Un viejo fic que tenía por ahí y subí, espero les guste


Dulce obligación

Cap.1 Amenos encuentros

-¡He dicho que no! -Replicó con fuerza retumbando su voz en las paredes de la habitación y dando un pisotón que también hizo vibrar el suelo.

Ante la respuesta Thrain exhaló levemente entre su espesa barba con tintes negros y grises, moviendo pesadamente la cabeza, el mayor que estaba atrás de él estaba tan callado como las piedras.

-Las cosas se han dicho y tú tienes un deber que cumplir.

-Puede ser de otra manera.

-¿Cuál hijo? No estamos en posición de negociar algo diferente a lo que el thain quiso.

-¡Yo no me casaré con una criatura inferior a mí! -Contestó con energía

-Thorin… -El mayor de ellos Thror, rey bajo la montaña se levantó de su sillón y se dirigió hasta la puerta para cruzarla con el mismo silencio con que había permanecido ese rato, dejando entonces a padre e hijo solos -hijo… hace mucho que dejaste de ser un niño para convertirte en adulto y saber que el deber de un hijo de Durin es proteger a su pueblo.

-Lo he sabido de sobra padre, pero un matrimonio así es…

-La única salida para nuestro pueblo.

-No lo haré.

-Hijo…

-¡No padre!

-¡Deja tus pataletas! -Ahora fue él quien levantó la voz, dando un paso al frente, Thorin aunque sorprendido no se echó para atrás -Llevamos dos inviernos cruentos de los que apenas hemos salido, uno más y será la muerte para muchos, la comida no ha sido suficiente para nosotros, de seguir así tendremos muchas lápidas este invierno ¿Eso es lo que quieres?... La región de la Comarca traerá víveres abundantes, semillas adecuadas para nuestra tierra, su llegada es esperada porque traerán lo indispensable para este reino: comida, para sobrevivir el siguiente invierno.

-Podemos pagársela con dinero, gemas, oro…

-El thain no ambiciona nada de eso, él lo que quiere es que te cases con su única hija.

-Vaya… no ambiciona el oro, pero sí que su hija se una a la familia de Durín, que "Humildad" -Dijo con tono sarcástico.

-Ésa fue su condición y se aceptó.

-Sin mi consentimiento.

-¿Y qué piensas hacer? El thain no querrá otra cosa y si no accedemos nos despedimos de las provisiones y vamos ordenando que se amplíe el cementerio.

-Yo no quiero la muerte para mi pueblo.

-Entonces deja tus quejas.

Sin más Thrain dio media vuelta para salir de la habitación, dejando a su hijo con un enojo creciente en su cuerpo que, tomó un jarrón de plata que estrelló contra la pared abollándose éste por el impacto.

Como se ha mencionado, el príncipe Thorin, príncipe del grandioso reino de Erebor tiene un deber el cual no quiere cumplir, contraer nupcias con una hobbit a cambio de comida para su pueblo, ya que las temperaturas invernales han sido crueles aún para los enanos que parecen ser como las piedras de la montaña donde habitan, sin embargo la naturaleza es más fuerte y esto viene a ser un recordatorio de que ellos también son débiles ante ella, presentándose dificultades para sostener a su pueblo. Erebor es un reino de muchas riquezas, abunda el oro, las gemas, los diamantes… bellezas de la tierra, así como darle formas temibles al hierro, no obstante, ni con todo eso pueden evitar que su pueblo sufra de hambre por falta de comida. La familia real trabajó en buscar una solución pues, así como gozan de privilegios, son conscientes de sus responsabilidades fue así, que Thrain buscando una solución en otras tierras, dio con la tierra de los hobbits, específicamente en la Comarca donde quedó impresionado por la abundancia de comida que ahí había. Como tal debía hablar con el líder quien era el thain Bungo Bolsón, un hobbit bonachón y tranquilo, además de fácil en el trato, Thrain se llevó muy buena impresión con él, no obstante esa apariencia no lo engañó para oler que él ansiaba algo de un trato con el reino de Erebor, él fue específico que ayudaría con todas las provisiones que necesitaran y a cambio, no quería oro o plata, o gemas preciosas… él quiso, que su única hija Bilba Bolsón se casara con su príncipe heredero.

