Los personajes no me pertenecen son propiedad de la gran Rumiko Takahashi
Esta historia es sin fines de lucro por el puro gusto de echar a andar mi imaginación, este oneshot es en respuesta a la dinámica del mes de Julio convocada por la página de Facebook mundo fanfics Inuyasha y Ranma la cual lleva por nombre #rankaneweek2024 #por_amor_al_fandom
Dia 5
Permíteme amarte
Gracias infinitas a mi bella beta Ziari27 por siempre estar presente en mis locuras, sin ella esto no sería posible.
Ojalá que sea entendible, les recuerdo mi pésima ortografía y pido disculpas por eso, sin más preámbulo les dejo leer.
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Amar
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Era un simple martes trece de febrero alrededor de las siete de la tarde, la oscuridad había llegado a Nerima los rayos del sol habían dejado de iluminar las calles de la ciudad, las estrellas comenzaban el titilar lo acostumbrado de cada noche, el ligero frescor de la temporada se colaba en los tibios cuerpos de los habitantes de aquel pequeño distrito.
En el hogar Tendo se podía distinguir como el joven de ojos cobalto observaba de manera insistente a cierta peliazul que parecía tener una batalla mortal en la cocina de aquella casa, se escuchaba el choque de cazuelas, el golpeteo de las cucharas azotando la porcelana de las vasijas, al mismo tiempo que curiosos gruñidos y risitas que simplemente le tenían intrigado.
Desde su lugar sentado en el tradicional comedor de aquella sencilla casa; solo podía ver el esbelto cuerpo de la pelicorta ir y venir, el espacio de la puerta dejaba ver como la chica se movía torpe entre los utensilios de cocina, mientras a los oídos del varón llegaban las instrucciones de la mayor de las hermanas, tratando de dirigir a la chica en su desastrosa tarea.
A pesar de saber que aquello acabaría tremendamente mal; el azabache se sintió por cortos instantes afortunado, sabía que todos aquellos esfuerzos que la chica hacía por cocinar eran para él, porque, aunque ella lo negara, lo ignorara y lo golpeara no podía ocultar los sentimientos que desarrollaba hacia el menor de los Saotome, los cuales eran bien correspondidos, a su manera obvio, pero a final de cuentas correspondidos.
Sonrió para sus adentros esperando aquel desastroso, asqueroso, horripílento y radioactivo chocolate, de inmediato un desagradable escalofrió le recorrió el cuerpo, haciendo que una fría gota de sudor surcara el rostro masculino.
-Diablos, estas son malas noticias -meditó al mismo tiempo que sus ojos se anclaban en las lindas piernas descubiertas que el femenino short dejaba ver y de nuevo se sintió feliz de ser el portador de todo aquel sincero amor.
De una manera extraña los varoniles labios se curvaron por instinto al si quiera pensar en la palabra amor, a decir verdad, el joven trataba de pensar poco en ese sentimiento, pues constantemente lo evadía, pero por una extraña razón cada que sus ojos se topaban con la pequeña gruñona anatomía ese concepto se instalaba con fuerza en él. Y es que la palabra amor englobaba tantas cosas, los estereotipos que las chicas anhelaban eran demasiado ambiciosos, definitivo todas esas lindas series y películas de amor estropeaban las femeninas mentes, en más de una ocasión escuchó por casualidad las pláticas de Akane y sus amigas, donde príncipes azules montados en majestuosos corceles las interceptaban con enormes ramos de flores y palabras que derrochaban miel. Mientras su mente rememoraba aquellas agónicas horas de charlas entre las chicas, sin más un terrible pensamiento lo inundó
–¿Y si ella buscaba algo más? un amor que la llenara en todos los aspectos, una relación llena de detalles y palabras hermosas –de súbito un sudor frio llenó la masculina frente, la popularidad de la mujer entre los varones le creaba demasiada inseguridad, entre todos aquellos hombres que la pretendían existían miles de características que lo harían quedar como el peor de los hombres, y entonces… si ella volteara a verlos más detenidamente esto sería el fin, ¿el fin de que? de una historia que nunca empezó, su mente parecía estar más activa que en otras ocasiones, lo cual era malo para su ego.
