia el techo, pegando sus dedos a los ladrillos de la pared.
- Esperen a que llegue la policía, nos vemos - Se despidió la joven arácnida, dejando al trío solo mientras las sirenas de la policía se acercaban. Bria seguía con la boca tapada por telarañas, pero su expresión era de molestia.
- ¡Ya entendí, telaraña en las joyas! - Decía Angmar, riendo al recordar el chiste de Spider-Girl.
- Oigan, creo que no es el mejor momento para decirles... pero se nos acabó el combustible de la camioneta cuando llegamos a la joyería - Dijo Gavin entre risas nerviosas, tratando de evitar la mirada de Bria. La mujer peliazul llevó su vista hacia su compañero al escucharlo, con una expresión de enojo que indicaba que si no tuviera sus manos en la boca con telarañas, les daría un buen golpe a ambos. Luego, volvió su mirada hacia la camioneta y, junto con eso, apareció un tic en su ojo izquierdo. - ¡Bria, tu temblor en el ojo regresó! - Dijo Angmar con tono alegre, pero para Bria, esto solo desencadenó un suspiro lleno de frustración y enojo. Levantó su vista con ira, observando cómo la arácnida se retiraba con sus característicos balanceos.
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En la cafetería Clawthorne, el lugar rebosaba de un ambiente amistoso. Varias parejas y familias disfrutaban de sus comidas y conversaciones de manera muy cómoda. Entre las mesas llenas de comensales, se encontraba una chica de tez bronceada y cabello castaño rojizo, recogido en una cola de caballo. La chica pasaba entre las mesas, dejando platos de comida en cada una de ellas.
- Aquí tienen, disfruten - Decía mientras colocaba dos platos con comida y otro con un estilo más temático, que incluía unas papas fritas, sobre la mesa de una pareja de chicas - Schnitzel con papas fritas - Agregó con tono alegre la chica.
La joven vestida con colores pasteles tomó una de las papas, y al probarla, un chillido de alegría acompañado de un brillo en sus ojos surgió en su expresión.
- ¡Está delicioso! ¡Azul, debes probarlo! - Exclamó, acercándole una papa a su compañera, quien vestía de manera más convencional. Esta última tomó la papa, y al igual que su pareja, sus ojos brillaron.
- Sí, están muy buenas. ¿Disculpen, qué les ponen? - Preguntó la chica a la peli castaña. Esta se rascó la nuca, con una sonrisa nerviosa apareciendo en su rostro.
- Me gustaría decirles, pero es el secreto de la dueña - Explicó. Sin embargo, en ese momento, un fuerte grito resonó desde la cocina, exclamando un apellido: "¡McGree!".
- Si me disculpan, me tengo que retirar. ¡Provecho! - Dijo la peli castaña, dejando una salsa picante sobre la mesa de la pareja mientras se alejaba y caminaba hacia la cocina. Dentro de esta, se podía ver a Edalyn cocinando de manera rítmica y sincronizada con cada movimiento. La chica peli castaña se acercó mientras dejaba la bandeja que había usado para llevar la comida anteriormente. Edalyn levantó la vista de la comida al notar su presencia.
- Quiero que lleves esta última orden; es para la mesa de la familia Suárez - Dijo Eda mientras dejaba dos platos con enchiladas verdes y otros dos con pambazos. Estaba a punto de entregar la bandeja a la peli castaña cuando Eda recordó algo - Casi se me olvida... - Dijo con un chasquido de dedos mientras colocaba un plato rectangular con churros - A la señora Suárez le encantan los churros.
- Ahora sí, llévate esto, Molly - Dijo Eda mientras la mencionada tomaba la bandeja con ambas manos. Le costó un poco mantener el equilibrio, pero logró hacerlo. - No tardo - Agregó Molly con una sonrisa mientras caminaba hacia la puerta. Justo cuando estaba a punto de empujarla con el pie, la puerta se abrió de golpe, lo que hizo que Molly lanzara la bandeja hacia arriba y se tambaleara hacia atrás.
