No podía dejarlos así, sabiendo y con lo que paso en los capítulos anteriores… seguro varios o por no decir todos, quieren saber o matarme… sea cual sea esta es una buena forma de evitar la muerte prematura de caos… por ello… pasen y continuemos avanzando al final.

Lean, comenten y disfruten.


Capítulo 120.- A los pies del arcángel cayó.

Harry

La veía a los ojos, esos ojos color miel que deseaba mirar por el resto de sus días. Aun si eso fuera ese mismo día. Estaba tumbado en una camilla, otra vez, con la cara sobre una rasposa sabana de la enfermería, donde creía que estaba, y con un sabor raro en la boca, sobre todo porque aún sus sentidos estaban embotados.

Lo primero que logro escuchar fue el susurro de la voz que más le interesaba, la melodiosa voz de Hermione -Amor-

Su parte racional le decía que no tenía ni un par de horas que la habia escuchado, otra parte, la que se encontró con aquella chiquilla y la muerte, le decía que hacía eones que habia siquiera podido sentir su cuerpo. Hubiera saltado sobre de ella, abrazarla y besarla sin importar nada; mas no estaba aún bien. Aunque su cuerpo era pesado, casi podía decir que tenía toneladas sobre cada extremidad y consideraba que era igual a no ocupar músculos durante una larga temporada.

Tardo un momento en volver a lograr mover sus dedos, y luego de repetir más de cien veces el movimiento en su cerebro, logro acercarse a Hermione, a rodearla con sus brazos y apretándola contras su cuerpo - ¡Hola! - Soltó sintiéndose completo con ella ahí.

Creyó que la habia perdido, que no volvería a verla sonreír, y ahí estaba, a milímetros de su rostro, sonriendo y llorando. Acababa de estar a un paso de la muerte, de forma más literal que figurada, y aun así ambos estaban de regreso y de nuevo juntos. Sabía que podrían hacer cualquier cosa con solo tenerla a su lado.

Casi se le olvidaba la misión, derrotar a Voldemort, terminar la guerra y esperar que la sangre y polvo se asentara para poder levantar todo otra vez. Pero antes de levantarse y continuar, necesitaban saber su estado y situación, e imaginaba que no era tan buena como deseara. El corazón le latía con violencia. Pensó que precisamente al estar a punto de concluir seria sencillo, que le haría a su corazón bombear con mayor vigor para mantenerlo impulsado, pero era lo contrario, quería parar y conservar ese momento de paz, solo un minuto para ellos dos.

Tendido en la camilla, con ese trémulo corazón temblando en interior, sintió que lo invadía el pánico, era como un soplo frio que le daba en la nuca.

¡Algo ocurría!

Todo a su alrededor habia estado parado en seco, los medimagos, criaturas y resto del ejército no se habia movido, incluso sus voces y pasos no resonaron. Era algo diferente a su sentido mago, algo que lo trajo de regreso de golpea a la guerra y le hizo despabilarse casi por completo.

Al momento en que se sentaban en la camilla y veían a su alrededor todo volvía a la normalidad; Primero solo fueron susurros y murmullos que recorrían por los muros, como una serpiente reptando y silbando con cautela, con la intención de atrapar a su presa; Luego la voz resonó en todo el lugar, era profunda, segura y despiadada; penetro sus oídos con violencia y claridad casi como si susurrara a unos centímetros.

{-Han peleado valientemente -} dijo {- Lord Voldemort sabe valorar el coraje. Aun así, han sufrido grandes pérdidas. Si continúan resistiéndose a mí, todos morirán, uno por uno. No quisiera que esto pasara. Cada gota de sangre mágica que se derrama es una pérdida y un desperdicio. -}

El musculo bajo el ojo le saltaba en un temblor constante, al tiempo que su sien se tensó y casi gruño con fuerza. Miraba los ojos de Hermione, ambos se entendían sin palabras, sin conexión mental, sin dudas o nada más. Era tiempo de dejar las preguntas y pláticas para después, la guerra estaba llegando a su punto culminante. Y debían concentrarse.

{-Lord Voldemort es piadoso. Mis tropas se han retirado para darles un respiro. Tienen una hora antes del alba. Prepárense para una muerte con dignidad. Traten a sus heridos. -}

No quería, deseaba más que nada asegurarse de que Hermione no desapareciera de su lado, aun así, soltó su mano con suavidad y le ayudo a incorporarse. Sus músculos se tensaban y sentía que podría bien estar hecho de gelatina, y no de las duras, de esas que se desasían al contacto con poco calor.

{-Ahora les hablo a la orden del fénix y Pendragon, Harry Potter y Hermione Granger han muerto. -}

Soltó una leve sonrisa, pensando que eso es lo que quisiera ese demente. Valla sorpresa se llevaría.

{-Él ha venido a enfrentarse conmigo, y perdido, y los que seguirán serán sus amigos y familiares. Dumbledore también ha caído, no es más el más grande mago de esta era, así que no crean que tienen escapatoria o esperanza. Ríndanse ante mí, tienen esta hora, todo aquel que se presente a las afueras de la entrada principal, tendrá una posibilidad de perdón. Si cuando acaben con sus heridos, vengan, al término de esa hora si no han venido a verme, si no se han rendido, entonces la lucha se reiniciará. Pero esta vez yo mismo entraré en la batalla, y uno a uno les castigaré; cada hombre, mujer o niño que trate oponérseme morirá. Una hora. -}

¿Una hora? No era suficiente tiempo para recuperar su magia, ni utilizando la magia restante de todos los presentes. Las sentía claramente, cada uno estaba en su límite y tan lastimados que no podría pedirles un poco de su magia.

Las palabras de Voldemort provocaron lo que esperaba, estaban alterados, soltando gritos de pánico y moverse sin saber que hacer o decir. No estaba seguro, pero incluso pareció algunos tirarse al suelo y ponerse a llorar. Algunos otros se tomaron el pelo desesperado y el resto estaba tan pálido como pergamino.

Se incorporó despacio, muy despacio, y al hacerlo se sintió más vivo y consciente que nunca de su propio cuerpo. Tal cual, si por primera vez lo sintiera, como si acabara de nacer y diera sus primeros pasos. Se sentía torpe y sin mucho sentido. Jamás había apreciado aquella milagrosa combinación en donde podía percibir todo por completo desde nervios enviando informació cerebro, sus pulmones expandiéndose y contrallándose con aire, y su corazón palpitando con fuerza contra su pecho. Pero todo eso solo lo estaba haciendo más consciente de su alrededor que de su interior; por instantes sentía a cada mago, bruja, centauro, hombre lobo, gigante, duende y elfo que se encontraba en la enfermería.

- ¡Chicos! -dijeron Daphne y Luna saltando de una camilla al instante de verlos levantados - ¡Que alivio! ¡Todos creímos que…-

-No, estamos bien- dijo Hermione con rapidez. - ¿Qué ha pasado? -

-Hay muchos heridos y no tenemos suficientes medimagos... No se salvarán todos- dijo Daphne con cara compungida y de impotencia.

Lo sentía, sentía el dolor, el miedo, el llanto e incluso los cuerpos a la distancia. Se encontraban en una fila en el medio del salón, tenían mantas sobre sus cuerpos, otros semi destapados y solo algunos más con sus familiares llorando a sus costados.

- ¿Dónde está Ron? - pregunto Harry de inmediato, la magia a su alrededor distorsionaba su sentido, habia tanta que aparecían y desaparecían algunas, o puede que estuviera agotado mágicamente.

Mas aquella imagen de él, con su mano atravesando parte de su cuello, la sangre brotando, la repentina palidez y su rostro impregnado de sangre con temor y dolor. Le hacia temer por su estado.

Daphne y Luna se miraron sin decir palabra. No soporto más, con Hermione a su lado camino empujando y abriéndose paso entre magos y brujas, entre el gentío, sin importarle quien o que era, buscaba en cada rostro a Ron o alguien familiar, en cada camilla esperaba no encontrar a sus seres amados e incluso en cada cuerpo temía ver a su familia.

La hora de Voldemort estaba corriendo, y tenía que ir con su amigo, saber si estaba bien. Si por su culpa estaba mal, o… ¿Acaso él lo habia mato? No podría vivir con ello.

Sin los destellos luminosos, ni explosiones, gritos o exclamaciones, era más aterrador que las batallas; los llantos, gritos de dolor y personas muy heridas contaban una historia de una cruel guerra. Los medimagos intentaban ayudar, curar y sanar; pero apenas y podía evitar que alguno no sufriera. Era notorio por la sangre desde sus batas, hasta la del suelo e incluso paredes, que no lograban darse abasto con el cumulo de heridos. Mas no se rendían, incluso cuando algunas mantas estaban teñidas de rojo por completo, y bajo de ellas, algún cuerpo sin vida.

La enfermería provisional estaba tan concurrida como podría estar un hospital militar, era sofocante y aterrador el ver en cualquier dirección. Los sobrevivientes y casi ilesos se juntaban para llorar, abrazarse y sentir a otras personas. Los cuales giraban a verlos sorprendidos, mientras avanzaba notaba las miradas mas inquisitivas y alteradas, incluso torcían la mirada al avanzar entre la multitud.

Harry vio a Firenze a un lado, echado sobre un costado, emanaba sangre de parte de su lomo y con varios cortes feos, sacudía las pezuñas intentando ponerse de pie y siendo incapaz de hacerlo. Y no era el único, habia muchos otros, tantos que apenas y podía contar los que estaban medianamente bien.

Salto a ver cabelleras rojas acopladas contra una camilla - ¡RON! - grito Harry un poco aliviado.

Su amigo estaba lloroso y pálido, la herida que le hizo estaba aún fresca, escurría sangre de forma tan lenta por su brazo que parecía galea roja. No parecía importarle eso; Gorgue y Ron estaba siendo sostenido por su hermano Bill e intentando llegar a las camillas donde estaban a Fred, Percy y el señor Weasley. Los tres siendo atendidos de heridas graves, mientras que la señora Weasley lloraba abrazada por Charlie. Draco no miraba a los Weasley, solo tenía a Ginny enterrada en su pecho y este acariciaba su cabello con suavidad. A su lado Fleur intentaba consolarlos, aunque toda la familia Weasley lloraba a mares. Y no era para menos, tres de su familia estaban en camillas, sin poder responder, sangrando y con medimagos a su alrededor. Una de las orejas de Fred habia desaparecido por completo, Percy daba temblores mientras sus ojos estaban en blanco y el señor Weasley tenía una abertura negruzca en su pecho.

Su mundo se fue a sus pies, el sabor amargo de su boca fue peor, tan mareado y mal que incluso le pareció que todo a su alrededor crecía. Su corazón se estrujaba en su interior. Aun recordaba al señor Weasley enfrentándose junto con todos a Voldemort, a las criaturas; Nervioso y asustado, pero aun así tan valiente como para no dar un paso hacia atrás.

Freno y miro alrededor, asustado y tragando aquel amargo sabor que se volvía cada vez más insoportable.

Si dolió al ver a los Weasley en camillas, su corazón se rompió al notar a Sirius, acostado y sin un brazo, sangre brotaba del muñón y salpicaba el suelo de forma lenta y constante. A su lado estaba Remus con una muleta y una pierna herida, Tonks se recargaba en su pecho y evitaba que su esposo estuviera sobre su amigo, ella se veía golpeada pero intacta.

¿Qué hacia Tonks ahí? ¿No la habia mandado al archipiélago? Ella no debía estar ahí.

Giro la mirada, encontrándose con los hermanos Creevey, donde Dennis estaba en la camilla con el rostro pálido, sangre saliéndole de boca y pecho. Colin estaba detrás abrazándolo, acariciando su rostro y llorando a mares. Los medimagos a su alrededor negaban mientras intentaban parar el sangrado o ayudarlo.

También estaba Dumbledore, el cual era acompañado de Aberforth y la profesora McGonagall. El viejo profesor era atendido también, aunque este estaba de costado y revisaban su espalda. Incluso vio a Dobby en una camilla del triple de grande que su pequeño cuerpo, siendo atendido por quemaduras en su pecho, solo podía contener al aire al verlo moverse y estar consciente de todo e dolor que le provocaba.

Incluso Neville, Theo, Cedricc, la profesora Trelawney, Dean, Snape y un centenar más.

Temblaba, mientras que se hacía más pequeño y todo se volvía enorme, aquello los superaba y hacía sentir diminuto. No podía dejar de mirar a todos aquellos que estaban en las camillas, solo bastaba con girar sobre sus talones para encontrarse con sus peores pesadillas. Heridos, al borde de la muerte, y todo porque él mismo los habia convocado a la guerra. Habia iniciado todo, él y Voldemort.

- ¡HARRY! ¡HERMIONE! - gimió Ron en cuanto se percató de su presencia. - ¡Gracias a Merlín! ¡Necesitamos su ayuda! ¡Por favor! -

Miro a los ojos de Ron, tenía miedo, un escalofriante miedo por su familia, por perderlos, jamás lo habia visto con tanto miedo y aterrado. Eso fue suficiente para que el coraje se le subiera por la garganta, por las venas, se conglomero en su frente y se llenó de una ira que le quemo por dentro.

No lo soportaría, no soportaría perderlos y tampoco no poderlos ayudar.

Estaba a punto de perder aquella guerra, Voldemort era más fuerte que nunca, sus maestros estaban perdidos, Excalibur se habia desvanecido junto con el sombrero seleccionador; E incluso Dumbledore y el resto de los lideres estaban fuera de la pelea. Incluso Rufus acababa de morir delante de sus ojos.

- ¡No los dejare morir! - murmuro sin saber de dónde venía la idea, eran demasiados y su magia ni siquiera estaba recuperada por completo. Le quedaba bastante para la pelea, pero no para hacer ambas cosas. Tenía que escoger, y por más que lo pensara siempre era lo mismo. Miro a Hermione, sus ojos se encontraron y ella asintió. Eso fue suficiente para continuar - ¡NADIE MAS MORIRÁ POR MI CULPA! -

Avanzo hacia el centro de la habitación, la gente se quitó de en medio en cuanto lo vieron, tal vez por su rostro, o porque empujo a un par. Todo mientras estaba liberando la magia de su tatuaje, toda por completo, invadiendo su cuerpo, su piel y musculo, el hueso y hasta cada célula. Su piel se iluminaba con colores vivos, girando por sus venas e iluminando su corazón bajo la piel. La habia guardado para enfrentar cara a cara a Voldemort, pero existían cosas más importantes en ese momento.

