Mentiras Sinceras

Capítulo uno: Tomar el riesgo

No era normal que Hizashi Kohaku destacara en los bailes del pueblo, eso era más una facultad de su hermana mayor, Ruri, pero ella ya estaba comprometida, y se le pidió a Kohaku que por primera vez hiciera un esfuerzo en sobresalir.

Su padre fue muy enfático en que no quería que permaneciera soltera mucho tiempo, debido a que no tenía hijos varones y no sabía cuánto tiempo permanecería en ese mundo, y no quería irse hasta asegurarse de que sus dos hijas estuvieran bien cuidadas, aparte claro que podría heredarles su fortuna a ambas solo si contaban con un esposo.

Kohaku no dudó en señalarle que sus palabras le parecían más un chantaje, pero eventualmente entre su padre, su hermana y sus más cercanos sirvientes lograron convencerla de que no sería tan malo tener un marido, y que por lo tanto debía comenzar a esforzarse en conseguir pretendientes.

Y ahora allí estaba en uno de los bailes más importantes del año, con un vestido excesivamente caro, un peinado que le jalaba con fuerza los cabellos, adornos que hacían que su cabeza se sintiera pesada, y al lado de un piano donde su hermana estaba comenzando a encantar a todos con sus habilidades musicales.

Sin embargo, el momento en el que comenzó a destacar fue al empezar a cantar al ritmo de la melodía que tocaba su hermana, llamando la atención de todos en el salón.

Nunca antes había cantado fuera de su casa, pero no se sentía nerviosa, más bien se sintió relajada al cerrar los ojos y sentir que estaba en la mansión Hizashi, con todos sus seres queridos sonriéndole en apoyo, sin presiones, sin adornos ni vestidos opulentos, solo ella, cómoda y feliz con sus personas favoritas.

Cuando terminó de cantar, todos aplaudieron y muchos se acercaron a felicitarla, y claro que ahí comenzaron las invitaciones de caballeros para bailar juntos.

Kohaku volteó a ver a su hermana, que le dedicó una sonrisa de apoyo, por lo que pronto suspiró y aceptó al azar a uno de los pretendientes.

Mientras tanto, al otro lado del salón, un hombre mayor seguía aplaudiendo por el gran espectáculo brindado por la joven Hizashi.

—Deberías invitarla a bailar, Senku —le dijo a su único hijo, que no se molestó en apartar la mirada de su libro.

—¿Sigues con tus delirios de que ascienda de clase social casándome con la hija de un Lord? —comentó con aburrimiento, pasando página.

—¡Vamos, vi que te gusto cómo cantaba! Y es bonita, ¿no te gusta?

—Pff, está demasiado lejos como para verla bien. Además, me gusta la música mientras leo. —No le hizo ningún caso y continuó leyendo.

Su padre, Ishigami Byakuya, solo pudo suspirar, resignado a que su posibilidad de conseguirse una nuera seguiría reducida a las mínimas posibles.

.

Los días pasaron desde esa fiesta, y Kohaku había recibido ya varias cartas de pretendientes queriendo cortejarla, y algunos directamente ofreciéndole matrimonio, lo cual no era ninguna sorpresa ya que la vasta fortuna de su padre era muy bien conocida.

"Querida Lady Hizashi, su belleza y su canto me han cautivado, sus cabellos dorados opacaron al mismísimo sol, sus ojos azules empequeñecieron al infinito cielo y usted es tan…"

—Pff. —Kohaku arrugó la carta y la tiró.

Qué hombre tan teatral. Y ya era el cuarto que comparaba su cabello con el sol y sus ojos con el cielo.

—¿Ninguno te gusta? —preguntó Ruri, pasándole otro puñado de cartas.

—No, estos son solo extraños… —Suspiró, mirando con aburrimiento todo lo que tenía que leer—. No es que tenga amigos que me interesen como posible marido, pero todos se lanzan directamente a cortejarme o a pedirme a ser su esposa, ¿por qué no intentan primero pedirme ser su amiga?

—Bueno, es que eres una joven en edad de casarse, y te pretenden jóvenes también con edad de casarse.

—Ni tan jóvenes. Este es Lord Ibara. —Tomó una de las primeras cartas que leyó—. Tiene más de cincuenta años. —Ruri hizo una mueca de desagrado, pero, como la dama educada que era, se guardó para sí misma sus pensamientos.

—Mmm… ¿Y qué tal Titan? Es hijo de un terrateniente amigo de papá. —Le pasó una carta.

—Oh, no lo veo desde que éramos niños. —Sacó la carta y leyó con una mueca los mismos halagos a su cabello y a sus ojos comparándolos con el sol y el cielo, con las mismas metáforas demasiado usadas y teatrales e invitándola a pasear—. Agh, tampoco me interesa…

—Pero al menos accede a un paseo con él —pidió Ruri con ojos suplicantes—. Es bueno que comiences a ver posibles pretendientes.

—Bien, lo voy a pensar. —Guardó la carta en su bolso y tomó otra, que tampoco le gustó.

