Estamos en la recta final, la verdad es que he trabajado el final para poderles traer todos los capítulos y poder completarla sin tanta espera… bueno mas espera.

Hay cosas que me han encantado de hacer en esta historia, cosas que tuve que cambiar y distorsionar por cuestiones de la trama, el mismo público y al mismo tiempo porque para explayarme. Y la historia iría a más capítulos. Fácilmente podría aumentar otros 50 si utilizara un par de sub-historias y cambiara varias cosas, pero al final siento que ya he puesto todo lo que quería y sentía en lo que he puesto.

Así que vamos a leer, comentar y disfrutar de la recta final.

"El camino que toma uno es diferente de otro, pueden andar lado a lado durante un tiempo, más al final nuestro sendero será único" Dazeas Caos

Capítulo 122.- Crisol del amanecer; Parte 1

Harry

La obscuridad lo envolvía por completo, era como una tela de oscuridad que estaba atravesando cada partícula de su ser. Al contrario de lo que pensaría que era morir, y de lo que paso con Hermione, era por completo diferente. Sus sentidos estaban intactos, su mente por completo fuerte, incluso discernía de arriba o abajo, podía percibir todo a su alrededor, aunque no era de forma normal. Su cuerpo no era físico ni existía de ninguna forma; más escuchaba cada sonido, cada susurro, cada respiración y sentía cada suave movimiento causado por lo que le rodeaba; podía palpar el calor de las personas, el frio del clima, la humedad, la tierra, los árboles e incluso la desesperación y miedo; Saboreaba la sangre, la suciedad, la tierra e incluso el sudor y podredumbre de todo lo que rodeaba; y su nariz se llenaba de cada olor, algunos tan buenos como la madera recién cortada, la tierra húmeda y la brisa matutina, pero otros como el hierro de la sangre, lo descompuesto de plantas, el olor corporal de cada uno de los presentes y un montón de cosas más que no podía describir.

Hubiera querido taparse la nariz o algo para evitar algunos sentidos. Claro que no podría en ese momento, no tenía cuerpo, no tenía forma o sentido. No como un fantasma, si no como si estuviera envuelto en las sombras comprimido y exprimido hasta la más mínima gota de su esencia.

Seguía vivo, tal vez.

Percibía cada mínima cosa, más de lo que le gustaría. Habia pasado torturas y sentir todo a su alrededor era algo que apenas podía soportar.

Aunque aquello que sobre salía era su vista, o algo semejante a "vista"; pero todo era de colores, colores tan vivos que se enroscaban y giraban, se comprimían y expandían. Bien podría ser una alucinación; discernía las intenciones, las buenas y malas intenciones, las acciones e incluso las posibilidades y probabilidades. Todo ello en los colores que giraban en su entorno, como el color azul claro que rodeaba un lado de su vista, siento esto la tristeza y dolor que se expandía en el castillo, o el negro y morado que manchaban a la distancia, suponía, estaba Voldemort ahí.

No podía gritar, retorcerse o siquiera huir de sí mismo. Estaba atrapado en el tejido de oscuridad que se entrelazaba con su ser, cada hilo fundido con la materia que lo rodeaba, produciendo sensaciones, sonidos, olores y sabores que resonaban con la más mínima intención; llevando cada sentido al límite, sin protección, como un nervio expuesto, que al simple rose provocaba una onda de sensaciones que perforan la misma materia con la que se fundia.

- ¡HARRY NO! ¡POTTER! -

- ¡HARRY! ¡NO! -

- ¡Se acabo! ¡Todo termino!... Es el fin –

No habia más que hacer que continuar ahí, esperando, porque algo cambiara, por porqué alguien cambiara algo. Su mente y conciencia se fracturaban por tiempos, era como dormitar ante lo que podría ser una película muy buena.

Si, no habia más que hacer, no habia nada, solo esperar y dejar que todo continuara.

Flotar a la deriva en ese infinito despiadado que lo engullía.

Si, se desvanecía, perdía la conciencia por parpadeos cada vez más largos.

Tenía que mantenerse firme.

Estaba disolviéndose.

Poco a poco caía.

Solo esperaba.

- ¡AMOR IRE POR TI! - decía la voz Hermione.

Resonó en su conciencia, con la fuerza de una suave brisa. Aunque cada vez que comenzaba a disolverse en la tela de la existencia; el murmullo aumentaba de volumen en un cálido sentimiento. Era un bálsamo que le hizo recuperar parte de sus sentidos.

Todo ello era el impulso necesario para concentrarse y comenzar a activar sus pensamientos, a repasar cada punto de su vida, e intentar hacer cualquier idea en su mente para mantenerse cuerdo y consciente.

Ella lo rescataría, confiaba en que lograría sin importar cuanto le llevara.

Un sonido a burbujeos y campanillas sonaba a la distancia, luego algo a una batalla, pero habia sido en ese instante una eternidad, y más aún su sentido mágico indicaba las convocaciones de Patronus y como a su alrededor algo extraño comenzaba a pasar.

Eso fue hasta que una calidez le envolvió, para su ser fue como tomar aire luego de pasar mucho bajo agua, fue infinitamente poderoso. Aquello le despertó por completo. Si hubiera tenido parpados y ojos juraría que alucinaba, pero estaba seguro de que un símbolo aparecía entre los colores que se revolvían y agitaban en todas direcciones. Un símbolo que reconoció de antes. Si, lo habia visto en aquella esfera que ocupo para aprender a utilizar mejor la quinta esencia. Solo que era muy diferente, más natural, con más flujo, más firme, más poderoso, mucho más complejo de lo que creyó.

No eran líneas que salían en todas direcciones, eran un flujo de magia, de raíces y venas o arterias, era un cumulo de palpitantes senderos que llevaba magia a todos los lugares y rincones. Era un palpitante corazón de donde surgía la magia, era infinito e inmensurable.

Entonces por primera vez pareció volver a su cuerpo, dolía, pero observo el símbolo duplicándose a la distancia y creciendo. Destellaba y se expandía, retorciendo sus raíces de aquel circulo que se volvía más y más pequeño, hasta que las venas y raíces formaban una imagen increíble.

-Así es, ahora lo entiendes- dijo una voz conocida, era de un niño o niña, parecía muy infantil y agradable. Antes, no hacia mucho, la habia escuchado.

Dos ojos, ojos de caleidoscopio claros y firmes que parecían contener el mismo universo, la misma esencia de la vida, la naturaleza y muerte. Y, aun así, parecía que los conociera desde que nació, como si cada día estuvieran ahí observándolo, pero él no pudiera saber de quién o que era, porque no puso la suficiente atención para notar que ahí estaban.

-Sabía que eras tú, lo eres - rio la voz, haciendo que todo a su alrededor se contorsionará en una sucesión de colores y formas con tantas cosas y escenas alrededor de su vida y otras vidas; que parecía que rompería su mente. -En el futuro juguemos mucho más-

Hubo un "Pop" a sus oídos, parpadeo y luego todo a su alrededor fue tragado por un remolino negro y blanco que lo succionaron en un instante.

Su vista tardo un segundo en darse cuenta donde estaba, o, mejor dicho, nada parecía igual a como lo vio la última vez. Tal vez era por lo que acababa de pasar o porque estaba volando, flotando a varios metros sobre el suelo mientras que todo estaba muy callado. A su alrededor habia sombras, luces de colores e incluso humo y tierra girando alrededor de su cuerpo con una ligera brizna matinal. Delante de su cuerpo podía ver el campo destrozado, y fuego en todas direcciones, como un millar de hogueras alumbrando los terrenos. Pero ahí en un punto, las sombras ocultaban su presencia, como si por primera vez quisiera no ser visto o temiera lo que sucedería.

Voldemort le miraba con esos ojos morados iluminados en la oscuridad.

Camino un par de pasos, o ¿floto?, no estaba seguro, pues ahora le parecía que todo era sólido, desde el cielo hasta el suelo. Movió brazos y piernas, en cada fibra muscular, cada gota de sangre e incluso en sus células, sentía una magia descomunal, tanta que la que habia ocupado hasta ese punto de su vida era nada.

Sonrió sin darse cuenta pues parecía que su magia habia vuelto con toda su fuerza y su cuerpo estaba por completo bien, incluso podría decirse que se habia potenciado. Opinaba que, en ese momento, podría volver arena las montañas con solo un hechizo, congelar los océanos e incendiar el cielo o algo mucho más grande, magnifico y lleno de poder. E incluso podía sentir que, si lo deseaba, de verdad, podría destruir y construir todo de nuevo, hacer que todo cambiara y comenzara desde algo más puro. Se sentía tan lleno de magia, que podría crear sus más alocadas ideas e imaginaciones; si, podían volverse tangibles con solo chasquear los dedos. Por lo que eliminar a Voldemort, casi le parecía que sería como aplastar con su índice a una hormiga y ni siquiera le ocuparía un instante.

Mas aquel poder también parecía un océano de fuego, que podría incinerarlo si se descontrolaba. Era pesado, un poder que jamás antes habia sentido, con ello podría cambiar el mundo, voltearlo, curvarlo, fragmentarlo, reformarlo. Controlaría todo, podría eliminar los malos gobiernos, hacer un lugar seguro con su fuerza, proteger a cada persona por el poder que habia obtenido y unificar el mundo lo quisieran o no. Si, remover las raíces podridas a toda costa y dejar que el mundo floreciera en un jardín que el controlaría a voluntad.

Abrió la mano y observo su palma, y al mismo tiempo comenzó a soltar cada uno de esos esos pensamientos, esas ideas y a sonreír por aquel instante. Porque después de todo ¿No era aquello el mismo pensamiento de Voldemort? El control, aquello que deseaba su archienemigo era lo que intentaba obtener y a su parecer, era algo que jamás conseguiría, ni Voldemort ni nadie.

Todo aquello era como su desnudes, aunque él hubiera deseado que tuvieran algo de pudor con cuerpo, sobre todo cuando estaba ante enemigos y aliados, no tenía ni idea como llego a no poderse ni quedar con la ropa interior. Pero se hacía una idea.

Casi escuchaba a su odioso maestro riéndose y burlándose "- ¿Tienes frio o es que tienes vergüenza? -"

- ¿Por qué siempre me pasa? - murmuro Harry por lo bajo, mientras acallaba sus pensamientos y se concentraba en lo que tenía por delante.

Se le hacía raro que aún no lo atacaran o que pareciera que era el único que podría moverse o tal vez era que acababa de pasar algo que el ignoraba. En esos momentos podía ser todo ello junto. De una u otra forma, lo primero que necesitaba era ropa, no pelearía con Voldemort sin nada; primeramente, se sentiría vulnerable y, segundo, en su mente se veía ridículo si lo intentara.

Apenas lo pensó, cuando con la mano intento convocar algo de ropa, por lo menos unos pantalones, tal vez solo unos bóxeres o algo que le cubriera lo suficiente. Aunque la visión de pelear con solo ropa interior, o solo pantalones, aun le parecía algo raro y fuera de lo que el haría. Intentaba continuar en línea directa con Voldemort, llegar lo mas cerca posible para evitar que atacara a cualquiera, aunque de verdad esperaba que un par de pantalones aparecieran pronto. Y así como lo pensó, la luz de las antorchas, las sombras proyectadas por la misma luz, y los colores que andaba por todos, se empezaron a ir agrupando en su cuerpo. La primera luz que toco su cuerpo fue cálida, pegándose a su piel casi como una tela fina y caliente que le abrigo; luego las sombras frescas y sólidas que le servirían de protección. Así continuaron hasta que, en poco tiempo, tenía verdadera ropa sobre su cuerpo.

Una gabardina de un tono negra perfecto cubría sus espalda y brazos, mientras que en su torso mostraba un chaleco que brillaba con tonos dorados una camisa blanca con corbata roja bien anudada; guantes de quidditch con adornos amarillos y marcas de runas que distinguió en los dorsos y muñecas; un cinturón bastante ancho que tenía igual runas verdes y con forma circular y con algo parecido a una espada y báculo cruzado en el centro. El pantalón, no era del todo de su agrado, antiguo y abombado, con más runas a lo largo de estas solo de color azul. Tampoco es que quisiera las hombrearas que tenía, que brillaban y lucían demasiado extravagantes a su parecer; con forma de cráneo de dragón dorado y en el otro uno plateado. Demasiado realista a su vista, por lo que se preguntaba que significaba aquello.

