Martes 26 de junio.
Laboratorio de Kazuichi. Almuerzo
A veces siento que el laboratorio de este idiota es bastante opresivo, hay demasiadas máquinas y piezas por todos lados, o quizás es solo la mirada que está poniendo lo que me da mala espina.
- Déjame ver si entendí... - Decía Souda con un tono exasperado, siento como mis nervios se disparan – Quieres que construya una caja musical, con un diseño muy específico, pero del cual no me has hecho un boceto – Puedo ver cómo está cada vez más molesto, siento como me está derritiendo con la mirada – a su vez, quieres que tenga una música original, la cual tendría que pedirle favores a Ibuki, pero dices que no quieres que nadie se entere – Siento como mi cara arde, este idiota. Giro mi cabeza inconscientemente, no puedo mirarlo a los ojos – ¡Además de tener que pedir todos los materiales con un presupuesto bajo! ¿¡Y solo 4 días para hacerlo!? ¿¡En que estás pensando Kuzuryuu!? – termino con un grito desesperado.
El silencio duro unos segundos, mientras analizaba lo que acababa de pasar.
Yo, el afamado heredero de la familia Kuzuryuu, el grupo Yakuza más grande de todo Japón. Siendo sermoneado por este idiota de pelo rosa, el cual, por una vez, y que no sirva de precedentes, está teniendo razón en algo.
Quiero protestar, pero hizo un buen punto, y solamente puedo mirar hacia otro lado avergonzado.
Sé que estoy siendo egoísta, y para peor, alguien que apenas tiene ideas de lo que está haciendo, pero quizás dije cosas que necesitaban mucho trabajo.
Pero es la única esperanza que me queda para conseguir un regalo al nivel de ella... La única manera de llegar a lo que quiero expresar es con esto.
Queria conseguir una espada forjada por el estudiante herrero definitivo de tercero, pero resulta que estaba muy ocupado este mes, por ello, no pudo ayudarme.
Eso fue a principios de mes, más específicamente el 3 de junio... Hoy era 26.
¿Pero que había pasado para que el tiempo se le pasara tan rápido?
Simple, tuve el maldito problema de ser indeciso, y no poder separarme mucho de ella fuera de la escuela.
Lo segundo era simple, ella es mi guardaespaldas, por mucho que a veces resulte realmente irritante esto. Al menos aquí Peko podía estar mucho más calmada, y relajarse fuera de él; no es que me molestara que estuviera cerca mío, pero es que, demonios, es muy difícil hacer que saque su mente del trabajo que tiene, que pase algo de tiempo con amigas es algo que sin duda me alegra.
Pero solamente pasa esto en la escuela. Fuera de ella, si tengo que salir a algún lado, sin duda la tendré pegada como una jodida lapa.
Por eso el tiempo en la academia es crucial, pero tan escaso, que apenas tenía tiempo para hacer anotaciones.
Lo cual lleva al primer punto.
No podía encontrar el regalo perfecto para ella por fuera de una espada, la cual, si no era forjada por los mejores, me parecía una falta de respeto, una la cual, no estaba dispuesto a hacer.
Pero claro, el único herrero de calidad que podía hacerlo a tiempo, y con una calidad indiscutible, estaba ocupado con otros trabajos. En este momento le molestaba mucho el herrero definitivo.
Sé que no es culpa de él, pero no provoca una reacción distinta.
Igualmente, durante todo este mes, me estuve devanando los sesos, para poder conseguir aunque sea, una idea que estuviera a los estándares altos, pero para mi suerte, no se me ocurría nada de ese calibre.
Peluches, rosas, joyería, electrónica, etc. Pensé en casi todo ¡Pero nada terminaba de cerrar!
Llego el punto de que lo único que hacía era pensar en ese maldito regalo. Hasta que llegue a esta conclusión. Y no sé si estoy feliz o desesperado.
A pesar de que la idea llego ayer, no tuve tiempo de charlarlo con Souda, esto sucede por no tener su número, había provocado más atrasos...