Cabe decir que la idea noqueó a Thrain, no se lo esperaba… incluso por un atisbo de segundo quiso negarse, negociar algo más… sin embargo la imagen de los enanos sufriendo en invierno con la enfermedad casi llegando a la muerte le hizo aplacar su ego, fue por eso que aceptó la condición del thain, quien sonrió anchamente cuando estrecharon la mano. Thorin Escudo de Roble desde infante sabía las obligaciones por ser el siguiente en el trono, lo sabía y desde luego que había pensado en un matrimonio arreglado, era la costumbre sin embargo, él pensaba en una dama enana de noble cuna como él, una que fuese digna de ser llamada "Reina" de Erebor en el futuro, pero no esperaba que su enlace matrimonial fuese orquestado con una hobbit.

-Hobbist… ¡Bha! Son pequeños y con apariencia de tenderos ¿Qué tiene que hacer una simple hobbit a mi lado? Yo no pienso unir mi vida a una criatura inferior a mi raza.

La sola idea le volvía a hervir la sangre y en reacción aventó una mesa, cayendo al suelo sonoramente los libros que en ella había.

Tocaron la puerta, una enana avisó que la cena estaba lista y que lo esperaban a él en el comedor para cenar, Thorin se fue con el ceño fruncido, con tal aspecto que la dama enana se asustó cuando lo vio salir. En el comedor privado para la familia se encontraban los tres señores enanos, Thorin se rehusó a hablar o mirar siquiera a los dos mayores, cosa que ambos no extrañaron, comieron sus alimentos con total tranquilidad, escuchándose el sonido de la chimenea, los cubiertos contra los platos, así como los vasos llenarse de vino cuando se vaciaban, la cena se dio así por un largo rato hasta que otra enana se acercó a Thrain llevando una pequeña charola de plata estando encima de ella una carta, el mayor agradeció y tomó la carta para comenzar a leerla, esto llamó la atención del príncipe, tenía un mal presentimiento sobre esa carta… y no estaba equivocado, cuando entre la barba de Thrain se divisaba unas sonrisa.

-El thain Bungo y su hija llegarán en tres meses y dice que traerá un extra de provisiones como muestra de confianza en nuestra palabra, Thorin lo correcto es que elabores un regalo de bienvenida para tu prometida a forma de agradecimiento, ¿Qué tal un arreglo para el cabello? -Dijo esto con agrado, no obstante, en Thorin volvió a crecer su enfado.

-¡Por esa criatura yo no tocaré un solo martillo!

-¿Vas a seguir con lo mismo? Pensé que ya lo habías entendido.

-Y no lo haré, yo no me casaré con una criatura que ni de mi raza es sólo para mendigar comida.

-Déjate de juegos…

-¡No son juegos…!

De pronto Thror rey bajo la montaña que en todo momento estuvo en silencio… dio un fuerte golpe a la mesa haciendo temblar lo que había en ella y levantarse de golpe cayéndose la silla donde se sentó, el sonido fue tan fuerte que las tres enanas que estaban para asistirlos se retiraron con el visible espanto pintado en sus caras, en el menor de ellos también hubo eso, pero sacó fuerzas de alguna parte para no demostrarlo en la cara porque ver a su abuelo así era de temer. Thror se acercó lentamente a su nieto mayor con una mirada gruesa, fiera y obscura que el interior del joven príncipe se tambaleaba como las hojas ante un viento frío, quedó a escasos centímetros de él, a su cercanía Thorin sintió el calor mismo de las minas en Erebor y en su mirada el frío gélido que ha azotado su tierra.

-Que sea esta la última vez que te quejas de tus deberes y dejas de llorar como niño ligero, se te ha explicado desde siempre tú deber y éste es el momento de llevarlo a cabo, no quiero volver a oír la discusión de este tema nuevamente… ¿Queda claro, nieto mío?

Thorin quedó sin palabras pues éstas lo abandonaron ante los pasos de Thror, su cabeza dio un asentimiento pequeño y apenas visible, pero evidente para el mayor de su familia.

-Perfecto -Se dio media vuelta y salió del comedor, dejando a Thorin aún pasmado y con el enojo removiéndose en sus entrañas.

….

