Descargo de responsabilidad: ya saben ustedes que PUCCA y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a su creador Boo Kyoung Kim. Yo sólo usé sus personajes, para crear esta historia loca, pero según yo entretenida.
Descargo de responsabilidad 2: así como el libro de Harry potter sus personajes no me pertenecen, pues le pertenecen a la autora JKRollin. yo sólo utilicé a Harry potter para juntarlo con Pucca, así que no plagien, adapten o copien por favor que eso no está bien.
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"Cada momento de preparación te fortalece y te hace más seguro."_(Harry James Potter y Garu William Potter Sanada)
Cuando empezó el mes de noviembre, el tiempo se volvió muy frío. Las LAS montañas cercanas al colegio adquirieron un tono gris de hielo y el lago parecía de acero congelado, dejando un tiempo muy invernal en todo el castillo de Hogwarts.
Cada mañana, el Parque Aparecía cubierto de Escarcha. Por las ventanas de arriba veían a Hagrid descongelando las escobas en el campo de quidditch, enfundado en un enorme abrigo de piel de topo, guantes de pelo de conejo y enormes botas de piel de castor.
Iba a comenzar la temporada de quidditch, llenando el castillo con una emoción silenciosa. Aquel sábado, Harry jugaría su primer partido con su hermano gemelo como su respaldo, después de semanas en las que Garu se recuperaba del accidente con el trol y de largo entrenamiento: Gryffindor contra Slytherin.
Si Gryffindor ganaba, pasarían a ser segundos en el campeonato de las casas. Casi nadie había visto jugar a Garu y Harry, porque Wood había decidido que serían su arma secreta.
Harry y Garu también debían mantenerlo en secreto, aunque para Harry sinceramente no era cosa fácil, como sí lo era para Garu. Pero la noticia de que iba a jugar como buscador se había filtrado, y Harry no sabía qué era peor: que le dijeran que lo haría muy bien, que sería un desastre o que no tardará en remplazarlo Garu.
Era realmente una suerte que Harry y Garu tuvieran a Hermione y a Pucca como amigas, no solo porque una era muy inteligente y la otra fuerte, sí no porque ambas eran muy amables y fieles con ellos. No sabían cómo habrían terminado todos sus deberes sin la ayuda de ellas, con todo el entrenamiento de quidditch que Wood les exigía y la lenta recuperación de Garu.
Hermione también les había prestado Quidditch a través de los tiempos, que resultó ser un libro muy interesante. Garu y Harry se enteraron de que había setecientas formas de cometer una falta y de que todas se habían consignado durante los Mundiales de 1473; que los buscadores eran habitualmente los jugadores más pequeños y veloces, y que los accidentes más graves les sucedían a ellos; que, aunque la gente no moría jugando al quidditch, se sabía de árbitros que habían desaparecido, para reaparecer meses después en el desierto del Sahara.
Hermione se había vuelto un poco más flexible en lo que se refería a quebrantar las reglas, desde que Harry y Ron la salvaron del monstruo, y era mucho más agradable. Garu ya estaba bien recuperado de sus lesiones, aunque estaba extrañado al igual que Harry, pues Draco, Destiny y Ronnie no dejaban de intentar estar cerca de Pucca al día siguiente de Halloween.
Harry recordaba muy bien cómo, la primera semana después de Halloween. Draco Malfoy intentó besar a su novia, mientras su hermano gemelo Garu se recuperaba del ataque del trol en la enfermería.
Fueron varias veces, pero la que más recordaba era cómo el día después de Halloween. En la mañana, durante el desayuno, Draco se acercó a su novia Pucca para intentar besarla.
El Gran Comedor estaba lleno de estudiantes, todos disfrutando del desayuno y comentando el reciente incidente del troll. Harry estaba sentado junto a Pucca, Ron y Hermione, aún recordando la peligrosa confrontación con el monstruo.
De repente, notó un movimiento en la mesa de Slytherin. Draco se levantaba y caminaba hacia la mesa de Gryffindor, con su característico aire de superioridad.
–¿Qué estará tramando ahora?
Murmuró Ron con un ceño fruncido, siguiendo la mirada de Harry. Harry sintió una punzada de preocupación, no le gustaba que Draco se acercará a Pucca de esa manera.
Sabía que Draco tenía una fijación con Pucca desde que llegaron a la escuela, aunque ella ni sé daba por enterado . Sin embargo, Draco parecía no darse por vencido y siempre intentaba llamar su intención.
Mientras Draco se acercaba, Pucca parecía completamente ajena a lo que estaba a punto de ocurrir. Ella seguía charlando animadamente con Harry y los demás, su rostro radiante como siempre.