¡Si, es lo más cercano que tenía un amigo a parte de Peko! ¡Pero nunca había pedido un número a alguien, es nuevo para mí!
Y para peor estoy actuando como un maldito idiota... ¡Joder!
Igualmente, todo lo que dice el dientes de sierra, tiene razón, por mucho que me pese.
Sé que a él no le importaba ayudar en estos casos, pero claro, siempre pedía un plazo grande, más para trabajos que implicaban construcción de cero. Debido a que él siempre estaba atareado con demás cosas para arreglar, a su vez que lo buscaban por toda Kibougamine, para reparar algo en cada bendito laboratorio.
Aun recordaba como estuvo quejándose hace un par de semanas sobre como lo explotaban.
En situaciones normales yo no acudiría a él cuándo sé que esta de esta manera.
Pero se me acabaron las opciones. Este idiota, muy a mi pesar, era mi última esperanza de conseguir algo digno de Peko, y sé que pedirle esto a... un amigo, es bastante abusivo, pero estoy dispuesto a hacer lo posible para que acepte, sé que puede lograrlo, lo vi construyendo un Jeep en dos días, esto no debería ser tan difícil ¿verdad?
Respire profundo, y le dirigí una mirada seria, su rostro aun irradiaba molestia, no lo puedo culpar, pero no puedo darme el lujo de ceder.
Justo cuando estaba por abrir la boca, el simplemente suspiro, y me dio una mirada cansada, no lo había notado hasta ahora, pero, podía ver unas pequeñas bolsas por debajo de sus ojos.
- Mira, sé que es muy importante, con solo mirarte me doy cuenta – me mostro una sonrisa cansada, me hizo sentir incomodo – Más o menos con lo que me dijiste me hago una idea de lo que tengo que hacer, solo necesitaría que le avises a la profesora Yukizome, voy a tener que saltarme clases para poder tenerlo a tiempo, no quiero tener otra detención con ella...- Puede ver cómo le entro un escalofrió al final.
¡¿En serio?! ¿Fue tan fácil?
Aunque, es raro.
- ¿Por qué? Entiendo y no me quejo que aceptes, pero, ¿Por qué? – pregunte confundido, el solo me miro cansado.
- Es el regalo para Pekoyama, ¿no? – Dijo con una pequeña sonrisa, lo cual me mirarlo con un poco de sorpresa – ¡Vamos! Era obvio, con que otra razón buscarías mi ayuda con un regalo.
Pensé por un nos segundos, para luego responderle con una sonrisa.
- Tienes razón, eres el último recurso –
- ¡Oye! ¡No admitas eso tan fácilmente bastardo! –
Yo solo me reí ante su evidente molestia, camine tranquilo hasta la puerta mientras escuchaba un gruñido de su parte. Solo para que cuando tenía el picaporte en la mano, él diga.
- Dile a Ibuki que venga cuando pueda, voy a necesitar ayuda con el tema de la música – entrecerré los ojos con molestia, estaba a punto de recriminarle, pero siguió calmado – Le diré que es para un proyecto de otra persona, no voy a mencionar nada que tenga que ver contigo. Pero, la necesito, no creo que pueda hacer algo decente con el tiempo que tenemos –
Solamente asentí, él tiene más ideas de estas cosas que yo, asique a regañadientes fui a hacer lo que me pidió.
Ahora bien...
Voy a intentar escaquearme de vez en cuando para ver cómo avanza, pero tengo que hacerlo con cuidado, sino voy a tener que ver como hago para que mi maldita cabeza no termine en una jodida estaca, aunque quizás puedo hacer que caigamos los dos al menos, para eso están los amigos ¿no?
Con ese pensamiento y una sonrisa. Simplemente me dirigí hacia el salón.
Martes 26 de junio
Final del periodo del almuerzo. Salón de la clase 77-B
Solo podía suspirar ante la imagen que tenía en frente mío.