Como accesorios portaba unas cadenas de eslabones de metal que cambiaba de color al moverse, comenzaban tan finos como un galeón y crecían y se reducían con forme ondearan, como las ondas de un estanque hasta volverse del tamaño de un copo de nieve; aquella cadena conectaba al bolsillo interno de su gabardina de donde colgaba un reloj hermoso. El cual tenía el símbolo de la corte de magia, aquel símbolo en los ojos de la niña, los mismos ojos que acaba de ver y la misma multi voz que la hacía ser etérea.

En su cintura existía una vaina oscura, una que no portaba ninguna espada, una que en todo lo largo portaba varios emblemas, unos que eran de colores deslumbrantes y formas reconocibles: Rojo con un león enorme; azul con una hermosa águila; amarillo para un tejón extraño y que le recordó a un armatopo; verde para una serpiente parecida a un basilisco; y dos dragones de color negro y blanco. Lo supo de inmediato ellos eran sus maestros.

{¡Ya era hora! ¿Acaso estaban ocupados?} dijo Harry en su mente para escucharlos. Guardaron silencio, si, sabía que lo escucharon y que por una razón los seis estaban evitando darle respuesta.

Pensó en algo que pudiera hacer que alguno diera una respuesta, desde hacer enfadar a Merlín o Nimue, hacer que Revé le instruyera, Sly le corrigiera, incluso los "tontos" de Huffy o los lloriqueos de Griffin.

Aun así, lo único que salió de sus labios y mente fue un: -{¡Gracias!}-

Luego estiro el cuello de un lado a otro, a pesar de llevar un buen rato peleando, y de estar casi por dos días despierto, tenía que estirar sus músculos y calentar. Tenía que relajarse y dejar que toda su magia se dispersara y fluyera por cada fibra muscular; o podría explotar cada parte de su ser.

Claro que esto era mientras aún volaba, lo cual resultaba ser algo extraño, pues estaba seguro de que era solido lo que pisaba y no solo un montón de espacio lleno de aire. Al plantar bien sus pies con fuerza en esa capa invisible de aire, no pudo evitar sonreír, no sentía que su magia se drenara ni un poco y aun así se mantenía utilizando la magia de vuelo, aquello era casi como si fuera respirar.

Mas debía bajar y plantarle cara a todo el escenario. Con la idea sus pies dejaron de estar firmes, y moviéndose con una suavidad sobrenatural descendió hasta el sólido suelo. Hasta ese momento se dio cuenta que tenía también zapatos negros, antiguos, puntiagudos y que iban a juego con el traje.

Aquel momento era algo tranquilo para toda la guerra que estaba viviendo, en cambió lo que más le debía sorprender era que ahí donde sus pies se posaron, el suelo erosionado, quemado y revuelto, comenzaron a surgir vegetación; pasto, plantas y flores crecían a velocidad aumentada, con cada movimiento y mirada, el entorno cambiaba. Pero la dirección que tomo su vista y la capa de follaje fue hacia sus enemigos, y ahí a metros de Voldemort, el crecimiento de las flores freneó.

Voldemort le veía, con varios de sus tenientes a su lado, pero ya no parecían ser un problema, seguía sintiendo que podría aplastarlo en un instante.

Una sonrisa surgió sin darse cuenta - ¿En qué nos quedamos? -Aquello fue su voz, pero la seguridad y potencia que utilizo, no la habría logrado ni con magia aumentada. Miro arriba del bosque, la luz que comenzaba a subir por el horizonte pintaba una línea morada que en poco se envolvería en un cielo rojo y naranja.

-Ya recuerdo- murmuro mientras movía los dedos de la mano, girando algo invisible y apareciendo su varita en su mano. Tal cual la primera vez que la sostuvo un cosquilleo en su nuca surgió, la alegría de ser sostenida en su mano y así como sentía su ansia por enfrentarse a su hermana gemela; las ganas de liberarla de las manos de Voldemort. Ya que ahí la notaba, observaba también que Voldemort la portaba en ese momento, en el interior de la manga de su traje.

- ¿Algo que declarar? ¡Aun puedes rendirte! - dijo Harry girando la varita sin parar, creando ondas de magia pura en cada movimiento.

Voldemort no abrió la boca, con un movimiento sutil y delicado se levantó de las sombras en que se sentaba, alisándose el traje blanco con gracia y sin apartar la vista de él. A sus lados Rodolphus, Bellatrix, Fenrir y algunos otros que habían logrado llegar al final estaban a su lado. Aunque cada uno lucia tan golpeado y herido que dudaba que resistieran otra hora en batalla. Eso incluido a Fenrir, el cual mostraba garras y colmillos en una semi transformación que dejaba caer baba al suelo y sangre por su brazo.

Voldemort abrió la boca, separando por fin sus viperinos labios, mostrando una sonrisa ancha y tétrica. -Vaya criatura- dijo mientras sentía su magia amenazante, como este expulsaba largas líneas de maldad en todas direcciones, por la cara de Fenrir y de Rodolphus que dejaron escapar un gemido de dolor, supo que estaba intentando distraerlo.

-Tú y yo… hemos causado un gran daño a nuestro hogar- dijo mientras su magia continuaba expandiéndose, esta vez a la lejanía por el bosque e incluso por la larga fila de agua que se desparramaba hacia el lago. - "… él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce..." ¡AHORA VEO ESE PODER! Quién diría que llegarías hasta mi nivel y dime: ¿Ahora comprendes el poder y lo que hay que hacer para tomarlo? ¿Aun no reconsideras mi propuesta? Esta podría ser la última vez que podamos discutirla-

-Si. Lo he pensado- dijo Harry volviendo a girar su varita, esta vez un círculo de runas y magia se creó a su alrededor, para luego crear otra onda más grande y fuerte al dar otro giro. Sentía el tirón de la magia y todo lo que recorre con cada nuevo giro, buscando y expandiéndose por los terrenos -La conquista mundial… el poder… el cambiar todo a mi utopía… el volverme el más importante ser y estar en la cima de todo y todos…- Los ojos de Voldemort destellaron en la oscuridad

-Todo eso no me va, no es mi estilo, simplemente no es yo. Así que, olvídalo… me sigue gustando ser solo yo mismo -

- ¡NO SEAS IDIOTA POTTER! - Grito Bellatrix desde atrás, pero Voldemort levanto su mano haciendo que sus labios desaparecieran.

- Recuerda que uno de los dos debe morir- continuó Voldemort con la sonrisa ancha y lamiéndose los labios de lado a lado. - No dice cuál de los dos ¿Estas preparado para afrontar la muerte? ¡ÚNETE A MÍ Y LA MISMA MUERTE DEBERÁ INCLINARSE ANTE NUESTROS PIES! ¡LO QUE PERDISTE, PODRÁS VOLVERLO A TENER! -

- ¿La muerte inclinada a mis pies? Ni en mil años, es un viejo amigo… por poco y tomo una cerveza de mantequilla con el - contesto Harry sonriendo también y parando sus giros de varita, para luego soltar el agarre de la varita que tal cual donde la dejo, continuo volando y se movió con disimulo hasta que apunto hacia el bosque sin siquiera pensarlo y un hechizo surgió sin un solo indicio de este- Sin embargo, estas equivocado, porque lo que te perdiste de la profecía fue esto: "El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca…" ¿Qué tan cerca te sientes? ¿Acaso el soplo helado del purgatorio está haciéndote temblar? -

La boca de Voldemort se abrió, más algo sonó por el bosque, silbo con fuerza, y cruzo del bosque detrás de ellos, en un camino recto, rosando varias mejillas y casi golpeando la cabeza de Voldemort. Lo atrapo en su último momento, sosteniéndola con la mano sin siquiera esfuerzo. Los ojos de todos estaban puestos en lo que acababa de aparecer en tan rápido como un destello, pues ahí ante todos los presentes estaba sujetándolo con firmeza aquella tela sucia y goteante.

El sombrero seleccionador estaba sostenido por sus dedos índice y pulgar moviéndose por el viento que la habia traído a su mano. Al mismo tiempo su bolsa para la pierna estaba ahí mismo, y siendo colocada en un instante, pero de ella se introducían varios artículos y otros volaban a él. Cada uno de los Horrocruxes era los que se introducían, mientras que el anillo de Sorvolo y la capa de su padre flotaban a su persona. Sonrió mirando la capa ondear mientras giraba en su cuerpo se colocaba sobre sus hombros incrustando sus puntas en los dientes de los dragones; mientras que el anillo fue a su cinturón y se quedó pendiendo de este también. Solo faltaba la varita para que tuviera las tres reliquias de la muerte, más sonrió porque esa habia sido destruida y ocupada para crear tres objetos más estables.

- ¡SOLO TRUCOS Y ENGAÑOS! - rio Voldemort al ver como Harry alzaba el sombrero y este no parecía más que el viejo, desgarrado, sucio y ahora mojado pedazo de tela en forma cónica que servía para la selección cada inicio de año en Hogwarts. - ¿Con ese poder me derrotaras? -

- ¿Trucos y engaños? - pregunto Harry sonriendo un poco mientras que movía la mano dejando la varita flotando unos instantes. Para luego tomar el sombrero entre sus dos manos, sosteniéndolo y girándolo con suavidad -Te enseñare un truco muggle, uno de esos que tanto detestas… tal vez el del sombrero y el conejo-

Harry movió las manos sacudiendo el sombrero volteándolo de un solo tirón, de paso el sombrero tiro tierra, hojas secas y araña del tamaño de una naranja -Observa, ve que no hay nada en su interior… nada por aquí-

Sacudió el sombrero al otro lado del mismo tirón, esta vez inyectando su magia, exprimiendo la tela que parecía reformarse en un instante, sacudirse la suciedad, la tierra y todo lo que le hacía verse viejo. El color de la tela regreso a ella con una fuerza vibrante, volviéndose de un color oscuro profundo y tan nuevo que podría ser otro sombrero recién comprado. Aunque algunos de sus cortes y raspones continuaron ahí, el sombrero seleccionador relucía de magia y poder, brillaba ante la menor luz.

-Nada por acá… ahora un poco de magia- Continuo Harry sin dejar que Voldemort lo interrumpiera, pues dio un paso adelante.

Tomo la varita que aun flotaba a su lado, dio dos golpecitos al hueco del sombrero, mientras una sonrisa ancha se formaba en su rostro al ver una luz blanca salir del hueco que mostraba el interior, tan brillante como el medio día -Ahora…-

- ¿Quieres hacer eso de nuevo? ¡Esos trucos de muggles, jamás fueron reales! - dijo Voldemort al recordar que habia hecho lo mismo hacia un par de horas atrás.

Metió la mano por completo hasta el hombro, inclinado e incluso haciendo una mueca mientras revolvía su mano adentro. Lo cual era excesivo, pues esta vez, Harry, sostuvo algo firme de inmediato, era duro y caliente, tan o más poderoso que su estado actual. Pero aquel mar de fuego en su interior pareció estabilizarse y crecer sin un solo atisbo de que terminara volviéndose cenizas. Cuando tiro de ello, sintiendo el peso perfecto a su mano y un balance casi ideal, tal cual si fuera una extensión de sí mismo; hubo un leve estruendo de relámpagos.

Lo primero en salir fue su mano, que sostenía algo de un tono blanco y rojo, mientras que mas salía, mas grande era, saliendo algo de casi un metro. Tal vez un poco más grande. Pero en ella resplandecía fuego blanco que recorría el filo, hasta la marca donde comenzaba la guarnición, que brillaba cual oro sólido; incluso la parte central del filo era de un tono oscuro que tenías runas y piedras incrustadas. Era como si emitiera una poderosa energía que traspasaba sus dedos que brillaban; como al poner un dedo en una lampara. Sus dedos cosquilleaban con intensidad, tal cual si su piel se entrelazara con el Archeilum del mango y cada fibra de su cuerpo se combinaron en armonía. Incluso percibía que el pomo era una enorme piedra oscura que tenia un pequeño hueco circular. Faltaba algo aun, algo que era necesario para que aquella espada estuviera completa.

El poder que comenzaba a acorrer por sus venas era igual a tener un rio lava ardiente e imparable, que recorría su sistema nervioso. La hizo girar en su palma dejándola recta y apuntando hacia adelante, mientras que aquellas plantas a sus pies se expandían, ya no era un metro, era una decena a su alrededor de donde surgieron vegetación que crecía con rapidez. El poder del báculo de Merlín fue bastante impresionante, pero aquella espada no solo desbordaba magia, si no que con ella las leyendas muggles podrían ser hechas realidad; cualquiera que lograra empuñarla, podría ser el rey de Inglaterra, de Bretaña, de cualquier lugar.