Harry, sin embargo, no podía apartar los ojos de Draco, cuyo paso decidido y mirada fija en Pucca no presagiaban nada bueno. Draco llegó a la mesa de Gryffindor y, sin ningún tipo de preámbulo, se inclinó hacia Pucca.
–Hola, Pucca.
Dijo Draco con una sonrisa que pretendía ser encantadora, pero que a Harry le pareció forzada y llena de malas intenciones. Pucca levantó la mirada, sorprendida, pero dando una dulce sonrisa.
–Oh. Hola, Draco.
Harry sintió que todo el Gran Comedor se detenía, todos los estudiantes estaban atentos a lo que ocurría. Ron y Hermione intercambiaron miradas de preocupación, al parecer tampoco sentían que era bueno que Draco estuviera allí.
–¿Qué quieres, Malfoy?
Preguntó serio Harry, su voz firme. Draco ignoró la pregunta de Harry y continuó hablando directamente a Pucca, mirando a esos ojitos grises que mostraban inocencia. Draco tomó aire, como si estuviera a punto de recitar algo que había practicado muchas veces.
–Pucca, quería hablar contigo sobre lo que pasó el día de Halloween. Sé que fue una situación peligrosa, y me Preocupé mucho por ti.
Dijo neutral Draco, su tono suave y casi convincente. Pucca parpadeó, un poco desconcertada y agradecida por la súbita preocupación de Draco. Harry no dejó de observar a Draco con una mezcla de desconfianza y enojo. Sabía que Draco no era alguien en quien confiar fácilmente.
–Gracias, Draco, pero estoy bien. En realidad, no vi mucho al trol, porque la verdad es que Garu resultó herido por ese monstruo y Destiny me ayudó a llevar a Garu a la enfermería.
Respondió Pucca con amabilidad, pero su atención volvió rápidamente a su desayuno. Draco frunció el ceño por un momento, visiblemente molesto por la indiferencia de Pucca.
Sin embargo, no se dejó desanimar tan fácilmente. Se inclinó un poco más cerca de ella, ignorando deliberadamente las miradas hostiles de Harry y Ron.
–Pucca, sé que puede ser difícil, pero solo quiero asegurarme de que estés Bien. Además, quería ofrecerte mi ayuda si alguna vez necesitas algo. Ya sabes, cualquier cosa.
Harry sintió que sus manos se cerraban en puños bajo la mesa, cada palabra de Draco llenándolo de desagrado. No podía soportar la forma en que Draco intentaba manipular a Pucca, aprovechando la situación del troll para acercarse a ella.
–Ella no necesita tu ayuda, Malfoy. Ya tiene amigos que se preocupan por Ella.
Intervino Harry con un tono firme, buscando proteger a Pucca de las intenciones de Draco. Este lo miró con una sonrisa despectiva.
–Oh, Potter, siempre protector bronceado. Solo estoy siendo amable con Pucca. No tienes por qué preocuparte tanto.
Draco volvió su atención a Pucca, intentando ignorar a Harry.
–Entonces, Pucca, ¿qué dices? ¿Podemos hablar más tarde, tal vez dar un ¿Paseo por el lago?
Pucca lo miró asombrada, pero dio una gran sonrisa, adoraba hacer amigos y no le tenía rencor a Draco porque él, Harry, Hermione y Ron eran los únicos que la trataban bien, aunque fuera una Black. Claro, aparte de su antiguo amor, Garu, su hermana, Paccu, su amigo, el dragón cambiante, Destiny, Gura, primo hermano de Garu y Ronnie King, medio hermano de Ring Ring.
–Sería maravilloso, Draco, pero primero iré a visitar a Garu a la enfermería, con Harry, Ron, Hermione y Destino.
Draco frunció el ceño, claramente irritado por la respuesta de Pucca. A pesar de su frustración, intentó mantener una fachada de cortesía.
—Entiendo, Pucca. Quizás después de tu visita puedas encontrar un momento para hablar conmigo.
Antes de que Pucca pudiera responder, Harry intervino de nuevo.
—No creo que eso sea necesario, Malfoy. Pucca estará ocupada con sus verdaderos amigos.
Draco lanzó una mirada gélida a Harry, sus ojos brillando con resentimiento.
—Como digas, Potter. Pero la oferta sigue en pie, Pucca. Estaré esperando si decides cambiar de opinión.
Sin decir más, Draco se giró y regresó a la mesa de Slytherin, dejando tras de sí un aire de tensión palpable. Harry soltó un suspiro de alivio y se giró hacia Pucca, quien seguía sonriendo con su habitual despreocupación.