Ruri se sentó a su lado y la acompañó mientras leía cartas, insistiéndole en que aceptara por lo menos a un par, pero Kohaku no lograba encontrar ninguna carta que le gustara ni siquiera medianamente.

"Querida Lady Hizashi, tu vestido resaltaba aún más tu estatus y tu belleza, la elegancia de tu postura y la delicadeza de tu piel, me ha dejado cautivado y no puedo sacar de mi mente el brillo de tus joyas reflejado en tus ojos que…"

—Agh, se nota que este solo está detrás de nuestro dinero. —Rompió la carta en pedacitos.

—Kohaku, solo quedan dos cartas, debes elegir a alguien…

—Ya tengo a Titan, y parecería incorrecto que me deje cortejar por dos caballeros, ¿no es así?

—Tú misma dijiste que querías primero un amigo antes que un pretendiente, no se verá mal si ves a más de uno, pero como amigos, claro.

Kohaku suspiró, abriendo las dos últimas cartas.

"Querida Lady Hizashi, sus ojos como el cielo me han…"

—No, gracias. —La arrojó al suelo despectivamente y tomó la otra carta.

"Querida Lady Hizashi, no soy de escribir muchas cartas, me gusta más bien pasar desapercibido, pero en la fiesta, mientras me escondía tímidamente en un rincón, su canto llegó a mí, pero no tuve el valor de acercarme a pedirle un baile y por eso me disculpo. Sin embargo, quisiera ahora aprovechar la oportunidad para pedirle un paseo. Su cabello dorado como el sol me ha cautivado y sus ojos como el cielo me…"

—Comenzó bien, pero al final lo arruinó. —Kohaku también arrojó la carta al suelo, pero Ruri la tomó.

—Vamos, Kohaku, es la última carta, por favor dile que sí. —Leyó quién era el pretendiente—. Ueda Daisuke, la verdad no lo conozco… pero si es de la familia Ueda que vive a las afueras del pueblo, escuché que tienen muchas tierras. Es un buen partido, y papá no dejará de insistir hasta que te consigas un prometido. Si no lo consigues tú misma, él empezará a buscarlo por ti.

—Bien… —Kohaku tomó la carta de Daisuke y la de Titan—. Les contestare a ellos dos y a nadie más.

—De acuerdo, de todos modos habrán más fiestas y más posibilidades… —aseguró Ruri, finalmente viéndose más animada.

La dejó sola para que contestara las cartas, y Kohaku empezó por contestarle a Titan.

Sir Titan,

Me alegra mucho haber recibido tu carta, y aprecio tus palabras y tus halagos.

Sería agradable reunirnos para pasear quizás por tus terrenos o por la plaza y ponernos al día respecto a estos años en los que no tuvimos contacto.

Recuerdo con agrado nuestra amistad durante la niñez, y quisiera retomarla.

Sinceramente, Hizashi Kohaku.

No quiso extenderse mucho en la carta, y también quiso dejar en claro que por ahora solo buscaba una amistad con él.

Anotó la dirección y guardó la carta en su cartera, luego empezó a redactar una respuesta para Ueda Daisuke.

Él era un desconocido que nunca antes había visto, pero tampoco pensaba esforzarse mucho en esto, solo debía arreglar un paseo y nada más que eso.

No podía ser tan difícil.

De hecho, quizás hasta podría intentar desanimarlo con la carta… pero no siendo grosera, más bien con sinceridad. De ese modo, si a él no le gustaba ella como en verdad era, ya no se molestaría en responderle y sería un suplicio menos, pero sin haber faltado a la promesa que le hizo a su hermana.

Era el plan perfecto.

Sir Ueda Daisuke,

Apreció mucho sus palabras, pero parece usted demasiado tímido y adulador.

No niego que busco pretendientes, estoy en edad de casarme, después de todo, pero quisiera un amigo antes que un prometido, y usted parece más bien el tipo de querer pasar al cortejo directamente. ¿O acaso malinterprete sus múltiples halagos?

Como no nos conocemos, estaría dispuesta a darle una oportunidad y aceptar un paseo, solo como amigos, por supuesto.

Entiendo que la familia Ueda tiene vastos terrenos, así que podríamos pasear por sus tierras o por la plaza.

Si no puede aceptarlo, lo entenderé y le pediré que hasta aquí lleguen nuestras interacciones.

Con todo el respeto que usted merece, Hizashi Kohaku.

Terminó de firmar la carta y sonrió complacida, sabiendo que eso probablemente iba a desanimar lo suficiente a ese hombre para que ya no quisiera saber nada de ella.

Probablemente no lograría escapar mucho tiempo de un matrimonio, era consciente de eso, pero si las opciones eran tan poco atractivas, entonces intentaría retrasarlas todo lo que le fuera posible.

Metió la carta en un sobre y observó la dirección de la que había llegado la carta de Ueda Daisuke.

—Cuatro, ocho… ¿Eso es un "uno" o un "siete"? —Ladeó la cabeza, antes de encoger los hombros y anotar un "uno".