Con la mano libre, se colocó el sombrero seleccionador despacio en la cabeza. Todos y cada uno de los alumnos de Hogwarts lo habia ocupado solo una vez, al contrario, esta era la tercera vez de Harry; la primera en su selección en primero y luego en el despacho de Dumbledore mas de un año después de la primera. En ambas el sombrero habia insistido en que debía ir a Slytherin. Y en ambas ocasiones el habia declinado, incluso el sombrero era demasiado grande y caía sobre los ojos; ahora le quedaba perfecto, se sujetaba a su cabeza y cabello con perfecta forma, y hasta le parecía que se sujetaría a ella aun si estuviera de cabeza.

Y como aquellas veces la sutil voz le dijo al oído:

{- ¡Te has tardado, Potter! -} la voz del sombrero era suave y ronca, como un viejo que habia esperado tanto que estaba cansado y aburrido. {-Supongo que ahora debo llamarte: ¡Rey! O prefieres ¡Rey Dragon! -}

{-¿Desde cuándo tan formal? Solo dime Harry-} contesto acariciando el ala del sombrero sobre sus ojos, sonriendo y mirando la boca abierta de los Mortifagos; excepto la de Bellatrix que no la habia recuperado. {-Lamento molestarte de nuevo, pero quería saber si podrías estar atento a mis alrededores. Ya sabes… ojos en la espalda es bueno, ahora tener un sombrero que vigile todos los lados y vea posibles peligros… sería demasiado genial-}

{- ¿Genial? Nadie me dijo genial antes… bien Potter-} respondió si más, como si no hubiera otra alternativa {-Pero antes ¿Aun crees que me equivoque? -}

{Por supuesto, Yo soy un Potter, Yo soy un Griffyndor, Yo soy Pendragon} murmuro mientras que el sombrero soltaba una risilla en su interior {¡Yo soy el portador de Excalibur!}

{-Como dije, la sed para demostrar que eres digno -}su voz sonó excitada, para luego quedarse en silencio y quieto.

- ¿Una espada? - pregunto Voldemort en ese instante, casi con mofa. -Un artilugio muggle jamás ganara a la verdadera magia-

Justo en aquel momento la varita de Harry vibrara y sin que siquiera pudiera detener sus manos, movió la espada dejando la punta del filo hacia abajo, y el pomo a la vista. Su otra mano dirigió la punta de la varita al hueco y tan suave como si fuera solo una ilusión, esta se adentró por la abertura y desapareció por completo en el Archeilum. Sin dejar rastro alguno de su varita o el hueco.

La espada volvió a sacar luz y fuego, el metal solido ondeo cual si aún fuera líquido y comenzó a cambiar su forma. Haciendo que se volviera más pequeño, y que cerca del filo que salía del guardamano se volviera más ancha y tosca, mientras que crecía y se volvía algo delgada y con un patrón de rafas de aire fue impreso por toda la hoja. Incluso la guarnición obtuvo una imagen a lo que parecen ser dos alas de dragón que iban hacia la empuñadura y dos de fénix que protegían su mano. Y en la marca entre la guarnición y el filo surgió el símbolo Pendragon.

-Eccaledfoulc'h… Nos llevaremos bien - murmuro Harry sosteniendo la espada con ambas manos y sobre su rostro.

Hubo un destello del filo que ilumino su rostro, y luego creció hasta envolver a Harry y varias decenas de metros a su alrededor, como una columna de luz que descendía del cielo y se filtraba por la oscuridad y la misma tierra. Para luego desaparecer del todo. Esperaba que eso significara un si de la espada, puesto que incluso en el Archeilum notaba una conciencia y, tal vez, un alma. Aun no del todo formada, pero si como una chispa que con el tiempo se volverá algo tangible.

-Y ¿Aun no estas convencido o quieres más trucos? - dijo Harry bajando un poco la espada hasta que la punta toco el suelo y sus manos estaban sobre el pomo. - Aun tenemos unos quince minutos para el alba ¡Elige bien! -

{Mione} dijo en su interior, mientras reordenaba sus ideas, porque, aunque eliminara a Voldemort, si Nagini escapaba, eso sería dejar un cabo suelto.

Recién dejo salir un poco de su poder y daño su propia protección, provocando que la efectividad de que los terrenos estuvieran sellados y eso era una brecha de seguridad. Ahora podría escapar, tenía el tiempo contado; sin contar con las criaturas y tenientes que estaban frente le quitarían tiempo. {En cuanto vengan tú tienes que ir}

{¡Déjalo en mis manos!} respondió su esposa.

-Debo cumplirte mi promesa- dijo Harry a Voldemort - Disfrutemos este último duelo, Tom-

Su corazón palpitaba con fuerza, con una potencia que con seguridad sonaba en todos lados y sentía su cuerpo tan ligero que tenía que centrarse para no volver a volar sin proponérselo o explotar algo que no deseara.

{Estoy en ello} dijo Hermione y al siguiente instante sintió algo cálido y fuerte en su interior {Después tendremos que hablar de todo esto}

{Después de esto, tú y yo…} fue lo único que dijo en su mente, y por un {-Aja-} en su mente supo que entendió su esposa.

- ¿Algo que declarar o una última petición? - pregunto Harry girando la espada varias veces con fuerza, haciendo que el aire se cortara y poniéndosela en el hombro de nuevo con la misma fuerza, pero sin cortarse ni un poco.

- ¡TE MATARE! - Grito Voldemort, con la cara casi desencajada del todo y sus dedos pasando por su yugular, dejando un rastro de burbujeante sangre negra alrededor.

-Ya lo has intentado… muchas veces, y nunca lo lograste y no lo lograras- bufo Harry preparado.

Hubo un segundo de silencio, donde Voldemort dejo su sonrisa, donde su parpado se alzó y pareció surgir un "tic" casi al tiempo que demostraba desprecio en sus facciones.

- ¡TU ERES EL QUE HA ELEGIDO! ¡TE MATARE Y TOMARE TU MAGIA Y TU ALMA! Y CON ELLA TORTURARE A TODOS TUS SERES QUERIDOS, A TUS CONOCIDOS. LOS HARE SUPLICAR LA MUERTE Y NO SE LOS DARÉ, TENDRÁ QUE VIVIR BAJO DOMINIO, BEBER LA SANGRE DE SUS AMADOS DE LOS DEDOS DE MIS PIES, CURAR SUS HERIDAS CON LAGRIMAS Y GRITARAN MALDICIENDO A TU PERSONA. -

Suspiro, aquello se volvía tedioso, pero lo siguiente lo hizo decidirse.

-Y ESA NOVIECITA TUYA, ESA MUJERZUELA SUCIA, INMUNDA Y PODRIDA, VIVIRÁ PARA SATISFACER MIS DESEOS Y DE A QUIÉN ME COMPLAZCA …-

En cuanto escucho aquellas palabras, su sien se hincho, giro el filo de la espada hacia adelante, creando un círculo en la tierra, y desprendió magia negra solo del coraje. Sin siquiera tener la intención, una ola oscura surgió con la potencia suficiente para callar a Voldemort, haciendo que la amoratada alba volviera a oscurecerse en un instante.

A su alrededor estaba paralizado, nada se movía, y por lo que notaba el mismo tiempo no transcurría, pero él se movió hacia adelante, observando como por donde pasara continuaba creciendo plantas a velocidad alarmante.

-Nunca habia pensado en eliminarte por perseguirme, por intentar matarme, o por la muerte de mis padres, ni siquiera por ser un mago tenebroso… la única razón de hacerte frente era porque no dejabas de venir una y otra vez contra mí, así que sabía que si no te detenía tu continuarías. Una y otra vez tras mi espalda… y de todo aquello que me importaba. Solo quería, deseaba y anhelaba que desaparecieras de mi vida- dijo Harry levantando la mano, con la espada hasta posarla sobre su cabeza y con la mano libre apunto al rostro de Voldemort -Hasta ahora; quiero verte de rodillas, suplicando, gimiendo y pugnando por tus palabras. Has enviado a tus secuaces tras mi gente, y amenazado con matarlos a todos; Has herido a mi familia y amigos, matado a gente bajo mi mando y a mis amigos… pude ser clemente con tu rendición…- En ese instante sintió las magias que venía del bosque y otras dos que venían del cielo, muy arriba de su cabeza. -… Ahora cargas con pecados que jamás perdonare. Has atacado mi hogar, dañado a mis amigos, matado a mis alumnos, … a mi pupilo y… ERES TAN IDIOTA PARA APUNTAR Y BLASFEMAR CONTRA MI ESPOSA ¡ESTA VEZ VOY EN SERIO! ¡PIDE PIEDAD A LA MUERTE, A LA VIDA, ¡A LA CORTE DE LOS ANTIGUOS! ¡HOY NO ESCAPARAS DE LA PALIZA QUE TE DARE! -

Sonidos de rugidos sonaron en varias direcciones, así como un gruñido gutural y un par de poderosas magias acercándose.

De un tirón y con toda su fuerza bajo la espada, con el filo cortando el aire y la tierra; lanzando una onda lineal de pura magia y con el estruendo de miles de truenos a su alrededor. Aquella línea fina y pulcra abrió y corto todo el camino hasta Voldemort. Este alzo la mano, junto con todos sus tenientes y por un instante levantaron protecciones suficientes para cubrirlos de una lluvia de hechizos de todo Hogwarts. Mas estas no funcionaron, el corte continuo hacia adelante, atravesando los escudos, como si no existieran, llegando a ellos y avanzando incluso detrás de ellos, cortando árboles y todo a su paso. Incluso su cúpula de protección, que evitaba que salieran, fue cortada. Quedando una línea fina y perfecta, con un espacio tan diminuto que solo pasaría un insecto, un instante después el escudo se recuperó, pero no el paisaje o Mortifagos.

Voldemort, tenía un corte en la palma de su mano, parte de esta habia caído al suelo y dos dedos colgando de la blanquecina carne que sangraba negro. En su frente y ojo habia un corte perfecto que comenzaba a burbujear sangre. Un grito y berrido de su boca, cerro el puño y su cara demostró colera pura, las sombras a su alrededor se agitaron y cadenas finas de un verde espectral surgieron. Al tiempo que se volvían más gruesas y se enroscaban alrededor de sus tenientes y a la distancia.

Voldemort estaba visiblemente sorprendido, como si aquel corte solo fuera un sueño, una ilusión que desaparecería al instante. Mas Harry encendió el filo de Excalibur en una luz blanca y de un suave movimiento avanzo, para eliminar todas las cadenas.

-Ahora ...- Gruño Harry tronándose el cuello. -…. da lo mejor y pelea por tu vida, porque si no será muy aburrido ¡Acabemos con esto! -

Voldemort se enderezo, ahora su cuerpo atraía las sombras como nunca, estas se pegaron a su vestimenta y giraron por su brazo herido. -¡TE ARREPENTIRÁS DE LO QUE HAS HECHO!-

-En tus sueños costeño-Soltó Harry con una enorme sonrisa, fijando sus ojos al morado de su adversario.

-TENEBRIS CREPITUS- Grito Voldemort encolerizado haciendo surgir un montón oscuridad, creando filosas sombras que comenzaron a atacarlo. Viajando en su dirección, retorciéndose, abriendo tierra y destruyendo todo a su paso.

Harry sonrió y murmuro imitándolo - ¡Tenebris crepitus! - Las sombras bajo sus pies se alzaron y crearon también líneas filosas que volaron en la misma dirección y con fuerza. A medio camino chocaron con las de Voldemort, creando que todo lo suelto a su alrededor saltara en los aires y que lenguas oscuras se batieran; destrozando cada lugar que tocaran.

-Viejo truco ¿Aun no lo perfeccionas? - pregunto mientras las sombras se retorcían y peleaban, golpeándose e intentando superar a la otra. -Déjame mostrarte mi versión. "ABSOLUT COORDIA"-

Las sombras bajo sus pies se abatieron y se crearon más, solo que paso de un color negro a varios colores, incluidos el dorado, plateado y casi toda la gama de colores. Cada una con formas diferentes y movimientos más fluidos. Se abrían camino sin problema alguno y perforando todo sin dificultades, algunas cosas dañaban otras las atravesaban como si no fuera tangibles. En cuanto golpearon las sombras de Voldemort se disolvieron como la niebla.

-PROTEGO- gritaron Mortifagos, los tenientes y el mismo Voldemort, lanzando escudos sobre su cuerpo, pero las lanzas atravesaron con facilidad, golpeándolo en varios puntos, lanzándolos contra el suelo. Intento quitarse algunas con sus sombras, más estas se curvearon con facilidad en el aire y atravesaron sus piernas y brazos clavándolo en el suelo. Pero los Mortifagos lanzaron hechizos que lograron liberarlo y las mismas sombras de Voldemort lo envolvieron y lo arrastraron por el suelo y serpenteando por este. Lo vio perderse entre el camino de tierra y sus seguidores que comenzaron a cerrar paso para atacarlo. Algunos de ellos volviéndose humo y siendo aun perseguido por su hechizo.