Por suerte, rápidamente fue agarrada del delantal carmesí que llevaba puesto. Quien la había agarrado era Luz, quien, después de sostener a Molly, miró hacia arriba y con su otra mano agarró la bandeja, evitando que todo lo que llevaba cayera al suelo. Luz dejó escapar un suspiro de alivio al ver que había evitado el desastre.
- ¡Qué reflejos! - Exclamó Molly mientras sonreía - Gracias, Moll - Continuó Luz, entregándole la bandeja a Molly, quien recuperó su postura normal y tomó la bandeja para dirigirse a la mesa que Eda le había indicado.
Luz se estiró un poco mientras se acercaba al perchero cercano, el cual tenía un solo delantal carmesí con un logo de búho. Mientras se lo colocaba, escuchó un "Ejem" seguido de una tos. La chica se giró hacia donde provenía aquel ruido y vio que era Eda, quien la miraba un tanto molesta con la mano izquierda apoyada en la cadera.
- ¿Luz, qué hora crees que son? - Preguntó Eda. Luz trató de recordar la hora, murmurando mientras pensaba. Sin embargo, su distracción terminó cuando sonó el característico "Ku, ku" de un reloj colgado en la pared de la cocina, cerca de un estante de especias. Luz se giró hacia él y cambió su expresión pensativa por una más tranquila.
- Son las 8 - Respondió Luz, pero Eda seguía mirándola de la misma manera, repitiendo un "Ejem".
- Las 8... - Dijo Luz de nuevo, esta vez con una risilla nerviosa.
- Luz, esta es la cuarta vez que llegas tarde... Sabes que tu madre me pidió que te dejara quedarte aquí mientras ella se recupera, y eso también implica que yo me preocupe por tu bienestar - Explicó Eda con un tono tranquilo y comprensivo. Luz bajó la cabeza, sintiendo el peso de las palabras de la dama de cabello plateado. La habitación estaba impregnada de una atmósfera serena, aunque la preocupación se reflejaba en los ojos de Eda mientras observaba a la joven.
- Lo sé... es que... - Trató de explicarse Luz, pero sabía que no podría encontrar una excusa lo suficientemente buena para Eda, quien, a diferencia de sus demás conocidos, era la única que podría reconocer cuando alguien le mentía o decía la verdad - No me expliques - Continuó Eda, levantando su palma para hablar a Luz.
- Solo quiero que no vuelvas a llegar tarde, ¿entendido? - Preguntó mientras miraba a Luz con una expresión más tranquila. Luz se quedó pensativa por unos segundos antes de responder a Eda - Sí... Entendido, Eda, lo prometo - Dijo en tono suave Luz ante Eda, quien sonrió al ver la expresión de Luz.
- Muy bien, niña, ven y ayúdame con esto. Tenemos que terminar de cocinar una orden de hamburguesas y otra de camarones empanizados - Explicó Eda, entregándole una olla con aceite a la chica, quien la tomó.
- Bueno, ¿qué esperas? No tenemos toda la noche - Dijo Eda antes de regresar a cocinar. Luz sonrió mientras ponía a calentar la olla con aceite, pero también dejaba divagar su mente, recordando tanto las palabras que le dijo Eda como lo sucedido con la captura que hizo de los tres ladrones esa noche. Un pensamiento en particular cruzó por su mente: "Big Man". No era la primera vez que había oído ese nombre cuando atrapaba a algún ladrón o en algunos casos ladrones que llevaban dispositivos avanzados para sus atracos.
"¿Habrá alguna conexión?" se preguntaba mientras el aceite comenzaba a calentarse. A pesar de que su duda persistía, decidió seguir con la preparación de la comida.
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Ya por la mañana, a las 8 a.m. de un jueves, Luz caminaba junto con Willow mientras ambas cargaban sus mochilas, dirigiéndose hacia la Preparatoria Midtown. Cruzaban la acera mientras otros transeúntes se encaminaban hacia sus distintos destinos.
