Hola a todos mis queridos lectores.

Gracias a cada uno de ustedes por sus reviews!

Cbt1996: Síi, Miroku siempre preocupándose por él, y eso que ahora es su jefe. Inuyasha debe, tiene la obligación de hacer las cosas bien por dos cosas: primero porque tiene que ser reintegrado nuevamente al caso, y segunda, porque, si todo le sale mal otra vez, no solo él será afectado, ahora también está Miroku. Pero sabemos cómo es, así que no tengas dudas que logrará resolver el caso. En un principio el nombre "Kei" lo pensé por las iniciales que había en el anillo; pero ¿qué crees?, me gustó y pienso usarlo como el sobrenombre para Kag ahora que Inuyasha ya sabe un poquito más sobre ella. La denuncia era el único pretexto que encontró el oficial Taisho para saber más sobre la chica misteriosa, y ya ves, lo consiguió, además de incomodarla en cada oportunidad; incluso, ya sabe que está separada o en proceso de…; Quién sabe, probablemente pronto tengamos más y más encuentros, todo depende de si ellos quieran o no (cosas que ya sabemos que si van a querer, solo falta saber cuándo jajajaja). Gracias por leer amiga bella, y espero que disfrutes este capítulo.

Karii Taisho: El tiempo pasa muy rápido verdad; ya son 4 meses en que cada uno siguió su vida. Por una parte, Inuyasha está aburrido en Nara, pero cumpliendo con su deber, además de que cuenta con el apoyo de su jefe y mejor amigo Miroku; lo dejó a cargo de un curioso cargo de ese pueblito que está muy relacionado con Onigumo. Miroku siempre tan intuitivo; y es que Inuyasha quedó tan impresionado con la belleza de Kag, que esa noche se dejó llevar. ¿Será que ya se enamoró de ella? O ¿Es simplemente una atracción sexual? Ya lo sabremos más adelante. Por otro lado, Kagome siguió con su decisión de divorcio, pero ya sabemos que estos problemas legales se llevan mucho tiempo, así que, por desgracia, nuestro odiado Bankotsu aún está a tiempo de tratar de hacerla cambiar de opinión; pero claramente, mientras Kag esté en Nara, no podrá verla ni hablar con ella. Me gusta mucho la frase de una canción "Mira que grande es el destino y esta ciudad es chica", y eso es lo que pasó con este par; claramente Inuyasha no iba a perder la oportunidad de saber más sobre "kei" y lo consiguió, no solo su nombre, sino también su estado civil, probablemente tengamos un poco más de interacción entre ellos. Ahora respondiendo a tus preguntas. Sí, Inuyasha tiene a alguien, es un compromiso sumamente fuerte y que no puede y no dejará, así como si nada. Ya tenemos dos personajes que no sabemos quienes son: La amante de Bankotsu, y ahora la persona que está con Inuyasha. Tendrás que estar pendiente de tooooodos los detalles y pistas que puedan surgir en los capítulos futuros.

Rosa Taisho: Ay Rosita, no te culpo por desconfiar de Naraku; aunque tengo que decirte que lo mejor es no confiar en absolutamente nadie en esta historia, llegará un momento en el que todos puedan parecer sospechosos, hasta tú jajaja, ok eso no. Oyeeee, deja a mi Inuyasha tranquilo, sé que tiene a alguien, y es un compromiso sumamente fuerte, pero no por eso me lo vas a matar a sartenazos, dale una oportunidad al pobre para explicarse, por favor! Tu perroyasha es un mujeriego de lo peor, pero ya no lo quiero golpear, es más, ya estoy sufriendo con él. Siguiendo con el review, la única declaración que lleva demasiado peso es la de Kikyo quien fue la chica agredida, por así decirlo; pero obviamente nuestro querido oficial no iba a desaprovechar la oportunidad de averiguar más cosas sobre Kagome, así que insistió en que toooodas tenían que dar su declaración. Sé que en este nuevo capítulo vas a querer usar nuevamente los sartenes, y creeme, no será en contra de Inuyasha ni de Bankotsu (aunque no lo creas), mejor dejaré que leas y juzgues si es o no necesario sacar esos sartenes.

Lin Lu Lo Li: El destino siempre nos traer sorpresa, y tanto Kagome como Inuyasha, tuvieron la fortuna de volver a verse, ¿ahora que pasará? Volverán a encontrarse en Nara, o ¿tendrá que pasar mucho tiempo para que se vuelvan a ver? Gracias por leer, espero que disfrutes este nuevo capítulo.

