Vamos a la siguiente parte… espero que este les encante.

"Aun en los días más soleados las sombras existen y solo con la noche más oscura podremos ver el cielo empapado de estrellas" Dazeas Caos

Lean, comenten y disfruten.

Capítulo 123.- Crisol del amanecer; (Parte 2) El fuego y veneno han de extinguirse.

Sofi

Habia sido el peor momento para ella, desde ver morir a sus amigos, hasta el dolor y sangre de los heridos que le bañaron en cada momento. Nada la hubiera preparado para ello, Harry le habia comentado e intentado introducir en su mente aquellas escenas; mas no fue lo mismo escuchar, a verlo y sentirlo. Ahora habia tenido que soportarlo, ver a su hermano utilizar todo su poder para curar y evitar pérdidas humanas. Fue asombroso, sin embargo, Dennis falleció, habia intentado todo para que se recuperara y hasta su último recurso. Mas nada funciono. Y ahí delante de sus ojos el hermano de su novio sucumbió ante una hemorragia, sin poder hacer nada.

Su corazón dolió, estrujo y casi quiso salir de su pecho al ver a Colin golpear a Harry, echarle la culpa de su perdida y más aún al tener que ser ella en hechizarlo para que se tranquilizara.

Su dolor solo podía imaginarlo, más cuando el dolor se volvía tanto que se transformaba en rabia desmedida. Podía sentir la tristeza y pesar de Harry, sus ojos, su cuerpo y su mueca demostraban que acababa de perder más de lo que el resto creía. Dennis no solo era un pupilo para su hermano, era familia, alguien que lo seguía y considera su maestro. Notaba por su silencio que se culpaba, que sentía que le fallo. Y no podía decir nada. Dentro de ella, también sabía que le fallaron al pequeño.

Y luego, el verlo pelear solo, el enfrentar a los Mortifagos sin refuerzos. El que su alma fuera arrancada de su cuerpo y casi entregada a Voldemort. Habia tenido suficiente de esa noche, pero cuando estaba por rendirse, dejar que todo se perdiera en el dolor, vio el destello del Patronus de Hermione, si la novia de su hermano seguía levantada e intentando todo para rescatar a Harry. Llevando la magia incluso más allá de lo que imagino, y supo que ella también debía continuar avanzando, utilizar cada aliento para pelear. Y siguiendo su ejemplo, convoco un Patronus, el cual igual que Hermione surgió con su forma corporal.

Fueron minutos tensos y más al intentar romper la barrera que los separaba; pero lo habían logrado, habían traído a Harry de regreso. Aunque su hermano lucia diferente, más fuerte y poderoso. Demostrándolo cunado convoco a Excalibur y pudo notar que las cosas cambiaron, que ahora ellos no podrían perder. Y luego cayeron el dragón y el Bowtruckle para ayudarlo. Marlow y Daira enfrentándose a las criaturas, mientras que ellos escuchaban el grito de Ron cruzando el cielo. - ¡VAMOS! ¡A LA CARGA! -

Si, habia sido una noche oscura, dura, triste y sangrienta. Y el alba está cerca, solo debía continuar, utilizar todas sus fuerzas para ver el sol y entonces, todo habría terminado.

Corrió junto con todos en la primera línea, listo para terminar con los Mortifagos, para liberar a las criaturas y ayudar a todos los que se encontrara. Vio a Daphne y Luna salir disparadas a la pelea en un parpadeo; a Theo salir junto con Krum, Cedricc y los gemelos volando; Incluso como Neville, Ron y Hermione se quedaban rezagados hablando. No les diría nada, habia aprendido que si había algo que los frenara era por una buena razón y esta vez no creía que no fuera de esa forma.

Corría con todas sus fuerzas, y aunque era rápida, noto que la dejaban atrás las escobas. Escucho un silbido, un graznido y noto a un Hipogrifo bajando en picado hacia ella. Lo comprendido en cuanto el ave bajo la cabeza y planeo a su lado. La intención del hipogrifo fue clara, salto y apenas se sostuvo de sus plumas para que el ave comenzara a ir a más velocidad.

-Vamos Witherwings- dijo Sofi aferrada con las rodillas mientras ascendían y tomaban velocidad. Volando con toda la fuerza de las alas de hipogrifo, avanzando entre escobas y nubes negras de Mortifagos. Y ahí delante estaba Harry, recién pasando el gigante con hacha; detenido por Daphne y Luna.

Mas se le presentaba un nuevo obstáculo, varias Quimeras, un par de Grifos que volaban sobre su cabeza intentando aferrarlo con las garras. Y si no fuera poco lo que le cortaba el paso, se añadía un Cerbero del tamaño de un edificio de tres pisos se acercaba rápidamente a cortarle el paso.

-Desciende- murmuro Sofi al hipogrifo, este giro la cabeza y pego las alas a su costado.

Descendieron en ángulo, directo a donde las criaturas y su hermano colisionarían; los gemelos, Víctor, Cedricc, Sirius y Theo estaban ya ahí, cuando saco la varita y lanzaron múltiples hechizos. La primera andanada surgió como cortes en la tierra y en todos lados alrededor de las Quimeras, haciendo huecos y cortes que le obligo caer sobre su costado por el daño. Aunque el Cerbero solo pareció molesto. Sofi al notarlo, apunto a las criatura y grito -spumam emplastrum-

Sonrió al ver que una especie de líquido amarillo baño a las criaturas, que se convirtió en espuma amarilla, que comenzando a expandirse y endurece en un instante.

Le alegraba que funcionara el hechizo, puesto lo habia pensado y modificado para crear una base sólida y firme que mantuviera algún miembro afectado en una posición especifica. Tal cual una férula de yeso en el mundo muggle. Era altamente resistente, impermeable y pocas cosas lo afectaban en su tiempo de duración. Pero no lo habia probado nunca en una criatura así. Y no habia tiempo alguno para ver sus resultados, el Grifo los habia notado y estaba sobre de ellos.

Ambas Grifos silbaron y extendieron sus patas para embestirse. Witherwings extendiendo las alas para intentar protegerla, más Sofi ya lo habia soltado y lanzado sogas gruesas que se enroscaron en las plumas de Grifo. Se sostuvo con las piernas lo mejor que pudo, mientras ambas bestias se sujetaban y caían a tierra, rodando e intentando clavarse el pico, colmillos y garras. Golpearon el suelo a tal velocidad que solo tuvo un instante para soltar y no estrellarse con brutalidad.

Apenas sus pies tocaron tierra la fuerza le hizo doblarse y rodar, dando un giro completo antes de levantarse y mirar a Grifo pelear contra Witherwings. Saco el escarpelo, lista para intentar lo que fuera para liberar a la criatura; puesto una cadena verde se envolvía alrededor de su cuello y los ojos la tenía de un neón espectral. Fue un movimiento limpio, inyectando la magia que tenía en el filo de su arma; más solo soltó chispas y reverbero el metal sin lograr nada. Mas no se desanimó, continuo una y otra vez, esquivando las alas y pico de Witherwings y del Grifo.

Fue en un salto a su derecha para evitar las garras, que amenazaban con cortar su brazo, observo que Los gemelos, Theo, Sirius ya estaban abriéndole paso a Harry. Y volando sobre sus cabezas Cedricc y Krum que les daban respaldo aéreo.

- ¿Pensabas quedarte con toda la gloria? ¡Déjanos algo! - dijo Cedricc intentando sonreír.

-Apúrate, no duraremos mucho- gruño Krum con su mala cara de siempre.

Luego fueron a donde el Cerbero, revoloteando sobre su cabeza y esté intentando comérselos con alguno de sus tres hocicos. Mas su tiempo para observar se limitaba, la pelea entre el Grifo e Hipogrifo se volvía más salvaje. Aunque las alas del primero estaban sujetas con gruesas sogas, las garras eran tan filosas como su mismo escarpelo y los colmillos en sus fauces buscaban la yugular del Witherwings.

- ¿Qué tal una ayudita? - pregunto Fred girando una prisión lampara, mientras se rascaba su oreja nueva.

-Siempre necesitando ayuda Harry- dijo George imitando a su hermano, mientras se giraba a verlo.

-No grites hermano- dijo Fred frunciendo en ceño -No estoy sordo-

-Casi quedas como queso, admítelo- continuo Theo girando el revolver y soplando la punta por donde se veía salir algo de humo - Es mejor que te apures Harry, detendremos a estos cachorros-

-Dejarnos las criaturas a nosotros… tu concéntrate- gruño Sirius, alzando su brazo negro y golpeando la cola de una Quimera para evitar un golpe, para luego lanzar un hechizo aturdidor que lo envió hacia Fred.

-Estan siendo forzados, poseídos… solo captúrenlos - continuo Harry sin detenerse, pasando entre ellos- Al terminar, ayuden a los demás-

- ¿Enserio? ¡No nos dimos cuenta Potter! - dijo Fred con la lampara ya sobre una Quimera, quien comenzó a entrar en la prisión.

Ella por su parte continuaba evitando los ataques de ambas criaturas, mientras que daba una y otra vez cortes a la cadena con el escarpelo. - ¡Acaba con esta guerra, de una vez y por todas! ¡Por favor! - pidió Sofi lanzando una mirada a Harry, intentando que la escuchara, y que de una vez por toda todo aquel cumulo de tristeza, dolor y muerte frenara. Tanto, así como sus intentos de cortar la cadena que sujetaba al Grifo, fueron varios golpes, con lágrimas en los ojos y la desesperación de no poder ayudar más. Pero nada funcionaba, puesto la cadena solo lanzaba chispas, pero solo aparecían diminutos daños que la cadena reparaba instantáneamente.

Su hermano soltó una leve sonrisa asintiendo, antes de abalanzarse y continuar avanzando a velocidad, en dirección del estadio.

Regreso su vista al Grifo en el suelo, pues este se movía menos, parecía tener arcadas y un instante después dejar caer el hocico contra la tierra. Aspiraba aire de forma jadeante y su cuerpo no se movía más. Witherwings al ver a su rival derrotado, se quitó de encima. Pero como en el resto de la noche, no era el único, un segundo y tercer Grifo apareció, ambos controlados por las cadenas, comenzando un nuevo ataque hacia Witherwings.

Sirius y Theo se habia puesto a su lado mientras que a la distancia las Quimeras rompían la espuma con relativa facilidad. Giro su escarpelo y noto el filo astillado, esperaba que resistiera lo suficiente para cortar al menos una cadena. Sin esperar se lanzó hacia las bestias, evadiendo y esquivando, intentando llegar a las cadenas. Aunque no era la única, un par de Aurores intentaban contener o aturdir a los Grifos; pero eran tan feroces, tan imbatibles que apenas y lograban entorpecerlos.

Lo peor era el cerbero el cual atacaba a los Aurores, a Cedricc y Krum; en un mal movimiento un escuadro de Aurores se abalanzaron sobre su lomo, intentando aturdir directamente a un Cerbero apuntando a las tres cabezas. Aunque el enorme perro solo sacudió con fuerza y lanzo mordidas para sacarlos de su lomo. Llegando a tomar con su hocico izquierdo, lo sacudió cual trapo al aire y luego lanzándolo hasta donde los grifos se peleaban.

Por un instante vio las garras del grifo en dirección de la cabeza del hombre, para el siguiente correr a toda su velocidad, barriéndose y tomándolo para luego girar sujetándolo; quitándolo del peligro, pero apenas pudiendo levantarse con él y avanzar al ser mas alto y pesado que ella.

-Maldición- gruño Sofi arrastraba con tanta fuerza como podía, lejos de las peleas de Witherwings. Habia quedado inconsciente y aunque ella logro sostenerlo en su hombro, apenas y podía hacer algo con el encima. Y mucho menos cuando parecía que uno de los grifos le habia herido, sentía la sangre bajar por su hombro hacia su codo y comenzar a arderle.

Arrastro al hombre mientras sacaba su varita y el escarpelo, repeliendo las garras y aletazos que salían en su dirección. Mas su brazo comenzaba a calentarse, a entumirse y sentirlo débil. Las garras debían de tener alguna clase de paralizador o veneno, el cual si no curaba podría llevarla a salir lastimada.

Un ladrido y una masa de pelo negra se colocó delante de ella, dando mordidas y mostrando los colmillos. Cayo de espaldas junto con el Auror y levanto el cuchillo, esperando que su nuevo enemigo fuera tras ella. Mas este cambio a Sirius, con la varita lista y creando una protección que evito un fuerte rasguño al hombre.

- ¡Levántate y ponte a salvo! -

Vio a Witherwings dar dos rasguños y luego un picotazo al Grifo que chillo de dolor al abrir una herida en su lomo. Con la mente adolorida y nublada por lo que con seguridad era veneno, noto tres cortes sangrantes y rectos en el lomo del hipogrifo, y no solo era de un lado, ya que del otro costado debía tener marcas parecidas.

- ¡No! - dijo Sofi girando y colocando al Auror sobre el suelo - ¡Dame 5 minutos! -

- ¿Nada más? - Gruño Sirius repeliendo ataques y viendo como su protección se resquebrajaba ante los ataques de la Quimera - ¡No quieres un cafecito también! -

En otro tipo de situación hubiera contestado y tal vez hasta lanzado algo; más su concentración estaba en el Auror y ella. Con el escarpelo infundido en su magia corto de tajo su brazo, justo donde habia recibido el rasguño y por un instante ardió. Mas no hubo un corte nuevo, solo algo comenzando a gotear de sus heridas, una sustancia amarilla verdosa que se regaba por su brazo. Y aquella sensación de entumecimiento se desvaneció, aunque no lo suficientemente rápido. Mas tenía que actuar lo antes posible, antes que la quimera lograra derribar la barrera de Sirius. Y Witherwings perdiera la batalla y la vida.

El Auror aun aturdido, lo puso en el suelo y ella encima. Preparada para combatir desde su lugar, más al girar, vio la cola de la Quimera enroscada alrededor de la cintura de Sirius y esté intentando combatirla con el brazo nuevo y hechizos directo a sus ojos. Sin contar con que Witherwings estaba ahora bajo el Grifo que también lucia lastimado y lleno de sangre.

Por un instante su mente se perdió entre el veneno y el volverse a concentrar; al siguiente instante estaba viendo la cola mover a Sirius de un lado a otro, girándolo y arrastrándolo por el suelo como muñeco. Mientras sus patas de cabra golpeaban el suelo ante ello y las fauces se acercaban más a Sirius. Y como Witherwings habia logrado dar un picotazo directo a la yugular del Grifo, que rugía de dolor y comenzaba a desplegar sus alas para volar.

- ¡Reducto! - grito Sofi al notarlo, el hechizo salió de su varita y planeo a Sirius dando en la cola que lo soltó de inmediato; del otro lado giro la varita y atrajo a Witherwings que se habia quedado de costado en el suelo mientras el Grifo volaba a la lejanía con rugidos de dolor.

Fue entonces que lo noto, una serie de Mortifagos estaban acercándose en su forma de nube oscura; sin contar con los tres hombres lobos que corrían en su dirección y la restante Quimera que por Witherwings se acercaba con sigilo. Solo bastaría unos segundos para que llegaran a ellos y lo sabía. No podría proteger al Auror y Witherwings, rescatar a Sirius y hacerles frente en los siguientes minutos.

Todo a su alrededor era confuso, pero por un instante, casi como si el mundo se hubiera puesto en pause todo se detuvo. Y lo escucho claro en su mente, mientras recordaba el momento.