—Gracias, Harry —dijo Pucca con dulzura—. Pero creo que Draco solo quería ser amable.
Ron bufó, claramente escéptico.
—Amable, sí claro. Seguro que tiene segundas intenciones.
Hermione asintió, apoyando a Ron.
—Ron tiene razón, Pucca. Es mejor no confiar en Malfoy. Siempre tiene un motivo oculto.
Pucca asintió lentamente, aunque su expresión mostraba que no estaba completamente convencida.
—Está bien. Gracias por Preocúrtelo, chicos.
Decidieron dejar el tema de Draco y terminaron su desayuno. Luego, se dirigieron a la enfermería para visitar a Garu. El pasillo hacia la enfermería estaba tranquilo, pero el recuerdo del ataque del troll aún pesaba sobre ellos.
Al llegar a la enfermería, encontraron a Garu despierto y sentado en la cama, aunque aún pálido por el reciente enfrentamiento. Destiny estaba a su lado, charlando animadamente para levantarle el ánimo.
—¡Garu! —exclamó Pucca, corriendo hacia él con entusiasmo—. Me alegra tanto que estés mejor.
Garu le devolvió una sonrisa débil pero sincera.
—Gracias, Pucca. Estoy mejorando poco a poco.
Harry, Ron y Hermione también se acercaron para saludar a Garu, mostrando su apoyo. Destiny, con su habitual energía, les dio la bienvenida.
—¡Hola, chicos! Garu ha estado mejorando rápidamente. Pronto estará de vuelta.
Mientras conversaban, Harry no podía dejar de pensar en la próxima vez que Draco intentara acercarse a Pucca. Sabía que tendría que estar alerta para proteger a su novia de las intenciones del Slytherin.
Después de un rato, decidieron dejar que Garu descansara y se despidieron. Mientras caminaban de regreso a la torre de Gryffindor, Ron habló en voz baja para que solo sus amigos lo escucharan.
—Harry, tenemos que encontrar una manera de mantener a Malfoy alejado de Pucca. No me gusta la forma en que la mira.
Harry asintió, compartiendo la preocupación de su amigo.
—Lo sé, Ron. Pero no podemos estar vigilando todo el tiempo. Tendremos que confiar en que Pucca sabrá manejar la situación.
Hermione, siempre práctica, intervino.
–Podríamos hablar con McGonagall. Quizás ella pueda hacer algo para mantener a Malfoy a raya.
Harry consideró la idea, pues se veía coherente. Pero sabía que la profesora McGonagall sería comprensiva y haría lo posible para proteger a sus estudiantes, sin embargo, sin pruebas de que Draco ocultara otras intenciones, era más probable que le bajaran puntos a su casa por acusaciones falsas.
Mientras caminaban, decidió que hablaría con ella tan pronto como tuviera la oportunidad. No permitiría que Draco Malfoy se interpusiera entre Pucca y la tranquilidad que merecía en Hogwarts, aunque primero necesitaba conseguir las pruebas de que Malfoy tramaba algo.
La tensión con Draco continuó en los días siguientes y no fue el único; para desgracia de Harry, Garu y Ron, otro más se incluyó. Pues, a la segunda semana después del troll, Ronnie King, medio hermano de Ring Ring Malfoy King, también se sumó a ese absurdo intento de besar a Pucca.
Esta vez, sin embargo, fue durante la hora de entrenamiento de Quidditch de Garu y Harry. Garu ya había salido de la enfermería y, como buen ninja, se había puesto al corriente con sus clases, su entrenamiento con sus espadas y de Quidditch. Les habían pedido a Pucca, Hermione y Ron que fueran a verlos entrenar.
Y allí, Ronnie King se acercó, llevando sus gafas oscuras de siempre y con su maldita sonrisa petulante en los labios, pero que para las mujeres era encantadora. Garu y Harry lo sabían, pues Pucca y Hermione eran unas de las que suspiraban por ese pseudocantante.
Era el ser más irritante del mundo, después de Draco Malfoy y Ring Ring Malfoy King, pero lo peor de todo es que Pucca y Hermione se llevaban bien con él. Y no lo negaban, Harry y Garu lo detestaban demasiado.
Sin embargo, Garu estaba acostumbrado a su presencia, pues Pucca era amiga de ese chico desde hace tiempo. Pero ahora que Pucca, su antiguo amor, era novia de su hermano Harry, Garu se preguntaba cómo su hermano gemelo tomaría que ese pseudocantante se acercara a Pucca y quisiera besarla.