Tomo mucho aire con sus pulmones, llenándolos por completo, antes de dejarlos salir con suavidad. Levanto las manos, llenándolas de magia, todo a su alrededor se volvió lento, tan lento que parecían ir a cámara lenta y hasta varias cosas se quedaron suspendida en el aire. En un rápido movimiento bajo ambas manos al suelo, el contacto trono el piso de piedra, y la explosión se extendió al mismo momento que todo Hogwarts se sacudió con brutalidad.

Habia perdido el parcel, pero aún tenía el Draconia, solo esperaba que funcionara tan bien como el lenguaje de las serpientes. De su garganta surgían rugidos ásperos y graves, rugía con cada palabra y estas hacían vibrar más y más el aire, el suelo y todo a su alrededor. Tenía que concentrarse, la magia comenzaba a salir de su cuerpo, por cada poro y parte de su piel. Líneas surgieron del suelo, un enorme circulo de magia que comenzó a crecer y marcar las paredes y suelo a su alrededor. Y antes de que pudiera si quiera controlar la magia, esta fue absorbida, creando que el circulo se agrandara y se volviera mucho más fuerte. Se le escapaba la magia por las manos, tanto que a su alrededor todo se veía borroso, era como si se desenfocara, se volviera solo una neblina de magia que giraba a su alrededor y era expulsado por su cuerpo. Bastante para que, en cada punto de su cuerpo, pareciera tener electricidad recorriéndola. Sentía el flujo de magia abandonándolo, haciendo que su mente doliera, se sintiera más cansancio e incluso la columna vertebral ardiera. La magia en su cuerpo se volvió caliente, tanto que por un instante le parecieron ver llamas doradas, que bailaban y se enroscaban alrededor de todos y cada uno, mientras que su cuerpo se sentía a punto de explotar desde sus entrañas.

Sudaba y jadeaba buscando una forma de aguantar, el enviar su magia por cada línea mágica que surgía de su propio cuerpo. Conectándose a su magia de cada individuo, rellenando los espacios vacíos, intentando aliviar cada herida y dolor, dejando que fluyera tanto como pudiera y al mismo tiempo haciendo conjuros de sanación en lenguaje Draconia.

Las manos les dolían, se entumían a cada segundo, parecía que se las arrancarían sin compasión. Estaba siendo drenado, vaciándose cada vez más, y sin poder recuperar el control. La magia estaba abandonándolo por completo y sabía que, si no se controlaba, lo siguiente seria su vida. Detrás de él a su espalda sintió unas pequeñas manos, acariciando con una suavidad que alivio el ardor y dolor. Ya no sentía la pesades y su vista logro enfocarse un poco.

Esto fue suficiente para que aumentara el fuego, observara bien las doradas llamas volviéndose un torbellino alrededor en cada persona. No, era agua, diminutas corrientes que se deslizaban por cada rincón, o podría ser un viento de oro que acariciaba su piel e incluso polvo que se impregnaba en las heridas de cada uno en la sala. Todos estaban recibiendo sus curaciones; Desde el más pequeño elfo, al más grande gigante. Harry gimió y aquel subidón desapareció, volviendo su visión periférica oscura, sentía subir algo a su garganta y la amargura entrando a su boca. Al contrario del calor que sentía recorrer por su mente, su cuerpo se frio.

Todo comenzaba a volverse inestable. No lo lograría curarlos, no lograría salvar a nadie, no si se desvanecía.

- ¡Tú puedes! - gimió Hermione a su espalda. -¡Lo lograras amor!-

Su voz era chillona, tan chillona como el sonido que habia escuchado en el cementerio y el archipiélago. No, eso no era la voz de su esposa, era un fénix, lo sabía bien, lo escucho varias veces ¿Qué hacia un fénix ahí?

Sintió unas pequeñas garras caer sobre su hombro, su vista apena y noto a Fawkes, como cantaba y estiraba sus alas, como su magia se expandía y el fuego se volvió más violento. Todo brillo con un tono dorado tan potente que cerró los ojos, cegado por la misma magia. El ave cantaba tan potente y bello, que no solo hacia vibrar el exterior, su corazón, su alma también vibraba junto a él. Un gran temblor sacudió el lugar con toda la violencia de una enorme explosión. Unos instantes después la luz atenuó y el fuego dorado fue absorbida por cada uno de los presentes.

Harry se sentía tan agotado y débil, su rostro toco la piedra, aunque aquello era más un charco de sudor y jadeaba buscando aire. Sus pulmones eran como calderas, al inhalar y exhalar parecía fuego puro. Mas sus ojos fueron al ave de Dumbledore, el cual ya no era de un rojo y dorado de vivos colores, Fawkes parecía estar en sus últimos momentos, como aquel día en que lo vio antes de entrar a la cámara de los secretos. Solo fue un leve movimiento, las alas, pico, cabeza y todo a su alrededor se oscureció, se volvió ceniza y comenzó a derrumbarse por su hombro. Apenas y Hermione logro hincarse y alzar las manos, para que la ceniza callera entres sus palmas, se llenaron de un montón de polvo negruzco; y de este surgió un pequeño pico, una cabeza fea y sin poder abrir los ojos, una cría de fénix surgía sin fuerza alguna.

-Estuviste genial. Otra vez- murmuro Harry incorporándose un poco.

Mientras Hermione sostenía su brazo con una mano y en la otra con firmeza sujetaba al pollo de fénix.

-Tu también estuviste grandioso cariño- murmuro Hermione en su oído y besando su mejilla mientras lograba ponerlo de pie.

A su alrededor todos se veían sorprendidos, sin golpes o rasguños, aun tenían mugre y sangre seca, pero nada más. Cada uno parecía estar mejor, incluso Ron, la herida ya no sangraba, ya ni estaba abierta, solo quedaba una cicatriz ancha y desigual por todo el largo de su cuello y mentón.

En la camilla Fred, Percy y el señor Weasley parecía mucho mejor, parpadeando, desconcertando y siendo ayudados a levantarse con cuidado. Mientras que al gemelo pelirrojo le creció una oreja, no una de carne y cartílago; en su lugar una oreja de tono rojo oscuro se formaba y resplandecía ante la luz. Lucían desconcertados y sin saber que habia pasado. Y no eran los únicos.

Sirius acababa de levantarse de golpe, casi saltando de la camilla, con un líquido negro metálico surgiendo de donde el hombro y comenzando a caer por su costado volviéndose un brazo; Dumbledore parpadeando mucho en su camilla y moviéndose junto con Snape; Dobby estaba temblando, pero por no saber que acababa de pasar y no tener nada en el pecho, solo unos pequeños pantalones semi puestos. Neville ya no tenía ambos brazos verdes, resplandecían, pero en su tono natural, y se levantaba para ver a Theo que estaba a su lado sacudiendo su cabeza y gruñendo; Cedricc también se levantaba con Cho alrededor de su cuello y llorando con fuerza, la profesora de adivinación estaba consciente y parpadeando por no contar con sus lentes; y Dean también, solo que tenía la piel muy rosa donde habia sido antes una quemadura.

-¡MALDITO LOCO E IDIOTA, LO LOGRASTE!- gimió Ron caminando en su dirección y abrazándolo. -Gracias hermano, muchas gracias-

Hubiera dicho que no era más loco e idiota que su amigo, pero su visión se volvió amarillenta, y supo que veía el suelo nuevamente, siendo sostenido por Hermione y Ron. Jadeaba e intentaba conservar el control de su cuerpo. Aunque deseaba dormirse un rato o dejarse caer inconsciente, supo que debía mantenerse en pie por que aún no habia terminado.

-Quedamos que ya no lo harías- murmuro Hermione en su rostro, aunque la sonrisa no podía disimularla.

-Lo siento- dijo Harry con ganas de vomitar, levantando al diminuto fénix en su mano y sonriéndole -Pero este pequeño tiene la gloria en este momento-

Fawkes abrió sus pequeños ojos, como diciendo que también fue difícil para él y luego dejo caer su cabeza en su palma, para acurrucarse. Soltó una risita junto con Hermione y Ron; Era un alivio para los tres estar juntos, y que de alguna forma superaran esa prueba.

- ¡HARRY! - Grito una voz. Alzaron la mirada, notando como estaba a un par de metros de una camilla, mirando en dirección a esta, donde Colin sostenía a Dennis, el cual seguía escupiendo sangre.

-TIENES QUE AYUDARLO ¡DENNIS SE MUERE! - Grito Colin enfurecido.

Una suave voz susurro en sus oídos, algo que le golpeo el estómago y enfrió su cuerpo, era un viejo recuerdo de hacia tanto que parecía haberlo olvidado. "-Siempre los inocentes son las primeras víctimas -dijo Ronan mirando al cielo- Ha sido así durante los siglos pasados y lo es ahora. -"

Su mirada se concentró en lo que estaba delante, al pequeño Dennis Creevey. Ahora en la camilla con el pecho sangrando y palideciendo, su respiración pesada y los ojos cerrados contraídos por el dolor. A su alrededor todos estaban callados, nada parecía real, solo una vil mentira que su cerebro comenzaba a desechar. No había nada más que Dennis ante sus ojos.

Durante lo que pareció un minuto lo miro, sintiendo que sus jadeos aumentaron y su corazón querer salir de su pecho. Pero tenía que hacer algo, tenía que ayudarlo. Intento avanzar, llegar al pequeño, para curarlo y hacerlo estar bien de nuevo. Y no podía, Ron y Hermione estaban sujetándolo, ya que las piernas le temblaban y ni se sostenía por sí mismo. Quería decir algo, que le dejaran ir o que lo soltaran, fue cuando noto el nudo en su garganta fue tan fuerte se sentía como una roca que comenzaba a bajar por su garganta y lentamente sofocándole.

Por su visón paso Sofi, junto con madame Pomffrey e incluso la medimaga Emma. Las tres de forma lenta, tan lentas que parecían apenas avanzar, sus batas ondeaban, su cabello giraba de forma extraña y sus miradas eran oscuras, sus rostros pálidos, sucios y con sangre tenían una expresión de haber tenido momentos duros.

De inmediato comenzaron a curarlo, aunque Harry no escuchaba nada, era como si el mundo se hubiera vuelto silencioso, y ahora lo único que escuchara fuera su corazón taladrando su cabeza con toda la fuerza. Le había parecido horas en lo que llegaron sobre el pequeño Dennis, revisando su pecho, agitando las varitas, intentando hacer algo, incluso vio a Sofí sacar el frasco con agua del archipiélago y vaciar el resto de la botella en el pecho del chico. Pero mientras hacían, su ceño se hundía más, su rostro mostraba tristeza y dolor, con lágrimas comenzando a surcar su rostro. Dolor que punzaba en cada poro de Harry al ver a su pequeño alumno ahí, con el pecho abierto, con sangre escurriendo de sus labios y con Colin llorando, dolido y los ojos fijos en su persona.

Logro tragar el nudo que le impedía hablar, aunque fue como si perforaran su garganta, abrieran su pecho y callera con pinchos a su estómago. Junto con ello todo regreso a la relativa normalidad, incluso los sonidos que eran explosiones a su alrededor. Le carcomía el escuchar como Sofi y las medimagas se daban instrucciones de forma acelerada e intentaban parar el sangrado a toda costa, utilizando todos sus recursos. El agua del archipiélago se teñía de sangre mientras que caía por los costados de la camilla, salpicando un charco bastante grande de sangre.

-¡HARRY AYUDALO!- Gritaba Colin lastimándolo más- ¡HAS ALGO POR FAVOR!-

Su cuerpo se encontraba paralizado, fijo al suelo, con los brazos apoyados en sus amigos, como si acabarán de hacerle un hechizo petrificador, pero simplemente su cuerpo no respondía. No estaba respondiendo.

-¡Hermione!- dijo Sofi llamando la atención de su esposa -¡Runas! ¡Las runas lo salvaran, tenemos que parar este sangrado ya…-

No tardó Hermione nada en pasar el brazo y dejar su peso en Ron, quien tomo al pollo desplumado de Fawkes y lo poso sobre la camilla de Dumbledore de paso a acercarse a la camilla del pequeño. Hermione si pensarlo tomo parte de la misma sangre de Dennis y comenzó a dibujar runas por sus brazos, su estómago y cuello. Eran claras y precisas, tan bien formadas que, por un instante, la esperanza creció en el pecho de Harry. Podría ser que el pequeño se salvara. Hermione intento activarlas de inmediato, pero las runas solo brillaron con un tono marrón y se disolvieron en su piel, como si nunca hubieran sido hechas o la magia tuviera el contra efecto. La sangre seguía brotando, a pesar de los intentos de pararla.

- ¡¿Qué demonios?! - dijo Hermione desconcertada, comenzándolas a hacer desde el inicio y activar las de nuevo, con el mismo resultado. Las runas solo brillaban y desparecían, no cambiaba el estado del pequeño -¡No está funcionando! ¡No pasa nada! -

-¡MALDITA SEA!- grito Colin aferrando con más fuerza la cabeza de Dennis que comenzaba a respirar pesado. -¡HAS ALGO YA HARRY!-

Tiro con fuerza, intentando sacarse de aquella petrificación, su cuerpo logro moverse, pero tan brusco, tan inestable que terminó saliendo del apoyo de su amigo y termino golpeándose contra los pies de la camilla de Dennis. Jadeaba, sudaba y su magia era inestable, intento recomponerse de inmediato, de poder llegar a curar a su alumno.

En ese momento lo observó por sobre la camilla.

Ahí, entre el montón de magos, brujas y criaturas estaba él. Aquella capucha blanca ocultaba sus facciones cadavéricas, pero las alas no podían ser ocultadas, ni la enorme guadaña a su espalda. El frío recorrió la columna vertebral de Harry y su cuerpo comenzó a temblar mucho más, mirándolo fijamente; Donde antes había ojos, solo quedaban cuencas vacías y en su mano sosteniendo un reloj. No, aquello parecía más un antiguo cronómetro deportivo funcionado y moviendo la manecilla, solo que este no corría hacia adelante, estaba en un conteo inverso y en el solo mostraba minutos para llegar a cero. No podía ser que nadie se diera cuenta de su presencia, las alas eran tan llamativas como que estuviera encendido en luces de neón. Pero ahí estaba parado y observando el cronómetro retrocediendo y con velocidad.

Volvía a sentir el poder de la guadaña aun así no estaba cerca, la forma en que se movía rasgaba su alma e incluso el filo parecía sobreponerse al cuerpo de su pequeño pupilo. Lo sentía tan bien que parecía estar ahí mismo encima de su cuello. Y más aun cuando el susurro volvió a sonar en su oído, tan claro, tan aterrador, que su piel se rasgaba con cuchillas heladas.

