Descargo de responsabilidad: ya saben ustedes que PUCCA y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a su creador Boo Kyoung Kim. Yo sólo usé sus personajes, para crear esta historia loca, pero según yo entretenida.
Descargo de responsabilidad 2: así como el libro de Harry potter sus personajes no me pertenecen, pues le pertenecen a la autora JKRollin. yo sólo utilicé a Harry potter para juntarlo con Pucca, así que no plagien, adapten o copien por favor que eso no está bien.
000
"Un gran regalo puede cambiar la vida de alguien, trayendo alegría, esperanza y la certeza de que somos queridos y valorados."_(Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, Gura Sanada y Suga y Juliet Sanada)
Cuando comenzaron las vacaciones, Ron, Garu y Harry tuvieron mucho tiempo para pensar en Flamel. Tenían el dormitorio para ellos y la sala común estaba mucho más vacía que de costumbre, así que podían elegir los mejores sillones frente al fuego.
Se quedaban comiendo todo lo que podían pinchar en un tenedor de tostar, (pan, Buñuelos, Melcochas). Y planeaban formas de hacer que expulsaran a Malfoy, a King y al hijo de Snape, muy divertidas, pero imposibles de llevar a cabo.
Ron también comenzó a enseñarles a Harry y a Garu a jugar al ajedrez mágico, ya que como no lo conocían tampoco, creyó que sería más que bueno que se familiarizaran con cosas del mundo mágico. Era igual que el de los muggles, salvo que las piezas estaban vivas, lo que lo hacía muy parecido a dirigir un ejército en una batalla.
El juego de Ron era muy antiguo y estaba gastado, aunque todavía le servía bastante bien. Sin embargo, las piezas de ajedrez viejas no eran una desventaja.
Ron las conocía tan bien que nunca tenía problemas en hacerles hacer lo que quería, era como si todo el ajedrez formara parte de él. esta vez, Garu solo veía, mientras Harry jugaba con el ajedrez que Seamus Finnigan le había prestado y las piezas no confiaron en él.
Él todavía no era muy buen jugador, y las piezas le daban distintos consejos y lo confundían, diciendo, por ejemplo:
«No me envíes a mí. ¿No ves el caballo? Muévelo a él, podemos permitirnos perderlo.»
En la víspera de Navidad, Garu y Harry se fueron a la cama, deseosos de que llegara el día siguiente, pensando en toda la diversión y comida que los aguardaban. pero sin que esperaran ningún regalo, pues sus tíos de Harry jamás le daban uno y Garu sabía que Sooga lo castigaría por no actuar como un ninja respetuoso.
Cuando al día siguiente se despertaron temprano, lo primero que vieron fue una montañita de paquetes a los pies de sus camas. Garu sé desconcertó por los paquetitos, haciéndolo bajar de la cama con su pijama azul con rallas blancas puestos.
–¡Feliz Navidad!
Los saludó medio dormido Ron, mientras Harry saltaba de la cama y se ponía la bata.
–Para ti también.
Contestó alegre Harry, ambos gemelos hablando al mismo tiempo.
–¡Mira esto! ¡Nos han enviado regalos!
–¿Qué esperaban, nabos?
Dijo Ron, volviéndose hacia sus propios paquetes, que eran menos numerosos que los de Harry y Garu. Garu y Harry cogieron los paquetes que estaban más arriba en la montañita de cajas, los analizaron con ligera atención. Estaban envueltos en papel de embalar y tenían escritos:
«Para Harry, de Hagrid.»
Al igual que el dejar, que también tenía escrito:
«Para Garu, de Hagrid.»
El paquete de Harry contenía una flauta de madera, toscamente trabajada. Era evidente que Hagrid la había hecho, pues se veían los detalles de la flauta hechos a mano.
Harry sopló y la flauta emitió un sonido parecido al canto de la lechuza, un sonido que sonaba armonioso y calmante. Garu abrió su paquete, sacando un violín delgado y grueso con una vara larga, que se acomodó en su brazo y con elegancia comenzó a tocarlo.
