Holis jóvenes caballeros, ¿cómo dicen que les va?, espero muy pero muy bien. Primero que nada quiero agradecerle encarecidamente a; 'Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma', por invitarme a participar en la #Rankane_week_2024 y #por_amor_al_fandom.
Advierto: Hay lemon, lemonoso.
En este cuarto día tenemos: #Sin_miedos.
Los personajes e historia de Ranma 1/2 no me pertenecen sino a la señora Rumiko Takahashi. Lo mío es otra historia para alimentar la pareja de Ranma y Akane, sin fines de lucro.
Nos leemos mañana, se me cuidan mucho.
Seiyaaaaaa (see yeahhhh).
Blondie.
Akane contempló el reflejo de su vida en su mente, como si fuera una página de manga. Allí estaba ella, atrapada en un bucle de emociones y encuentros con Ranma. Las viñetas se sucedían: risas, peleas, momentos de tensión y complicidad. Pero ahora, algo había cambiado.
En el manga de Rumiko, las historias se resolverían en un par de páginas pero la vida real no era tan sencilla. Akane había dejado de temerle al amor, a entregarse a lo que sentía por Ranma. No importaba si eran un chico o una chica, si se transformaban con el agua fría o caliente. Lo único que importaba era ese vínculo entre ellos, más fuerte que cualquier maldición.
Así que Akane sonrió, decidida a escribir su propio final. No necesitaba un dibujante para trazar su destino. Solo quería amar a Ranma, sin miedo ni reservas.
Sus mejillas le ardieron, su cuerpo se paralizó al volver en si, ya que no podía dejar de ver en el cuerpo del hombre que tenía en frente. Sus ojos negros, su torso marcado, sus rosadas mejillas antes de estamparle un beso, sus labios uniéndose en un húmedo y profundo beso que no le dejó más opción que mantener su boca bien abierta para darle espacio a entrar en su cavidad. Nunca había pensando en el sexo, o en besar, o dejarse tocar por alguien del modo que lo estaba haciendo con Ranma, sin embargo sus hormonas parecían estar absolutamente revueltas calentando su sangre, y mojando su sexo.
Ranma pasó sus manos por su silueta, distrayendo sus pensamientos y llegó a uno de sus suaves pechos, lo rodeo apoyando calmamente cada uno se sus dedos para terminar casi acariciándolos. En realidad se estaba conteniendo, si bien ya había tocado pechos femeninos, eran los suyos, no sabía cómo tocar otros pero imagino que a Akane le gustaría suave, ¿ o era él quien lo quería hacer de ese modo?, un pequeño suspiro se ahogó en la garganta de la peli azabache cuando sus yemas sintieron como el pezón se había endurecido bajo las mismas por sobre la ropa, lo aprisionó, masajeándolo circularmente haciendo que se encorvara hacia él buscando su toque y aquello le hizo reaccionar como no lo había hecho antes. Su miembro empezaba a aprisionar. Se separó tomando el aliento de la jóven, sintiendo su calidez, Akane era una mujer difícil al hablar pero al tocarla se volvía tan dócil dándole respuestas que no se esperaba.
—Ranma... espera... —removió su cuerpo queriendo separarse.
Aunque su cerebro le ordenará alejarse, su cuerpo más bien hacía lo contrario acercándose más a él y abrió sus piernas para dejarle meterse en medio.
El jóven tomó su mentón y la obligó a mirarlo a los ojos, las mejillas de Akane ardían como las suyas, y su respiración estaba tan agitada bajo sus palmas. Al parecer habían encontrado una forma de no pelear. Tocarse, aunque fuera de esa manera tan obscena no resultaba extraño ni parecía que estuviera mal, al contrario, eso era justamente todo lo que estaba bien. Él y ella, juntos, entregándose a ese momento. Acercó sus labios para volver a besarla, degustando su sabor, recogiendo su saliva con su lengua para disfrutarla. Hizo el espacio de sus cuerpos más pequeño, sintiendo en su pelvis la humedad de sus intimidad entre medio de algunos gemiditos bajos de la peli azabache, su miembro ya era otra cosa, podía sentirlo rozarse en ese espacio aunque tampoco le importaba a este punto: estaba bien que ella sintiera que estaba muy excitado con solo besarla.
Sus cuerpos hacían pequeños y ligeros movimientos mientras las piernas de Akane apretaban más su firme cintura. Ranma delineó su cadera, atreviéndose a pasar por debajo de su pollera, disfrutando su erizada piel hasta llegar al límite de sus bragas, gimió en los labios ajenos y cerró sus ojos profundizando ese beso que sabía a poco. Quería besarla pero de pies a cabeza, y sin ropa si era posible. Porque si bien siempre decía que su cuerpo no era nada comparado con el suyo en forma femenina, la realidad era otra, a él le parecía sumamente deliciosa, lo supo ver hace mucho tiempo, cuando la vio entrenar en el gimnasio aquel verano en que sólo llevaba la maya enteriza que marcaba los atributos de la muchacha. Esa vez decidió no hacerse notar, y este no era momento para andar diciendo lo que había visto pero no podía evitar que su mente reflejara esa imagen. Akane con el cabello recogido, sudorosa y con su cuerpo temblando por los golpes que daba. Era muy parecido a ahora, sólo que la tenía temblando en sus brazos por sus caricias y era mucho mejor.
