Holis jóvenes caballeros, ¿cómo dicen que les va?, espero muy pero muy bien. Primero que nada quiero agradecerle encarecidamente a; 'Mundo Fanfics Inuyasha y Ranma', por invitarme a participar en la #Rankane_week_2024 y #por_amor_al_fandom.

Advierto: Hay lemon, lemonoso.

En este quinto día tenemos: #permiteme_amarte.

Los personajes e historia de Ranma 1/2 no me pertenecen sino a la señora Rumiko Takahashi. Lo mío es otra historia para alimentar la pareja de Ranma y Akane, sin fines de lucro.

Nos leemos mañana, se me cuidan mucho.

Seiyaaaaaa (see yeahhhh).

Blondie.

El tiempo pasaba, y su corazón latía con una mezcla de emoción y miedo. Ranma y ella continuaba sus rutinas en el dojo, pero ahora había algo diferente en el aire. Sus miradas se cruzaban más a menudo, y aunque seguían acompañadas de chistes y burlas, había algo más profundo entre ellos.

Los días se volvieron semanas, y las semanas se convirtieron en meses. Akane y Ranma continuaron enfrentando desafíos juntos: rivales, y malentendidos. Pero también compartieron risas, secretos y momentos de complicidad.

Una tarde, mientras entrenaban en el dojo, Akane se detuvo y miró a Ranma. —¿Crees que siempre estaremos así?.

Ranma se apoyó en la pared, pensativo—No lo sé, Akane, si ni cambias tu carácter es muy posible que sólo sea peor.

Akane sonrió—Eres un tonto, Ranma.

—Tú eres la tonta—respondió él, acercándose para besarla.

Pero no todo era perfecto. Había momentos de duda, de celos y de miedo. Akane se preguntaba si Ranma la amaba de verdad o si solo estaba atrapado en el mismo ciclo que ella. Y Ranma, a su manera torpe, trataba de demostrarle su amor en cada gesto.

Un día, durante una lluvia intensa, Akane encontró a Ranma en el jardín. Estaba empapado, pero su sonrisa era sincera aun cuando era Ranma F—Akane, ¿recuerdas cuando nos conocimos aquí? Yo estaba transformado en chica, como ahora y tú me invitaste a pelear.

Akane asintió—Sí, y luego, en el baño te llamé pervertido. Porque...

Ranma se arrodilló frente a ella, tomando sus manos—Pesé a todo fue el momento en que supe que no eras lo que aparentabas.

Mientras la lluvia seguía cayendo, Akane y Ranma se encontraron. No había dibujante que escribiera su historia, Rumiko estaba descansando su mano pero ellos la estaban creando con cada palabra y cada caricia.

Akane contempló el reflejo de su vida en esos ojos negros que se transformaron en azules, como si fuera una página de manga. Allí estaba ella, atrapada en un bucle de emociones y encuentros con Ranma. Las viñetas se sucedían: risas, peleas, momentos de tensión y complicidad. Pero ahora, algo había cambiado. Akane, había dejado de temerle al amor, para entregarse a lo que sentía por Ranma. No importaba, si se transformaban con el agua fría o caliente. Lo único que importaba era ese vínculo entre ellos, más fuerte que cualquier maldición.

—Ranma ¿cómo llegamos a esto? ¿Cómo nos enredamos tanto en nuestras peleas y malentendidos aun habiendo pasado tanto tiempo?—preguntó pensativa casi como preguntándose a ella misma.

Ranma suspiró—Supongo que somos como dos polos opuestos. Pero también hay algo entre nosotros, algo que no puedo ignorar. No importa cuánto discutamos, siempre vuelvo a ti.

Akane hizo un mohín —Tenemos que madurar Ranma, y la madurez no es solo cuestión de edad. Es sobre aprender de nuestros errores, sobre comprender al otro y aceptar sus imperfecciones. ¿crees que podríamos ser más pacientes, más comprensivos?.

Ranma la miró a los ojos, casi penetrándola con la mirada—Pero no se puede cambiar solo por cambiar. Deberíamos crecer juntos, y aprender. ¿Estás realmente dispuesta a eso?.

Akane asintió y por primera vez se sentía una adulta, ella lo amaba, edo era algo que no podía negar, si bien no eran dos adultos mayores tampoco eran los mismos que pelearon la primera vez en el dojo, ahora enfrentaban algo más difícil de entender; el amor, pero Akane comprendía que el amor verdadero no era solo pasión sino también paciencia, respeto y compromiso. Sabia que por separado o peleando eran débiles pero juntos, eran más fuertes. De repente notó a Ranma perdido o hundido en sus pensamientos.

—¿Qué piensas, Ranma?—preguntó, acercándose a él. No era su estilo ser tan directa, pero esta vez no podía evitarlo.

Él suspiró y se pasó una mano por el cabello—Akane, esto es complicado. No soy bueno con las palabras, pero…—Se detuvo, como si luchara consigo mismo. —No quiero perderte. No quiero que todo esto sea solo peleas.

El corazón de Akane dio un vuelco—Ranma, yo también siento lo mismo. No quiero que sigamos discutiendo sin razón.

Ranma se acercó, y sus ojos azules la atraparon. Pero siendo Ranma F era mucho más fácil demostrar sus sentimientos —Akane, ¿te atreverías a dar un paso más allá? ¿A arriesgarte conmigo?.

Akane se encontró asintiendo, y sintiendo la adrenalina recorriendo su cuerpo—Sí.

Sus labios se encontraron en un beso torpe y dulce. En ese momento, Akane supo que estaban en el camino correcto. No importaba si el tiempo iba deprisa o si el mundo estaba lleno de caos. Tenían algo real, y por lo que valía la pena luchar. El amor no siempre sigue una lógica perfecta, pero eso era lo que lo hacía hermoso. Así que Akane sonrió, decidida a escribir su propio final. No necesitaba un dibujante para trazar su destino. Solo quería amar a Ranma.

Akane sonrió, sintiendo cómo su corazón se expandía—Entonces, ¿esto es amor?.

Ranma se levantó y la besó suavemente en los labios—Sí, Akane. Esto es amor.

Entonces Akane volvió a besarla y sentía sus labios hinchados, mojados, tan suaves, y con un sutil sabor a agua producto de la lluvia. Al separarse notaron que un hilo de baba aún las unía. Y resultó que eso había sido ardiente, colorándolas. Fue cuando entendió que podía hacer esto, podía quererlo, quererlos, a los dos que existían en Ranma.