Cuando me acostumbre a que me pasaran estas mierdas.
Que esto pase un día seria entendible, pero porque tiene que ser siempre igual.
¿¡Qué demonios provoco ahora que la pared de mierda fuera destruida!?
Mis cejas se crisparon, podía sentir como me estaban entrando ganas de dejar esta maldita situación y volver con Souda. Seguro hay menos problemas al verlo trabajar que en este jodido lugar.
Mientras más me acerco a los escombros de lo que una vez fue, la pared de mi salón. Puedo escuchar una risa grave y unos quejidos femeninos...
Otra vez Akane y Nidai peleando... Es la tercera vez esta puta semana, ¡y estamos a martes!
Si el domingo también destruyeron el lugar, dos veces para ser exactos, parece que los estudiantes definitivos que tenían que ver con deportes tuvieron una concentración ayer, digamos que entiendo porque ese idiota estaba tan cansado. La academia lo tiene como esclavo a este punto.
Una vez estuve lo suficientemente cerca, pude ver con claridad el escenario absurdo, si tomamos en cuenta el entorno.
Todo estaban es sus asientos. Todos. En. Sus. Jodidos. Asientos.
Como si no hubiera pasado nada. Como si la destrucción a su alrededor fuera una puta remodelación.
Me agarre la cabeza, tratando de retener un dolor que sentía que estaba aumentando.
- ¡Miren quien se dignó a parecer! – sentí como se me helo la sangre, es voz risueña – ¡Pensé que iba a tener que ir a buscarte! ¡Señor Kuzuryuu! – Empecé a girar mi cabeza hacia dónde provenía la voz justo en frente de todos mis compañeros, y pude verla.
Esa sonrisa que podía atravesar mi alma.
Esa mirada que con verla, podías simplemente pensar una cosa.
"¡Mas te vale tener una excusa buena! ¡Si no quieres terminar siendo el saco de boxeo de Akane!"
Actualmente, debe ser una de las pocas personas que de verdad puedo admitir que me intimida.
Trague saliva, hice una reverencia y fui directo hacia mi asiento.
- ¡Muy bien! – La profesora Yukizome alzo la voz, aunque su habitual tono se mantuvo - ¡¿Alguien quiere explicar que paso aqui?! Y. ¡¿Cuál es la razón por la que llegaste tarde Kuzuryuu?!
Todos se callaron inmediatamente, pude ver a Akane ahora sudando, y seguramente Nidai también estaba igual, no entiendo que pudo haber pasado para que el salón quedara en este estado. Aunque puedo imaginar que este problema se dio debido a que Akane quería pelear con el entrenador...
Menuda situación de mierda. Siento como mi cabeza empieza a doler de solo pensar en lo que nos espera.
Y no creo que este a salvo, llegar tarde, y con esta situación, no creo que mi castigo sea menor.
Un tiempo malo y una mala situación, puede ser mi condena para lo que resta de mes.
Necesito un seguro, o al menos algo que me pueda permitir resistir hasta su cumpleaños...
Puedo sentir la mirada preocupada de Peko en mi espalda, estoy demasiado tenso...
Cada segundo que pasa es una oportunidad perdida.
Si puedo lograr que todo se desvíe, al menos yo podre evadir todo el castigo.
Realmente, envidio a ese idiota en este momento, no tiene ni idea de lo que está pasando aquí.
Espera, un segundo, si él no está aquí, y no va a poder ver venir al salón en un tiempo...
Suelto un suspiro aliviado.
Todas las miradas se dirigen hacia mí.
Parece que te voy a deber más de lo esperado.
- En realidad tengo una razón para llegar tarde – dije seguro, igualmente, sí que se toma en serio la asistencia, apenas llegue cinco minutos tarde. – Estaba con Souda que me necesitaba con algo– no es lo mejor que tengo, pero tampoco puedo revelar la verdadera causa.