"-Eres quien tiene una especialización en medimagia, hasta ahora estas dedicándote a aprender como sanar nuestras heridas y eres increíble en ello- dijo Harry bastante serio- Pero en cuanto a tu fuerza en batalla… no es suficiente y creo que no debes pelear-

- ¡PERO YO…-

-Escucha- dijo Harry con tono preocupado con la voz fuerte- Estaremos en una batalla de vida y muerte ¿Podrás pelear viendo a alguien herido? ¿Estarás segura de que no te herirán? ¿Y si alguien muere delante de tus ojos… o si te hieren por curar a alguien? ¡Escoge, o serás la que nos cure o pelearas a nuestro lado! -"

Una leve sonrisa surgió de sus labios, si, aquella vez le habia dado a elegir, le habia puesto entre proteger a los que amaba o curar a los que amaba. De cualquier forma, fuera de una manera u otra ella estaría a lado de sus aliados, de sus compañeros, de sus amigos, de su familia. Por lo que solo tenía que continuar avanzando y no rendirse, no, no se rendiría porque ella era una Potter. Tal vez no de sangre, pero en su espíritu, ante los ojos de su hermano, ella merecía el apellido y no lo decepcionaría. Tenía lo necesario para resistir hasta su último aliento.

- ¡Puedo hacer ambas! ¡YO PUEDO HACERLO! - Grito.

Levanto la varita y el escarpelo a cada lado, una con la punta iluminada y el otor con el filo brillando. Habia entrenado para correr por horas, atacar y protegerse al mismo tiempo y Harry la habia llevado a donde su magia podría durar horas o días con pequeños encantamientos. Pero aquello requería ir más allá.

Lanzo un tajo contra los Mortifagos y hombre lobo, mientras que giraba la varita, atrayendo a Sirius hacia ella con un carpe retractum; puesto el reducto habia funcionado y cortado la cola del Quimera desprendiéndosela; Y Witherwings bufaba siendo arrastrándose por el suelo a solo un metro de su cuerpo. El hechizo cortante floto a su alrededor, haciendo que los Mortifagos cayeran al suelo en sus formas humanas, pero sin daños visibles y los hombres lobo frenaran un instante ante la sorpresa. Del otro lado la Quimera se retorció y rugió alzando un par de pezuñas al aire; mientras la segunda se emparejaba a ella.

Ella sabría que eso no los frenaría, pero sí que sería suficiente. Llevo la mano hacia donde Sirius para sostenerlo. Todo parecía muy lento, puesto para cuando al fin sostuvo la muñeca de Sirius, lo vio que lanzaba un hechizo explosivo hacia la criatura; y Witherwings estaba ya a su espalda intentando levantarse con nulas fuerzas. Mientras que a sus costados los hombres lobo habían reaccionado y saltado hacia ellos, incluso los Mortifagos estaban listos para atacarlos.

Presiono su gargantilla con fuerza e inyecto su magia, abrazando a Sirius por la espalda con una mano y tocando con las piernas al Auror y Witherwings con la otra. Cerro los ojos y comenzó a curarlos a los tres en silencio lanzando hechizos con el bisturí en su mano. Si no funcionaba, solo quedaría que ellos tres se pudieran proteger.

Escucho los aullidos, rasguños, hechizos e incluso los rugidos y golpes de la quimera. Mas no en su persona, solo en los alrededores. Abrió los ojos notando una enorme burbuja que les cubría, como si una esfera de cristal hubiera caído sobre sus cabezas, y fuera tan resistente que desviaba y soportaba cualquier daño a su alrededor. Los Mortifagos estaban lanzando tantos hechizos a diestra y siniestra que veía destellos a donde fuera; las colas de las mantícoras y sus colmillos intentaban perforarla; los hombres lobo babeaban y rascaban la tierra intentando entrar. Mas todo intento era infructífero, solo parecían cansarse y a cada segundo ella lograba recuperar más a Witherwings, el Auror comenzaba a reaccionar y Sirius ya no estaba tan golpeado.

- ¡¿Y luego que haremos?!- pregunto Sirius zafándose de su brazo y mirándola - ¿Cuánto dura esta protección? -

-10 minutos… más o menos- dijo Sofi tomando un respiro, puesto los cortes en el lomo de Witherwings desaparecían y el Auror ahora estaba sentado y sacudiéndose, mirando alrededor sin entender del todo.

- ¿Mas o menos? - preguntó Sirius, mirando como el lado de las Quimeras comenzaban a resquebrajarse por sus colas.

-Tal vez menos con este nivel de desgaste- indico Sofi preparándose.

Sirius le miro, y el Auror ya levantado, luego noto que se conocían pues este asintió y el padrino de Harry murmuro. -En cuanto se rompa, explotaremos alrededor todo ¡Toma a Buckbeack y vete! -

Estaba por replicar, pero toda la burbuja vibro y grietas en forma de telaraña surgieron. Ambos hombres se pusieron a su lado y Witherwings se inclinó para que subiera en su lomo. Mas ella no quiso y no lo haría, no hasta que los cuatro pudieran estar a salvo. Claro que no encontraba la forma, ninguna idea le ayudaba y menos cuando su magia era tan poca que apenas le quedaba para curar un simple raspón.

-Podemos lograrlo. Cuiden la espalda del otro- dijo Sofi mientras se limpiaba la frente y tomaba aire. - ¡Pase lo que pase, no se rindan! -

La burbuja exploto en cientos de partes, disolviendo la magia en un azul claro, mientras que algo exploto, tal cual un meteoro golpeando la tierra. El aire corrió por el lugar, su cuerpo se calentó y por un instante se cubrió el rosto al notar que algo iluminado de blanco se acercaba con velocidad a su rostro. Hubo gritos de los Mortifagos, los lobos aullaron aterrados y las Quimeras rugieron retirándose ante algo que abría la tierra bajo sus pies. Una zanja circular habia sido creada y ellos habían quedado en el interior.

Por un instante parpadear noto que era algo diferente aquello blanco puro, que deslumbraba de luz, era una espada flotante, con el filo ardiendo en un fuego que corría y quemaba las sombras que los asediaban.

Sirius y el Auror estaban hipnotizados por Excalibur, más ella noto que movía el mango hacia ella. No estaba segura de que significaba, más estiro la mano y sostuvo el mango durante un instante.

En ese solo momento, jadeo y sintió que sus órganos internos explotarían, su sangre hervía y que su mente se perdió. Era tanta magia inundando todo su cuerpo, que solo podría terminar con ella muriendo; Jadeo y se inclinó, mirando como Sirius y el Auror intentaban tocarla, más gritaron y sus manos se vieron quemadas.

Hubiera gritado de agonía, si no fuera por que Witherwings le sujeto con alas y le envolvió con ellas. El ave profirió un largo sonido que cruzo sus oídos. Sus dedos entonces lograron despegarse y la espada salió expulsada por una onda de energía blanca, una que la mando hacia los cielos, como un cohete en ascenso.

Mas su magia se habia recuperado por completo, como si hubiera descansado y no ocupado su magia en días. Podría volverla a ocupar con toda su potencia. Por lo que giro el bisturí que ahora tenía el filo recuperado y lucia una ligera llama blanca en la punta.

- ¿Qué carajos acaba de pasar? - pregunto Sirius mirándola y a Witherwings asombrado. El Auror solo tenía la boca abierta.

Puesto que Witherwings ahora poseía unas alas adicionales, y era un poco más grande; sin contar que el pico parecía hecho de plata. Estaba por decir algo cuando el Hipogrifo le tomo con el pico y de un movimiento la subió a su lomo; no falto palabras para entenderlo. El continuaría peleando y ella también. Y mejor, porque los enemigos no dieron tregua.

- ¡ATAQUEN! - gritaron los Mortifagos transformándose en nubes negras, los lobos volvieron a arremeter y las Quimeras lanzaros sus colas.

- ¡Adelante Witherwings! - dijo Sofi, moviendo el bisturí y lanzando una onda de energía a los hombres lobo, que chillaron y comenzaron a rascarse la nuca donde tenían cadenas.

El hipogrifo alzo sus patas tomando a Sirius y al Auror, para luego inclinarse y chocar su cabeza contra la tierra. Mas esta se volvió liquida y se hundieron del todo. La oscuridad, presión y luego surgieron por otra parte del suelo, levantando el vuelo viendo a las quimeras siendo lanzadas a un lado por sus alas y los Mortifagos chocando donde un momento antes estaban.

-Vamos de nuevo, esta vez a su espalda- dijo Sofi a Witherwings que ascendió en una pirueta circular escuchando a Sirius y el Auror asombrarse, antes de caer en picado directo a las criaturas.

Sofi se preparó, y sostuvo la varita en su muñequera; con el bisturí bien sujeto y espero. El Hipogrifo paso entre ambas girando, con un grito nada masculino de Sirius y el Auror; para en el momento indicado crear dos cortes directo a las cadenas con el fuego blanco. Luego se estrellaron con la tierra, aunque igual que antes entraron y salieron, esta vez por un costado de los hombres lobo asustándolos y haciendo que salieran despavoridos. Mientras las Quimeras soltaban rugidos de dolor y caían sobre sus costados inconscientes.

-Bájanos- dijo Sirius, verde por tanta vuelta.

No tuvo que pedirlo dos veces, Witherwings los dejo en el suelo planeando y a metros de los Mortifagos. Sofi miro a su alrededor, viendo las feroces batallas, y como por alguna razón, todo comenzaba a ir al castillo, puesto los campos quedaban cada vez en más silencio.

-Concéntrese en los Mortifagos- dijo Sofi preparando sus utensilios de curación -Iré a socorrer a los demás-

Un rayo verde apareció entre la oscuridad, directo a ella montada en Witherwings. Mas choco contra algo y exploto a un par de metros sin dañarla.

-Ve Sofi, deja la limpieza a nosotros- dijo Theo con Krum montados en una escoba, a su lado Cedricc estaba repeliendo a otros tantos; lucían dañados, pero no tanto.

- Nos encargamos del resto. Salva a los más posibles-gruño Sirius desde el suelo tomando aire y empezando a perder el color verde.

- ¡VAMOS HERMOSURA, UN POCO MÁS! - murmuro Sofi palmeando la crin de Witherwings que soltó un largo trinito. - Protegeremos y curaremos a todos-

Cayeron en picada mientras entraban a la tierra y salían por varias ruinas, como si un lateral del castillo se hubiera desmoronado y de paso la sala de menesteres hubiera desaparecido. Y ahí entre ellos estaba el mapa del Merodeador modificado; salto de Witherwings y salto varias rocas para luego tomarlo de entre una roca y un pedazo de tablón, arrancando una esquina con el movimiento. Redujo su tamaño hasta uno que ella pudiera consultar. Luego volvió a Montar a Witherwings de un salto y consulto el primero. Para luego despegar y salir a todo vuelo contra un gran pedazo de muro, atravesándolo como el agua. Rescataría aquellos su familia y aquellos que no podía hacerlo.

Ron

Todos estaban en su límite, no habia duda que las estrategias habían debilitado a todos los Mortifagos e incluso bajando sus números; mas no habían sido suficiente. Aun, Voldemort, tenía bastantes seguidores y ellos eran menos y menos; habían muerto algunos, otros estuvieron realmente al borde de morir. Entre ellos estaba su padre y hermano. Y como siempre su ultimo rayo de esperanza era Harry.

El pequeño, delgaducho y silencioso chico que conoció en el andén nueve y tres cuartos. Como siempre no podías juzgar nada por la primera impresión, el niño enfundado en ropa del triple de su tamaño y que parecía no creer nada de lo que le pasaba a su alrededor, habia echo más milagros de los que recordaba.

Podría decir que el primero fue lograr aprender a volar sin siquiera práctica, lo que a él le habia costado años; El rescatar a Hermione de un troll, aunque el habia participado, sin Harry no hubiera pensado en su amiga; rescatar la piedra filosofal de Voldemort; derrotar a un Basilisco y eliminar un Horrocrux; crear un Patronus corpóreo, liberar a dos inocentes y regresar en el tiempo; ganar el torneo de los tres magos, aunque cada prueba y paso fueron milagros individuales; pelear cara a cara contra Voldemort y lograr vivir; regresar de un archipiélago del que ninguno antes habia regresado vivo; recuperar cada fragmento de Excalibur y reformarla; Unificar criaturas y magos; y ahora estar parado frente a ellos luego de que su alma hubiera regresado a su cuerpo.

Si, debía admitirlo en ese instante y aceptar a realidad; Habia celos de su amigo, también rencor y hasta coraje. Por eso en el cuarto curso lo habia echado de la torre de Griffyndor, sus sentimientos habia explotado, creyendo que Harry siempre se llevaba lo mejor. Sabiendo que era alabado y estaba en boca de todos; habiendo ver mucho más insignificante de lo que siempre se sintió. Sus hermanos poseían logros y méritos que no creía alcanzar nunca, y aunque los hiciera, sus hermanos ya lo habían logrado. Habia deseado no ser su amigo, repudio el momento en que se acercó a preguntarles del andén y se odio a si mismo al acercársele por curiosidad.

Eso le habia corroído y hecho lastimar a su hermano de aventuras, al punto que aquella herida se mostró en cuestión de tiempo. Al siguiente día que lo observo, noto su palidez, ojeras, temblores y que apenas se mantuviera en pie. Noto moretones, también el rojo del llanto y que su vitalidad desapareció. Y lo entendió todo. No era solo lo que el habia soportado por sus palabras y desprecio. Era toda su vida lo que cargaba a sus espaldas.

Durante toda la semana siguiente intento ponerse en su lugar, en cada momento que vivió su amigo y solo supo que Harry aún vivía por suerte. Ningún niño de 14 habia tenido que pasar por eso. Ni siquiera él mismo, que habia vivido en un hogar cálido y lleno de risas, amor y a veces problemas familiares. Mas Harry ni siquiera habia visto a sus padres hasta el espejo de Oesed y vivido con personas que lo despreciaban y maltrataban ¿Acaso podría reparar su error? El pedir perdón y lidiar con las consecuencias, eso es lo que haría. Pero Harry nunca apareció no hasta antes de la primera prueba, apareciendo por el comedor, lastimado, sangrando, lleno de lodo y hasta pareciendo que ahí mismo caería.

Y como siempre Harry no caía, no dejaba que nada lo hiciera retroceder o cambiar su mentalidad.

Tenía que aprender y seguir sus pasos para poder correr a su lado en algún momento. Lo perdonaron, le ayudo, le entreno e incluso le habia dado más de lo que nunca pensó. Habia decidido que lo acompañaría hasta donde pudiera. Y el camino de la guerra estaba muy cerca, eran las últimas horas y todo a su alrededor estaban listos para dar su último aliento por la libertad. Si. Debian enfrentarse a Voldemort cara a cara lo harían, más interponiéndose estaba Harry, como siempre protegiéndolos y enfrentando su destino.

La sonrisa en su boca no podía desaparecer, no cuanto sabía que Harry ahora portaba a Excalibur y lucia tal cual un emperador. El único rey de reyes que podría levantar aquella noble arma.

Pero no podría quedarse quieto, la también tenía su orgullo y ese era su avance y sus habilidades; ya no era solo "Otro Weasley" era Ronal Billius Weasley, "El caballero estratega", el subdirector de Pendragon, un Metamorfoanimago y el hermano de Harry Potter. De modo que no se quedaría parado, tenía que ir y respaldarlo.

- ¡VAMOS! ¡A LA CARGA! - Grito con todas sus fuerzas, mientras que comenzaba a correr, mientras veía a un gigantesco Marlow enfrentar a Golgomath y a Daira cambiar de tamaño para enfrentar a Urbadralis.

Y no fue el único todos comenzaron a correr a avanzar gritando y más que preparados para lo que viniera. Noto a Aurores salir volando en escobas, a muchos comenzando a mutar en Lobos e incluso a Daphne y Luna avanzado a tal velocidad que en un parpadeo estaban ya frente a Golgomath deteniendo se hacha de guerra.

- ¡RON! - grito una voz que lo hizo frenarse, buscar a su lado, notando a Neville, tan desconcertado como él. Para luego ambos girar y mirar a Hermione llegar corriendo, atando su cabello con fuerza en un movimiento de varita. - ¡No está ahí! -

- ¿Quién? - preguntaron Ron y Neville mientras que veían más y más pasar, hasta que ya eran los últimos en quedar.