El sonido del violín de Garu llenó el dormitorio con una melodía suave y melodiosa, complementando perfectamente el canto de la flauta de Harry. Ambos instrumentos parecían hechos para tocar juntos, creando una atmósfera mágica que hizo sonreír a Ron.
–¡Wow, Garu, eres increíble!
Exclamó asombrado Ron, impresionado por la habilidad de su amigo con el violín. Garu sonrió tímidamente y se inclinó ligeramente, agradeciendo el cumplido con modestia.
–Oh, no es gran cosa. Es mi primera vez tocando el violín tradicional, estoy más acostumbrado a tocar el Erhu, un instrumento chino que mi tío Suga me enseñó a tocar.
Garu continuó tocando la melodía con una gracia inesperada para alguien que decía ser su primera vez con el violín, casi parecía que era burla lo que había dicho previamente. Harry, emocionado por la armonía que creaban ambos instrumentos, intentó seguir el ritmo de Garu con la flauta.
La música llenaba el dormitorio, envolviéndolos en una atmósfera de paz y magia que parecía perfecta para la mañana de Navidad. Ron sonrió y dio una leve risita, diciéndoles con algo de diversión.
–Se nota que son hermanos y gemelos, señores músicos, ya hasta aprendieron a sincronizar como Fred y George. Anda, sigan abriendo sus regalos.
–Vale, creo que sí nos emocionamos un poco.
Dijo Garu suavemente, poniéndose rojo por la vergüenza y dejando el violín en la caja, al igual que Harry metió la flauta en su sitio para enfocarse en los demás regalos. El segundo paquete, muy pequeño, contenía una nota.
«Recibimos tu mensaje y les mandamos un regalo de Navidad. De tío Vernon y tía Petunia.»
Pegada a la nota estaba una moneda de cincuenta peniques, así como Garu tenía una igual. Garu Dio un bufido y rodó los ojos, rodó en su mano la moneda y como un buen tirador, la arrojó a su baúl que calló con perfección en el fondo.
–Qué detalle.
Comentó sarcástico Harry, Garu solo sé encogió de hombros. Ron estaba fascinado con los cincuenta peniques, casi como si no conociera el dinero.
–¡Qué raro!
Dijo curioso.
–¡Qué forma! ¿Esto es dinero?
–Puedes quedarte con ella.
Dijo calmado Harry, riendo ante el placer de Ron—. Garu rio con su hermano, tomando una caja de colores azul con puntos blancos, que afuera del paquete tenía una nota que decía:
«Querido primo Garu:
Revisé en las cosas de papá y mamá y entre ellas encontré un regalo que es probable que te guste, al parecer papá hizo estas catanas fundiendo dos anillos de oro. Supongo que intuyó que el consejo de ninjas te obligaría a entrenar a tu hermano gemelo Harry como ninja, y en el cofre donde las guardaba, contenían las instrucciones de dártelas cuando entraras a Hogwarts.
Y como ya sabes que papá ya no puede enviártelas al fallecer en la guerra entre ninjas, cuando tú y yo teníamos 5 años. pues e decidido enviártelas yo, ahora que regresé a Sooga por las vacaciones de navidad.
Con cariño: Gura Sanada, tú primo favorito.
Posdata:
Procura que Harry no sé las time, estas cosas son filosas. Y tómalo como regalo de mis padres, o sea tus tíos y no como míos. yo les mandé otros regalos, que espero que les guste.»
Harry sé volteó a ver a Garu sorprendido, hablando incrédulo por lo que oyó.
–Espera, Gura dijo dos catanas en su carta. La caja que tienes es una, ¿Dónde está la mía?
Ron los miró asombrado, señalándole una caja verde con puntos negros.
–Creo que la tuya está allá.
Harry corrió a la caja señalada, mirando a Garu como si le preguntara:
~Puedo abrirla. ~
Garu asintió, diciendo serio.
–Será al mismo tiempo, Harry. Uno… Dos… Tres.
De esa manera, ambos hermanos quitaron las tapas del paquete, mostrando ambas catanas en los paquetes de cada uno cubiertas con una funda negra y los apellidos:
«Sanada potter o Potter Sanada
De sus tíos: Juliet Sanada y Suga Sanada, para Garu y Harry Potter.»
