El sonido de la campana escolar llenó los pasillos y aulas como un llamado ancestral, desencadenando una estampida de alumnos desordenados. En medio de ese caos, corrían Luz, Willow y Gus. Mientras Gus parecía absorto en su teléfono, editando un video, Willow se entretenía con sus auriculares de cable, preparándose para sumergirse en su música. Luz, por otro lado, estaba absorta en su teléfono, enviando mensajes a una pastelería. Con un suspiro de alivio, guardó su celular en el bolsillo de su short.
- ¿Ya encargaste todo? - Preguntó Willow. Luz asintió con una sonrisa - ¡Sí, todo está listo! Este va a ser el mejor Día de las Madres, lo siento en el alma - Dijo con convicción.
Willow y Gus intercambiaron miradas dubitativas, captando la atención de Luz. "¿Qué pasa con esas caras?", preguntó, perpleja por la expresión de sus amigos. Ambos se mostraron un tanto incómodos antes de responder, rascándose la nuca con nerviosismo. "Vamos, díganme, no puede ser tan terrible", les instó Luz con tranquilidad.
Willow fue la primera en romper el hielo, dejando escapar un suspiro - Luz, no quiero sonar mal, pero... - Comenzó, pero fue interrumpida por Gus - Cada vez que te encargas de un pastel, termina en un desastre - Dijo, confirmando las palabras de Willow. Luz se quedó boquiabierta ante esa acusación, no enojada, pero sí un poco indignada - ¿Cómo se atreven a decir eso? ¡Nunca he arruinado un pastel! - Exclamó, poniendo una mano sobre su pecho en un gesto dramático de defensa.
- ¿A ver? ¿Pueden decirme tres veces en las que haya extraviado, dejado caer o quemado un pastel? - Desafió Luz, girando la mirada hacia otro lado.
- Recuerdas la vez que olvidaste un pastel en un taxi y tuviste que correr por toda la manzana para luego, cuando finalmente conseguiste el pastel, se te cayó al suelo y otro taxi lo arrolló - Recordó Willow. Luz abrió los ojos al rememorar aquella ocasión - Aún me da escalofríos ver toda esa fresa en la acera, pero no es prueba suficiente para su punto - Replicó Luz.
- ¿Y qué hay de la vez que intentaste cocinar un pastel de chocolate y tuviste que llamarnos a mí y a Willow para ayudarte a limpiar todo el desastre que hiciste en el horno? De hecho, tengo una foto de esa vez - Añadió Gus mientras sacaba su teléfono y mostraba una imagen de una joven Luz con la cara toda ennegrecida por el humo del horno, mientras Willow intentaba apagar un fuego en el lavaplatos con un extintor, y Gus se tomaba una selfie saludando a la cámara con el signo de la paz.
Luz murmuró al ver la foto mientras se sobaba las cejas- Me costó un mes que mis cejas volvieran...
Se notaba un leve desánimo en Luz al recordar todo eso. Willow y Gus, al darse cuenta de que se habían pasado con el comentario, fueron hacia ella y pusieron sus manos en sus hombros. Sin embargo, Luz, en lugar de responder con tristeza, simplemente dejó escapar una sonrisa llena de confianza y alegría.
- Pero ahora estoy segura de que esta vez será todo lo contrario y podré darle un pastel a mi madre, aunque sea lo último que haga - Dijo Luz con notable confianza.
Willow y Gus sonrieron al ver el ánimo de su amiga. A pesar de que la joven podría estar triste por el comentario, esto no fue suficiente para desanimarla. Esta era una de las cualidades que caracterizaba a Luz.
- Ahora, si me disculpan, tengo que correr antes de que la pastelería cierre, lo cual sucederá en... - Luz levantó su muñeca derecha donde tenía su reloj, marcando exactamente las 3 de la tarde - En unos 40 minutos - Dijo Luz atónita, antes de que el dúo de amigos pudiera decir algo, Luz se fue corriendo, dejando cómicamente una figura de polvo que parecía ella.
Gus pasó su mano sobre la figura de polvo y esta se desvaneció, mientras veían cómo Luz se alejaba corriendo hacia la salida.
- ¿Crees que llegará a tiempo? - Preguntó Gus.
- Bueno, ya sabes cómo es Luz, cuando se propone algo, es difícil que lo deje - Continuó Willow, manteniendo su sonrisa.
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En la entrada de la escuela, Luz finalmente salió de la preparatoria y corrió hasta la parada de autobuses, pero desafortunadamente el camión que iba a tomar se fue.
- ¡No, espera...! - Decía entre jadeos Luz, agachándose un poco para recuperar el aliento. La joven levantó la muñeca donde tenía su reloj y vio que solo faltaban 35 minutos. Se enderezó y, mirando a su alrededor, detuvo su mirada en un callejón cercano. Una idea cruzó por su mente - Todavía tengo tiempo - Dijo con una sonrisa, y se apresuró a correr hacia el callejón.