Ronnie King se acercó a Pucca y Hermione con esa actitud dramática y encantadora que tanto lo caracterizaba, mirándolas con gran adoración en su mirada. Sacó una flor de lirio negro de su bolsillo y se la entregó a Pucca, inclinándose con una reverencia exagerada y teatral.
–Para la dama más hermosa de todo Hogwarts.
Dijo Ronnie con una voz suave y melodiosa, como si estuviera recitando un poema. Pucca, con sus rasgados ojos grises brillando de emoción, tomó la flor y sonrió, mientras Hermione soltaba una risa divertida.
–Gracias, Ronnie. Siempre tan encantador.
Respondió dulcemente Pucca, sin percibir la mirada fulminante que Harry le lanzaba desde las alturas mientras volaba en su escoba. Ronnie se volvió hacia Hermione, tomando su mano y besándola suavemente, lo que hizo que la chica se sonrojara.
–Y para la dama de la sabiduría y el intelecto, un gesto de admiración.
Dijo encantador Ronnie, lanzando una mirada intensa a Hermione, quien no pudo evitar sonreír. Garu observaba la escena desde el campo de Quidditch, sus manos apretadas en los puños.
Sabía que Ronnie era un maestro en el arte de la seducción, y eso solo aumentaba su irritación. Sin embargo, no podía evitar admirar cómo lograba hacer que Pucca y Hermione se sintieran especiales y apreciadas.
Harry, por otro lado, descendió rápidamente al suelo, aterrizando con fuerza y caminando decidido hacia el grupo. Sus ojos ardían de celos y enojo.
–¿Qué está pasando aquí?
Preguntó curioso Harry, su voz tensa y fría. Ronnie se giró hacia Harry con una sonrisa despreocupada.
–Solo estoy apreciando la belleza y la inteligencia de tus amigas, Potter. No hay nada de malo en eso, ¿verdad?
Respondió con un tono de inocencia fingida, Garu y Harry sabían que solo fingía. Harry apretó los dientes, pero antes de que pudiera decir algo, Pucca se adelantó, colocando una mano en el brazo de Harry.
–Tranquilo, Harry. Ronnie solo está siendo amable. No hay necesidad de ponerse así.
Dijo suave Pucca, tratando de calmar a su novio. Hermione asintió, apoyando a Pucca.
–Sí, Harry. Ronnie es nuestro amigo. No significa nada malo.
Agregó tranquila Hermione, mirando a Harry con preocupación. Harry respiró hondo, tratando de controlar su temperamento. Sabía que Pucca y Hermione estaban en lo cierto, pero no podía evitar sentir una punzada de inseguridad al ver cómo Ronnie lograba captar la atención de ambas.
–Está bien. Solo... solo no te acerques demasiado.
Dijo serio Harry, finalmente cediendo, pero manteniendo su mirada fija en Ronnie. Ronnie sonrió y asintió, sin perder su actitud relajada.
–Por supuesto, Harry. No quiero causar problemas. Solo quiero que todos seamos amigos.
Dijo inocente, extendiendo una mano hacia Harry. Harry miró la mano extendida de Ronnie durante unos segundos, antes de estrecharla con reticencia.
Garu, observando desde la distancia, solo pudo suspirar, sabiendo que esta tregua temporal no duraría mucho. La presencia de Ronnie King solo complicaría aún más las cosas, y tanto él como Harry tendrían que estar más atentos que nunca para proteger sus corazones y los de sus amigas.
Y Garu tenía razón, porque los intentos de Ronnie y Draco para besar a Pucca no dejaban de suceder uno tras otro. Siempre detrás de ella, siempre coqueteándole e intentando que Pucca y su hermano gemelo Harry dejaran de ser novios, era agobiante en muchos sentidos y lo peor era que Pucca los justificaba.
Sin embargo, el colmo de los males fue cuando Destiny, el dragón cambiante, mejor amigo de Pucca y su cuidador, también se metió en lo que parecía ser un concurso para besar los labios de ella. No obstante, él fue extraño, pues no intentaba besarla, sino que Garu la besara por accidente.
Sinceramente, Harry y Garu Potter no sabían qué se traía. Y si bien Garu amaba a Pucca, se había prometido no luchar por su amor si ella andaba con Harry. Sin embargo, Destiny estaba enzarzado en volverlos a juntar, cuando también sabía que Pucca salía con Harry.
La confusión reinaba en el corazón de Garu. ¿Por qué Destiny, un ser tan sabio y leal a Pucca, insistía en empujarle hacia ella? ¿Acaso sabía algo que él ignoraba?