-Vamos, denme algo de juego, no te escondas como una rata- dijo Harry siguiendo con su magia la de Voldemort, para observar donde habia terminado su adversario.

Un par de hechizos salieron volando en su dirección, que rosaron su cuerpo, pero solo fueron absorbidos por su ropa. Apunto con la mano y lanzo un Expeliarmus con la mínima de potencia. Lo cual significo un pilar rojo que bajaba hacia donde los Mortifagos estaban. Gritos inteligibles sonaron, los hechizos lanzados chocaron con el suyo, esto solo provoco un desmoronamiento de colores naranja, azul, verde y amarillo mientras su hechizo rojo caía en picada.

En cuanto toco el suelo, una explosión del tamaño de medio estadio surgió, aplastando toda la madera a su alrededor, haciendo que la tierra se incrustara y comprimiera con potencia hasta dejar un hueco circular en medio de todo el patio.

La tierra temblaba, más que no solo por su hechizo, algo se acercaba y con un sonido gutural furioso, los árboles del bosque tenebroso se abrieron y también tres resonantes masas monstruosas surgieron. Golgomath, el dragón Alfa y un Urbadralis andaban en su dirección, igual que algunos Mortifagos más. Miro a las dos masas colosales ir sin ninguna duda a atacarlo, eran la primera línea de ataque. El resto de Mortifagos ya tenia listo un ataque en su varita y lanzaban un muro de maldiciones en su dirección. Sin embargo, no hubo necesidad ni de que se preparara, solo suspiro con una sonrisa.

-Nunca escuchan- murmuro.

Del cielo dos sombras cayeron con brusquedad, entre un rugido y un millar de ramas chocando. En un solo movimiento el dragón Alfa era arrancado del suelo por unas fauces enormes, levantado sin dificultad para ser enviado a un lado en dirección del bosque entre chillidos; mientras que el Urbadralis estaba soltando veneno bajo una enorme garra que la tenía contra la tierra; Un árbol se deslizo por una de las enormes piernas, cayendo frente a Golgomath el cual rugió de dolor cayendo de espaldas con el hacha en mala posición cortándose un par de mechas del grasoso cabello y por poco rebanado su propia oreja.

Observo la garra levantar la enorme serpiente y como lanzo sin esfuerzo contra el mismo dragón que aun continuaba en el suelo.

- ¡ALÉJENSE DE MI PADRE! - rugió una voz femenina madura, era suave y enojada, aunque con un toque de salvajismo.

Esa era la voz de Daira, aunque no su pequeña, era una enorme dragona, con un cuerno dorado en forma de daga surgiendo de su frente, pero del tamaño de una casa. Sus ojos dorados y la pupila alargada miraban a los que enfrentaba, mas eran los mismos que vio al nacer. Era aquella diminuta dragona celestial, solo que miles de veces más grande. Ahora sabia que era cierto que tenía parte de Occamy, y podía ser más grande que la que cabía en su palma. Solo que estaba vez no estaba temblando o asustada, ni enroscada o temerosa; se paraba sobre sus cuatro patas, con las alas extendidas y la cola ondeando, haciendo que las partes doradas de su cuerpo brillaran tanto como el sol.

- Coranaptixico…- murmuro Harry observándola por completo, admirado por su tamaño colosal. Igual de alta que Hogwarts sobre sus cuatro patas y con la capacidad de poder aplastar todo si se sentaba. Lo que esperaba que no hiciera.

Al siguiente instante giro un ojo en dirección del campo, donde se notaba el estadio de Quidditch y donde se dirigía Voldemort, notando que las sombras habían oscurecido todo en esa dirección. Aunque un centenar de cadenas verde surgían como serpientes neón.

Mas en ese instante lo único que parecía importar era la dragona. Su cuerpo estaba cubierto de plumas blancas, rojas y doradas; la más pequeña de sus plumas podría ser de su altura. Los cuernos blanco puro y resplandecientes salían detrás se sus orejas hacia atrás como corona, lo cual quedaba con su magnificencia. Las plumas debajo se notaban más doradas y puntiagudas, cual espinas que protegían su yugular. Una larga melena le bajaba entre los cuernos por el cuello y la espalda, que ondeaba ante sus movimientos. Era tan espectacular e increíble como la primera vez, solo que ya podía compararse con los cuentos muggles sobre su tamaño. Y no quería saber bien las medidas de sus alas extendidas, que bien estiradas podría acobijar una pequeña montaña, y no quería ni pensar en medir la envergadura de sus cola y cuernos.

-¡Padre, ya estamos aquí!- rugió la dragona de verdad enojada.

Abrió la boca, de verdad queriendo decirle lo grandiosa que era, y solo salió un - ¡¿Padre?! ¿Dónde quedo lo de Pa! -

La dragona giro la cabeza en su dirección bufando y escupiendo fuego por la comisura de su escamoso hocico, mientras parecía enojada. - ¡Ya no soy una niña, padre! -

Alzo una ceja y reacomodo la espada sobre su hombro - ¿Recuerdas tu edad, verdad, jovencita? -

Dejo salir una andanada de humo blanco que pudo compararse a una nube, volteo la cara y sus garras crearon surcos en la tierra - ¡Assssh!-

-Nada mas crecen, le salen escamas nuevas y se ponen todas divas- murmuro Harry impresionado por la nueva actitud de Daira -Y el respeto ¿Dónde quedo? -

-¡MARLOW CUIDA TU DERECHA!-rugió la dragona haciendo que todo temblara al moverse.

Harry miro en la misma dirección, con la espada preparada, y se encontró con Golgomath, con la mejilla golpeada, pero su hacha clavada en un enorme árbol. Si no fuera por las ramas que se movían, el follaje que, a simple vista, tenía movimientos propios y hubiera pensado que tenía forma de un Bowtruckle gigantesco. Incluso era más grande que el sauce boxeador, pues el tronco parecía extendido por las ramas que se enroscaban alrededor y creaban la silueta perfecta. Estaba seguro de que tenia ojos de madera, brazos y piernas que se movían por si mismos con total naturalidad.

Mas lo único que le decía que era Marlow, esa su hoja cortada, su pequeño amigo habia perdido parte de su hoja en el archipiélago y esa mole de madera tenía una réplica exacta; pero hecha de cientos de ramas y hojas.

Su corazón dio un vuelvo, al ver a figura de Marlow ser rebanada por el hacha plateada de Golgomath, como cortaba por completo una de sus garras y casi le cruzaba el tronco hasta la mitad. Marlow, o la versión enorme de su amigo, sostenía el hacha y mano de Golgomath impidiendo que lo cortara por completo.

- ¡HERMANO! - rugió Daira moviendo su hocico en su dirección. Comenzando a avanzar, pero en ese instante, la rama volvió a crecer, más gruesa y con las ramas enroscadas alrededor del mango del hacha tirando con fuerza para quitárselo. Para después lanzar la garra no cortada en dirección de Golgomath que tuvo que evadirla y apartarse.

El tronco que mostraba una línea de corte y pedazos de madera comenzó a recuperarse también, a crear nueva corteza e incluso surgió musgo en una especie de parche de coloración más verde. Marlow alzo su garra y con las ramas formo un pulgar arriba en señal de que todo estaba bien.

- ¡No vuelvas a asustarme! ¡Estas castigado! - dijo Harry entendiendo que de alguna forma Marlow habia hecho simbiosis con el sauce boxeador creando aquello que veía. Aunque fuera algo nuevo y genial, termino suspirando con fuerza - ¡Ustedes me sacaran canas verdes! -

Volvió la mirada hacia donde debía estar Voldemort, el estadio oscurecido y con las cadenas ondeando todas en su dirección. La mayoría controlaba a sus tenientes e incluso a las criaturas.

No solo al dragón alfa o el Urbadralis, si no varios más. Su presencia significaba que Voldemort estaba ocupando sus últimos recursos y que estaba desesperado. Las criaturas restantes eran dos Cerbero; como Fluffy, aunque estos era más Dóberman con tres cabezas unidas a sus cuerpos; también un par de Grifos, que era un poco mas peligroso que el Hipogrifo solo por las garras de león y sus instintos; y media docena de Quimeras, algo extraña al tener cuerpo de cabra, cabeza de león y cola escamosa llena de veneno, aunque del tamaño de una camioneta; y por ultimo un Tebo, o eso creía, era un jabalí de color ceniza que posee la habilidad de volverse invisible, y en ese instante tenía partes visibles e invisibles.

- ¿Pueden detenerlos? ¡Yo me encargo del resto! - pregunto Harry avanzando con cuidado, ya que un mal movimiento y podría salirse de su control.

Daria se sacudió un instante, encogiendo de tamaño hasta lucir más la altura de un dragón maduro. Soltó fuego y rugió - ¡Ve por el malo, papá! ¡Nosotros estaremos apoyándote! - A su lado Marlow asintió, o eso le pareció, ya que Golgomath otra vez atacaba y esta tenía que sostener sus piernas con las raíces para detener el hacha con las ramas.

Harry lo pensó un instante, antes de sostener bien la espada y comenzar a avanzar. Por alguna razón no sentía la necesidad de volar, ni correr, solo avanzar.

-Ya viene la ayuda- dijo Harry sonriendo mientras notaba las magias acercarse a velocidad.

Golgomath dio un golpe a Marlow, el cual se tambaleo, Daira cubría su derecha del dragón alfa y el Urbadralis, por lo que no podía ayudarlo. El gigante en una decena de pasos se alejó de Marlow y se situó frente a su persona, para levantar el hacha.

- ¡Malditas pulgas! - rugió Golgomath con rabia, incluso babeando. En ese instante noto que los ojos verdes neón titilaban, al mismo tiempo que parecía recuperar su personalidad. - ¡VEN Y PELEA PULGA! - grito balanceando su hacha, al tiempo que ya tenía a los grifos volando encima de ellos.

Mas no se movió, solo continúo caminando.

-Lo siento Golgy- dijo Harry avanzando para pasar entre las piernas de Golgomath, aunque era la dirección de donde el hacha impactaría. -Yo no soy tu rival esta vez- El hacha se estrelló, con una fuerza brutal y con potencia, aunque esto fue a metros sobre la cabeza de Harry.

Daphne y Luna, ambas con sus accesorios activados a su máxima capacidad habían detenido el poderoso golpe. La Slytherin sosteniendo el filo entre sus garras metálicas y la Hufflepuff con una larga hilera de plata que se incrustaba como viga al suelo, además de pequeños Golem's rodeándola y que corrían en dirección de las piernas del gigante.

- ¿Necesitas una mano? - pregunto Daphne con una sonrisa de serpiente al voltearlo a ver, para luego volver a saltar para golpear a su adversario.

-Claro, porque no- dijo pasándolas y entre las piernas del gigante. -Diviértanse y… no le hagan mucho daño… su ego es muy frágil-

-Eso lo hace mas divertido- rio Luna, con una mirada que nunca le vio, pero seguramente Golgomath pagaría caro. - ¡Ve Harry! -

El paso de largo escuchando rugidos, ramas y batallas, incluso como Golgomath era golpeado y gritaba su hacha, suponía Daphne habia utilizado la magia de Utgar a toda potencia. Sin embargo, aun habia obstáculos, siendo esta vez los cerberos y los Grifos, plantándole cara, erizados y listos para atacarlo. En ese instante entendió a Hagrid al ponerle Fluffy a su mascota; Comparado con el cerbero que tenía delante, Fluffy era un tierno cachorro. Ambos Cerberos desprendían espuma del hocico y gruñía corriendo en su dirección, aunque sus ojos igual parpadeaban en aquel halo verde. A su lado estaba varias Quimeras, la cabeza de león ya daba miedo, pero daba gracia ver que su cuerpo blanco era de cabra y una cola de dragón que desencajaba con el resto. Aunque eso era lo de menos ante el número de Aurores que eliminaría sin problema.

Y los Grifos lo perseguían también, pasando sobre su cabeza estirando sus patas en forma de garras filadas y listos para atraparlo y destriparlo. Mas continúo avanzando con seguridad al mismo ritmo, a metros de que colisionara con las tres cabezas del primer Cerbero, una andanada de hechizos y cortes surgieron, golpeando a las criaturas que cayeron de costado lastimado a un par de Quimeras y que el Cerbero cabeceara molesta contra las otras. Vio dos Quimeras bajo una especie de espuma amarillenta que se esparcía y delimitaba sus movimientos.