Cuando Garu tomó la suya y la desenfundó, se dio cuenta que brillaba en plateado y dorado como si una varita mágica lanzara chispas. El frente de la empuñadura, tenía el logo de los potter, unas varitas cruzadas y atrás de la misma, el símbolo de corazón rojo del clan Sanada.
Garu y Harry miraron con asombro las catanas en sus manos, sintiendo el peso y la energía que emanaban de ellas. Ambas catanas estaban finamente decoradas, y el brillo en la hoja parecía contener una magia especial.
Harry levantó la suya y examinó los intrincados grabados en el mango, mientras Garu hacía lo mismo con la suya. Ambas catanas con letras coreanas y letras inglesas, maravillando aún más a ambos hermanos.
–¡Son impresionantes!
Exclamó asombrado Harry, tratando de ocultar su entusiasmo. Garu, aún sorprendido, asintió con la cabeza. Su mirada se posó en el símbolo de corazón rojo de los Sanada en el mango de su espada, evocando recuerdos de su familia y del entrenamiento que había recibido.
–Esto es increíble, aunque no debería sorprenderme tanto, mi tío Suga Sanada sabía forjar muy bien. pero, aun así, tenerla enfrente mío me sorprende, Mis tíos habrían estado orgullosos de vernos usar esto.
Dijo Garu con voz emotiva, tragándose el nudo en la garganta por el gesto de sus tíos que consideraba como a sus padres. Ron los observaba con curiosidad, admirando las catanas desde una distancia segura.
Aunque no entendía del todo el significado cultural y familiar de las espadas, reconocía su belleza y la importancia que tenían para sus amigos. Aunque bueno, solo esperaba que Garu pudiera entrenar a Harry para que no sé lastimara.
–Se ven increíbles, chicos. Aunque dudo que puedan usarlas en clase de Pociones.
Dijo divertido Ron, sonriendo levemente. Harry y Garu rieron, guardando con cuidado las catanas en sus fundas.
–Sí, probablemente no sean muy útiles contra Snape, pero seguro son geniales para entrenar.
Respondió calmado Harry, todavía maravillado por el regalo. Garu asintió, hablando con calma.
–Obvio que no las usaremos aquí, primero debo entrenar a Harry con espadas de madera y luego ya veremos sí está listo para usar una de verdad.
Asintió decidido Harry, siguiendo con los demás regalos junto a Garu. De lado de las cajas de las catanas de los dos gemelos, había otras cajas más pequeñas, unas que sí decían en una nota:
«Este sí es mi regalo.
Gura Sanada.»
Al abrir las cajas, Harry y Garu vieron dos fotos dentro de las dos cajas. Una era muy antigua y no sé movía, tenía los antepasados de Harry, Garu, Pucca y Hermione, iguales a ellos y en pareja, una para cada uno.
Pucca y Garu del pasado tomados de la mano, con el rostro serio de Garu y una sonrisa amplia en Pucca. Mientras que los antepasados de Harry y Hermione estaban abrazados, Hermione sonriendo y apoyada en el pecho de Harry, mientras que él tenía recargada la barbilla en el cabello de ella.
Ambos chicos se miraron, Harry con asombro y Garu con resignación, sosteniendo las fotos antiguas que Gura les había enviado. Harry reconoció la semejanza entre él y su antepasado, mientras que Garu notó la expresión serena y decidida de su propio antecesor.
–Es increíble.
Dijo asombrado Harry, contemplando la foto con asombro.
–Nunca había visto una foto de mis antepasados.
–Yo sí, esta foto en Sooga me trajo muchos problemas. Pucca una vez la encontró en una tienda de antigüedades y la compró, lo demás es una larga historia y supongo que mi primo Gura también debió encontrar la tuya en una tienda de antigüedades.
Explicó tranquilo Garu, suspirando al recordar cuando Pucca se la regaló. Negó con la cabeza, cuando rememoró a la fantasma de la antepasada de Pucca intentando meterlo en la foto al creer que él era ese Garu de su tiempo.
–¿Qué clase de problemas?
Preguntó curioso Harry, observando la foto en sus manos.