- ¡Oh! – espeto con una sonrisa, puedo ver que no me está creyendo, y tampoco los demás – ¿Para que necesitaría tu ayuda Souda? Aunque es cierto que no está aquí. No puedo verlo pidiéndote ayuda.
- Las máquinas de mi laboratorio están funcionando mal, por eso me pidió ayuda para poder entrar a el – Dije algo más nervioso, puedo ver como ella me mira, es como si fuera transparente. – A su vez, ¿por qué es tan difícil de creer? –
- Es difícil de creer debido a que no son cercanos – su sonrisa se ensancho, mientras tenía una mirada vacía, ¡¿acaso ella es un maldito demonio?! ¡Hay personas en la yakuza que intimida menos que ella! – A su vez, él no tiene que pedir permiso, él tiene las llaves de todos los laboratorios.
Eso me petrifico, como que ese idiota tiene las llaves de todos, ¿¡y nunca me lo dijo!? Puede ir donde se le dé la gana en toda la escuela
¿¡A que imbécil se le ocurrió darle a él ese poder?!
No cundas en pánico Fuyuhiko, me dejo algo de lo que me puedo agarrar todavía.
Mi mirada se endureció, para la sorpresa de la profesora Yukizome.
En este momento somos ella y yo, ¡y no pienso perder!
- Creo que tienes algo equivocado, profesora. ¿Qué no somos cercanos? – Lo que voy a decir probablemente él no se lo creería – Lamentablemente somos Amigos desde hace un tiempo.
- No puedo creerte Kuzuryuu, Amigos, creo que ustedes dos son bastante distantes entonces, después de todo nunca, se los ven juntos. -
- Normalmente no nos juntamos en la escuela, pero si nos han visto juntos – el sudor corría por mi rostro – o no es así, ¿Ibuki?
Puedo ver como la mirada de Yukizome gira un poco, ahora más seria que antes.
- Es eso cierto Ibuki, si me mientes eso puede valer un castigo – Dijo seria, de seguro Ibuki está temblando en su asiento – Así que lo mejor es decirme la verdad.
- ¡Ibuki solo los ha visto en frente del laboratorio de Kuzuryuu! ¡Esa es la única verdad que Ibuki puede dar! – la voz nerviosa de Ibuki retumbo en el salón, volteo levemente la cabeza para verla.
Su mirada no se puede estar quieta, está mirando para todos lados, puedo ver que está muy nerviosa.
- Y ahí está, el me pidió ayuda con algo, además, él también te necesita– dije lo más tranquilo que pude mientras miraba a la rockera, lo que provoco que tanto la mirada de Yukinoze e Ibuki se centrara en mí.
Una de curiosidad de la primera y una de confusión de la segunda.
Aparte de eso sonó un pequeño quejido, no se de quien vino, pero no parecía contento.
- ¿Para qué necesita Souda a Ibuki? – Pregunto tranquilamente la profesora.
- No me dijo, pero parecía importante, dijo que este lo antes posible – mencione de la misma manera. Otro quejido sonó– igualmente, me pidió que haga el aviso de que posiblemente no estará en las clases hasta fin de mes, parece que lo van a tener atareado durante todos estos días.
Una mirada abatida de la profesora apareció en el rostro de Yukizome. Para la confusión del resto del salón, aunque también había algunas miradas irritadas.
No muchos saben de esto, pero es verdad, la escuela lo tiene trabando casi noche y día, al menos sé, que le pagan por algunos trabajos, pero con la cantidad de estudiantes definitivos, que se rompa algo no es raro, y normalmente le cae el muerto a él, asique es normal esta situación.
Para mi disgusto.
Lo he visto con menos de tres horas de sueño por día, funciona a base de una cosa que me niego a llamar café. Pero apenas llega al fin de semana, esto era mucho menor en nuestro primer año, pero ahora, cuando pasamos a segundo, fue un infierno. Al menos para el...
La profesora simplemente asintió, miro a Ibuki la cual la miro por unos segundos, antes de salir rápidamente con una risa nerviosa.