Hermione chasqueo la lengua y dijo -Nagini, ella no estará con Voldemort. No querrá que la atrapen o algo malo pase y la pierda. Debemos encontrarla y eliminarla ya-

Ron miro el rostro de Hermione unos instantes, escuchando los gritos de Golgomath, rugidos de dragón y las peleas aumentar de volumen. Incluso los aullidos alejándose. Los ojos claros de Hermione estaban fijos en los suyos, y respiro profundo pensando, intentando deducir o inducir donde podría enviar a una serpiente con un pedazo de su alma para alejarse de la pelea y ocultarse.

-Donde no podamos encontrarla- dijo Ron mientras que se volteaba la mirada hacia el castillo, justo al lado contrario de donde todas las batallas se encontraban. -Ahí está-

- ¿El castillo? - pregunto Neville sorprendido - ¿Por qué? –

Ron comenzaba a buscar en sus bolsillos, aunque tenía rota varias partes, logro sacar un trozo de pergamino arrugado y sucio dentro de ellos.

-Es muy inteligente- dijo Hermione con los ojos muy abiertos -Protegimos y protegeremos castillo con todo nuestro poder y habilidades. Y una serpiente no es prioridad para nadie más que para nosotros-

-Sin contar que hay miles o millones de lugares donde podría ocultarse- dijo Ron mientras que se escuchaba un gruñido de Golgomath y giro su mirada notando a Daphne golpeándolo o eso veía desde ese punto. Sin contar con que un Cerbero estaba intentando comerse a dos en escoba y con alguien disparándole, el cual creía era Theo. -La pregunta es ¿Donde? No es tan bueno como el original, tiene un retrasó de tiempo, pero servirá-

Le dio el pergamino a Hermione, que lo tomo y asintió intentando darle una sonrisa.

-Aun con el mapa es demasiado extenso- dijo Neville pensando mientras giraba la mirada a la batalla -Voldemort cree conocer todo el castillo y sus lugares más secretos ¿No? - girando por segunda vez, parecía también ansioso por ir ayudar.

-Revisare los lugares que el cree conocer…la cámara de los secretos o… tal vez…- murmuro Hermione para luego gruñir -La sala de menesteres-

-Bien vamos- dijo Ron apretando los puños y mordiendo el interior de su labio, no quería dejar a todos peleando, mientras se encontraba en relativa seguridad para ir a eliminar a una serpiente. Mas era lo que debía hacer. O eso creyó hasta que Hermione le paro con una mano estirada y le sonrió.

-Soy suficiente para esa serpiente, ustedes terminen con las batallas-

-Eres muy mandona- rio Ron.

-Y tu muy irritante- contesto Hermione dándole una sonrisa.

Luego le abrazo, le regreso el abrazo con fuerza y murmuro -Mantente a salvo, sin importar que pase-

-Tu igual- respondió Hermione ahora abrazando a Neville, el cual pareció nervioso, pero también la abrazo. Un instante después se dieron la espalda y sin una palabra comenzaron a ir a lados contrarios.

-Iremos demasiados lentos así-dijo Ron sintiendo su cuerpo transformarse -Sube y vamos a toda velocidad-

Su cuerpo comenzó a mutar, y justo a tiempo que Neville subió a su lobo, ya que no tenía espalda y sus brazos se llenaban de plumas. Transformado en el águila, agito con fuerza sus alas y tan rápido como pudo salió por el aire a velocidad. Observo las batallas, todos parecían tener problemas y todos frenando el avance de los Mortifagos de su avance. Mas Ron no paro de volar, su vista estaba en Harry que avanzaba y delante le estaban flanqueando Rodolphus, Fenrir (semi transformado), los Goyle y Crabbe.

Avanzo a toda la velocidad que le permitían sus alas y chillo para indicarle a Neville, que habia sacado ambas varitas y con sus pulseras cambiando, recordaba que podría darle artículos de jardinera, aunque esta vez fueron dos pares de guantes que desprendieron líneas alrededor de la base de sus varitas y de donde salieron hojas plateadas. Este solo se inclinó un poco y palmeo detrás de su cuello, indicando algo, esperaba que fuera que lo noto.

-DESMAIUS- grito Neville, estirando ambas manos pues dos Mortifagos se acercaban en formas de nubes a ambos lados. Estos esquivaron los primeros y segundos hechizos de Neville, más su amigo tiro de sus varitas hacia su cuerpo y los hechizos se curvaron y dieron directo en los Mortifagos que comenzaron a descender dispersando su nube y semi cubiertos al tocar la tierra.

Hubiera querido tener más tiempo para eliminar a más, pero escucho como Rodolphus, Los Goyle y Crabbe lanzaban un hechizo- ¡UNDIGNIS! - Gritaron a una voz.

Un fuego surgió, aunque esta tenía algo diferente, era como llama tan concentrada que comenzó a quemar y expandirse como una ola en dirección de Harry. Se inclino, y pego las alas, directo al punto de colisión, pero iba tan rápido que apenas se preguntó como pararía aquella ola de fuego. Mas Neville cubrió esa parte, lanzo una andanada de hechizos, tantos y tan rápido que antes de que el tocara suelo, estos llegaron a tierra y explotaron. O mejor dicho crearon enormes esferas de agua que crecía y crecía, al punto que este creo un muro de vapor y agua.

- ¡Eso si es nuevo! -dijo Ron transformándose a medio aire, volviendo a ser el mismo y cayendo con cuidado al suelo, con Neville a su lado con las varitas encendidas -Que escondido lo tenías-

Neville tenía las varitas en sus manos y preparadas con una leve sonrisa, y si no lo conociera bien diría arrogante. -Lo siento, es que me cansa- luego se puso serio -Déjanos a estos… vete Harry-

-Huy, que serio- dijo Ron poniendo las manos tras la cabeza y desvío su mirada a Harry -Por cierto, me gusta tu nueva ropa… pero … exageraste en lo anticuado-

- ¿Podrán con esos seis? - pregunto Harry con una sonrisa girando la espada como si fuera tan ligera como una pluma, haciendo que el filo golpeara su hombro, pero ni pareció cortar o lastimarlo.

Neville y Ron se miraron sonriendo y luego asintiendo mientras, activaba su armadura que se desplego por todo su cuerpo, exceptuando el yelmo; Recordaba a Harry golpeándolo, como le habia herido y los pedazos se desperdigaron en el tornado que creaba el dolor de su amigo. Tal vez aún no se recuperaba la magia o simplemente lo habia dañado a un punto irreparable. Mas era mejor, el yelmo siempre le acortaba visión. -Crabbe y Goyle son pan comido-

-Los señores Crabbe y Goyle también- ratifico Ron para luego suspirar y mirarlo- Pero Rodolphus y Fenrir serán el problema, pero ya vienen los demás a ayudar. -

- ¿Mio…-Comenzó Harry, con esos ojos que solo le destinaba a una sola persona.

-Está haciendo lo que ella hace- dijeron Neville y él al mismo tiempo, alzando los brazos con las varitas y creando una onda de agua potente que golpeo el fuego que se habia abierto paso por al evaporar la columna de agua.

- ¡TÚ TIENES TRABAJO, VETE YA! -

Su amigo salto y flotando en dirección de la ola de fuego, levantando la espada y abanicando con una fuerza y potencia que fue como el del tornado. Aunque refrescante por el vapor que los cubría. El fuego desapareció, al igual que el agua y el vapor en tan solo ese instante. El corte no paro, continuo hasta la protección de los terrenos, que recibió daño, una línea horizontal más grande que el anterior; e igual que antes de reinstauro a sí misma.

Ron lo observo, volando y con la espada en una sola mano. Entendía su pensamiento y dedujo que él no deseaba dejar a sus amigos así.

-Intentaremos quitarte algunas piedras del camino- dijo Ron intentando sonar lo más seguro posible -Para que puedas cruzar al volver-

-No pierdan- dijo Harry girando en su vuelo -Porque yo no lo hare ¡Hasta dentro de un rato! -Salió volando a velocidad.

Hubiera deseado tener un poco más de tiempo, más Fenrir se lanzó sobre sus cuatro extremidades y fue directo en su dirección. En un parpadeo estaba ahí con las fauces abiertas, colmillos enormes y cicatrices por todas partes. Tuvo el tiempo suficiente para alzar ambos brazos haciendo que los colmillos no tocaran su piel. Aunque el embiste le hizo retroceder un par de metros, arrastrando los pies y sintiendo la fuerza del hombre lobo, que era más bestia. A su derecha Neville, creaba protecciones, y desviaba los hechizos de Los Crabbe y Goyle, aunque estuvieran golpeados y dañados, estos lograban aun darle batalla al ser 4 contra 1.

Fenrir movió su garra hacia su rostro, intentando alcanzarlo, más Ron ya se habia movido, dejando que el peso del hombre lobo le pasara por encima e inclinando su cuerpo para que este se desbalanceara. Cayeron ambos, pero Ron solo tuvo que rodar y apuntar con su varita, sostener aire con fuerza, para lanzar una potente explosión entre ambos. El calor, la presión y sus oídos zumbaron, aunque lo sofocante fue el humo negro que surgió.

Mas él era más rápido al ser más pequeño y logro salir de su área, dando pasos hacia atrás y trazando un plan. Hubiera recibido mucho daño, si no fuera por la armadura que le protege. Era cuestión de un instante para que lo alcanzara, así que cambiaría en lo que él consideraba un buen contendiente para el lobo. Y eso era el único otro animal en el que en un pardeo se convertía y en el que podría manejar sin ningún problema. Sintió el cambio, sus manos fueron patas peludas de color naranja y cayeron al suelo, mientras sentía la cabeza más pesada, el cabello largo y como su boca se llenaba de colmillos filosos.

Greyback salto tras la cortina de humo. Aullando con espumarajos en la boca y enloquecido, sus filosas garras estaban dispuestas a su persona, o mejor dicho hacia su pelaje. Rugió con toda su fuerza, aunque en su mente era más un insulto, y salto también hacia Fenrir. Durante un solo instante en el aire, el enorme león y hombre lobo chocaron, gruñendo y con las garras intentando perforar a su contrincante. Para luego caer al suelo con dureza y rodar en el suelo, intentando morderse, alzándose sobre sus patas traseras para someter a su enemigo al suelo donde ambos tendrían la ventaja. Greyback era despiadado y una bestia en sus ataques, si no fuera por su armadura hubiera recibido muchos rasguños e incluso su yugular hubiera estado en peligro.

Sé que puedo conseguirlo, sé que puedo hacerlo, aunque la pregunta que salía a flote con fuerza mientras embestía al lobo era: ¿Podré hacerlo antes de que Rodolphus y los Goyle se sobrepusieran a Neville y llegaran a donde ellos peleaban?

Y suponiendo que lograra hacerlo, aún quedaban muchos más, no sabía cuántos, pero era solo cuestión de tiempo para que las energías se le agotara y su magia se redujera. Incluso ya lo sentía, como esta disminuía con rapidez ante su transformación.

Fue ese momento de tiempo, esa fracción de indecisión, donde Fenrir aprovecho, tirando su peso en ambas patas delanteras sobre los hombros de Ron, para derribarlo en el suelo.

El intentar evitarlo, Ron solo logro girar su torso arremetiendo con dos rápidos arañazos a su rostro, volviendo a caer ambos de costado. El hombre lobo aullido, mientras cuatro irregulares cortes aparecían por su pelaje, goteando sangre y provocando que sacudiera la cabeza mientras ambos se reponían. Ron no desaprovecho la oportunidad, dando otros zarpazos hacia su cuerpo y rostro, repitiendo con la misma intensidad y fuerza.

Y como lo habia pensado, algo lo golpeo en el lomo, un hechizo que hizo que su cuerpo se entumiera, su rugido saliera con dolor y que tuviera que girar para notar que pasaba. Crabbe estaba ahí detrás, lanzándole hechizos, que hubiera afectado mucho más si no fuera porque el chico tenía casi los ojos cubiertos de sangre y pareciera no apto para continuar peleando. A su espada de Crabbe, Neville peleaba 3 a 1, con ambos Goyle a los costados y Rodolphus acortándole el paso. Su amigo no cedía, se defendía y atacaba como los mejores. Pero habían abierto una brecha para que Crabbe pudiera ayudar a Fenrir.

Si hubiera seguido el instinto animal que estaba presionando sus sentidos, hubiera corrido a Crabbe mordido su cabeza y eliminar a uno de sus contrincantes; más su humanidad gano y decidió ir a ayudar a su amigo. Por lo que procedió a girar la cabeza hacia donde Fenrir, tomándolo con las fauces de la parte superior del lomo, antes de impulsarse con sus patas traseras y girar su cuerpo. Lanzando como muñeco al lobo hacia Crabbe, que sin pena lanzo un hechizo arrojando a Fenrir a un lado con un golpe seco. El muchacho regordete se asombró al ver a Ron ya casi sobre su persona, más solo salto sobre su cabeza como si nada, mientras agitaba la cola golpeando su herida cabeza y pasándolo como si nada.

Sin voltear continúo avanzando, para quitar a Rodolphus de la batalla. Acabaría con uno de sus objetivos en ese momento. Y uno de los Mortifagos tenientes de Voldemort, uno que era altamente peligroso y que sería más feroz en batalla. Ya ahí vio a Neville abrir los ojos y abrir la boca, pero ya estaba lanzando el zarpazo.

- ¡RON! -Grito Neville protegiéndose con el escudo y desviando el hechizo hacia el señor Goyle. Este desvío, pero igual que su amigo paro a observar algo.

No entiendo que le decía, no hasta que ya habia dando golpeado el hombro derecho de Rodolphus. El hombre grito y soltó la varita, cayendo al suelo y rodando para verlo. Ron con su forma de león solo dio dos pasos bufando, alzando su pata para dar un último zarpazo y se detuvo. Algo no cuadraba, algo estaba mal y eso era que ahora todo se veía muy bien iluminado como si el día ya hubiera comenzado.

- ¡ATRÁS! -Grito Neville lanzando un hechizo al señor Goyle que salió volando tres metros antes de golpear el suelo, para un segundo después aprovechar el desconcierto de Goyle y lanzar su escudo como si fuera un freesbe. Golpeando a Goyle en toda la cara, dejándolo, retorciéndose de dolor y sujetándose la cara.

Para cuando dio la vuelta se encontró con Crabbe con una sonrisa enloquecida, la punta tan brillante, roja y agrietándose con los colores de la lava. Miro sus ojos oscurecidos y supo que estaban en problemas. Corrió de regreso, más fue tarde.

El chico grito - ¡FEURIABYZ! -

La varita se terminó de agrietar y expulsar fuego por cada fisura, mientras que un grito aterrador y un sonido a miles de fuegos crepitando se expandieron por el lugar. Al igual que el calor abrazador y como todo alrededor de Crabbe se volvió de un brillante increíble. Se sofoco durante ese instante, sintiendo la cara y melena quemarse, como comenzaba a arderle incluso las patas. Pues el suelo también parecía comenzar a calentarse a un nivel increíblemente rápido.

Ahí donde antes estaba el Slytherin, solo quedaba una sombra oscura que se desmoronaba como ceniza y dejando atrás una figura de fuego. No era magia básica y mucho menos un hechizo simple, aquello era muy oscuro, tanto que la figura de fuego que quedo era muy similar a un hombre cubierto de llamas, con una sonrisa ancha e iluminada, aunque sus ojos estaban oscuros como la noche. Y antes de saberlo, movió sus manos, creando ondas de fuego que se dispersaron a los lados, y comenzaron a crear un círculo alrededor de ellos.

Ron se movió lo más rápido que pudo, regresando e intentando salir de ahí, llegando a encontrar a Neville igual corriendo, aunque ninguno lo suficientemente rápido. El circulo se cerró con un estruendo y explosión, lanzando otra onda de calor, que hizo a Ron comenzar a sudar y a Neville gemir, la armadura le protegida de las quemaduras a su piel; al contrario de Neville que parte de su ropa comenzaba a mostrarse rastros de pequeñas zonas oscuras.