Envió las cartas al día siguiente, cosa que dejó a su familia muy complacida de que ya tuviera a dos posibles pretendientes, aunque Kohaku estaba segura de que solo uno de ellos iba a responderle y aceptar su paseo.

Un problema menos.

.

—¡Senku, tienes una carta! —exclamó Ishigami Byakuya con sorpresa, entrando al taller donde su hijo estaba trabajando en otro de sus locos inventos—. Y es de… ¿La casa Hizashi? ¡Oh, seguro es de esa chica que cantó hace unas semanas en el último baile! ¿Pero por qué te habrá escrito? ¿La invitaste a bailar cuando me distraje?

—Yo no baile con nadie. —Ceñudo, Senku se limpió la grasa de las manos y tomó la carta—. ¿Por qué dices que es para mí? No dice para quién es.

—Bueno, pero claramente es la letra de una señorita, y sé que no hay señoritas pretendiendo a un viejo como yo. —Sonrió divertido, inclinándose sobre la carta con ojos interesados—. ¡Vamos, léela!

—La leeré luego, ahora estoy ocupado. —Guardó la carta en un bolsillo de su delantal, ignorando los pucheros decepcionados de su padre, y volvió a concentrarse en el motor que estaba intentando poner en marcha.

—¿Byakuya? —llamó la voz de un anciano desde la biblioteca que atendía.

—¡Voy enseguida! Luego te preparó tu comida, hijito —dijo alegremente mientras salía.

Ya solo, Senku trató de concentrarse en el motor, pero no podía lograr que funcionara.

—Si tuviera más herramientas, más piezas… —Lanzó un suspiro de frustración—. Pero ya no puedo pedirle más dinero a mi padre… ya desperdicié suficiente antes cuando no funcionó y ni siquiera hemos pagado todas las deudas. —Bufó.

Se limpió las manos y miró a la carta con una ceja en alto.

Debía ser un error.

¿Qué podría querer alguien de la familia Hizashi con el hijo de un bibliotecario? Y más teniendo en cuenta que dicho hijo era un inventor fracasado…

Chasqueando la lengua, abrió la carta y la leyó.

—Tal como pensé, un error. —Rodó los ojos, pero luego se llevó una mano a la barbilla.

En la carta decía que ella nunca había visto al tal Ueda Daisuke…

Y, por alguna razón, pensaba que su dirección era la de ese terrateniente que quería cortejarla…

Sin siquiera pensarlo dos veces, tomó hoja y pluma.

Querida Lady Hizashi,

Sus palabras no me parecen inaceptables bajo ningún concepto, todo lo contrario.

Me ha fascinado con su sinceridad, y quisiera aceptar ese paseo.

Tengo entendido que esta carta le llegará en una semana, así que la espero el catorce de octubre en la fuente de la plaza, después de almorzar. La esperaré con una rosa blanca, tan pura como mis intenciones de construir una sincera amistad con tan distinguida dama.

Sinceramente, Ueda Daisuke.

Observó la carta fijamente, preguntándose si realmente iba a arriesgarse a mentirle así a una familia tan poderosa… pero esta podría ser su única oportunidad.

Los ricos se regalaban joyas u otras cosas caras durante el cortejo.

Si ella le regalaba una sola joya o algún objeto de alto valor, él obtendría suficiente financiamiento para sus proyectos…

El dinero que obtenían en la biblioteca apenas les alcanzaba para sobrevivir y pagar las deudas que le dejaron sus intentos fracasados de ser un inventor, esta era la única salida.

Decidido, se dirigió al correo para enviar la carta, ignorando las preguntas de su padre.

Solo haría esto para probar suerte, quizás ella ni siquiera iría al paseo…

Valía la pena tomar el riesgo.

Continuará...

Holaaaaaaaaaa :D

Este fic es especial, verán, ya lo tengo completamente terminado con 28 capítulos owo pero no solo eso! Sino que está en formato PDF y a la venta! OWO

Bien bonito, retocado y todo para su disfrute uwu Sale diez dolaritos, aunque el precio está a discusión :3 Yo intento juntar para comprarme una computadora nueva y así poder traerles más fics :'D Ya q mi chatarra-compu de ahora apenas sirve y tuvo q ser salvada de la muerte varias veces Dx así q cualquier apoyo lo agradecería :'D

Ahora mismo ya subí los cinco primeros capítulos de esta historia a mi Patre0n, así q si quieren unirse allí también sería un gran apoyo para mí QwQ Y claro q con su suscripción a Patre0n pueden pedirme el fic q deseen como regalito de bienvenida, nomás no se olviden de mandarme un mensajito para pedirlo ;D

Cualquier duda q tengan me pueden mandar mensaje al privado, o me pueden encontrar en Facebook como Celeste Kaomy-chan OwO

Ojala les haya gustado este primer capítulo! La historia es bastante especial para mí así q deseo de corazón q les guste! Muchas gracias por leer!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!