La mañana estaba soleada en la ciudad de Nerima y ese era el reflejo perfecto de felicidad para una familia. Dos niños que jugaban en el patio, tan absortos en su diversión que ignoraban las miradas orgullosas de amor y complicidad de sus padres, quienes se dedicaban a disfrutar la vista como si se tratara de un espectáculo, que era el de ver crecer a sus pequeños.

Aquella feliz pareja no eran nada más que Ranma y Akane, que yacían sentados en el escalón de madera de la casa en la que habían compartido tanto; disgustos y felicidades tras quedar comprometidos por acuerdo de sus padres, desde su temprana adolescencia.

—Tengan cuidado —Akane daba sus suaves advertencias si observaba que el mayor estaba a punto de pasar el límite del juego con su hermanita dos años menor.

Luego de unos minutos de completa calma, ella volvió su mirada hacia Ranma, que parecía ensimismado en el juego acuático de sus pequeños, y soltó una pregunta en apariencia simple, pero que para ella estaba cargada de mucho significado:

—Tú crees que lo de nosotros... ¿Fue amor a primera vista?

Ranma se sobresaltó ante aquellas palabras dubitativas y luedo de analizarlo por algunos segundos bufó con ligereza al pensarlo bien y negó de inmediato con su cabeza.

—Por supuesto que no —respondió mientras miraba hacia el cielo y se cruzaba de brazos.

Para Ranma hasta la pregunta le parecía de más, si tanto él como ella debían saber que su relación comenzó tan caótica como todos esos años seguidos de conflictos, discusiones sinsentido y problemas para siquiera aceptar que se gustaban, mucho más el hecho de que comenzaran a amarse muchísimo después, con el transcurso de su relación.

Bastante satisfecho por su respuesta simple pero acertada para él, volteó a mirar a Akane y notó que ella estaba cabizbaja y posiblemente mirando algún punto de sus pies descalzos, como si estuviese perdida en sus propios pensamientos.

—Mi amor... —Sin dudarlo por un instante, Ranma tomó con suavidad el mentón de su esposa, haciendo que ella levantara y fijara su mirada en él— ¿Qué pasa? No hay nada de malo con que no fuera a primera vista. No me arrepiento de nada, ya lo sabes, lo hablamos antes de casarnos.

Akane esbozó una sutil sonrisa y se recostó en el hombro de su amado, que de inmediato recostó su cabeza contra la de ella y pasó su brazo por su espalda baja para sostenerla por la cintura.

—Y si te digo que yo sí creo que fue a primera vista, ¿qué dirías? Porque te podría jurar que así fue —comentó Akane, divertida al sentir como la respiración de Ranma se pausó con esas palabras.

Era más que obvio que esa pequeña confesión en forma de comentario dejó a Ranma completamente descolocado con lo que su amada acababa de decir. Para él tal idea era ilógica, si según él todo fue lo contrario desde que, con Genma habían puesto un pie en la casa Tendo. Ranma bufó desconcertado y se separó del abrazo para encarar a Akane, no pudo quedarse callado.

—Akane, eso es imposible, si bien sabes que los dos nos detest...

Ranma ya no pudo decir más, porque Akane había sido ágil y selló ese caudal de palabras con un tierno y profundo beso inesperado que Ranma luego de un segundo ya había recibido y correspondido al cerrar los ojos y entreabrir su boca para que ella lo hiciera también. Desde que compartieron un beso por primera vez, se habían dado cuenta de lo buenos y excitantes que eran, reprochándose con frecuencia por qué habían tardado tanto en atreverse a tal placer.

Al separarse con las respiraciones entrecortadas, se abrazaron con sus corazones llenos de emoción y al sentir la calidez del cuerpo de Akane, a la mente de Ranma vino una oleada de recuerdos, incluyendo aquella primera tarde lluviosa en que se conocieron. Sin proponérselo cerró los ojos para disfrutar de la paz que le daba sentir el aroma de Akane y lo relajante que era la sensación su respiración contra su pecho y allí estaba ante él esa imagen...

Recordó a la adolescente, sudorosa y sonriente de cabellos largos y oscuros con la que se había topado en el dojo. El cómo Akane, —a diferencia de la mirada de confusión de Soun, de los toqueteos humillantes de Nabiki y el gélido silencio de Kasumi al verlo en su forma de mujer—, lo había tratado con amabilidad y una dulzura genuina, sin necesidad de ser exagerada... esa conexión natural que surgió desde el segundo uno en que se saludaron y comenzaron a entrenar.

Ranma siguió meditando cómo, en su forma femenina, él y Akane habían compaginado antes de toda esa cadena de malos entendidos y el compromiso forzado. Fue algo instantáneo como efímero, porque siendo realistas, aquel no era el mejor momento de sus vidas; Ranma lidiando con su maldición y la de su padre y la familia Tendo con sus propios problemas al vivir sin una figura materna y con la necesidad de perpetuar el negocio familiar.

De pronto Akane trajo al presente a Ranma con su mano acunando el rostro de él que ya tenía una lágrima que había rodado por su mejilla sin él darse cuenta al estar sumido en todos esos recuerdos que tenía olvidados.

—¿Ahora a ti qué te pasa, mi amor? ¿Dije algo malo? —inquirió preocupada por ese estado emocional en el que Ranma estaba envuelto.

Ranma secó con rapidez la lágrima y volvió a abrazar a Akane, esta vez escondió su rostro en su tibio cuello. Sentía la necesidad de decirle tantas cosas, pero no era bueno para discursos.

—Tenías razón... —susurró con la emoción contenida—. Fue amor a primera vista. Solo no supimos verlo.

Akane, conmovida rodeó a su amado con fuerza y comenzó a hacerle mimos en el cabello trenzado. No había duda en que esas palabras habían llegado a su corazón, porque Ranma no pudo haberlo dicho mejor y de manera tan simple, como había sucedido.

De un momento a otro comenzó a lloviznar y la pareja fue por sus dos pequeños. Juntos disfrutaron de una tarde lluviosa con té y galletas que Akane había aprendido y perfeccionado los últimos años, sintiéndose realizados con la idea del profundo vínculo que compartieron desde siempre... desde el primer día que se conocieron.

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¡Hola! Vengo con una serie de oneshots por el evento de " Rankane Week" que se manifiesta estos siete días. La primera idea ha sido "A primera vista". Espero que sea de tu agrado esta primera entrega ¡Gracias por leer!