- ¡¿Qué demonios es eso?!- pregunto Neville a su lado, más Ron tampoco lo sabía. Y aunque lo supiera, no podía dejar su forma de León o no podría volver a transformarse en un rato. Por lo que procedió a rugir y pararse junto a su amigo, intentando protegerlo de las llamas más cercanas. - ¡Ese hechizo era el fuego maldito! ¡Pero esto… eso… ¿Cómo lo apagaremos? -

Entonces Ron lo noto, las lenguas de fuego del círculo se estiraban hacia ellos, mientras que tomaban formas de serpientes, de manos y de lo que con seguridad eran dementores. El primero en caer fue Goyle, al intentar levantarse con la nariz sangrando y sin entender retrocedió de espalda, llegando al límite del círculo. Rugió intentando advertirle, pero fue tarde. Las lenguas de fuego lo sujetaron y en un grito de agonía desgarrador las llamas lo envolvieron, haciendo que se tirara al suelo e intentar huir gateando, más el fuego lo arrastro de regreso lentamente mientras este gritaba.

- ¡AYUDA! ¡SALVENME! ¡PORFAVOR! -

Neville intento correr en su auxilio, más Ron se movió dando dos zancadas largas y parando su movimiento. Le vio negando con su cabeza, intentando que lo entendiera. Si aquel fuego lo tocaba, no importaba que pasara, se consumiría hasta solo volverse ceniza. Ni siquiera la sabia o tendría un plan para apagar aquel fuego maldito. No, aquel era como el fuego tartárico de Harry, aquel que le habia comentado. Mas Harry tenía control de este y solo él pudo hacer que frenara, pero Crabbe habia sido incinerado y ahora aquella figura de fuego se acercaba, avanzando por el terreno en su dirección.

- ¿Cómo lo paramos? - pregunto Neville a su derecha, levantando sus varitas y con el escudo en su espalda para protegerse del calor - ¿Agua? ¿O… Contra hechizó? -

No contesto observándolo, inclinándose y preparándose para huir, más noto dos cosas. La primera que el fuego se desvío. En dirección de Rodolphus que habia quedado a un costado, mientras ellos tomaban terreno del lado contrario, el hombre tenía un brazo sujetando el otro, una mirada aterrada y buscaba con la mirada como salir de aquello. Y pareció encontrarlo, pues levanto la mano con dificultades, temblando, cubierta de sangre y murmuro algo, que no escucho por los cientos de llamas crepitando en todos lados.

No fue un ataque, puesto ni fue directo a la figura de fuego, si no que esta continuo. Y ahí a un metro de Rodolphus alguien se interpuso, o mejor dicho un cuerpo fue arrastrado y levantado. El señor Goyle estaba atado en cadenas, de pies a cabeza, y aun inconsciente.

La figura de fuego lo vio un instante, luego su sonrisa se ensancho mucho más, mientras que pareció pensarlo un instante, luego movió una mano y justo a la espalda de Rodolphus el fuego se apagó, dejando un lugar con suficiente camino para escapar. Sin pensarlo dos veces Rodolphus volteo y avanzo, aunque una lengua de fuego sujeto su varita, provocando que el hombre la soltara y saliera. El muro volvió a incendiarse, mientras que la figura de fuego tocaba al señor Goyle, e igual que su hijo profirió un grito de agonía y desgarrador, haciendo que Neville se tapara los oídos y girara la mirada. Al igual que él.

No supo cómo o cuando, solo que su magia se habia debilitado, porque al siguiente instante ahí estaba el mismo otra vez. Inclinando sobre el suelo, jadeante por el calor y sudando. Observando el lugar, y buscando salida, mientras la figura continuaba incinerando al señor Goyle, que habia callado casi al instante y que ahora era solo una figura oscura y que comenzaba a desmoronarse. ¿Qué harían? ¿Cómo saldrían de ello? Tal vez si volaban lejos. Alzo la vista, pero las llamas eran más altas de lo que parecían y no le quedaba suficiente para volverse ave otra vez. Si, tal vez si enviaba a Neville lo más alto posible el saldría o…

- ¡RON, ROOOOON! - Gritaron a su costado, Neville le sujetaba de la espalda y le veía, igual de sudado y con varias quemaduras ya. -No hay salida-

-Lo sé- murmuro, observando a la figura incandescente dejar su sonrisa y esta como se volvió una fina línea, mientras dejaba solo ceniza donde antes habia un hombre.

-Pero hay una forma de que uno sobreviva- dijo Neville muy leve.

Ron lo miro un instante y negó mientras gruñía -NO-

-Es la única…-

-CALLATE Y DEJAME PENSAR… déjame pensar -

- Lo viste, al igual que yo. Si uno sacrifica a otro…-

-CIERRA LA BOCA NEVILLE, AMBOS SALDREMOS- Dijo Ron girando la mirada a su amigo, viéndolo pálido.

La sombra roja, se volvió hacia ellos, sus dos huecos oscuros y su línea de boca no expresaban nada, pero el simple hecho de que se comenzara a deslizar hacia ellos le hizo sentir escalofríos.

-Es la única forma…- dijo Neville, haciendo que Ron se levantara de golpe. -… tienes que dejar que me atrape-

-NO- dijo Ron serio -HAY UNA FORMA, SIEMPRE HAY OTRA FORMA, OTRA ESTRATEGIA-

- ¡ESTO ES UNA GUERRA! -dijo Neville también enfadado, aunque su rostro era pálido - ¡Hay que ha cer algunos sacrificios! Cuanto esté cerca, yo daré un paso adelante y me atrapara... Eso hará que se abra un camino libre, debes salir y ayudar a todos los demás-

Ron le observaba, aunque no lo habia recordado, hasta esas palabras, en ese mismo instante le pareció que otra vez estaba atrapado en un tablero de ajedrez, siendo una pieza y sacrificándose para que Harry continuara. Aunque esta vez Neville era quien tomaba su lugar. negó con la cabeza, intentando aclarar su cabeza y pensar con más claridad, pero el calor y su cansancio se lo impedían.

-Entonces mejor yo…-

-No, tú tienes que ser el que salga. Eres nuestro estratega y tienes la metamorfoanimagia. Eres mucho mejor que yo- dijo Neville palmeándole el hombro y atrayéndolo para abrazarlo.

Ron no supo que hacer, ni siquiera si moverse, solo sus ojos se llenaban de lágrimas por la impotencia. Debía ser quien protegiera a los más posibles, quien evitara perdidas, y quien estuviera ahí para crear un camino donde no habia. Mas estaba volviendo a pasar, uno de sus amigos se sacrificaría. No, no dejaría que pasada, costara lo que costara

-Ron...- dijo Neville al separarse -No había nada más que hacer. Diles a mis padres que lo intente con todas mis fuerzas, que intente ser un Longbottom como ellos y que… lo lamento, a Luna que la amo. - Neville dio dos pasos delante y vio su espalda durante un instante. -Y a Harry… gracias por darme una forma de proteger a los que amo y a mí mismo, por permitirme ver más de lo que nunca creí y de darme un lugar. He escogido mi camino, soy un Pendragon y un Pendragon protege a su familia-

La figura ya estaba a un par de metros, Ron debía tomar también una decisión, debía enfrentar la realidad y aunque le doliera aceptarla. Por lo que se movió adelante con decisión, quedando a lado de Neville y le palmeo la espalda con fuerza, haciendo que el chico se quejara.

-Díselos tu- dijo Ron levantando la varita y apuntando a la figura que estaba casi sobre de ellos. -Estamos juntos en esto, no pienso salir sin ti, no dejare a nadie más atrás, y menos a uno de mis hermanos-

Por un instante, Neville, no se movió, al siguiente giro sus varitas con destreza y las apunto a la figura también. - ¿Listo? - Ron asintió.

Gritaron mientras exprimían el ultimo gramo de magia en su ser, enviando enormes cúmulos de agua hacia adelante, tres torbellinos tan potentes que apenas pudieron evitar ser arrastrados hacia atrás. Mas sus fuerzas menguaron al instante. Ron apretó los dientes y observo a la figura, solo avanzando, evaporando el agua y con la mano estirada hacia ellos. Maldijo en su mente, mientras agradecía que estaba hombro con hombre junto a Neville, que también comenzaba a perder fuerza.

Algo cruzo, con la velocidad que apenas pudo distinguir al parpadear, algo radiante, blanco y que golpeo a la figura de fuego. Hubo un chillido y más sonido de llamas, mientras esta se retiraba varios pasos para atrás y el vapor que surgía llenaba a su alrededor.

Sentía la boca partida, la cara sucia y llena de sudor, tanto que tuvo que pasarse la mano sobre los ojos varias veces para ver que habia sucedido. Y ahí en el suelo estaba Excalibur, con fuego blanco resplandeciente, y un brazo. O lo que era parte del brazo de aquella figura, estaba bajo la punta de la espada, que comenzaba a incendiarse en fuego blanco y ser absorbida. Esta se movió sin ninguna persona que la sujetara o algo que pudiera decir que era físico, solo floto frente a ellos y se quedó quieta con el mango en su dirección.

- ¿Qué hacemos? -pregunto Ron mientras la observaba. Nadie respondió, menos Neville que soltó un gruñido y señalo a la figura de fuego que salía entre el vapor en su dirección con velocidad. -TOMA LA ESPADA- grito por reflejo.

En un rápido movimiento, Ron y Neville sujetaron el mango. Si hubiera entendido que pasaría hubiera preparado sus rodillas y cuerpo para hacer fuerza, más ambos se inclinaron hacia adelante casi cayendo y sintiendo sus cuerpos ser aplastados por el mismo cielo. Truenos y rayos, chispas y llamas salían donde su piel entraba en contacto con el metal. Ardía tanto o más que el mismo fuego que tenían alrededor, sentían su piel, su mente y sus corazones arder a tal punto que no soportaban. Tenía que ocupar la magia que atacaba su cuerpo, ahogándolo y perforando su piel por salir, más apenas y estaba consciente para hacerlo.

- ¡RON ATACA! - Grito Neville a su lado, mirando la figura estar a un par de pasos delante de sus rostros. No se habia recuperado del todo, pero no dudaba que un solo toque y terminarían carbonizados.

Fue Neville quien hizo fuerza, quien le ayudo a mover la espada blandiéndola mientras que giraba su cuerpo, haciendo que la figura se quedara suspendida en el aire evitando el filo. Vio de perfil a Neville, parecía más consciente que él, y con ambas manos sujetando el mango, mientras el apenas y habia dejado sus dedos sobre el pomo.

La onda de poder que surgió al blandir cruzo el campo, alejando la figura llena de llamas por el lugar creando un sendero de fuego que se apagaba casi al instante, mientras que la magia de la espada recorría camino hacia ella.

Entonces Ron no aguanto más, soltando la espada y cayendo de rodillas. El ardor desapareció y su mente se aclaró, observando que no solo las llamas de la figura se apagaban, sino que también el circulo donde estaban. Quedando solo llamas a su espalda, donde la onda no habia logrado alcanzar. Pero Neville no soltó la espada, soltando un grito de fuerza, giro sobre sus talones y dio un segundo movimiento, continuando el trayecto de la espada, dando el giro casi completo. Tropezó con sus propios pies, cayendo de broces y al fina soltándola entre un jadeo y un quejido. Cayo de bruces contra el suelo, jadeante, empapado en sudor y respirando agitado.

- ¿Nev? -

-Estoy bien- dijo mientras se levantaba sobre sus brazos y la espalda la curveaba, pareciendo tan débil como un infante que comienza a caminar. Aunque él estaba igual. - ¿Y tú? -

-Algo así- gruño Ron levantándose, notando que la espada ya no estaba, más lo único que le preocupaba era aquella figura de fuego.

-Demonios- gruño Neville al notar lo mismo. - ¿Esa cosa se puede apagar? -

Ron la observo, la figura ya no era tan intensa como antes, estaba dañada, pero recomponiéndose con fuego. Mucho más lento que antes. Aunque ahora se alejaba de ellos, como para huir.

-Vamos, aún tenemos que terminar este encuentro- dijo Ron, puesto ahora toda su magia estaba completa, mucho más de lo que creía.

Neville asintió levantándose y estirando las manos y dedos. Del suelo salieron sus varitas, que habia soltado para sostener a espada, estas se sacudieron quitándose el hollín y lucieron mejor que antes.

-Dame tiempo, solo unos minutos, luego retírate y yo lo termino- dijo Ron concentrándose y cerrando los ojos.

- ¿Cuándo sabre que debo retirarme? - pregunto Neville avanzando.

-Ya lo veras-Contesto, tronándose los nidillos, cerrando los ojos y tomando aire. No le gustaba hacer esa transformación, llevaba mucho tiempo concentrarse, más aún acumular la magia y después de todo aquello, su cuerpo terminaba con calambres, dolores y fatiga. Estiro sus brazos y piernas, mirando a Neville correr lanzando enormes burbujas de agua, espuma blanca y una cosa parecida a Nieve que caía del cielo; todo ello al mismo tiempo.

Apretó los dientes con fuerza y sintió sus huesos romperse y sus músculos crecer al punto de romper su piel. Era horrible, más que cualquier otra transformación, puesto incluso sus pulmones se llenaban de algo ardiente, sus ojos comenzaban a ver cosas raras y casi perdida del conocimiento. Añadiendo esta vez a que fue todo eso casi al mismo tiempo. Soltó un leve grito al transformarse tan rápido, pues su cuello creció, le salió cola larga y de su espalda alas, incluso su cara se alargó hacia adelante. Creció en menos de dos minutos, tan rápido que tuvo que sacudirse con fuerza para saber que su cuerpo estaba bien, a pesar de la transformación. Era más grande de lo que recordaba, aunque no se habia visto a sí mismo, pero por la altura calculaba que era un par de metros más alto que la última vez.

Hubiera admirado que, con tanta magia acumulada, el volverse dragón, no fuera tan problemático; aunque sospechaba que no le quedaba mucho tiempo. Se giro y miro hacia Neville, el chico lo habia hecho muy bien, tanto que la figura de fuego aun huía, o eso intentaba, ya que su amigo habia creado un muro de pinchos de hielo y corrientes de agua que lo golpeaban constantemente. Mientras que incluso este parecía concentrarse en encerrarlo en un solo punto.

Ron avanzo rugiendo para advertirle, agitando la grande cola palmeando el suelo y barriendo todo a su paso. Neville se quitó con un solo movimiento y se retiró con un espectacular movimiento de repulsión y atracción que lo hizo colocarse detrás al instante.

Abrió sus fauces mirando a la figura, mientras aspiraba el aire con toda fuerza. Para luego dar una mordida, de forma tan brusca y colosal que abrió un hueco en la tierra. La boca le sabia a tierra, pero no ardía. Así que solo procedió a iniciar su fuego interno y a tragar con toda su capacidad.

No estaba seguro si funcionaria, o seria su perdición, pero era lo único que se le ocurría. Un instante después de tragar abrió la boca lanzando una llamarada hacia el cielo, de un naranja neón. Para cuando termino, comenzaba a sentir el peso de la transformación.

Comenzó a des transformarse, con el mismo dolor y caos que su transformación. Cuando piel humana cubría sus pies y manos, jadeaba, sudaba y sentía que la boca le ardía, como si hubiera comido el picante más fuerte del mundo.

Neville llegaba a su lado, palmeándole la espalda con fuerza, haciendo que se quejara y estirara la espada por completo - ¡Eso fue grandioso! ¿Desde cuándo puedes ser un dragón? -

-Es mi tercera vez- dijo Ron mirando alrededor, sintiendo batallas, pero estas comenzaban a terminarse y por lo que sentía solo eran unas pocas las que quedaban.

Neville le miro rojo y luego murmuro -Y sobre lo que paso y dije antes…-

-Yo no escuche nada- dijo Ron comenzando a avanzar mientras estiraba su cuerpo.