"-Toda vida tiene una muerte, toda muerte tiene una vida… si tomas su vida, alguien deberá tomar su muerte. ¿Vivirás con ello? -"

Lo que le hizo temblar de miedo fue su propia voz susurrando " -Lo acepto- "

Cerro los ojos sabiendo que significaba y sintiendo el corazón caerle a los pies romperse en diminutas y pequeñas piezas afiladas que se incrustaron en su alma. ¿Era lo que tendría que pagar por traer a Hermione de regreso? ¿Acaso podría cambiar algo? ¿Podría un mortal abatir los designios de la muerte? No, comprendía que aquello sucedería.

Al abrirlos, ya no está, se había esfumado, tal cual como si fuera una alucinación, como si todo estuviera en el mismo segundo que se golpeó. Pero el ruido seguía, el sonido de las medimagas estaba presente, tan presente que estaba sonando al ritmo de su corazón acelerado.

-¡HARRY POR FAVOR, TE LO SUPLICO, SALVARLO, POR FAVOR¡-gimió Colin acariciando la cara de su hermano y dejando caer gruesas lágrimas -¡HARÉ LO QUE DESEES, HARÉ TODO LO QUE ME PIDAS, SOLO SÁLVALO. -¡

Hermione, Sofí, madame Pomffrey y Emma trabajaban a toda prisa por los costados, pero nada funcionaba. Sujeto a la camilla y avanzando a trompicones se acercó, Ron le seguía de cerca, pero no parecía tener intenciones de detenerlo. Harry llego de lado de la medimaga Emma e intento abrirse paso, aun jadeaba y el sudor ya comenzaba a gotear de todo su rostro. Las medimaga le miro sorprendido y estaba por decir algo, pero madame Pomffrey le tomo del hombro y negó. Sin decir más ambas mujeres dieron dos pasos atrás dejando el tratamiento y espacio para Harry.

-¡Harry, nada funciona!- gimió Sofi sorbiendo no la nariz puesto yan lloraba, tal vez por la desesperación, la impotencia o la tristeza; incluso todas ellas combinadas. - ¡Si continua así…- Soltó un sonido de frustración!

Los ojos de Harry miraron a Hermione, quien continuaba intentando con las runas. Hermione le miro un instante llorando y pálida, sus ojos se encontraron y supo que ella presentía que pasaba. Con cuidado, su esposa tomo las manos de Sofí y ella tiro, pero Hermione solo la retiro también. No tan lejos, pero si a unos pasos.

- ¡Tú puedes! ¿¡Verdad que puedes Harry?! ¡Eres el más grande mago de está y la siguiente era! ¡Tú puede salvar a mi hermano! ¿Cierto? -Pregunto Colin con la voz llorosa, intentando sonreír y hablar con calma, aunque está estaba rota y baja, casi sonando al borde de la demencia.

Hubo un momento de silencio, Harry no contestaria, no sabía si lograría algo, o si… el destino del pequeño lo sello con su misma sangre.

Cuando Harry no contesto Colin gruño y grito -¡DIJISTE QUE NADIE MORIRÍA! ¡DIJISTE QUE LOS SALVARIAS A TODOS! -

El sonido del cronómetro sonaba fuerte en sus oídos, cada vez más, como si aún estuviera ahí presente avanzando hacia ellos y aumentará de volumen entre más se acercaba al fin. Lo sentía más fuerte, sentía el filo de la guadaña preparándose, lista para tomar al pequeño Dennis.

Sus manos temblaban sin control, sus mejillas ya empapadas y sin saber que hacer realmente, solo llevo las manos al hueco sangrante en el pecho de su pupilo. De inmediato se tiñeron de escarlata, mientras que Dennis soltaba un gemido de dolor y abría un poco los ojos.

Debía intentarlo, no se quedaría quiero, podría lograrlo, él podría detenerlo, él podría hacerlo una vez más.

Intento juntar la magia de su alrededor, aunque no había mucha, cada pizca, grano, gota y minúscula parte fue usada para curar a todos. Solo quedaban minúsculos rastros. Esperaba aliviar la herida fatal por lo menos.

Con tan poca magia y su cuerpo en mal estado, ahora no le quedaba nada, todo su conocimiento de medimaga y la transmitida por los grimorios e incluso el parcel se había esfumado. Su mente estaba en blanco. Desesperado hacia todo lo posible, intentando conglomerar los restos de magia, era tan poca magia la que conseguía podría con tiempo, pero el sonido aumentaba mucho indicando que se acercaba. Se sentía que estaba otra vez en aquel páramo de arena negra, escarbando en busca de algo, algo que se enterraba más y más profundo, mientras él se volvía loco intentándolo una y otra vez, con el hueco llenándose al mismo tiempo.

Una fría mano se colocó encima de las suyas, era pequeña, algo dura y firme. Tenía un corte y tierra, pero esta le apretó con cariño.

-Maestro- gimió la voz de Dennis.

Alzo la vista y sus lágrimas fueron más dolorosas, Dennis le sonreía, le miraba con alegría y entusiasmo, igual que en sus entrenamientos de escoba.

-Perdóname- suplico Harry poniendo su pequeña mano entre las suyas, apretándola con cariño. - perdóname, perdón. Yo …-

-no…- susurraba Dennis, su voz demostraba dolor y miedo, pero sonreía y eso hacía que comenzara a respirar con más dificultad -Me protegió, yo fui… y no tengo que perdonarlo… maestro. Gracias a usted… tuve la fuerza y salvé a mi hermano, a mis amigos… y ganamos ¿cierto?... Ya ganamos… Se termino-

Las manos de Harry se volvieron incontrolables, temblaban con fuerza y enfriándose a cada segundo. Intento sonreír y asentir, decirle, que sí, pero solo movió la cabeza de forma torpe y sus labios se abrieron saboreando sus saladas lágrimas.

-Ganamos… Lo hiciste… eres el héroe Dennis. Tú eres el héroe-

Dennis miro el techo, sus ojos estaban cristalinos y lágrimas comenzaban a brotar, por ese momento su respiración pareció menguar, sus manos se volvieron blancas por la fuerza que ocupaba y miro desesperado a Dennis. Las lágrimas del chico empapaban las manos de su hermano, quien lo sostenía con fuerza.

-¡Estarás bien hermanito!- murmuro Colin besando su frente y sonriendo -¡Iremos a volar luego de eso! ¡Un partido! ¿Qué tal te gustaría? -

-No podre... -gimió Dennis en un susurro mientras que la luz de sus ojos se apagaba poco a poco -Deseaba tener más aventuras con Pendraron… poder ser un cazador profesional e ir a los mundiales de quidditch… ser … pero, sobre todo, deseaba volar como usted… deseaba yo ... deseaba …-

-Dennis- gimió Colin aferrándose más a su hermano. -¡Lo harás, serás el mejor, tú lo...-

- Gracias… por ser mi hermano- susurro Dennis comenzando a temblar y sus ojos miraban a Colin, aunque este temblaba y lloraba también - Los quiero… a cada Pendragon, a mis hermanos dragón…- su voz fue muy baja y sus ojos viajaron a Harry mirándolo directamente sus ojos, no se movieron de él, una línea de sangre escurrió de su boca a su cuello -Lo derrotará … tengo fe en… mi maestro-

Su mano callo a su costado y su cabeza recostada en las manos de su hermano, y sus ojos se quedaron fijos en los de Harry que observo como perdían su luz por completo.

El llanto estrepitoso de Colin era lo único a sus oídos, lo único que podía entender y quería también llorar a su ritmo.

Sus rodillas tocaron el suelo, sin soltar la mano de Dennis, sin poder creer que habia perdido a otro familiar. Y que esta vez era su culpa. No logro proteger nada y no habia nada que cambiara ese hecho. Habia escogido y Dennis pago las consecuencias. Y aunque seguía recolectando magia, la suficiente para un par de hechizos, era ya tan inútil como su mano sobre las de su pupilo. Y aun así la sujetaba con toda la fuerza que podía. Ahí estaba ya solo un cuerpo, el alma de Dennis se había ido a donde ya no podía traerlo de regreso.

Debía levantarse, terminar con Voldemort y ganar como habia dicho a Dennis. Pero solo miraba el suelo, de rodillas, sosteniendo su pequeña mano y con lágrimas gruesas salpicando la sangre de su alumno.

-¡TU MALDITO MENTIROSO!- Grito Colin con toda la rabia que podía sentir.

No supo cómo termino recostado en el suelo, solo que Colin estaba encima y sosteniendo su cuello en una de sus manos, con la cara desencajada en ira y dolor. Mientras que la otra golpeaba su rostro. Fueron dos o tres golpes, tal vez más. Sin embargo, solo miraba a Colin, como su rostro desencajado soltaba toda la rabia e ira en cada puñetazo, pero sin poder sanar esa herida supurante de dolor.

- ¡COLIN DETENTE! - Grito Sofi y Hermione, acercándose para intentar detenerlo.

Sofi tomo a Colin y Hermione del otro lado, pero de un movimiento arrojo a Hermione al suelo y a Sofi del otro, sosteniéndose la cara y con sangre saliendo de la nariz. Solo basto un parpadeo para que Colin tomara con ambas manos el cuello de Harry y comenzara a ahorcarlo. veía sus ojos, llenándose de desesperación y odio, de esa sed de sangre y venganza, del deseo de que alguien pagara por la muerte de su hermano.

Y la vida que quería era la de Harry.

- ¡CONTROLATE! -Dijo Ron tomando a Colin por los hombros arrastrándolo hacia atrás, pero sin soltar el cuello de Harry, que comenzaba a marearse por la falta de aire.

- ¡LO MATO! ¡EL LO MATO! - Gritaba furioso mientras que intentaba quitarse Ron, ahora también siendo ayudado por Sirius, y Lupin, incluso Neville y Theo. - ¡MATASTE A MI HERMANITO! ¡DEBES PAGAR POR ELLO! ¡MATASTE A DENNIS! -

Su visión se nublaba y sentía el dolor aumentar, un dolor que llenaba su corazón por completo. Un golpe seco, un desmaius y Harry volvió a respirar.

Colin estaba en el suelo, noqueado y con Sofi a un lado sosteniendo la varita, mientras sangre empapaba su mentón. Le temblaba la mano con que sostiene la varita y el llanto desconsolado bajaba para limpiar la sangre que salía de su nariz. Harry le miro sentado en la piedra, a su lado estaba Hermione resisándolo y con la cara muy pálida.

Fue como hundirse en una vieja pesadilla; por un instante Harry estuvo otra vez arrodillado junto a un centenar de cuerpos, todos sus seres queridos sin vida y la sangre subiendo hasta sus talones. Sus ojos estaban en Colin que estaba desmayado, siendo cargado ya por Ron y Theo, mientras que Sofi lloraba a su lado.

Mira sus manos empapadas de la sangre de Dennis, una mancha que jamás lograría quitarse. Habia provocado todo eso. En realidad, estaba observando una pisca de lo que Voldemort era capaz de hacer, todo ese dolor y sufrimiento, de crear todo aquello.

Hermione le susurraba una y otra vez - ¡Harry… Harry! - mientras que el recobraba el aliento y su mente se aclaraba de nuevo.

Se levanto con la ayuda de su esposa, mientras que veía como Tonks, Fleur y la señora Weasley acomodaba el pequeño cuerpo de Dennis. Como le arropaban en una larga sábana blanca y lloraban ante su rostro sin vida.

- ¿Estas bien? - pregunto Sofi mirando como Ron y Theo colocaban con cuidado a Colin en una camilla junto a su hermano.

No contesto, no tenía palabras y menos fuerza para hacerlo. Solo fue a donde Dennis, impidiendo que taparan su rostro, le observaban preocupados, pero el solo coloco las mano en sus ojos y los cerros con suavidad. Al quitar su mano, el pequeño parecía dormido, en paz y sin dolor

-Descansa, ahora es mi turno-

Tal vez fueran ideas de Harry o su mente intentando que fuera menos doloroso, pero una débil sonrisa se dibujó en el rostro de Dennis. Tomo con sus dedos una lagrima que caía de su mejilla y parte de la sangre que salía del pecho del pequeño. Las dejo caer en el centro de su palma y las encerró entre sus manos. Una luz plateada surgió entre sus dedos. Extendió una mano y ahí en su palama habia una Snitch de cristal de color escarlata y rematada con decoraciones de un metal palatinado. En su interior se movía una diminuta luz de magia de Dennis, la última chispa que pudo rescatar de su cuerpo. Ademas que movía con suavidad las alas, tanto que parecía volar en su palama. Recordándole como volaba el pequeño en la camilla y que ya no lo haría más.

Camino sin prisa al lado de Colin, tomando su mano y encerrando en sus dedos la pequeña Snitch. Habia fallado a ambos hermanos, lo mínimo que podía hacer era darle a Colin un poco de su hermano, algo para que lo recordara siempre.

Luego se quitó la sucia, desgarrada y olorosa gabardina que traía puesta. Dejándola sobre Colin, y esperando que cuando despertara, pudiera encontrar un poco de consuelo.

Unas pequeñas manos le tomaron la pantorrilla, al tiempo que temblaba y gimoteaba. Bajo la mirada notando a Dobby, el cual no decía nada, solo se aferraba a su persona e intentaba alguna clase de consuelo al pasar su manita por su rodilla. Harry solo le acaricio la cabeza y la dejo ahí, el elfo tal vez no entendía del todo y estaba tan asustado que no paraba de temblar, pero ahí estaba intentando consolarlo.

-Amo…-

- ¿Estas bien Dobby? - interrumpió al pequeño que siguió aferrándose a su pierna más.

Una mano toco su hombro y giro para mirar a Sirius, a su lado estaban todos los que conocía, incluso algunos Aurores y criaturas. Le observaban como si fuera un niño perdido, que no podía dejar de temblar y llorar. Eran cientos de ojos, algunos tan expectantes como cansados, pero el veía a Kingsley quitándose una venda sanguinolenta del hombre, el cual estaba parado enfrente a lado de McGonagall y Sirius.

- ¿Estas bien cachorro? - pregunto Sirius acercándose con su nuevo brazo negro, que se movía con total naturalidad, pero no daba una apariencia natural.

No contesto, no habia forma de hacerlo. Observo entonces a los señores Granger, estaban a un lado de Hermione, tomando sus hombros y acariciando su cabellera, intentando consolarla, aunque ella solo lo miraba con gruesas lagrimas recorriendo sus mejillas.

-Hijo, ven- dijo el señor Granger estirando su mano. No pudo ni subirla, estaba tan cansado, enfermo y destrozado que solo la miro un instante.