Una tarde, después de una clase de Pociones particularmente tensa, Garu se encontraba solo en el patio trasero de Hogwarts, practicando movimientos de kendo para despejar su mente. La brisa fresca del otoño le ayudaba a calmarse, pero su concentración fue interrumpida por la presencia de Destiny, quien aterrizó suavemente a su lado en su forma de dragón.
–Garu.
Comenzó seriamente Destiny con una voz tranquila y grave, dejando su tono alegre y su voz cantaría a un lado.
–Debemos hablar.
Garu, con la katana todavía en mano, asintió, esperando una explicación.
–Sé que estás confundido por mis acciones. Y lo entiendo. Pero hay cosas que no puedes ver desde tu perspectiva actual.
Destiny se transformó en su forma humana, un joven alto con ojos penetrantes y un aura de sabiduría.
–¿Qué cosas?
Preguntó curioso Garu, bajando la katana.
–El destino, Garu. Hay fuerzas en juego que van más allá de nuestro entendimiento.
Destiny hizo una pausa, buscando las palabras adecuadas.
–Pucca y Harry, aunque ahora parecen felices, no están destinados a estar juntos. Tú y Pucca sí lo están. Sabes cuánto me duele decirlo, porque la quiero, pero es una dura verdad que yo aceptó.
Garu frunció el ceño, incrédulo.
–Eso suena... como una excusa para complicar las cosas más de lo que ya están.
Destiny sonrió con tristeza.
–Entiendo tu escepticismo. Pero el destino tiene formas misteriosas de manifestarse. He visto como los dioses y los hijos de dioses se enamoran, Garu, ellos solo se enamoran de una persona en toda su eternidad. Es difícil para mí, pero sé que tú y Pucca tienen estar unidos, luchando juntos.
Garu guardó silencio, asimilando las palabras de Destiny. La idea de luchar por el amor de Pucca aun cuando ella estaba con Harry le parecía desleal y dolorosa, pues él de verdad no quería causar daño, aunque ver a Pucca estando con Harry y perseguida por Ronnie t Draco le dolía profundamente.
–No puedo hacerle eso a Harry. Es mi hermano.
Garu apretó los puños, sintiendo la tensión en su cuerpo.
–Y él también lo entenderá, a su debido tiempo.
Aseguró Destiny.
–Pero por ahora, debes confiar en el proceso. No estoy pidiéndote que le robes a Pucca. Solo que estés presente, que recuperes lo que siempre fue tuyo y que la alejes de alguien a quien no ama.
Garu asintió lentamente, aunque sus dudas no desaparecieron por completo. Sí eso de verdad fuera cierto, ¿Por qué Pucca sé había enamorado de Harry tan de repente?
No lo sabía y no le importaba, dios santo, era un ninja y no podía comportarse tan irracionalmente como un humano patéticamente enamorado. Así que ignoró cada intento de Destiny por juntarlo con Pucca, yéndose a estudiar con Hermione a la biblioteca de Hogwarts y dejando solos a Harry y a Pucca.
Los días pasaban y los problemas solo se sumaban, pues el día anterior al primer partido de Harry y Garu los cinco estaban fuera, en el patio helado, durante un recreo.
Hermione había hecho aparecer un brillante fuego azul, que podían llevar con ellos, en un frasco de mermelada. Estaban de espaldas al fuego para calentarse cuando Snape cruzó el patio, llamando la atención de Garu y de Harry Potter.
De inmediato, Garu y Harry se dieron cuenta de que Snape cojeaba. Los cinco chicos se apiñaron para tapar el fuego, ya que no estaban seguros de que aquello estuviera permitido.
Por desgracia, algo en sus rostros culpables hizo detener a Snape. Se dio la vuelta, arrastrando la pierna. No había visto el fuego, pero parecía buscar una razón para regañarlos.
–¿Qué tienen ahí, Potter?
Era el libro sobre quidditch. Harry se lo enseñó.
–Los libros de la biblioteca no pueden sacarse Fuera del Colegio.
Dijo Snape, Garu solo suspiró con fastidio.
–Dénmelo. Cinco puntos menos para Gryffindor.
–Seguro que se ha inventado esa regla.
murmuró Harry con furia, Garu asintiendo con ligereza.
–Sí, sé la ha inventado, tal y como su hijo Tobe suele hacer.
Mientras Snape se alejaba cojeando, dejando solos a los cinco chicos.
–Me pregunto qué le pasa en la pierna.
–No sé, pero espero que le duela mucho.
Dijo Ron con amargura, haciendo que Pucca sé girara a verlo y le dijera seria.
–No digas eso, Ron, nunca sé le desea el mal a nadie.
Y así sé fue de allí, molesta por el mal pensamiento de uno de sus amigos.