Y es que para ser sincero a pesar de que su boca se salía de control más de lo debidamente permitido, era un ignorante a la hora de poder expresar sus emociones, las ocultaba con desastrosos mecanismos de defensa, por lo regular se guardaba gran parte de los problemas que le agobiaban, trayendo consigo frustración y peleas sin sentido que lamentablemente salían a relucir a la hora de la cena, cuando la familia estaba reunida reflejando un espectáculo por demás innecesario, pero es que el mundo parecía querer destruirlo, el hogar Tendo se había convertido en el punto de encuentro para el desastre, donde las chicas que hacían llamarse sus prometidas, los locos de Nerima y los estúpidos pretendientes de Akane, desbordaban la poca paciencia que tenía, provocando que sus acciones dejaran mucho que desear.
Y ante aquellas divagaciones sobre sus no tan lindas cualidades un pensamiento se filtró en una fracción de segundo ante el momentáneo desquebraje de sus barreras, donde la idea de dejar a Akane para que ella hiciera su vida con un príncipe azul se instaló en su cabeza, así como aquella vez en Ryugenzawa donde la creyó perdida por culpa de Shinnosuke, o en esa peculiar situación donde por medio de una técnica del maestro Happosai perdió la fuerza que lo caracterizaba, en esas ocasiones la idea de abandonar a su prometida sonaba tentadora, y es que en escasas ocasiones colocaba a alguien por encima de sus propios deseos, pero Akane siempre estuvo por encima de todo, incluso sobre él mismo, esa era la razón por la cual la masculina mente se inundaba de tantas hipótesis en las cuales; la peliazul encontraba la ansiada felicidad con otro, entonces alejarse de ella sería lo correcto, Ranma tendría que decirle adiós y dejarle el camino libre, ¿y lo haría? claro que lo haría, por el simple y sencillo hecho de que la amaba, hace tiempo que el chico había aceptado los fuertes sentimientos que la chica despertaba en él, claro internamente, jamás lo había expresado verbalmente, aunque este enorme detalle era evidente para todos los que les rodeaba.
Sintió una dolorosa punzada en el pecho de solo imaginarlo, pero tal vez aquello era lo mejor para Akane, él jamás podría ofrecerle algo de lo cual ella era digna, porque Akane se merecía la luna, vivir en un palacio y él era consciente de eso, esa chiquilla merecía todo lo que una mujercita de su edad deseaba.
-Si, eso sería lo mejor, alejarme y dejarle el camino libre – susurró al mismo tiempo que viró los ojos una vez más hacia el umbral de aquella puerta donde la bonita silueta se mecía de un lugar a otro batiendo lo que parecía ser chocolate, el desastre era palpable en cada uno de sus movimientos, pero ella sonreía, sonreía como una chiquilla jugando a ser adulta, la curva en los labios masculinos fue plasmada con una visible nostalgia, al mismo tiempo que dejó salir el aire de sus pulmones de manera pesada, bajó su vista hacia sus propias manos que descansaban sobre la mesa de madera, observando con atención los nudillos, notando lo heridos que se encontraban, trayendo a su mente la pequeña discusión que mantuvo con Akane ese mismo día.
-No puedo controlarme -musitó al mismo tiempo que evaluaba los visibles cortes en la piel de sus manos. Pero es que era tan complicado mantener a línea los celos que el idiota de Ryoga despertaba en él, cada que se acercaba a Akane. Sonrió distraído al recordar la paliza que le propinó a su rival, aunque el cerdo le había dado batalla al final sucumbió ante los mortales ataques del azabache –eso y más se merece por intentar conquistarla –y no solo él, toda esa jauría de locos que intentaban seducir a su prometida, todos merecían ser machacados con sus puños, pero es que como callar decenas de bocas y evitar docenas de ojos que admiraban la belleza de la ojicanela, definitivo no podía controlar su temperamento. Akane no se merecía todos aquellos gritos y peleas, menos el soportar que al final toda aquella frustración se volcaba hacia ella, donde el azabache terminaba insultándola para demostrar que Ranma Saotome no se interesaba en la menor de las Tendo, donde todo aquel zafarrancho de celos y posesión era tontamente enmascarado por el producto del honor y el orgullo –pero que estúpido –mencionó en voz baja reconociendo que la cobardía lo estaba llevando por caminos poco productivos en cuanto a la relación que vivía con la chica de ojos canela.