Shikon de Oz: Si que eres madrugador. La persona que está con Inuyasha es alguien sumamente importante para él, suena contradictorio por la manera en que está actuando por Kagome, pero no hay forma de que pueda abandonar a esta persona; quizás le de un poquito de dolor de cabeza a nuestra bella protagonista. Inuyasha, al no saber su nombre, tuvo que buscarle uno y no referirse como "la mujer". Espero que disfrutes este nuevo capítulo.

Annie Perez: Hola, me alegra leerte de nuevo por acá. El destino es impredecible, ambos creyeron que jamás se volverían a ver, y mira cómo es la vida que se encontraron en Nara. Y ahora que Inuyasha ya sabe su nombre, ¿seguirán encontrándose? ¿habrá algún nuevo encuentro? Gracias por leer y espero que disfrutes de este nuevo capítulo.

Valentine Higurashi: Hola! Si algún día te volvieras a encontrar con esa persona, lo mejor es que te vea más fuerte, más llena de vida y más hermosa. Kei fue el sobrenombre al no saber nada de ella jajaja, pero entiendo, cualquiera pensaría mal jajaja. Miroku es y siempre será ese amigo que se preocupa por su amigo y por supuesto, quien le dice las cosas como son. Me alegra que te haya gustado y espero disfrutes este nuevo capítulo.

Guest: Hola, me alegra que te haya gustado esta historia. Gracias por leer y bienvenida!

MegoKa: Hola! Me alegra mucho leerte por aquí. Me halaga que consideres que es una buena historia; apenas vamos por el capítulo 4 y se vienen muchas sorpresas, revelaciones, incluso traiciones. Mi plan inicial es publicar cada viernes, siempre y cuando Fanfiction me lo permita, ya tuvimos una caída que retrasó la actualización. Tienes muchas preguntas que poco a poco se irán respondiendo con capítulos futuros; aunque, lo que si puedo responder es sobre la decisión de Sessho, cómo bien dijo en el capítulo 2, Su padre es el Superior, y él fue quien dio la orden de una fuerte sanción, porque si deja pasar un error como el que cometió su hijo, perderá total autoridad ante los demás integrantes. Sesshomaru al ser el jefe inmediato de Inuyasha, tuvo que acatar ordenes, no tenía más opción, porque algo que les ha enseñado Toga Taisho es a separar los asuntos familiares y personales del trabajo. Pero no te preocupes, probablemente, Inuyasha pueda recuperar su puesto, y quien sabe, quizás hasta logre escalar más allá. Gracias por leer y espero que disfrutes este nuevo capítulo.

LadySigh: Hola muchas gracias por leer esta historia y por tus bellas palabras. Bankotsu nunca ha tenido buenas intenciones, y cuando se entere de lo que pasa entre kagome e Inuyasha, armará tremendo alboroto o quizás no, tal vez lo use a su favor. Gracias por llegar hasta aquí y bienvenida.

Veo que la duda que existe es ¿Quién es ese alguien que está con Inuyasha? Y me encanta leer todas sus teorías, que, si es la novia, una prometida, alguien que pueda dar dolores de cabeza a nuestra futura pareja. Esa duda seguirá existiendo, ya que esa persona hará su aparición cuando sea más conveniente, así que espero sus apuestas jajaja.

Por el momento, disfrutemos de este capítulo.


CAPÍTULO 5: NUEVO REENCUENTRO

KAGOME

-¿Segura que no quieres venir? -preguntó Sango por tercera vez

-Kagome Higurashi, me desesperas cuando te comportas como una niña caprichosa -me regañó mi hermana.

-Entonces vayan ustedes dos y dejen a esta niña caprichosa encerrada -respondí molesta mientras me dejaba caer en la cama.

Era sábado por la tarde, y ya habían pasado dos días desde el pequeño incidente en el parque de Nara y mi reencuentro con Inuyasha; claramente yo no la estaba pasando para nada bien. ¿Por qué? Simple, llevaba dos noches soñando con él, reviviendo una y otra vez esa noche tan… excitante, y aunque me esforzaba por olvidarlo, su imagen no desaparecía de mi mente.

Kikyo suspiró, resignada, y Sango me miró con preocupación.

-Kag, desde que salimos de la delegación has estado distraída. -dijo Sango con suavidad-. ¿Qué sucedió con Inuyasha?

-Nada, solamente tomó mi declaración y ya -respondí sin muchas ganas.