–Bueno, cuando Pucca me la regaló parecía una foto normal. Sin embargo, en la noche me di cuenta que estaba embrujada porque la fantasma de la antepasada de Pucca salió de la foto y comenzó a acecharme. Mi amigo Abyo intentó ayudarme a exorcizarla, pero no logramos nada, hasta que Pucca apareció en mi casa y quien sabe cómo, pero pudo traer el fantasma de mi antepasado y la antepasada de Pucca me dejó en paz para seguirlo a él y así la foto dejó de estar embrujada. Solo espero que la tuya no esté embrujada, porque eso sí sería un problema.
Harry miró la foto con una mezcla de asombro y preocupación, intrigado por la historia que le pasó a su hermano en Sooga.
–Eso suena bastante aterrador. Espero que la mía no esté embrujada tampoco.
Ron, que había estado escuchando atentamente, añadió con un tono de diversión:
–Bueno, al menos si está embrujada, podemos pedirle ayuda a Hermione. Ella siempre sabe qué hacer en estas situaciones.
Harry y Garu rieron ante la sugerencia de Ron, sabiendo que Hermione era la persona indicada para cualquier tipo de problema mágico. Después Garu asintió con suavidad, agregando con burla:
–Sí, ella podría resolverlo. Pero como ella se fue a casa por las vacaciones, sí la foto de Harry y Hermione del pasado está embrujada como la mía lo estaba, lidiaremos con la fantasma, el fantasma o los fantasmas hasta que las vacaciones acaben y Hermione regrese.
Negaron con la cabeza los tres, prefiriendo ver las segundas fotos que Gura mandó en la caja y que estaban debajo de las fotos de sus antepasados. Y los segundos marcos, eran unas fotos gemelas en una fiesta de Sooga, tal vez en una de las visitas de los potter a los Sanada que sí se movía como las fotos mágicas y saludaban hacia ellos. Lili y james Potter de un lado, Juliet y Suga Sanada del otro, rodeados por los dioses de Sooga: el maestro Soo, dios del inframundo. El maestro Loo, dios de la vida. el maestro Mell, dios del caos. El maestro Kang, dios de la sabiduría. La maestra Ming Ming, diosa del fuego y madre de Pucca. El maestro Dong King, dios del universo, subjefe del consejo de ninjas, padre de Ronnie y padrastro de Ring Ring y Rang Rang, diosa del viento y madre de Ronnie y Ring Ring, los tíos chefs de Pucca, el consejo de ninjas y algunos amigos de Hogwarts.
–Es maravilloso.
Dijo sorprendido Harry, animado por la foto de su antepasado con la antepasada de Hermione y la foto de sus padres en una fiesta en Sooga con sus tíos Sanada. Garu frunció el ceño, guardando las fotos rápidamente y mordiéndose el labio, algo en él aún le molestaba ser un potter y no un Sanada.
Mientras Garu guardaba las fotos con un suspiro de incomodidad, Harry notó el gesto y se acercó con una expresión de preocupación. No sabía que se traía Garu en la mente, pero sí podía sentir la tensión de su hermano
–¿Todo bien, Garu?
Garu asintió con una sonrisa que no convenció del todo a Harry.
–Sí, solo estoy un poco confundido sobre mi identidad. Ver todas estas fotos y recordar mi historia en Sooga con mis tíos Sanada… Es como si estuviera en dos mundos diferentes, es complicado para mí ser un Ninja semiprofecional, pero siendo un mago desde siempre.
Harry entendió la complejidad de los sentimientos de Garu. Aunque él mismo no había vivido una experiencia tan confusa, podía imaginar lo difícil que debía ser para su hermano gemelo. Decidió cambiar de tema para aliviar la tensión.
–¡Vamos a ver qué más hay en los regalos!
Dijo Harry con entusiasmo, señalando las últimas cajas aún sin abrir. Ron, que había estado observando la conversación con una mirada de simpatía, se unió con entusiasmo.
–¡Sí! ¡Todavía nos queda mucho por descubrir!
Garu, aunque todavía algo pensativo, sonrió y se unió a ellos.
–Hagrid, mis tíos Dursley, mi primo Gura, mis tíos Sanada… ¿Quién nos ha enviado éste?