Luego sintió las manos de los señores Granger, tomándolo, atrayéndolo a su cuerpo y pegándolo a Hermione. Ella le abrazo con fuerza, mientras el sentía como la señora Granger acariciaba su cabellera y el señor Granger palmeaba su espalda. También estaba Sirius que no le notaba el hombro con su mano natural.

-Hicieron todo lo que pudieron- murmuro la señora Granger. -Si no podían ustedes, nadie podía-

Se pregunto entonces ¿Qué hacían ahí los padres de Hermione? ¿Qué acaso no habia cerrado todas las entradas al archipiélago? Habia olvidado algo y… por ello Dennis estaba ahí, por ello los padres de Hermione estaban en peligro. Su error jamás seria perdonado por acabar de arrebatar tantas vidas.

Jamás se perdonaría a si mismo.

Se separo de ellos intentando dar una sonrisa, más sus labios no se movieron ni un poco. Hermione le beso y acaricio su mejilla, eso alivio un poco su mente, aunque ahí seguía todo el peso en su corazón. Incluso los señores Granger y Sirius le sonrieron trémulos, pero solo pudo girar la vista.

Miro a su lado encontrando a Kingsley moviéndose a un lado de la camilla de Dumbledore, el cual le miraba sentado en la camilla y Fawkes en sus rodillas. La profesora McGonagall, Dumbledore y la mayoría le daba una sonrisa débil y cálida. Queriendo aliviar su pesar, más Harry no respondió, igual que antes aparto la mirada, concentrándose en Kingsley.

-Nos ha dado una hora, queda un poco mas de tres cuartos de hora ¿Qué haremos a continuación? -Pregunto Kingsley con voz débil y baja, como si no deseara ser escuchado.

- ¡Kingsley, dale unos minutos! - gruño Sirius intentando interponerse.

A su costado Hermione también acaricio a Dobby que no lo soltaba, tomando con suavidad su mano y entrelazando los dedos. Incluso aquello parecía irreal, como si no pasara y solo fuera una fantasía que su mente estuviera creando, el tacto y calor de su piel era un escape de la pesadilla que vivía. Solo que esta vez no cerro sus dedos o acaricio su palma, solo dejo ahí quieta su mano.

No era merecedor ninguna gratitud, ninguna muestra de afecto o cariño, no hasta eliminar a Voldemort.

- ¡Es vital! Si no se hace algo antes del tiempo…- comenzó Kingsley pareciendo más aterrado que autoritario.

- ¡Por favor, solo unos minutos! ¡Deja que llore a Dennis! -gimoteo la profesora McGonagall en silencio, mientras que lagrimas gruesas caían de sus ya enrojecidos ojos.

- ¡HABRÁ MÁS MUERTOS SI NO…-

Todos comenzaron a hablar, tanto y tan fuerte que apenas podía escucharlos, era un mar de voces que se precipitaba sobre su cuerpo, desbocando sus sentidos y alterando su mente; Harry los escuchaba mientras los demás hablaban, discutiendo temas en los que él no podía interesarse, tomando partido, haciendo planes y decisiones sin que los entendiera. Observo la camilla de Dennis, donde Sofi habia limpiado la sangre y la sábana blanca, a su lado muchos Pendragon se despedían y lloraban al pequeño, incluso algunos dejaban algunas cosas sobre sus pies de la camilla. Y a su lado estaba su hermano.

Regreso la mirada encontrando que Fleur movía la boca en francés a lado de su esposo, Bill, mientras que este señalaba a Kingsley y luego afuera. Los señores Granger y Sirius se habia puesto delante evitando que Kingsley, Ragnok y Mavra se acercaran. Todos Weasley estaban parados a sus costados, encerrándolo junto con Hermione, protegiéndolo de Aurores que deseaban hablarle e incluso sus amigos estaban a sus costados, hablándole.

Mas no podía, no deseaba lidiar con nada de ello.

Ron no hablaba, le miraba y colocaba una mano sobre sus hombros, no con fuerza, pero parecía que era lo único que lo hacía estar aun sobre sus pies. Mientras lo hacía, miraba fijamente al diminuto cuerpo, y su vista cambio, observando que más cuerpos estaban tapados, la hilera de sabanas, la gente triste, llorando y con el terror que comenzaba a esparcirse como una llama gélida.

Una parte de su mente se desconectó, no fue como las visiones en la mente de Voldemort, más su cuerpo floto en una negrura y espeso follaje, a la distancia se veía la luna comenzando a casi tocar el horizonte, mientras que una neblina cubría el piso. Vio a Voldemort, sentado en un viejo y antigua silla de plata, mientras que veía a todos sus seguidores, golpeados, heridos y los números aun eran cientos, pero no tan fuertes como al llegar a Hogwarts. Ahí en medio de todos ellos, encadenado, amordazado y rodillas, estaba Hagrid, con la ropa y rostro sucios, pero moviéndose y agitándose tan fuerte que agitaba a aquellos que los sujetaban.

Voldemort miraba con rabia hacia enfrente, sin prestarle atención a Hagrid, solo demostraba su rostro pálido y sin emociones; a sus pies estaba Nagini envuelta en una esfera azulada y que flotaba con forme ella reptaba; y a su espalda se enroscaba el Urbadralis, sometido por las espectrales cadenas. A su costado una decena de dementores, mas grandes y que provocaban la neblina que cubría el bosque.

Enfrente de ellos, habia un cuerpo, Ernie Macmillan, estaba arrodillado, escupiendo sangre en el barro, mientras que veía a Voldemort a los ojos. Dijeron algo tanto Voldemort como Ernie, pero no los escuchaba, solo sabía que Ernie sonreía y Voldemort hacia muecas. Y al siguiente instante, Voldemort movió la mano y la Urbadralis abrió las fauces y lanzo un chorro verde que empapo a Ernie, un segundo después no habia mas que una mancha de ácido rodeando algo de colores difusos. Hagrid alzo los brazos rompiendo las cadenas, lanzando a varios Mortifagos por el aire, dio dos puñetazos a los de sus lados antes de que le apuntaran con decenas de varitas.

Volvió de golpe. Tal cual, si lo jalaran con una cuerda hasta su cuerpo, que habia sido abandonado unos instantes antes. Fue un parpadeo, donde todos hablaban, gritaban y se descontrolaban en lo que decían. Kingsley estaba intentando calamar a todos, pero ninguno estaba haciendo caso.

Estaba molesto, tan molesto que salía su voz sin proponérselo, sus facciones se contraían y su visión se nublaba ¿Acaso ni en esa situación podían dejar de pelear?

- ¡YA BASTA! - Grito Harry tan fuerte y potente que sonó cual explosión, abriendo grietas en paredes, suelo y techo; sacudiendo toda la estructura de la sala de menesteres.

Le veían como si nunca lo hubieran hecho, parpadeando mucho. Ron le estaba mirándolo atentamente y Hermione le apretaba su mano con suavidad. Ella le sonrió, aunque él no podría hacerlo en ese momento.

No habia tiempo para llorar por Dennis o Ernie, o cualquier otro, aun no era el momento. Primero terminaría la guerra que empezó.

-Va a terminar ahora- fueron las primeras palabras que Harry fue consiente de pronunciar -Ya han hecho suficiente… se lo he dicho a Dennis, ahora es mi turno-

Sin decir alguna palabra más, Harry comenzó a caminar hacia la salida, la multitud estaba callada y en medio, pero cada que daba un paso se quitaban de en medio. La hora que Voldemort le había dado para su rendición estaba transcurriendo muy rápido. Con la mano sujeta a Hermione y su corazón golpeando contra sus costillas como un pájaro frenético avanzo entre la gente directo a las puertas. Quizás todos sabían que se dirigía al campo de batalla, o que estaba siendo impulsivo, por lo que cada par de piernas que podía caminar, cada hombre, mujer y criatura con conciencia le seguían. No miró hacia atrás cuando las puertas se abrieron de golpe y por completo, saliendo a los corredores.

El castillo estaba vacío. Se sentía como si los fantasmas de todos estuvieran por cruzarlo, como si y a su lado, estuvieran cientos o miles de más gentes empujándose contra el corredor oscuro y frio. A su espalda todos avanzaban sin decir nada, como si el que solo avanzara fuera suficiente para que lo siguieran, sin grandes discursos, sin grandes acciones, solo su andar impulsaba a todos.

El lugar destruido resultaba espeluznante, faltaban muros, escaleras y paredes, y en algunos lugares se veía restos de sangre y hasta se sentía como si los cuerpos de la sala de menesteres hubieran estado sobre esas manchas en algún punto.

Descendió varios pisos, hasta que en el último descendió la escalera de mármol del vestíbulo. Quizás una minúscula parte de sí mismo esperaba ser detenido o que le dieran un mejor plan, pero todos continuaban a su espalda y caminaban a su ritmo. Como siempre, se sentía capaz de hacer más si tenía a sus amigos a su lado, pero con tantos, sentía que era capas de atravesar de nuevo todo hasta ese punto. Alcanzó las puertas delanteras fácilmente, estaban dobladas y desprendida, la escalera de mármol rota y un camino abierto hacia los campos exteriores.

Noto algo extraño, una cúpula negra, una oscura manta traslucida que cubría Hogwarts, cubría solo el castillo oscureciendo el exterior y deteniendo sus pasos.

Harry echó un vistazo por detrás de la entrada del Gran Comedor. La gente se movía alrededor, intentando reconfortarse unos a otros, mirándolo, expectantes, pero no se concentraba en ellos, si no en aquellos que amaba.

Miro a los Pendragon a su espalda en primera línea; Hermione, Ron, Daphne, Theo, Neville, Luna y Sofi; luego estaba Sirius, los Weasley, Lupin, Tonks, McGonagall, Kingsley, los Longbottom, los Granger y hasta Dumbledore siendo ayudado por Snape, que avanzaba levitando al profesor con un hechizo.

Por un instante se preguntó por Hagrid ¿Cuándo lo capturaron? ¿En qué momento fue capturado? ¿Acaso ya habría muerto? Y si no era así ¿Podría salvarlo? Debía hacer algo pronto.

{Necesito hablarle} comento Harry a Hermione, mientras que continuaban caminando lento, bajando con cuidado por los escombros de la escalera de mármol roto. {Que vengan todos a mi}

{Aun no estas recuperado} comento Hermione apretando su mano y acariciándola con el pulgar.

{Nunca ha sido una pelea justa con el} menciono Harry volteando a verla a los ojos, en ellos se veía cierta angustia, más asintió mordiéndose el labio.

Tomo un momento en lo que mientras caminaba apreció su conciencia expandirse, cubrir una gran parte de los terrenos de Hogwarts y parar en las limitaciones de Hogsmeade. Aquella barrera negra terminaba frente de una banca de piedra del patio, la protección ondeaba y dejaba todo en un tono ensombrecido, casi como la noche más oscura que habia presenciado.

A un metro paro, la observo y supo que era aquella protección. Tomo aire y comenzó a hablar, haciendo resonar su voz en todas direcciones.

{-Has dicho que pelemos valientemente, ojalá pudiera decir lo mismo de ti. Cobarde -} Resonó su voz con fuerza y determinación, tan grave que tenía potencia {- ¿Sabes valorar el coraje? Pero no tienes el coraje de enfrentarme cara a cara y en las mismas condiciones, te has escondido tras tus esbirros y las criaturas para no darme la cara. ¿Acaso me tienes miedo? ¿Acaso necesitas a tu ejercito para darme pelea? ¿Lord Voldemort, Tom Marvolo Ryddle, no es tan poderoso como se cree? - Llego al patio exterior, aun si el patio estaba destruido y irreconocible, en la banca medio rota tomo asiento. Aun no podía sentir bien la magia, era tan baja a su alrededor que tenía que continuar absorbiéndola. Ni sabia en que en esa dirección se encontraba Voldemort, pero podría presentirlo, ya que su magia comenzaba a ser amenazante. - ¿Cuántas veces nos hemos enfrentado? Y aun no me has matado, así que no digas que cada uno aquí morirá, por que no has podido ni derrotar a un bebe protegido por su madre. -}

A su lado todos comenzaron a acercarse y colocarse de lado, eran tantos que los pasos resonaban moviendo los escombros y cuchicheando, mas por encima de todo eso su voz sonaba; a pesar de que solo murmuraba. Su magia apenas era suficiente para mantener su voz por cada parte de los terrenos, al mismo tiempo se concentraba en absorber la del medio ambiente para reponerse más rápido.

{- Has derramado sangre de inocentes, has causado pérdidas y dolor; así que es hora de cumplir mi promesa. Es tu última hora. -Un fuerte sonido estremeció a todos, provenía del bosque frente a sus ojos, mientras que sonreía y sentía como sus amigos se quedaban a su espalda. Incluso Dobby que le seguía muy de cerca y temblaba cual matraca - Ven con el resto de tus perros falderos, de tus trucos y lo que quieras, aun cuando no me des la cara, te encontrare y eliminare de una vez por todas. Nos diste una hora antes del alba, yo te doy 5 minutos; te doy 5 minutos para que tu fea, espantosa y pútrido ser se presente frente a la mía. ¿O tienes miedo? Demuestra que no temes del chico que te ha hecho correr con el rabo entre las piernas. -}

Lo sintió aun con su corta magia y lo poco que comenzaba a volver a reunir en su cuerpo, sentía ese cumulo de oscuridad creciendo en el bosque y andando en su dirección. Una leve sonrisa surgió en sus labios, y por un momento los profesores, los señores Weasley, los Granger, Longbottom, Remus, Tonks y Sirius le vieron preocupados. La mano libre la abría y cerraba de forma lenta, deseando, anhelando y saboreando lo que vendrá, el momento donde haría que Voldemort no pudiera dañar a nadie más. Su puño picaba y parecía calentarse ante el preámbulo de la batalla final.

{-Corre, si es que lo deseas, huye como ratón, escóndete en el más oloroso hueco oscuro y profundo y quédate ahí, porque si te veo, morirás. Esta vez no me contendré, esta vez el monstruo seré yo, esta vez… el mago tenebroso seré yo. Tu vas a caer, perderás y suplicaras que te deje vivir, pero esta vez no volverás. - soltó una débil risa que estremeció a todos a su alrededor - Ahora hablare con tus lacayos lame botas, que tanto te besan el trasero; ultima oportunidad, dejen de pelar, ríndanse y tendrán un juicio justo. Peleen de su lado y no tendrá escapatoria o esperanza. Ríndanse ahora y tendrá posibilidad de ver el sol nuevamente. Están advertidos -}

La cúpula negra seguía ahí, aunque esta vez pareció clarearse un poco, volverse menos opaca y dejar un arco lo suficientemente grande para poder ver el otro extremo del lugar, donde sentía la magia de Voldemort ir hacia ellos.