Una vez en el callejón, Luz sacó su mochila y de ella sacó su ropa habitual de Spider-Girl. Normalmente, la usaría para perseguir ladrones o detener atracos bancarios, pero esta vez... - Es una emergencia - Dijo mientras se ponía la máscara.
Con su atuendo casual de Spider-Girl, Luz estaba lista. Se volvió a poner la mochila, revisó la hora en su reloj y vio que eran las 3:30. - Todavía hay tiempo.
Rápidamente, dio un salto hacia una pared y trepó hasta el techo. Desde allí, miró en la dirección de la pastelería, respiró hondo y, lista, comenzó su carrera sobre los techos y tejados de los edificios y tiendas de la cuadra. Curiosamente, pasó por un jardín en la azotea donde una familia estaba asando hamburguesas.
Luz tropezó con una de las mesas, pero antes de que todas las hamburguesas cayeran al suelo, las agarró y rápidamente arregló la mesa. La familia la miraba con sorpresa ante la aparición de la chica arácnida.
- Disculpen, de verdad, no fue mi intención interrumpir su reunión - Se disculpó Luz, mientras la familia seguía observando la situación - Bueno, si me disculpan, ya me tengo que ir... me llevaré una, adiós - Dijo la joven araña, agarrando una hamburguesa antes de correr hacia la pastelería.
La familia seguía mirando incrédula, mientras el niño de unos 5 años terminaba su jugo y comentaba - Mamá, Spider-Girl nos robó una hamburguesa.
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- Faltan 20 minutos, aún alcanzo - Decía Luz mientras corría y se impulsaba con una de sus telarañas para tomar más velocidad. Se detuvo un momento para tomar aire y luego caminó hasta el borde del techo donde estaba. Levantó la vista y abrió los ojos al ver que la pastelería estaba al otro lado de la calle.
- ¡Sí! - Exclamó victoriosa Luz. Pero antes de bajar por el callejón cercano, sus oídos captaron el sonido de sirenas policiales acercándose. Dirigió su mirada hacia el origen del ruido y vio dos patrullas persiguiendo un camión brindado el cual trasnportaba de dinero.
Este pasó cerca de la pastelería - No... - Murmuró Luz, bajando la cabeza con notable derrota en su expresión. Apuntó su mano hacia un poste de luz cercano y lanzó una red con su muñeca para impulsarse hacia el camión - Saben, me gustaría un día que en esta ciudad no roben bancos, en serio, eso me daría mucho tiempo - Dijo Luz mientras era llevada con su red hacia la persecución.
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En la persecución, los dos tipos que estaban en el camión reían asquerosamente mientras uno de ellos, sentado en el asiento del copiloto, pasaba las manos entre algunos billetes.
- ¡Vamos a ser ricos! - Exclamó de alegría el tipo del asiento del copiloto - Solo necesitamos deshacernos de los polis de atrás - Murmuró el conductor, mientras el sonido de las sirenas policiales se intensificaba.
- Tranquilo, dudo que nos alcancen - Dijo el tipo de la risa asquerosa, que tenía una nariz larga.
Pero repentinamente, el camión detuvo su marcha, frenando bruscamente. Ambos ladrones se vieron confundidos por ello. El narizón asomó su rostro por la ventana, mostrando sorpresa - ¡Nos atrapó una telaraña! - Dijo boquiabierto.
- ¿De qué demonios estás hablando? - Preguntó el conductor.
- Oigan, ¿me podrían hacer el favor de salir del camión? - Continuó una voz, que asustó a los dos ladrones. Giraron hacia donde provenía aquella voz y vieron a la enmascarada Spider-Girl, con la cabeza asomada por la ventana del conductor, lo cual los asustó.
- Es... es Spider-Girl - Dijo tartamudeando el narizón, con una expresión de miedo evidente. Temblaba notablemente - Creí que era un mito - Continuó el conductor.
- Sí, me suelen decir eso - Dijo Spider-Girl con tono tranquilo - Ahora que ya tengo su atención, pueden salir del camión, tengo algo de prisa...
- ¡Cállate! - Exclamó el conductor, sacando una pistola. Pero antes de que pudiera disparar a la enmascarada, sus manos fueron detenidas por telarañas que atraparon sus manos - ¡Qué grosero! - Dijo Spider-Girl, para luego tapar la boca del conductor con más telarañas, quien maldecía entre murmullos mudos.
- ¡Yo me largo! - Gritó el narizón, saliendo del camión. Spider-Girl suspiró mientras llevaba su mano hacia su máscara, dándose una palmada en el rostro - Por qué nunca hacen caso - Murmuró la arácnida, mientras observaba al conductor, quien asintió.
Spider-Girl se levantó sobre el camión y dirigió su mirada hacia el ladrón narizón, que corría lejos. Antes de que pudiera escapar de la escena, fue atrapado por telarañas que detuvieron su huida, dejándolo atrapado de cabeza mientras una telaraña lo levantaba del suelo desde un poste de luz - ¡Bájenme de aquí! - Se quejaba el ladrón narizón.
Spider-Girl suspiró aliviada. Había podido capturar a los ladrones, pero su tranquilidad no duró mucho al recordar lo del pastel. Miró su reloj y vio que solo faltaban 5 minutos.