-No te creo -replicó Kikyo-. Seguramente te pidió volver a verte, de lo contrario, no estarías tan nerviosa. No sé a qué le tienes miedo -me dijo con un tono preocupado y a la vez desesperado.

-Simplemente no quiero volver a tener ningún encuentro con ese desconocido -logré expresar mientras me sentaba en la orilla de la cama-. Por ahora sólo quiero resolver mi vida -suspiré con frustración.- Después de eso, no lo sé -musité.

Mis palabras sonaron más como una excusa para mí misma que una explicación convincente para ellas.

-Bueno, al menos no estás negada a volver acostarte con él -dijo Sango encogiendo los hombros.

-¡Cállate, loca! -le aventé la almohada en la cara y las tres estallamos en risa. Amaba estos momentos con ellas.

-Hermana, no tienes por qué sentirte así, y no me mires de esa forma -replicó cuando vio la seriedad en mis rostro y mi mirada juzgadora-. Te conozco desde que naciste, y sé que, a pesar de saber lo que hacía Bankotsu, nunca te hubieras atrevido a pagarle con la misma moneda. ¡Bendigo al alcohol que te hizo actuar de manera más libre!

-Kikyo tiene razón, amiga. -intervino Sango-. Simplemente encontraste en los brazos de alguien más, lo que Bankotsu se encargó de arruinar.

-Me sentí… amada, deseada, hubo incluso un momento en el que me sentí verdaderamente sexy. -suspiré al recordar las sensaciones que experimenté esa noche-. Inuyasha me hizo disfrutar del sexo como nunca antes. Pero eso no quiere decir que volveré a involucrarme con él -afirmé fingiendo una seguridad que no tenía.

-Sí, sí, como digas -respondió Kikyo de manera sarcástica-. Jurabas que nunca volverías a verlo, que era imposible, y mira como es el destino, lo encontraste justamente aquí en Nara.

-Por eso no quiero salir, para evitar caer en la excitante tentación llamada Inuyasha -admití con fastidio.

Sí, lo acepto, me encontraba en mi momento más contradictorio. No terminaba de asimilar el haberme involucrado con alguien por culpa de una borrachera; es algo que jamás habría hecho estando en mis cinco sentidos. Pero, por otra parte, mi cuerpo anhelaba una noche, un encuentro más en el que pudiera vivir con más intensidad esa pasión tan excitante. Claro está que, por nada del mundo, lo admitiría frente a Kikyo y Sango.

-Admítelo, Kag. -dijo Sango con picardía -. Inuyasha es mejor en la cama que Bankotsu.

-No responderé eso

-No queremos detalles, solo di Si o No -insistió Kikyo.

Ambas mi miraban esperando una respuesta. Sabía que no te tenía escapatoria, además de que, en mi interior, luchaba entre mi deber ante la sociedad y mi deseo como mujer.

No tuve más opción que responder o no dejarían de molestarme los días que nos quedaban en este lugar; así que respiré profundamente.

-¡Si, es muchísimo mejor! -suspiré resignada, pero con una sonrisa tonta en el rostro.

Sus gritos ensordecedores resonaron en la habitación. Por suerte, la encargada del pequeño hostal no nos dijo nada.

Las chicas siguieron insistiendo en que las acompañara a disfrutar de la noche; mi respuesta siguió siendo negativa. Necesitaba aclarar mis ideas, pero tampoco podía encerrarme para no ver a ese sexy policía. ¿Qué posibilidad habría de volver a encontrarme con Inuyasha? Me senté a la orilla de cama y me miré al espejo.

-Una sola vez fue suficiente, -le dije a mi reflejo-. Sería demasiado exagerado pensar que nos estaremos encontrando en cada esquina.

Me levanté rápidamente y me cambié de ropa. Opté por un vestido rojo no muy ajustado pero que resaltaba mis curvas y unos zapatos de tacón que me daban confianza. Me maquillé ligeramente y dejé mi cabello suelto. Me arreglé para mí, algo sencillo, pero que me hacía sentir segura y atractiva.

El lugar al que habían ido Sango y Kikyo no quedaba muy lejos, así que caminé por las calles bañadas por los colores rojizos del atardecer. La brisa fresca de la noche que se avecinaba me daba una sensación de calma, ayudándome a ordenar mis pensamientos. Sonreí al sentir el aire jugar con mi cabello y me permití disfrutar de ese momento de tranquilidad.