-Lo has hecho Harry, descansa mientras lo enfrentamos todos y luego cuando lo cansemos, tu atacaras- dijo Ron avanzando y preparándose, colocándose parte de su armadura, aunque solo el brazo izquierdo.

-Estamos en nuestro segundo aire, esto funcionara- dijo Sirius tocando su nuevo brazo, aunque lo movía con facilidad, mientras caminaba igual que Ron a la protección -No esperaran ver a todos tan recuperados-

-Chicos no…- dijo Hermione parándose e intentando sostenerlos antes de tocar la barrera.

Se escucho un chisporroteo, dos gritos de dolor y ambos cayeron al suelo, Sirius con el brazo negro deformado, y reformándose de inmediato, y Ron, con la armadura abierta y semi destruida, y un corte en la mejilla.

- ¿Qué demonios es esto? - pregunto la profesora McGonagall acercándose también.

-Una barrera de afrenta- murmuro Snape aun pálido y a su lado flotando Dumbledore, con Fawkes en uno de sus bolsillos -Nada lo atravesara, aquellos que lo quieran atravesar serán dañados con gravedad, los hechizos de ataque serán revotados y los objetos incluso se volverán ceniza. Es su carta de triunfo para sitiar Hogwarts. El único que podrá atravesarlo es Voldemort, y así podrá eliminarnos uno por uno. -

Aun cunado Snape acababa de decir lo que aquella barrera hacia y como funcionaba, varios lo intentaron, teniendo los mismos resultados; los sortilegios Weasley arrojados por George y Fred (con su nueva oreja roja) lanzaron petardos e incluso detonadores trampa, los cuales no atravesaron como los polvos de oscuridad; Kingsley, Mavra e incluso Ragnok golpearon con magias poderosas, haciendo que los hechizos revotaran y fueran a todos que se protegieron a penas para no ser dañados; Theo y Neville fueron mas cuidadosos, tocaron apenas la barrera, soltaron un gruñido y al despegar los dedos estos tenían cortes sangrantes ahí donde apenas rosaron la barrera.

Era mejor así, pensó Harry.

No se habia movido ni un milímetro, respiraba con tranquilidad, enfocándose y concentrado en recuperar magia; incluso de aquellos hechizos fallidos que rebotaron. Los cinco minutos estaban corriendo y esperaba, no era suficiente tiempo, pero era lo necesario.

Harry movió la vista hacia sus amigos que estaban intentando descubrir una forma de atravesar la barrera.

-Chicos-

- ¡No podremos atravesarla! ¡Es necesario repartirnos por el área y cubrir todos los flancos! - comenzó Ron mirándolo, mientras los demás asentían.

Sin la gabardina, Harry no habia notado que su camisa tenía muchos huecos, y ahí manchas de sangre y tierra, estaba tan sucia que hubiera pasado por alguien que acababa de revolcarla en lodo y pasado por una licuadora.

-Tranquilo Harry- dijo Neville sonriéndole- Encontraremos la forma de darte el tiempo para recuperarte-

-Supongo que resistir para siempre es imposible, 10 minutos por lo menos- dijo Theo sobándose el cuello. - Tu concéntrate, eres nuestra mejor carta ahora-

-Los troll´s, casi todos los gigantes y una sección de Acromantulas están fuera de juego- dijo Daphne dando una sonrisa y chocando sus puños -El resto serán fáciles-

- Solo me preocupan las criaturas- dijo Luna poniendo mano bajo la barbilla y bufando -No debemos dañarlas, solo inmovilizarlas-

-Ayudare en lo que pueda- murmuro Sofi, aun con lagrimas en las mejillas y mucho mas pálida que antes. Casi podía notarse depresiva, por lo que Luna le abrazo de un lado y Daphne le puso una mano en el hombro.

Hermione le sonrió un poco, aunque sus ojos estaban enrojecidos y una que otra lagrima se le escapaba viéndolo. Una vez más huyo de la mirada de Hermione, mirando hacia adelante, ella no dijo nada solo suspiro y le abrazo por la espalda, dejando su pequeño cuerpo sobre el suyo, y su boca muy cerca de su oído, por lo que murmuro - No hay plan ¿cierto? -

-Esta vez no hay plan -murmuro Harry observando como sombras aparecían poco a poco del otro lado del patio -Es algo que tengo que hacer. Escucha... Mione... Esta vez será muy diferente. Me concentrare en destruir a Voldemort y liberar las almas que absorbió, por lo tanto... Nagini... seguro escapara-

-Has lo que tengas que hacer- Dijo Hermione mientras le besaba la mejilla -El resto déjanoslo a nosotros-

Asintió, observando las demás figuras comenzando a surgir. Lentamente, al ritmo de la neblina que se extendió por el suelo, sombras surgieron. Una, dos, luego tres; antes de saberlo habia un centenar frente a ellos. Todos y cada uno de los Mortifagos presentes estaba dañado y se notaba rastro de peleas, desde un hombre sin un brazo y con una cuerda en el muñón, hasta uno que tenía pústulas y tentáculos en todo el cuerpo. Incluso vio a Crabbe y Goyle, ambos tenían los mismos atuendos de Mortifagos y a su lado estaban sus padres, o lo que parecían ser sus padres, veía parecido al tamaño de sus vientres.

Ambos chicos miraban atónitos en una dirección, no pudo evitar seguir sus miradas, encontrándose con Draco parado a lado de los Weasley, tomado de la mano de Ginny. No parecía tan soberbio como antes, solo algo desaliñado, sucio y muy pegado a la pelirroja.

Incluso varios Mortifagos miraban hacia Snape con odio y una mueca, a punto de lanzar hechizos asesinos. Pero sobre todo el que más odio irradiaba por cada centímetro era el que encabezaba a todo el grupo. Portaba traje blanco, camisa negra y corbata blanca; con los pies descalzos y dejando un sendero negro con cada pisada que daba. Caminaba con petulancia, ufano y lleno de convicción en cada paso que daba. Y en cada movimiento las sombras se doblaban y giraban hacia su persona, torciéndose e inclinándose como en una reverencia.

A su lado, encadenado y amordazado estaba Hagrid, siendo tirado con brusquedad. Al verlo quiso levantarse e ir ayudarlo, pero no lo hizo, si quería de verdad salvarlo, tendría que ser más listo, rápido, fuerte y poderoso que Voldemort. Y lo primero que debía hacer era ubicar a Nagini, que no estaba ya a los pies de su amo.

Paro del otro lado del patio, mientras que lo miraba movió su mano, haciendo que las sombras se posicionaran detrás, giraran y formaran algo oscuro, solo se sentó igual que Harry. Ambos lados estaban silenciosos, sin decir nada y sin siquiera moverse. El cielo pasaba de azul oscuro a morado, indicando que el alba no estaba lejos.

Harry tomo aire y sonrió, mientras se levantaba y caminaba hasta tener la barrera oscura a un par de pasos. Y si pudiera ir más allá, estaría enfrente de Voldemort, como hacia horas atrás.

- ¡Creí que no vendrías cobarde! - dijo Harry cruzándose de brazos y sonriendo, aun se sentía un dolor en el pecho por Dennis, pero por el mismo Dennis, Hernié, Moody y el resto tenía que terminar.

-Palabras de alguien quien ha desperdiciado todo- murmuro Voldemort sin emociones - Crees que ello hará que retire mi barrera-

-Creo que tienes miedo de mi- dijo Harry sintiendo como la magia de Voldemort se alteraba mas y más. Tenia que aparentar frente a sus Mortifagos, pero cada palabra le irritaba mucho. -Si no es cierto ¡Quita la barrera y enfréntame! -

Un par de Dementores volaba entre los árboles y a la lejanía; podía sentir el frío que emanaban aun a esa distancia, y no estaba seguro de que pudiera lidiar con todos ellos. No le quedaban fuerzas suficientes para lanzar un Patronus tan potente.

Sus manos volvían a temblar. Después de todo, estaba ante la ultima batalla, quedaban minutos o horas antes de que todo terminara, antes de que pudiera ver el resultado real de todo aquello. Si, estaba ansioso por regresarle todo a Voldemort.

- ¿Por qué debería? - pregunto Voldemort sin inmutarse ante las miradas de Bellatrix y Rodolphus, sonrió un poco diciendo - De cualquier forma, terminaras muerto. Nadie más que yo podrá atravesar esa barrera, poco a poco tu y tu gente moriría. Todo por haber decidido enfrentarme-

Ron y Hermione le miraron un momento, acercándose tanto a la barrera que estaban a su derecha e izquierda. El giro el rostro hacia Ron, quien habia palidecido.

-Si…-murmuró Harry hacia su amigo -Es la única forma… tengo que dejar que me atrape-

Ambos le sujetaron la ropa, apenas lo suficiente para que no se moviera, casi como si supiera que pasaría.

- ¡NO! -murmuraron Ron y Hermione.

- ¡Es igual al ajedrez! -dijo Harry mirándolos mientras que sonreía - ¡Hay que hacer algunos sacrificios! Yo daré un paso adelante y el me atacara... Eso les dejará libre para hacer jaque mate, ¿Entienden? -

-Pero...-

- ¿Quieres dejar de ocupar mis palabras contra nosotros? - pregunto Ron algo molesto -Esto no es como aquella vez-

-Amor...- murmuro Hermione

- ¿Por qué no lo seria? - pregunto Harry sonriéndoles un poco -Hemos hecho de todo, desde dormir a una bestia, librarnos de lazos diabólicos, perseguir llaves, jugar ajedrez y ahora… es momento de cruzar el fuego negro y enfrentar al hombre de las dos caras-

Estiro la mano hacia adelante, con todos los ojos expectantes, en cuanto sus dedos tocaron la superficie sintió algo duro y flexible; sin contar con un dolor agudo. Sus dedos traspasaron por un instante y chisporrotearon chispas moradas en todas direcciones, sus dedos rebotaron con fuerza. La mirada estaba en su mano, mirando como estos tenían cortes y un tono mas rosa.

- ¡Por cierto! ¡Gracias por la idea! - dijo Voldemort de forma relajada, sin un atisbo de preocupación - ¡Tu barrera…- señalo a su alrededor, mostrando la barrera que cubría todos los terrenos y no solo el castillo-…me dio la idea! ¡Nadie mas que yo puede cruzarla y si lo intenta… sufrirá las consecuencias! -

Hubo un murmullo general de ambos lados, antes de que el mirara a Hermione y sonriera mucho- Volveré, siempre volveré a ti-

Los ojos ámbar de Hermione se asentaron en los sujos y le dio beso. Un beso corto, cálido y significativo. Le dio un ligero empujón en la espalda, alentándolo a caminar, tal cual aquella vez en el comedor a inicios del torneo de los tres magos.

No había nada más que hacer o decir.

Avanzo sin pensar, cuerpo choco contra la barrera, chispas y destellos vio en sus ojos, sonó como si chirriaran dientes, uñas en una pizarra, y un fuerte dolor surgió en cada parte cuerpo. Cada terminación nerviosa se sentía como si estuviera explotando, sus huesos volviéndose astillas, sus músculos aplastados, cada milímetro de sus miembros ardía y sentía que cada parte de su piel comenzaría a disolverse. Le hacía pensar que lo estaban pasando por una lija con cuchillas filosas e impregnadas en acido por cada sección, como si abriera su piel con diminutas navajas de rasurar y cada herida supuraba fuego. Quiso gritar, pero su voz se atoro en su garganta, deseo por un instante dar un paso atrás, pero su cuerpo fue hacia adelante, haciendo que su visión viera puntos amarillos, sintiera sus huesos doblarse cual goma, amenazando con volverlo solo un trapo tirado.

Sintió el sudor caliente caer por su rostro, por sus brazos y espalda. Tenia tanto dolor, tanta desesperación que abrió la boca, sus pulmones se llenaron de algo ardiente y que le ahogaba, algo que le hacia dar arcadas. Mas por alguna razón su cuerpo continúo avanzando. Solo había dado un par de pasos, pero su cuerpo apenas y le respondió lo suficiente para continuar.

No supo cuanto tiempo estuvo intentando controlarse, intentando no caer al suelo, que sus rodillas no cedieran, haciendo que su respiración se normalizaba. Pero si supo que el dolor habia frenado y que estaba parado del otro lado de aquella oscura barrera.

Delante de sus ojos veía a los Mortifagos y Voldemort. Estaba al tanto que tenía sangre escurriendo desde su frente hasta su barbilla, goteando y cayendo al suelo; y no era la uncia parte, sus brazos, piernas y cada parte de su cuerpo tenia cortadas y lesiones mientras que su camisa estaba tan destrozada que la mitad ya no cubría su hombro izquierdo estaba destrozado y parte de torso se veía.

Miro hacia Voldemort, donde estaba atónito, con la boca medio abierta y con cada uno de los Mortifagos sin poder creer lo que estaba pasando. Aun cuando su cuerpo sentía que se desmoronaría en mil piezas dejo salir una leve risita, mientras se pasaba la mano por el rostro y quitándose la sangre que le empapaba los ojos y reía un poco más fuerte. Pudo ser la conmoción o el que su cuerpo tuviera en esos momentos mucha sensibilidad y casi doliera por completo; mas su risa sonaba maniática incluso para el mismo.

- ¿No lo recuerdas? - pregunto Harry mirando los morados ojos de su archienemigo. - "La sangre del enemigo, tomada por la fuerza ¡Resucitarán al Señor Tenebroso!" -

Tomo aire y, dándose valor, continúo avanzando, escuchando gritos de adentro de la barrera llamándolo. Y otros intentando atravesarla, pero supuso que con los mismos resultados que Ron o Sirius.

-Compartimos sangre, compartimos el mismo camino y estoy por terminar el tuyo ahora. Ven y pelea conmigo de nuevo Tom. Pelea contra el niño que no pudiste matar-

Durante un instante giro su mirada a Hagrid, quien estaba llorando, tenia mas golpes de los que acababa de ver hace unos instantes atrás. Al mismo tiempo parecía que las cadenas ahora se enroscaban alrededor de sus brazos y torso. Le miro a los ojos, sobre su poblada de barba, no podía discernir bien sus facciones, más si comprendía las emociones que daban. Ese era el primer objetivo, salvara a Hagrid, a pesar de que este parecía querer que huyera y se olvidara de él.