- ¡Me lleva! - Exclamó Spider-Girl, y salió corriendo y balanceándose hacia la pastelería, mientras los policías se acercaban a los ladrones atrapados en telarañas.
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Finalmente, Luz había llegado a la pastelería. Se balanceó hacia la entrada de la tienda aún con su traje y máscara puesta y abrió la puerta rápidamente. "¡Aún no cierren!" exclamó Luz. Sus palabras resonaron por todo el establecimiento. La señora de la pastelería la miraba sorprendida.
Jadeando, Luz se acercó al mostrador mientras sacaba un recibo y se lo entregaba a la pastelera, quien lo tomó.
- ¿Me podría dar el pastel que pe... digo, que pidió la chica a la que le dio este recibo? - Preguntó Luz con tono tranquilo. La pastelera levantó una ceja incrédula por lo que había escuchado - ¿No es irresponsable que tú hayas venido por el pastel y ella no? - Cuestionó la pastelera.
- Hmm... sí, es que la chica me pidió que viniera, es que hay mucho tráfico... sí - Respondió Luz tratando de convencer a la pastelera. Esta la siguió mirando incrédula y extrañada, pero sin decir más, solo suspiró y fue hacia donde guardaban los pasteles.
Minutos después, Luz salió de la pastelería cargando un pastel. Abrió la puerta con su pierna izquierda - Gracias, en serio, gracias - Dijo Luz a la pastelera mientras cerraba la puerta con cuidado. Estando afuera, Luz suspiró con alivio y justo entonces se escuchó el sonido de un flash. Luz giró su vista y vio que era una niña acompañada de su madre - ¡Wow! - Dijo la niña sorprendida.
- Eh, bueno, adiós - Dijo Luz lanzando una red hacia arriba suyo, saliendo, balanceándose del lugar y dirigiéndose hacia otro sitio, dejando a la niña y su madre impresionadas mientras el helado de menta que cargaba la madre caía al suelo.
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Luz había llegado a su destino y descendió en el callejón, donde metió rápidamente su traje y su máscara dentro de la mochila. Se arregló un poco el cabello y respiró profundamente mientras aún cargaba la caja del pastel.
- Ya llegué, y sin ninguna otra interrupción - Dijo la chica mientras caminaba hacia la entrada del hospital.
Una vez allí, se dirigió hacia la recepción, donde una señora estaba de pie - Disculpe, ¿qué necesita? - Preguntó la recepcionista a Luz.
- Soy la hija de Camila, la paciente del cuarto A-5 - Explicó Luz mientras dejaba el pastel sobre el mostrador. La recepcionista inspeccionó su computadora, cerró los ojos tratando de buscar el nombre de Camila y su fotografía. Al encontrar la carpeta, vio la foto de Camila donde se veía a Luz - Sí, aquí estás, puedes pasar, chica - Dijo la recepcionista con tono alegre.
- Gracias - Respondió Luz, tomando nuevamente la caja del pastel y dirigiéndose hacia el cuarto donde estaba su madre.
Finalmente, Luz llegó. Entró en la habitación abriendo la puerta con cuidado. Camila notó la llegada de su hija y rio levemente al ver cómo Luz intentaba meter la caja del pastel.
- Hola, mamá - Dijo finalmente entrando en la habitación con el pastel - Traje un pastel - Suspiró Luz, dejando el pastel sobre la cama donde estaba Camila. La mujer sonrió ante el gesto de su hija y tomó el pastel entre sus manos.
- Ábrelo, tiene un lindo mensaje - Dijo Luz sonriendo. Camila obedeció y abrió la caja del pastel. Luz esperaba ansiosa ver la expresión de su madre, pero pronto la felicidad de Luz se desvaneció al ver que las letras del pastel habían sido borradas por el glaseado y varias partes del glaseado estaban sobre la parte superior de la caja.
Camila tenía una cara sin expresión alguna. Luz comenzó a mostrar una expresión triste ante ello - Ay, mamá... discúlpame, tenía un bonito mensaje escrito, pero creo que se... - Bajó su mirada decepcionada.
Pero antes de que Luz dijera algo más, Camila puso su mano sobre el hombro de su hija. Luz levantó su vista hacia el rostro de su madre, quien estaba sonriendo y tenía una expresión feliz y tranquila.
- Mija, no te preocupes - Dijo gentilmente - Aprecio mucho que me hayas traído este pastel.
Luz sonrió ante ello, se secó algunas lágrimas que salían de sus ojos y abrazó rápidamente a Camila - Gracias, mamá. Feliz día de las madres - Exclamó con alegría Luz mientras seguía abrazando a su madre, quien correspondió el abrazo.
- Gracias, Luz - Dijo cálidamente Camila con una expresión de alegría mientras veía el pastel, el cual con las pocas letras que tenía decía: "Feli ía ama".
Les aviso que pronto haré una dinámica de preguntas y respuestas, por lo cual les pido que empiecen a formular sus preguntas para que estén listos el día que la dinámica comience.