A lo lejos, vi una pareja de ancianos caminar tomados de la mano, y sentí felicidad por ellos. Toda mujer ha soñado alguna vez con llegar a esa edad con el amor de su vida, aunque no todos han logrado cumplir ese deseo.

Muchas veces imaginé lo que se sentiría ser esposa, madre, amiga, cómplice; incluso juraba que todo eso lo viviría con Bankotsu. ¡Qué ingenua! Suspiré mientras una risa melancólica se formaba en mis labios y agradecía al cielo por haber abierto los ojos para darme cuenta de la vida miserable y carente de amor en la que está a envuelta.

Quise seguir mi camino, pero al girar, me encontré frente a frente con Inuyasha. ¿De verdad la vida estaba empeñada en jugarme está maldita broma?

-¡Vaya, vaya! ¿Será que este lugar es muy pequeño? O, ¿Es el destino quien quiere que nos encontremos? -expresó con gran sorpresa.

-¿Qué haces aquí? -pregunté con dejo de molestia. No soportaba su sarcasmo al hablar.

-Lo mismo que tú, bonita; dar una vuelta por el lugar.

Crucé los brazos y levanté una ceja en señal de que no le creía ni media palabra. No pude evitar observarlo de pies a cabeza; llevaba puesto un pantalón de mezclilla y una playera negra ceñida al cuerpo que remarcaba sus músculos. Me imaginé nuevamente en sus brazos y, por instinto, mordí levemente mi labio inferior; un acto del que se dio cuenta.

-¿Qué? -preguntó con altanería- ¿Estás recordando nuestra noche de sexo?

Si en un principio me parecía muy sexy, ahora simplemente lo veía como un idiota egocéntrico.

-¡IDIOTA! -grité molesta.

Pasé a su lado con la intención de seguir mi camino, pero logró tomarme de la mano.

-¡Lo siento! -dijo con sinceridad.

Unas pequeñas gotas de agua cayeron en mi rostro. Ambos miramos al cielo nocturno mientras la lluvia comenzaba a intensificarse.


INUYASHA

Lo sé, fui un idiota al decirle aquello. Cuando la vi seguir su camino, la tomé de la mano; no iba a permitir que se marchara sin antes disculparme con ella. Logré musitar un sincero "¡Lo siento!" cuando unas pequeñas gotas de lluvia comenzaron a caer.

-¡No puede ser! -exclamó con fastidio.

-¡Corre! -sin soltar su mano, comencé a correr.

-Espera… -gritó y con su mano libre, se quitó los tacones.

Nos apresuramos bajo la lluvia, esquivando charcos y personas que también intentaban resguardarse del aguacero repentino. Kagome se estaba divirtiendo, lo sé porque la escuché reír, una risa sincera y contagiosa que me hizo sonreír a pesar de la situación.

Después de unos minutos, llegamos a un pequeño hostal donde me estaba hospedando. ¿La razón? Mi maldito auto se había averiado desde hace dos días y no tenía como regresar a Osaka

-¡Inuyasha! Mi niño, estás completamente mojado -gritó alarmada la señora detrás del mostrador.

-Tranquila, Urasue. -me acercó a ella y tomé sus manos-. Estoy bien, no te preocupes.

-Sí Izayoi te viera así…

-Me consentiría, así como lo haces tú, mi bella Nana. -Ella me observó con ojos de desaprobación, mientras yo sonreía muy divertido.

-Tienes que cambiarte o te vas a enfermar

-No te preocupes, estaré bien.

-¡Eso espero, niño! -exclamó dando unas palmaditas en mis manos. Después se dirigió a Kagome-. -Buenas noches, señorita -saludó amablemente-. ¿Necesita alguna habitación?

-Eh…

-No, Nana -intervine de inmediato-. Ella viene conmigo. Y no me mires así -repliqué al ver sus ojos recriminándome-, vamos a secarnos y le prestaré algo de ropa para que se pueda cambiar, eso es todo.

Urasue suspiró, todavía con una mirada de desaprobación mezclada con preocupación.

-De acuerdo, de acuerdo. Pero si necesitas algo, estaré aquí.

-Gracias, Nana. Eres un amor.

-Inuyasha... eh… yo… preferiría tomar un taxi -susurró apenada.

-Ni lo pienses, aquí en Nara es muy peligroso que una mujer ande sola.

Caminamos hacia las escaleras y en el quinto escalón, Kagome se detuvo. Su rostro tenía una expresión de duda mezclada con preocupación.