Garu y Harry cuestionaron intrigados, mirando los siguientes paquetes para los dos que estaban cerca.
–Creo que sé de quién es ése par de paquetes.
Dijo apenado Ron, algo rojo y señalando un paquete deforme.
–Mi madre. Le dije que creían que nadie les regalaría nada y… Oh, no.
Gruñó levemente.
–Les ha hecho un jersey Weasley.
Garu y Harry abrieron los paquetes y encontraron unos Jerséys tejidos a mano, gruesos y color verde esmeralda el que era de Harry, mientras que el de Garu era de color azul zafiro y con los paquetes venía una gran caja de pastel de chocolate casero para los dos.
–Cada año nos teje un jersey.
Dijo serio Ron, desenvolviendo su paquete.
–y el mío siempre es rojo oscuro.
–Es muy amable de parte de tu madre.
Dijo feliz Harry, probando el pastel, que era delicioso. Garu solo miró el jersey con atención, dando una leve sonrisa por el gesto.
Los siguientes regalos también tenían golosinas, dos grandes cajas de ranas de chocolate para cada uno, de parte de Hermione. Las otras cajas eran de Pucca, las cuales eran galletas de chocolate, unos fideos de Yam Yam para los dos y unas cobijas tejidas para Harry y para Garu, además de una cobija roja para Ron.
El regalo de ring Ring para Garu, era una caja musical con ambos bailando, que Garu no tardó en desechar como lo hizo con la moneda. Y a Harry le quedaba el último, uno pequeño y muy bonito.
Harry lo cogió y notó que era muy ligero, era ligeramente brillante y parecía misterioso. Lo desenvolvió, mientras que Garu se acercaba a verlo con curiosidad.
Algo fluido y de color gris plateado se deslizó hacia el suelo y se quedó brillando, dejando perplejos a Garu y a Harry. Ron bufó, alzando la vista para verlos.
–Había oído hablar de esto.
Dijo con voz ronca, dejando caer la caja de grageas de todos los sabores, regalo de Hermione.
–Si es lo que pienso, es algo verdaderamente raro y valioso.
Garu y Harry observaron a Ron desconcertado, preguntando Harry a su vez por los dos.
–¿Qué es?
Harry cogió el género brillante y plateado, examinándolo al igual que Garu. El tocarlo producía una sensación extraña, como si fuera agua convertida en tejido.
–Es una capa invisible.
Dijo serio Ron, con una expresión de temor reverencial.
–Estoy seguro… Pruébensela.
–Yo no deseo hacerlo, pero que Harry lo haga.
Dijo calmado Garu, Harry asintió y se puso la capa sobre los hombros y Ron lanzó un grito.
–¡Lo es! ¡Mira abajo!
Garu dio un paso atrás, más sorprendido que en toda su corta vida. Harry se miró los pies, pero ya no estaban.
Se dirigió al espejo, esperando ver algún cambio. Efectivamente: su reflejo lo miraba, pero sólo su cabeza suspendida en el aire, porque su cuerpo era totalmente invisible. Se puso la capa sobre la cabeza y su imagen desapareció por completo.
–¡Hay una nota!
Dijo de pronto Ron.
–¡Ha caído una nota!
Harry se quitó la capa y cogió la nota, haciendo que Garu se volviera a acercar. La caligrafía, fina y llena de curvas, era desconocida para él. Decía:
«Su padre dejó esto en mi poder antes de morir. Ya es tiempo de que se les sea devuelto. Utilícenlo bien.
Una muy Feliz Navidad para ustedes.»
No tenía firma, lo que se les hizo extraño. Harry contempló la nota, al igual que Garu, que buscaban quien podría haberlo mandado. Ron admiraba la capa, admirado por la Hermosa Tela.
–Yo daría cualquier cosa por tener una.
Dijo seguro.
–Lo que sea. ¿Qué les sucede?
–Nada.
Dijeron serios Harry y Garu, tratando de pensar en el que les regaló eso. Se sentían muy extraños, no sabían exactamente porqué. ¿Quién les había enviado la capa? ¿Realmente había pertenecido a su padre?