-Graci…-

-Claro que… tal vez, pude escuchar, aun no estoy seguro. Unos cuantos postres podrían ayudar a que mi memoria este bloqueada- continuo Ron sonriéndole a su amigo, este solo bufo y asintió.

Escucharon el aullido a su derecha y Ron digo poniéndose en guardia- ¡Greyback! -

Se habían olvidado de él y no habían tenido problemas puesto estaban encerrados en fuego; ahora fuera seguramente habia planeado su emboscada. Pero dos segundos después ambos bajaron las varitas. No era el enorme lobo negro y gris con heridas y cortes, era a enorme loba blanca que corría hacia ellos con Lupin, siendo montado por Tonks; y otros tantos lobos que los acompañaban. Mientras que entre dos hocicos llevaban arrastrando a Fenrir Greyback que gimoteaba, pues cada brazo era apresado por una mandíbula.

- ¡Chicos! ¡Es un alivio que estén bien! - dijo Tonks desde el lomo de su esposo.

Sasha cambio su forma, volviendo a ser ella al acercarse. -Vinimos en cuanto escuchamos a Greyback aquí, pero encontramos que Greyback estaba rodeando ese círculo de fuego y cuando uno de mis hombres intento entrar…-

-El idiota de Crabbe convoco un hechizo parecido al fuego maldito, solo que este debe haber sido modificado por Voldemort o parecido… ya que este inmolo a Crabbe y tomo su forma para luego matar a los que estaban a su alrededor - dijo Ron explicando y mirando como todos aquellos que acababan de terminar batallas se dirigieron hacia Hogwarts. Activo su sentido mágico, notando dos magias enormes peleando en el lago o cerca de él, pero también que muchos Mortifagos estaban dentro de castillo.

-Hay que ir al castillo- dijo Neville viendo al lobo gris de Lupin agachar la cabeza para que subiera.

-Hay que ir a librarnos de unas cucarachas- dijo Ron subiendo tras Neville y Tonks, mientras que Lupin agitaba sus cuatro traseros saliendo, corriendo con rapidez.

Antes de entrar al castillo, Ron miro hacia atrás, viendo un campo de batalla vacío, varios cuerpos inertes, entre ellos el de Golgomath y varias criaturas; Pero lo que más le sorprendió fue la fina línea de color naranja que subía. El alba estaba cerca, y sonrió, pues lo supo. En minutos la guerra terminaría.

Hermione

Habia creído que perdería a Harry muchas veces desde que lo conocía. Tantas que no recordaba todas, pero si aquellas donde oraba para que cualquier ser más poderoso que ellos lo protegiera, para que regresara sano y a salvo, para que viviera y fuera feliz. Aun si eso significaba estar detrás viéndolo. Si, lo amaba, lo sabía desde su tercer curso en Hogwarts ¿Cuándo? No tenía idea, solo que por él utilizaría todo en su poder para intentar darle la felicidad que todo mundo le habia negado.

Lo notaba, aun cuando Harry intentaba ocultarlo, siempre observó que era demasiado incrédulo ante lo que sucedía. Lo confirmo en su primer año, cuando lo abrazo, era como si fuera su primer abrazo en la vida y apenas pudo reaccionar. Y aun cuando su historia no era la más feliz, y su pasado muy cruel, se levantó e impidió que Voldemort se levantara.

Y como recompensa la vida le habia vuelto a lanzar a los problemas, a decirle que tenía que volver a ser el rayo de esperanza que frenara al asesino de sus padres.

El delgaducho, aun sin estirar y callado niño que vio en el vagón del expreso de Hogwarts; aquel que ante la magia lucio sorprendido, y que al decirle sobre su nombre era parte en los libros de historia pareció no entender por qué; Él que tendría un camino lleno de espinas, obstáculos y sangre que habia logrado sortear; Aunque parte de su cuerpo, mente y alma fue puesta prueba y dañada. Mas como siempre Harry lo habia superado todo y aun así esperaba lo siguiente que le lanzara la vida. Rompiendo todo tipo de límites y haciendo más de lo que debía, creando milagros para los de su alrededor.

Tenía partes malas y buenas como todos, y aceptaba ambas. Inclusive cuando aquellas malas eran potenciadas por el pedazo de alma de Voldemort, esa parte que habia hecho desaparecer tan solo unas horas atrás.

Si, hubiera permanecido a lado de Harry, aunque no la hubiera escogido a ella, aunque nunca la volteara a ver como ella quería; y una vez terminado con Voldemort y que encontrara con quien ser feliz, ella buscaría su camino. Mas le beso en aquel bosque tenebroso, un beso que jamás espero, una caricia que anhelaba y soñaba; hizo que todo su camino cambiara. Aunque su ideal no cambio mucho. Apoyo a Harry en cada momento, y aun cuando no lo veía, cuando los alejaron y tuvieron que pasar meses, años, sin verse. Su amor se mantuvo intacto.

Nada los haría retroceder o hacer que cambiaran sus sentimientos e ideales.

Que más claro que verlo ahí delante de todos, sonriendo y con Excalibur en su hombro. Un rey de reyes, el emperador que enfrentaría a la muerte misma sin miedo alguno; como habia hecho por ella.

Mas no podía observarlo por siempre, tenía una misión que realizar y no era nada fácil; puesto la última parte del alma de Voldemort estaba suelta. En ese mismo instante intentaba salir de Hogwarts, ocultarse y desaparecer. Si eso ocurría, solo sería cuestión de tiempo para verlo resurgir y empezar de nuevo las batallas.

No, se dijo sacudiendo su cabeza, terminaría esa noche.

Avanzo para verlo bien, aunque ya estaba pegada a la protección, que comenzaba a desintegrarse por todo, sol-o quedaban restos de ellas por todos lados y pequeños huecos.

Estaba parado sobre un parche de vegetación que hacia un instante no estaba ahí, moviendo los dedos de la mano y como si el aire se doblara y contrajera, la varita de Harry apareció en su mano. Continúo girando su varita, hablando a Voldemort, aunque no escuchaba casi podía saber que estaba dándole un ultimátum.

- ¿Qué hacemos ahora? - pregunto Sirius a su lado, sujetándose el brazo negro y moviéndolo.

-Defender el castillo, es la recta final, no hay que ceder ni un segundo- dijo McGonagall moviéndose junto a Hermione- Hermione. ¿Ustedes tienen algún plan para esto? -

La habia escuchado e incluso quería abría y decir que no. Mas sus ojos estaban en Harry, continuaba hablando y girando su varita, con cada giro esta creaba ondas de magia, que recorrían cada lugar, expandiéndose por los terrenos. Hasta que de esa misma forma runas comenzaron a surgir por todos lados, llegando a la protección, eliminado por pocos restos que quedaban, permitiéndole acercarse. Muchos hicieron lo mismo, entre ellos avanzaban a pasos pequeños, casi sin darse cuenta.

-No profesora- logro decir al final Hermione-Pero ya no es necesario. Solo no se dejen caer y verán el comienzo de un nuevo día-

Guardaron silencio, el tumulto ya estaba ahí, todos en línea hombro con hombro, uno a lado del otro, preparándose mentalmente para el recomienzo de la batalla. Aunque claro, como siempre, los Pendragon estaban en primera línea y veía que todos estaban con los ojos más claros que nunca. Prestaba atención a todo, incluso a los labios de su esposo y Voldemort, intentando descifrar las palabras; Aunque ahora escuchaba un poco más de la conversación, está aún estaba retirada y parecía que llegaba amortiguada.

-Mine~rva- susurro una voz débil a su espalda.

Quito la vista de lo que sucedía adelante, a su espalda estaba la guarura de Mavra, este aun la llevaba en brazos. La mujer, que siempre lucia como una chica joven, ahora parecía tener casi cien años. Tenía el pelo descolorido, la cara demacrada y con arrugas, sin contar con que habia perdido musculatura y manchitas de la edad recorrían su semblante. Ella estiraba la mano y parecía como si de un momento a otro fuera a cerrar los ojos para siempre. La profesora McGonagall giro en redondo con ella y observo a su colega también, sorprendida y llevándose la mano a la boca.

-Aún queda batalla, debes… protegerte bien- dijo Mavra apenas consciente -Aun tenemos que tomar el té… y enseñarme esa animagia tuya -

-No te preocupes por eso ahora Mavra- dijo la profesora tomando su mano- Debes recuperarte primero, iremos con los medimagos y…-

-Estaré bien-dijo sonriendo, mostrando sus dientes -Es un contra efecto del rebote mágico- Hubo un momento donde la profesora dejo salir una lagrima y luego sintió sonriendo. Intentando darse fuerza y a la profesora Mavra.

-Te recuperaras pronto- dijo La profesora McGonagall acariciando su mejilla -Me asegurare de que te vea Poppy y la Medimaga Emma, son las mejores-

-Eres una buena amiga-chillo sin quitar la vista de la profesora, luego tosió y pareció más débil. La profesora gruño y trago demasiado duro, tanto que la escucho, con seguridad aguantando el llanto.

Mavra volteo sus ojos a ella y dijo – Debes mantenerte a salvo. Eres una hablante rúnico-

-Claro- dijo Hermione segura, intentando soportar las ganas de tomar a la profesora y hacer algún canto rúnico de curación. Pero no sabría lo que vendría por delante, por lo que se abstuvo.

Mavra le sonrió y luego con un movimiento de mano, su guardia comenzó a retirarse sin decir nada. Andando hacia atrás y con seguridad hiendo a algún lugar donde estuviera a salvo.

Regreso la mirada, solo para encontrarse con una imagen poco risible. Harry tenía el sombrero seleccionador en sus manos, moviéndolo como para enseñar a Voldemort un truco de magia. sacudiéndolo, sacando suciedad, más lo impresionante era que el sombrero paso de ser viejo y desgarbado a uno muy lustroso, casi nuevo. Incluso brillaba de forma antinatural. Tomo la varita que flotaba a su lado, golpeo y borde de sombrero y del hueco salió una luz blanca. Hubo una risa de Voldemort y al siguiente instante, metió la mano por el hueco hasta el hombro, para sacar algo. Una refulgente luz blanca. No, aquello no era luz, era una espada.

Excalibur. Resplandeciendo a la Penumbra, con el filo en llamas y con un brillo cálido que le rosaba la cara a pesar de la distancia.

Harry sonreía mucho, más cuando tomo el sombrero y se lo llevo a la cabeza. Aun recordaba como aquel sombrero habia caído sobre sus ojos y oír su voz, estaba segura de que Harry le habia pasado lo mismo las dos veces que lo ocupo. Esta era la tercera, pero no tapo sus ojos.

Abrió los ojos y murmuro para sí misma. - Coronado por tercera vez, donde la corona no caerá de vista. -

La profecía, aquella profecía dicha por aquel viejo sombrero, estaba cumpliéndose en cada parte. Aunque no de la forma que ella esperaba, aun así, podría ver a que se refería aquel párrafo; Harry ya habia portado el sombrero antes y en todas esas veces siempre cubrió sus ojos, esta vez era diferente.

{Mione} dijo la cálida voz de Harry su interior, espero atentamente mientras sacaba la varita y se preparaba para lo que fuera. Aunque sabía que su objetivo principal era terminar lo que empezó {En cuanto vengan tú tienes que ir} fue lo único que dijo, pero entendió que se refería a lo mismo. Matar a Nagini.

{¡Déjalo en mis manos!} respondió con seguridad. Mirando a Harry relajarse un poco, aunque para ella a simple vista, Nagini no estaba por ningún lado, sabía que estaba escondida. En cualquier lugar de los terrenos. {Estoy en ello} Continuo, esta vez pensando en que estarían juntos pronto y toda esa pesadilla acabaría. No más guerra, no más peleas, solo ellos dos y podrían discutir que acababa de pasar {Después tendremos que hablar de todo esto}

{Después de esto, tú y yo…} fue lo único que dijo en su mente, recordando su promesa.

{-Aja-} contesto sabiendo a lo que se refería.

Se corto la comunicación y se movió al instante, abriéndose camino entre la multitud, escuchando el llamado de McGonagall y Sirius, aunque estos parecen más consternados por lo que sucedía, lo cual era Voldemort gritando a todo pulmón. Aunque sus palabras no le importaban, su principal misión era llegar a Ron, Luna o Neville para entender como o donde podría ocultarse una serpiente. Aunque tenía conocimientos, aquello escapaba de su capacidad en ese momento, puesto era una criatura y de ellas no sabía mucho. Aunque Nagini pareciera tener un intelecto superior.

Su búsqueda paro cuando escucho un grito atronador, uno que hizo que volteara a ver a donde Harry estaba; apuntando con Excalibur y furioso, tan furioso que llegaban sus sentimientos a ella, palpitando en su sien. -… ERES TAN IDIOTA PARA APUNTAR CONTRA MI ESPOSA Y DAÑARLA ¡ESTA VEZ VOY EN SERIO! ¡PIDE PIEDAD! –

La colera de Harry habia cambiado, antes era como un ácido que nublaba la mente de su esposo, ahora que no tenía el alma de Voldemort, era mucho más centrado y capaz de controlar su ira. Escucho rugidos de varias direcciones algún animal, otras parecida a monstruos.

-Demonios- dijo Hermione al ver a Harry lanzar un tajo con la espada, pero tan lento y suave, que era en cámara lenta. Al contrario de lo que esperaba aquel corte suave, abrió un camino perfecto de tierra hacia Voldemort. El cual intento detenerlo, junto con todos sus tenientes, utilizando cientos de protecciones en un solo instante. Mas no logro detenerlo. Aquel tajo corto todo a su paso, desde la tierra hasta el aire, incluso los árboles a lo lejos que se escuchaban caer. Entrevió que Voldemort tenía un corte en la palma y que dedos colgaban de forma extraña, mas no podía sentir lastima por aquel ser que les daño tanto.

Y luego algo enorme paso sobre de ellos, era un dragón tan grande como nunca habia visto o escuchado; media tanto que no podía calcularlo y su rugido fue tal que debió romperle los tímpanos si no fuera porque el sonido salió habia el cielo. En cambio, callo pesadamente a lado de Harry gusto a tiempo que lo atacaban, e igual al mismo tiempo un sauce boxeador con forma de Marlow. Ambos le protegieron del Urbadralis y de Golgomath, que atacaban a su esposo de forma violenta.

No habia tiempo por lo que continúo moviéndose, esta vez buscando las magias de cualquiera; aunque sobre todo la de Nagini. Pero entre tanta magia suelta y seres mágicos en los terrenos, apenas y distinguió a Ron parado un par de metros más lejos. Estaba llegando a ellos cuando la misma voz de Ron grito - ¡VAMOS! ¡A LA CARGA! -

Todo el tumulto comenzó a moverse, a correr y andar hacia las batallas. Todo en dirección de un gigante, un Dragon y un árbol con forma de Marlow. La batalla se volvió feroz, pero de igual forma notaba el control de Harry de aquello, o eso esperaba.

La gran mayoría del ejercito gritaban y andaban corriendo, algunos a alta velocidad, como los centauros que quedaban, Daphne y luna fueron las primeras en superar a todos, mientras otros montaban escobas o Lobos para ir a la batalla.

- ¡RON! - grito Hermione sobre la multitud llegando a su amigo, que paro al verla, procedió a atar su cabello que comenzaba a molestar - ¡No está ahí! -

- ¿Quién? - preguntaron Ron y Neville que le acompañaba, mientras que más y más pasaban a su lado, hasta que ya eran los últimos.

Hermione chasqueo la lengua, sabiendo que esos dos se tirarían de cabeza a la batalla -Nagini, ella no estará con Voldemort. No querrá que la atrapen o algo malo pase y pierda su última salvación. Debemos encontrarla y eliminarla ya-

Ron miro el rostro de Hermione unos instantes, escuchando los gritos de Golgomath, rugidos de dragón y las peleas aumentar de volumen. Incluso aullidos alejándose. Los ojos azules ojos de Ron se fijaron en los suyos, y lo vio pensar, lo vio perderse en su interior.