-Mejor pido una habitación -quiso regresar a la recepción, pero me interpuse en su camino.

-Tranquila 'Caperucita', que este 'lobo feroz' no va a comerte -me acerque a escasos centímetros de sus labios y pude notar que eso la puso nerviosa-. A menos que tú me lo pidas.

-¿Te han dicho que eres un idiota? -me miró con una mezcla de frustración y diversión.

-Sí -acomodé un mechón mojado de su cabello detrás de su oreja-. Tú no te has cansado de decírmelo desde que nos volvimos a ver.

-Olvídalo. Me largo de aquí.

-Ok, ok, ok. Prometo no volver a molestar. -Kagome me miró con sus hermosos ojos marrones, y me perdí unos segundos en su mirada profunda-. Mejor subamos antes de que Nana nos regañe.

La tomé de la mano y seguimos subiendo las escaleras hasta el segundo piso.

-¡No lo puedo creer! -exclamó en tono de burla-. El oficial Taisho necesita una Nana

-Te equivocas, bonita. Urasue no es mi nana. Ella es amiga de mi madre, y nos conoce a mí y a mi hermano desde pequeños. La llamo Nana porque así le dicen, ¿por qué? No lo sé.

Kagome se veía avergonzada, pero por su actitud, era lógico que no lo iba a admitir. Abrí la puerta de mi habitación para poder entrar. El lugar era pequeño y sencillo, pero acogedor. Una cama doble ocupaba el centro del espacio, con una colcha de tonos cálidos que contrastaban con las paredes de color crema. Un escritorio de madera clara se encontraba en una esquina, con una lámpara de mesa que emitía una luz suave y amarillenta. Al lado, una pequeña ventana dejaba entrever la lluvia cayendo fuera, las gotas de agua deslizando en las frías superficies.

Una cómoda de madera oscura estaba situada al lado de la puerta, con un espejo ovalado colgando encima. La luz del techo, suave y cálida, iluminaba la habitación de manera tenue, creando un ambiente relajado. Además, un baño pequeño pero limpio se encontraba al fondo, con toallas limpias y un pequeño estante con artículos de aseo básicos.

-Nada mal, ¿verdad? -dije mientras dejaba mis cosas en el perchero.

Kagome asintió, mirando alrededor con una mezcla de cansancio y curiosidad. Se acercó a la ventana, observando la lluvia que seguía cayendo con fuerza.

-Es acogedora. -murmuró mientras se giraba para mirarme.

-Hace unos cuantos años, Urasue decidió mudarse a este lugar y abrir este pequeño hostal -relaté mientras le entregaba un toalla.

Ella tomó la toalla y comenzó a secarse, mientras yo buscaba alguna prenda que le quedara. No tenía ropa suficiente, ya que fue una maleta improvisada que me envió mi madre para estos días; por suerte, logré encontrar una camiseta y unos pantalones deportivos que podrían ajustarse.

-Esto es lo único que tengo. -dije, ofreciéndole la ropa.

-Gracias, Inuyasha -respondió tomando las prendas-. ¿Puedo usar tu baño? Eh…

-Claro, adelante. -Caminé hasta el estante dentro del baño y tomé algunas cosas-. Aquí hay shampoo, jabón, o si necesitas algo más, me dices para ir a comprarlos.

-No, no. Con esto está bien.

-Muy bien…

El silencio incómodo se apoderó de ese momento, mientras ambos tratábamos de encontrar algo más que decir. La tensión entre nosotros era palpable, y el sonido de la lluvia en el exterior no hacía más que acentuarlo.

-Eh… Inuyasha…

-Sí, dime -respondí ansioso

-¿Podrías…?

Me di cuenta de que seguía dentro del baño, sosteniendo los productos de higiene. Me sentí un poco abrumado y me apresuré a salir

-Claro, lo siento. -dije mientras mi celular comenzó a sonar y mi corazón se paralizó al ver de quien se trataba-. Yo… debo responder esta llamada.

Cerré la puerta detrás de mí y me apoyé contra la pared, sintiendo la presión de la situación. Kagome era una mujer increíblemente hermosa, y cada segundo junto a ella me hacía desear tenerla entre mis brazos. Sentía la necesidad de poseerla, de hacerla mía, de escucharla gemir mi nombre, aunque fuera una vez más. De no ser porque me pidió que saliera y por la llamada, me habría lanzado sobre ella.

Mi teléfono seguía sonando insistentemente, así que salí de la habitación para poder responder con tranquilidad.