Un gruñido de la garganta de Voldemort sonó cual bestia llena de rabia; un solo movimiento de su varita y un estruendoso sonido surgió. Miro el rayo verde, de la anchura de un balón, cruzar la decena de metros en cámara lenta, abrir la piedra en dos, dejar ráfagas de electricidad por donde pasaba y al mismo tiempo un trueno acompañado un grito. El desgarrador sonido de un grito femenino cruzando sus oídos, no, su mente, sus recuerdos; la voz de su madre aterrada no por ella si no por su destino.

Tenia solo un instante, un segundo o menos para reaccionar, pues el hechizo corría directo hacia su pecho.

Debía estar enloqueciendo, porque detrás del hechizo, justo en la estela verde y los diminutos y lentos rayos que se batían contra el tiempo, estaba el nuevamente. La guadaña la llevaba en mano, las cuencas de sus ojos llenas de un color neón verde y sus alas se formaban tras el polvo y destrucción que dejaba el hechizo. Al grito de su madre se le unió la voz de la muerte, entre una risa macabra y un frio gélido acariciando sus sentidos.

Aunque en lugar de petrificar sus sentidos, fue como si aclararan su mente y recuperara su control, como se pusiera una pausa a todo a su alrededor y le dieran un trago de paz. El rayo ya estaba ahí, a medio metro de su pecho, tan destellante, tan poderoso y lleno de una palpitante sed de muerte, la cual estaba detrás de la luz, listo para cosechar su vida.

Solo concentro su magia y unió sus índices y pulgares frente a su pecho, mientras que todo volvía a reanudarse con la lentitud de un caracol. unió cada dedo faltante al tiempo que el rayo comenzaba a llegar, concentrándose en su mente, recordando los círculos mágicos, las runas y la magia que sabía. En cada dedo fluía las runas, y los círculos mágicos, cada uno comenzando a entrar en su cuerpo por su piel. En cuanto junto sus índices, una onda de energía se creó, un destello de luz blanca surgió.

Una serie de gritos y golpes sonaron a su espalda, todo habia vuelto a la normalidad, pero su cuerpo estaba balanceándose hacia atrás y miraba el cielo, por un momento vio las estrellas del cielo; se quedo ahí, parado, quieto y con el cuerpo doblado, como las infinitas estrellas cubrían el cielo.

Un segundo después se enderezo, irguiéndose bien y sobándose el cuello, sin sonrisa e intentando lucir aburrido.

- ¿Es el único hechizo que te sabes? ¿Creía que eras el mago oscuro mas aterrador de los últimos cien años? Parece que aquí regalan ese título por ser feo- pregunto Harry observando que por su cuerpo corría una serie de rayos verdes, girando por su muñeca, su brazo, su espalda torso e incluso piernas. Corriendo a toda velocidad por su alrededor. - Parece que solo eres un mago gris que apenas y puede lanzar rayos de colores… has de ser muy popular con los niños -

Voldemort y todos miraban en su dirección, sin emitir un solo sonido, mientras el rayo verde continuaba girando alrededor de todo su cuerpo enroscándose y envolviéndolo; como una serpiente buscando un lugar donde poder morderlo.

- ¿Cómo tú… - pregunto Bellatrix atónita, con ojos tan grandes que estaban por salirse de sus cuencas.

- ¿Esto? - pregunto Harry estirando la mano derecha, haciendo que el rayo que corría por su pierna subiera hacia su brazo y luego se quedara en la palma de su mano, un orbe verde y lleno de rayos que luchaban por librarse - Es un pequeño truquito que llevo practicando hace tiempo. No quiero aburrirlos con cosas técnicas, pero es una serie de capas mágicas que canaliza todo tipo de hechizo entre ellas; capas de vacío, capas de Escher, capas de magia pura y capas de protección alrededor del cuerpo. Es como una piel sobre una piel, sobre una piel mágica, separada de la piel que evita la magia atraviese la sección cutánea y logre afectar cualquier sección del cuerpo. -

Mirando a todos los Mortifagos supo que no entendieron nada.

-Les recomiendo actualizarse, el mundo mugle proporciona muchas vistas diferentes a todo lo que nos rodea- continuo Harry avanzando con el rayo verde en la mano y sonriendo más. - Y no solo sirve para esto, sino que también para pequeñas travesuras. Ahora ¿Cómo la nombrare? El nombre completo seria: Hoc Est Corpus Meum… muy largo… tal vez Piel Hokusmeum-

Harry sonreía bastante, tal vez por haberlo logrado luego de haber tenido varios intentos fallidos en el archipiélago arcano. O por el poder haber dejado a Voldemort comiendo el polvo y en ridículo frente a sus Mortifagos.

Necesitaba hacer algo de tiempo. Sobre todo, para llevar su magia aun punto capas de luchar, absorber la que estaba suelta en todos lados y que estaba comenzando a girar alrededor de su cuerpo. Estaba tan concentrado en recuperar magia, que su cuerpo se tenso y sin pensarlo siquiera se activó la magia de Utgar y este reforzo en sus piernas y brazo. Se quito los zapatos de un movimiento, pues sentía que le estorbaban al estar tan destrozados y se incomodó al avanzar con ellos. Sintió la piedra fría y como el terreno irregular le haría complicados movimientos precisos. Se acomodo los lentes bien con la mano libre, alzo el brazo y un poco la pierna, recordando los juegos de Beisbol de su antigua escuela. La esfera de rayos verdes comenzó a circular en su mano, añadiendo varios círculos mágicos y anillos que rondaban por la circunferencia, quitando los diminutos relámpagos y siendo reemplazados por runas. Y con la magia de Utgar lanzo con toda su fuerza. La estela de luz roja cruzo a más velocidad que antes, como una ráfaga de fuego, que se abrió camino en un instante.

De inmediato varios Mortifagos se pusieron delante de Voldemort, con protecciones y escudos mágicos delante. Mas su sorpresa fue que aquella ráfaga se curvo en un ángulo cerrado y a centímetros de sus protecciones. La magia choca con Hagrid. La explosión fue tan potente que no solo creo una onda roja que lanzo los Mortifagos que sostenían sus cadenas lejos e inconscientes. Durante un instante la sorpresa duro, luego se percataron de Hagrid, envuelto en un circulo de runas, con una cúpula azul sobre su cuerpo y tan anonadado como los demás.

- ¡Lo siento amigo, esto dolerá! - dijo Harry mirando a su amigo que negaba.

Al siguiente instante todo su cuerpo junto con una serie de cadenas y tierra, arrastrando todo su cuerpo por el camino en su dirección, siendo guiado por las manos de Harry y en dirección de su cuerpo. Al ser tan grande Hagrid, abría camino de los escombros más grandes y movía a un lado todo.

Por el otro lado, Voldemort no espero que ni se despejara el ambiente. Grito aun con una gruesa capa de polvo descendiendo sobre su calva- ¡ATAQUEN! -

Fue suficiente para que Hagrid llegara a donde estaba el, moviéndose a un lado a tiempo y haciendo la mano hacia la barrera de Voldemort. Sonó a un choque automovilístico y truenos, durante un segundo un grito agudo de Hagrid y luego, dentro de la abarrera, estaba a salvo. Con cortes y golpeado, pero a salvo.

Estaba iracundo por todo, más se sentía en control por completo. Por lo que al ver a todos los Mortifagos ir en su dirección soltó una sonrisa enorme, no sabían cuanto deseaba darles una paliza. Mas no perdía la cabeza, comprendía que todos los de atrás estaban en peligro pues la barrera permitiría que aquellos maleficios entraran, por lo que no se movió del lugar. En ese momento se sentía tan concentrado en Voldemort, que solo pudo caminar en dirección de los Mortifagos que iban en su dirección, los maleficios que ya zumbaban en el aire, pero ninguno lograba darle, solo pasaban alrededor de su cuerpo sin tocarlo.

Era una lluvia de maleficios y hechizos asesinos, en una ola asesina que no podría esquivar y no quería esquivar. Antes de darse cuenta una tormenta de rayos verdes estaba sobre su cuerpo, no le golpeo ninguno y aquellos que estaban a un metro o medio metro giraron y comenzaron a enroscarse, para girar alrededor de su piel. No era necesario ni quitarse de su trayectoria, cada hechizo giraba y se unía a otros, antes de darse cuenta a su alrededor una corriente de maleficios asesinos giraba con fuerza y energía, silbando y resplandeciendo en todos lados, haciéndolo varias líneas de a su alrededor. Anillos de maleficios, hechizos y un cumulo de magia oscura se encontraban girando en todos los ángulos alrededor de su persona.

Los anillos a su alrededor se volvían más y más grandes envolviéndolo en un gran cumulo de magia de todos los tipos. Aunque el solo se concentraba en mantener su piel mágica. Los maleficios pararon ya que los Mortifagos estaban cansados de lanzar tanta magia a mansalva. Seguía avanzando con paso lento directo a ellos, aunque su vista estaba en Voldemort mientras que los anillos tomaban un aspecto peligroso, pues se unían y comenzaban a girar con más violencia a su alrededor. Desprendiendo chispas, relámpagos y hasta un aspecto oscuro.

-MALDITO CRIO-Grito Voldemort con rabia- ¿CUÁNDO TE MORIRAS? -

- ¡Algún día! ¡Pero hoy no! - sonrió Harry tomando una larga respiración y moviendo las manos con lentitud. Planto bien los pies, antes de soltar un leve suspiro.

Los anillos se levantaron sobre su cabeza, torciéndose y rompiéndose, se transformaron girando más lejos de su cuerpo, comenzando a formar una corriente que se movía y expandía. Antes de que pudieran notarlo, le surgieron alas y hocico, formando la figura de un dragón, uno lleno de magia de todas clases y potencias. Harry activo un poco su quinta esencia, dejando que el flujo de magia la tomara, transformando los hechizos que cambiaron de color, volviéndolo un dragón blanco puro con detalles dorados en todos lados.

- ¡CUIDADO VOLDEMORT! ¡Y AQUÍ VIENE EL RAYO! -

Llevo las manos a su pecho. Y la magia se alzo un momento, para luego caer en picado directo a su cabeza. Lo golpeo de lleno, aunque no fue tal cual un golpe, si no que su piel se envolvió en la magia y sin pensarlo comenzó a absórbela toda. Sintió como se volvía parte de la suya, como recuperaba magia rápido y antes de saberlo estaba ahí sin una solo pisca de magia en el patio o sus alrededores. En su pecho, donde solo se veía piel y heridas, comenzó a surgir líneas negras, y diversos colores, blanco, rojo, dorado y otros más, marcando el símbolo Pendragon apareciendo resplandeciente.

Miro directo a los ojos de Voldemort que parecía no creer nada de lo que pasaba delante de sus ojos.

- ¡Reto a todos ustedes a un duelo mágico! ¡Vengan y enfréntame! - Los desafío mientras sonreía, y se colocaba en pose de pelea. Tomando su varita para colocarla en la muñequera bien sujeta, la sentía vibrar, como si también presintiera la batalla que estaba por venir. - ¡El ganador se lleva todo y el perdedor serás tú! -

La mirada llena de veneno de Voldemort no se despegaba de su cuerpo, antes de qué incluso abrir la boca una serie de criaturas oscuras comenzaron a surgir del bosque, de los escombros e incluso por los muros del patio exterior. Una centena de Acromantulas del tamaño de motocicletas estaban mirándolo con todos sus ojos.

-Lo quiero muerto-

Lo que impresiono a Harry fue una Acromantula mucho mayor que estaba sobre el muro exterior, esta Acromantula no era del tamaño de Aragog, era mucho mayor. Aquella Acromantula debía tener 3 metros de grande, y cada pata tenía cerca de 6 metros de largo. En su extensión podría cubrir el número 12 de Privet Drive sin problemas, y dar un susto de muerte a tía Petunia, ya no quería pensar en Ron. Tenia un cuerpo de color negro y cada pinza mandibular tenia un liquido espumoso y verde escurriendo, y la casi decena de ojos grandes y pequeños que lo observaba eran tan blancos que daba una sensación espectral.

- ¿No crees que exageraste en tamaño? No tengo fobia, pero tú me das repelús- dijo Harry con una sonrisa. -Pero eres un gran blanco-

No pareció entender el lenguaje como Aragog, solo chasqueaba la boca con sus pinzas y bajaba por el muro con una habilidad y sutileza que daba escalofríos. Tenía entendido que Aragog y el resto de sus hijos entendían el lenguaje humano, aunque existía la posibilidad no quisiera hablar y si arrancarle la cabeza de sus hombros.

-Vamos a exterminar una plaga -dijo Harry sabiendo lo que se avecinaba y que estaba esperando. -¿Entendieron?-

La Acromantula gruño y una ola de arañas, abalanzándose de todas direcciones fueron a su persona. Giro las manos lanzando hechizos que fueron directo a las Acromantulas, cayendo al suelo inconscientes o muertas, esperaba que Luna y Hagrid no lo tomaran a mal, pero no tenía tiempo para lidiar con ellas de forma inofensiva. Por lo que continúo repitiendo el hechizo a diestra y siniestra mientras las telarañas que le lanzaban estaban apenas llegando a su persona.

Protegerse no era su principal pensamiento, sabia que Voldemort le pondría un millar de enemigos delante antes de darle la cara. Lo que deseaba, dejarlo agotado y débil para el golpe de gracia. Y aunque no quisiera y le enfureciera, eso conseguiría.

Las Acromantulas se le acercaban a gran velocidad, sobre todo la mas grande, pasando sobre las que quedaban tendidas en el suelo, algunas incluso siendo pisadas por el mismo. Gimió cuando Harry lanzo un hechizo que le dio de lleno el rostro, pero de alguna forma se deslizo por su cuerpo y golpeo la de atrás. Antes de saberlo estaba sobre de su cuerpo, de forma literal su cara estaba sobre su cabeza, intentando arrancarla de verdad, las pinzas mandibulares arrojaban veneno que caía por sus costados, mientras su pútrido aliento le asqueaba. Se quito a tiempo con solo un movimiento, viendo chocar sus colmillos con el suelo de piedra, salpicando el veneno que ennegreció la roca.

Sin parar lanzo a media docena de Acromantulas hechizos que las incendiaron, tiraron o incluso las dividieron a la mitad. Creo varias protecciones y hechizos mientras que evitaba las patas de la enorme Acromantula y el veneno que salpicaba también.

Estaba ganando, aun cuando seguían llegando las Acromantulas, estas no podían reagruparse para atacar. La enorme araña se habia vuelto más un estorbo que una ayuda a sus diminutas amigas, ya que al estar detrás y a los lados de su gran líder, le daba una protección y la obligaban a girar. Cosa que hacia muy lento. Aunque le habia intentado apastarlo de vez en cuando.