Hubo dos sonidos silbantes y un canto de ave largo, Witherwings, antes conocido como Buckbeack era montado por Sofi. La chica de un movimiento de su mano soltó sogas que detuvieron las alas de un Grifo, al tiempo que el Hipogrifo sostuvo con sus propias garras de la otra criatura, para comenzar a descender a tierra y estrellarla contra el suelo con brusquedad.

Sofi habia saltado en el último instante, cayendo a metros de la creatura que ato y con el escarpelo intento cortar las cadenas que lo controlaban, estas soltaron un chispazo y sonido metálico. Mas no la corto, pero continúo intentándolo.

Al mismo tiempo dos escobas planearon a su lado, deteniéndose y dejando caer a cuatro personas. Los gemelos Weasley, Theo y Sirius que estaban con las varitas y accesorios activos.

En las escobas iban Cedricc y Krum que le alzaron la cabeza en señal de saludo. Casi no los habia visto en batalla estaba con la ropa cortada, un moretón en el mentón y la nariz torcida; Cedricc no estaba mejor, tenía sangre en el rostro, y casi media camisa empapada en sangre. Se veían huraños y tan mal, que apenas se comparaban con los que conoció en la verificación de varitas.

- ¿Pensabas quedarte con toda la gloria? ¡Déjanos algo! - dijo Cedricc intentando sonreír.

-Apúrate, no duraremos mucho- gruño Krum con cara de pocos o ningún amigo.

Casi de inmediato se lanzaron contra el otro cerbero, que al verlos revolotear sobre su cabeza intentaba comérselos con cualquiera de sus tres hocicos. En la misma dirección, Witherwings peleaba de forma bestial contra el Grifo, mientras se revolcaban el suelo y surgían rugidos y chillidos.

- ¡Acaba con esta guerra, de una vez y por todas! ¡Por favor! - pidió Sofi, con la cara pálida, golpeada, llorosa y triste. Aunque ocupaba el escarpelo y la varita con velocidad y sin detenerse.

- ¿Qué tal una ayudita? - pregunto Fred girando una prisión lampara, mientras se rascaba su oreja nueva.

-Siempre necesitando ayuda, ¿verdad Harry?- dijo George imitando a su hermano, mientras se giraba a verlo.

-No grites hermano- dijo Fred frunciendo en ceño -No estoy sordo-

-Casi quedas como queso, admítelo- continuo Theo girando el revolver y soplando la punta por donde se veía salir algo de humo - Es mejor que te apures Harry, detendremos a estos cachorros-

-Dejarnos las criaturas a nosotros… tu concéntrate- gruño Sirius, alzando su brazo negro y golpeando la cola de una Quimera para evitar un golpe, para luego lanzar un hechizo aturdidor que lo envió hacia Fred.

-Estan siendo forzados, poseídos… solo captúrenlos - continuo Harry sin detenerse, pasando entre ellos- Al terminar, ayuden a los demás-

- ¿Enserio? ¡No nos dimos cuenta Potter! - dijo Fred con la lampara ya sobre una Quimera, quien comenzó a entrar en la prisión y ser liberado de la cadena.

Comenzó a trotar, al notar que las cosas estaban a su favor, aunque podrían girarse en cualquier momento. Y tenía que alcanzar a Voldemort, en el estadio donde estaba acuartelado, después de todo era donde podría ir a Hogsmeade, el bosque prohibido, Hogwarts o a las montañas. Podría atacar, proteger u huir si quería. Y no permitiría ninguno de los tres escenarios.

Salto a una Quimera que se retorcía entre la espuma de amarilla, haciéndola sonar como si fuera concreto partiéndose y lanzando su cola en su dirección. Aunque no le toco, un disparo de Theo la congelo en hielo al suelo, mientras el chico sonreía sentado en el suelo, con la pistola y varita preparada, sonriendo y murmurando - ¡Ven gatito amorfo, yo jugare contigo! -

Avanzo a mayor velocidad, sintiendo las peleas que en ese instante estaban incrementando en ayuda, casi todos se estaban conglomerando alrededor de Golgomath, de las criaturas o repartiéndose a los pocos Mortifagos que ya quedaban. Dejando a Daira lidiar con el dragón alfa y el Urbadralis, lo cual le dejaba preocupado y horrorizado. Pero si quería que estuvieran seguros, cortar las líneas con Voldemort eran lo principal.

Y como siempre ahí delante no estaba el camino desbloqueado, Rodolphus, Fenrir (semi transformado), los Goyle y Crabbe le esperaban.

- ¡Aun tienes que pasarnos a nosotros! - dijo Rodolphus levantando la varita y una luz roja, blanca y naranja surgió. Y los demás compañeros también alzaron la varita con las mismas luces. Exceptuando Fenrir que parecía no tener toda su conciencia consigo.

- ¡UNDIGNIS! - Gritaron a una voz.

Fuego, fue lo que surgió, aunque no uno común, como un soplete de cada varita en su dirección, una ola de fuego que lo golpearía en un instante. Gruño pues eso lo retrasaría unos minutos, se preparó, girando la espada hacia enfrente, listo para protegerse. E igual que antes no fue necesario, una andanada de hechizos surgió, tan grande que le sorprendió casi no notarla. Pero antes de llegar al fuego, explotaron convirtiéndose en agua, una ola de quince metros, una poderosa cantidad de agua que golpeo el fuego, creando vapor en todas direcciones y reteniendo la ola de fuego que se dirigía hacia él.

- ¡Eso si es nuevo! -dijo la voz de Ron, aunque este era más un tipo águila que tenía plumas en los brazos, patas medio naranja y con un Neville saltando de su lomo. Ambos cayeron con suavidad al suelo, aunque ya siendo Ron el mismo y Neville preparado para lanzar más hechizos-Que escondido lo tenías-

Neville tenía las varitas en sus manos, y ambas manos cubiertas por guantes de jardinería plateados. -Lo siento, es que me cansa- dijo el chico serio. -Déjanos a estos… vete Harry-

-Huy, que serio- dijo Ron poniendo las manos tras la cabeza y mirándolo -Por cierto, me gusta tu nueva ropa… pero … exageraste como siempre-

- No seas celoso, luego te daré una igual ¿Podrán con esos seis? - pregunto Harry tomando la espada y colocándola de nuevo sobre el hombro.

Neville y Ron sonrieron, para luego asentir mientras la armadura de Ron aparecía por todo su cuerpo, exceptuando el yelmo -Crabbe y Goyle son pan comido-

-Los señores Crabbe y Goyle también- ratifico Ron para luego suspirar y mirarlo- Pero Rodolphus y Fenrir serán el problema, pero ya vienen los demás a ayudar. -

- ¿Mio…-

-Esta haciendo lo que ella hace- dijeron ambos levantando las varitas y creando dos torrentes de agua, que fueron en dirección del fuego, puesto una onda de fuego se abrió paso en su dirección- ¡TÚ TIENES TRABAJO, VETE YA! -

Harry salto y flotando fue directo al fuego, levantando la espada y sin pensarlo cortando de lado a lado de forma horizontal. El fuego desapareció, igual que el agua y se creo una onda de aire tan poderosa que empujo todo el vapor que se creó. La cúpula de protección nuevamente recibió daño, una línea horizontal más grande que el anterior; e igual que antes de reinstauro a sí misma, pero Harry no estaba contento, aun no lograba medir bien su poder y esta vez fue muy lento, demasiado lento.

Al voltear a ver a sus amigos hubo una pausa elocuente.

-Intentaremos quitarte algunas piedras del camino- dijo Ron que sonaba muy seguro -Para que puedas cruzar al volver-

-No pierdan- dijo Harry a toda prisa. -Porque yo no lo hare ¡Hasta dentro de un rato! -

Partió volando y viendo a Fenrir correr hacia donde Ron y Neville. El hombre lobo fue directo a Ron, se lanzó con las fauces abiertas empujándolo por completo, más el alzaba el brazo protegiéndose de una mordida y Neville detuvo una andanada de hechizos de los demás. Por un instante quiso regresar, quitar a Fenrir de encima de su mejor amigo y quitarle cada uno de sus dientes, para luego enterar a todos los demás para que estuviera cada persona a salvo.

Al contrario, continúo avanzando, regresando la vista y confiando en ellos. Fue tan rápido que dejo de oír los hechizos, los rugidos, y peleas.

Y antes de darse cuenta se encontró frente al estado. Era doloroso ver el estadio en aquel estado. Destrozado, solitario y frio, como si nunca hubiera sido un lugar cálido, lleno de bullicio y alegría, donde se celebraban juegos y campeonatos. Ahora sus muros estaban quemados, rotos e incompleto. Incluso podía ver rastros de sangre fresca por muchas partes y en algunas aun escurría el líquido escarlata hasta el suelo.

Bajo directo por el túnel de entrada de los jugadores, caminando con cuidado, dejando caer la punta de la espada al suelo y haciéndola resonar cada paso al cortar la piedra en el silencio absoluto. Salió al espacio grande que hacía de terreno de juego, apenas iluminada por el fuego de varios lugares. Altísimas columnas de madera, las gradas de los espectadores, destruidos y con las telas de cada casa desgarrada. Y en las gradas, todo destrozado y cubierto de manchas de sangre, batalla e incluso fuego. Las largas sombras negras que se proyectaban sobre el estado terminaban en una extraña figura blanca y verdosa que sobresalía. Al fin, ahí en medio estaba Voldemort, con las cadenas brillando a su espalda y una mirada perdida.

Con pasos tranquilos camino acercándose sin prisa, mientras que la espada en su mano tocaba la tierra, cortando un caminado lineal soltando chispas. Harry ya no escuchaba las peleas, pero por la magia todo estaba lo mejor posible. Así que no desviaba la vista de Voldemort, ya que al fin estaban solos y cara a cara.

Al llegar al último par de metros, vio que ya no tenía cortes, su cabeza estaba bien al igual que su mano. Voldemort lucia cansado, pues la frente perlada en sudor, que sus ropajes ya no estaban tan limpios y las cadenas emitían menos luz. Silbó mientras echaba la cabeza hacia atrás para ver el total número de cadenas que salían de su adversario, eran por lo menos unas cincuenta, si no más.

- ¡Bastante impresionante! ¡¿No estas cansado Tom?!- susurró Harry, sin prisa rodeando a Voldemort.

La cara tan blanca y fría como el mármol, no le siguió, aunque los ojos estaban cerrándose y, así comprobó que no estaba petrificado. Pero entonces tenia que estar controlando a los encadenados, y eso le hacía vulnerable.

-Oye Tom, si continúas peleado de esa forma… perderás- susurro Harry acercándose hasta estar a un par de centímetros, susurrando en su oído, mientras que este parecía comenzar a reaccionar -Si no sueltas tu control… te unirás al club de cazadores sin cabeza. Espera, o… cierto, tú no tienes nada que dejar en este mundo-

Voldemort abrió los ojos, se enderezo y se vieron cara a cara, a no más de unos cuantos centímetros. Aun recordaba al muchacho alto, de pelo negro, que estaba apoyado contra una columna de la cámara de los secretos, a comparación, ese Voldemort era menos de lo en aquel entonces.

-Luces mal Ryddle-

-Potter …- gruño nuevamente, ambos retrocedieron un paso dejando el suficiente espacio para hablar y posiblemente atacar en un instante. -Te has convertido en algo… excepcional- dijo Voldemort.

-Eso pasa cuando tienes a un maniático loco detrás de tu cabeza- dijo Harry sonriendo - Pero vete a ti… antes eras una sombra, una quimera que tenia solo forma cuando se posesionaba de otro cuerpo. Corrompiendo sus corazones y mentes… bebiendo sangre de unicornio para obtener fuerza. Y ahora… solo eres un triste hombre maldecido por el cielo y el infierno… ¿A valido la pena? ¿Valió la pena haber perdido todo? -

-No todo. Tu estas aquí- dijo Voldemort mostrando los dientes- Ahora tienes ... ¿Excalibur la llamaste? Esa espada que te hace creer tener el suficiente derrotarme… ¿Por qué no me la entregas y vemos a donde se inclina la balanza? -

Harry lo miró detenidamente. Tom Ryddle había estudiado en Hogwarts hacía cincuenta años, y habia logrado tener seguidores, tener un nombre el mundo mágico; y todo por la idea de la sangre pura. Podía terminar todo ahí, acabarlo y regresar a recoger los pedazos de todo, aliviar el dolor, limpiar la sangre que derramo; Mas por Dennis, por Ojoloco, por Hernie y todos los demás que murieron a sus manos debía demostrar que la sangre pura era solo un remanente de una era absurda.

