Capítulo nuevo de esta vaina. Me sorprende que haya gente a la que le guste.

¿Desean alguna otra aclaración? No me gusta meter notas de autor en medio de las historias; para eso prefiero decir todo al inicio o al final de cada parte.

Si se preguntan la edad de los dos personajes principales, eeeh, si no estoy mal Jericho tiene 34-35 años y Goku... Goku es un caso complicado, su edad varía entre los 37 y los 43 años. Dragon Ball Super no especifica mucho su edad, y las vueltas que hace a diferentes dimensiones o planos como lo son el otro mundo y la habitación del tiempo vuelven el cálculo más complicado.

Este sería mi veredicto: 37 años físicos, 41 años de calendario y 43 años mentales.

"Oye, ¿por qué no mejor hiciste el shippeo desde NNT o desde el One-shot de Lancelot mejor?" Vamos, la muchacha tiene 18-28, para eso mejor pongo al Goku de finales de Dragon Ball clásico o de Z y modifico la historia o hago una aparte. Me gusta mantener las edades más o menos parejas.

También quisiera saber qué es lo que esperan de esta historia. Soy consciente que existen varias (muy pocas, tan pocas que las puedo contar con los dedos de ambas manos) historias/fanfics de este ship en concreto, pero nada me satisface por completo, ni siquiera un pelo.

¿Esperan hijos? No creo que estén en mis planes para esta pareja. Pensaré más en qué desean hacer los personajes y no sólo en lo que el autor o el lector quieran ver. Por poner un ejemplo, si Jericho no quiere tener hijos por tal y tal razón, pues no se hacen. Lo mismo para va para Goku.

¿Esperan un capítulo exclusivamente erótico? Tampoco estoy seguro, yo personalmente no me atrevería.

¿Esperan Power-Ups ridículos para los personajes de MNY? Nah, yo los dejaré así. Que los universos colaboren como puedan con el otro. Si Goku está en el verso de MNY, que los personajes se las arreglen para lidiar contra él.

¿Esperan una mayor interacción de los personajes secundarios? Oh, sí. Eso sí les puedo dar.

¿Esperan leer con modismos y comedia del autor? Ni loco. Yo quiero que la lectura se mantenga seria. Que la comedia la generen los personajes, no yo.

Bueno, ustedes opinen lo que gusten. Ya hablé mucho y esto todavía no comienza.

Espero les guste esta parte.

Adiós.


Yyyyy... Ahí estaban.

Era tarde, ligeramente pasado del mediodía.

Goku hizo un esfuerzo enorme por convencer a Jericho de juntar valor y acompañarlo al castillo del rey y la reina de Lionés. Ella temía por las reacciones de Meliodas y Elizabeth al verla de nuevo en Lionés, que la juzgaran por las decisiones que tomó en el pasado.

El azabache le aseguró de todo corazón que esos dos no serían capaces de hacer o decir algo para herirla. Tuvo el placer de conocerlos en persona y dudaba de la imagen que Jericho les quería dar a los dos reyes.

En fin, ya se encontraban caminando por los pasillos del gran castillo. No había mucho que pudieran hacer en ese momento.

La espadachina pudo librarse de la armadura que antes llevaba puesta y cambiarla por algo más ligero. Su ropa ahora se asimilaba a la que solía usar cuando vivía en Benwick.

—Oh no, me quedan 17 semillas... —Goku se quejó silenciosamente mientras revisaba la bolsa en la que estas venían guardadas.


Antes de llegar al castillo, Goku preguntó a Jericho si no tenía otra ropa para la reunión.

Ella claramente bromeó de forma sarcástica, afirmando con ironía que sí tenía.

Goku entendió de sobra el sarcasmo de la mujer y no perdió mucho tiempo en explicaciones, llevándola al establecimiento dónde él compró sus cosas.


—¿Por qué rayos le pagaste al dueño de la tienda con una habichuela verde? —Jericho no salía de su asombro— No, la verdadera pregunta es, ¿por qué te la aceptó tan felizmente?

—Larga historia... Y por cierto, son semillas, no habichuelas.

Goku guardó las semillas en un bolsillo de su pantalón y dirigió su vista de nuevo hacia Jericho.

—Ya no te ves tan nerviosa como antes, Perico.

—En realidad lo sigo estando, sólo trato de disimular lo máximo posible —Jericho aclaró con un tono de voz bajo.

Jericho tardó en procesar lo dicho por Goku y al terminar lo confronta sin perder ni un segundo.

—¡Hey, no creas que no escuché eso!

La mujer lo toma del cuello de la camisa y lo hace chocar con una pared.

—Qué listo eres, ¿no es cierto? —Gruñó sin quitarle los ojos de encima.