KAGOME

Suspiré profundamente cuando escuché la puerta de la habitación cerrarse; seguramente Inuyasha salió para poder responder esa llamada sin problemas. Me apoyé contra el lavabo, mirando mi reflejo en el espejo. No podía negar que algo en él despertaba un deseo incontrolable que no había sentido desde hacía mucho tiempo.

Me desvestí y me metí bajo la regadera, dejando que el agua caliente relajara mi cuerpo y lavara el estrés del día. Mientras me enjabonaba, mis pensamientos volvían una y otra vez a Inuyasha. Su actitud arrogante y segura de sí mismo me molestaba, pero al mismo tiempo, me atraía de una manera que no podía explicar.

-No. Debo estar loca. -me reprendí duramente-. ¡No volveré a tener sexo con Inuyasha!

A pesar de mis intentos de mantener la compostura, los recuerdos de nuestra noche juntos seguían apareciendo en mi mente. Sentía cómo mi corazón se aceleraba y mi piel se erizaba al recordar sus caricias, sus besos... Sacudí la cabeza, intentando despejar esos pensamientos. Me estaba desconociendo, durante mi relación con Bankotsu, jamás me había comportado de esta manera. Siempre había sido una mujer recatada, siguiendo las normas y expectativas impuestas por la sociedad y por mí misma.

Ahora, sin embargo, me encontraba en una situación completamente diferente. Inuyasha despertaba en mí una pasión y una libertad que nunca antes había experimentado. Era como si hubiera liberado una parte de mí que había estado oculta, reprimida. ¿Quién era esta persona que se dejaba llevar por sus deseos?

Estaba a punto de cerrar la llave de la regadera cuando unas manos se posaron en mi cintura. Pegué un respingo, el corazón me dio un vuelco y un gemido se escapó de mis labios cuando la boca de Inuyasha se apoderaba de mi cuello.

-¿Qué… qué haces? -pregunté con la voz entrecortada, tratando de mantener la calma.

-No pude resistirlo -susurró contra mi piel, su aliento tibio enviaba escalofríos por todo mi cuerpo.

Sentí cómo su cuerpo se pegaba al mío, y mis intentos de mantenerme firme comenzaron a desvanecerse. Aunque intentaba que mi racionalidad se mantuviera firme, poco a poco se disolvía en un mar de sensaciones maravillosas.

-Inuyasha, no podemos… -intenté protestar, pero mi voz sonaba débil incluso para mis propios oídos.

-Dime que no me deseas y me detendré -susurró en mi oído.

Sus manos comenzaron a explorar mi cuerpo con una delicadeza que contrastaba con la intensidad de sus besos. Me giré para mirarlo a los ojos, encontrándome con su mirada ardiente y llena de deseo.

-Inuyasha… -murmuré, sintiendo cómo mi cuerpo traicionaba mis palabras.

-¿Sí? -dijo con voz ronca. -¿Quieres… que me detenga? -preguntó mientras sus labios rozaban los míos.

-Yo…

La sensación del agua cayendo sobre nuestros cuerpos desnudos y sus caricias envolvían mi mente, haciendo que solo pudiera pensar en el placer que estaba a punto de volver a experimentar.

-Yo… no… -intenté recuperar un poco la cordura. Sin embargo, cuando Inuyasha se separó de mí, esa cordura se fue al carajo-. No te detengas, Inuyasha -lo vi sonreír triunfante ante mi respuesta.

No esperé más y lo besé con desesperación; tenía la necesidad de revivir esa noche de lujuria y pasión. Inuyasha acarició mi cuerpo como si nuestra vida dependiera de ello; me pegó a la pared y fue dejando un camino de besos mezclados con el agua, bajó directo a mis pechos, los lamió, los acarició, la calidez de su lengua en mi piel me hacía arder más y más de deseo.

-Eres exquisita… -dijo entre jadeos-. Quiero probar… algo más que… tu piel.

Un nuevo gemido de satisfacción surgió de mis labios cuando Inuyasha bajó hasta mi entrepierna. Pasó su lengua por mis pliegues y mis piernas comenzaron a temblar; apenas había sido una caricia y ya estaba sumergida en medio de una gran excitación. Inuyasha tomó mi pierna y la colocó sobre su hombro, lo que me permitió abrirme más para él. Sentí un placer indescriptible mientras continuaba con sus caricias, haciéndome olvidar de todo y enfocarme en este momento.

Continuará...