Willow parecía muy tranquila, pero a diferencia de la chica de cabello azul, Luz se mostraba más ocupada y preocupada por su tarea, la cual intentaba hacer mientras caminaba.
- Luz, ¡luz roja! - Advirtió Willow. Luz detuvo su paso, pero seguía clavada en su libreta, con la mano aún guiada para escribir el ensayo que tenía entre manos.
Sabes, no tendrías que hacer la tarea así si no estuvieras viendo tus series - Sugirió Willow con tono tranquilo a su amiga. Luz suspiró con cansancio y recargó su cabeza sobre la libreta, arrugando un poco el papel mientras continuaban caminando junto con Willow, justo cuando el semáforo volvía a ponerse en verde para los transeúntes.
- Ya sé... es que no me acordaba de que hoy había que entregar el ensayo de la maestra Kikimora... - Decía mientras guardaba la libreta en su mochila junto con su bolígrafo negro - ¿Cómo se te olvidó? - Preguntó Willow con intriga en su voz, deteniendo su andar para mirar a Luz, quien estaba terminando de guardar sus cosas dentro de la mochila.
- Estaba... ayudando a Eda en la cafetería - Se excusó Luz. Willow levantó una ceja; no era la primera vez que Luz le decía algo así, especialmente desde el casi incendio en la preparatoria la semana pasada.
- Está bien... - Dijo sin darle mucha importancia. - Pero siento que me estás ocultando algo - Continuó caminando la peliazul, y Luz la siguió - Ocultándote algo, ¿cómo crees... amiga? - Dijo deteniendo su paso en seco al ver que una pantalla que solía usarse como espectacular mostraba un noticiero con diferentes videos, en los cuales la protagonista era la identidad secreta de Luz: Spider-Girl. Se la veía capturando ladrones, deteniendo camiones blindados en fuga y ayudando a varios civiles.
- Genial, tenemos nuestra propia heroína, como San Fransokyo o Norrisville - Dijo Willow con un tono amistoso mientras se acercaba a Luz. Al igual que los demás que veían las pantallas, estaban maravilladas con las escenas. A pesar de que Luz ya había vivido todo eso, no dejaba de asombrarse con lo que podía hacer - Sí... es genial - Dijo con una sonrisa y un sonrojo, observando de reojo a todas las personas que veían esos videos, incluso había niños que la imitaban.
Ambas continuaron su camino cuando el noticiero terminó y empezó un anuncio.
- ¿Cree que sacarían mercancía de ella? – Pregunto Willow a Luz, mientras sacaba su cartera, pero curiosamente una polilla salió del interior - Creo que me preocuparé de eso después - Dijo, volviendo a meter su cartera en su bolsa del pantalón.
- ¿No te pagaron en la florería? - Preguntó Luz con duda al ver la falta de dinero de su amiga, pero esta solo se rasco la nuca y dejó salir una risilla nerviosa - No, no es eso. Es que me compré unas cosas... y me terminé el dinero de mi pago, pero aún tengo lo de mi mesada - Dijo, mostrando unos billetes arrugados y algunas monedas. Luz tenía una expresión incrédula, pero sonrió ante el ánimo de su amiga, quien no dejaba de sonreír.
Pero de repente se escucharon los sonidos de una patrulla, interrumpiendo la música de las pantallas. Las patrullas seguían a un vehículo que estaba escapando, y en el asiento del copiloto alguien disparaba con un arma a la patrulla que lo perseguía.
Luz vio esto y rápidamente se quitó la mochila, entregándosela a Willow, quien la tomó sin entender nada - Se me olvidó algo en casa, ahora regreso - Dijo Luz mientras se iba corriendo en dirección opuesta. Antes de que Willow pudiera preguntar qué se le había olvidado a Luz, su amiga ya se había marchado a toda velocidad.