Algo de aquello le recordó hacia tiempo, cuando enfrento a todo el nido, aunque ahora su pierna no estaba atrapada ni mordida, además de cubierto por todo el cuerpo de telaraña. Eso si no contaba todas sus demás heridas dentro de ello.

Las telarañas pasaban a su alrededor mientras que se movía muy poco para hacerlo, incluso las que se acumulaban en el suelo y en las patas de la líder. Seguía eliminándolas, teniendo especial atención a aquellas a su espalda, cubriéndose con un escudo siempre, no le volverían a tomar por sorpresa, o eso pensó, hasta que un hechizo voló justo por un costado, explotando a sus pies le calentó el rostro. Su cuerpo floto hacia arriba un instante, golpeando a la araña gigante, aplastado contra el abdomen de la enorme Acromantula que chillo también al recibir daño. Apenas toco el suelo cuando giro a su costado, envolviéndose en varias telarañas y viendo desplomarse a un costado a la Acromantula.

Habia un hueco de casi un metro en el concreto, donde se veían marcas de una bombarda. Las Acromantulas pequeñas se acercaban más, aunque Harry solo se levantó, con un brazo semi pegado a su costado por la telaraña. Varios grupos se acercaban a velocidad. Apunto a la más cercana con el brazo izquierdo y a la otra con el derecho, de la punta de la varita y de sus dedos salieron varios hechizos y del otro una enorme ráfaga de luz azul que expulso a todas en varias direcciones. Una de ellas se ilumino y exploto, lanzando una sustancia verde pegajosa y acida en todas direcciones. Logro protegerse, aunque estaba seguro de que aquello no era normal, ninguno de los hechizos que utilizo podía hacer aquello. Entiendo que pasaba hasta ver a una tercera y cuarta explotar casi a sus pies. Mortifagos rodeaban su batalla con las criaturas, lanzando hechizos a las Acromantulas para volverlas armas, para intentar dañarlo.

Podría volar, salir de su alcance y lanzar una andanada de hechizos en todas direcciones. Aunque prefería concentrar su magia y evitar agotarse rápidamente, puede que el volar fuera lo mejor, pero consumía mucho de su poder en poco tiempo.

Harry freno los hechizos mirando a su alrededor, viendo a la enorme Acromantula intentando levantarse e ir en su dirección, llevaba solo unos minutos luchando más tenía que acabar con ello pronto, por que quedaba más enemigos delante.

Tomo un poco de vuelo, mientras más Acromantulas explotaban a su alrededor, corriendo y pisando una pequeña araña para saltar hacia la grande, llegando encima de su abdomen y cayendo con fuerza, haciéndola chillar. Notaba como poseía un tejido duro y fuerte que le cubría, pero al mismo tiempo estaba intentando quitarlo de encima, sobre todo al estar en su punto débil.

Alzo ambas manos mientras que la varita en su muñeca vibraba, y las bajo al abdomen pulsante, gritando -ARAEXUM-

Una explosión de magia surgió, golpeando de lleno el abdomen, llenándose de su magia, un segundo después surgió una onda de viento caliente que se esparció por todos lados. La onda provoco que las Acromantulas cercanas cayeran al suelo y se quedaran con las patas al aire, al mismo tiempo que la más grande se ladeo en un grito o jadeo frenético. Golpeo el suelo estruendosamente y envió a Harry a un costado, tener que saltar para evitar quedar bajo su abdomen. La gran Acromantula aun movía sus piernas intentando levantarse, con gran estruendo y vigor, pero sin fuerza en sus extremidades para hacerlo. Esperaba que no se levantara otra vez, pero era un alivio que fuera fácil poder lidiar con ella.

Antes de recuperarse un poco o incluso de que su pensamiento volviera a la batalla, un nuevo hechizo lo golpeo en el rostro. Lanzándolo por los aires, cruzando el campo, girando sin control hasta volver a revotar en el muro oscuro que los separaba de Hogwarts. Terminando con la cara contra el suelo y un dolor ardiente en su cien. A su alrededor, miro a los Mortifagos a una distancia prudente, sin perder tiempo para una formación o confiarse como anteriores veces. Lo habían hecho bien, tenían varias protecciones y a su lado varios atacantes en un mismo punto; una formación que costaría pasar, más cuando eran media centena.

Escucho los hechizos volando en su dirección, giro la mirada apaleando tierra con la mano, levantando un montículo de escombro, chocaron los suficiente para disolviera en su totalidad. Se levanto de un salto, a su espalda sabia que todos miraban como peleaba contra todos los Mortifagos y lo que venía, no tenía tiempo de voltear. No se hicieron esperar los hechizos, los cuales comenzaban a ir en todas direcciones y formas; desviándola y bloqueando tan rápido como podía. Evitando que alguna llegara lo suficientemente cerca para lastimarlo.

- ¿Es todo lo que tienen? - pregunto Harry continuando, atacando, sintiendo una fuerza renovada por la adrenalina que comenzaba a correr por su cuerpo, las explosiones y el fuego era lo único que veía delante. Ni siquiera lo procesaba en realidad, solo actuaba y dejaba que sus instintos le guiaran lo mejor posible - Prepárense todos que ya vamos a empezar, vamos a movernos con fuerza-

Su cuerpo se ilumino por un instante, Harry volvió a bajar las manos al suelo, y activando en su totalidad la magia de Utgar, atravesando el solido suelo cual mantequilla. Sujeto con fuerza y levanto sus brazos hasta su cabeza, fue como levantar una tela compuesta de escombro, tierra y hasta raíces. Luego la agito con fuerza, tantas veces que creo ondas de escombro, tierra y Acromantulas fueron directo hacia los Mortifagos, intentando escapar a aquel movimiento terrestre que les hacía tropezar y caer. El enorme cuerpo de la Acromantula no fue impedimento para aquel terremoto, lanzo la colosal bola de pelo con patas a los bosques. Era una ola de tierra del tamaño de Hogwarts que avanzaba por el campo y en dirección de Voldemort, el cual no se inmuto, solo levantando la mano y la tierra creo un hueco, un túnel que paso a sus costados.

Sus brazos se habían entumido, y todo frente a su cuerpo y costados estaba destruido, hecho un desastre total. El patio habia desaparecido, no quedaba rastro de que una vez hubo una construcción ahí. Tal vez una piedra con forma de pilar, una banca medio enterrada e incluso una gárgola de cerdo partida a un costado.

Y aunque no estaba seguro si esa destrucción se había expandido al castillo, pero no habia parado, corría con fuerza hacia su enemigo. En esa fracción de segundo, donde todas las ondas se asentaban, se habia acercado a metros, alzando la mano y listo para darle el mayor golpe en su vida.

-¡CONFRINGO!-Grito, con el hechizo listo, por lo general era una luz de tono naranja y emitía calor; El de Harry fue de una esfera de rojo sangre y llamas naranja giraban a su alrededor.

Estaba a un metro, cuando choco con varias barreras y exploto lanzando fuego en todas direcciones, incendiando el suelo y dejando a todos los tenientes de Voldemort delante de su vista. Una formación de casi veinte Mortifagos, con su alrededor en llamas, tierra negruzca y protegiendo a Voldemort. Y no faltaba ni un teniente, no los vivos. Enfrente apareció Bellatrix, Rodolphus, Avery, Mulciber, Macnair, los señores Crabbe y Goyle, con sus respectivos hijos, Dolohov, Gibbon, Greyback, Jugson, el padre de Theo y de Daphne, Yaxley y por alguna razón Pettigrew.

Se suponía que habia enviado a Colagusano al calabozo, tal vez habia encontrado la forma de liberarlo, o liberarse el mismo. Con tanto daño al castillo no era seguro que se escabullo de alguna forma como rata hasta su amo, y estaba ahí con la mano plateada apuntándole con la varita y temblando con el resto del cuerpo.

Sin frenarse Harry se preparó, habia mucho que pudiera hacer, desde evadirlos hasta una batalla completa contra todos. Pero aquello seria una completa perdida de tiempo y fuerza, debía poder hacer un camino de alguna forma, ir directo y sin contemplaciones a Voldemort era la única forma.

- ¡¿Creen que son suficiente para enfrentarme?!- Grito Harry con toda la magia de Utgar en su brazo, activando una pequeña bombarda en sus nudillos. Esperaba funcionara o eso le volaría el brazo.

Su puño choco contra los escudos, explotando y destrozando las protecciones. Mas su cuerpo fue golpeado por un par de hechizos que impidieron su paso, era como si flotara un momento con su cuerpo siendo comprimido.

- ¡No darás un paso más hacia nuestro Lord! - dijo Bellatrix, avanzando delante y lamiendo la punta de su varita - ¡Es hora de que de verdad mueras! -

Si continuaba a un metro de Bellatrix sabía que no duraría en matarlo, por lo que activo una de las explosiones en sus nudillos. La explosión silencio a Bellatrix, y fue suficiente para sacarlo del hechizo, que se retirara lo suficiente para poder pensar un momento. Aunque ahora su brazo tenía la piel abierta y sangraba.

- Si hablamos de títulos, yo también tengo el titulo de Lord y el mío tiene más peso que el suyo. El mío es de verdad y no de pega como el suyo. Y si hablamos de quien me detendrá ¿Tú lo harás? - pregunto Harry anclando sus pies al suelo, moviendo la tierra para enterrarlos un poco, al mismo tiempo que pisaba con fuerza - ¿También le limpias el trasero a tu amorcito? Deja que la cucaracha de Tom me enfrente, o ¿Temes que acabe bajo mi pie pidiendo clemencia? -

- ¡MALDITO SANGRE SUCIA! -

Alzo la varita para atacarlo, mas era tarde, se habia levantado en la punta de los dedos de los pies y dejo caer el talón con fuerza; Parte de la tierra y escombros se alzaron y flotaron un momento sirviendo de escudo. Lanzo todo a los Mortifagos derribándolos. Aprovecho ese instante para girar ambas manos hacia el suelo y diminutas partículas negras comenzaron a surgir, a conglomerarse y volviéndose en pequeñas esferas de color oscuro.

Pero igual que el, los Mortifagos no perdieron tiempo. A su derecha se colocaron Avery, Rodolphus, Colagusano y Mulciber, mientras que a la izquierda Macnair, Crabbe, Goyle y Dolohov. A su delante cerrando una semi luna estaban encabezando Bellatrix, Fenrir, Jutson, Yaxley, Nott y Greengrass

-Tal vez piensen que estoy en desventaja- dijo Harry estirando los brazos y con las palmas abiertas girando alrededor de su cuerpo, como si bailara. Las esferas comenzaron a girar con fuerza, mientras que estas empezaban emitir diferentes colores. Con pequeños círculos mágicos cruzando las esferas y varios anillos de runas a su alrededor, mientras comenzaban a surgir elementos de dentro de ellas y crear orbes elementales - Yo tendría cuidado… Esta vez no tengo un límite. -

Volvieron a levantar las varitas, mientras que Harry movía las esferas por su alrededor, cada una encendida en un elemento; no podía convocar a los dragones elementales utilizaría toda su magia y apenas convocaría uno. Mas esas pequeñas esferas le darían un poco de protección. A su alrededor comenzaron a girar las esferas de elementos; entre ellos de fuego, tierra oscura, agua, viento, magia pura, oscura, quinta esencia y sin contar con otras que eran diferentes, como de rayos o de humo.

- ¿Los orbes de Godai? - pregunto Rodolphus quitándose una línea de sangre de la nariz, mientras que se protegía mejor.

-Si, se los robe a Tai-Gō - dijo Harry mientras que las esferas continuaban rodando a su lado -Fue muy amable al enviarme una carta con la técnica, dijo que tardaría una década en dominar las casi 100 variaciones elementales. Den gracias que no tuve el tiempo para perfeccionarla -

Una bombarda cruzo el aire, Harry movió sus manos y giro la vista a un lado, una de las pequeñas esferas lanzo un cumulo de niebla que absorbió el hechizo, la nube se volvió roja y naranja expandiéndose antes de disminuir y regresar a ser pequeña. En ese instante comenzó a lanzar hechizos y ataques con las esferas de su alrededor, enviando a Rodolphus un montón de piedras filosas que comenzaron a perseguirlo e incendiarse al momento en que la esfera de fuego se le unió, a Bellatrix le todo un tornado que lanzaba agua a presión, cortando parte de su cabello y haciéndola retroceder. A la otros les toco lanzas oscuras y de luz, mientras que la quintaesencia servía de protección.

Avery tuvo que quitarse al momento en que una potente ráfaga de viento golpeaba a Dolohov y le caía encima; Macnair estaba intentando protegerse junto con Crabbe y Goyle de un rayo de luz que les hacía cerrar los ojos ante la potencia mientras la tierra bajo sus pies comenzaba a enterrarlos. Greyback acababa de correr rodeando junto con Judson para atacarlo por la espalda, y aunque una capa de quinta esencia se la cubría, les seguía por su magia esperando sus ataques.

-KA- grito Harry aprovecho el momento en que el señor Nott y Greengrass intentaba acercarse. Creando una columna de fuego que lanzo una onda de calor a su alrededor, no era tan fuerte para quemarlos, aunque les harían marearse e incluso tendrían problemas al atacarlo. Se notaba la experiencia en batallas, todos se alejaron un poco protegiéndose, pero Harry no era un novato, aprovecho ese momento para salir corriendo.

Delante estaba el señor Nott y Greengrass, estaban muy lastimados y apenas ponían continuar en batalla. Aun así, Harry no se dejaría llevar por el corazón. Salto entre ellos, pateando su rostro de Nott y tomando la cabeza del señor Greengrass para tirar hacia atrás y doblar su espalda, su cuerpo se mantuvo un momento en el aire, antes de que Harry girara hacia adelante lanzando su cuerpo directo a Pettigrew, el cual temblando intento protegerse.

Su visión se alineo con Voldemort, mientras que el ni parecía inmutarse al ver que sus tenientes tenían problemas para lidiar con él.

Mas tampoco podía derrotarlos del todo, a su espalda una fuerte presión mágica surgió, apenas salto de espalda en el segundo preciso, para ver a un enorme lobo negro dar una enorme mordida al aire. Junto con un hechizo poderoso que barría el suelo y dejaba un rastro verde su alrededor. Termino sobre la espalda del lobo oscuro, el cual gruño e intento quitárselo de encima. Combino la magia de Utgar y la esfera de tierra en su puño, volviéndose una masa negra y pesada que bien podría ser mas dura que el acero. Golpeo la espalda del lobo, haciendo que chillara con fuerza y se derrumbara ahí mismo. Se dio la vuelta en la tierra sobre Nott y aulló con fuerza.