Lo anterior era un gran problema entre ellos, pero haciendo un corto escaneo a sus vidas y extrañas conductas; en realidad existían tantas cosas que les separaban, tantos detalles que les hacía ser tan diferentes. Y es que pensándolo detenidamente Ranma tenía un objetivo fijo en su futuro, él soñaba con ser el mejor artista marcial de Japón, incluso ambicionaba ser el mejor del mundo entero, y es que pensándolo detenidamente existió una ocasión en la cual había derrotado a un semidios, entonces era más que obvio que los combates con seres comunes serian pan comido; pero esperen…. Este proyecto de vida no le solucionaría el futuro ni a él, ni a Akane, definitivo su prometida se merecía a un hombre que le asegurara estabilidad en la vida, alguien que no se viera en la necesidad de robar o abusar de los demás para poder conseguir algo de comida, cuantas veces engañó a Shampoo o Ukyo para poder conseguir una enorme cena para él y Akane, ya había perdido la cuenta de esas ocasiones que se volvían más y más comunes en su rutina, las engañaba, las burlaba y salía corriendo con los paquetes para poder cenar con la chica de cabellos azulados –vaya… – ahora que lo pensaba detenidamente lo que hacía era algo detestable –Kuno no tendría que hacer eso, al primer chasquido de dedos, tendría una cena decente para ella – y si lo meditaba un poco más, la proveería de todo lo que ella deseaba –estúpido –insultó meditando en lo afortunado que fue el rayo azul por nacer en cuna de oro, con una hermana loca y un padre extraño pero rico a final de cuentas.
Entre aquellos soliloquios y constantes meditaciones con la atracción de un imán sus ojos volvieron a anclarse en la pequeña silueta de la peliazul quien limpiaba la mezcla que había vertido accidentalmente sobre el suelo –vaya que es torpe –esta era la tercera vez que se le caía algo al piso, definitivo esto sería muy buen material para burlas futuras, una visible curva socarrona surco los masculinos labios al ver aquella escena, la chica de hermosos ojos estaba sucia, producto de los salvajes movimientos que hacía por limpiar la mezcla que yacía en la plana superficie, rastros de chocolate resaltaban en las mejillas y cabello de la chica, sin contar las manchas en el delantal, definitivo Akane era un desastre.
-Tengo mucho material para molestarla –articuló sin dejar de ver la escena.
Aunque si aquellas bromas pesadas las hacía frente a sus amigas se ganaría múltiples regaños por parte de las chicas, las amigas de Akane eran unas entrometidas; como las detestaba el muchacho, siempre intentando emparejar a su prometida con chicos "lindos" –tontas y feas, ojala Akane no tuviera amigas –y justo al terminar esa frase llegó otro pensamiento catastrófico, y entendió algo que nunca antes se había detenido a meditar, era algo tan lógico y sencillo; pero que torpemente nunca puso la atención debida y es que si lo analizaba era muy sensato que la pareja ideal para a su prometida sería aquel hombre que pudiera adaptarse a las molestas chicas, era cierto que Ranma Saotome no podría tener una amistad con las mujeres que le hablaban mal a Akane de él, pero es que solo pensar en ellas se le revolvía el estómago, ellas eran tan posesivas, siempre que él intentaba acercarse a la peliazul las muchachas la alejaban –como las detesto –mencionaba visiblemente molesto. Entonces ser amigo de Yuka y Sayuri estaba descartado.