La mesera enana de cabellos grises llegó con premura, trayendo consigo tres tarros llenos hasta el borde de cerveza, colocándolos en la mesa para dos enanos, apenas dejó el primero en la mesa Thorin lo tomó con arrebato y bebió su contenido con vuelo, por el impulso otra vez por la comisura se resbalaba la cerveza, pronto se terminó el líquido dejando el tarro en la mesa con un golpe y tomó el siguiente. Su acompañante era su buen amigo y compañero de armas el enano Dwalin quien movía negativamente la cabeza al verlo de esa manera, realmente no estaba de acuerdo con el arreglo que su padre llevó a cabo sin consultarlo con él primero; aunque conociéndolo se habría negado a la primera. De hecho, si él hubiera estado presente en esa negociación, estaba seguro que Thorin pelearía a morir por otro "Pago" pues evitaría salir de la Comarca comprometido con una hobbit, la sola idea le causaba gracia, lo imaginaba sacando su espada para amenazar al thain.

-¿Cuánto más beberás?

-Hasta que olvide mi nombre, ya que mi padre se olvidó de mí -Dijo en un bufido, aventando el segundo tarro ahora vacío, entonces continuó con el otro que estaba lleno.

-He pensado… ¿Y si esa hobbit es agradable? Oír decir a Ori y Dori que acompañaron al señor Thrain, que era linda.

-¿Olvidaste como son? Son más bajos y aguados, no saben pelear… estoy seguro que al ver esta montaña esa hobbit estará llorando y quejándose con su padre por haberla comprometido conmigo, no tengo nada que hacer al lado de semejante ser.

-Quizás -Dwalin volteó la cabeza a la entrada, llegaban más enanos y salían otros, pero vio entrar a su hermano mayor Balin, quien al ver a Thorin en ese estado movió negativamente la cabeza -ahí viene mi hermano.

-Con que aquí estaba nuestro príncipe -Dijo con reproche con los brazos en la cadera.

-¿Para qué soy bueno?

-Involucrarte en la fiesta de bienvenida para el thain y tu prometida -A la última palabra Thorin golpeó la mesa con el tarro de cerveza, salpicando la mesa con ella.

-No merece tener ese título, no lo digas frente a mí.

-No hay otro, estás completamente ausente y es tu hermana la que está dirigiendo todo.

-Siempre le gustaron esas cosas… ¡Otro! -A la señal la enana corrió a servir otro tarro rebosante de cerveza, sin demora llegó con él pero, antes de que Thorin lo tomara Balin lo hizo, molestándose el otro -¡Balin…!

-Es el segundo día que estas aquí, pero se acabó, si vas a sacar tu frustración que sea con entrenamiento y no con alcohol.

-¿Ya ni a eso tengo derecho? ¿Hasta eso me lo va a quietar esa hobbit?

-Si planeas estar ebrio hasta la llegada de tu prometida, olvídalo… de mi cuenta corre que no te las gastes así y por cierto… tu hermana justamente te está buscando.

-Si es por la dichosa fiesta… -Dijo con amenaza levantando su dedo…

-Es por una carta de Fenrir -A lo dicho los humos del príncipe enano bajaron, se levantó de la mesa dejando en ella unas monedas de oro sin embargo, Balin las tomó y las guardó en su bolsillo -yo lo pagaré, anda ve a donde la princesa -Thorin no dijo más y se dio la vuelta para salir de la taberna, Balin exhaló un suspiro sentándose en la silla que abandonó el más joven.

-Que muchacho… no recuerdo que hiciera este tipo de berrinches -Dijo con cansancio y luego bebió del tarro que le había quitado a Thorin.

-Entiéndelo, está resentido por el arreglo matrimonial sin consultarle.

-Los arreglos nupciales entre la familia de Durin han sido constantes.

-Si, pero no con otras razas a menos que yo recuerde.

-Admito que fue una sorpresa, pero fue lo que acordaron y es por el bien del pueblo.

-Él lo sabe sin embargo no dejar de serle molesto todo, aún tiene esperanzas de que las cosas cambien.

-¡Ja…! Es como pensar que volveré a tener cabello negro y no blanco como ahora, por su bien… entre más pronto lo asimile, será mejor.

-Ori y Dori dijeron que era "Agradable" la hobbit" ¿Es cierto? No mencionaste mucho, ya que tú también acompañaste al señor Thrain y ellos a veces exageran con esos términos "Románticos".

-Y lo sostengo, es una hobbit con excelentes modales, linda figura y sobre todo respetuosa de la palabra de su padre, Thorin la ve como una enemiga o como la peor calamidad de su vida, no debe verla así… yo confío que cuando se conozcan y se traten él caiga en la cuenta de que no fue tan malo lo que hizo su padre, puede que incluso le haya hecho un gran bien.