- Bueno, creo que mejor llevo esto a la escuela - Dijo Willow mientras comenzaba a caminar. Pero justo en ese momento, un fuerte golpe de aire pasó junto a la oreja de Willow y de otros transeúntes. Todos dirigieron su mirada hacia allá y vieron a Spider-Girl balanceándose a toda velocidad hacia el vehículo que escapaba.
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En otra parte de la ciudad, una limusina recorría las calles de la gran urbe, avanzando con determinación hasta llegar a un semáforo en rojo. En el lado izquierdo del vehículo, una chica y un chico de cabello verde oscuro estaban absortos en sus teléfonos. La chica veía un video sobre cirugía mientras que el chico disfrutaba de uno relacionado con animales. En el lado derecho de la limusina, una mujer mayor de cabello verde menta se ocupaba de su laptop, escribiendo algo mientras atendía una llamada. En la parte trasera del vehículo, una joven de unos 15 años estaba sentada, observando las calles que pasaban a través de la ventana.
La mujer suspiró profundamente después de terminar la llamada telefónica. Dejó su laptop a un lado y dirigió su mirada hacia la chica que observaba por la ventana.
- Amity, ¿estás bien? - Preguntó Odalia al notar la expresión de su hija. Amity dejó de mirar por la ventana y se volvió hacia su madre.
- Sí... solo me sorprende el tráfico aquí - Respondió Amity con tranquilidad, volviendo brevemente su mirada hacia afuera.
- No es para tanto, no se compara con la calle Oxford. Casi no se puede caminar allí por la tarde - Comentó la chica que estaba junto al chico, que aún estaba absorto en su celular - Emira tiene un punto - Agregó Edric, respaldando el comentario de su hermana.
Amity reflexionó sobre las palabras de su hermana, pero solo pudo soltar una risita al recordar algo. Odalia sonrió al ver un destello de ánimo en su hija.
- ¿Y a dónde nos vamos a mudar, mamá? - Preguntó el chico mientras guardaba su celular en el bolsillo. Odalia sonrió ante la pregunta - Qué bueno que preguntas, Edric. Busqué en varios lugares y al final decidí que la mejor opción fue...
Pero Odalia fue interrumpida por el repentino movimiento de la limosina, que giró bruscamente. Todos se vieron sacudidos por un golpe repentino de otro vehículo que pasaba a gran velocidad. Amity abrió mucho los ojos al sentir el impacto, agarrándose al asiento con fuerza, preparándose para lo peor... pero no se escuchó ningún otro estruendo ni se sintió nada más.
Los cuatro se miraron extrañados por esto, pero antes de que pudieran decir algo, sintieron el pequeño golpe que indicaba que la limosina estaba siendo bajada lentamente. Amity observaba con extrañeza junto a sus hermanos y su madre. Pero esta extrañeza no terminó ahí; se agravó cuando escucharon un toque en la ventana de la puerta de la limosina. Odalia bajó la ventanilla con un botón y esta descendió lentamente. Cuando estuvo completamente abierta, asomó una cabeza cubierta por una máscara morada con manchas blancas que simulaban ojos.
- Disculpen el imprevisto, pero por suerte pude detener la caída de su limosina. Espero no se hayan asustado - Dijo la figura con voz femenina pero tono amistoso. Amity y los demás miembros de su familia la miraban sorprendidos, y el único que hizo algo fue Edric, quien le tomó una foto a la enmascarada.
- Cool... - Decía la enmascarada, pero giró su vista hacia donde se escuchaban las sirenas de la policía antes de volver al interior de la limosina - Me gustaría quedarme, pero tengo que irme. Bye - Dijo la enmascarada retirándose y continuando rápidamente con su balanceo.
Amity fue la primera en salir de la limosina, aún extrañada. Dirigió su vista hacia donde habían visto a la enmascarada y pudo ver una telaraña que sostenía el techo del auto a un semáforo ubicado sobre ellos. Amity quedó más que sorprendida por esto - Wow... - Fue lo único que pudo decir antes de que la telaraña que estaba sujeta al semáforo se rompiera y los restos de la seda cayeran sobre el techo de la limosina.