-Donde no podamos encontrarla- dijo Ron de un momento otro, mientras que la mirada pasaba de ella hacia el castillo, justo al lado contrario de donde todas las batallas se encontraban. -Ahí está-

Hermione abrió los ojos comprendiendo a que se refería Ron y por qué era un plan que con seguridad funcionaria, si ellos dos no estuvieran tras la pista de Nagini. Mientras Ron comenzaba a buscar en sus bolsillos, y en un instante saco algo sucio, arrugado y que le tendió.

- ¿El castillo? - pregunto Neville sorprendido - ¿Por qué? -

-Es muy inteligente- dijo Hermione exaltada -Protegimos y protegeremos castillo con todo nuestro poder y habilidades. Y una serpiente no es prioridad para nadie más que para los que saben, nosotros-

-Sin contar que hay miles o millones de lugares donde podría ocultarse- dijo Ron mientras que se escuchaba un gruñido y peleas. Voltearon un poco mirando a Golgomath peleando con Daphne O a un Cerbero estaba intentando comerse a dos en escoba y con alguien disparándole, el cual debía ser Theo. -La pregunta es ¿Donde? No es tan bueno como el original, tiene un retrasó de tiempo, pero servirá-

Le dio el pergamino a Hermione, que lo tomo y asintió sonriendo un poco, esperando que de verdad ese prototipo fuera suficiente para encontrar a la serpiente.

-Aun con el mapa es demasiado extenso- girando hacia la batalla - Voldemort cree conocer todo el castillo y sus lugares más secretos ¿No? - dijo Neville mientras estaba inquieto por ir a ayudar.

-Revisare los lugares que el cree conocer…la cámara de los secretos o… tal vez…- murmuro Hermione para luego gruñir -La sala de menesteres-

Ron apretó los puños y su boca hizo una mueca, para luego decir -Bien vamos-

Hermione le paro con una mano estirada y le sonrió; sabiendo que le acompañaría a ir por Nagini, pero dejaría a los demás en batalla y eso no lo hacía feliz. Además de que ni siquiera sabían dónde estaba la serpiente, si se equivocaban los 3 estarían dando vueltas en el castillo, en cambio ellos dos podrían ayudar mucho más en las batallas. Terminar la pelea era prioridad, aunque Nagini estuviera, no podría huir, o no por medios comunes. Solo le quedaba encontrarla rápido.

-Soy suficiente para esa serpiente, ustedes terminen con las batallas- ordeno Hermione a su amigo, mirándolo

-Eres muy mandona- rio su amigo.

-Y tu muy irritante- contesto dándole una sonrisa.

Ambos se abrazaron, pasara lo que pasara aquello no sería simple de lograr, debían aprovechar cualquier momento y ese era el momento. A pesar de sus peleas o sus formas diferentes de ser, eran amigos y ella esperaba que pronto pudieran volver a discutir sin saber que el mundo les caía encima. -Mantente a salvo, sin importar que pase- murmuro en su oído.

-Tu igual- respondió Ron. Hermione abrazo a Neville, el cual pareció asustado, pero también la abrazo.

Asintieron y se dieron la espalda y sin una palabra comenzaron a ir a lados contrarios. Corriendo al castillo a toda velocidad, observando la construcción, buscando en su interior cualquier rastro de una serpiente. Aunque a su espalda peleas y gritos se escuchaban, explosiones y bastante más cosas en las que quisiera apoyar, ella tenía que terminar con aquella serpiente. Estaba segura de que acabando con Nagini, todo terminaría.

Recorrió todo el camino de los campos a la entrada trasera de Hogwarts, intentando ir a su máxima velocidad. Deseosa de usar su magia, aunque sabía que no era buena idea malgastarla, podría necesitarla en cualquier momento. Por lo que mantenía el mapa a la mano, buscando en el sexto piso toda señal de Nagini o cualquier Mortifago. Paso las gárgolas rotas junto a la entrada, las puertas fuera de sus goznes y dobladas hacia adentro. Las escaleras estaban incompletas y algunos pasillos completamente desechos. Corrió por un atajo de Harry, cruzando por un muro completamente faltante, donde debía haber una torre que subía. Observo rastros de batallas en cada lugar, incluso sangre y hechizos que continuaban activos; un par de pantanos portátiles, detonadores trapa y hasta polvos de oscuridad.

Paro en medio del castillo, el área de descanso donde hacia años Snape habia tomado el libro de Quidditch a Harry. Recordar aquello parecía tonto, pero le hizo inclinarse en una banca, sacar el pergamino, alisándolo y limpiando la suciedad. Murmuro una vez que se veía casi todo limpio - "Juro que mis intenciones no son buenas"-

El pergamino expulso tinta, que por un instante parecieron gotas negras regadas por todos lados, para luego acomodarse en formaciones y en unos instantes el mapa de Hogwarts estaba delante. Solo que las banderitas con nombre estaban quietas, casi todas encimadas en los campos, en las peleas. Pero una que otra en los alrededores, pero en el castillo no se veía nadie. No, si habia dos, una que decía Hermione Granger y la otra Bellatrix Lestrange. La bruja estaba en el quinto piso, moviéndose hacia un lugar, subiendo una escalera al sexto.

Era lo más raro que habia visto, no porque la bruja se alejara de las batallas, sino porque no estaba a lado de Voldemort; a quien idolatraba. Por lo que igual que ella, también tendría una misión. Seguramente ocultar a Nagini, la única pieza de alma que le sobraba a Voldemort.

-No te dejare escapar- dijo Hermione levantándose con el mapa en la mano y comenzando a correr otra vez.

Tuvo que rodear varios puntos, incluso utilizar un hechizo de atracción en un pasillo para saltar un largo tramo que faltaba en el suelo. Hermione corría sin parar, aunque afuera sonara las batallas y hasta gritos; haciendo que tuviera que controlarse en cada momento para no salir a pelear también. Reviso varias veces el pergamino, viendo las actualizaciones como saltos de la banderita, donde Bellatrix pasaba del sexto a los pasillos contiguos y luego subía al séptimo. Casi de inmediato supo a donde se dirigía.

Al llegar al séptimo piso reviso el mapa una vez más, notando que las banderitas desaparecieron. Gruño y comenzó a disminuir su velocidad, sacando su varita y apuntando a todo lugar. Sin confiar en no encontrarse a la serpiente. Llego al pasillo de la sala de menesteres tan rápido que apenas habia tenido tiempo de hacer algún plan, o pensar en una forma de eliminarla. Puesto los Horrocrux eran difíciles de eliminar y ciertamente no creía que se dejara eliminar.

Le faltaba el aliento para cuando llego a la pared, su corazón latía con tanta fuerza que temía que se escuchara y eso alertara a la serpiente. Trago duro y suspiro mientras que con paso firme pasaba delante tres veces pidiendo una sola cosa "La ubicación de Nagini". No tenía idea si funcionara, Harry habia cambiado muchas cosas en aquella sala, pero estaba segura de que la forma de funcionar estaba aún establecida.

Al terminar de pasar su tercera vez, la pared lucia tal cual, solo un muro de piedra que a simple vista no lucia diferente al castillo. Pero el sonido que emitió alerto a Hermione, el muro trono, comenzó a fracturarse, lo que hizo temer que no hubiera entrada. La primera piedra callo desde la parte de arriba y se desvaneció en el aire, luego la segunda golpeo en el suelo y, sin aviso alguno, el resto se desmorono con un sonido sordo. Rodando hasta sus pies y llenando el lugar de un polvo fino.

Mas el hueco no daba a ningún salón, habitación, pasillo o el exterior. Era un espacio oscuro, con lo que parecía una caverna y con un siseo que reverberaba en la oscuridad.

No entendía bien como habían ingresado, Harry encanto la sala para que pasaran solo aquellos con insignias médicas, y aunque no dudaba que hubiera formas. No estaba segura de como lo consiguieron. Avanzo encendiendo la varita, notando que el siseo paraba y luego como un sonido de rocas sonaba.

Paro para revisarla con su sentido mágico, el cual revoto en las paredes y registro que habia dos presencias, aunque no sabía dónde estaban en realidad. Aquello parecía ser un área enorme, amplia y sin un solo hueco que le permitiera dimensionar el espacio real. Gruño sabiendo que era una emboscada al sentir como una se movía con suavidad y fluides, mientras la otra comenzaba a andar rodeando del otro lado.

-LUMUS MÁXIMA- Grito entrecerrando los ojos.

La luz inundo el lugar, viendo una sala enorme, con objetos apilados en hileras. también que el suelo y techo estaban agrietados, con escombros por todo lo largo. Busco a Bellatrix, y la descubrió al otro extremo apuntándole con su varita. Grito una serie de maleficios, a diestra y si siniestra haciendo que se tirara tras de una fila, mientras avanzaba arrastrándose y buscando un punto donde levantarse.

- ¡LA SANGRE SUCIA NO SABE PELEAR! -grito Bellatrix soltando una carcajada, mientras paraba sus maleficios. Permitiendo que llegara a un viejo chasis de carro que estaba en la fila, oxidado y viejo, pero con una posición perfecta para ver a Bellatrix.

Tomo un momento aire, y noto a Nagini, que estaba dos filas más lejos, arrastrándose hacia el interior del lugar, aunque de forma lenta y pesada. Puso su atención a Bellatrix, que lanzaba hechizos que golpeaban el carro, sacando chispas y creando que se desmoronara poco a poco, como si eso aumentara algún morboso gusto por destruir y matar.

- ¡VAMOS PELEA NIÑITA! ¡MALDITA PORQUERIA DE LA SOCIEDAD! ¡MALDITA Y ASQUEROSA SANGRE SUCIA! -

Hermione no contesto concentrándose en ella, sabía que no era fácil, podría bien lidiar con múltiples oponentes y sabía que, si estuviera Daphne y Luna, la someterían de inmediato. Mas en ese punto solo podría utilizar su mente para evitar gastar magia y reducir a la bruja. Y eso significaba no dejarse llevar por sus palabras. Bellatrix podría igual su magia por unos instantes, pero a la larga tenía ventaja; más perdería a Nagini.

Hermione vio la maldición asesina ir hacia ella, y giro la cabeza a tiempo para que solo rosara su cabello, cortándolo y dejando que un brillo verde callera al suelo, dejando un mechón de cabellos chamuscados.

- ¡Vas a sufrir mucho! - dijo Hermione tramando un plan. Creando una línea de tela larga que envolvió a su mano y apretó la varita a sus dedos, para luego cortar su palma con cuidado.

- ¿Por qué lo dices niña estúpida? - se carcajeo mientras subía a la pila de trastes y pateaba todo para lanzarlo por los aires y esparcirlos. - ¿QUE MIERDA SABES TU IGNORANTE Y REPUGNANTE PORQUERIA? -

Quitándose el chaleco y moviendo su brazo, tomo aire, y corrió hacia Bellatrix. La mortífaga se rio a carcajada al ver que la amenazaba con la varita.

-¡PORQUE VOLDEMORT MORIRÁ HOY! -gritó haciendo un giro con la varita amplio, lanzando dos hechizos a los lados luego al pecho de la bruja. Abriendo su palma sangrante, salpicando el suelo y pisando la sangre.

Bellatrix la de su pecho sin ver las otras dos, mientras comenzaban a luchar. Eufórica agitaba la varita a toda velocidad, pero la sonrisa burlona de Bellatrix se convertía en una mueca de rabia. De las dos varitas salían chorros de luz, y alrededor de las brujas el suelo se recalentó y empezó a resquebrajarse. El lugar se comenzaba a calentar y salir pequeños incendios, incluso comenzando a sudar ambas. Peleaban a muerte en un pequeño y estrecho lugar. Soltando más sangre y moviéndose hacia atrás y los pies de forma sincronizada y estable.

-SANGRE SUCIA- dijo Bellatrix moviendo la varita en un zigzag y lanzo todo a su alrededor, ya no lucia tan divertida. -LOS QUE MORIRAN SERAN TODOS USTEDES, LOS TRAIDORES, TUS AMIGOS Y FAMILIA, Y ESE AMORCITO TUYO-

- ¡¿Eso crees?!- pregunto Hermione lanzando una onda de magia que recorrió el lugar alentando el fuego y todo a su alrededor; pero Bellatrix estaba bastante protegida por lo que la habia empujado sin problemas. - ¡Demuéstralo! -

Se atacaron en un instante, haciendo chocar sus hechizos y maleficios, había cientos de cosas que salían despedidas a los lados, todas se acumulaban en las paredes. Así como el fuego se esparcía, explosiones y una que otra tanda de ondas de magia que se creaban.

De la varita de Bellatrix soltó un chorro de luz verde, justo en el momento en que Hermione lanzaba un rayo rojo. Ambos chocaron a la mitad, explotando en una luz intensa, que aprovecho para un par de pasos y apretar su mano sintiendo la sangre recorrer sus nudillos. Todo vibraba alrededor con una corriente de magia que conocía bien, la batalla dejaba rastros mágicos que comenzaban a volverse más y más caóticos.

Noto su mano comenzarse a entumirse, y la otra a enfriarse; estaba demasiado metida en la batalla que habia olvidado su situación. Pero, aunque no quisiera, Bellatrix le hacía que se sumiera en tus ataques y planes, no era fácil lidiar con ella. Después de todo era la segunda al mando de Voldemort.

En cuanto Bellatrix pudo volvió a lanzar un maleficio asesino, por lo que procedió a lanzar hechizos para hacer que chocaran con ellos. Explotando a la mitad y haciendo que todo el lugar se sacudiera con violencia.

La batalla se estaba volviendo agotadora y más cuando Bellatrix gritaba y mostraba una sonrisa aterradora, con incluso saliva escurriendo por la comisura de sus labios.

No quedaba mucho tiempo, Nagini podría escapar u ocultarse si no hacia algo y estaba segura de que era una oportunidad que no podría dejar escapar. Ni siquiera sabía si tenían otra sorpresa oculta Voldemort.

- ¡reducto! - grito Hermione, lanzando el hechizo que fue directo a uno de Bellatrix. En el último instante giro la varita en espiral y como si diera un estoque; el hechizo imito su movimiento quitándose de su trayectoria y directo a su adversario.

En un instante las dos retrocedieron y dieron varios pasos a los lados. Bellatrix tenía los ojos abiertos por la sorpresa al notar la pila de cacharros a su espalda eran polvo. Hermione tomo su varita con ambas manos y tomando aire sonrió, mientras veía a Bellatrix comenzar a salir de sus cabales.

- ¡MALDITA PERRA! ¡PAGARAS TODO! -

No contesto, solo movió la varita, una llamarada concentrada surgió, un látigo de fuego que agito ella. La Mortifago coloco un hechizo de protección, aunque cuando el látigo golpeo este se comenzó a cuartear, mientras Hermione dio varios movimientos bruscos, golpeando múltiples veces su protección. Antes de que esta se rompiera, Bellatrix ya habia quitado y lanzando un líquido plateado que planeo hacia su rostro. Se lanzo de lado, rodando hacia atrás hasta pasar el choche y quedando inclinada y con la mano libre en el suelo; Atrayendo el látigo que desapareció, así como las cosas a su espalda, el líquido plateado escurría y dejaba huecos ahí donde tocara.

-Eres escurridiza como ratón y patética como las cucarachas- gruño Bellatrix, con gotas de sudor cayendo de su mentón.

-Tú eres solo una loca y desquiciada mujer- dijo Hermione calculando su siguiente movimiento.

No le dio tiempo, pues lanzo un escorpio negro y formada de humo que corría hacia su dirección con el aguijón puntiagudo a su cabeza. Alzo la varita y en una ráfaga de aire potente alzo el humo, para después regresarlo en una centena de flechas resplandecientes que caían en todas direcciones. Bellatrix se quitó su capa y la movió sobre su cabeza, esta recibió todas las flechas. La dejo caer a un lado avanzando a Hermione con la cara desencajada y casi espumando por la boca.