-Estará por verse -Dijo Dwalin no muy convencido de las palabras de su hermano mayor.

A diferencia suya, Balin confiaba en su corazonada y fue así que el tiempo fue pasando en Erebor, con la llegada del otoño llegarían los hobbits y por primera vez el joven príncipe anheló no ver llegar una estación, no volvió a mencionar el tema delante de su padre pues las palabras de Thror eran más que suficientes y él no es tonto para tentar su suerte con la paciencia de su abuelo y arriesgarse a una reprimenda que recordará el resto de su vida. Siendo así y como no hay manera de detener el tiempo y no hay fecha que no llegue, el otoño hizo su aparición y con ella la llegada de los hobbits, su entrada en Erebor fue de celebración, siendo recibidos en primeras estancias por Thrain y su hija Dís, Thorin no quiso estar presente… pero su padre lo dejó pasar, ya que a la fiesta de bienvenida si debe asistir aun cuando él no quiera… y vaya que así era. Ese día fue mucho revuelo, mucho ajetreo y el ambiente en general era animado, desde luego que en la habitación de Escudo de Roble era parecido a un pálido día gris, estaba sentado en un banco afilando su espada mientras la servidumbre arreglaba su atuendo para esta noche, luego tocaron la puerta, era Dís que entró con una sonrisa en la cara.

-Quería ver tu traje antes de que lo uses… ¡Por el Hacedor! Es precioso, lucirás como todo un príncipe de Erebor con el traje de nuestro abuelo, hubo que hacerle algunas mejoras, pero está casi idéntico cuando él lo usó ¿No te gusta, hermano?

-Aja -Dijo en un sonido apenas audible pero obvio de desinterés, Dís movió la cabeza, hizo un ademán de mano en señal para retirarse las dos enanas, al estar a solas acortó la distancia y sacó de entre su bolsillo una cajita de caoba.

-Sé que no hiciste un regalo de bienvenida para ella, pero yo si lo hice, míralo.

Thorin tomó la caja, la abrió y encontró un prendedor en forma de flor con rubíes adornando la forma de los pétalos.

-Es un hermoso trabajo, no te hubieras molestado.

-Sabes que no era correcto recibir a tu prometida sin un regalo… -Thorin volteó a verla con molestia por esa última palabra -y nuestro padre lo dejó pasar, sin embargo, espera que en el futuro tú mismo le fabriques uno.

-Que espere sentado para que no se canse, no lo voy hacer a menos que sea de vida o muerte.

-Oh vamos hermano, no es tan malo… en cuanto la veas te gustará.

-Si lleno mi cuerpo de vino puede que incluso la vea como soportable.

-Eso quisiera verlo, embriagarte y la reprimenda que nuestro padre te dará… si no es que se le adelanta nuestro rey -Dijo la princesa de cabellos negros y ojos azules como él, en tono sarcástico y a forma de reto.

-Descuida hermana querida, no haré eso, pero será de las fiestas más pesadas de mi vida.

-Y luego dicen que nosotras las hembras somos dramáticas -Habló volteando los ojos, nuevamente tocaron a la puerta un joven enano dio aviso de prepararse para la celebración -no vayas a tardarte… y no se te ocurra escaparte a las Montañas de Hierro con Fenrin -le dijo la princesa en tono de broma guiñándole el ojo, Thorin sonrió, su hermana lograba sacarle el buen humor como también hacerlo explotar.

Ella se fue y él comenzó a arreglarse después de un baño para "Calmarse" aunque no resultaba, con cada acción a realizar para estar presentable para la fiesta, sentía el cuerpo pesado, desgano, molestia, hastío, venía a su mente sus quejas y los deseos de marcharse a escondidas eran latentes… no obstante eso último sabe que no lo haría. Al mirarse frente al espejo su imagen no la vio reluciente a pesar de que el espejo decía lo contrario. Mucho decían que él era la viva imagen de su abuelo en su juventud, lo que le daba un porte de realeza indiscutible, en un instante admitió que lucía impecable… y se lamentaba que sólo fuese para recibir a hobbits.

-Vaya desperdicio… -Decía y pensaba lo mismo en el fondo sin embargo, aún mantenía cierta esperanza, tal vez… si hablaba a solas con ella, si dialogaban podría deshacerse del arreglo matrimonial y dar al thain otro tipo de pago, porque lo primordial es salvaguardar la vida de los enanos de Erebor, eso no lo dejaba tranquilo y por ello lucharía por ello… y por su libertad.