-¡¿Te dieron luz de luna?!- pregunto Harry bajando de su espalda en otro salto lateral para evadir varios hechizos que iban en su dirección, lanzando la misma esfera otra vez que comenzó a lanzar pequeñas flechas de piedra dura. - ¡ES EXCELENTE! ¡AHORA ESTARÁS CONSIENTE PARA LA PALIZA QUE MERECES! -

Antes de que el lobo reaccionara, pateo el costado alzándolo en el aire a tiempo de que varios hechizos de Bellatrix chocaron incendiando su pelo y con a esfera de rayos le lanzo un montón de estos haciendo que chillara con más fuerza. No lo noquearía, esta vez jugaría con el lobo.

No se percato de las sombras amorfas que se acercaban, media docena de lobos grandes encadenados, lastimados y que corrían en su dirección. Un momento después la esfera de agua lanzo grandes chorros en su dirección, tan potentes que los lanzo lejos, incluso vio a uno que intentaba morder el agua. -Hyōketsu- El agua se congelo y los lomos de los lobos se llenaron de una gruesa capa de nieve y escarcha.

No tendría problemas con ellos por el momento, así que giro la mirada para continuar rumbo a Voldemort. No lo vio, estaba cara a cara contra Colagusano, el cual tenia un golpe en la cara y su ropa sucia, la mano plateada deslumbraba y esta se cerraba en su cuello. Su magia era tan débil y su presencia tan fútil que habia pasado desapercibido y ahora le apretaba el cuello.

-Potter- Murmuro con los ojos cristalinos.

Hubo un murmullo de excitación y de algarabía, incluso los ataques pararon un instante, como si el mundo se frenara y todo quedara estático por un momento, aquel en que Harry miro a Peter y murmuro. -¿Vas a matarme? -

Durante ese momento de duda y donde todo pareció ser mucho mas lento, sus dedos se estiraron y formaron una palma en punta. La mano plateada de Colagusano brillaba, con varias líneas plateadas corriendo por su antebrazo y hasta la mitad de este - ¡Les debes, Colagusano! -

Los dedos de plata se aflojaron; se liberó dejando atónito a muchos, mientras que los ojos llorosos de Colagusano tenían miedo y sorpresa. Estaba tan sorprendido como cada Mortifagos y presente en el lugar.

-¡TRAIDOR!- chillo Bellatrix a la lejanía.

Ante ese diminuto y misericordioso impulso que le había traicionado, intento volverle a estrangularle más poderosamente, como para compensar ese momento de debilidad. Mas Harry se habia movido a un lado a tiempo, evitando sus dedos, y golpeando la varita de Colagusano rompiéndola en astillas. Sin varita, indefenso, las pupilas de Pettigrew se dilataron de terror. Sus propios dedos de plata se estaban moviendo inexorablemente hacia su propia garganta. Por un momento intento se intento retirar, pero no podía huir de su propia mano, por lo que Harry solo sostuvo su hombro, y antes de que se arrepintiera, movió los dedos llenos de magia de agua. Con tanta potencia y poder que al tocar su antebrazo casi a la altura de su codo, rebano tejido, carne y hueso con la misma facilidad que mantequilla.

La mano y parte del antebrazo de Pettigrew cayeron al suelo, removiéndose e intentando llegar a Colagusano, que estaba en total shock. Hechizos y varios maleficios se acercaron a su espalda, junto con Mulciber que tenia un ojo morado y par de pequeñas flechas de piedra en su pierna. Giro con todo y Colagusano, empapando su ropa de su sangre que brotaba y parte del suelo, mientras la mano se levantaba por los dedos con facilidad.

Los gritos de Colagusano resonaron en sus oídos, mientras que Harry levantaba su puño envuelto en una energía morada, directo al rostro de Mulciber. Este por un instante se quedó con la cabeza hacia atrás, antes de que su cuerpo fuera expulsado hacia abajo, enterrado hasta el cuello y quedar ahí sin movimiento.

El grito agónico de Colagusano le pareció durar siglos, incluso cuando se inclino y tomo el muñón e incendio su mano para cauterizarlo. Quedando la piel negra y con pequeñas gotas de sangre cayendo. La mano que avanzaba con los dedos corría como una araña en su dirección, pero Harry junto pulgares e índices juntos, mientras los medios se unían, luego los separo en dirección de la mano. Esta se estremeció un instante antes de explotar y dejar rastros de plata.

Fue entonces cuando su concentración cedió un poco y su cuerpo se debilito, su magia estaba abandonando su cuerpo con rapidez y cada musculo dolía. Estaba realmente cansado, hacer todo ello le estaba llevando al límite físico e incluso algunas costillas las sentía lastimadas. Su magia sensorial estaba apenas activa. Intento tomar mas magia de su tatuaje Pendragon, mas los colores de esta ya lucia pálida y débil. No quedaba mucha mas y dudaba que pudiera volver a tomarla de los Mortifagos.

Miro ir hacia su persona Avery, Macnair, Dolohov, Gibbon, Jugson y Yaxley. Todos listos para terminar con ello y aún estaban lo bastante bien para continuar peleando, no como el señor Nott, Greengrass, Mulciber y Pettigrew. Solo le quedaba magia para un hechizo grande y no quería desperdiciarlo, mas cuando habia perdido a Bellatrix, Rodolphus y Greyback.

Los Mortifagos alzaron las varitas hacia adelante y no se movieron más, tal vez comprendiendo que si atacaban podría absorber su magia o incluso contratacarlos. Aunque no estaba seguro de que tanto podría hacer en ese momento. A sus pies Colagusano se retorcía y tenia la cabeza de Mulciber sobresaliendo de la tierra, sin contar con las esferas que estaban volviéndolo a rodear, pero sin atacar ya que la su magia peligraba en terminar. Aunque si giraban protegiendo sus 360 grados.

- ¿¡PERO QUE MIERDA ERES TU?! ¿CREES QUE PUEDES ACABAR CON TODOS NOSOTROS? -Pregunto Yaxley realmente molesto. -¡QUE ENORME EGO TIENES!-

Harry lo observo un segundo, antes de recordar un viejo comentario de Moddy y comenzar a reírse, a pasarse la mano por el cabello para quitar el sudor y suciedad. Todo eso pensando en su siguiente movimiento, porque ahora que volvía a conglomerar magia sentía a los señores Crabbe y Goyle detrás, incluidos sus hijos, cerrándole el espacio en un círculo comprimido.

-Solo soy un mocoso imprudente - murmuro Harry concentrándose, tenía un tiro para todos ellos, y aunque aún no detectara a los Lestrange o Fenrir. Las posibilidades de tener un momento así otra vez eran bajas. -Vengan y ataquen, si es que no tienen miedo-

Una serie de hechizos salieron de todas las varitas, en formación circular y en perfecta sincronización, teniéndolo como su objetivo terminar con su vida. Las esferas se movieron a toda prisa bloqueando los hechizos, entre una barrera de elemento y al mismo tiempo como distracción.

-Vamos lo pueden hacer mejor- dijo Harry sonriendo mientras enviaba magia a su varita, aun en su muñequera y esta vibraba como nunca. - ¿Pueden demostrar porque son sus lamebotas? -

- ¡Maldito cara rajada! - chillo Crabbe al lado de su padre.

-Ese gordo trasero tuyo no estará siempre protegido por alguien- murmuro Harry respirando y aun concentrando su magia, aunque sus manos se movían controlando las esferas, que aun protegían su circulo personal con avidez.

-Estas atrapado- dijo Dolohov mientras que sonreía mucho. -Ahora podemos acabar esto-

Consecutivamente una ráfaga de hechizos giraba y volaban en su dirección, algunos incluso saliendo de la nada, y entre más Harry defendía más se acercaban. Aun cuando no los vio del todo, supo que casi una centena más de Mortifagos se les unieron a los tenientes, pues desde el cielo y varios puntos mas comenzaban a atacarlo también.

Como una lluvia de hechizos y maleficios llegaba por todos lados, golpeándolo cada vez mas cerca y cerrando su circulo mucho mas al punto de tenerlo a penas a un metro de distancia. Incluso arriba de su cabeza, no veía nada, todo eran chispas y destellos, hechizos coloridos y un poder devastador. Estaba seguro de que podría aguantar un poco más, pero aquello se volvería peligroso, en cuanto notaran que su piel Hokumeum ya no estaba, comenzaría a lanzarle maldiciones asesinas.

{¡¿HARRY?!} pregunto la voz de Hermione en su mente, preocupada y tal vez aterrada.

{Todo está bien ¿Ves a Nagini?} pregunto Harry concentrándose en que las esferas continuaran rodeándolo con toda prisa y reforzándola con Protego en múltiples capas.

{No, pero tienes a un centenar de Mortifagos rodeándote} dijo Hermione un poco mas tranquila, aunque alterada. {¡Sal de ahí ya!}

{Ya está hecho}

Harry levanto el brazo con la varita hacia el cielo con la palma extendida, cerro el puño enviando mucha de su magia, tanta que perdió su sentido mágico de golpe. Una línea amarilla subió al cielo en línea recta hasta que se desvaneció por completo, solo dejando un débil brillo por donde antes estuvo.

Los Mortifagos pararon y entonces pudo observar que de verdad estaba en un circulo muy compacto de Mortifagos, con varios en su forma humo volando alrededor y una decena mas en escobas. Todos parando sus ataques.

- ¿Te rindes Potter? - pregunto Yaxley enseñando todos los dientes, en una sonrisa fea.

- ¡Ustedes deberían rendirse! ¿Yo rendirme? ¡JAMAS! -dijo entre un leve jadeo Harry señalando el cielo, sintiendo el piso moverse, esperaba eso, después de todo a cada segundo más y más se mareaba y debilitaba - Aun no aprenden verdad, algunos hechizos… tardan en activarse -

Sonoras risotadas sonaron, un par de los presentes de inmediato levantaron la varita y parecieron paraguas invisibles - ¿QUÉ MIERDA HACEN? - les gritaron.

-Eso… no les funcionara ¿Creen que lo haría dos veces? - dijo Harry tomando aire profundamente y soltándolo con lentitud- Esta vez… no voy a darles opción- sonrió y murmuro - ¿Alguna vez han visto una lluvia de meteoritos? -

Antes de que reaccionaran, una luz comenzó a descender, pequeña y del tamaño de una chispa, hasta llegar al suelo y explotar en un tono naranja y rojo. Una decena de Mortifagos fueron arrojados y lanzados a los suelos, y ahí en el epicentro un hueco de casi un metro.

Enseguida fueron millones de pequeñas chispas aparecieron por el cielo de la nada, como si las estrellas hubieran descendido y crearan un techo de color deslumbrante y mortal. Al principio todos miraban con asombro, luego el verdadero hechizo comenzó, cada chispa exploto, revotando en la protección de Hogwarts y dejando que el fuego negro ondeara, para luego hacer que los Mortifagos comenzara a huir.

Pero no habia ni un par de centímetros entre cada chispa, que toco a uno, explotando con tal fuerza que lo lanzo contra otros y estos tocando mas chispas que explotaron en todas direcciones. En cada punto y lugar, dejando huecos, eliminando Mortifagos y todo a su paso, por instantes el único color que sus ojos veían era el naranja y rojo combinándose con las fuertes explosiones y un centenar de gritos y gemidos con fuerza. Algunos intentaron protegerse y evitarlos, pero era como huir de polvo o el aire, solo aquellos preparados de antemano estaban en perfectas condiciones. Algunos se cubrieron a mal tiempo, encerrándose con una andada de chispas, que explotaron dentro de sus protecciones y fue mucho peor, dejándolos con totalmente fuera de combate casi al instante.

-Les dije que debían tener cuidado, algunas chispas pueden provocar incendios incontrolables o … no se me ocurre nada. Estoy cansado-

Todo explotaba en todas direcciones, no esperaba ser escuchado, no cuando todos corrían y gritaban, incluso cuando ya no habia que atacar, las explosiones continuaron. Hasta dejar un campo de guerra desolador, cada hueco y lugar estaba perforado, todos los cuerpos a los pies de Harry y ninguno capas de volverle a dar pelea. Incluso los tenientes, desde Dolohov, hasta Yaxley estaban tirados, con quemaduras, en posiciones raras y algunos gimiendo de dolor.

Por un instante agradeció estar herido y cansado, o aquel hechizo pudo haber desintegrado cada cuerpo. Y no quería que tuvieran una muerte lenta, ellos debían pagar por Dennis y los demás fallecidos.

Quito sus protecciones y sonrió a Voldemort, mientras caminaba entre la tierra, el fuego y los cuerpos en dirección de su enemigo. El cual no se habia movido, Bellatrix, Rodolphus y Fenrir seguían a su lado, ahora totalmente heridos y sangrando. El hechizo los habia alcanzado por proteger a su amo.

-Están hechos una basura… o espera ya lo eran antes- dijo Harry girando su cuello sobándoselo y moviendo sus brazos para estirarlos. -Y ¿Continuarán peleando o saldrán corriendo, pidiendo ayuda a su amo? -

Voldemort sonrió mucho, se levanto con lentitud y soltando un vaho muy grande abrió la boca con un sonido chirriante y ensordecedor. Al terminar Harry tenia frio, las piernas le temblaban, cada cabello y vello de su cuerpo estaba erizado y un fuerte dolor en el estomago le hizo querer vomitar ahí mismo. Mareado y sin control alguno se preguntó ¿Qué paso?

Al siguiente instante sintió que habia perdido todo, que estaba enterrado y muerto, que no habia escapatoria, solo se tiraría y lloraría. Quiso reaccionar, sus pies no se movieron, y sus rodillas estaban doblándose con fuerza, solo que no habia forma. Aun con todas sus fuerzas, en su mente los recuerdos de sus padres gritando, cada momento triste y su figura solitaria y en posición fetal estaba implantándose en su mente.

-Maldito- Su voz sonó débil y grave.

Un millar de figuras con capucha estaba deslizándose suavemente hacia él, quedándose suspendido en el suelo, sin siquiera hacer un ruido.

-Ustedes no- gimió Harry intentando recordar un buen momento, y estiro las manos. Una voluta de humo plateado salió y se desvaneció en el instante que salió.

Las sombras giraban a su alrededor, como un montón de insectos que se arremolinaban sobre su cuerpo, en un tempestuoso torrente de Dementores y sentimientos negativos. Una risa macabra lo aterro mucho más que los mismos dementores delante de él, Voldemort se reía.