- ¿Por qué no? - dijo Harry girando la espada, sosteniendo el filo y dejando el mango libre. - Es tuya… si puedes sostenerla-

- Tan confiado, tan osado, tan estúpido- respondió Voldemort tranquilamente, levantando la mano y poniéndola sobre el mango sin tocar. -Por ello siempre pierdes-

Sujetando de un tirón el mango y al mismo tiempo Harry la soltó, dejando que cargara el peso. Hubo un estruendo eléctrico, un grito agónico e incluso una llamarada expandiéndose a su alrededor. La espada estaba enterrada en la tierra hasta la empuñadura, todo el brazo derecho de Voldemort se encontraba quemado y este sosteniéndolo.

-No soy tan confiado- dijo Harry sonriendo con altanería, alzando la mano y la espada salió de la tierra por su propia cuenta, para volver a estar en su posesión. -Y tampoco tan bueno. Por que estoy por humillarte como nunca lo han hecho en tu vida-

Voldemort no movió, su brazo ahora negro cual carbón humeaba copiosamente. Solo intento dar una sonrisa torva mientras que levantaba su brazo sano con la varita. -Aún no termina-

- ¿Lo has visto? No puedes tener este poder, tu no tienes lo que necesita para equilibrarla. Tienes demasiada avaricia, orgullo y maldad- dijo Harry girándola la espada creando ondas de energía. -Ni siquiera sientes que el fin… está en el alba-

Giro la mirada de Voldemort, sintiendo que las batallas se complicaban un poco. Podía casi sentir como la magia de todos descendió de golpe, y era lógico al haberla recuperado a través de él y Fawkes; y no de forma natural. Al regresar la mirada tenía la varita contra su sien y la sonrisa blanca de Voldemort era desquiciada.

-No la necesito para aniquilarte -dijo Voldemort. Su voz aparentemente calmada estaba llena de oído. Y extendió el brazo quemado, esta comenzó a desprenderse de la carne negra, comenzando a salpicar una sangre amoratada por el suelo y luego volviéndose a formar la carne en un instante -Una vez que tu cuerpo inerte este bajo mis pies, todos me reverenciaran-

-Lo ves- dijo Harry suspirando- No escuchas, no lo entiendes. Y además yo tampoco la necesito-

- ¿No necesitas qué? - dijo bruscamente.

Tomo un respiro y haciendo un mandoble a la nada, arrojo la espada con tal fuerza que la presión del aire apago el fuego de alrededor, alzo la tierra y al tocar el muro destruyo todo un lateral del estadio. Enviando astillas, madera y todo su contenido por la distancia, abriendo camino claro por donde la espada pasaba. Se perdió entre las batallas, haciendo que Harry sonriera por la cara de Voldemort.

-No necesito a Excalibur para darte la paliza de tu vida-

Theo

Habia despertado en una camilla, aturdido, adolorido y alterado. Sus amigos, aquellos que le apoyaban y sus familias sufrían. El dolor se esparcía y la desesperación comenzaba a embriagar a todos. Mas algo cambio todo el panorama y el sufrimiento; y no tenía nada que ver al recuperar la salud, o con la magia dorada recorriendo a cada ser vivo en el lugar o del fénix cantando. Como siempre, las palabras de Harry lo motivaron más que aquel golpe de magia recién dado, e igual que a todos y cada uno de los presentes. Sin importar si fueran, magos, brujas, elfos, duendes, centauros o cualquier ser mágico lo quería seguir.

Si, no importaba si su vida estaba en la primera línea de fuego; Si tuviera que continuar batallando durante días o horas; si tuviera que estar en la oscuridad absoluta; todo lo valía, valía la pena observar lo que era capaz de hacer Harry y a donde los conducía.

Como enfrentar a un ejercito de criaturas y Mortifagos solo, herido y cansado. Y en ningún momento dar vuelta atrás y detenerse.

Fue un espectáculo de luces y sombras, tal cual un tornado que hacía circular toda la magia y que creo ondas de poder tan fuertes que le hacia temblar. Ninguna historia o cuento mágico podría haber definido aquella escena. Sus ojos no querían parpadear, mas la explosiones, el viento e incluso los ruidos le obligaban a hacerlo.

Y por ello, antes de darse cuenta, ahí mismo, donde antes una explosión evaporo todo, estaba un hombre, un héroe que vestía como un emperador.

Paso minutos observándolo y en ninguno pudo pensar en que perdería alguna batalla o que no lograra lo que se propusiera. Desde que sus ojos verdes se posaron en Voldemort sintió alivio, supo que ya no quedaba nada por temer y supo que la guerra terminaría en poco.

Para el momento en que Voldemort amenazo a Hermione, tuvo lastima por Voldemort, ya que ahora sabia que Harry no se contendría ni un poco. En cuanto comenzó de nuevo la batalla, las cosas volvieron a sorprenderlo; E igual que antes pudo observar algo que se grabaría en la historia mágica.

Un dragón enorme descendio del cielo, junto con aquel enorme árbol. Ambos descendiendo para proteger a Harry, hasta que estuvieron posados en el suelo noto que era la pequeña Daira, solo que ya no era del tamaño natural, era tan grande que podría cubrir Hogwarts con sus alas, aplastar a cualquiera con sus garras y crear un incendio forestal solo con un resoplido de sus llamas. El otro era Marlow, e igual que la dragona era tan grande como el sauce boxeador, incluso con las mismas garras; solo que de lianas y ramas.

Daira rugió tan potente y llena de furia que por un instante sus oídos zumbaron; todo por que el enorme y torpe gigante del hacha plateada acababa de embestir a Marlow. Su hacha perforo su cuerpo, aunque al ser madera no pareció de verdad herido. Varios a su alrededor gritaron asustados, incluso los rugidos de Daira se volvieron mas desesperados; pero Marlow solo se movió y lanzando un zarpazo que Golgomath tuvo que esquivar.

Fue cuando noto que Voldemort no estaba y que de los límites del bosque surgían criaturas corriendo y todavía una centena de Mortifagos andaban en dirección de Harry. Apenas procesaba la información, cuando un grito ensordecedor resonó por todo el ejercito- ¡VAMOS! ¡A LA CARGA! -

De la varita de Ron surgían chispas rojas mientras gritaba y corría.

Fue suficiente para que el comenzara a correr tras el pelirrojo, junto con Neville a su lado y Sofi del otro. Daphne y Luna avanzaron más rápido que cualquiera con la magia de Utgar ambas, Daphne cargando a Luna, superaron incluso a Ron en cuestión de un segundo.

Habia sacado su revolver y sin pensarlo mucho comenzó a disparar a la distancia. Y antes de darse cuenta habia ayudado a Harry a pasar a las criaturas, mientras que el estaba a lado de Sirius ayudando a Sofi con los Grifos, deteniéndolos y atrayendo su atención lo suficiente para que la chica pudiera intentar cortar las cadenas que los controlado.

Por su parte los gemelos Weasley tenían menos problemas, las prisiones lampara se les habia terminado y ahora cargaban a las criaturas en sus cinturas, mientras que se enfrentaban a la última Quimera. Aunque esta parecía por momentos tener problemas para concentrarse, la cadena que la controlaba perdía su resplandor y parecía parpadear entre el verde y sus ojos verdaderos.

Mas noto que Cedricc y Krum tenían un serio problema con el Cerbero. Varios Aurores habían intentado bajar en su lomo, aunque este solo tuvo que sacudirse y lanzar mordidas para quitárselos de encima. Incluso tomando a uno con sus fauces izquierda, sacudiéndolo como muñeco y soltándolo, haciendo que se golpeara contra la tierra cerca de los grifos.

-¡Sirius!- llamo Theo, mirando a Sofi que dejaba a Witherwings y quitando del camino al Auror de las garras del grifo, aunque en el proceso solo recibió un rasguño del parte del Grifo. - ¡AYUDA Y PROTEGE A SOFI! -

- ¡Claro! - ladro Sirius convirtiéndose en un perro, aunque ahora una de sus patas era negra lisa y que conectaba al cuello del canido.

El corrió en dirección del Cerbero y; Sirius fue a donde la pelinegra se las ingeniaba para cargar con un cuerpo y evitar las garra y picotazos; de la pelea de Witherwings. Quisiera haber podido hacer algo, pero tenía algo mucho mayor enfrente, un trio de cabezas que perseguía a Cedricc y Krum intentando comérselos.

Recargo el revolver con pociones aturdidoras y explosivas. Apunto y presiono el gatillo, una serie de dispararos salieron con toda su potencia, golpeando las tres caras al mismo tiempo y explotándolo. Cedricc y Krum pararon de rodearlo y miraron en su dirección, hubiera querido gritarles que continuaran atacando, que sus disparos no le harían nada. Pero no tuvo tiempo, el canido de tres cabezas se levantó, con los ojos verdes y babeando; antes de saber que haría ya estaba corriendo en su dirección.

-Juguemos cachorrito- dijo Theo preparándose, rellenando su revolver, notando que le quedaban muy pocas capsulas, solo un par de bombardas y desmaius. Y aunque tuviera más, requeriría una centena más para hacer algo. Necesitaba una buena estrategia para liberar a la criatura o noquearlo.

-Theo, sube- dijo Krum alcanzándolo en un instante con la escoba.

-Le llevaremos al bosque prohibido- continuo Cedricc barriéndose y lanzando un escudo delante de ellos.

Justo a tiempo de que unas enormes patas golpeaban la protección, y que babas y unos enormes caninos se incrustaban en la barrera. Observo la masa de pelo, sus enormes fauces y músculos que eran parte de las cabezas del Cerbero; aunque sus ojos de un verde neón espectral que titilaba por unos instantes, provocando que las tres cabezas golpearan su cabeza con la protección sin control.

-VAMOS…-

-No- dijo Theo con la estrategia ya en su mente -Ustedes ataquen desde arriba, distraigan a una cabeza cada uno- movía la mano por su muñeca y tomando su varita con la mano libre.

-¡THEO, NO ES MOMENTO…-

-¡SOLO HAGANLO! ¡CARAJO! - Grito Theo, tomando aire y sintiendo que la oleada de adrenalina en su cuerpo comenzaba a disiparse - ¡Solo necesito unos minutos! -

-¡BIEN!- Grito Krum rojo por la molestia - ¡sobrevive porque si mueres…- no escucho el resto el ladrido del perro, la barrera rompiéndose y ambos elevándose para seguir su plan fue casi en un instante-

- ¿Morir? - pregunto Theo sonriendo y viendo como las tres cabezas ladraban, lanzando sus fauces - Aun tengo mucho que lidiar con esos dementes -

Apunto y utilizando la varita como mira, junto su magia en ambos; disparando y lanzando un desmaius con la magia que había acumulado a todo su potencial.

El rayo rojo golpeo la cabeza de en medio, haciendo que frenara y moviera la cabeza de en medio aturdida un poco; al siguiente instante golpeo otro rayo a la de la derecha y otra a la izquierda. Krum y Cedricc volaban alrededor de ellas, intentando atraer su atención como les habia indicado.

Y sirvió, la cabeza de la izquierda gruñía y lanzaba mordidas a un lado, mientras la de la derecha hacia lo mismo, provocando que la de en medio no pudiera avanzar molestándose. Continúo atacando la de en medio, mientras los otros dos hacían lo mismo con su respectiva cabeza; provocando que se moviera de forma errática y sin tomar una decisión a cuál atacar primero. Daba salto de izquierda a derecha o a veces adelante y retrocediendo, en algún punto incluso dando una vuelta completa. Soltaba gruñidos y bufidos desconcertados y cada vez mas molesto.

La cabeza de en medio harta, comenzó a lanzarse hacia las otras dos, intentando que le siguiera a el y dejaran a los otros dos que le molestaban. En ese momento la derecha bramo con rabia, lanzando también mordidas; en cuestión de segundos las tres se mordían y peleaban.

-Si, continuemos así- dijo Theo intentando recargar todo el revolver de bombardas, más toco su muñequera y la noto vacía, no tenía ya ninguna poción. Maldijo mientras movía su varita lanzando una bombarda lo suficientemente fuerte, pero apenas logrando que este notara la explosión y que las otras dos comenzaran a hacerle caso a la cabeza de en medio.

Theo tenia que hacer algo, solo tenia un instante antes de que las tres cabezas decidieran comérselo de un solo bocado; pero ¿Qué seria eso? Sus recuerdos fueron a la enorme arma llamada ametralladora… aunque no tenia a Neville cerca y su accesorio.