Lo único que el heredero de los Saotome tenía a su favor era que la familia de Akane lo amaba, bueno talvez solo lo toleraban o eso trataban de hacer, Soun cada vez estaba más convencido que la relación de ellos no tenía futuro, mientras que Nabiki sí que le quería, claro ella se haría rica con sus estafas y ventas de material de la pelirroja, pero que hay de Kasumi…. Kasumi… Kasumi era Kasumi, parecía estar en la luna siempre, aunque si analizaba un poco el actuar de la castaña, Ranma podría darse cuenta que las porciones de comida en su plato eran considerablemente menores que antes, mientras que a todos los integrantes de la familia les proporcionaba una cantidad generosa, a él le daba menos, si no fuera por su prometida Ranma ya se habría muerto de hambre, por fortuna Akane disimuladamente cambiaba el plato de comida, ese gesto sí que era lindo de su parte, concluyendo con esto, Ranma no les simpatizaba mucho que digamos.
-Creo que lo mejor será dejarte ser feliz con alguien más –musitó delineando como la mujer de cortos cabellos azulados sacaba del refrigerador lo que parecían ser chocolates ya terminados, y es que desde hace días ella estaba practicando hacer algo humanamente comestible, entre panecillos, bombones e intentos de galletas –si tan solo pudiera controlar mi boca, si no te lastimara con mis tonterías y mis palabras, esto sería tan diferente –las ideas iban y venían en su cabeza, convenciéndose de que el estar lejos de ella sería lo mejor –espero que seas muy feliz Akane –susurró tan herido que se sorprendió de aquello.
Estaba dispuesto salir de aquel comedor para empacar sus cosas e irse lo más pronto posible de aquella casa, quiso dar un último vistazo a la bonita figura de su prometida, necesitaba tener la última imagen mental de ella, y atesorarla como el más valioso recuerdo, y como si sus mentes se liaran en una extraña conexión la mujer cruzó miradas con él, le observó unos minutos tratando de descifrar lo que los azulados ojos proyectaban, y sin esperar algún tipo de respuesta Akane curvó sus labios en la más hermosa sonrisa, el varón quedo prendado de lo bello de sus bordes delineando los perfectos dientes, los femeninos iris brillaban hermosos ante las emociones que su corazón emanaba.
Y como un chispazo a la mente de Ranma llegaron todos aquellos momentos que ambos vivían día a día, las múltiples ocasiones que observaron las estrellas sobre el tejado, recostados, riendo, platicando los sucesos del día, recordando cada una de esas anécdotas que no siempre eran chistosas.
Y que hay de esos instantes en que volaban por los tejados de Nerima, sintiendo el aire en sus rostros, huyendo de los alocados problemas que les rodeaban, esos instantes en los que la chica se colgaba de su cuello mientras él la pegaba con protección a su pecho, el azabache juraría que sus respiraciones se sincronizaban al igual que los latidos de su corazón, Ranma amaba esos momentos y por la cara de Akane él apostaría que también disfrutaba de esos instantes, dudaba que alguien pudiera desarrollar igual que él esos momentos.
Porque incluso esas caminatas donde discretamente sus manos se rozaban en un cómodo silencio eran tan malditamente agradables, siempre tomando el camino más largo, fingiendo distraerse y olvidando las calles a propósito para pasar más tiempo sintiendo la piel del otro, amaba experimentar como el ligero estremecimiento se paseaba por su cuerpo.
- ¿Akane en verdad crees que encontrarás a alguien que pueda quererte más que yo? –preguntó al aire, Akane necesitaba a una persona que le quisiera, era verdad, un hombre que la respete, un hombre que la valore y le dé estabilidad, todo lo anterior era lo que una mujer necesitaba, y si él se iba de su vida lo más seguro es que ella encontraría montones de esos tipos, llenos de perfectas características y personalidades moldeadas.
Pero por dios Ranma Saotome la amaba, la adoraba, él vivía y moría por ella, porque si Akane le pidiera una estrella él subiría al cielo y la postraría a los pies de la ojicanela, ¿cómo? Solo Dios sabe cómo lo haría, pero él la pondría a su merced, y si fuera un poco más valiente con besos le haría ver el paraíso, sus caricias la transportarían a mundos in imaginados, porque en cada toque Ranma transmitiría toda la devoción que el sentía por su prometida.