En el pasillo se logra escuchar como una puerta se abre y cierra. Esto alerta a Jericho, quien toma a Goku de la camiseta con ambas manos y se adentran en una terraza que estaba abierta al público.

—¡Oye, tranquilízate! —Goku se preocupa por las acciones tan repentinas de la mujer— Dime cuál es tu problema, demonios.

Alguien pasó caminando por el corredor. Jericho supo de inmediato de quién se trataba y suspiró aliviada.

—Es Gilthunder. Menos mal no eran Howzer o Guila...

Mientras ella vigilaba con ojos de halcón el corredor hasta que Gil se marchara, Goku detrás suyo se pregunta cuál era la razón detrás de tanta paranoia.

—¿Por qué nos escondemos en este lugar? Se supone que vinimos de visita, no de espías infiltrados.

—Lo sé, tonto —Jericho despegó la vista del corredor—, pero no quiero que me vean ellos aquí. Tengo suficiente con Meliodas y Elizabeth.

—Entiendo —Goku se lleva las manos a la cintura.

Luego de pensarlo, una idea se le viene a la cabeza.

—¡Ah, ya lo tengo!

Goku ofrece su mano izquierda a Jericho, quien no entiende el gesto de su acompañante.

—Anda, dame tú mano. No seas tímida.

Ella titubeó. No sabía con certeza cuál era el motivo de su petición, pero al final accede y le da su mano derecha.

Goku hace la técnica de teletransporte y aparece cerca de una gran mesa cubierta por un mantel blanco, adornada con cubiertos y grandes cantidades de manjares.

Para el infortunio de Jericho, un mareo intenso la afectó pocos segundos después de llegar al sitio.

Goku vió de primeras a Meliodas y Elizabeth sentados, pero el aroma de la comida se ganó su atención.

—¡Hola, Goku! —Meliodas se para de su asiento— ¡Te estábamos esperando! Qué bueno que ya estás aquí.

—¡Ho-hola igualmente! —Goku se quedó embobado con la comida frente a sus ojos— ¡W-Wow...! ¡Todo se ve... Delicioso...!

Meliodas camina con velocidad hacia Goku y toma una silla para hacer que el azabache se siente de una vez.

—Descuida, si tienes hambre toma todo lo que gustes. No hay prisa.

Goku casi lloraba de felicidad al ver tanta comida de tan alta calidad pasar de sus manos hasta su paladar. No pudo resistirse ni un poco.

—¡No sabes cuánto aprecio esto, Meliodas!

El saiyan se llenó la boca y continuó devorando todo frente a él.

Ya que Goku había tomado asiento, Jericho quedó a merced de las miradas de Meliodas y Elizabeth.

—Cuánto tiempo, Jericho. Te echamos de menos en Lionés.

Meliodas fue quien hizo ese comentario. Jericho despertó de su shock y trató de articular palabras.

—Bueno, su majestad... Yo... Sabe que no...

La fortaleza mental de Jericho era débil. Se culpaba de mucho y sentía tanto arrepentimiento de las cosas que hizo que pensaba que no merecía estar ahí.

—Lo mismo digo, Jericho. Han pasado varios años desde la última vez que nos vimos todos aquí —Elizabeth veía directo a su corazón, con unos ojos que irradiaban bondad. No había ninguna pizca de odio u/o molestia en su mirada. Era como si ella fuera consciente de la traición que cometió hacia su reino y aun sabiéndolo no le importaba.

Jericho hizo otro intento por hablar sin trabas, pero esta vez falló miserablemente. De hecho, un par de lágrimas cayeron de sus ojos y recorrieron sus mejillas. Esta se talló el rostro con suavidad y sollozó discretamente.

—¡Discúlpenme, n-no me siento bien de repente!

Jericho salió de la habitación y se alejó con algo de prisa, mientras continuaba restregando sus puños contra sus ojos sin parar.

Meliodas y Elizabeth no supieron cómo actuar. Goku les había contado sobre su situación y la de Jericho, pero no eran tan cercanos a la mujer como para darle consuelo.

Goku no esperaba ver a Jericho llorar, fue por eso que se dio prisa y caminó hacia la puerta.

—Vuelvo enseguida. Disculpen la interrupción, Heheh...

Meliodas y Elizabeth entendieron. Por ellos, podrían esperarlos cuanto sea necesario. Había muchas cosas que deseaban hablar, pero si necesitaban tiempo, se lo darían.


Jericho lloraba silenciosamente en soledad al lado de una gran ventana de cristal abierta de par en par.

Luego de unos minutos de búsqueda incesante, Goku la encontró, se acercó a ella y preguntó con un tono sereno:

—¿Estás bien?

Jericho secó sus lágrimas otra vez y asintió afirmativamente.

—Sí...

Goku se acercó más y acomodó sus brazos en el marco del ventanal, junto a la mujer.