- ¡Theo! - escucho gritar.

Se dejo de mover, su cuerpo por un momento se sintió más pesado, cansado y sin fuerza. Casi al mismo punto que antes de que Harry los curara ¿Acaso el efecto de ese fuego dorado termino? Se pregunto mientras el Cerbero estaba ya ahí mismo. Con las fauces de en medio abierta, mostrando un interior oscuro, cavernoso, lleno de babas apestosas y caninos filosos.

No tenía tiempo ni de pensar, estaba ya preparado y listo para volver a atacar hasta desfallecer. Sin embargo, cadenas surgieron, sujetando cada cabeza de cada lado, mientras se alzaban en vuelo con toda su fuerza; Krum y Cedricc en escobas ascendían tirando de ellas, aunque no lograban más que evitar que sus hocicos lograran alcanzarlo.

Un instante después, con la fuerza de a la enorme criatura, tiro de ellos haciendo que sus escobas giraron en círculos y perdieran control por completo. Krum y Cedricc actuaron, lanzando todo tipo de hechizos, intentando dar al Cerbero, pero este se movía y rasguñaba el aire. Mucho más enojado que antes. Bramaba y se movía con más violencia, mientras que sus ojos titilaban más y más; cosa que lo hacía sacar mucho más sus instintos salvajes. Sus ojos brillaban con odio y rabia, cada vez que pasaba de verde a negro esta vez ladrando tan fuerte que sus oídos zumbaron.

Estaba por enfrentar al Cerbero cara a cara, no tenia pociones y su nivel mágico se perdía con rapidez. Fue entre un zarpazo que y que evito los blancos caninos a centímetros de su rostro que se aclaró su mente; si habia que morir, no habia mejor forma que hacerlo que en batalla. Se preparo para el dolor desgarrador, y utilizar una bombarda con toda su fuerza al estar en su hocico. Por lo menos les quitaría el cerbero de encima.

Escucho el sonido del viento con toda su rabia, la explosión y el aire caliente y la tierra sobre su rostro; todo a su alrededor se agito con fuerza, mientras algo pesado caía. Mas no hubo dolor o siquiera se movió un centímetro, por lo que al observar que sucedió noto primero el polvo que habia alzado, el Cerbero estaba sobre su costado, chillando de dolor, moviéndose e intentando levantar. Un costado tenía el pelaje chamuscado y que ahora poseía un costado herido que desprendía sangre.

Y flotando delante de su rostro noto la espada, cubierta por fuego blanco y moviéndose de un lado a otro. Casi incitándolo a tomarla. Por un instante dudo, luego miro al cerbero levantarse ladrando y más furioso. Actuó por instinto, sujetando el mango de la espada con fuerza. Su cuerpo peso tanto que apenas se pudo sostener con las rodillas doblas, fue abrumado con una cantidad inmensurable de magia que parecía no tener fin. Mas se concentro en enviar esa magia a su revólver. Este brillo y al siguiente instante se volvió el artilugio que logro convocar con Neville, la ametralladora.

Estaba listo para comenzar a disparar, cuando su mirada viajo hacia donde Daphne y Luna peleaban, se encontraban en problemas, igual que él hacia un instante. Por lo que gruño y agito su brazo para lanzar la espada, sintió su brazo casi ser arrancado y que seria partido por la mitad antes de soltarla. La vio salir volando, con toda su fuerza en dirección de las batallas.

Estaba abrumado con el poder que le habia dejado, sin contar que su mano ardía y la tenia de un tono antinatural. No hacia ni un par de horas que habia visto y utilizado el artilugio que, ahora sostenida en su mano, aun no se acoplaba a ella y la última vez le habia desmayado. Pero dejo de pensar un instante y apunto a la criatura que comenzaba a levantarse y apretó el gatillo.

Las ráfagas de hechizos salieron, mas estas golpearon el suelo alrededor del cerbero; creando múltiples puntos grises, que rompieron la tierra y gruesas cadenas negras surgieron amarrando al perro de tres cabezas. Enroscándose en sus patas y torso, atrayéndolo del piso. Haciéndolo caer y quedar tendido. Para después apuntar a su rostro y gritar - ¡SOMNUM! -

Los primeros 50 hechizos en directo a la primera cabeza, la de alguna manera habia perdido los ojos de color neón y ahora bostezo en grande. Apunto a la segunda y tercera también; El hechizo para dormirlo estaba comenzando a funcionar. No paro hasta que vio a las tres cabezas contra la tierra, con los ojos cerrados y durmiendo.

Soltó el gatillo de apretarlo, provocando que callera de rodillas y casi de inmediato su arma desapareció, ya en el suelo solo tenía el revólver en mano; estaba ardiendo como si hubiera estado al fuego y el tan jadéate cual maratón, mientras caían chorros de sudor de su frente.

- ¡Theófilo! - vocifero Krum y Cedricc que lo rodearon con las escobas - ¿Qué demonios fue eso? -

Levanto la mirada, preparándose para el siguiente enfrentamiento, suponiendo que quedaban enemigos que combatir. Estiro las manos y les gruño -¡Mi nombre es Theodore! ¡Y DENME TODAS SUS POCIONES COMPRIMIDAS DE ATAQUE! -

Las batallas a su alrededor comenzaban a apagarse, mas estaba listo para continuar de ser necesario. Mortifagos y Aurores se enfrentaban en batallas a unas decenas de metros, sonrió en cuanto Krum le dejo una veintena de esferas en sus manos. Y Cedricc tenia otro tanto. Recargo el revólver tan rápido como pudo y apunto. - ¡VAMOS! ¡Hogwarts todavía tiene mucha basura dentro! -

Daphne

Meditaba y cavilaba todo lo pasado y visto; La pelea intensa y brutal de Harry, hasta como le arrebataron el alma y casi era tomada por Voldemort. Solo no esperaba ver Patronus con sus formas físicas peleando para regresarlo a su cuerpo, tampoco que todo explotara y aparecieran las cuatro bestias de las casas e incluso dragones para que al final Harry regresara con tal poder que era irreconocible; y no solo eso, también pudo al fin mostrar a Excalibur un arma de increíble belleza y poder colosal.

Su ensoñación termino cuando un grito surco el cielo y chispas rojas se desperdigaron por el campo de batalla con la voz de su novio - ¡VAMOS! ¡A LA CARGA! -

Avanzaba en primera línea, corriendo listo para atravesar a las criaturas que se unían al campo de guerra y terminar con los últimos Mortifagos. Así que ella procedió a hacer lo mismo, junto con el demás ejercito que apoyaba a Harry.

Solo basto un segundo, para que activara la magia de Utgar y pensando en quien combatiría; el único muro de fuerza que veía delante era el gigante Golgomath que enfrentaba a Marlow. Sin siquiera decirlo, alzo el brazo a Luna y ella se sujetó, de un tirón y sin esfuerzo logro cargarla. No pesaba ni un poco para ella; por lo que ambas corrieron a toda la velocidad, pasando a cualquiera en un chasquido.

- ¡Malditas pulgas! - rugió el gigante Golgomath embravecido y fuera des cabales - ¡VEN Y PELEA PULGA! -

Balanceo su hacha con toda su fuerza, listo para cortar con aquella filosa arma a cualquiera; sin embargo, ellas ya estaban ahí. Soltó a Luna en una especie de pirueta, mientras se concentraba en su accesorio activándola a su segunda forma y saltando casi al mismo tiempo.

-Lo siento Golgi- dijo Harry que avanzaba justo hacia el hacha-Yo no soy tu rival esta vez-

Daphne sonrió, pues entendía las palabras del azabache; ella sería el enemigo de esa mole de músculos y sin mente. Estiro sus manos y concentro la fuerza de Utgar en la punta de sus dedos. El golpe fue tal que el sonido la ensordeció, pero logro sujetar el filo, sus largas garras proporcionadas sujetaban el metal, dando perforaciones limpias ahí donde habia tocado. Parando en seco a Golgomath, distrayéndolo lo suficiente para que Harry pudiera pasar. Y no era la única, Luna habia creado pequeños Golem's rodeándola y que sujetaban las piernas del gigante.

- ¿Necesitas una mano? - pregunto Daphne cayendo a un lado de Luna y con Harry pasando delante de su cuerpo. Sin darle tregua a Golgomath, salto directo a la mano del gigante para lograr que soltara el hacha.

-Claro, porque no- dijo Harry ya adelantándose -Diviértanse y… no le hagan mucho daño… su ego es muy frágil-

-Eso lo hace más divertido- rio Luna con una mirada un poco enloquecida. - ¡Ve Harry! -

Alcanzo la muñeca de Golgomath de un solo salto, pues este rugía y alzaba el brazo para un nuevo ataque. Pero en ese mismo instante Daphne golpeaba ya su piel; no espero que aquel golpe le dañara más a ella que al gigante, su mano dolía y sentía un leve entumecimiento por todo el brazo. Su piel era de titanio, si no utilizaba la magia de Utgar al 100 por ciento. Y aunque aquello pudo destruir roca, Golgomath solo parecía estar del todo enfocado.

- ¡HARRY PORRER! ¡YO MATAR PORRER! -Gruñía el gigante, babeando y agitando el hacha con más fuerza. A su alrededor las batallas comenzaban a endurecerse, más la suya estaba delante y no podría distraerse, debía derribar el gigante seria su prioridad. - ¡PULGAS MOLESTAS, YO MATAR PORRER! -

El hacha no bajo hacia la tierra, esta vez abanico por de forma horizontal, barriendo la tierra cortando todo lo que se le interponía; Una vez más tomo a Luna de la cintura y saltando a tiempo para que el filo corto a su alrededor. Incluso llegando a golpear nuevamente el tronco de Marlow. Aunque una decena de Golem's de Luna fueron desperdigados por el suelo en pedazos.

-La mejor forma es que me dejes sobre de el- dijo Luna aun en el aire, mientras que activaba su accesorio, con el liquido plata corriendo por sus brazos- Yo atacare su cuerpo directamente y tu los distraes-

-¡ES MUY PELIGROSO!- indico Daphne viendo un enorme puño ir en su dirección, levantando la varita y lanzando un "repulso" que les saco de su dirección subiendo hasta ver su repugnante cabello - ¡Te aplastara!-

- ¡Que lo intente! - dijo Luna con aquella mirada que no dejaba discusión. Gruño, sintiendo que era inevitable. Tenían que dar todo de ello, incluso si se ponían en peligro.

-Mantente a salvo, pase lo que pase- gruño Daphne, chirriando los dientes, y en un solo impulso de su brazo, lanzo a Luna directo al hombro de Golgomath.

No tenia idea de como lo hacia su amiga, solo que rodo en alguna clase de pirueta gimnastica y dio un salto al cuello de Golgomath, antes de estabilizarse y alzarle el pulgar sujeta a su cabello.

Un instante después termino cayendo con brusquedad al suelo, sus piernas dolieron y por un instante sintió que caería. Mas solo continúo avanzando, corriendo para colocarse entre las piernas de Golgomath y golpear con toda su fuerza para intentar derribarlo. No sabia cuanto tiempo le tomaría derribarlo, ni cuánto tiempo le duraría la magia de Utgar; aunque consideraba que su magia era reducida con rapidez al ocupar toda su fuerza.

Si la pelea con el gigante se alargaba estaría en un serio problema.

Golgomath se movió alzando los pies y dirigiéndolo a donde ella estaba, no debía ser golpeada o terminaría muy lastimada. Y dejaría a Luna sola, lo cual no haría nuevamente. El enorme y apestoso pie estaba encima de su cabeza, mas acelero y en un instante lo habia pasado. Miro sus dedos regordetes y uñas mugrientas; hubiera vomitado si no fuera por la adrenalina y las ganas de hacer caer esa mole de músculos estúpidos.

Dio un potente salto hacia un lado, alzándose hasta su rodilla, donde se propulso de nuevo, y con toda su fuerza puesta en su brazo apunto al lateral de su rodilla.

Golpeo con la suficiente fuerza poder doblar el acero como si fuera aluminio, más su mano se entumió y sintió como se hubiera abierto la piel de los nudillos si no fuera por el accesorio de Harry. Aquella piel era peor que sus entrenamientos. Mas funciono, Golgomath dio un paso lateral, quejándose y moviendo su hacha al suelo para estabilizarse. Miro hacia arriba, donde Luna se las habia ingeniado para controlar el cabello.

No comprendía cual era la idea de su amiga, solo que largas tiras de cabello sucio y pútrido se combinaban con el líquido plateado; y en ese mismo instante el cabello se enredaba en su cuello, golpeaba su cara e intentaba picarle los ojos.