De nuevo tocaron a su puerta en aviso de todo estar listo, él dio un suspiro frente al espejo y salió de la habitación en dirección al salón principal, en el camino se topó con Dís que lo esperaba, nuevamente alabó su aspecto y él se sentiría alagado si fuese para recibir a una dama enana, los hermanos llegaron al salón donde todo estaba listo, realmente se esmeraron en dar una animada bienvenida… pensando repetidamente que era un desperdicio hacerlo para tales personajes. Thorin quedó de pie junto a su padre, de reojo miró a Dís que hacía muecas con la cara, en aviso de que mostrara una sonrisa… él negado, mantendría su porte serio, no amenazante para asustar a la "Pobre creatura", otro de los conceptos en que tenía a la hobbit.

-Espero ver los mejores modales de tu parte, hijo -Habló Thrain entre dientes sólo para él, Thorin quedó callado.

Las trompetas sonaron, las miradas de los presentes se fueron directo a la puerta principal, en varios había curiosidad y ánimo, Thrain mostraba una sonrisa en su rostro sin que su barba la impidiese ver, Thorin ni se inmutó.

-Con ustedes, el thain Bungo Bolsón y su hija la dama Bilba Bolsón de la región de la Comarca.

El murmullo aumentó, así como los humos, las puertas se abrieron al son de las trompetas revelando a los invitados, ahí estaba el thain Bungo sonriendo bonachonamente luciendo su impecable traje negro para la ocasión, tenía buena apariencia… aunque Throin no reparó mucho en él pues su vista se fue a la hobbit que llevaba del brazo y… sus ojos que estaban serios y rectos, reteniendo el desagrado interior, se fue cambiando al tono de la sorpresa. Delante de él había una hobbit que usaba un vestido rojo, era de tez clara, pero con tonos suaves del sol, su cabello llegaba hasta la mitad de su espalda era rubio obscuro , peinado a media coleta con pequeñas flores amarillas adornándolo, su rostro era engalanado por un par de ojos con el tono de esmeraldas… aunque éstas le parecieron opacas para la comparación, sus pestañas parecían las alas de su cuervo y para darle un tono aún más especial, en sus mejillas había dos cerezas a forma de rubor, su figura era delicada y agradable, Thorin quedó como estático y lo que venía pensando se le acortó cuando la vio, conforme avanzaba la pareja algo le retumbaba en el interior que no lo dejaba ni parpadear, ambos hobbits hicieron una reverencia al llegar.

-Nuevamente bienvenidos a Erebor, hemos organizado una fiesta en celebración de su llegada, pues tenemos la firma convicción que su visita traerá la abundancia a nuestra tierra.

-Le agradecemos, alteza -Dijo con respeto el thain.

-Tengo el gusto de presentarles a mi hijo mayor, el príncipe Thorin Escudo de Roble.

La mención de su nombre por Thrain pareció sacarlo de su estupor, entonces él hizo una reverencia para ambos.

-Un placer conocerlo por fin alteza y yo le presento a mi amada hija, Bilba Bolsón.

-Un honor conocerlo, mi príncipe -Habló la chica en tono suave y con mucho respeto, el sonido que llegó a los oídos del joven enano, le fue parecido al canto de los pájaros que cantan en la mañana cuando sale a entrenar.

Por reacción suya tomó la mano de la hobbit para besar el dorso de ésta, descubriendo para sorpresa extra que su piel además de ese tono especial, era suave al tacto, como los pétalos de las flores y el aroma que desprendía era al de un jardín… en sus adentros se preguntó si no era la mismísima Yavanna.

-El honor es mío -Habló por fin y su tono grueso de voz hizo una sonrisa pequeña y tímida en la hobbit, acentuando su rubor.

-Hay un obsequió para la dama hobbit -Dijo Thrain, Thorin le entregó la caja que Dís le dio revelando el prendedor, la chica quedó gratamente sorprendida por tan lindo regalo.

Entonces Thror se acercó al grupo, ambos hobbits hicieron reverencia a su cercanía.

-Agradecemos el recibimiento que nos han dado su majestad, nos sentimos inmensamente honrados.

-Su llegada es bendecida por mi pueblo, ¡Que comience la fiesta! -Exclamó Thror encendiendo los humos en el salón.