Aunque quería ver lo que había debajo del molesto vestido, podía sentirlo con sus dedos, Akane pareció advertir lo que quería ya que sintió sus labios curvarse en una sonrisa entre los suyos y se apartó agitada, para tomar un poco de aire. Sus piernas trabaron sus caderas para poder frotarse mejor y seguir sintiendo el roce de sus sexos.
—Te dije que esperes— soltó con sus labios agrietados por la candencia.
—Akane...—se quejó el chico mientras acariciaba sus largas piernas que habían quedado descubiertas.
Se levantó levemente y tomó su cuello para atraerlo hacia ella. Lo sintió gemir profundamente cuando se dirigió al agujero de su cuello, y mordió su piel, que se enrojeció levemente debajo de sus dientes. Nuevamente sus manos tomaron las blancas piernas de la jóven pero esta vez apretándola con más ímpetu, podría haberle dicho algo pero no le molestó del todo la brusquedad así que lo dejo hacer, gimió cuando sus manos llegaron a sus ingles y fue rápidamente acallada por los labios de Ranma que la besaron con posesividad.
Su lengua húmeda se abría paso en su boca creando esos sonidos húmedos que la hacían sonrojar, y pensar qué se sentiría tenerlo dentro suyo. La erección de Ranma se presionaba firmemente contra el húmedo centro mientras continuaba besándola. Sus pechos subían y bajaban agitadamente mientras la ropa se iba corriendo dejando expuestas pequeñas partes de sus cuerpos que no tardaban en ser acariciadas. Al momento las manos de Akane bajaron sus pantalones dejando expuesta la erección que no se animo a ver, en vez de eso se hundió más en sus labios y cerró los ojos. Por ahora, sólo sentirla estaba bien. Por su lado, Ranma hizo a un lado su vedetina, acariciando sus labios empapados, también quería verla pero le imitó a la mujer que tenía entre sus brazos mientras su corazón enviaba adrenalina a sus nervios.
Su miembro se acercó a su entrada casi por inercia, quedándose quieto por unos segundos con la punta de su glande mojándose con los jugos de Akane que acortó la distancia hundiéndolo en ella de un sólo movimiento, estremeciéndose al sentir su sexo acomodándose dentro suyo en el pequeño vaivén que habían iniciado las caderas de Ranma.
—Tú interior es tan... caliente...—murmuró el joven entre los labios de la peli azabache que gemía levemente.
Akane se limitaba a mantener las piernas abiertas y disfrutar el falo del joven moviéndose dentro suyo. Sentía que se podía derretir cada vez que se hundía en ella llegando hasta el limite de sus paredes, llenándola por completo y hasta presionándole levemente. Apretó los dientes en la piel de Ranma, donde encontró, muy cerca de su mentón que sintió tensionado , tenía que descargar ese placer además de los pequeños retorcijones que recibía su interior haciéndola mojarse más entre pequeños gemidos que la piel del otro frenaba mínimamente. Pero era como tratar de evitar que un geiser explote, imposible.
Akane sentía el pene hinchado, grande y caliente adentrarse en ella con una lentitud, rara vez vista en Ranma, estaba siendo extrañamente dulce y se notaba que no estaba buscando su propio placer. Ranma gimió y apoyo sus manos sobre la madera detrás del cuerpo de Akane mientras cerraba los ojos con fuerza. No tardo mucho en sentir las repetidas contracciones en las entrañas de su amada que lo apretaban y llevaban al límite. Los ojos cerrados y los labios apretados de la joven entre sus brazos le indicaban que estaba a punto de tener un orgasmo, además de la creciente humedad sobre su sexo. Las embestidas eran lentas, pero intensas, siguió así a la par que oía como Akane gemía y se retorcía cada vez que lo sentía hundirse en ella profundamente.
—Akane...
Sabia lo que significaba el susurro por parte de Ranma de su nombre entre gemidos mientras se acercaba, sus caderas se detenían y se alejaba para volver a repetir el proceso. Demasiado placentero.
—No pares.
—No lo haré —jadeó cerrando sus ojos.
—Ranma...—gimoteó entre contracciones en su cuerpo, y su sexo. Enseguida sus jugos mojaron la entrepierna del otro antes de apretarlo tortuosamente demasiado.
Salió, entre temblequeos de la joven por el post orgasmo, y sostuvo su pene, que pareció explotar soltando un exuberante chorro de semen en su mano que se escurrió hasta su pantalón entre un jadeo profundo...sonoro que la hizo morder los labios