—Sí. Lo saben.

Unos ojos apagados y una triste expresión facial fueron lo único que Jericho pudo mostrar.

—¿Les contaste todo? —Preguntó, sin dirigirle la mirada.

—Sólo lo esencial —confesó—. La decisión de hablar o no recae en ti.

Goku se recarga en el marco del ventanal con los codos y disfruta de la vista al reino y el horizonte que la ubicación le proporcionaba. Su compañera permaneció callada un buen rato, hasta que ya no pudo guardarse aquello que tanto la aquejaba.

—Goku, no creo que pueda hacerlo.

—¿A qué te refieres? —Le cuestionó intrigado el azabache

—Tal vez yo ya no pertenezco aquí. Ni a Benwick, mucho menos ahí. ¿Por qué seguir intentando?

Goku toma la palabra. Tenía que decirle lo obvio.

—¿Hablas en serio? —Goku comprendía lo difícil que era para ella intentar cambiar algo que fue en el pasado, pero tenía que darle una reprimenda por rendirse tan fácil—. ¿Acaso crees que yo encajo en este planeta? ¿Crees que no paso por lo mismo que tú? Nunca te dije que iba a ser fácil cambiar.

—No somos la misma persona —Jericho intentó justificarse—. Es normal que no tengamos la misma firmeza a la hora de tomar decisiones.

—No puedes rendirte tan pronto —el azabache remató de forma contundente—. Yo también estoy buscando la manera de afrontar esta realidad, una en la que estoy a mi suerte en un lugar que no conozco de nada. Lo mejor que puedo ofrecerte es mi apoyo, pero si te desvías del camino yo ya no podré tomarte de la mano para seguir adelante.

Goku saca la bolsa de semillas y dice seriamente mientras las mira con firmeza:

—Lo malo siempre ha sido fácil, pero lo bueno cuesta. Cuesta como no tienes idea.

La bolsa entró de nuevo a su pantalón momentos después. El hombre vio a la espadachina de reojo, cruzada de brazos y cabizbaja.

—Ya no eres una niña, ni tampoco una muchacha. Eres una mujer adulta. Ya no eres débil. No permitas que un arrebato emocional te nuble la cabeza.

Goku se desprende del ventanal y da unos pasos hacia atrás. Ya no tardaría en regresar al salón donde los reyes de Lionés lo esperaban con ansias.

—Yo también estoy preocupado por mí, pero lo minimizo porque no aún no representa un peligro. He visto todo lo que has vivido, lo que sufriste y tuviste que afrontar, y es por eso que no quiero dejarte atrás.

El saiyan dio la vuelta y comenzó a caminar.

—No te obligaré a nada. Si confías en ti misma y en mí, estaré feliz de extenderte la mano. Pero, si piensas que no vale la pena el cambio, eres libre de hacer lo que te plazca. Nadie te juzgará.

Jericho quedó a merced del silencio y la soledad, con todos sus pensamientos y palabras calladas. Su rostro no lucía nada bien, pues este denotaba angustia, inseguridad, arrepentimiento y tristeza. Era una mezcla de emociones que la derrumbaron por completo. No tenía respuesta para todo lo que Goku expresó hace un momento. Ya no sabía ni qué decir al respecto.

Esta se dejó caer al suelo para sentarse y abrazar sus piernas, todo con el único fin de ocultar su lamentable estado.

—Estúpida, ¿cómo puedes decir esas cosas tan patéticas? Al menos ten algo de decencia y consideración cuando te están apoyando... —Jericho se castigaba psicológicamente, escondiendo el rostro bajo sus brazos cruzados entre sus piernas— Goku tiene razón. No puedo seguir actuando de esta forma.

Y como si pronunciar su nombre hiciera magia, el Son apareció frente a ella sin previo aviso.

—¿Eh? —Jericho vio la sombra de alguien frente a ella.

—¿A quién engaño? —La voz de Goku hizo reaccionar a Jericho— No puedo dejar solos a mis amigos. Nunca he podido darle la espalda a ninguno de ellos, mucho menos cuando necesitan ayuda.

Jericho se limpió las lágrimas de nueva cuenta. Con una sonrisa temblorosa en su rostro y los ojos cristalinos, la mujer conectó su mirada con la del azabache y, consecutivamente, se levantó del suelo hasta estar reincorporada.

—¡Perdón si fue demasiado rápido, pero creo que cambie de opinión, Goku! —Jericho se acercó al saiyan hasta abrazarlo con mucho cariño.

—Jericho... —Goku no se esperaba dicha reacción de su parte. Ciertamente había quedado sin palabras.

—Fui una idiota por creer que tirar la toalla era lo mejor —Confesó la mujer con un tono más agudo—. Sólo no quiero que te vayas de mi lado.


Fin del capítulo.