La música comenzó y las copas comenzaron a servirse, los hobbits fueron escoltados a su mesa, Bungo Bolsón se sentaría a un lado de Thrain por supuesto mientras que la pareja estaría en su propia mesa, para darles espacio y comenzaran a entablar diálogo. Con el ánimo de los enanos, su música, su danza y banquete la hobbit estaba impresionada, en su cara estaba de fijo una sonrisa con sabor a asombro, su aspecto le fue grato a Thorin porque aceptaba a su pueblo, sí, eso fue gustoso… pero inmediatamente vino a su corazón la molestia del arreglo nupcial sin su opinión y de que esa creatura no era una enana, le vino ese pensamiento de que son de una raza menor y que esto no tiene sentido. Fue por ello que el entusiasmo que había sentido de principio, fue aventado por la incomodidad y su rostro lo reflejaba.

-Es sorprendente lo que hacen los señores enanos, su padre nos mostró algunas joyas y armas que fabrican aquí, son un pueblo bendecido por transformar los minerales de la tierra en cosas hermosas y temibles.

-Así es -Respondió secamente mientras se cruzaba de brazos

-Y se ven que son tan animados como nosotros en las fiestas, casi siento que estoy en la Comarca, cuando pasamos por el reino del bosque la celebración de los elfos era más… "Amena" pero vibrante y el rey Thranduil se comportó atento y respetuoso -La mención de dicho elfo causaba que se le revolviera el estómago -son muy diferentes ¿Siempre tienen ese ánimo en las fiestas?

-Regularmente.

La hobbit de dulce y tierna apariencia, no era ingenua y ese tono en su voz que distaba al que dio cuando la saludó, con esas cortas respuestas acató que no era gustoso de entablar una larga charla con ella, siendo así no insistió en seguir intercambiando palabras, limitándose a ver la fiesta desde su lugar, sólo charlando con los enanos que se acercaban a la mesa como la princesa Dís con quien, desde la presentación se dio un buen enlace, Thorin prefería gastar el tiempo en comer y beber, ya que no podía fumar su pipa ni retirarse del todo de su lugar, desde ahí miró a Balin que le miraba con reproche por su actitud y él indiferente, por otra parte la chica a su lado era el polo opuesto, se veía emocionada con la festividad y estas acciones no pasaron desapercibidas para Thrain, ya que podía entablar una entretenida charla con su futuro consuegro, como echarle un ojo a su hijo y también reprobaba que Thorin no cruzara más palabras con la chica para comenzar a conocerse y pensaba que si a él se le ocurría hacer algo para evitar la boda, lo lamentaría con creces, no importa que fuese su hijo mayor.

Los enanos Ori y Dori quienes habían ido a la Comarca acompañando Thrain, fueron los primeros en pedir bailar con la hobbit, ella aceptó gustosa, retirándose sin empacho de la mesa dejando solo a Thorin, quien parecía imperturbable; fue entonces cuando Dís se acercó a él.

-Hermano sonríe de vez en cuando.

-¿Afectará en algo?

-Ay por el Hacedor… ¿Vas a continuar con tu actitud? Yo pensé que la hobbit te había gustado.

-Como dije… era soportable, con puntos a favor porque no necesité de vino para aceptarlo.

-Eres el colmo, ni siquiera la sacaste a bailar, debiste ser el primero.

-Dori estaba más entusiasmado y mira, Bofur se apuntó de inmediato.

-Esto no pasará por alto para nuestro padre ni para el thain Bungo, recuerda que han venido trayendo generosas provisiones para nosotros, aunque sea por ello sé más cortes.

El mayor cruzó la boca en respuesta, permaneció en su asiento mirando a la chica bailar con sus amigos y parecía divertirse, en ningún momento regresó la mirada a él y eso lo agradeció… de eso quería convencerse. Por otra parte lo relajó que ni su padre ni Balin se acercaran a darle el mismo discurso que su hermana, además de que Thror lucía más entretenido con su tarro de vino y dialogando con viejos enanos de la corte, estando pues "Abandonado" por todos continuó con sus maquinaciones, seguía pensando que si convencía a la hobbit de cancelar el compromiso y pagar por sus provisiones de otra manera, saldría bien librado, sería una buena historia que contaría a sus nietos enanos; si, nietos con sangre enana pura. Y como no quería esperar más para darle fin a este asunto, se levantó de su asiento para acercarse a la hobbit quien había bailado la segunda pieza con Bofur, al llegar con la pareja, el enano se despidió amigablemente con ambos.