Ella no encontraría a un hombre que le amara la mitad de lo que él le amaba, porque su amor no era común y corriente, el amor de ellos era tan especial que podría poner a temblar a cualquier película de romance, ellos se complementaban, eran cómplices simplemente eran el uno para el otro.
No supo en qué momento pasó, pero ahora ella llevaba en sus manos un manojo de listones rojos, los cuales utilizaba para anudar las cristalinas bolsas de celofán que guardaban una considerable cantidad de chocolates amorfos, y como si de un ancla se tratara aquella visión lo trajo de nuevo a la realidad, ¿Por qué Akane tenía tantos chocolates? Instantáneamente una ráfaga de celos lo recorrió, en tanto ella se esmeraba en anudar el trozo de tela en la bolsita transparente Ranma se incorporó de su lugar, dando grandes zancadas en dirección a la cocina, haciendo crujir la madera bajo sus descalzos pies.
La chica estaba tan concentrada en su tarea que no fue consciente del acercamiento del ojiazul hasta que sintió como el azabache arrebataba con fuerza los dulces de llevaba en las manos.
-Oye –reclamó con visible molestia.
-Entérate de algo Akane Tendo, no podrás deshacerte de mí tan fácil, y quiero decirte que no vas encontrar nunca a alguien que te ame más que yo, lo oyes… yo soy el único que podría comer tus dulces tóxicos, ni tampoco podrías encontrar a alguien que te adore más… sabes… - todas aquellas declaraciones salían de su boca sin filtro, Ranma parecía no ser consciente de sus palabras, su corazón había tomado el control de su cerebro –porque yo te bajaría la maldita luna si tú me la pidieras, pero no… la señorita es necia, terca y violenta…. -hizo una pequeña pausa para observar las encendidas mejillas de su prometida, sus ojos estaban tan abiertos y la boca entreabierta por el asombro de toda aquella letanía –y no se para que haces tantos chocolates –gritó tratando de esquivar la fija mirada de la chica –torpe –insultó de manera infantil –si tan solo me permitieras amarte, esto seria tan lindo… pero… tu –calló con notable molestia su dialogo, al ver la gran cantidad de verdades que escupía sin control.
-Yo… yo.. solo… practicaba y ….. -dijo a duras penas la mujer, fijando sus ojos en los mullidos envoltorios que reposaban sin ningún cuidado en las manos de Ranma
-Si, si como digas –y con la agilidad que lo caracterizaba tomó todos los pequeños envoltorios que estaban sobre la mesa de la cocina, eran aquellos que no habían pasado la prueba de sabor por su prometida –no tiene caso que te quedes con todas estas bolsas, me las comeré, al fin y al cabo ningún pobre incauto podría soportar la terrible indigestión que esto le provocaría –al momento que pronunciaba esas palabras el entrecejo de la chica se unió de manera pronunciada y torcía la boca en un gracioso puchero.
-Ranma -musitó con los dientes apretados.
Si definitivo nadie podría tolerar esos cambios de humor, la bipolaridad de Akane era de las razones por la cual le gustaba discutir con ella, adoraba toda esa pasión acumulada en sus ojos color canela, aquello encendió su espíritu una vez más y todas las emociones emanaron con fuerza.
- ¡Metete esto en la cabeza Akane! no vas a encontrar a otro tonto como yo, así que pongamos fecha para hacer este compromiso formal de una vez por todas, o pongamos fecha para nuestra boda –la locura era palpable y el gesto de Akane se había suavizado, estaba asustada ante tales palabras, el rubor en las mejillas era adorable por parte de ambos, la chica observó a Ranma con detenimiento esa conducta no era muy normal en él – ¡si lo dije...! ¡Y que bien se siente! ¡wow! ¡siii! –elevó la voz con júbilo –¡si lo dije! – la euforia había llegado con intensidad al azabache –así que ya sabes marimacho no te libraras de mí, aunque quieras –
El varón giró sobre sus talones y avanzó hacia las escaleras que daban a la alcoba que compartía con su padre, Akane veía como el muchacho desaparecía mientras subía por el estrecho camino ascendente, estaba a punto de volver a la cocina para recoger un poco el desastre que ella misma hizo, cuando de improvisto escucho los pesados y apresurados pasos de su prometido acercarse a la planta baja.