Suspire mientras vi cómo se iba. Parece que al menos por ahora voy a liberarme del castigo.
Aunque algo me dice que voy a recibir alguna que otra pregunta de Peko luego. Joder...
...
Con el tiempo llego a pasar una hora de clase, antes de que Ibuki volviera al salón.
El castigo que recibieron tanto Nekomaru y Akane, fue bastante grande por decir menos, durante una semana Akane estaría obligada a seguir a rajatabla sus rutinas de gimnasia además de no poder hacer ningún otro tipo de ejercicio, deporte o pelea. Digamos que en ese momento, pude ver como un fantasma salía de la boca de la gimnasta.
Y Nekomaru, iba a tener que abstenerse de levantar la voz o animar a sus deportistas, lo cual resulto en un quejido triste de parte del entrenador. Al menos lo de él es un castigo menor, solamente 2 días.
Esto último fue debido a que el simplemente se defendió de Akane, pero igualmente participo.
Por otro lado, volviendo a la rockera, cuando entro al salón, fue completamente distinto a cuando salió; volvió mucho más risueña, dando saltitos y mostrando una sonrisa enorme.
Yo solo pude mirarla con una ceja levantada, y misteriosamente con algo de sudor en mis manos.
Ese idiota no puede haberle dicho para quien quería construir eso, ¿no?
O al menos espero que no, si le gustan sus dedos.
Por ahora solo mirare lo que hacen.
- ¿A qué se debe esa expresión Ibuki? – Pude escuchar a Mahiru, tenía una leve curiosidad en su voz.
- ¿Si, que paso con el cobarde amarillo? – menciono la mocosa de Saionji, podía notar lo irritada que estaba solamente con escuchar su voz, pero su cara era algo distinto, mostraba, ¿interés?
- ¡Ibuki no está feliz por lo que paso allí! – Comento con una mirada determinada, pero con su sonrisa aun clavada; aunque lo primero duro poco. – ¡Trabajar en una canción no es muy complicado! ¡Aunque no le dijo a Ibuki para que era!
Di un suspiro de alivio, no ha acabo el día y ya tengo que haber suspirado más de lo que ya hice todo el mes.
Pero de igual manera, no sé de qué me preocupaba ese idiota nunca haría algo tan estupi...
- Pero, ¡Ibuki consiguió que se uniera a su banda mediante un trato! – Dijo mientras reía emocionada...
- ¡¿Que ese idiota/bastardo hizo que?! – Grite instintivamente cuando escuche tal estupidez.
Pero parece que la pequeña perra también grito.
- ¡Si! ¡Ibuki se lo propuso como trato! ¡El no necesitaba decirme para que la quería, pero él se unía a mi banda! – Siguió mientras daba pequeños brincos en su lugar. ¿Por qué Yukizome no le dice que se siente?
Igualmente...
¿Esto es mi culpa verdad? Algo me dice que le debo más todavía, va a sufrir de gran manera la música que le gusta a Ibuki. Eso que toco la última vez no puede ser algo remotamente escuchable, a no ser que quieras invocar algún demonio.
- Aunque creo que no hacía falta, ¡Ibuki ya sabe para quién es! – Esas simples palabras, provocaron que todo mi cuerpo sintiera un escalofrió, y me pusiera pálido, aunque duro poco esto – ¡Ibuki apuesta todo que es para Sonia!
Con eso dicho, desconecte completamente mi cerebro, de la conversación
Me recosté sobre mi silla, mientras pude ver que peko me miro preocupada, solamente pude negar para indicarle que no pasaba nada.
Eso no puede ser bueno para el corazón. Al menos Souda va poder empezar a trabajar desde hoy.
Aunque espero que no se pase con la cafeína, por mucho que quiera el regalo lo antes posible.
Preferiría que él estuviera vivo al terminar el mes.
Aunque, no sé por qué.
Siento que me estoy olvidando de algo.