Hermione sonrió, puesto que estaba justo donde habia dejado caer su sangre hacía unos minutos. Ahí donde habia puesto runas enormes y las habia conectado a donde su mano estaba pegada al piso.

- ¡KETTE! - Grito Hermione con fuerza. La runa se ilumino de un rojo intenso, haciendo que Bellatrix frenara y apuntara el suelo, aunque la velocidad fue muy lenta. - ¡ATRAPADO! - Continuo y salieron cadenas de múltiples puntos del lugar. Desde el techo, hasta el suelo; de ahí donde sus hechizos fueron desviados por Bellatrix. Cada cadena salía de la piedra, del metal e incluso del fuego mismo, enroscándose y creando eslabones gruesos. Estos envolvieron a Bellatrix en sus muñecas, en sus pies, cadera y cuello.

Al siguiente instante la runa saco otro tanto de cadenas, solo que estas brillaban de color oscuro, envolviéndose alrededor de sus piernas, brazos, su torso y poniendo un grillete en su cuello que lucía pesado.

Bellatrix parecía consternada y furiosa alzo la varita al mismo tiempo que Hermione, la varita de la Mortifago salió volando. Y tintineo en el suelo. Se vieron un instante.

-Perdieron- dijo Hermione pateando la varita directo al fuego. - Harry ya no tiene debilidades-

Hermione miro el lugar el fuego,

- ¿Qué va a hacer tu noviecito ante el mago más poderose del mundo? -se burló Bellatrix, tan frenética como su amo, dando movimientos bruscos para liberarse- ¿Qué va a pasar cuando lo veas muerto en el suelo? -

Hermione giro a verla y las manos le temblaron. Bellatrix soltó una carcajada, una risa de euforia. Mas Hermione avanzo hacia ella. Antes de que ella lograra volver a abrir su boca, lanzo un puñetazo directo a su nariz. Sintió que algo trono y luego la vio con la nariz torcida y sangrando, empapando su mentón y cuello, bajando por las cadenas.

La sonrisa de regodeo de Bellatrix se volvió un quejido y sonido de agonía, con los ojos desorbitados y a punto de saltar de sus cuencas. Por un instante, la bruja fue consciente de que sangraba, pero entonces dejo caer la cabeza y quedo colgada de las cadenas, con los brazos y piernas extendidos y sujetados por la magia.

Hermione miro el lugar siendo más inestable que antes. Giro la varita apagando los fuegos y atrayéndolo que restaba de magia hacia una runa que dibujo en su mano sana. Luego comenzó a rastrear a la serpiente. No estaba tan lejos, parecía que andaba mucho más lento de lo que debería.

Comenzó a caminar y todo se volvió borroso e inestable. Estaba otra vez contra el cocho, mirando como su mano sangraba copiosamente. Se habia abierto más y más con la batalla y habia perdido mucha sangre. Estaba débil, pero de inmediato apunto la varita y comenzó a cerrarla. En un instante estaba cerrada, pero sus piernas se negaban a mantenerla de pie.

-maldición- gruño Hermione buscando en su muñequera alguna poción recuperadora de sangre.

Mas las pociones eran de ataque y las pocas de curación le darían solo una decena de minutos antes de volver a estar mal. Pero era mejor que nada. Procedió a meterse 3 capsulas en la boca y dejarlas adentro, esperando que funcionaran como el medicamento, que se disolvieran con lentitud y prolongaran el efecto.

Tardo menos de un minuto, pero su visión se volvió clara y logro mantenerse de pie; lo suficiente para andar hacia Nagini sin que se mareara. Anduvo por el pasillo, siguiendo las cosas extrañas que habia ahí, que entre más avanzaba eran peor. Incluso un armario evanescente existía. Para luego notar movimiento, la serpiente estaba dos pasillos a su derecha sobre donde habia un largo corredor pegado a la pared. Tuvo que subir sobre un sofá viejo y desvencijado, cruzar un montón de pociones de mal aspecto para llegar a ese pasillo.

Nagini aún se arrastraba intentando alejarse, solo que no era tal cual la vio afuera; era del doble o cuádruple de su tamaño en su vientre. Parecía que arrastraba algo enorme en su abdomen. Era de por lo menos un metro y medio, por lo que su cuerpo era delgado a los lados y muy abombado en el centro.

No perdió tiempo apunto con la varita y grito - ¡AVADA KEDABRA! -

De su varita salió un chorro de luz verde, que zumbo y salió con tal fuerza que fue una explosión. Golpeo a la serpiente, iluminando todo a su alrededor. Pero algo salió mal, la magia se deslizo por su piel y revoto golpeando las cosas. Haciendo que la serpiente silbara de enojo y la viera sobre su abultado cuerpo.

Tendría que ocupar el fuego maldito u obtener tiempo para sacar un colmillo de basilisco; pero, aunque tuviera tiempo de ocupar ambos, la serpiente ya estaba en movimiento. Abrió sus fauces desencajándose la mandíbula y en un instante todo su cuerpo se contorsiono, se movió con brusquedad y lo de su estómago comenzó a salir. Al principio pensó en algo peludo como un animal, luego vio el rostro, los hombros, el cuerpo y al final salieron las piernas.

Era un hombre, un medimago para ser exacto con la bata empapada en los líquidos de Nagini, su rostro deformado, con claras muestras de ataque de la serpiente y hasta una mano faltante. Quiso doblarse y vomitar por el olor y la vista; pero ella solo se plantó firme al sentir las piernas temblarle y sentir algo subiendo por cuello. Y no era algo físico, más bien el coraje y entendimiento de como entraron a la sala de menesteres. Puesto Bellatrix habia matado al pobre medimago y Nagini comido para poder entrar a la sala de menesteres. Con seguridad lo habían visto ir y venir salvando gente y lo capturaron para saber cómo lo hacía. Pero al no saberlo lo ingirió para ocuparlo en caso de emergencia, lo cual habia funcionado al entrar en la sala de menesteres.

La serpiente bufo y mostro sus colmillos para luego comenzar a moverse, con velocidad y en dirección contraria. Quería huir, pero Hermione no estaba dispuesta a ello; se movió tan rápido que su visión comenzó a ponerse algo amarilla. Salto sobre el cuerpo, intentando saber si podría ayudarlo, pero ninguna magia estaba ya dentro de su cuerpo; llego a la cola de Nagini y antes de que esta se moviera a toda velocidad reptando o saltando a otra hilera giro la varita. Levantando un muro de piedra encerrándola en ese pasillo y lanzando otro hechizo que exploto el techo.

El techo se desmorono en un ciento de rocas de varias toneladas. Cayendo con todas sus fuerzas en donde Nagini se dirigía cortando su paso.

-Solo un poco más- murmuro para sí misma, mientras estiraba la espalda y escuchaba su cuerpo crujir. Si bien las pociones aun funcionaban, el efecto podría acabarse en cualquier minuto y volvería a sentirse débil.

Todo a su alrededor se movía a un tiempo diferente, puede que por los mismos efectos de la debilidad o las pociones; lo que vio fue ir todo tan rápido que apenas pudo procesarlo. Puesto Nagini se enrosco silbando, para desde esa misma pose saltar hacia su cuerpo. Agradecido el al haber estado en una mala posición solo golpeo su costado contra sus costillas, y no sus colmillos contra su hombro. El dolor subió desde su costado a su cabeza, y supo que se habia roto algunas costillas.

Solo soltó un jadeo y movió la varita, creando una onda que alejo a la serpiente y a ella lo suficiente. Aunque su respiración costaba, aunque no tanto para lograr concentrarse. Vio a Nagini silbar y retorcerse, intentando estabilizarse para volver a atacar. Levanto una barrera y giro la varita creando runas en el aire, para mantenerla lejos el suficiente tiempo.

Y el momento fue preciso, puesto Nagini se lanzó a la barrera con los colmillos brillantes y filosos. Estrellándose en la barrera varias veces, colérica, furiosa y con la clara intención de matar. Con cada nuevo embiste, la furia de Nagini aumentaba, comenzando a rodearla, en busca de un hueco por el que adentrarse. El escombro dificultaba todo, incluso para Hermione, que estaba con una rodilla en el suelo, buscando en el monedero algún colmillo de basilisco. Claro que estos habían sido recogidos por Harry, utilizados en la reciente eliminación de Horrocrux. Solo esperaba que no todos.

Un estruendo sacudió el castillo, escombros cayeron golpeando el lugar y su protección. Creando fisuras que aprovecho Nagini en un instante, reptando con tal velocidad que Hermione solo pudo levantar la varita y crear una runa.

La mandíbula de Nagini se cerró en la runa, clavando su veneno en las letras y antes de saber que pasaba, una luz cubrió su rostro. Con los ojos llorosos, entrecerrados veía todo de color violeta. Una fuerza silenciosa y descomunal la lanzo de espalda, golpeándose contra las rocas y sintiendo algo caliente recorrer su piel. Escuchaba algo retorcerse y casi podría jurar que su cola giraba sin control por todos lados. Por un minuto intento abrir los ojos, más sus ojos apenas y veían figuras sin contorno moverse. Gateaba de espalda, apuntando la varita e intentando observar mejor que pasaba, segura de que Nagini aprovecharía esos instantes.

Pero en lugar de escuchar un silbido, escucho una voz, una clara voz diciendo -El me ordeno, el me lo ordeno, mata y escóndete, mata y sobrevive, es su orden, una orden de él, esconderme debo esconderme- repetía y decía de forma tan rápida y temerosa; dando un toque desquiciado. A la voz se le unía un silbido.

Temió que Nagini llevara algún otro escolta, aquello no sería bueno. Pero sus ojos recuperar su fuerza y observo a una sola persona echada sobre su vientre, a un par de metros en el suelo, arrastrándose por las rocas hacia ella, repitiendo aquello sin parar.

Hermione pensó que enloqueció. O eso fue hasta que miro sus facciones y su cuerpo por completo. Era como en las historias griegas, una Lamia. Mitad mujer, mitad serpiente; de la cintura para arriba era el cuerpo femenino y la parte inferior era una cola de serpiente que terminaba en una punta que se retorcía. Aunque la parte superior tenía escamas verdes oscuro, estar recorrían por todo el cuerpo, pechos, hombros, brazos, cuello y rostro. Se notaba el claro patrón, además sus uñas eran afiladas y negras. En cuanto al rostro esa tenía un más natural, aunque por la sección de barbilla, mejillas y frente, las escamas daban un toque mohoso. Se observaba que en algún tiempo tuvo rasgos asiáticos, pero ellos habían sido un poco modificados por los de una serpiente solo un indicio le dijo quién era. Sus ojos. Aquellos eran dos orbes nacarados, con la pupila en forma de rendija; y la observaba, la mira con tanta furia y dolor que todo.

- ¿Nagini? - pregunto Hermione intentando levantarse.

La mujer paro en seco su murmuración y alzo los ojos; por un instante parecieron tener conciencia entre desconcertada y aterrada. Al siguiente se retorció, su cuerpo convulsiono con un grito y siseo, parpadeo y Nagini volvía a ser una serpiente.

-Una maledictus- murmuro Hermione entendiendo de golpe de que se trataba. Su runa habia reaccionado con el veneno de Nagini y habían cancelado durante un minuto su transformación. -Así que eres una bruja-

La serpiente no contesto, solo lanzo otro silbido moviendo la cabeza, chocando con el muro, desmoronado la pared y provocando cuarteaduras. Le lanzo una mirada amenazadora y malévola, mostrando los puntiagudos colmillos. Levanto escombro con la varita y la lanzo contra la serpiente, intentando hacer un nuevo plan, con la nueva información. Mas era problemático al tener a Nagini atacándola sin parar. Esta vez lanzando su cola hacia ella, en una especie de látigo, que logro golpear su brazo, lo cual fue como si un bate con filos le golpeara el hombro. Ardió y su piel se abrió al instante. Miro la marca roja, con gotas de sangre y esta bajar por su brazo. Casi al instante supo que si continuaba así terminaría perdiendo más que la batalla.

Nagini no paro, se volvió a lanzar, solo que esta vez no llego. El castillo se sacudió de arriba abajo, las grietas provocadas se abrían y recorrían todo el camino por la piedra, abriéndola en todos lugares. Por un instante Hermione sintió que le presionaban contra el suelo, al siguiente sus pies flotaron, observando como el mismo piso se desplomaba. Cayeron de forma estruendosa. A un instante de golpear el suelo puso las manos sobre su cabeza y se colocó en posición fetal, golpeando con dureza la piedra y sintiendo todo su cuerpo aplastarse. Pero nada freno ahí, más otra vez sintió aquella sensación y volvió a golpear el suelo con el doble de fuerza. Los pisos se desmoronaban uno tras otro, durante la tercera y cuarta vez creyó que sus huesos se partirían, la carne se le desprendería y que sus órganos explotarían; mas no fue así.

No supo cuando paro de caer los pisos, solo que sus brazos y piernas casi ni los podía mover. Paso uno o dos minutos intentando abrir los ojos, para cuando lo logro la nube de escombro que se habia alzado comenzaba a asentarse. La boca la sabia a sangre y mugre, el lado derecho de su cara ardía. Sus oídos zumbaban y con apenas fuerza logro girar para quedar boca bajo y hacer fuerzas para levantarse. Se levanto sobre sus manos, observando alrededor, notando que luces brillaban a su alrededor. Runas giraban en una esfera a su alrededor y de estas desprendían un brillo nacarado. Todas ellas provenían del anillo dado por Harry, el cual brillaba y giraba con cientos de runas pasando por el metal.

Intento levantarse cayendo de lado, tosiendo y escupiendo sangre. No sabía dónde estaba Nagini y no la escuchaba. Trono su espalda al hacer fuerza para levantarse y sus piernas temblaron de lado a lado, más logro ponerse en pie. Cada tramo a su alrededor eran ruinas, parte del castillo estaba destruido, el muro que se habia derrumbado estaba en la pendiente. Por donde viera, estaba el rastro de destrucción y batallas se veía. Mientras que el polvo se asentaba por completa y sus sentidos volvían, intento localizar a la serpiente.

Se limpio la vista con el dorso de la manga, tambaleándose mientras se movía hacia donde los escombros eran menos, sin saber siquiera si era la dirección correcta. Pasando un pilar partido y una estatua de cerdo sin un ala, moviéndose por las rocas y agudizando su oído, esperando un ataque de donde fuera. El aire de la mañana estaba frio, tanto que notaba el vaho de su aliento, sin embargo, el ardor y dolor del resto de su cuerpo era aún mayor, eso le ayudo a que el ardor del rostro amainara. Estaba segura de que aquellas runas que las circundaban no ocupaban su magia, pero estaba ayudando a que mejorara. Su cuerpo recuperaba fuerza, pero a un ritmo muy lento.

Encuéntrala, encuéntrala, debes encontrarla Hermione. Se repetía mientras que miraba en todas direcciones.

La luz del amanecer aclaro las sombras, mostrando un campo verde lleno de escombros del castillo, rastros de batallas y fuego esparciéndose a lo lejos. Pero entre todo ello, observo algo moviéndose. Una figura que zigzagueaba con velocidad, avanzando en dirección del bosque.

Intento avanzar con velocidad, pero piernas punzaban y su tobillo apenas le permitía plantarse con fuerza en el suelo. Trastabillo lo más rápido que podía, mientras sus oídos volvían a estar mejor, escuchando las peleas y explosiones a la distancia.

El primer pensamiento de Hermione fue que no podría ir tras ella y evitar que escapara, sus piernas pararon y miro en qué dirección que escapaba. Era la dirección del bosque prohibido, sería un problema ubicarla en la espesa vegetación.

Las runas desaparecieron regresando a su anillo en una hilera de luz que ilumino su dedo un instante, su cuerpo no se habia recuperado del todo, pero los suficiente; aunque supuso no duraría si continuaba sufriendo daños y perdiendo magia. Por lo que movió su varita hacia el castillo, sacando una luz blanca que comenzó a silbar y eludir las ruinas hasta perderse.