-Gracias por permitirme bailar con la dama Bolsón, supongo que ahora el prometido querrá comprobar su destreza de baile, ¿Verdad señorita Bolsón?

-¿"Destreza"? Pero si perdí el ritmo dos veces -Dijo divertida.

-Y yo no lo noté, ni cuando estuvo a punto de pisarme los pies -Ambos rieron por el comentario, Thorin permanecía quieto y callado como las rocas de la montaña, por la imagen Bofur corrigió su postura y pasó a retirarse.

-Necesitamos hablar en privado -Dijo con tono apremiante, la hobbit asintió y fue guiada por él fuera del salón, vistos por Balin y Dís que estaban en una mesa charlando.

-¿Por fin quiso hablar con ella? No hacía falta que estuvieran a solas, ¿O será para otra cosa?

-De este muchacho lo espero todo, sólo ruego que su abuelo no se dé cuenta o las consecuencias serán terribles -Dijo el mayor con un suspiro de cansancio, acertó en que Thror no lo notó, pero Thrain si, sin embargo también lo dejó pasar quería ver hasta donde llegaba su hijo.

La "Pareja" caminó hasta la zona de los balcones saliendo al exterior, desde esa altura podía verse la Ciudad del Valle alumbrada por las luces, así como la Ciudad del Lago, la vista fue muy grata para la chica, sin embargo su atención se fue a donde el príncipe.

-¿De qué quiere hablarme…?

-¿Cuánto quiere tu padre en pago por sus provisiones? -Respondió secamente con otra respuesta, apenas dándole tiempo a la hobbit de asimilar su frase.

-¿Q-qué ha dicho?

-El thain accedió a darnos provisiones para mi pueblo a cambio de un enlace matrimonial, pero estoy seguro que puede cambiar de parecer, dime ¿De cuánto es el precio que quiere en oro por ellas?

-P-perdón pero no lo entiendo… mi padre no quiere nada de ello.

-Vamos no puede ser tan difícil, nuestro pueblo es rico en gemas, oro, plata… lo que quiera se lo podemos dar hasta diez veces más.

-Veo que es usted el que no comprende, mi padre no está interesado en eso…

-¿Y tú si?

La hobbit quedó en shock por el cambio de actitud, no se parecía a la que tuvo cuando fueron presentados, ve que delante suyo tiene a un enano en posición de negociar en oro lo que no puede ser "Comprado" de esa manera, ella conoce bien a su padre y no cambiará de parecer.

-Alteza ése fue el trato que su señor padre y el mío llevaron a cabo, nosotros tenemos que respetarlo.

-¿Y te crees con la altura para ser una princesa de mi pueblo?

Esa pregunta la noqueó más y sus ojos se abrieron como platos y su boca se abrió, no podía creer esta hostilidad cuando apenas se conocen y más al ser ella la que menos involucrada estaba en las negociaciones, era de no creerse, pero ella, aunque era una dama de buena educación y llevaba en alto el apellido "Bolsón", también tenía sangre "Took" por parte de su madre difunta, que eran más arrojados que los Bolsón. Así que ella cambió su postura de sorpresa y hasta miedo… por una de temple y con los pies más firmes que la dichosa montaña de Erebor.

-Su padre considera que si, pues aceptó el trato.

-Sólo porque tú padre lo obligó.

-No hable de esa manera de mi padre, se lo prohíbo.

-¿Me lo prohíbes?... ¿Tú a mí? -Preguntó Thorin en tono de burla ante su acción -Estás olvidando quien soy.

-Un príncipe que se niega a cumplir el trato establecido y que pone en riesgo la honorabilidad en la palabra de su padre.

-Tu boca te puede meter en problemas "Pequeña" hobbit, no olvides quién eres… -La miró de forma amenazante como de un lobo sin embargo, la hobbit ni un centímetro se hizo hacia atrás y tampoco ladeó la mirada, la tenía clavada en los suyos como una flecha certera.

-Una hobbit que entrará a su familia, le guste o no a usted.

-Por lo visto tampoco estás interesada en acabar con esta tontería, no te agrada un pago generoso en gemas, ambicionas el sitio de donde emanan.

-Los hobbits no ambicionamos las gemas, amamos la familia y la tranquilidad del hogar.