-MALDITAS PULGAS-Rugió tan fuerte que hizo vibrar la tierra.

Daphne no freno, esperando que su amiga se encargara de molestarlo el suficiente tiempo para tirarlo. Por lo que salto sobre su pie y corrió hacia arriba buscando el mismo punto donde antes habia golpeado. Debió haber sabido que Golgomath no seria tan fácil, se agito con tanta fuerza, sacudiendo la pierna y lanzándola con el impulso por el aire y directo a la tierra.

No tenía tiempo en pesar nada, una cosa era estar en un lugar con apoyo para utilizar su fuerza, en el aire era casi imposible sacar toda su fuerza. Y Golgomath estaba lleno de rabia, lanzando el hacha hacia donde ella estaba, casi podía ver el filo sobre su cabeza. Por un instante la imagen de ella rebanada a la mitad y aplastada contra el suelo le llego. Claro que no terminaría así, ella no habia entrando tanto y habia llevado sus habilidades al limite para ser derrotada por un gigante que no sabía pronunciar correctamente.

Alzo ambas manos y espero el golpe apretando los dientes, esperando que la magia de Utgar frenara toda la fuerza posible. Enseguida sintió el golpe, como si una locomotora le golpeara de lleno. Sus brazos, hombros y su misma espalda ardieron tanto como si fueran quemadas; pero sus manos dolieron al punto que pensó que habían sido arrancadas por la fuerza. Sintió el aire correr por sus costados y un instante después el golpe, un brutal choque que le hizo jadear y sentir el sabor de la sangre en su boca.

Apenas tenia los ojos abiertos, más pudo distinguir un par de cosas que pasaban en ese instante. La primera era que la cabeza de Golgomath se movía, intentando quitarse el cabello que le atacaba y de paso el líquido plata cubría sus ojos y se dirigía a su boca y nariz; Lo siguiente era que Marlow, la versión simbiótica con el Sauce Boxeador, estaba sosteniendo parte del mango de Golgomath, impidiéndole utilizar toda su fuerza; y la ultima que sus manos seguían completas. Solo que las garras se habían alargado y engrosado, sujetando el filo con fuerza evitando que llegara a sus palmas.

Si no fuera por Luna, Marlow y el accesorio seguramente hubiera quedado herida de gravedad o haber muerto. Golgomath alzo de nuevo el hacha con ella aun sujeta. Marlow sujetaba con fuerza el mango del hacha y sus enredaderas subían por su brazo, más el gigante lograba romper la corteza y la madera con facilidad.

-No te contengas ven con todo-dijo Luna en algún lado sobre la cabeza de Golgomath, recubierta de su material plateado y moviendo tiras del cabello intentando tapar su nariz y boca, para cortarle el aire. Mas el enfurecido gigante mordía, berreaba y se sacudía con brutalidad.

Quería gritar que no se estaba conteniendo, pero su magia descendía y se perdería en cuestión de minutos. Pero también quería demostrar que su entrenamiento no era algo que pudiera ser subestimado.

Golgomath se alzo lanzando a Marlow a un lado, cayendo en un montón de troncos y perdiendo su forma de Bowtruckle. Alzo sus pies enormes y aplasto de un solo paso la mitad de los troncos, con una explosión y sonido atronador que hizo reverberación en sus oídos. Al mismo tiempo que balanceaba el hacha para cortar y pisotear el enorme árbol. Daphne no tenía ya tiempo, Marlow estaba en riesgo, si continuaba así, Marlow moriría. Giro su cuerpo soltando el hacha, dando una pirueta para caer sobre el mango y comenzando a correr con toda su velocidad, con cada fibra muscular envuelta en magia de Utgar.

- ¡LUNA! ¡DETENLO UN SEGUNDO! - Grito Daphne recorriendo su brazo con tanta rapidez que sintió que su cuerpo se incineraría por el ardor y dolor.

Su amiga supo que hacer, cambio su metal saliendo por su cabello sujetando su cabeza y cuello frenándolo el instante que ella requería. Justo cuando llego a su hombro salto y apunto a su mandíbula, utilizo su pierna, cadera y hombro para dar todo en ese ultimo golpe. Fue tan fuerte que sintió sus huesos doler, al igual que sus dientes entrechocaban y el gruñido de dolor retenido en su garanta.

Golgomath soltó un gemido de dolor y su cabeza fue hacia atrás, comenzando a caer de espalda. Mas Daphne sentía que no podría mover ni un musculo en las siguientes 24 horas, caerían ambos y todo terminaría. O eso pensaba hasta que vio a Luna, acababa de salir tras oreja de Golgomath, con la plata la sujeto y un instante después ambas saltaban cayendo poco a poco. Pues Luna se las habia ingeniado para crear una línea plateada que sujetaba entre sus cuerpos y se reducía con velocidad.

Buena noticia, el estruendo de algo enorme cayendo le indico que Golgomath estaba derribado y que de alguna forma lo había logrado. Mala noticia, no tenía ni un gramo de fuerza para caer bien, todos sus músculos le quemaban, su mente no podía controlar el dolor y gemía apretándose el brazo. A un metro la línea plateada se disolvió, ambas tocando el suelo, Luna cayendo de pie, ella de espalda y jadeando, buscando aire y apretando los dientes por el dolor que le llegaba de todas partes.

-¡Descuida!- dijo Luna acercándose y sonriéndole -¡Sofi vendrá en un…-

-¡MALDITAS PULGAS!-Grito Golgomath con voz aguda algo rara.

Enseguida Daphne supo que, aunque habia logrado derribarlo, eso no significaba que habían ganado y que ahora no podrán hacerle frente. Golgomath se daba vuelta para quedar boca abajo y luego levantarse para ir en su dirección; aunque con ritmo lento y sin prisa. Casi como si saboreara ese momento.

-ESO ES TODO LO QUE TIENEN-rugió Golgomath ensordeciéndola.

-AAAAAAAAAAAAAHG-Gimió Daphne escupiendo sangre y saliva, mientras sentía sus entrañas a punto de explotar, sus oídos zumbaban y su vista apenas enfocaba. Sobre su costado, temblando y con su brazo lastimado, ya no tenía control alguno de la magia de Utgar. Abrió la boca para decirle a Luna que hullera y se mordió un labio por la onda de dolor que le siguió, enseguida el sabor a sangre y desesperación le llenaron.

Golgomath estaba parado ya, mirando desde arriba, con el hacha levantada y una sonrisa desquiciada y lamiéndose los labios.

-Lu…- logro decir al ponerse sobre sus rodillas y con su brazo casi inutilizado.

-No- dijo la chica parada a su lado sonriendo y levantando su varita, junto con la plata que utilizaba en sus Golem´s. Comenzando a crear una burbuja alrededor de ambas - Caemos o triunfamos… juntos-

Sus ojos se llenaron de lagrimas cuando escucho el aire correr con velocidad, una tremenda onda expansiva y luego algo cálido envolverlas. El gruñido de Golgomath debía de ser de alegría, victoria; pero era lo contrario, rugía de dolor, un grito de dolor de verdad y que hacia creer que tenia algo roto.

Observo como era cierto, el hacha estaba a no mas de dos metros de ella, incrustada sobre el filo. Golgomath arrodillado, sujetándose las costillas y escupiendo sangre. Mientras que delante de ambas estaba flotando una espada, una esplendida espada que deslumbraba por el fuego blanco que le cubría por completo. Ambas estaban hipnotizadas por la espada, por Excalibur, la cual se acercó a ellas agitando el mango de un lado a otro. Ambas estiraron las manos y lograron sujetar el mango con firmeza.

Ella sintió que si hubiera terminado con la cara contra la tierra si no fuera por que su magia se lleno de un golpe y vio a Luna por luchar y no caer igual que ella. Era oprimida por la gran magia que inundaba cada parte de su cuerpo, sentía que explotaría y se volvería solo polvo mágico si no la ocupaba. Por lo que ocupo la magia de Utgar nuevamente, sus músculos dejaron de doler, su cuerpo se sintió como si fuera sanado y con diez, no, cien veces mas fuerza en cada musculo.

Estaba listo para comenzar a mover la espada, cuando Luna señalo a la batalla mas cercana, Sofi y Sirius estaban en aprietos, una burbuja mágica de protección le cubría a ambos por el momento. Pero ni Luna ni ella dudaron, ambas plantaron los pies con fuerza y lanzaron el arma, con su fuerza aumentada fue fácil, pero la sensación de ardor y dolor volvió de golpe; aunque en un nivel aguantable.

-Aún tenemos que terminar a este cabeza de musculo-

Estaba lista para continuar con la pelea, y avanzo corriendo a toda prisa. Parecía que con Luna era lo mismo, la plata que ocupaba se volvía incluso luminiscente y un instante después golpeo el suelo con la varita. La tierra comenzó a moverse, a temblar cual terremoto, pero solo era a su alrededor, pues comenzaron a surgir dos figuras. Dos enormes gigantes, no de carne y menos de hueso; eran dos Golem´s del tamaño de Golgomath. Ambos tenían fisonomías más normales, y rostros definidos, parecían ser versiones de Harry.

-¡PORRER!- Rugió Golgomath levantándose y estirando su mano hacia el hacha. -¡ESCORIA!-

Daphne actuó por instinto, incluso antes de que lo procesara habia llegado y saltado al hacha, pasando bajo el mango y sujetándolo con la mano. Utilizo toda la magia de Utgar posible, temiendo que el 100% no fuera suficiente, temiendo que si fallaba Golgomath terminaría matándolas en los siguientes minutos. Mas comprendió que su magia estaba más que al máximo, movió el hacha como si fuera una pluma, y la logro desenterrar, balancear hacia el aire y sostenerla sobre su hombro. La mano de Golgomath era enorme y estaba sobre de ella, pero basto con mover el hacha del lado plano y golpear su mano para desviarla.

-Vaya ¿Nueva arma? - dijo Luna con sus Golem's gigantes caminando hacia el gigante.

-Hay que divertirnos con los nuevos juguetes- contesto Daphne sintiendo el hacha mas ligera y notando que aquel metal comenzaba a burbujear, ondear y reducirse. En un instante era de un menor tamaño. Al punto de ser un hacha de guerra del doble de lo normal.

Ambas se miraron y sonrieron antes de que miraran al gigante con ojos seguros de darle una paliza. Los Golem's lo encararon y en un movimiento de enormes colosos comenzaron a forcejar, al punto de que dejaban caer piedra y tierra; por los golpes y movimientos bruscos. Daphne salto tan alto que pudo observar a ambos Golem's sujetar los brazos de Golgomath y hacerlo arrodillar tan rápido que pareció haber perdido toda su fuerza.

Sonrió un poco, sabiendo que era momento de mostrarle que podrían hacer esas dos pulgas. Con toda su velocidad, aumentada por la magia de Excalibur, fue cual saeta de fuego; corriendo por los enormes Golem's de Luna, subiendo por su pierna y costado, saltando sobre su hombro con toda su fuerza, destruyendo parte de este. Observo a Golgomath en el suelo y comenzó a caer, dejo salir un grito, blandiendo el hacha y dando tajos tan rápido como podía; golpeo y corto una docena de veces antes de caer en el suelo.

Fue tan suave que lo hizo con gracia, con el hacha en el hueco en su hombro, mirando como al mismo tiempo caían enormes mechones de cabello grasiento y, la cabeza de Golgomath, quedaba tan desprovista de ellos, que solo quedaba una ligera capa sobre su cráneo.

-Termina con el- dijo Luna dando saltitos en su dirección- Hay que encargarnos del resto-

-Hay que divertirnos entonces- murmuro Daphne, abriendo las piernas, bajando su cuerpo y sujetando el mango con ambas manos. Dio un barrido del hacha desde el suelo hacia el cielo, sintiendo toda su fuerza y potencia mágica; llegando incluso a sentir que saldría de sus manos por un instante. Una onda de magia azul neón surgió del filo, cruzando el campo y chocando con Golgomath. Que soltó un chillido y luego se desplomo contra el suelo, inerte y dejando caer un rio de saliva y sangre de su pestilente boca.

Se miraron y soltaron unas leves risas, estaban en muy mal estado, incluso Daphne sentía el brazo mal, pero no tanto como al principio. Se escucho una explosión atrayendo su atención, Daphne giro el hacha en el hombro y la sujeto con fuerza – Aun queda diversión por delante-

-Vamos- Rio Luna, chasqueando los dedos, provocando que sus gigantes se movieran y avanzaran hasta bajar las manos para recogerlas.