Antes de comenzar a correr tras Nagini, tomo aire y formulo su siguiente movimiento. Hubiera deseado que se le ocurriera algo más, pero no habia tiempo, Nagini ya le superaba por mucho terreno.

Los primeros pasos fueron torpes, apresurados y casi cae ante el dolor; luego comenzó a trotar dando pequeños saltos ante las punzadas del tobillo, antes de saberlo ya estaba por el campo verde. Nagini aun en dirección del bosque prohibido hacia destellas rus escamas ante la poca luz del amanecer, que no eran pequeñas al ser una enorme serpiente, así que era fácil notar la diferencia en el terreno. El cielo se veía más naranja que morado, no quedaba tanto para el que las primeras luces de la mañana bañaran el castillo y el ultimo Horrocrux no habia sido eliminado, por lo que comenzó a correr con más fuerza llenándose los ojos de lágrimas.

Vio a Nagini adentrarse entre los árboles y ella aún estaba lejos, perdería su rastro pronto. Hubiera estado más preocupada, pero escucho el silbar y un instante después el palo de la escoba que convoco cerrándole el paso. La escoba lucia dañada, con el mango quemado en varios puntos, le faltaban ramitas de la cola y se tambaleaba hacia un costado. Pero tomo mango y de inmediato subió con un gemido, voló a ras del suelo con las puntas de sus zapatos rosando el césped. Habia cruzado todo en menos de un minuto y estaba tras de Nagini en un instante, veía la cola moverse a toda velocidad en su huida.

Si no fuera por los árboles que tuvo que evadir, hubiera estado delante y cortándole el paso. Rodeo un enorme tronco para cortar su camino, lo cual aprovecho Nagini, trepando el mismo árbol, con su largo cuerpo se enrosco en el tronco y de un movimiento salto hacia su escoba. Le golpeo con su cuerpo, desbalanceando el vuelo, virando de un lado barriendo el suelo. Nagini habia logrado enroscarse en el mango de la escoma y mostrando sus fauces a unos centímetros de su rostro. Planearon un instante, con la serpiente encima de ella y la varita protegiéndola de una mordedura que estaba a centímetros de su nariz. Hasta que una rama baja se les interpuso, estrellarse con violencia, rodo por el suelo mientras resbalaba por la tierra y volvía a pensar que su cuerpo terminaría partido por la mitad.

Solo que esta vez estaba lista, alzando su cuerpo un instante, miro a Nagini que también habia salido despedida y estaba a un par de metros; tirada y parecía que inconsciente. Esta vez se levantó sin tana dificultad y viendo el momento adecuado, toco su anillo con la varita y este comenzó a brillar. Movió las manos junto con la varita, el cual al instante comenzó a proyectar runas en círculos tangente a sus manos. Todas y cada una de las runas comenzaron a girar a su alrededor envolviéndola en una esfera de símbolos que pocos entenderías, mientras que ella pasaba la varita por el aire, dibujando un círculo mágico básico. Y en medio una runa con casi más de unos 20 trazos y que giraba en espirar.

La luz se concentró la varita que se ilumino de rojo, soltó la varita quedando, flotando en el mismo lugar, para luego con sus manos creaban figuras en el aire, tomando el circulo y runas incluyéndolas y cruzándola de manera intricada. Sentía la magia abandonarla por completo, dejando solo lo suficiente para estar consciente. La magia que giraba entre sus dedos y manos cambiaba de color de rojo pasaba a azul y llenaba el espacio por completo, como corrientes de agua que se desplazaban sin control.

Nagini se habia levantando y ahora se arrastraba nuevamente para esconderse.

Hermione se concentró y murmuro un cantico, girando las manos alrededor de la varita, haciendo que el circulo quedara a su alrededor, moviendo los dedos, para finalizar con aferrar la varita con su puño. Todas las runas, magia y color fueron absorbido dentro de sus dedos, iluminando las hendiduras mientras un viento caliente era expulsado con ferocidad.

- SEPULCRUM- Grito Hermione bajando de golpe la varita al suelo y clavándola en la dura tierra, aunque esta cedió sin problemas. En cuanto la punta de la varita toco el suelo surgieron ondas de choque que se expandieron como agua en un círculo a su alrededor. Hermione soltó la varita, al punto que todo a su alrededor cambio de color, ya no era el gris antes del amanecer, ahora todo estaba de color azul y naranja, la magia corría como neblina a su alrededor. Podía observar una cortina azul cubriéndolas, delimitando una zona donde su ritual estaba funcionando y que comenzaba a interactuar con las cosas.

Cayo sentada al suelo, cansada, jadeando y con la vista borrosa. Sentía que temblaba y que estaba por desvanecerse y estaba haciendo todo lo posible por mantenerse consciente. No costo mucho, no cuando algo un cuerpo grande callo de un árbol, silaba y se retorcía, se enroscaba y desenroscaba mientras los silbidos cambiaban a gritos.

La piel de Nagini burbujeaba, cambiaba de color y sus escamas se movían como piezas ensambladas sobre su piel. Dio un grito de dolor con voz de mujer, transformando su rostro de serpiente al de una mujer; saliéndole brazos y transformándose de nuevo en una especie de Lamia. Solo que esta vez, su rostro recupero más rasgos, siendo más femenina y menos reptiliana, con el pabellón de la nariz llena de escamas, la frente y parte de la mandíbula. Mientras el pelo tenía múltiples zonas canosas y al abrir la boca mientras soltaba gemidos pudo observar los colmillos de serpiente reducirse un poco.

Mientras Nagini continuaba cambiando poco a poco, Hermione estaba descansando y recuperando magia, e intentando mantenerse fuerte. Observando como la magia continuaba deshaciendo la maldición. Vio que sus brazos tenían unas zonas verdes, aunque conservo las uñas largas y negras, y su torso recupero un aspecto más humano; menos la parte inferior, ahí donde su pelvis comenzaba la piel seguía verde y la cola continuaba siendo alargada, ancha y capaz de moverla con fuerza.

- ¿Qué has hecho? - pregunto Nagini mirándose, alzando su vientre del suelo hasta erguirse y quedar parada sobre la parte baja de serpiente.

Hermione aun sentada, soltó una leve risa y murmuro -Solo hice un espacio donde las maldiciones son temporalmente anuladas. - dijo mientras que se preguntaba cuanto tiempo llevaba convertida en maledictus para que su cuerpo y forma estuviera casi del todo convertido en serpiente.

- ¿Cómo? -

-Tengo experiencia con la metamorfomagia y la animagia. Aunque no he eliminado tu maldición, fuera de esta área regresaras a ser una serpiente- indico Hermione levantándose, mirando a la mujer que le era dos o tres cabezas más alta.

- ¿Puedessss eliminarla? - pregunto Nagini mirándose las manos y el cuerpo, con los amarillos ojos sorprendidos y la voz casi rota.

-Con el tiempo- indico Hermione sacudiendo su brazo, su hombro punzaba más al haber bajado su adrenalina y sentía su tobillo arder – Claro que… hay un problema-

-Voldemort-dijo Nagini mirando a Hermione, al siguiente instante su mandíbula se desencajo abriendo la boca de forma grotesca mostrando colmillos enormes y rugiendo -TU DEBES MORIR-

-No quiero tu vida, solo el alma de Voldemort- respondió Hermione intentando dar un paso atrás, pero su tobillo se lo impidió. -Puedo eliminar su alma de ti-

- ¡NO, MATAR, ¡TE DEBO MATAR! -grito Nagini sujetándose la cabeza estrellando su cola varias veces y moviéndose con brusquedad. Del rostro de Nagini miro algo extraño, una sombra surgiendo de su piel, formando el de Voldemort por un instante. Mientras Nagini volvía a estrellarse contra un árbol y con la cola destrozaba el tronco de otro, provocando que callera cerca de Hermione.

Su hechizo no duraría mucho, de hecho, estaba bajando su magia con rapidez y fuerza, al punto que duraría solo minutos. No tenía tiempo que perder, más Nagini soltó un grito de desesperación y su rostro se llenó de agonía. Era algo muy similar a lo vivido con Harry, cuando Voldemort lo habia poseído en el ministerio de magia. Se lanzo contra la tierra al notar la cola ondear e ir directo a su cuerpo, apenas esquivando, pero cayendo sobre su hombro y aguantando soltar un grito de dolor.

Los ojos de Hermione soltaban lagrimas por el dolor, mientras que veía como Nagini se retorcía entre dolor y desesperación, intentando arrancarse su propia piel, dejando rastros de sangre y murmurando cosas incomprensibles. comprendió que la parte del alma de Voldemort estaba peleando contra la conciencia de Nagini. Las uñas largas de Nagini se llenaron de su propia sangre, para luego soltar un silbido ahogado y frenar sus movimientos. Sus manos bajaron sin fuerza y su cabeza se inclinó para mirarla. Aquellos ojos no eran los de Nagini, eran más oscuros, más terroríficos.

Hermione alzo la mano y activo las runas, preparándose para lo que pasara; más cuando Nagini alzo la mirada por completa y una sonrisa ancha y macabra cubría su rostro. Y al ella estar cubierta de escamas y semi transformada en serpiente le hizo tener un escalofrío que recorrió su columna por completo

-Essss hora de morir- dijo Nagini, pero con la voz distorsionada por una sombra de Voldemort.

Nagini movió la cola con toda su fuerza, provocando que ella creara una protección triangular sobre su cabeza, golpeo con tanta potencia que termino con una rodilla en el suelo y viendo la cola deslizarse y golpear el suelo. Todo el color azul a su alrededor parpadeo, indicando que su magia comenzaba a fallar.

-NO... NAGINI... PUEDOD AYUDARTE, DEJAME AYUDARTE-Grito Hermione a todo pulmón intentando que su voz le llegara a ella.

Nagini soltó una risa silbante reptando con rapidez entre los árboles, para luego saltar de entre la oscuridad hacia ella, logrando apenas moverse con un poco de magia esquivándola y lanzando una runa que incendio su espalda. Pero no parecía hacerle daño alguno.

-Debo Matar y sobrevivir, matar, matar- dijo Nagini con la misma voz, al tiempo que se movía hacia ella intentando cortarla con sus filosas garras. Pero ella se alejaba gateando lo más rápido posible. -Huye …-

Hermione le vio, Nagini tenía lágrimas en sus ojos, estas eran de color escarlata y murmuro – Termina con esto, termina con todo-

Y nuevamente parecía perder la razón.

-Escucha, resiste, Harry puede...-comenzó Hermione creando más protecciones, aunque sintió un mareo y todo se volvió borroso, se encontró sentada y mirándose las manos temblorosas. Su magia estaba por terminar.

- ¿CONFIAR EN EL? -Pregunto con la voz de Nagini aumentada y la de Voldemort detrás dando una risotada – CONFIE EN UN HOMBRE, LO AME Y EL ME TRAICIONO. ME DEJO ATRÁS. ME PROMETIO ESTAR JUNTOS Y DECIDIO SEGUIR A GALLERT. SOLO VOLDEMORT ME DIO UN DESTINO, ME DIO PODER, ME DIO ALGUIEN QUE ME PROTEGIERA. NO CONFIARE JAMAS EN EL. NO OTRA VEZ-

Hermione supo que no hablaba de Harry, pero tampoco entiendo de que hablaba.

Nagini se alzó y de un movimiento alzo las manos líneas de truenos verdes surgieron, supo que era la maldición asesina. Mas ya no tenía la fuerza para moverse y la magia estaba muy baja. Tanto que su ritual estaba disipándose.

-Lo siento- comenzó Hermione sabiendo que ya no podía hacer nada. -No hay nada que hacer-

Nagini lanzo el enorme rayo verde hacia ella, al mismo instante todo volvía a la normalidad. Nagini aun en su forma semi humana enrosco la cola y comenzó a disminuir su tamaño. Volviéndose más humana o algo parecido. Por su lado Hermione, alzo la mano, intentando atraer la varita del suelo y de paso dando varios giros con el cuerpo en tierra. Evitando el rayo, que golpeo la tierra y se disipo en un cráter ennegrecido.

Respiro un instante, mientras que Nagini continuaba sacudiéndose y con los ojos ennegrecidos ahora la atacaba. Sin darse cuenta su varita habia llegado a su mano, por lo que sin pensarlo comenzó a disparar maldiciones que revotaron en su cabeza, la segunda en su torso e incluso intento encenderle fuego. Pero ya no tenía la suficiente magia para un fuego maldito y menos para hacerle daño. Por lo que solo quedaba una opción, su forma elemental.

Mas no habia tiempo Nagini ya estaba cerca de ella, con su boca cubriéndose de escamas, su cuerpo alargándose y sus brazos fusionándose con su torso mientras que atacaba directo a su rostro. Hermione gruño y supuso que terminaría envenenada.

Mas algo exploto, o eso le pareció a Hermione. Habia salido de donde venían, destruyendo parte del castillo, los campos y golpeando con tanta fuerza el suelo, que se cubrió los ojos por el impacto que le habia mandado de espaldas y el calor que le calo en la piel.

Un minuto espero para ver qué pasaba, hasta que noto la espada, Excalibur. Brillaba y el fuego le hacía verse aún más portentosa. Estaba semi enterrada en la tierra, inclinada y refulgiendo. Supo entonces que habia terminado su pelea.

Vio a Nagini, mientras que esta estaba asustada, moviéndose como si el calor le hiciera daño, para luego mirarla. Sus ojos se conectaron y supieron que tenía un solo instante. Esperaron ambas, hasta que Hermione lo sintió, el tirón de la boca del estómago y como Nagini reptaba con toda su velocidad directo a ella.

Para Hermione todo paso en cámara lenta. Se movió con toda su fuerza, ignorando su dolor, su tobillo y hombro, lanzándose a la espada, mientras Nagini ya estaba parrándose para atacar. Tomo el mango de la espada con ambas manos y tiro de ella hacia arriba para sacarla; cedió sin dificultad, surgió un sonido chirriante y suave. Soltó un grito ahogado mientras la magia de la espada llenaba su cuerpo, quemaba sus heridas y le hacía sentir que explotaría.

Nagini salto directo a ella, con ambos brazos agito la espada, el filo fue directo a la cabeza de la serpiente. El corte fue limpio, el metal de la espada atravesó entre sus ojos, dividiendo en dos mientras que de forma limpia recorría todo su cuerpo.

-NOOOOOOOOOOOOOO- Grito la voz de Voldemort en algún lado. Mientras que el cuerpo de Nagini se volvía humo negro y explotaba en todas direcciones.

Una vez más salió volando por la potencia de aquella explosión, girando y cayendo contra un árbol, mientras veía el humo gritar con el rostro de Voldemort deformado y dejando un murmullo en sus oídos.

Termino sentada contra la base del árbol, mirando el humo disiparse, mientras que algo raro se unió delante de ella. La vio, la forma fantasmal de una Nagini humana, que le sonrió y se inclinó, antes de girar la mirada, para ver algo. No supo que la hizo sonreír y luego estirar su mano y tomar otra. Se disolvió igual que el humo negro.

Fue un minuto -Se termino- gimió Hermione levantándose, aun sintiéndose débil, pero con la magia a tope. Sostenía aun Excalibur, pero esta no se quedó quieta, tiro de su mano y ella abrió los dedos. Un instante después salió como una saeta directo al castillo de nuevo.

Hermione supuso que faltaba llegar a donde Harry y podría descansar entre sus brazos. Sonriendo por la imagen, camino directo al castillo, su tobillo aún estaba doliendo, pero la idea de que al fin todo terminara le hizo aguantar. Llego a los escombros, pasando por el lado de la columna rota, para entrar.

- ¡MALDITA SANGRE SUCIA! - Grito una voz, al tiempo que sentía un golpe en la cabeza, haciéndola caer de golpe y sentir todo disolverse en negro. Un momento fue suficiente para ver a Bellatrix, sosteniendo una piedra con sangre salpicada y una mirada desquiciada.