-Y qué hogar quiere el thain para ti ¡El reino de Erebo!.. Mi reino -Estaba de fijo su tono irónico.

-Ya le dije que no le permito que hable en ese tono de mi padre.

-No llevas ni seis horas en este reino y ya te sientes con atribuciones que no te corresponden.

-Su padre dijo que las tengo y sobre todo está confirmado por el rey de este sitio, como verá no soy del todo una "Pequeña" hobbit.

La sangre el enano príncipe volvió a calentarse, creyó que sería sencillo convencer a la chica, su palabra y mirada eran suficientes, la familia de Durin es temida por su temblé no obstante, esta hobbit de aspecto tierno, suave y frágil se queda de pie con una seguridad y una fuerza que compite con la de la montaña, eso no lo esperaba.

-¿Es tanto tu deseo de pertenecer a mi familia?

-Quiero obedecer la palabra de mi padre y no dejarlo en deshonra, acepte que nada de lo que haga cambiará las cosas.

Thorin giró sobre sus pies molesto, caminó en círculo como fiera enjaulada, murmurando cosas entre dientes que la hobbit no alcanzó a escuchar pero, no importaba, su rostro decía que no era un vocabulario para una dama como ella.

-Dado que estamos hablando con claridad yo también quiero hacerlo -Thorin volteó contrariado por su comentario.

-¿De qué hablas?

-Usted no quiere este enlace y yo tampoco, pero es nuestro deber cumplirlo, así que le sugiero llevar las cosas en paz y de este enlace hay algo que quiero pedir a cambio.

-¿Qué es?... ¿Un salón de gemas?

-No alteza, no quiero eso… lo único que me interesa de esto… es un hijo -Lo último hizo que los ojos azules de Thorin se abrieran exageradamente

-…¿Quieres acostarte conmigo? -La cara de la hobbit se puso tan roja como su vestido.

-No lo diga así… a nosotros los hobbits nos importa la decendencia, mi padre anhela un nieto fuerte del que se sienta orgulloso.

-A mí me parece un pretexto para estar en la cama conmigo, ¿Es eso lo que quieres?

-Su tono es repulsivo y no lo toleraré, no fui educada para aguantar cosas así.

-Que delicada -Ese tono burlón no va a marcharse –¿Así que eso es lo que quiere el thain?

-Búrlese lo que quiera pero es la verdad, a cambio de darles las provisiones necesitadas y un extra, yo sólo pido un hijo, después de eso no lo molestaré más, mi presencia le será inadvertida en esta inmensa montaña.

-¿Y yo que gano?

-Ya lo dije, provisiones para su pueblo, tiene mi palabra de que nadie morirá a causa del hambre.

Thorin pensó en lo dicho y al ver que nada, absolutamente nada en este mundo cambiará las cosas, que el thain no va a querer otra cosa como pago, que su padre no corregirá de parecer para comprometerlo con una enana de noble cuna, que Thror sacará su emblemática hacha "Trueno" para rozarlo con ella si se niega… y que esa hobbit nada hará contra el trato nupcial, con "Pesar" entiende que su destino ha sido escrito y él no pudo evitarlo aunque lo intentó. Mira a la hobbit que se mantiene en una pieza, a ella escogieron para su esposa… y él no la apetece, siendo así acortó distancia y acercó su mano.

-De acuerdo hobbit, un nieto por las provisiones para salvar a mi pueblo del hambre, te haré a ti responsable si algo sale mal.

Porque eso era lo mas importante… no importaba si unía su vida a un ser así, la hobbit acercó su mano y con ello ambos "Novios" cerraron su propio acuerdo.

-Bien -Dijo la hobbit no rehuyéndola la mirada ni un milímetro, en la cara del enano volvió esa mueca burlesca.

-Ya veremos si tu cuerpo aguanta la pasión de un príncipe enano.

Bilba alejó su mano, le era nauseabundo su tono así que con la cabeza en alto caminó hacia la entrada del balcón para no seguir escuchándolo, por lo visto ya se habían dicho todo esa noche que debía ser de amenos encuentros, Thorin no le quitó la mirada de su figura y cuando ella llegó al marco del balcón dijo algo que lastimaría el corazón del nieto de Thror.

-Cuando conocí al rey Thranduil su presencia era tal que enamoraba con una sola mirada y sus palabras hacían pensar que era un ensueño.

Y desapareció del marco del balcón mientras que en el interior… del corazón de Thorin algo se quebró.

Continuará…