-Olvide algo –mencionó el muchacho ya con las manos vacías, acortando la distancia entre ambos, con sus manos tomo las suaves mejillas de la chica y acercó sus rostros para depositar un tosco beso, fue un choque de labios tan poco delicado, tan característico de ambos, el primer encuentro de este tipo para el par de prometidos donde ambos eran conscientes, separaron sus perfiles observándose uno al otro –bien, espero mañana mi ración de chocolates, no lo olvides, solo yo –ordenó al mismo tiempo que la chica asentía hipnotizada sin tener algún tipo de reacción, procesando el arrebato del ojiazul.
Ranma retomó su camino dejando a una Akane en total shock –¿que fue eso? –susurró la menor de las Tendo al mismo tiempo que con la yema de los dedos tocaba el borde de su boca.
-Vaya hermanita, eso fue muy romántico –habló Kasumi desde la puerta de la cocina con su típica sonrisa, feliz de haber presenciado aquella peculiar escena, digna de cualquier drama televisivo.
La peliazul simplemente movía la cabeza de manera positiva sin poder quitar la vista de las escaleras, tratando de procesar lo acontecido.
Al mismo tiempo un alocado corazón golpeaba fuerte el pecho del varón de ojos cobalto, apenas podía creer lo que había hecho, sonrió nervioso pero emocionado, recargó su cuerpo en la pared y se deslizó de manera descendente, despacio hasta descansar su cuerpo en la superficie de madera, con los dedos de las manos temblando de forma descontrolada, tocó las ruidosas bolsitas que el mismo había arrojado al suelo antes de bajar apresurado para robar aquel beso de su prometida.
Las piernas le temblaban con fuerza, la sonrisa por alguna razón no desaparecía de su rostro, se cuestionó si la chica tocó las estrellas con ese beso, no lo sabía y talvez nunca conocería ese dato con certeza, pero definitivo el flotaba entre nubes, el voraz aleteo de las mariposas en su estomago provocaban un burbujeante síntoma en el pecho que le sofocaba.
-Estoy perdido -mencionó al mismo tiempo que golpeo ligeramente la cabeza con la pared que sostenía su espalda, estaba emocionado, asustado pero feliz, ahora solo tenia que encontrar el momento adecuado para buscar a su prometida y conocer su respuesta.
Necesitaba escuchar de sus labios, si ella le permitiría amarla, aunque para ser sinceros Ranma Saotome la amó desde el primer día que ella le sonrió
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Fin
Notas de autor:
Muchísimas gracias a los que pudieron llegar hasta aquí, este fic esta inspirado en una canción que ya no recordaba, por alguna razón saqué una memoria antigua de entre mis cosas y reproduje el contenido y lo primero que sonó fue la canción de "un nuevo Amor" de tranzas, y fue inevitable, de inmediato la historia se formó.
Les confieso que este relato era para la dinámica de febrero, pero como siempre los tiempos me ganan, así que decidí subirlo hoy para la rankaneweek.
Espero que sea totalmente entendible, ya saben que mi locura en ocasiones nubla mi coherencia.
Gracias infinitas a mi beta y amiga Ziari27, ella siempre esta dispuesta a escucharme y leerme, querida mil gracias.
Gracias a los que me leen, a los que me dejan un bonito review y a los que me marcan como favorito, a todos mil gracias.
También agradezco a los que han visitado mi perfil de fb y me envían mensajitos.
No tengo como agradecer tanto amor de parte de todos, esta loquita se emociona mucho por cada comentario lindo hacia mis historias.
Creo que por lo pronto es todo… así que como ya es costumbre yo me despido como los grandes
¡GRACIAS TOTALES!
